Declaración: Los personajes no me pertenecen, le pertenecen al maravilloso tío Rick… y la trama le pertenece a Quinn Loftis.
Capítulo 9: Thalia IX
"Si, cuando te das cuenta que el mayor número de hombres lobo alguna vez reunido en la historia están llegando a tu ciudad, y tu primer pensamiento es, oriné en todo lo que quería conservar, entonces tú podrías ser un hombre lobo... o tienes una imaginación activa y una fijación malsana sobre las etiquetas de Calvin y Hobbes retratando a Calvin orinando, bueno, es todo. Elije tu veneno."
-Thalia.
Jake estaba parado en la biblioteca de la mansión de la manada Rumana mirando hacia el césped. Filas de autos se alineaban en el camino de entrada a medida que, manada a manada de Alfas, y sus principales lobos llegaban. Habían pasado tres días desde que se lanzó el llamado y ya seis de las otras once manadas habían llegado. Los Alfas de Bulgaria, Hungría, Polonia, Irlanda España e Italia, además de sus tres principales, estaban cada uno alojados en este momento en la residencia. Solo la mitad de los que estarían viniendo había llegado y ya las cosas estaban tensas.
Se pasó una mano por el cabello y dejó escapar un gruñido bajo mientras su frustración y agitación aumentaban. Era el cuarto en su manada. ¿Dominante? Si, pero no lo suficiente para evitar una guerra entre cualquiera que fuera enemigo del Alfa. ¿Dónde diablos estaba Poseidón? Habían pasado semanas desde que él y los demás habían partido y aunque sabia a través del vínculo de manada que Poseidón aún estaba vivo, eso era todo lo que sabía. Antes de hace tres días, Jake había pensado que solo le estaba tomando a Poseidón más de lo previsto descubrir el plan de Desdémona. Pero, entonces la llamada se había realizado y así fue cómo Jake se dio cuenta que algo le había sucedido a Poseidón y a los demás. Para que la Gran Luna enviara una llamada a todos sus lobos tenía que ser malo
Un golpe en la puerta lo sacó de sus pensamientos.
-Entre- respondió él a la llamada.
Quirón entró y sin tener en cuenta la formalidad, se arrojó sobre el sofá grande en medio de la biblioteca. Echó la cabeza hacia atrás y cerró los ojos mientras dejaba escapar un gemido de frustración.
-Nunca vamos a sobrevivir a esto-le dijo a Jake-. Quiero decir, no es una cuestión de si el mundo será destruido. Es una cuestión de quién va a destruirlo y cuándo será destruido; ¿una retorcida como el infierno bruja loca descabellada, ooo, una manada de hombres lobo Alfas en un concurso de meadas?
-Por favor, dime que esa es una forma de hablar, y que no hay realmente un concurso de meadas en marcha-gruño Jake-. Acabamos de instalar una nueva alfombra.
Quirón rió.
-Desafortunadamente, no. No hay un verdadero concurso de meadas en marcha, sin embargo, Radim, el Beta de la manada de Polonia tuvo la brillante idea de compartir con Seraph cuán vergonzoso pensaba que era para él venir de una manada en donde el Alfa traicionó a los suyos.
Jake se frotó la cara con las manos mientras negaba con la cabeza.
-¿Está alguno de ellos muerto?
-No, y no hubo derramamiento de sangre tampoco. El Alfa Polaco, Arthur, tiene una buena cabeza sobre sus hombros y puso a su Beta en su lugar de forma rápida y públicamente. Eso pareció frenar algunos cuellos levantándose.
-¿Has oído de la Gran Luna de nuevo?-preguntó Jake.
Quirón negó con la cabeza.
-No, pero estoy pensando que podría no ser una mala idea ver si nos ponemos en contacto con el consejo Fae. Si mi información es correcta, y siempre lo es, entonces los Fae deben haber sido los que enviaron la llamada.
-¿Crees que ellos por fin van a dar un paso fuera de su pequeña burbuja segura y ayudar?-preguntó Jake.
-La Gran Luna puso el plan en marcha para obligarlos a ayudar cuando nos hizo compañeros compatibles con ellos, así que, si, creo que finalmente van a mostrar sus traseros.
Jake se quedó mirando hacia el historiador de la manada mientras pensaba en la idea de ser acoplado a una Fae. Parecía una idea muy extraña ser emparejado a alguien que no fuera de su propia raza. Pero, de nuevo, él había estado esperando encontrar a su compañera durante tanto tiempo y la oscuridad se estaba deslizando más profundo dentro de él. Si su compañera fuera una Fae entonces la tomaría en un santiamén.
-Y, ¿cuál es el plan, Jake?-Quirón levantó una ceja.
