Hola a todos mi gente bonita del fanfiction, por fin, ya se que me he tardado un poco en actualizar, les pido disculpas, pero es que he estado bastante, mucho, muuuuy ocupada, espero que me entiendan y me perdonen la vida…
Como siempre debo agradecer enormemente a quienes han puesto esta historia en favoritos, a quienes la siguen y a quienes la leen anónimamente, los adoro.
Esta historia es sin fines de lucro, ni Ranma ni Los juegos del hambre me pertenecen, que diera yo por que así fuera, sería una masacre de amors, pero pues… nope.
Oh sí, y también pido disculpas por los errores ortográficos que seguramente habrá, ¡¡perdonadme la vida!!
Y como siempre, nos leemos al final del capítulo.
Por favor disfruten la lectura.
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Capitulo 6. La arena
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Ranma
El viento remueve las hojas de los árboles, el bosque está en silencio, toco la fila de cuchillos que tengo colgados en el cinturón dentro de sus fundas, contándolos, asegurándome de que están completos y que ninguno se me ha caído, aprieto el mango del que está en mi mano derecha.
Ella pasa suavemente su mano por mi espalda, justo sobre mi columna deslizándola hasta la cintura y la deja ahí, luego la siento más cerca de mí, puedo sentir su calor, su cuerpo cada vez más pegado al mío, su respiración pausada cerca de mi oído.
-Tienes un tiro perfecto, date prisa antes de que nos vea y se escape – susurra en mi oído.
Degluto con fuerza, porque ella tiene razón, está a tiro, un poco alejada sobre una rama, pero nada que no haya hecho antes, con animales. No sería la primera persona a quien mato desde que iniciaron los juegos, en el baño de sangre tuve que hacerlo para salvarla y un poco después también.
Tres días antes
Suena el gong, todos los tributos se dispersan, la mayoría corre rumbo al bosque alejándose del claro dónde están las plataformas y la cornucopia, unos cuantos corren hacia el cuerno que brilla dorado, reflejando la luz del sol, con el objetivo de hacerse con algún objeto e incluso con algún arma que les ayude a sobrevivir.
No han pasado ni 30 segundos desde que sonó el gong y un tributo muy rubio del distrito uno ya ha atravesado con una lanza a un pequeño chico del tres, mi vista se fija en la sangre que ha salpicado la tierra y el pasto tiñéndolos de rojo, su compañera de distrito tiene en las manos una especie de bolos como los que se usan para ese viejo juego, el boliche; con púas en la base y acaba de reventarle la cabeza con ellos a una chica menuda que corría hacia el bosque, luego miro como arranca con violencia el bolo que se había quedado incrustado en el cráneo de su víctima, la sangre que sale como un rosado roció e impactantemente de las púas, cuelgan trozos de piel y cabello.
Mikado, del dos, con una gran sonrisa le ha cortado la cabeza a un pequeño niño de rizos rubios del nueve.
Es una carnicería, hay sangre por todas partes.
Akane me observa por unos segundos, y yo le hago señas y gestos para que huya, para que recuerde la promesa que me hizo unas horas antes en la azotea del edificio de entrenamiento, las facciones de su rostro están en absoluta alarma, aún no ha bajado de la plataforma, deja de observarme para pasear sus ojos por la escena que se desarrolla frente a sus ojos, y la veo cuando su mirada se fija en un objeto, una mochila que está a unos 10 metros de ella, me observa una última vez, como disculpándose y se lanza a por la mochila.
- Demonios – mascullo y corro en dirección a ella.
Un tributo del cinco, si no mal recuerdo, que es inmenso, también está corriendo hacia Akane ha tomado una roca que aprieta en una mano, veo la determinación en su mirada, esa enloquecedora sed de sangre, esa mirada hambrienta de matar para sobrevivir, como un animal enloquecido, va a matarla lo sé y no me queda más remedio que lanzarme con todas mis fuerzas para derribarlo dos metros antes de que alcancé a Akane con la mano alzada sosteniendo la roca en alto y a punto de estrellársela en la cabeza.
Consigo detenerlo tomándolo del torso y caigo sobre él, se revuelve en el suelo, aun con la roca en la mano, intenta darme con ella, pero la esquivo de puro milagro, forcejeamos unos segundos y consigo poner mis rodillas sobre sus antebrazos y el peso de mi cuerpo sobre su pecho mientras le aprieto el cuello con todas mis fuerzas, se revuelve debajo de mí, con los ojos inyectados en sangre.
- ¡Ranma! – me grita ella con desesperación, desvió mis ojos unos segundos solo para ver que está bien.
- ¡VETE! – le grito, porque veo que detrás de ella en la cornucopia esta Azusa, se ha hecho de unos cuchillos y viene hacia ella, hacia nosotros - ¡VETE! – vuelvo a gritarle y ella se debate, ansiosa observando la matanza que está ocurriendo a nuestro alrededor.
Algo truena y luego sede bajo mis manos, y me doy cuenta de lo que acabo de hacer, le suelto el cuello al chico que yace muerto y lánguido bajo mi cuerpo. Le rompí el cuello, lo he matado, por unos segundos el tiempo se detiene, y yo observo mis manos como si fueran las de un extraño y observo el cuerpo inerte del chico que, por fin, con los miembros laxos ha soltado la roca con la que iba a matar a Akane, observo sus ojos marrones ya sin vida, que me miran sin mirarme.
