Declaración: Los personajes no me pertenecen, le pertenecen al maravilloso tío Rick… y la trama le pertenece a Quinn Loftis.

Capítulo 11: Jason XI

"La veo dormir. No puedo apartar los ojos de ella ni por un segundo, por si al hacerlo veré su cuerpo maltratado y roto. Ella está muy preocupada por mí. Trato de poner la sonrisa que ella necesita, pero sé que ve a través de mí. Mi desesperación por tocarla, saborearla y olerla son completas ofrendas a lo que realmente está pasando dentro de mí. Puedo sentirlo de los otros hombres, incluso de Poseidón. Los efectos del Limbo son mucho más profundos de lo que podríamos haber imaginado. A pesar de que estamos libres de la prisión física, me temo que eso aún podría ser lo que nos destruya."

-Jason.

Piper se detiene sin aliento por el ritmo acelerado que Hera insistió que siguieran. Habían estado abriéndose camino por el bosque durante dos días y los hombres todavía estaban al borde de la violencia. Los lobos que una vez estuvieron unificados y habían confiado entre ellos estaban ahora recelosos y nerviosos alrededor de todos. Sus ojos moviéndose constantemente esperando el peligro que parecía que estaban tan seguros que vendría. Los hombres no dejaban que sus compañeras estuviesen a más de un palmo de sus lados. Jason incluido, Piper se habría reído de su ridícula posesividad, pero el miedo en sus ojos aplastaba cualquier humor.

Jason se acercó a ella. No le faltaba la respiración, se dio cuenta con irritación. Su mano se acercó y apartó el cabello que se había escapado de su coleta mientras estuvieron corriendo. Su toque fue provisional y gentil, y ella odio que él, quien había sido tan confiado y audaz en su búsqueda, ahora fuera reacio a tocarla a ella... su compañera.

"No es por las razones que tú crees", dijo mientras le sostenía la mirada.

"Entonces, ¿por qué?"

Ella podía sentir su necesidad de protegerla y, aunque lo apreciaba, en ese momento aquello la enfureció. Sabía que era suya y que él sentía una inquebrantable y poderosa necesidad de protegerla, pero él también era suyo, maldita sea. ¿Cómo podría ella protegerlo, incluso de sí mismo, si él no la dejaba entrar?

"Sientes la tensión, sobre todo porque eres una sanadora. La oscuridad que todos hemos mantenido a raya, el control que hemos tenido sobre nuestros lobos está ahí mismo en la superficie, no se han ido. Estamos luchando contra lo que siempre hemos temido que nos destruiría".

-¿Por qué? Pensé que sus verdaderas compañeras equilibraban esa oscuridad. Pensé que nosotras les ayudábamos a mantener el control. Sé que todos ustedes han pasado por un infierno. Sé que tienes está loca necesidad de protegemos, pero nos han recuperado. El contacto físico está ahí y el vínculo mental es fuerte. ¿Por qué no tienes el control? -La voz de Piper rompió el silencio. Estaba desesperada por una respuesta, y con suerte una que ella pudiera arreglar. Jason, siendo tan distante y aun así posesivo más allá de la razón, estaba empezando a asustarla.

Los demás se giraron para mirarlos y Jason se tensó ante toda la atención. Su cabeza bajó al mismo tiempo que rompía el contacto visual con ella, y Piper sintió la vergüenza salir emanada de él como una tormenta turbulenta, empeñado en acabar con su resolución, así como la lluvia tormentosa podría desgastar la tierra y roca.

-No nos dejarán ser lo que necesitan. -La voz de Silena rompió el silencio que había caído. La cabeza de Piper se giró bruscamente hacia la otra sanadora.

-¿Qué quieres decir?-preguntó Piper.

Charles se situó junto a su compañera y puso una mano en su rostro, empujándolo suavemente para que lo mirara.

-No lo hagas. -Su voz fue un gruñido, aunque ella no pareció sentirse intimidada por él.

Silena negó con la cabeza.