-Creo que el próximo paso será reunirse con todos los Alfas una vez que lleguen.
Justo en ese momento, las puertas de la biblioteca se abrieron de golpe, y Frederick Jacobs entro.
-¿Qué diablos está pasando y por qué estamos en este momento oyendo hablar de la desaparición de la humanidad?- Sus ojos estaban brillando y su poder llenaba la habitación. Frederick estaba muy enojado y a menos que pudieran conseguir calmarlo, había una buena posibilidad de que algunas cabezas salieran rodando.
…
Jake se situó en la parte delantera de la enorme sala de reunión y se encontró brevemente con los ojos de cada Alfa. Las diez manadas de otros países y ciudades finalmente habían llegado y con la manada Rumana y Serbia ya presentes, eso hacían doce. Todos bajo un mismo techo y estaban inquietos. La tensión entre los dominantes era tangible y si un ser humano hubiera estado presente, esto los habría ahogado.
-He estado en esta tierra más de lo que me importa admitir y nunca en ese tiempo hemos recibido la llamada de la Gran Luna. ¿Por qué ahora?- preguntó Drayden, de la manada de Canadá. Quirón dio un paso hacia delante y comenzó a explicar todo lo que había sucedido desde el Encuentro hasta ahora. Lo condensó tanto como fue posible, pero aseguró de no dejar de lado ningún detalle vital. Mientras su historia continuaba, con cada palabra, los Alfas se ponían más y más tensos.
-¿Por qué estamos oyendo a estas alturas de esta bruja que representa una amenaza tal para todos nosotros? -Habló Angus, el Alfa de la manada de Irlanda.
Hubo un murmullo de acuerdos a través de la sala y Quirón reprimo el impulso de retroceder un paso. A menos que quisiera ser perseguido, sabía bien que no debía alejarse de estos depredadores.
-Todos ustedes conocen a Poseidón. -Jake dio un paso adelante, quitando la presión del historiador menos dominante.- Él se preocupa más profundamente por nuestra raza de lo que nos podemos imaginar. Él estaba tratando de evitar una guerra, y tratando de prevenir que todos nosotros tuviéramos que reunimos, teniendo en cuenta lo que podría ocurrir entre nuestras manadas. No estaba tratando de mantenerlos en la oscuridad, porque quisiera dejarlos indefensos. Si no hubiéramos permitido a la dominancia en nosotros mantenernos alejados entre nosotros, esto podría no haber llegado hasta aquí. Si Desdémona hubiera pensado que tenía que luchar con toda nuestra raza y no solo con una sola manada, ella podría no haber seguido con este plan ridículo.
-¿Estás diciendo que esto es culpa nuestra? - gruño Angus, con los ojos brillantes.
Jake levantó las manos lastimeramente y bajó la mirada.
-No, no estoy diciendo eso en absoluto. Estoy diciendo que esto es un problema de manada. Es culpa de todos y cada uno de nosotros. Nos guste o no. todos somos una manada. Puede que vengamos de diferentes países, podamos hablar diferentes idiomas, y vivir vidas diferentes, pero todos venimos del mismo Creador, todos somos de la misma sangre y eso nos hace una manada. La manada se levanta unida, lucha junta, y está vinculada.- El silencio que siguió a las palabras de Jake fue insoportable a medida que los Alfas escuchaban, no solo se limitaban a oír, sino escuchaban lo que él estaba diciendo. Aunque no entendieran nada más, entendían la importancia de la manada. Los lobos no cran criaturas solitarias. Dependían el uno del otro y se necesitaban mutuamente.
Frederick se adelantó y esperó a que Jake lo invitara a estar delante de los Alfas. Jake dio una leve inclinación de cabeza y dio un paso a un lado.
-También podríamos dejar a un lado las pequeñas rivalidades y posturas territoriales -les dijo- Todos sabemos que vamos a quedarnos y luchar sin importar las consecuencias. Personalmente, creo que el primer paso sería aprender a luchar juntos, como una sola manada. Tenemos que saber cómo pelea cada uno de nosotros, cómo nos movemos y cuáles son nuestras estrategias individuales de manada para que podamos ser efectivos cuando vayamos a la batalla- Frederick miró y esperó una respuesta de la manada.
Lentamente, los rostros se transformaron en miradas de determinación y asentimientos fueron dados.
Frederick juntó las manos y las frotó lentamente.
-Genial-Se dio la vuelta para mirar a Jake- ¿Dónde hay un buen lugar para empezar el entrenamiento de combate?
Jake dejó que una lenta sonrisa se extendiera por su cara cuando le hizo una seña al Alfa para que lo siguiera.
-Tenemos un gimnasio y jardines al aire libre que utilizamos para nuestro entrenamiento de combate.