- ¡Vamos! – dice Akane y siento su agarre en mi brazo, me mira desesperada y entonces veo a Azusa preparándose para lanzar uno de sus cuchillos.
Y en ese momento el tiempo vuelve a correr con su velocidad normal.
- ¡Detrás de ti! – grito y ella gira con velocidad y usa la mochila como escudo, el cuchillo enorme que le lanzo la chica del dos se ha quedado clavado.
- Corre – le digo una vez más poniéndome de pie y tomo la roca que el cinco soltó – vete, iré detrás de ti.
Y puedo ver entonces como ella por fin me hace caso y corre, alejándose del claro hacia el bosque, donde por fin puedo ver que desaparece entre los altos arbustos.
Azusa me sonríe perversa, acercándose a mí, con un cuchillo en la mano, preparándose para lanzarlo y yo, solo tengo una roca como arma.
Presente
No quiero hacerlo, no quiero lanzar este cuchillo, y no sé cómo demonios hacer para no tener que matar una vez más, me devano los sesos buscando la forma de hacer que ella nos mire y huya, porque no la matare, no puedo hacerlo, los rostros de aquellos que asesine me perseguirán por el resto de mi vida, y eso me consuela, el hecho de pensar en el resto de mi vida, porque sé que no viviré por mucho tiempo más de todos modos.
Ella resopla impaciente detrás de mí, - está bien, lo hare yo – dice preparándose para lanzar una flecha y antes de que yo le diga cualquier cosa para detenerla el ruido se expande por el bosque, luego el olor, el humo, no sé cómo ha sucedido tan de repente, pero el bosque se está quemando, quizá una fogata que se salió de control, quizá los vigilantes intentando que los juegos sean más emocionantes, no lo sé, pero las llamas están a punto de alcanzarnos, corremos por el bosque sin importarnos nada más, una bola de fuego se estampa en la tierra frente a mis pies y yo alcanzo a esquivarla gracias a mis rápidos reflejos, ahí está la respuesta, este fuego no es normal, bolas de fuego vuelan por el aire a unos cuantos centímetros de nuestras cabezas, las esquivamos sin dejar de correr ni un segundo, los pulmones me arden y los ojos también, cada vez me es más difícil respirar, el humo me ciega y comienzo a sentirme mareado.
- ¡Por aquí! – me grita y la veo arrastrase por el lecho del bosque, evitando el humo, la imito y por fin llegamos al lecho del arroyo, lo cruzamos a gatas, embarrándonos en el lodo.
El fuego se ha quedado del otro lado del bosque, consumiéndolo todo, me preocupo por ella, la chica a la que estuve cazando, me pregunto si alcanzo a salir con vida del incendio y ruego porque así sea.
Akane
Hemos caminado por varias horas y estoy segura de que lo hacemos en círculos, rayos. Estoy hambrienta y sedienta, el sol se ocultará en unos minutos, debemos encontrar refugio para dormir, él se ha detenido y levanta la cabeza, analizando cual es el mejor árbol para pasar la noche, sonrío sutilmente, me alegra que él piense igual que yo, se acerca a un árbol de grueso tronco y bastante alto.
- ¿Crees poder subirlo? – me pregunta observándome con sus ojos azules.
- Sí, ¿y tú? – pregunto a mi vez, posando mi mirada en su hombro, la tela de su chaqueta está destrozada y chamuscada, alcanzo a observar por el agujero su piel enrojecida y quemada, las hojas medicinales que encontramos le ayudaron un poco, pero la herida aun es bastante reciente y sé que, aunque no me ha dicho nada, le duele.
- Por supuesto – dice con una sonrisa en su mugriento rostro embarrado de lodo y hollín, que me hace sonreír y empieza a subir por el tronco, reprimiendo una mueca de dolor.
Yo subo detrás de él, con cuidado y un poco lenta porque me duelen las manos, luego de varios minutos encontramos una rama lo bastante gruesa y ambos nos sentamos en ella, respirando un poco agitados, ha sido un día largo, estamos cansados, hambrientos, sedientos y bastante magullados e incluso con una que otra quemadura luego del incendio.
El olor a quemado aun me inunda las fosas nasales y sé que debo estar igual de mugrienta que él, me observa con atención, y eso me abochorna, me entretengo buscando en mi mochila más hojas, porque no quiero hablar, estoy exhausta y se, por su mirada que él sí quiere hacerlo.
- Supongo que deberíamos de atarnos para no caer cuando nos quedemos dormidos, - dice y yo asiento, sacando la soga de mi mochila también.
Le extiendo las hojas mientras yo desamarro la soga y él en silencio se dedica a masticarlas para hacer una pasta con ellas y ponérsela en el hombro quemado.
- Vamos, ponte también tú un poco en las manos, - me dice y yo solo asiento mientras mastico unas cuantas, mientras observo mis manos, enrojecidas y con ampollas, suspiro recordando la sensación de calor en mi espalda cuando la bola de fuego estaba en mi cabello, como sin pensarlo dos veces la tome con mis manos arrojándola al suelo antes de que el fuego se propagara por mi cabeza, me escuece un poco el cuello donde las llamas rozaron mi piel, irritándola, gracias al cielo no pasó a mayores, aunque las manos me arden bastante y me preocupa una infección, porque algunas de las ampollas se han reventado mientras subía por el tronco.
