Era una mañana tranquila en la casa Tsukino bueno si se le llama tranquilidad porque fue interrumpida por sonidos de alguien vomitando despertando a los adultos quienes rápidamente fueron a lugar proveniente de ese irritante sonido.

—Otra vez estas vomitando -dijo preocupada Ikuko y se acercó a la puerta del baño- hija, por favor dinos lo que esta sucediendo.

—Mamá no pasa -contestó con un suspiro saliendo del baño mientras se limpiaba la boca- solamente me cayó mal la comida, últimamente me esta cayendo muy mal...

—Esto ya no es normal llevas tiempo así -dijo sosteniendo sus manos- ¿no confías en nosotros?

—Claro que si... Yo confío en ustedes, pero esto solo es un pequeño malestar.

Se detuvo de hablar para agarrarse la cara con una mueca de dolor e inmediatamente se desmayo alertando a sus padres.

—¡Serena!

Gritaron asustados e inmediatamente la cargo Kenji alarmándosemás por que su nariz empezóa sangrar con intensidad, ellos la llevaron a urgencia, sabían que no era nada normal nada de eso mas el sangrado nasal y llevaban días notando que su salud no estaba bien más las manchas en su cuerpo, rápidamente un doctor los atendió llevándosea Serena y esperaron una hora hasta que el doctor salió para su encuentro.

—Señores Tsukino.

—Doctor ¿que le pasa a mi hija? -preguntó preocupado y se acercaron a él- ¿tiene algo malo?

—Será duro lo que dire, pero su hija tiene cáncer, es muy agresivo y raro... -anunció con pena e Ikuko se tambaleó ante la noticia que le estaban dando- lo siento mucho.

—Mi hija siempre fue sana -dijo en su voz sonaba quebrada sintiéndose fatal- pero el cáncer se puede eliminar con quimioterapias ¿verdad?

—Hay pocas posibilidades ya que el cáncer esta un poco avanzado, pero haremos todo lo posible para que el cáncer disminuya.

—Muchas gracias doctor... -agradeció tocando su frente sintiéndose un poco mareada- ¿podemos verla?

—Claro que pueden verla, su hija ya despertó.

El doctor se retiro dejándolos solos, ellos se miraron preocupados y fueron a la habitación de la rubia quien tenía su mirada pérdida sobre la ventana ella se encontraba de brazos cruzados, ni siquiera sintió la presencia de sus padres en la habitación hasta que hablaron y ella volteo.

—Cariño... -le llamo al momento Serena soltó un suspiro tan grande y ellos se acercaron- ¿porque no me dijiste de tus síntomas?

—No quería preocupar a nadie, después de todo soy una carga para todos -explicó mirándoles desanimada- no quería que se preocuparan por mi.

—No eres ninguna carga y eres nuestra hija, nosotros te amamos -dijo al borde del llanto por las palabras de ella- nunca digas eso de nuevo.

—Papá...

—Nosotros te ayudaremos en todo y sabes muy bien que no te dejaremos sola.

—Lo siento y gracias papá...

Agradeció sonriendo ella sabia muy bien que ellos nunca los dejaría sola, los tres se dieron un abrazo después de horas de estudios a Serena le dieron por fin el alta del hospital, cuando llegaron pudieron notar un convertible amarillo estacionado frente a la casa, Serena inmediatamente supo quienes eran y llamo la atención de sus padres.

—Papá -le llamo preocupada sosteniendo los asientos de ambos- no les digas nada sobre mi estado actual de salud...

—Pero hija.

—Papá y mamá -les llamo nuevamente y les miro de forma suplicante- por favor, no quiero decirles nada...

—Bien, no diremos nada solo por ti... -acepto rendido por la mirada de su hija- pero debes decirles.

—Les diré cuando este preparada para hacerlo, pero no quiero que se enteren ahora.

Pov. Serena.

Bajamos del auto al igual que ellas cubrí con mi suéter la pequeña bandita que estaba en mi mano por la jeringa del suero... Sufrí durante unas horas, esa jeringa si que duele aunque sea pequeña... Suspire mentalmente y con seguridad camine hacia ellas.

—Hola Gatita.

—Hola Haru, chicas pasen -les pedí con una sonrisa y las hice pasar a la casa para no hablar en la calle- ¿que pasa? ¿sucedió algo con las investigaciones?