-¡Eso tiene que ser dicho! Uno de ustedes, o todos ustedes, van a terminar matándose entre sí. No voy a dejar que su propio orgullo y buenas intenciones equivocadas nos destruyan. No podemos seguir marchando hacia una mansión llena de Alfas y lobos dominantes con todos ustedes tan nerviosos. Están con sus amigos, sus confidentes más cercanos, hombres en los que confían con la vida y por los que estarían dispuestos a morir e incluso con ellos no pueden controlar su posesión. Cuando uno de esos machos se acerque demasiado a su compañera. ¿cómo diablos creen que van a ser capaces de evitar rasgar su garganta?

La mano de Thalia voló a su boca mientras ahogaba un jadeo.

-Maldita sea-susurró a través de su mano.

Ella no había pensado en las otras manadas. Había estado esperando que, con cada día, los machos empezaran a relajarse y a confiar entre ellos de nuevo. También podría haber estado esperando la paz mundial y todas esas otras mierdas, que las chicas de Miss América siempre estaban escupiendo. La tensión entre los machos no disminuía; incluso podría estar poniéndose peor. Luke era posesivo en un buen día, pero ahora que ella estaba embarazada y que él acababa de soportar las peores profundidades del infierno, ni siquiera sabía si posesivo era un término adecuado para lo que sería una vez que llegaran a la mansión.

-Entonces, ¿estás diciendo que se están haciendo esto a sí mismos?- preguntó Annabeth, antes de que Jen pudiera y ella asintió a su mejor amiga agradecida por quitar las palabras de su conmocionada boca.

Silena se encontró brevemente con la mirada de cada uno de los machos antes de finalmente asentir.

-Hice algo que normalmente no haría porque no me gusta invadir la privacidad de nadie, ni siquiera de mis compañeros de manada, pero estoy preocupada.

Charles se tensó al lado de su compañera y sus ojos se estrecharon mientras la miraba.

-¿Qué hiciste, Silena? -Su voz no fue brusca, pero sin dejar ninguna duda de que iba a responderle.

-Busqué dentro de ti. -Silena se apresuró antes de que Charles pudiera responder.- ¡Hemos sido compañeros durante siglos: Charlie, siglos! Hemos pasado por mucho juntos y en todo ese tiempo, nunca te has alejado de mí. Pero hora, lo haces. Solo me tocas cuando se pone insoportable para ti no hacerlo. Solo usas el vínculo cuando es absolutamente necesario. Constantemente mantienes tu cuerpo entre el mío y el de alguien más. ¡Me estás tratando más como una posesión que como la otra mitad de tu alma! -La voz de Silena se había elevado a casi un grito a medida que liberaba el dolor que había estado construyéndose en su interior debido a la distancia que su compañero había puesto entre ellos. -Yo soy la luz de tu oscuridad, ¿o te has olvidado de ese pequeño detalle de nuestro aparcamiento? ¡Fui creada para TI! Entiendes eso. Cuando estás herido, yo soy la única que puede consolarte. Cuando eres feliz, soy la única que realmente comprende esa alegría. Cuando estás en tu apogeo y el lobo lucha para tomar el control, soy la que puede calmarlo. ¡YO! La oscuridad que te estaba consumiendo cuando nos conocimos fue quebrantada y conquistada por mi luz. Tu necesidad de protegerme, tu necesidad de soportar tu dolor por tu cuenta está destruyendo mi luz. El Limbo le dio a la oscuridad un lugar para filtrarse de nuevo dentro de ti y en vez de dar la bienvenida a nuestro vinculo como una vez hiciste, alimentas a la oscuridad. ¡La ACARICIAS como una amante EN VEZ DE A MI! -Silena estaba jadeando cuando termino de hablar y el aire pareció despertar a su alrededor mientras su temperamento estallaba.

El pecho de Piper se apretó al reflejar el dolor y la rabia que surgió de las palabras de Silena. Ella no había sido capaz de poner en palabras lo que habla estado sintiendo, pero Silena las había revelado en ataque inducido de rabia. Miró a Thalia y a Annabeth, y pudo ver la realización encajar en su lugar en sus cabezas. Incluso Enebro, Rachel y Sally se veían afligidas por la verdad en las palabras de la sanadora.

-La peor parte. -Silena trató de contener el sollozo que surgió con las palabras. -Lo peor es que sabes lo que estás haciendo y aun así no lo detienes.