-Te vez linda con el cabello corto – me dice observándome atentamente, - sé que es una tontería estando donde estamos, pero se lo importante que es el cabello para una chica… lo siento – me dice y entonces ya no puedo evitarlo más y se me escapa una carcajada, me tapo la boca al instante para evitar delatar nuestra ubicación por si alguien anduviera por debajo de nosotros.
Literalmente somos un asco y él se preocupa por cómo me siento por lo de mi cabello.
- Lo siento – me disculpo por reírme aun sonriendo un poco – es que, como puedes creer que me importa cómo me veo en estos momentos, lo único que me importa en estos instantes es sobrevivir – digo pasando las puntas de mis dedos por las puntas chamuscadas de mi ahora corto cabello que me llega un poco arriba de los hombros, aunque no puedo evitar suspirar, porque tiene razón, estoy triste por mi cabello, aunque sea una tontería, tantos años dejándomelo crecer solo para que a él le gustara, solo para que él me notara y ahora se habían esfumado años de cuidados y espera en unos segundos.
Él también sonríe y entonces saca la cantimplora de su propia mochila y me la extiende. Bebo en silencio, esto deberá bastarnos por esta noche, no podremos cazar ni, aunque queramos estamos demasiado maltrechos como para ser silenciosos, además, no es buena idea andar de noche, los profesionales salen a cazar cuando el sol se oculta, eso es bien sabido.
El himno comienza a sonar y en el cielo, se ve proyectado el escudo de Panem y mis ojos están atentos observando lel cielo con ansiedad, luego gracias al cielo no aparece ningún rostro, hoy no ha habido muertes.
- No creo que él aparezca.
Yo no digo nada, efectivamente él no apareció, entonces lo observo en silencio porque presiento que quiere decir algo más.
- Akane, así es esto, solo uno puede volver, Ranma, él… no deberías seguir preocupándote por él, concéntrate en ti, en sobrevivir.
Me quedo en silencio, sopeso las palabras que Shinnosuke me acaba de decir, y aunque no le he contado toda la historia, las cosas que me guardado para mi me están consumiendo y me rehúso a creer que Ranma me traiciono, pero los hechos me dicen otra cosa.
Tres días antes
No paro de correr, la mochila me golpea la espalda y por suerte es bastante ligera lo que tampoco me tranquiliza mucho porque entonces puede que no tenga muchas cosas útiles dentro, escucho sus pasos detrás de mí, también corre, agradezco al cielo por ello, porque él está detrás de mí, pero hay algo, un mal presentimiento que me causa intranquilidad, freno un poco mi velocidad y volteo.
El alma se me cae a los pies, no es él quien me sigue, es una chica pelirroja, la comadreja del cinco, quizá venga a cobrar venganza por lo del chico de su distrito ese al que Ranma acaba de asesinar para salvarme.
De acuerdo, no lo tendrá fácil, me detengo dispuesta a dar pelea y cuando ella me ve sus ojos se hacen inmensos y derrapa unos metros antes de toparse conmigo, me observa asustada en el suelo, como esperando que en cualquier momento me lance sobre ella y la mate, pero ninguna de las dos hace nada, no nos movemos, en un segundo ella se levanta y corre en otra dirección alejándose.
No sé por cuanto tiempo corrí quizá unos veinte minutos, no sé en qué momento perdí a Ranma, las lágrimas se derraman por mis mejillas y yo jadeo tapándome la boca y me obligo a seguir caminando, alejándome de la cornucopia, pensando lo peor, me duele el pecho, no sé qué hacer, ¿regreso por el camino por el que vine? o ¿sigo avanzando? ¿y si él está herido? ¿y… si está muerto? El dolor nuevamente me atraviesa el pecho, no por favor, que no esté muerto por favor, me culpo por no esperarlo, me maldigo una y otra vez por correr como una idiota sin asegurarme de que era él quien me seguía.
Los cañonazos resuenan en la arena, he contado 11, me estoy derrumbando, pero no puedo permitirlo, no hasta estar segura de que él… no, no quiero ni pensarlo.
Decido seguir caminando, si hay un buen rastreador ese es Ranma, sé que no puedo regresar, sería un suicidio porque los únicos que se quedaron en la cornucopia son los profesionales, y si Ranma sigue con vida sé que me encontrara, el mismo me lo dijo, dijo que me encontraría al final del día.
Así que continuo, con más cuidado y sin hacer demasiado ruido por si hubiera más tributos esperando para atacarme, agudizo el oído y controlo mi respiración y repito en mi mente una y otra vez que él está bien, que él está vivo y que pronto me encontrará.
¿pero cómo lo hará? Hay demasiados rastros en el bosque ¿cómo sabrá cual seguir? Me detengo y me arranco el listón amarillo que me regalo Nabiki del cabello, con el que lo sostenía en una coleta y me siento en la raíz de un árbol, me quito la mochila de la espalda para buscar con que cortar un pedazo y veo el enorme cuchillo táctico que esta clavado.
Trago con fuerza, si no fuera porque mi chico ojiazul me advirtió, Azusa me habría clavado este cuchillo en la nuca. Lo arranco de la mochila y corto un pedazo del listón, luego vuelvo a atarme el cabello en una coleta floja me levanto y sigo caminando, dejando un trozo de la tela amarilla entre las hojas de un arbusto, sé que él la vera, dejare unos cuantos pedazos más conforme vaya avanzando.