Jake los llevó hacia el enorme gimnasio y se volvió para encarar al grupo.
-Solo hay una regla en este gimnasio. Respeta a mu oponente.
-Creo que sería prudente añadir una regla más- habló Ares- No mates a tu oponente.
-Buena idea -dijo Quirón con una risita baja- Seria una maldita vergüenza si la última cosa que documente para nuestra raza fuera que fuimos lo suficientemente tontitos como para matarnos los unos a los otros antes de que la bruja tuviera la oportunidad.
…
Thurlok se quedó mirando la piedra en su mano mientras una malvada sonrisa cruzaba su cara. Considero el poder que ahora sostenía y pensó en cuan tonta era Hera al darle a alguien como él un objeto así de poderoso.
Frunció el ceño ante la idea. Conocía a Hera, sabía que ella era un enemigo inteligente. No tenía sentido que intercambiara tal tesoro. Y justo cuando empezaba a preguntarse cuál podría ser posiblemente la trampa, su palma repentinamente estaba vacía. Un gruñido salió desde su pecho mientras miraba rápidamente a su alrededor. Él sabía que ésta se había ido, pero eso no le impidió buscar en todo el puente. Después de varios minutos de buscar, por fin se detuvo y cerró los ojos. Había sido engañado. No le gustaba ser engañado y rabio hirviendo por dentro mientras pensaba en lo tonto que había sido al confiar en la Fae.
-¡HERA!-gritó en la noche- Te vas a arrepentir- prometió al vacío entre respiraciones jadeantes. No la dejaría escapar con su traición. El quien había vigilado la entrada al Limbo durante tanto tiempo, no permitiría que el insulto quedara sin respuesta.
Hera sintió la rabia de Thurlok a través del vínculo de sangre. No sabía cuánto tiempo la piedra se quedaría en su poder. Las piedras Fae tenían una mente propia y tendían a aparecer donde y cuando se necesitaban. Ella no se había preocupado de que el fuera capaz de utilizar el poder de la piedra, porque sabía que no la tendría por mucho tiempo. También sabía que su ira sería rápida y que respondería precipitadamente a causa de esta. Ella tendría que estar en alerta, aunque sabía que su poder no era nada comparado con el suyo.
…
Jason no había sido capaz de dejar de tocar a Piper, incluso por el momento más breve desde que ella lo había encontrado y él sabía que probablemente la estaba volviendo loca, pero estaba luchando con su lobo a cada segundo para evitar agarrarla y huir a un lugar seguro. Sabía que no existía tal lugar, pero a su lobo no le importaba. Sentía que ellos eran vulnerables con tantos lobos dominantes tan cerca de su compañera, su frágil compañera humana. Sabia que sus emociones estaban corriendo a toda marcha con todos los recuerdos de lo que había soportado en el Limbo y no sabía por cuánto tiempo más permanecerían con las heridas abiertas.
-Detente. -La suave voz de Piper penetró sus pensamientos mientras ella giraba suavemente su rostro para que la mirara- No estoy molesta por tu toque. No estoy irritada, ni me siento ahogada, así que por favor deja de considerar esos pensamientos. -Ella miró a sus ojos color azul y vio la emoción cruda arremolinándose en sus profundidades.
-Estar aqui me está volviendo loco, Piper-le dijo, con sinceridad.
Piper asintió.
-Lo sé, pero en caso de que no te hayas dado cuenta, esto también está volviendo loco a los demás. Honestamente, tú eres más una amenaza para los otros que para nosotras las mujeres. Todos ustedes están tan obsesionados con la idea de que una de nosotras sea herida que no se dan cuenta que en realidad no hay amenaza.
Jason la sentó en su regazo y la besó en el cuello.
-No hay forma de razonar conmigo o mi lobo, amor, no en este momento.
Piper le frotó la espalda con suavidad y dejó escapar un lento suspiro.
-Está bien-luego repitió, en voz baja-, está bien.
La luz de la mañana comenzó a penetrar a través de los árboles mientras los lobos y las Fae comenzaban a moverse.
Annabeth miró alrededor y cuando vio los demacrados y cansados rostros de los hombres supo que ninguno de ellos había dormido. Estaban al borde y desconfiaban el uno del otro y eso le rompió el corazón. Es posible que hayan logrado salir del Limbo con vida, pero no habían salido ilesos.
-Hola. -Sintió el aliento de Percy en el cuello y luchó contra el impulso de subir a sus brazos, apartando todo lo demás excepto a el- ¿Estás bien?
Ella se apoyó contra su pecho mientras sus brazos la rodeaban. Ella apretó contra sí y ella sintió su pecho retumbar con satisfacción ante el entusiasmo de su compañera por estar cerca de él.