Sally dio un paso adelante cuando la ira en Silena, la cual había sido mucho más prominente que el dolor, comenzó a disminuir y el dolor empezó a tomar su lugar. El rostro de Sally estaba estoico y la distancia entre ella y Poseidón ensombreció la compasión habitual que brillaba en sus ojos. Respiro hondo antes de hablar y la voz que salió fue la de un Alfa.

-He estado tratando de averiguar qué es lo que ha estado causando la desconfianza y la comprensión asfixiante de nuestros machos. Escuchar lo que Silena ha visto en el interior de la cabeza de su compañero, en el interior de su alma que ella dice la verdad. Mi lobo imita audiblemente la verdad de sus palabras. Pero, mi lobo y yo no estamos de acuerdo en la forma en que deberíamos sentimos acerca de esta revelación. -Los ojos de Sally se estrecharon mientras se fijaban en Poseidón- De no haber sido consciente de lo que estaba pasando dentro de ti, de que sin saber te estabas manteniendo alejado de mí, podría haberlo entendido. Podría haber empatizado. -Su voz nunca vaciló mientras sus palabras llenaban el silencio que había caído sobre el bosque un silencio del que ninguno de ellos parecía darse cuenta- Pero tal como es, decidiste por mi lo que puedo manejar y lo que no. Tomaste la decisión de ocultar una parte tuya de mí. Por lo tanto, voy a tomar una decisión por ti. -Hizo una pausa mientras miraba el miedo de Poseidón transformarse en ira cuando él ya supo lo que ella iba a decir. Lo dijo en voz alta de todos modos- Me has negado lo que necesito tan desesperadamente y por eso te lo negaré a ti también. Ojo por ojo, ¿cierto? No hago esto para ser mezquina, infantil, o vengativa, hago esto porque ya es hora de tomar medidas desesperadas. No tengo ni idea de cómo derribar el muro que has construido diligente y fervientemente entre nosotros. Por lo tanto, ya no voy a usar métodos humanos para razonar contigo. Volveré a la naturaleza, que es tan natural para nosotros... a la naturaleza del lobo. El lobo no entiende de emociones tanto como de acciones y del aquí y ahora. Le daré a tu lobo algo que pueda entender. Tu toque no es bienvenido.

Un jadeo colectivo de las mujeres y gruñidos bajos de los hombres llenaron el aire estancado. Para un humano, parecería poco importante y posiblemente incluso una tontería, pero para un Canis lupus, el tacto era vital. El contacto entre compañeros era tan gratificante como el aire que llenaba sus pulmones. La necesidad de tocar y ser tocado, ya sea por comodidad, estimulo, o deseo, estaba en el centro del corazón del lobo.

Poseidón dio un paso hacia ella, pero Sally levantó la mano para detenerlo y dio un paso atrás.

-Soy tuya, Poseidón, como Silena le ha dicho a su compañero. Yo soy la otra mitad de tu alma, y cuando estés listo para darme el respeto que merezco como tal, te devolveré tus derechos sobre mí. Nunca te querido que lidies con tu oscuridad por tu cuenta. Quiero ayudarte a pasar por el horror que experimentaste, pero no voy a suplicar. Ni siquiera por ti- Sally se dio la vuelta y caminó a través de la ruta de acceso, alejándose de su compañero. Poseidón la observaba mientras trataba de ver a través de la neblina roja que había comenzado nublar su visión. Ella lo estaba negando. ¡A ÉL! Quien quedó completamente atónito e incapaz de moverse debido a ello.

Hera observó en parte con horror y en parte con asombro cuando la hembra Alfa estampó su pie en el suelo. Ella estaba haciendo lo correcto. Los machos habían ido demasiado lejos, ellas no habían llegado a tiempo, y si continuaban de esta forma, sus lobos se harían cargo. Las palabras ya no penetrarían en la oscuridad de la mente del hombre, la única cosa que podría funcionar seria tomar medidas que el lobo entendería. Aunque Hera no era un lobo, ella había aprendido algo sobre ellos mientras había estado alrededor de ellos durante más siglos de los que podía contar. Se había dado cuenta que el hombre era protector, posesivo, y completamente dedicado a su verdadera compañera, y el lobo lo era incluso más. Lo que estaba haciendo Sally daría lugar a una de estas dos cosas: los machos sacando las cabezas de sus traseros y permitiéndoles a sus hembras ser lo que estaban destinadas a ser o la oscuridad los consumiría y todos morirían. Eso sería un asco, pensó ella. Se irguió un poco más mientras observaba lo que se estaba desarrollando ante ella y su boca cayó abierta. Comenzó a reunir su poder sabiendo que había una gran posibilidad de que tuviera que usarlo.