He caminado sin detenerme todo el día y gran parte de la tarde, la garganta me arde y me ruge el estómago, siento los músculos de mis piernas palpitar a causa del cansancio, creo que debo buscar un refugio para pasar la noche, observo el camino que he recorrido, y suspiro porque él no se ve por ninguna parte, por suerte ningún otro tributo tampoco se ve, me siento en la tierra con la espalda contra el rugoso tronco de un pino y reviso lo que hay dentro de la mochila, un termo vacío, una soga, un frasco con yodo para purificar el agua, dos bolsitas con fruta desecada, unas gafas oscuras, un pedernal y el cuchillo cortesía de Azusa, eso es todo.
Con razón la mochila estaba tan ligera, me meto a la boca unos pedazos de fruta seca y los paso por mi boca para obligarme a salivar porque tengo la boca como un desierto y la lengua reseca.
Subo a un árbol, es mi mejor opción, analicé la posibilidad de buscar alguna cueva, pero quiero un lugar alto, donde pueda ver a mi alrededor, donde pueda verlo si se acerca.
Me ato con la cuerda a la rama, para no caer cuando me duerma aunque no se si pueda hacerlo a pesar de que estoy exhausta, me subo el cierre de la chaqueta hasta el cuello y me cubro la cabeza con la gorra, será una noche difícil, la temperatura ha bajado varios grados, puedo ver el vaho salir de mi boca, unos minutos después el himno resuena y aparecen los rostros de los tributos muertos, veo varios rostros, la mayoría son chicos y chicas menores que yo, delgados y desnutridos, que para ser francos tenían pocas o más bien nulas oportunidades de sobrevivir por mucho tiempo, supongo que es mejor así.
No está la pequeña Rue que me recordó tanto a la tierna Ranko y me alegra, tampoco aparece él y siento el alivio inundándome.
Gracias al cielo, me quedo dormida por unas horas con una sonrisa en el rostro.
El olor del humo me despierta, a unos treinta metros de mi se ve la luz de una fogata. Idiota, pienso, yo me estoy calando hasta los huesos y aun así ni loca encendería fuego, sería como encender un faro para delatar mi ubicación.
Varios minutos después, los gritos de la chica me estremecen, los profesionales la encontraron y escucho sus risas entremezcladas con los alaridos de la chica, tardan demasiado, demasiado tiempo, es como si estuvieran divirtiéndose. ¿Por qué no la matan y ya? Pasan más de 10 minutos y aun escucho sus gritos de desesperación, clamando por ayuda, rogando por misericordia, hasta que se detiene de golpe.
Mi corazón late acelerado ¿y si me ven?, pienso alarmada. Escucho sus pasos, las voces emocionadas y las risas, aunque no puedo verlos, pues no me atrevo a moverme.
- ¿La escuchaste gritar? "Auxilio, auxilio", ja, ja, ja, ja, acaso es idiota, perdón…era… ja, ja, ja, ja, – dice casi a los gritos una chica, sumamente divertida.
- ¿Por qué aun no suena el cañonazo? – pregunta la voz ronca de un chico.
- Demonios… iré yo.
Y mi mundo se hace pedazos, por poco me caigo de la rama por la impresión y no fue así gracias a la soga con la que me ate a ella, no puedo evitarlo me muevo involuntariamente para verlo olvidándome de no hacer ruido, porque no puede ser él, y cuando veo su ancha espalda lo reconozco pues su trenza colgando entre su omóplatos es inconfundible, también reconozco su cadencia al caminar, tan silencioso y ligero, va caminando de regreso a la fogata con un cuchillo en la mano, resplandeciendo por la luz del fuego de su antorcha, se pierde entre los árboles y varios segundos después se escucha el cañonazo resonando en la inmensidad del bosque.
Me cubro la boca con las manos, ¡no puede ser posible! Él no haría algo así, él… y el recuerdo de Ranma sobre el chico del cinco, apretando su cuello con fuerza viene a mi mente como un destello, pero eso lo hizo para salvarme, ¿cierto? Debe haber una explicación para esto, quizá se alió a ellos para salvarse, porque me perdió y no le quedaba otra opción para seguir con vida, eso debe ser.
Y entonces su voz resuena de nuevo en la noche. -Ya está hecho, - dice sin emoción en la voz, su silueta aparece entre las sombras y no puedo apartar la vista del cuchillo que lleva en la mano, manchado de la sangre de esa pobre chica, lo observa en silencio, lo restriega en su pantalón, limpiando la sangre y lo guarda en una de las fundas que cuelgan de su cinturón.
- Perfecto ¿y la chica en llamas, enamorado?, dijiste que estaría por aquí, dice un chico rubio, Picolet si no me equivoco, del uno.
- Debe estar cerca, estoy seguro, es un pedazo del listón que traía en el cabello, - dice alzando ante ellos el pedazo de tela amarilla. Uno de los trozos del listón que le dejé para que siguiera mi rastro.
Las lágrimas de mis ojos empiezan a derramarse, aunque solo unas cuantas, porque estoy bastante deshidratada, y el dolor en mi pecho casi me derrumba, intento con todas mis fuerzas no sollozar. La traición duele más que cualquier golpe.
- ¿Y entonces en dónde mierda está? Se supone que eres buen rastreador – dice Mikado, el chico del dos.
