Declaración: Los personajes no me pertenecen, le pertenecen al maravilloso tío Rick… y la trama le pertenece a Quinn Loftis.

Capítulo 6: Annabeth VI

"Soñé que estaba corriendo. Estaba tratando de encontrarte. Buscando. Cada vez que me acercaba a ti, te hablas ido. Me estaba sintiendo tan cansada y mi respiración era trabajosa, pero aun así corrí. Grité tu nombre, pero no miraste atrás. Comencé a caer, pero no estabas allí para atraparme".

-Annabeth.

"Tienes que despertar", Annabeth conocía esa voz. Era tan familiar para ella y, sin embargo, extraña al mismo tiempo. "Annabeth, debes despertar".

La voz estaba volviéndose más insistente, empujando en su mente, tratando de forzar su voluntad sobre ella. No estaba preparada para despertar. El mundo estaba sumido en el caos, su compañero se había ido, y sus amigas estaban dolidas por su pérdida, ¿por qué iba a querer despertar?

"Porque necesitan tu amor, yo te necesito"

"¿Me necesitas?", le preguntó a la voz.

Era una voz masculina y sonaba extraña, como si él estuviera restringido bajo un gran peso.

"¿Quién eres?", pregunto ella finalmente.

"Soy tuyo", respondió el, con los dientes apretados.

Trató de pensar. Había oído esas palabras antes. Su mente era un torbellino de imágenes y palabras todo revuelto como un tazón de sopa de letras. Nada tenía sentido.

"Luna", el gruñido en su voz, llevo al aluvión de pensamientos a un alto. "Soy Perseo, tu compañero. He sido capturado. ¡Estas bajo un hechizo y debes luchar contra él! Puedo sentirte escapar a la deriva. Creo que esa es la única razón por la que soy capaz de bloquear este lugar horrible. Mi lobo y yo podemos sentirte perdiéndote. No debes sucumbir. ¡Pelea, Annabeth, Lucha!"

"¿Compañero? ¿Perseo?" Su voz sonaba pequeña en su mente. Las palabras ahora trajeron las imágenes de uno solo. Un hombre alto de cabello oscuro y poderoso con los ojos más verdes que había visto nunca. En el ojo de su mente, podía ver adoración cuando él la miraba, y sintió el amor cuando la besaba. Este era su compañero, su Percy.

Alargo la mano hacia él de nuevo con su mente, pero lo único que encontró fue la vacuidad. Un profundo sentimiento de pérdida se estrelló contra ella y trató de gritar, pero nada saldría de sus inútiles cuerdas vocales.

"Lucha", había dicho él, "lucha contra el hechizo", Annabeth no sabía cómo luchar contra el hechizo, no entendía, así que empezó a pensar en algo real y tangible, cosas que sabía eran ciertas. Pensó en su madre y como había pasado tanto tiempo desde que la había visto e incluso hablado con ella. Pensó en sus dos mejores amigas y todas las cosas que habían soportado juntas. Pensó en su manada, su nueva familia, y la aceptación que sentía con ellos. Entonces pensó en Percy, su otra mitad. Él era su hogar. Sin él, nada más tenía sentido. Dejó que los pensamientos trajeran las emociones y dejó que las emociones fluyeran a lo largo de su cuerpo. No sabía si iba a funcionar, pero no se rendiría. Iba a luchar, por si misma, sus amigos, y por Percy.

Estaba oscuro cuando la tormenta finalmente se detuvo. Hera salió de debajo del saliente de roca y miró hacia arriba al, ahora, cielo claro. Mona había estado en esa tormenta. No había ninguna duda al respecto. Hera había perdido el control de la tormenta. No, la tormenta había estado peleando su control. Solo estaban vivas por una razón. Mona las quería con vida por ahora. Miro hacia atrás, mientras las otras damas comenzaban a salir de su lugar protegido y vio que todas parecían estar bien. Estaban un poco empapadas, pero vivas y sanas. Todas menos Annabeth, quien continuaba yaciendo quieta y tranquila.