Piper fue la primera en moverse después que el shock de las palabras de Sally los hubiera paralizado a todos. Miró a Jason y buscó algún indicio de que él fuera a negar las palabras de Silena o Sally. Vio y sintió su vergüenza al herirla, pero también sintió su determinación al pensar que era la única forma de protegerla. Eso fue suficiente para hacerla tomar su decisión, a pesar de que casi hizo que sus rodillas se doblaran cuando se volvió y se alejó de él. El corazón le amenazó con salir a través de su pecho mientras martilleaba en su interior. A pesar del aire frio, las manos le sudaban y sentía el sudor correr por su espalda. Tragó saliva contra el dolor de su elección, pero sabía muy dentro de ella que era la única opción. La idea de no tocar a Jason, de no sentir su tacto, la dejaba sin aliento y cuando llegó junto a Sally, la Alfa pasó un brazo alrededor de ella para ayudarle a recomponer la compostura.

-Piper- gruño Jason.- Vuelve.

Podía oír la ira y el dolor en sus palabras, y casi corrió hacia él. Ella no quería lastimarlo, pero quería que su compañero regresara más de lo que se preocupaba por el dolor temporal que causaría la separación.

-No-respondió ella, desafiante, ni siquiera dándole la intimidad de su vínculo. Sus ojos se estrecharon cuando él captó el desafío sutil en negarle el acceso a su mente. -Tu toque no es bienvenido -le dijo con los ojos llenos de lágrimas no derramadas, Piper finalmente desvió la mirada, no hacia abajo, ya que no mostraría sumisión, pero lejos, porque verle temblar de rabia era demasiado.

Thalia fue la siguiente en moverse. Ella no dijo nada mientras se alejaba de su compañero, no hasta que él extendió la mano y enganchó su brazo que Thalia se volvió hacia él y la furia que pulsó de ella le dio la fuerza para apartar su brazo.

-Repetiría todo lo que Sally acaba de decir- gruñó ella, -pero es jodidamente demasiado. Así que, voy a decir las partes que recuerdo. Sabes que me estás haciendo daño y, francamente, eso me hace querer apuñalarte con una cuchara, y aun así, simplemente sigues en tu camino hacia la autodestrucción sin preocuparte en cómo eso me está afectando. Sabes que yo soy a quien necesitas para superar toda esta basura y, sin embargo, me niegas ese privilegio, ¡y me niegas el derecho de satisfacer TUS NECESIDADES! Como una ninfómana auto declarada esto es algo muy doloroso para soportarlo de buena gana. -Tomo una profunda respiración y soltó el aire justo cuando Luke susurraba -No.-Ella lo ignoró-. Tu toque no es...

-No hagas esto, Thalia-le interrumpió Luke y aunque sus palabras eran controladas y tranquilas, eran tan aterradoras como si él le hubiera estado gritando como un loco.

Thalia dejó escapar un bajo gruñido mientras comenzaba de nuevo.

-Tu toque...

Una vez más, el interrumpió, esta vez más fuerte.

-NO.

Thalia lanzó los brazos al aire con exasperación.

-¡Maldita sea, podrías callarte! Yo no estoy haciendo esto, Lucas, tú lo estás haciendo. Todo es por ti, cariño, así que aguántate y lidia con ello. -Thalia sabía que debla haber alguna razón por la que Sally había sido puntual con sus palabras, y por eso cuadró los hombros y miró sus estrechos y brillantes ojos azules y dijo rápidamente- Tutoquenoesbienvenido.-Las palabras escaparon juntas mientras trataba de sacarlas antes de que él pudiera interrumpirla de nuevo.

Luke dio un paso hacia atrás como si hubiera sido abofeteado. Los ojos de Thalia se abrieron un poco ante la reacción y lentamente caminó hacia atrás manteniendo la mirada en su rostro conmocionado. El rostro de Luke de repente quedó libre de emoción, su máscara de piedra en su lugar. Su mandíbula se tensó mientras hablaba.