- No lo sé, pero debe estar más cerca de lo que imaginamos, bien escondida de nosotros – dice él, alzando la cabeza y girándola alrededor, buscando entre los árboles y la maleza y, por un fragmento de segundo estoy segura de que nuestros ojos se han cruzado, pero él parece no haberme visto, porque sigue observando a su alrededor con expresión vacía.
Luego de eso, se marchan con sus antorchas en alto, buscando más tributos indefensos para torturarlos y matarlos, buscándome a mí.
Ranma
Me odio como nunca, y estoy seguro de que ella también debe estar odiándome y supongo que me lo merezco, pero si esto es lo que tengo que hacer para que ella siga con vida no me queda más opción.
Vi su hermoso rostro entre las hojas, subida en la rama de ese árbol, se tapaba la boca para no hacer ruido y podría jurar que estaba llorando.
- ¿Te gustaría dormir a mi lado esta noche Ranma?, – pregunta melosa Azusa, con una inmensa sonrisa e interrumpiendo mis pensamientos. Va colgada de mi brazo, tan tranquila, como si no hubiera estado torturando a esa pobre chica del siete hace unas horas, aún puedo ver restos de sangre que le salpicaron en el rostro.
- No, - le digo y me sacudo su brazo que se enganchaba al mío.
- ¿Eres idiota? – dice Picolet el chico del uno que viene a mi lado – vamos ¿vas a dejar pasar la oportunidad de acostarte con esta belleza? – dice guiñándole un ojo a Azusa – ¿o me dirás que en verdad estas enamorado de la chica en llamas?
- Por supuesto que no – le digo y lo observo con el ceño fruncido, me sale perfecto negarlo, después de todo lo hice por años cuando Ukyo era la que me lo preguntaba, – ya te dije que todo fue parte de mi estrategia, lástima que no funciono como yo quería – digo fingiendo decepción.
- Lástima que se te escapo en el baño de sangre y eso era parte del trato, chico enamorado, que mataras a tu compañera de distrito – comenta Mikado con un filo acerado en su voz.
- Una verdadera lástima, pero lo haré, la matare cuando la encontremos, – digo yo viéndolo a los ojos sin amedrentarme un segundo, porque si lo que quiere es pelea, la obtendrá, ya tengo la mano en la funda de uno de mis cuchillos.
- ¡Sigo sin fiarme de ti 12! Creo que lo único que haces es evitar que encontremos a tu chica, – afirma Mikado.
Sí supieras cuánta razón tienes, pienso y sonrío ante su comentario, lo que lo hace rabiar más, tanto que está a punto de lanzarse contra mí y yo lo espero con ansias, una muerte más ya no hará la diferencia, me he quedado sin alma de todos modos, desde que vi cómo me observo Akane esta noche.
- Basta chicos, – dice la exuberante y bella castaña del uno, Mariko– ya la encontraremos tarde o temprano, - dice mientras me sonríe coqueta y como respuesta a eso Azusa se me vuelve a pegar como lapa.
Cuando Tofu me dijo su plan unos días atrás, pensé que sería soportable por ella, pero esto me está robando lo que soy, me está quitando toda mi identidad, jamás pensé que sería capaz de matar a un ser humano y sin embargo ya he matado a dos personas hasta el momento, aunque la chica de esta noche fue más un acto de misericordia, estoy seguro que si esta bola de psicópatas hubiera vuelto por ella habrían seguido torturándola.
Presente
Akane
El suave pitido me estremece sacándome de mi letargo, resuena en la noche, busco con la mirada y ahí está, descendiendo hacia nosotros, es un pequeño paracaídas plateado, el primero que me llega desde que estoy en la arena.
- ¿Qué te han mandado? – pregunta Shinnosuke y siento un extraño sentimiento, ¿cómo está tan seguro de que no es para él?
- Podría ser para ti – le digo desdoblando la tarjeta que venía con el paracaídas, sin percatarme del número 12 que está grabado en la tarjeta. "Ponte esto generosamente y sobrevive. T." Ruedo los ojos involuntariamente, tan directo como siempre, pienso. – Tienes razón, es de mi mentor – digo y abro el paracaídas, dentro hay una pomada, para las quemaduras supongo.
Me pongo en las manos y al instante siento el alivio, luego me pongo un poco más en el cuello donde el fuego me rozo y le ofrezco el tubo a mi compañero.
- ¿Estás segura? – me pregunta, porque no es común que los tributos compartan l que les mandan sus patrocinadores.
- ¿No querrás que te lo ponga yo, cierto? Somos aliados, úsalo, no me sirves si estas herido, – le digo en broma, dejando el frasquito en su mano y él me sonríe observándome con esos ojos azules tan distintos a los de Ranma.
Lo escucho suspirar de alivio cuando se unta el ungüento en el hombro y lo observo con atención, preguntándome si hago lo correcto al confiar en él.
Sí, me contesto al instante.
Por la mañana cuando intentaba cazar para comer, él me salvo de esa trampa, cuando casi caigo en ese hoyo en el suelo que estaba repleto de serpientes mutadas y sumamente peligrosas, simplemente pudo haberme dejado morir ahí, o incluso pisarme los nudillos para que me soltara de la orilla de la que estaba sujeta, para que cayera en el hoyo.