-¿Vas a decimos por qué nos has estado llevando en círculos durante días?- le peguntó Sally a Hera, mientras se escurría el cabello, salpicando agua en sus pies ya empapados.

-Así que, ¿te diste cuenta?- La frente de Hera se levantó cuando vio a la hembra Alfa.

-Tengo una nariz, Hera. No fue difícil recoger nuestro olor mientras seguíamos regresando a los mismos lugares. -Sally miro a las demás.- Estoy sorprendida que nadie más lo notara.

-Mi mente ha estado un poco preocupada -dijo Thalia. Las otras refunfuñaron en acuerdo ante el sentimiento de Thalia mientras se tambaleaban cansadamente apoyándose contra los árboles del bosque.

-Bueno, esto se trata de conseguir no preocuparse. -Hera les indicó que siguieran- Vamos a encender un fuego y ponernos secas y cálidas. Tengo que decirles una mierda y no van a querer estar todas empapadas para ello.

-¿Alguna vez alguien quiere estar empapada mientras consigue información? -preguntó Rachel.

Un gemido colectivo las recorrió cuando Thalia habló.

-Puedo pensar en varios escenarios en donde estar empapada, mientras consigues información vital, puede ser una actividad muy divertida.

-Tú te lo buscaste -le dijo Diana a Rachel.

Rachel soltó una carcajada aguda.

-Estoy demasiado cansada para pensar en Thalia y tener que filtrar todas mis declaraciones en estos momentos.

Se reunieron alrededor del fuego que Hera había conjurado con su mojo Fae, como Thalia se refería a eso, y poco a poco comenzaron a descongelarse y secarse. Comieron pan Fae y se sentaron en silencio mirando las llamas danzantes del fuego. Algún tiempo después, Hera comenzó a hablar.

-Si mi plan va como espero que vaya, entonces a esta hora mañana deberíamos tener a sus hombres de vuelta a nuestro cuidado- anuncio al grupo. Las cabezas se levantaron los ojos enormemente abiertos, las bocas colgando abiertas, y hubo un silencio perplejo antes del bombardeo de preguntas que comenzaron a un ritmo de fuego rápido.

Hera alzo las manos para acallarlas.

-Me voy a explicar, santo cielo, mantengan sus bragas puestas- Hera espero hasta que hubieran detenido todas sus abruptas preguntas. Alina le dirigió una mirada mordaz que decía: "Sigue adelante con esto o voy a comerte para el desayuno", así que se puso manos a la obra.

-Estoy llevándonos hacia el Troll que guarda el puente al Limbo. Tengo una moneda de cambio para el.

-¿Un Troll?-preguntó Silena, en voz baja- Lo último que recuerdo de los Trolls es que no son los seres más amables, incluso en su mejor día.

Hera asintió.

-Eso es cierto, pero olvidas, sanadora, que los Trolls son codiciosos. Las cosas brillantes los influencian fácilmente. El truco está en la fraseología. No puedo solo decir que queremos ir al Limbo parque entonces él no nos va a dejar salir. No puedo solo decir que queremos entrar y salir, porque entonces no nos dejarían traernos a nadie de vuelta con nosotras.

-Thalia es prácticamente un Johnny Cochrane cuando se refiere a las lagunas. Solo pásalo por ella y te puede decir si es a toda prueba- Piper miro a Jen al otro lado del fuego. Thalia le dio una leve sonrisa a su amiga, pero eso fue lo único que pudo conseguir.

-Entonces, ¿qué sucede si el Troll acepta esto?- pregunto Diana.

-La parte más sencilla es que abre el velo y nosotras pasamos.

-¿Cuál es la parte más difícil?-pregunto Enebro, secamente.

-Lograr salir con vida con los hombres.

-¿Oh, Eso es todo?-bromeo Rachel.

-Solo están siendo un gran tazón de sopa de arco iris y mariposas- espetó Hera.

-Está bien, espera.- Thalia levantó la mano hacia Hera - Solo tengo que saber, ¿cómo demonios meterías un arco iris y mariposas en un tazón? Si lo hiciste, ¿quién carajo quería chupar tripas de mariposa?- Se encogió de hombros- ¿Y quién es Johnny Cochrane?- le pregunto a Piper.