-Sí, solo estoy preocupada por todos ustedes-Volteó la cara para verlo y el ligero resplandor en sus ojos verdes clamó a su loba. Quería estar sola con su compañero, necesitaba sentir su fuerza rodeándola y sumergirse en su olor.
-Si no detienes esa línea de pensamiento voy a arrastrante hacia el bosque tirar al viento mis modales de caballero- gruño Percy en su oído.
Annabeth se estremeció ante sus palabras y se sonrojó al ver sus pensamientos. Golpeó sus manos que descansaban sobre su estómago.
-Compórtate.
-Tu primero-atacó él.
Ella se dio la vuelta en sus brazos y miró su hermoso rostro. La piel de él estaba delineada por la preocupación y el cansancio, y aun así era la cosa más hermosa que ella había visto nunca.
-Estoy tan contenta de que estés bien-le susurro.
Los ojos de él se suavizaron, se inclinó y colocó un suave beso en sus labios.
-Por ti-murmuró contra ellos. Las manos de él comenzaron a deslizarse por la espalda de ella y justo antes de llegar a su trasero, ella las retiró. Sus ojos se abrieron en sorpresa.
-¿Sintiéndote atrevido?
Él le gruño.
-Mia.
-Si-asintió ella-, pero ahora no es el momento.
Percy dio un paso atrás y le agarró la mano. Empezó a jalarla hacia la semi privacidad del bosque.
-Puedo hacer que sea el momento. -Su voz era baja y envuelta con el deseo que ella podía sentir irradiando de él.
Annabeth jaló contra su agarre y él se detuvo instintivamente ante su lucha. La miró de nuevo mientras estrechaba los ojos.
-Percy, sabes que te deseo. Puedes sentirlo así como yo puedo sentirlo salir de ti, pero estamos en peligro y tenemos que regresar a la mansión
-¿Tienes alguna idea de lo que he estado viendo durante las últimas emanas?- Sus palabras resonaron en su mente mientras daba pasos lentos y medidos hacia ella, acosándola.
"No puedo ni empezara imaginar por lo que has pasado, y sé que necesitas saber que estoy bien, que estamos bien".
"TU NO SABES".
Annabeth se estremeció ante el gruñido en su mente y la rabia detrás de sus palabras. Sabía que él estaba lastimado, sabía que se sentía fuera de control y por esa razón dejó pasar la falta de respeto que le había mostrado. Él se inclinó sobre ella mientras su cuerpo temblaba con dolor reprimido, ira, deseo y amor por la mujer parada delante de él.
"Soy el único que tiene derecho a tocarte. Soy el único que tiene el privilegio de protegerte. Soy el único que debería conocerte, y sé que no era real, lo sabía aquí", golpeó la mano en su pecho sobre el corazón. "Pero aquí", se tocó la cabeza. "Aquí sigo viendo las manos de alguien más en ti. A veces a la fuerza. Y a veces invitado"
Annabeth se quedó sin aliento mientras una mano volaba a su boca. Nunca había considerado que él podría temer que ella realmente se entregara a otro, engañándolo, que le permitiera a otro estar cerca de ella. Así que, no solo había visto a alguien forzándola, Percy la había visto invitando a otro a su cama. Su estómago se volcó con náuseas al ver sus pensamientos, vio lo que él había visto. Se dio la vuelta y echó a correr por el bosque apenas consiguiéndolo antes de empezar a sentirse miserable. La idea de alguien más era horrible, en realidad verse a sí misma en los brazos de otro era demasiado. Por fin entendió su necesidad de reclamarla. En su mente, necesitaban consumar su vínculo de nuevo.
Las lágrimas corrieron por su rostro mientras vomitaba. Los sollozos salieron forzados de su garganta y finalmente se desplomó sobre sus rodillas. Negó con repulsión y trato de alejar las imágenes. La peor parte era el rostro de aquellos que ella había tomado de buena gana, los dos hombres que la habían tomado, uno que había marcado su cuerpo y su alma. Trent, el macho humano con el que habla salido, pero que nunca le permitió tocarla de esa forma. Y lo peor de todo, machos de su manada, hombres que consideraba como hermanos. Esos rostros la hicieron vomitar más y luchó para evitar desmayarse.
-Annabeth, mírame. -La voz de Percy venia de un par de metros detrás de ella. No la estaba tocando, no la estaba consolando, y ella sabía que debía repugnarle. Ese pensamiento atravesó su alma, rasgó justo a través de ella y jadeo por el dolor-Annabeth- dijo él con más insistencia.
Él no la querría más. No después de ver eso. ¿Como podría, aun sabiendo que no era realmente ella, cómo podría dejar atrás esas imágenes? La dejaría y ella estaría sola. El buscaría a otra para su comodidad y ella se vería obligada a ver, mientras él amaba a otra.