-Te lo advertí desde el principio, Thalia. Eres mía. No te dejaré ir. No voy a permitir que incluso te fuerces a evitarme. -Sus ojos se estrecharon, peligrosamente. -Considero tus acciones un desafío directo hacia mí. Solo voy a decir esto una vez más. No lo hagas. -Cuando ella no se movió, ni hablo, Luke sacudió la cabeza con resignación- Qué así sea -gruñó en voz baja.

Percy no se había dado cuenta que Annabeth se había ido de su lado, mientras la atención de todos estaba fija en Thalia y Luke. Cuando Thalia finalmente llegó al otro lado de Sally, él se giró solo para darse cuenta de que Annabeth estaba a medio camino a través del sitio que rápidamente se estaba convirtiendo en una línea divisoria. Se lanzó hacia delante para agarrarla, pero fue detenido por una pared invisible. Su cabeza se giró hacia la única persona que conocía con el poder suficiente para conjurar tal cosa. Hera se le quedó mirando inocentemente, pero él vio el brillo travieso en sus ojos.

Trató de llegar a la mente de Annabeth, pero ella lo estaba bloqueando con bastante eficacia y estuvo seguro de que eso tenía algo que ver con lo que Silena les había revelado sobre ellos. Los hombres estaban rechazando a sus compañeras. Era algo instintivo para protegerlos, no queriendo que ellas fueran contaminadas por su oscuridad.

-Annabeth -su voz fue apenas un susurro mientras apretaba su mandíbula. Ella se volvió para mirarlo y vio las lágrimas reuniéndose en sus ojos verdes. Él había causado eso y la había empujado a tomar esta medida desesperada, como su madre había dicho.

Annabeth tragó fuerte antes de finalmente hablar.

-Tu toque no es bienvenido. -Piper y Thalia envolvieron sus brazos alrededor de ella, reconfortándola, pero sabiendo que eso no le daría a ella lo que realmente necesitaba. Solo Percy podía hacer eso. Algo en Percy se rompió mientras su lobo se daba cuenta que su compañera estaba a escasos metros y, sin embargo, no podía llegar a ella. Le dio un puñetazo a la barrera invisible mientras sus garras emergían y sus ojos resplandecían de un color verde brillante. Vio como las chicas la sostenían, y gruño celosamente. Era su derecho tocarla; ella era suya.

-Eres mía-gruñó Percy.

Annabeth se alejó de sus mejores amigas y miró a Percy.

-Sí, lo soy, y no te estoy dejando.- Ella se dio la vuelta y se encontró con la mirada de los otros hombres- Ninguno de nosotras está tratando de dejar a ninguno de ustedes.

Luke gruño fuertemente, perdiendo finalmente su determinación.

-Cada una de ustedes tomó a uno de nosotros como su compañero. Están unidas por sangre a sus compañeros. Unieron su cuerpo y se hicieron uno con sus compañeros. Ya no se pertenecen a sí mismas. -Estaba temblando de furia y el poder se arremolinaba a su alrededor- ¡No es su derecho elegir la separación de sus compañeros POR NINGUNA CANTIDAD DE TIEMPO!

La sorpresa cruzó por sus rostros cuando no fue la compañera de Luke quien respondió.

-¿Pero es su derecho apartarse de nosotras? -La voz de Rachel era firme, aunque mientras miraba a Will el dolor brilló en sus ojos.

Un gruñido digno de un lobo surgió de Will mientras tiraba de Rachel hacia él.

-Somos demasiado nuevos en esto para tomar decisiones impetuosas Todavía estamos aprendiendo como funciona este vínculo entre nosotros, Rachel; no te vayas ahora-susurró el febrilmente a su oído.

Rachel contempló su hermoso rostro; vio la desesperación en sus ojos por mantenerla a su lado. Sus palabras eran ciertas, pero sabía que él también la habla estado evitando. Cualquier cosa que él había visto en el Limbo estaba creando un vacío entre ellos. Entonces, se volvió hacia Silena, necesitando saber lo que estaba dentro.

-¿Podrías? -preguntó Rachel, sabiendo que Silena entendería lo que le estaba pidiendo.