Piper y Rachel trataron de ahogar su risa ante los comentarios de Thalia, pero fracasaron miserablemente.

-Continúen y déjenlas salir-les dijo Hera mientras cruzaba sus brazos- Si tratan de mantener esas risas en sus bocas por más tiempo están propensas a que salgan por sus traseros.

Ese comentario rompió la paz y todas estaban riendo. Era el tipo de risa que empieza en los dedos de los pies y radiaban por todos sus cuerpos, hasta que se estaban retorciendo como si tuvieran un enjambre de abejas en su interior. Se rieron hasta que las lágrimas fluyeron de sus ojos y sus estómagos dolían por el esfuerzo de la misma. Hera se quedó ahí, mirándolas, preguntándose como alguna de ellas incluso se vestía en la mañana - ¿Terminaron? - pregunto una vez que la risa había disminuido a algunas risitas aleatorias.

-Espera -advirtió Thalia, y miró a su alrededor como se esperar algo entonces volvió a mirar a Hera- Creo que estamos bien.

-Como estaba diciendo, el Limbo es peligroso, no porque cosas vayan a atacarte, sino a que tu mente se convierte en tu enemigo- Comenzó a caminar lentamente alrededor del anillo exterior de su círculo mientras hablaba- Debemos entrar rápidamente, y no me importa si tienen que cantar la banda sonora de las Canciones de Amor Más Grandes del Siglo cien veces para mantener su mente enfocada, entonces háganlo. Si tienen que gritar tan fuerte como puedan una y otra vez que son reaks y su mente está mintiendo, entonces griten todo lo que quieran. Pero, no deben ceder a los pensamientos.

-Si los chicos no pueden ni siquiera hacer eso, ¿cómo esperas que nosotras seamos capaces de hacerlo?- pregunto Enebro.

-Los hombres han sido enviados allí. Nosotras vamos por nuestra propia voluntad. Hay una gran diferencia. Ya que no vamos allí como una forma de castigo, no nos va a afectar de la misma manera. Será una alteración mucho más débil en nuestras mentes, pero todavía, estará allí. Excavara en lo profundo sacando sus miedos más oscuros, por lo que muy bien podrían enfrentarlos ahora. Quiero que cierren los ojos y se imaginen cuál podría ser su peor pesadilla. Háganla real para ustedes mismas, respírenla, siéntala en su pecho, déjense acariciar por el calor del temor que estalla en ustedes. Una vez que lo tengan en su mente, imagínense a ustedes mismas enfrentándolo y ganando. Imagínense parándose ante ese miedo y diciéndole...

-¿Qué se joda? -añadió Thalia amablemente.

-Si esa es la terminología que logrará hacer el trabajo, Thalia, entonces claro que sí, díganle que se joda hasta que el infierno se congele. El punto es hacer frente a los temores que van a ser lanzado en su contra, enfrentarlos, y derrotarlos porque los miedos más grandes son los que su mente crea. Esos son los únicos temores que realmente pueden tener poder sobre ti. No los dejen.

Todas se sentaban en silencio, con los ojos cerrados y sus mentes girando y dando vueltas, llevándolas a turbulentos paseos a través del terror que yace profundo en el interior de cada una de ellas. Hera observo como sus rostros cambiaban y se transformaban mientras iban a través del proceso de lidiar con su miedo.

Una a una, abrieron sus ojos. Piper entornó los ojos contra el brillo de las llamas del fuego. Se sentía como si un peso hubiera sido levantado de sus hombros. Había imaginado su mayor miedo, lo había mirado directamente a la cara, y no había caído ante este. Ese era su triunfo. Todavía estaba allí, hirviendo a fuego lento en la oscuridad, pero se había enfrentado a éste. y no la había quebrado. No lo dejaría. No ahora, y no cuando entraran al Limbo.