-ANNABETH -Percy dio un paso adelante mientras gruñía. Sus ojos brillaban de verde intenso y su cuerpo temblaba.
De repente Jason y Luke estaban de pie entre él y Annabeth. Sus cuerpos estaban tensos por la disposición, con ganas de batalla. Percy gruño y se sintió empezando a cambiar. A sus manos le crecieron grandes garras y sus músculos comenzaron a hincharse y apretarse contra su ropa. Sintió el poder de su Alfa envolverlo y supo que su padre le impedía cambiar del todo.
-Retrocede, Perseo-gruñó Luke.
-¿Quién eres tú para interponerte entre lo mío y yo?-Percy encontró los ojos de Luke sin parpadear y sostuvo su mirada.
Luke dio un paso amenazador hacia delante y ya que Percy no retrocedió, los dos dominantes estuvieron cerca de tocarse.
-Necesitas calmarte.
-Quítate. De. Mi. Camino- Sus palabras recortadas traicionaron la calma que estaba tratando de demostrar y el temblor de sus manos tampoco ayudó.
-Vas terminar lastimándola y más tarde, cuando te hayas calmado, vas a querer suicidarte por la indiscreción que cometerás contra la única persona que no se lo merece.
Los ojos de Percy se apartaron bruscamente de Luke cuando vio un movimiento. No oyó el grito, ni tampoco sintió los brazos que intentaron detenerlo cuando se abalanzó sobre Jason quien estaba tratando de ayudar a su compañera a ponerse de pie. Lo único que Percy vio fueron las manos de Jason sobre su compañera, la piel de Jason tocando la suya, y los recuerdos vinieron corriendo.
-Hera, ¿hay algo que puedas hacer para impedir que los neuróticos hombres lobo se maten el uno al otro?-preguntó Thalia secamente mientras miraba a su pareja intentar apartar a un furioso Percy fuera de Jason. Jason contenía su propia furia, pero ella sabía que se estaba frenando porque se preocupaba por Percy. Él sabía que Percy no estaba en su sano juicio en ese momento. A Thalia le gustaría decir que no creía que Percy alguna vez lastimaría a Annabeth, pero nunca lo había visto de la manera en la que estaba, y en verdad, eso la asustó.
-Percy, detén esto.-Las palabras de Poseidón se envolvieron alrededor de su hijo y alejó a Percy de Jason. Él luchó contra el agarre de su padre, pero no podía moverse. Miró fijamente a Jason, desafiándolo, retándolo a tocarla de nuevo. Lo mataría, decidió el lobo de Percy, él había tocado a Annabeth, él había sido uno de los machos que ella voluntariamente había aceptado, ya sea real o no, Jason tenía que morir.
Jason debió de haber visto la determinación asentada en los ojos de Percy mientras daba un paso lejos de Annabeth.
-Percy, yo nunca le haría daño a tu compañera-dijo Jason firmemente.
-La tocaste. -Los ojos de Percy se estrecharon peligrosamente- La tomaste de una manera en la que no tenías derecho a hacerlo. LA BESASTE, TU, BESTIA...
-¡SUFICIENTE!-rugió Poseidón cortando las palabras de Percy.
Percy cayó de rodillas ante la orden Alfa de Poseidón, lo empujó a someterse. Levantó la cabeza y sus ojos encontraron los de Annabeth. Las lágrimas corrían por su rostro, pudo ver el miedo, y sabía que ella estaba a punto de correr.
-No-le dijo con urgencia- No me dejes.
-No me quieres- respondió ella y se estremeció al oír sus propias palabras.
-Siempre te querré.
Ella negó con la cabeza. Sabía lo que había sentido en el interior de él. La repulsión que lo llenaba.
-No hacia ti-respondió a sus pensamientos Contra todo el mundo, amor, pero nunca de ti.-Levantó los brazos abiertos hacia ella- Ven a mi- Annabeth luchó contra el impulso de correr hacia él. Temía su rechazo y sabía que no podría manejar la situación si él la apartaba- Annabeth, ven ahora.
-Aquí vamos con las malditas órdenes de perro-murmuró Thalia mientras cruzaba los brazos sobre su pecho.
-Déjame ir-le dijo Percy a su padre, nunca apartándose de Annabeth- No voy a hacerle daño. -Después de una larga pausa, añadió:- O a alguien más.
-¿Por qué eso no me tranquiliza?-preguntó Rachel a Thalia en voz baja.
-Porque sus ojos de lobo todavía brillan desde su demasiado hermoso, aunque de aspecto bastante desquiciado, rostro.
-Sí, eso podría ser-concordó Rachel.