—Nada de eso -la voz de Michiru me preocupa un poco... ¿que sucede?- Princesa te hemos notamos un poco mal... ¿estas bien?

—Claro porque no lo estaría -negué desviando mi mirada nerviosa creó que ellas se han dado cuenta de mis síntomas... Demonios pensé que no se habían dado cuenta y trate que nadie se diera cuenta- ya saben los estudios están muy pesados y ya casi se acerca los exámenes.

—Princesa...

—Les juró que estoy bien "mentira tengo cáncer y tengo pocas posibilidades de vivir" -pensé lamentandome mentalmente y seguí hablando con ellas, no quiero preocuparles más de lo normal- ya saben que ustedes serían las primeras en saber si estoy mal.

—Por eso venimos -hablo Haruka cruzándose de brazos- nosotras te notamos mal.

—"Demonios" -exclamé mentalmente, pero también me di una bofetada mental y moví mis manos atrás de mi espalda nerviosa- ¿en serio?

—No eres buena mintiendo y lo sabes muy verdad.

—Lo se, pero les juro que no estoy mintiendo.

—Luna te ha escuchado quejarte en las madrugadas y luego levantarte a vomitar.

¿Luna? Maldije a Luna en mi cabeza, hasta me imaginaba tener a Luna en mis manos moviendo la bruscamente por abrir la boca cuando no debía... No quería que se enteren y ella va de chismosa con todas.

—Ya que están aquí ¿gustan cenar?

—"Gracias mamá" -agradecí ya no sabia que decirles para cambiar de tema- vamos a comer.

Ellas asintieron fuimos a la mesa al rato todos comían excepto... Yo podía notar a mamá con los puños apretados debajo de la mesa duele verla así y se que le duele también verme así, como los últimos días no tenía apetito me daban ganas de vomitar mi estómago estaba revuelto y veía con asco la comida... Me encanta este platillo, pero no lo mostraré ante ellas sentía las miradas de todas ellas sobre mi se que están preocupadas, pero no les contare me despedí repentinamente y me fui a mi habitación con la escusa que estoy cansada suspire agotada aunque rápidamente me encerré en el baño empezando a vomitar ya no aguantaba...

—"Demonios, si no me iba de ahí juro que iba a vomitar delante de ellas".

Escuche golpes en mi puerta algo fuertes ya sabía quien era o mejor dicho quienes eran las que golpeaban, no abrí la puerta me limpie la boca una vez termine y me puse en un rincón tratando de calmar mi respiración.

Mas tarde

Abrí mis ojos lentamente los sentía muy pesados ahora que me doy cuenta estoy en mi habitación y estoy cubierta por las sabanas de mi cama, ¿pero como? se supone que debo estar en el baño tirada en el rincón... No es lo importante ¿quien me trajo a la cama? Mire a mi lado ahí estaba Haruka dormida en una silla tenía sus piernas y brazos cruzados.Me levante con cuidado, pero todo me dolió como si me jalarán bruscamente haciéndome quedar acostada dando un quejido lo suficiente fuerte para despertar a Haruka... Rápidamente me cubrí la boca, ella se levanto de la silla no me quedo de otra mas que hacerme la dormida y luego se escucharon más pasos.

—¿Que fue lo que pasó?

—Nada señora Ikuko, ella solamente se quejó.

—De acuerdo...

—¿Que es lo que tiene? -pregunto sonando muy preocupada... Haruka no hables así con ellos... Harás que te digan lo que tengo y eso temo...- díganme y les puedo ayudar con lo que sea.

—La quieres mucho por lo que vemos.

—Así es, todas la queremos y nos preocupa mucho.

—Lo siento Haruka, pero no nos incumbe decirlo que ella lo diga.

—Bien señores Tsukino, esperaré hasta la mañana para que ella me diga.

Ya no escuche las voces de mis padres solo escuche la de Haruka que se agachó a donde yo estaba y sentí como acariciaba mi cabeza suavemente, me hace sentir mala persona al no decirles... Esas palabras me hicieron sentir una persona horrible me acaba de dar un bajón emocional, pero es mejor que muera soy una carga además si se enteran de lo que paso con Darien se pondrían tristes por ese futuro que tanto desean, cual protegieron a sol y sombra, sudor y sangre.

Continuará...