Todo el mundo finalmente se puso a dormir un poco. Como todas las noches, tomaron turnos para hacer vigilancia

Los ojos de Piper se cerraron y tuvo la esperanza de poder hablar con Jason de nuevo. Esperaba poder decirle que mañana lo sostendría en sus brazos. Pero no fue con Jason con quien soñó. Para su sorpresa, fue con Annabeth.

-¿Annie?-Piper dio un paso hacia su amiga. Estaban de pie en el bosque. Cerca de un fuego muy parecido frente al que Piper había estado sentada antes de dormir

-Estoy luchando, Piper. Estoy luchando, pero necesito ayuda- Las palabras de Annebth estaban enlazadas con desesperación y se veía cansada, como si no hubiera dormido en semanas.

-¿Con qué estás peleando, Annie? - preguntó Piper - He tratado de ayudarte, pero no puedo pasar.

-Estoy empujando contra el hechizo -respondió Annabeth- Estoy pensando en todo lo que pueda llevarme de regreso a nuestro mundo. Percy me dijo que luchara, que todas ustedes me necesitaban. Por favor, Piper, ayúdame.

Piper cerró el espacio entre ellas y envolvió a Annabeth en sus brazos. No podía creer lo real que sintió el abrazo. Tal vez su mente estaba tan desesperada por tener a su amiga de vuelta. Sintió las lágrimas acumularse en sus ojos cuando Annabeth la apretó más cerca.

-He estado tan sola. -Las palabras de Annabeth salieron amortiguadas mientras apretaba la cara contra el hombro de su amiga.

-Hemos estado contigo todo este tiempo. - Trato Piper de tranquilizarla.

-Lo sé. Puedo oírlas, solo que no he sido capaz de moverme o responder. Es como si algo se hubiera envuelto alrededor de mi cerebro o algo así.

-Voy a buscar a Silena y vamos a ver si podemos ayudarte, ¡está bien! No vamos a permitir que te quedes como estás Ann, necesitas saber eso, Annie- se aparto de su abrazo y se enderezó. Una lenta sonrisa se extendió por su rostro.

-Harías mejor en conseguir despertarme. Escuché que vamos a rescatar a nuestros hombres.

Piper asintió con una sonrisa propia.

-Thals no ha comenzado a usar la jerga militar todavía, pero me imagino que va a venir.

Annabeth que le dio a Piper un último asentimiento de cabeza, como si quera decir: vamos a hacer esto. Y entonces, Piper sintió el sueño desvanecerse transformándose en otro sueño... uno que jamás olvidaría.

Descansando alrededor del circulo, una por una, cada mujer se desliza en su propio sueño. La Gran Luna las estaba bendiciendo ayudándolas a reforzar sus voluntades. Cada una logró encontrar a su compañero. Y por muy breve que fue, fueron capaces de decirles que aguantaran, que estaban yendo por ellos muy pronto. Las lágrimas corrieron por sus rostros mientras sus fugaces momentos de tiempo con sus hombres se escapaban.

La mañana llegó demasiado rápido y el frio se metió en sus huesos atrayéndolas a la conciencia. Las hembras estaban solemnes e incluso Thalia estaba más apagada que nunca. Pero un sentido de urgencia que parecía crecer con cada segundo, danzó en los bordes de sus nervios. Recogieron sus pocas pertenencias comieron un poco de pan Fae, y de vez en cuando se sonrieron alentadoramente la una a la otra.

Fue el canto de Thalia el que finalmente rompió el silencio mientras las palabras de Leaving on a Jet Plane, al estilo de Thalia por supuesto, se oyeron en el gradualmente iluminado bosque.

"Toda nuestra mierda está empacada, estamos listas para irnos.

Paradas aquí no podemos sentirlo.

Odio decirles a todas que se pongan en camino.

Pero ya está amaneciendo, es temprano en la mañana,

El Troll está esperando, se está rascando la macana

Si van más lento, me van a matar.

Si me besan, las voy a patear

Métanse en la hierba,

Pongamos el show en marcha.

Porque nos vamos, ya sea que vengan o no.

No podemos dejar a nuestros hombres empeorar.