No fue así, me grito que tuviera cuidado desde lo alto de un árbol cuando la tierra se abrió, y luego cuando a pesar de su advertencia resbale y quede colgando, él actuó rápido bajando del árbol y me dio la mano, ayudándome a salir. Me salvo la vida. Así que sí, confiare en él, el tiempo que sea necesario.
Esa noche dormimos luego de beber un poco más de agua y con la panza vacía.
Ranma
Tofu me dijo que no sería sencillo, me preguntó si estaba lo suficientemente agradecido con Akane por salvar a mi hermanita, cuanto la amaba, si estaba dispuesto a sacrificarme por ella, a salvarla y yo sin dudar solo le pregunté, ¿qué tengo que hacer?
Han pasado cuatro días desde que estoy con estos dementes sanguinarios, él me dijo que lo arreglaría, una alianza, dijo que los mentores del uno, dos y cuatro no dudarían en formar la alianza conmigo luego de mi puntuación en la prueba y tuvo razón. Pero eso no evita que me odie por ello.
Aunque hay todavía más problemas que el estar alerta cuidándome la espalda a cada momento, Azusa se me insinúa a cada oportunidad y al parecer Mariko también empezará con esto, supongo que el hecho de que ya se acostaron con sus compañeros de distrito y luego cambiaron parejas, me deja a mí como él siguiente en el menú.
Sé lo que hacen, intentan dar un buen show, están en una constante competencia por llamar la atención y les ha funcionado, porque hasta el momento no han dejado de llegar paracaídas plateados, la perversión de los patrocinadores me asquea, les han mandado infinidad de cosas innecesarias, incluyendo algo que al principio me desconcertó porque no tenía ni idea de que utilidad tendría, pero cuando llegó el momento en que Picolet y Azusa lo usaron entendí su verdadera aplicación, era una especie de… juguete sexual, y sí, lo han hecho frente a todos en el campamento, porque supongo que han perdido todo pudor.
Eso es más que enfermo, cuando estoy seguro de que hay chicos ahí afuera que están muriendo de hambre o sed y sin embargo los profesionales solo piensan en sexo y muerte, en dar caza a los desafortunados como una manada de hienas, salimos cada noche a buscar víctimas y agradezco que los últimos días no hemos encontrado a nadie, desde la pobre chica del siete de la primera noche.
Y agradezco el incendio del día de hoy porque aunque estadísticamente habría sido beneficioso matar a la chica del ocho, la devastación del fuego, fue la excusa perfecta para no tener que hacerlo.
Aunque soy tan culpable y malo como ellos porque tampoco hice nada para detenerlos aquella primera noche, cuando cortaron, quemaron y golpearon a esa pobre chica del siete, mi único acto de redención fue ir a cortarle el cuello para qué dejara de sufrir esa horrible agonía en la que la dejaron.
No puedo enfrentarlos, ni mostrar indignación, no hasta estar seguro de que solo quedamos nosotros y ella, entonces los matare para hacerlos pagar su crueldad y luego iré con ella para que esto termine, para que me asesine y si no está dispuesta a hacerlo, entonces soy capaz de suicidarme porque de todos modos no podré sobrevivir con esta culpa que me carcome.
Necesito que ella viva, por los dos.
Azusa y Mariko me observan después de que llegamos a nuestro campamento en la cornucopia mientras me aseo en el lago, me he quitado la chaqueta, la camisa y también los zapatos, medite en quitarme también el pantalón, pero al ver sus miradas lujuriosas decidí dejármelo bien puesto y me he sumergido para limpiarme el olor del humo y quitarme el lodo de la cara y el cabello, Mariko se une a mi unos minutos después, pues era ella quien me acompaño durante la tarde y por ende esta igual de sucia que yo, fue ella la que estuvo a punto de asesinar a esa chica en el bosque, creo que era la tributo del ocho.
Luego de terminar de asearme, me siento a beber agua y comer.
El chico delgaducho del cuatro se ha quedado esta vez haciendo guardia, y a pesar de ser un chico de trece años no me fío de él ni por un segundo.
No podré negarme a las insinuaciones de las chicas por mucho tiempo más o levantaré demasiadas sospechas o quizá deba empezar a planear como asesinarlos a todos, uno a uno sin que se enteren de que fui yo, porque el solo pensar en intimar con alguna de ellas y además frente a todo Panem me causa nauseas.
Ya está clareando, aun no sale el sol en su totalidad, pero no falta mucho, Mariko se sienta junto a mí y me pasa la mano por el muslo demasiado cerca de la ingle, mientras me observa con mucha atención, le sonrío de medio lado y la miro fingiendo interés, alzando una ceja interrogante, como si realmente estuviera interesado en ella y en lo que sé que me está ofreciendo.
Un cañonazo rompe el silencio. Alguien ha muerto hoy y apenas acaba de empezar el día.
¿Y si es Akane, si ella ha muerto?, me levanto ansioso, otro día más sin dormir bien, hasta que llegue la noche y me asegure de que no ha sido ella, cuando su rostro no aparezca en el cielo nocturno. Me pongo de pie y me aparto de la castaña.
- Yo hare la primera guardia – digo.
- Yo me quedaré contigo – se ofrece Mariko y sé lo que está diciendo en realidad.
-Tu duerme, te hará falta estar bien descansada para más tarde, – le digo insinuante guiñándole un ojo, a lo que ella responde con risitas tontas y va y se mete a su bolsa de dormir, casi pareciera una chica dulce e ingenua, pero yo sé lo que es en realidad y lo cierto es que es una de las pocas personas en esta arena que en verdad me asustan, hay algo perverso en ella.