Poseidón gradualmente dejó ir el control sobre su hijo mientras lo observaba fijamente, para asegurarse de que no fuera a atacar. Cuando Percy no se movió, lo liberó completamente.
Percy dio un paso hacia su compañera y se detuvo para asegurarse de que ella no iba a retroceder. Cuando se mantuvo firme, dio otro paso y otro, hasta que estuvo parado frente a ella.
-Por favor, déjennos-habló en voz baja, pero sabía que todo el mundo lo oiría.
Luke soltó un gruñido e iba a dar un paso hacia Percy, hasta que Thalia se puso delante de él.
-No le hará daño.
Luke se quedó mirando a su compañera un momento antes de finalmente ceder. Tomó la mano de Thalia mientras se daba la vuelta para seguir a los demás y darle a Percy y Annabeth tanta privacidad como el bosque pudiera permitir.
Una vez que estuvieron solos, Percy colocó dos dedos debajo de la barbilla de Annabeth y gentilmente levantó su cara para que lo mirara.
-¿Cómo puedes siquiera pensar que no te querría?
Las lágrimas de ella se deslizaron por sus mejillas mientras trataba de hablar. Sus labios temblaron y trató de apartar la mirada, pero el afirmó el agarre en su barbilla. -¿Cómo podrías después de ver eso? ¿Cómo puedes siquiera querer tocarme otra vez?
Los ojos de Percy se cerraron brevemente mientras se daba cuenta que ella había pensado que sus emociones estaban dirigidas a ella. No estaba enojado con ella y no la repudiaba. Ella era suya. Su preciosa compañera y sabía que ella en realidad no había sido tocada, o besada, o amada por otro. Él lo sabía, pero aun así su lobo y él necesitaban conectar con ella tanto emocional como físicamente. Necesitaba asegurarse a sí mismo que ella todavía lo quería, lo deseaba, y a nadie más.
Annabeth se puso de puntillas y apretó sus labios contra los de él. Levantó las manos, pasó los dedos por su negro y espeso cabello, y gimió cuando el envolvió sus brazos alrededor de ella y la atrajo hacia sí. Abrió su mente a la de él y vertió su corazón en su beso. Pensó en su noche de bodas, en los Ritos de Sangre y luego en el tiempo después. Le recordó su primera vez juntos y todas las veces después de esa, mostrándole de la única manera que podía en ese momento, lo mucho que lo necesitaba, lo deseaba, y lo sedienta que estaba de él.
Ella era suya, sin duda, pero él también era de ella.
"Tú eres mío", le dijo ella. "No hay otro para mí. Mi corazón, mi cuerpo y mi deseo es solo para ti".
El cuerpo de Percy se estremeció mientras las palabras de Annabeth reverberaban en su propia alma. Su lobo y él eran de ella. Sintió la verdad en esas palabras y eso alivió un poco algo dentro de él. Sus manos recorrieron su cuerpo tanto como se atrevía en su entorno semi-privado y no creía que alguna vez hubiera querido estar a solas con su pareja más de lo que hacía en ese momento.
Ella se apartó de su beso jadeando en busca de aire y sonrió levemente ante sus labios hinchados.
-Pronto-dijo sin aliento.
-No lo suficientemente pronto-gruñó él.
Se miraron el uno al otro mientras trataban de poner su respiración bajo control. La imagen de ella mirándolo con miedo destelló en su mente y su corazón dolió.
-Siento haberte asustado-susurró.
Sus brazos todavía estaban envueltos alrededor del cuello de él y sus manos se aferraron a su nuca con fuerza.
-No estaba asustada de ti; tenía miedo de haberte perdido, debido a lo que has sufrido. Vi lo que habías soportado visualmente e incluso ahora, no puedo pensar en ello o me pondré enferma de nuevo. Percy -su voz vacilo mientras trataba de no perder la cabeza, el pensamiento de las manos de cualquier hombre aparte de las tuyas, es repugnante.- No quiero esas imágenes en tu mente. No quiero nuestra cama contaminada con eso.
-Lo siento. Es mi culpa, lo que vi... Era mi temor el que lo creó y después de que lo vi una vez, solo creció dentro de mí. Cada vez más temía que no fuera suficiente para ti, que te darías cuenta que te mereces a alguien mejor.
Annabeth lo silenció con sus labios cuando lo beso profundamente. Cuando se retiró de nuevo, mordió su clavícula como castigo por su duda.
-No hay nadie mejor para mí. No en este reino o cualquier otro.
Percy presionó su frente contra la de ella y aspiró su aroma. Entonces sus ojos encontraron su marca de mordedura de la ceremonia de los Ritos de Sangre y gruño. Besó de su cara a su cuello. Cuando llegó a la marca, la beso suavemente y luego se entregó a su lobo.