Ay mierda, tenemos que marchar"

Para cuando Thalia había terminado con su interpretación de la canción, la urgencia todavía seguía ahí, pero en lugar de la solemnidad como su compañía, ahora la esperanza se había arraigado.

-No sé cómo lo haces -dijo Hera negando

-Es simple -le dijo Jen- Solo eliges una canción y vas con ellas. Creo que mis versiones son siempre mejores que las originales.

-Eso es solo porque utilizas palabras explicitas y contenido cuestionable en la tuya. -Piper se rió entre dientes. - Eso es sin duda una ventaja

Finalmente, todas empacaron y estaban listas para irse. Se quedaron viendo la una a la otra, preparándose a sí mismas para lo que estaba por venir.

-Tengo otra canción para este momento, ¿debería compartirla?- preguntó Jen.

Un "NO" colectivo se oyó entre ellas.

Thalia levantó las manos en señal de rendición, murmurando en voz baja.

-Santo cielo. Desilusionen suavemente a una chica embarazada.

El grupo acababa de empezar a caminar cuando oyeron un gemido procedente de la dirección que Annabeth ocupaba. Todas se congelaron, observando en arobado silencio escucharlo de nuevo. Después de unos momentos oyeron lo que sonó como otro gemido. Piper y Silena fueron las primeras en llegar a lado de Annabeth, e inmediatamente colocaron sus manos sobre ella. Cerraron sus ojos y trataron, como lo habían hecho tantas veces antes, empujar a través del escudo que las mantenía fuera de la mente de Annabeth. Pero no hubo resistencia esta vez. Entraron y lo que vieron las sorprendió. Vieron una jaula con una retorcida y viviente oscuridad atrapada dentro. Era como si Annabeth hubiera empujado la maldad de su mente y la hubiera encerrado. Piper y Silena la llamaron, atrayéndola desde el lugar donde su lobo la había llevado para protegerla. Poco a poco, la sintieron llegar a la conciencia hasta que finalmente abrió los ojos.

Annabeth miró ocho pares de ojos viendo fija y esperanzadamente hacia ella. Inhaló una dolorosa respiración, sus pulmones se extendieron bajo la cantidad de aire que los lleno. Parpadeó para aclararse la borrosa visión y trató de usar su voz, la cual había permanecido latente durante mucho tiempo.

-Hola - dijo con voz ronca.

Silencio.

Entonces lo inevitable, que era Thalia, interrumpió:

-¿Eso es todo lo que tienes para nosotras? ¿Hola? En serio, Ann. Hemos estado arrastrando tu trasero por más de una semana y todo lo que puedes decir es: hola.

Annabeth sonrió a su amiga y sus ojos brillaron.

-También te extrañe, Thals.

Thalia le guiño un ojo.

-Bueno, te has despertado justo a tiempo. Tenemos la asignación de una operación encubierta y necesitas empezar a cargar con tu propio peso.

-Y comienza la jerga militar -murmuro Rachel.

Hera rodeo a Thalia para poder examinar a Annabeth más de cerca. Silena y Piper continuaron tratando de expulsar el mal que todavía estaba en la mente de Annabeth, aunque estuviera resguardado en la jaula. Cantaban en un idioma que las demás no sabían y presionaron con la magia extraída de la naturaleza alrededor de ellas. Hera puso la mano en el hombro de Piper y compartió su propia magia con las sanadoras y eso fue suficiente. Los ojos de Annabeth se cerraron y dejo escapar un suspiro que parecía haber estado congelado en sus pulmones. Sintió el mal disiparse y la oscuridad que había estado llenando sus entrañas, desvanecerse.

Comenzó a levantarse, pero se detuvo cuando Hera puso una mano en su hombro.

-Aguanta ahí, Mujer Maravilla. Tomate unos minutos para orientarte- Le pasó a Annabeth algo de pan Fae y una botella con agua.

Annabeth miró la botella y sonrió.

-¿De dónde exactamente sacaste una botella de agua Aqualina?

Hera se encogió de hombros.

-Tengo mis métodos.