Silena asintió y se acercó a ellos. Levantó la mano, la puso sobre el pecho de Will, y cerró los ojos. Pudo ver su vínculo, se había hecho cada vez más fuerte, pero entonces vio la niebla negra en la mente de Will. Vio la pared que él había levantado entre el vínculo y la oscuridad. Después vio que el vínculo se debilitaba debido a ello. De alguna manera, Silena sabía que, si Will le permitía entrar, se vinculara plenamente a ella, entonces ellos tendrían las mismas capacidades que las otras parejas acopladas. Ella abrió los ojos y retiró la mano mientras veia el rostro de Will. Silena pudo ver la súplica en sus ojos, rogándole que no expusiera sus acciones. Ella negó con la cabeza. Silena no permitiría que el apartara a su compañera de lo que era suyo por derecho. Se volvió hacia Rachel.

-El trata de protegerte, pero la barrera que ha puesto en su vínculo es lo que impide que crezca y se desarrolle. Creo que van a ser capaz de llegar a la mente del otro. Creo que vas a desarrollar marcas que te identificarán como su compañera, pero solo si permiten que el vínculo crezca. Se ve exactamente igual al vínculo entre los lobos, pero se marchita bajo la negativa de Will a liberarlo.

El brazo de Will cayó de donde aferraba a Rachel mientras él veía las lágrimas corriendo por sus mejillas. Ella se alejó de él y tomó aire.

-Tu toque no es bienvenido. -Su voz vaciló, pero sus hombros rígidos y su barbilla en alto expresaron lo que su voz no podía. Se dio la vuelta y casi cruzó la barrera de Hera, pero Will fue tan rápido como un lobo. La agarró y le dio la vuelta, y luego tomó su rostro con ambas manos y la besó. Sus labios apenas se habían tocado cuando Will saltó hacia atrás mientras el dolor lo atravesaba. Sus ojos se llenaron de confusión mientras miraba a su compañera.

-¿Qué fue eso? -preguntó, a medida que sus manos se hacían puños a sus costados, doliendo por la necesidad de tocarla.

-Tu toque no es bienvenido-repitió ella.

Will cerró los ojos cuando la comprensión lo golpeo.

-Es por eso que las palabras son tan puntuales. Son vinculantes, ¿cierto? ¿Alguna parte de la magia de los Canis lupus? -Ella asintió mientras seguía alejándose.

Él se volvió hacia Hera.

-¿Qué deshace esto?

Hera le pidió mientras negaba con la cabeza.

-Bueno, bueno, Will, no puedo tener favoritismos contigo solo porque eres un Fae.

Will le gruñó, y entonces se giró a mirar a su compañera. Ella estaba tan cerca y sin embargo se sentía como si un océano los separara.

Silena se apartó de Charles sin mirar atrás. Tenía lo hombros echados hacia atrás y la mandíbula inclinada de manera desafiante. Charles no hizo ningún movimiento para detenerla, ni tampoco para hablar.

Enebro estaba de pie junto a Grover, mirando a las hembras que habían tomado su decisión y vio el dolor que les había costado. También sabía que lo que Silena había dicho era verdad. A medida que el tiempo había pasado desde su rescate, Grover la había tocado cada vez menos. Él no había utilizado su vínculo a menos que fuera absolutamente necesario. No habían tenido un tiempo a solas, no habían tenido tiempo para hablar de su apareamiento. Ella ni siquiera le había dicho de sus marcas todavía.

Todo esto se arremolinaba en su mente y se dio cuenta que le dolía que él la hubiera mantenido alejada. Había visto la lucha de los machos Canis lupus contra su oscuridad, sabía lo que eso podía hacerles. Y aun así él no le estaba permitiendo entrar. Se volvió para mirar a Grover y vio el momento en que él se dio cuenta de lo que ella estaba eligiendo. Elle se movió rápido, sabiendo que él nunca la dejaría ir si ponía sus manos sobre ella. Grover se abalanzó y se topó con la misma barrera que Percy chocó. Él la miró con incredulidad, mientras el rostro de ella no delataba ninguna emoción, no hasta que habló.

-Tu toque no es bienvenido. -Su voz fue tan baja que el apenas la escuchó, pero lo sintió. En su propia alma, él lo sintió.

Hera se volvió miró a Diana y levantó una ceja.