Annabeth jadeó cuando sintió los dientes de Percy hundirse en su carne sensible y tan rápidamente como el dolor había comenzado ya no estaba. Una oleada de placer trajo otro jadeo de ella y luego un gemido profundo y gutural. Ella lo agarró con fuerza al sentir el tirón de su boca y sonrió cuando lo oyó suspirar de alegría. A él le gustaba la forma en que ella sabia, y escuchó sus pensamientos en voz alta y clara, eso solo haciendo que la experiencia fuera mucho más intensa e íntima. Finalmente, la soltó y le pasó la lengua por el cuello con ternura. Besó la mordedura varias veces antes de mordisquearle la oreja y gruñir.
-Mia.
-Creo que has establecido eso, hombre lobo-bromeo ella.
-¿Quieres corresponder?- le preguntó mientras inclinaba la cabeza hacia un lado dándole una visión clara de su cuello. Él quería su mordedura, quería su aroma corriendo por las venas de ella, pero él sabía que su Annabeth era una persona muy reservada. La única razón por la que ella le había dejado morderla era porque había sentido su necesidad. Se había comprometido, ya que no podían hacer el amor, sometiéndose a su mordida en su lugar.
-Quiero hacerlo, sabes que sí- Annbabeth le suplicó que entendiera. Ella no lo estaba rechazando.
-Lo sé amor, lo sé. No es justo de mi parte pedirte esto cuando sé cómo te sientes respecto a ello.
-Es que es tan íntimo. Siento que bien podría estar aquí de pie desnuda. -Ella se rio de su inseguridad y se deleitó con la risa que brotó de Percy.
-Por mucho que esa idea me atraiga, no me gustaría que otros te vean, así que puedo entender por qué no quieres que otros te vean mordiéndome. Es íntimo y en circunstancias normales yo no habría hecho eso aquí.
-Lo sé -le dijo con una sonrisa-, pero me alegro de que lo hubieras hecho. Calmó a tu lobo.
-Si- concordó- Definitivamente se siente más seguro contigo en este momento.
-¿Vas a perder el control de nuevo?
Percy sabía que ella estaba tomándole el pelo, pero la verdad era que no lo sabía. Era una posibilidad y por eso no le mentiría.
-No lo sé.
Ella lo beso suavemente antes de dar un paso atrás, pero manteniendo el asimiento de su mano.
-Está bien, vamos a cruzar ese puente cuando lleguemos allí. -Se encogió de hombros mientras se giraba para tirar de él hacia los demás- o caeremos.
-Gracias por el voto de confianza, nena-murmuró.
Ella se rio.
-Si las cosas se ponen peor voy a tener que dejarte violarme como un hombre de las cavernas.
Percy gruño.
-No me tientes.
Los otros estaban esperando por ellos sobre una colina. El campamento había sido empacado y estaban listos para estar de nuevo en movimiento.
-¿Finalmente cediste y lo dejaste salirse con la suya contigo, Rubia?- preguntó Thalia, con una sonrisa maliciosa.
Luke, quien tenía un brazo envuelto alrededor de ella, tiro con más fuerza y gruñó.
-Relájate, B. Tendrás tu revolcón en el pajar muy pronto.
Luke se inclinó y le mordisqueó el cuello bruscamente, -Estás escribiendo cheques, Thalia.
-Si, si... que no puedo pagar. Lo entiendo, pero tal vez rudo es por lo que estoy apuntando, Lucas, ¿nunca pensaste en eso?-Ella se volvió hacia él y levantó una sola ceja en desafío.
-¿De verdad quieres hacer esto ahora? -le gruñó él.
-Por Dios-gimió Hera, mientras se frotaba la frente.- Que la Gran Luna nos salve de los dominantes y calientes hombres lobo, y de las compañeras que están determinadas a empujarlos sobre el borde del que están precariamente encaramados.
Poseidón dio un paso delante de modo que pudiera ver a todo el grupo. Dejó que su poder se liberara y vio cómo uno a uno los lobos cayeron de rodillas, todos excepto Luke y Charles. Él voluntariamente se puso de rodillas por su propia elección, pero Luke permaneció de pie.
-Sé que todos ustedes se sienten un poco territoriales con sus compañeras. Entiendo que sientan la necesidad de conectar con ellas, restablecer su reclamo y vinculo, pero no son cachorros para ser gobernados por sus necesidades y deseos. Van a recomponerse, van a aguantarse hasta que estemos a salvo, y tengan una habitación privada para dejarse ir. ¿Queda claro?
Murmullos de acuerdo encontraron su mirada de espera y después de varios momentos de la intensa mirada de Poseidón, retiró su poder y dejó que se levantaran.