Annabeth tragó el agua, lo que le permitió humedecer su seca garganta y boca algodonosa. Podía sentirla siguiendo todo el camino de su esófago. Estaba fría y refrescante, y ayudó a su cuerpo a reunirse con los vivos. Tomó un bocado de pan Fae y recordó que se suponía que era para darles energía, que de otra manera no poseerían por su cuenta. En cuestión de minutos, sintió sus efectos. Por último, se puso de pie, con las piernas un poco inestables, y los músculos rígidos por falta de uso.

Sonrió mientras veía a todas sus amigas extendiendo los brazos esperando atraparla si se caía. El simbolismo en ese pensamiento fue profundo y la golpeo como una manada de elefantes. Estas mujeres, su manada y amigas, habían estado allí para ella cuando habla caído. La habían atrapado y recostado en el suelo en lugar de dejarla caer a su muerte. Habían cuidado de ella, llorando sobre ella, hablado con ella incluso cuando pensaban que no podía oír. Si, pensó mientras veía hacia sus ansiosos rostros y brazos extendidos, ellas siempre la atraparían.

Las despachó con un movimiento de la mano.

-No necesito ocho mamás gallinas restringiendo mi estilo.

De mala gana retrocedieron y le dieron algo de espacio para moverse. Dio un par de vacilantes pasos hacia delante y cuando no se cayó, dio unos cuantos más. Se estiró de puntitas levantando los brazos en el aire sintiendo sus músculos resistirse contra los movimientos. Se sentía bien, mejor que bien. Se sentía lista para traer a su compañero de vuelta.

Hera vio el fuego comenzar a surgir en los ojos de Annabeth y sabía lo que venía. Levantó la mano para detener lo inevitable.

-Démosle un poco más de tiempo, deja que te acostumbres a moverte y a ser consciente de nuevo. No serias nada bueno para nosotras si te derrumbas mientras estamos en ese agujero del infierno.

Thalia se adelantó y levantó la mano.

-Me gustaría señalar que si se derrumba como una cabra desmayándose por un segundo me reiría. Eso es todo.

-Gracias por los pensamientos positivos, Thals -dijo Annabeth tajantemente.

-Siempre estoy aquí para ti, nena. -Thalia sonrió. Los ojos de Annabeth se encontraron con los de Hera y tenían un fuego que los iluminaba con una determinación inquebrantable.

-No vamos a esperar más, Hera. Ellos han estado en ese lugar el tiempo suficiente. Mi compañero no va a pudrirse en ese terrible lugar solo porque estoy algo temerosa de no poder recomponerme después de estar dormida por unos cuantos días.

-Cuando lo pones así suenas bastante impresionante-señalo Piper.

-Bueno, soy impresionante, maldita sea. -Annabeth estampo el pie en el suelo.

Thalia lanzó los brazos al aire.

-Eso es todo, gente, decisión tomada. Annabeth ha estampado su pie. Si puede maldecir y golpear con el pie al mismo tiempo, digo que está lista para irrumpir a través de las puertas del infierno.

Hera miro a Sally.

-¿Estás bien con esto?

Sally miró hacia su nuera. No vio nada más que una voluntad de acero.

- Irá con o sin nosotras.

Hera asintió.

-Eso es lo que me temía. -Con un bufido, les hizo un gesto para que siguieran- Bueno, agárrense a sus traseros, está a punto de ponerse feo.

-Jurassic Park-gritaron a la misma vez Piper, Thalia, y Annabeth ante la cita de Hera de la película.

Hera las miró y negó.

-Creo que sus padres debieron de haberlas dejado caer sobre sus cabezas cinco veces a lo mucho.

-Mi mamá declara que fueron solo tres-Thalia camino junto a sus dos mejores amigas, sintiéndose finalmente un poco más como ella misma - Pero juro que fueron cuatro porque recuerdo que una vez...

Annabeth apresuró su mano sobre la boca de Thalia, y las demás dejaron escapar un suspiro colectivo.

Rachel le sonrió a Annabeth.

-Es bueno tenerte de vuelta

-¿Me estás diciendo que nadie ha estado censurando a esta bestia?-Hizo un gesto hacia Thalia.