-¿Te gustaría elegir un bando?

Diana sacudió la cabeza ante la habilidad de Hera de permanecer tranquila mientras ellas se encontraban entre lobos enfurecidos con la muerte en sus miradas -Creo que lo mejor es que esté donde Thalia está-dijo Diana mientras se dirigía hacia las mujeres.

Hera vio a los hombres de pie, rígidos, y sin moverse, mirando fijamente a sus compañeras. Sabía que si bajaba la barrera ellos no dudarían en tratar de arrastrarlas de regreso pateando y gritando. Aunque, a juzgar por el brillo en los ojos de Sally, tenía la sensación de que ella se iría de buena gana, solo para luego golpear a Poseidón en sus partes para hacer bebés -Elimina la barrera, Hera -ordenó Poseidón, sus ojos nunca se apartaron de su compañera.

-Lo siento, Alfa. No puedo hacer eso.

-¿No puedes o no quieres?-gruñó Luke.

-Papas, patatas-replicó Hera.

Luke le enseñó los dientes, y luego se giró de nuevo hacia Thalia.

-¿Mantendrías alejada a nuestra hija de mí?

Thalia puso los ojos en blanco.

-No uses la tarjeta de papá, B. Ella está calientita en este increíble cuerpo. Si esta fiesta todavía está para el momento en que entre en labor de parto, será tú propia estúpida culpa.

-Puede que no sea capaz de tocarla, pero puedo tocarte.

-Ya no-eludió Thalia.

-Puedo oír el latido de su corazón, Thalia.

Sus palabras detuvieron su réplica y sus ojos sostuvieron los suyos. Thalia luchó contra cada instinto de correr hacia él, para tenerlo envolviendo sus brazos alrededor de ella y manteniéndola a salvo.

-Haz tu elección, B. Déjame ser lo que necesitas que sea.

Luke cerró los ojos y Thalia imaginó que estaba contando hasta diez... o cien. Por lo general a él le tomaba más tiempo tranquilizarse cuando estaba enojado con ella.

-Ustedes no saben lo que están pidiendo. Hay una razón por la que estamos tratando de protegerlas. A veces hay que elegir el menor de los males y nosotros hemos hecho la elección que sentimos que es la mejor para ustedes. Nunca nos consultamos entre si sobre cómo lidiar con esta situación, así que para mí el ver que todos hicimos la misma elección, no liberar el horror que vemos al tocarlas, me dice que debe haber sido la decisión correcta.

Hera empezó a aplaudir lentamente a medida que se acercaba a las mujeres y se giraba hacia los hombres. -Bien dicho, Luke. Sin embargo, no puedo decidir si es lo más cariñoso que alguna vez he escuchado de ti o si es lo más tonto.-Sus ojos habían perdido su centellante picardía mientras los enfrentaba- Verás, cuando te escucho decir que la mayoría al estar tomando la misma decisión debe significar que es la correcta, lo que realmente escucho es: Hola, soy Luke y soy un completo estúpido.

Thalia le gruñó a la Fae. No le gustaba que los demás insultaran a su compañero. Solo a ella se le permitía ese privilegio.

-Cierra el pico, polluela embarazada -bromeó Hera- Luke no puedes creer esa mierda. Si tu lógica es correcta entonces todos deberíamos aprobar el consumo de alcohol, perdonar a los menores de edad haciéndolo como conejos, y deberíamos pensar que los reality shows son buenas formas de entretenimiento. Por tu lógica, Alfa, cuando tu hija tenga diecisiete años y los chicos estén locos por eso, va a estar bien para ella dar sus probaditas de chica porque la mayoría de sus amigas lo están haciendo.

Luke dio un paso amenazante hacia ella, sus ojos azules brillando peligrosamente.

-Uh, Hera, eso en realidad no ayuda-espetó Thalia.

Hera observó al furioso Alfa mientras él la fulminaba con la mirada. Podía ver que sus palabras habían tocado un punto sensible y eso era lo que había tenido intención de hacer.

-Está bien, tan divertido como esto ha sido, tenemos que seguir nuestro camino. -Miró por última vez a los hombres-. Solo una sugerencia de un imbécil a otro, no sería inteligente que ustedes tocaran a sus mujeres. Así que ni siquiera lo intenten.