Y menos mal que funciono lo que le dije, porque no estoy dispuesto a perder la virginidad este día y de esta manera tan repugnante, solo pienso en que si lo hago, menos que nunca mereceré siquiera estar en los recuerdos de Akane.
- Entonces yo me quedare despierto contigo 12 – dice Mikado, porque sé que no confía en mí, seguro piensa que los apuñalaré mientras duermen. Hace bien en no confiar.
- Como quieras – le respondo y me siento junto a la fogata para calentarme mientras termina de salir el sol.
Dos días antes
Akane
Apenas salió el sol, el aerodeslizador irrumpió silencioso en el cielo del bosque llevándose el cuerpo manchado de sangre de la chica que asesino Ranma anoche, junto a los profesionales.
Me desato con dedos torpes y por poco me caigo de nuevo del árbol.
Fue una noche dura, apenas si dormí unas horas, el recuerdo de la voz vacía y sin sentimientos de mi chico cazador aun me causa escalofríos.
Camino alejándome cada vez más de los demás tributos, porque si he hecho bien las cuentas solo quedamos 12 tributos en la arena; Picolet y Mariko del uno, Mikado y Azusa del dos, Toma el único sobreviviente del cuatro y Ranma, están en el claro junto al lago y la cornucopia.
La comadreja del cinco, Jason del seis, Marina del ocho y Rue del once estarán dispersos por el bosque, a su compañero tributo Shinnosuke lo vi correr hacia los pastizales y seguro debe seguir ahí. Y yo, que espero estar alejándome de todos ellos.
Apenas es el segundo día y ya han muerto la mitad de los tributos, los del Capitolio deben estar extasiados, pero si no hay más muertes pronto se aburrirán y los vigilantes empezarán a poner trampas y hasta a soltar mutos en la arena.
Me he comido unos cuantos trozos más de fruta seca, pero estoy consiente de que debo cazar y conseguir agua o moriré más pronto de lo que pienso. He caminado por horas, el sol esta en su punto más alto, debe pasar del medio día, siento los músculos adoloridos y los labios tan resecos que comienzan a agrietarse, además la garganta me arde, no puedo arriesgarme a poner una trampa aún, si no encuentro agua primero, la cabeza ya me palpita y me empiezo a sentir confusa, desearía que Tofu me enviara agua, después de su perorata de preferir salvarme a mí y no sé cuántas cosas más, esperaría que al menos me mandara algo tan básico para sobrevivir como el agua, pero no lo hace, así que interpretó su silencio y supongo que debo estar cerca de encontrarla.
Al final del día encontré un riachuelo, esperar el tiempo indicado para que el agua se purificara fue una tortura, luego con la cabeza más despejada y con algo de energía después de hidratarme y antes de que el sol bajara conseguí poner algunas trampas y obtuve algunas legumbres y bayas silvestres.
Esa noche dormí un poco mejor, satisfecha y sin sed, aunque el frío me esta causando problemas, tendré que conseguir algo o no podré sobrevivir muchas noches más, es como si la temperatura bajara varios grados más cada noche que pasamos aquí y en el día la temperatura aumenta. Esto debe ser obra de los vigilantes.
Y a pesar de todo lo que he pasado, no he dejado de pensar en él y agradezco que esta noche no ha habido rostros en el cielo de la arena, agradezco que su rostro no ha aparecido ahí.
Tercer día en la arena y no ha habido más muertes desde hace 24 horas aproximadamente, estoy segura de que esta tranquilidad no seguirá así por mucho tiempo más.
El bosque esta en paz, puedo escuchar el canto de las aves y el suave rumor de las hojas cuando el viento las mueve, camino en silencio con el cuchillo en la mano, aunque se que probablemente no me sirva de mucho, si solo tuviera un arco, pienso deprimida, no me habría alejado de los demás tributos, probablemente los estaría cazando desde las alturas, probablemente estaría vigilando a mi chico de ojos azules.
Las dos trampas rusticas que puse ayer no sirvieron de nada, he rellenado la botella de agua purificada y ahora me dispongo a poner otras y si me es posible a cazar. Miro el cuchillo que llevo en la mano con desilusión, mi estomago ruge.
Pienso nuevamente en él, me es imposible olvidar lo que vi la primera noche, me es imposible olvidar su voz, y aunque parezca estúpido busco miles de excusas para justificar sus actos, no puedo olvidar la noche en la azotea del centro de entrenamiento, no puedo olvidar la dulce sensación de sus labios en los míos, la calidez de sus manos apretando mis costados, desearía que estuviera aquí conmigo, estoy segura de que nos moveríamos por este bosque como unos expertos y aunque la idea de matar a otra persona me parece dura, se que por él soy capaz de todo.
- ¡Cuidado con la trampa Akane! – se escucha el grito de un chico.
Siento el estomago en la garganta, no sé cómo lo conseguí, pero estoy colgando del borde del hoyo, siento el vértigo cuando veo hacia abajo y escucho el sisear de los cientos de serpientes de colores llamativos que me esperan mostrando con los colmillos, es como si por mis venas circulara hielo en vez de sangre, y la desesperación y el miedo me invaden, necesito subir, porque mis manos empiezan a resbalar.
Siento las manos grandez y fuertes del chico del once tomándome de las muñecas y me sube con facilidad.