-Es bastante peligrosa estos días. Todas queríamos mantener nuestra ropa seca y el cabello en nuestras cabezas -dijo Piper en defensa. Thalia gruñó bajo, su lobo se estaba agitando junto con ella.

-Estoy parada aquí, ¿sabes?

-En realidad estás caminando - Annabeth esquivo la mano que se extendió para golpear la parte posterior de su cabeza y se echó a reír junto con las otras

Caminaron cerca de tres kilómetros antes de que Hera finalmente se detuviera. Se dio la vuelta y llevó un dedo a sus labios. Haciéndoles señas para que se acercaran rápidamente miró hacia atrás por encima del hombro antes de comenzar a hablar. Su voz fue tan baja que tuvieron que inclinarse hacia adelante para oír.

-El puente está justo más allá de esos arbustos. El Troll esta ahí y tiene muy buen oído y un muy buen sentido del olfato. Estamos a favor del viento en este momento por lo que deberíamos estar seguras. Voy a acercarme a él primero. Todas ustedes siéntense juntas y traten de no joder esto-

Enebro levantó una ceja hacia Hera y entrecerró los ojos.

-¿Qué tal si tratas de no joder esto?

Hera chasqueó la lengua hacia su compañera Fae.

-Vamos, Enebro, no debes guardar rencor por el pasado.

El rostro de Enebro se relajó mientras negaba. Había aprendido hace mucho tiempo que discutir con Hera era un esfuerzo inútil.

Con una advertencia final con el dedo, como una madre a un hijo. Hera se dio la vuelta y desapareció de la vista para enfrentar al Troll.

-¿Cuánto tiempo le damos antes de hacer nuestro movimiento? preguntó Rachel.

-No hay necesidad de preocuparse -dijo Enebro despectivamente.

-¿Por qué no?-preguntó Piper.

-Ese Troll no tiene oportunidad con Hera. La única razón por la que va de esta manera es para mantener el equilibrio de la magia. Ir por ahí enviando a todo el mundo al olvido solo porque puedes no significa que debes.

Un aspecto reflexivo vino sobre Thalia mientras escuchaba a la Fae.

-¿Cuando te pusiste tan Yoda con nosotros?

-No tengo idea de lo que eso significa, pero si significa que soy lo máximo, entonces diría que siempre.

Su atención volvió a los arbustos por donde Hera se había ido y esperaron. La apertura hacia donde sus compañeros sufrían estaba a menos de probablemente, quince metros de distancia.

Piper miró hacia las chicas y podía decir que estaba tomando todo de ellas no echarse a correr. Ella también sentía la urgencia, pero se animó a esperar. Esperar el momento exacto cuando Hera les diera el visto bueno, esperar el momento en que deberían entrar en El Limbo y posiblemente perderse a si misma en su maligna influencia, esperar el momento en que vería a Jason por primera vez en lo que se sentía como meses, a pesar de que solo habían sido un par de semanas.

Esperar parecía ser el tema de su vida en este momento, y si fuera honesta, diría que era un tema que chupaba los huevos. Sonrió para sí misma por sus pensamientos porque por un momento sintió a su Thals-interior y se dio cuenta que no había tenido muchos de esos momentos últimamente. A Piper le gustaba pensar que era porque ya no necesitaba a la Thals-interior, que se estaba convirtiendo exactamente en quién tenía que ser, exactamente en quienes todos necesitaban que fuera. Era tiempo de dejar ir a la Thals-interior y abrazar a Piper, la sanadora gitana, y emparejarse con Jason.

Mientras estaba ahí, soportando la espera, aborreció absolutamente hacerlo y en ese momento, encontró la fuerza en si misma por la que siempre buscaba su Thals-interior. había estado allí todo el tiempo. Solo le había tomado viajes, experiencias, pérdida, ira, amor, alegría y vida para descubrirla. Y ahora Piper, con su nueva fortaleza encontrada, iba a hacer volar las puertas del infierno. De acuerdo, no del todo yo sola, pensó, pero es un comienzo.