Parte de la tensión que había estado creciendo entre los machos se apaciguo, aunque no completamente.
-Está bien, déjenme ponerlos al día rápidamente- comenzó a hablar Hera- La Gran Luna hizo que el consejo Fae enviara la llamada a las manadas. Ella no está pidiéndoles educadamente que todos se unan, está exigiéndolo. Ellos ya deberían estar reuniéndose y espero que para el momento en que regresemos de nuevo a la mansión, estén allí y en una sola pieza.
Poseidón se frotó la frente a medida que la preocupación se filtraba en él.
-Jake está a cargo en este momento, y a pesar de que es dominante, no es rival para un Alfa, y mucho menos para once de ellos.
-Jake es diplomático, Poseidón-le aseguró Luke- Él puede mantener la paz. Por no hablar que Frederick Jacobs estará allí. Él es sensato e inteligente, y debería ser capaz de frenar cualquier tipo de violencia.
Poseidón dejó escapar un profundo suspiro y aunque sabía que las palabras de Luke eran verdad, también sabía que los Alfas no se mezclaban, por muy sensatos o diplomáticos que fueran.
-Tenemos que actuar rápidamente- continuo Hera- Mona va a enterarse de su escape lo suficientemente pronto y no va a dejarlo pasar sin respuesta. Ella sabe que estamos en estas montañas y va a utilizar cualquier cosa que pueda para eliminamos.
-Bueno, dejemos de perder el tiempo aquí tratando de matamos y démonos prisa.-Enebro sorprendió a todos con su repentina franqueza.
Grover sonrió hacia su compañera.
-¿Sintiéndote luchadora?
Ella le devolvió la sonrisa inocentemente y lo besó en la mejilla.
-Estoy tan ansiosa como el resto por volver.
Las cejas de Grover se levantaron con sorpresa y su respuesta en su oído fue cualquier cosa menos inocente.
Hera negó con la cabeza mientras se giraba para guiarlos.
-Estoy muy decepcionada, Enebro, ¿qué le pasó a tu conducta mojigata?
Enebro se echó a reír.
-Tomó un segundo plano cuando me dieron a un compañero tan caliente que podría cocinar tocino en su abdomen.
Thalia se estiró para chocar los cinco con Enebro mientras ella sonreía.
-Buena esa, hadita.
Enebro asintió.
-Lo sé, ¿verdad?
Hera aceleró el ritmo con la esperanza de hacer que mantuvieran su conversación al mínimo mientras viajaban. Los hombres estaban al límite y no se iba a necesitar mucho para provocar otra pelea como la que acababa de suceder.
…
"¿Estás bien?", le preguntó Piper a Jason por centésima vez desde que Percy le había atacado. Ella sintió su cálido aliento en su cuello mientras seguía su paso a su lado.
-Estoy bien, Piper mia, deja de preocuparte por mí. -Le guiño un ojo y ella sonrió porque todavía le provocaba revoloteos y le daba ganas de lanzarse a sus brazos.
-Siéntete libre de hacerlo -le dijo mientras veía los pensamientos en su mente.
Piper puso sus ojos en blanco, pero se consoló con el regreso de su alegría.
No era menos posesivo o protector, pero su actitud casi había vuelto a la normalidad.
…
"Lucas", Thalia le habló tentativamente a su compañero. Estaba enfadado, realmente no creía que fuera con ella, pero sabía que ella no había ayudado.
"Thalia", respondió, no cruelmente.
"¿Estamos bien?"
"Voy a estar mejor cuando pueda examinarte más a fondo, y una vez que Diana te examine y me deje saber que nuestra niña está bien".
"Estoy bien cariño, lo prometo". Ella trató de tranquilizarlo, pero sabía que él estaba diciendo la verdad; no iba a estar bien hasta que la hubiera examinado él mismo.
"Te amo, Thalia", su voz de repente pareció urgente en su mente.
"También te amo. Me alegra que volvieras."
"Extrañaste mi mandona, taciturna y posesiva personalidad", bromeó él.
"No te querría de ninguna otra forma, cariño"
"Voy a recordar que dijiste eso", advirtió con una sonrisa, sabiendo que iba a conseguir la referencia.
Ella se echó a reír a carcajadas, mientras trotaban por el bosque silencioso.
-Tombstone-confirmó ella con una sonrisa hacia él y el ligero repunte de sus labios envió un escalofrío a través de ella. Él estaba a salvo, estaba con ella y ahora podría concentrarse en salvar al mundo, salvar a su bebé, y todo lo que necesitaba salvar.
-¿Sintiéndote ambiciosa?-preguntó Luke con una sonrisa.
Ella le sonrió con malicia.
-Oh cariño, no tienes ni idea.