- Estabas bastante distraída ¿eh?, – me pregunta con una sonrisa suave.
Y en menos de una fracción de segundo yo me pongo a la defensiva, me alejo de él y busco frenéticamente una manera de escapar, porque en primer lugar perdí el cuchillo y en segundo él es mucho más fuerte y grande que yo, así que no le costara mucho someterme y partirme el cuello.
- No temas, si quisiera matarte, en primer lugar no te habría salvado ¿no crees? – me dice mostrándome la palma de sus manos, en una muestra de paz.
Y lo observo, se ve sucio igual que debo estar yo, eso es seguro, pero se ve bastante bien dentro de lo que cabe, en su espalda lleva una macis, una especie de lanza corta, con una maza alargada en la punta y pinchos incrustados, y también una mochila, pero fuera de lo amenazador que pueda parecer, sus ojos azules son bondadosos. Analizo sus palabras y se que tiene razón, no tiene intenciones de matarme, al menos por el momento.
- ¿Qué haces aquí sola?, - pregunta paseando su mirada a nuestro alrededor – que no se supone que tu y el chico de tu distrito estarían juntos, ya sabes por aquello de su amor imposible, - dice, pero no con burla sino con genuina curiosidad.
- Nos separamos, - digo sin entrar en detalles.
- Es extraño, - dice mirándome con seriedad, como si no creyera mis palabras – lo vi en la madrugada… con los profesionales, deduje que tú te habrías quedado haciendo guardia en su campamento, - dice mientras acerca lentamente una mano a su espalda, se lo que quiere hacer, tomar su macis, porque debe pensar que los profesionales están cerca, debe creer que le han estado cazando y que yo he sido la carnada. Yo pensaría lo mismo y aun así, este chico acaba de salvarme la vida.
- Es verdad, por favor créeme, estoy sola… sé que él esta con ellos, yo también lo vi la primera noche, estoy segura de que debe haber una explicación y se que cuando nos reunamos él me explicara todo. Él no es como ellos, - finalizo porque no me gusta la mirada que ha puesto.
Eso parece tranquilizarlo porque su mano nuevamente cuelga aun lado de su cuerpo.
- Entonces, si no tienes planes para matarme ni yo tampoco a ti, ¿qué te parece una tregua, una especie de alianza al menos por el momento? – me pregunta con rostro amigable.
Lo analizo unos momentos y decido que es mi mejor opción por el momento, no tengo ninguna arma para defenderme y el sí, y creo que si estamos juntos será más fácil protegernos, dormir e incluso conseguir comida.
- De acuerdo le digo.
Comenzamos a caminar para buscar comida, busco algún lugar adecuado para poner algunas trampas cuando lo huelo, el humo se me mete por los pulmones haciéndome toser. El bosque está en llamas.
Cuarto día
Ranma
Tengo que encontrar la manera, no puedo sacarme de la cabeza el rostro lleno de dolor de Akane en aquel árbol, debo matarlos a todos si me es posible y buscarla, antes de que se nos acabe el tiempo, antes de que sea demasiado tarde y no pueda explicarle toda esta basura en la que estoy envuelto.
Todos duermen en sus bolsas de dormir bajo la sombra de un gran árbol menos Mikado y yo, la temperatura ha ido subiendo mientras el sol se alza sobre nuestras cabezas, pero también he notado que aumenta cada día más.
Me pregunto cómo estará ella, como estarán en casa mi madre y Ranko, ¿que pensarán de mi luego de ver que me he convertido en un asesino?.
Continuara…
Uy, espero no haber confundido a nadie con estos cambios de tiempo, jeje, pero es que quienes han leído mis historias saben cuánto me encanta hacer esto, lectores nuevos no me odien por favor, je, je, je.
Espero que les haya gustado el capítulo y me gustaría mucho saber lo que piensan, ya saben, sus sugerencias, comentarios de amor u odio (espero que eso no, XD) preguntas y todas las cositas que gusten escribirme… ¡Espero con anhelo sus reviews!
Como siempre gracias inmensas por sus comentarios a:
Benani0125: Holis cariña de mi vida, primero que nada espero que estés muy bien. Levanto la mano, yo me uno a esa magnífica idea de compartir el mismo lado de la cama con papito Ranma cazador. Espero este capítulo haya valido la pena la espera. TQM, y ya sabes cariña, abrazos grandotes y saludos con muchos besos.
Lucitachan: Hola bella, si ya se que esté review me lo dejaste para el capítulo pasado, pero no puedo dejar de agradecerte por darte el tiempo para escribirme, ¡mil gracias! Ahora sí vamos con el siguiente Review que me dejaste sobre el capítulo cinco, otra vez no sabes lo alagador que es que te des el tiempo a pesar de tus muchas ocupaciones no solo de leerme, sino de dejarme algunas palabras que para mí lo son todo. Te mando muchos abrazos y saludos.
Kaysachan: ¡Holis bonis! No tienes idea la carcajada que me sacaste con lo del meme de "Ahora besense" y me alegra escuchar que gritas cuál perra enloquecida por las cosas que escribo, ¡me haces muy feliz! Cambiando el tema, ya llegó la sangre ¿que opinas hasta el momento? que conste que me contuve de escribir más gore. Te agradezco un montón que recomiendes mi fic, imaginarme con ojitos de corazón please, y me siento fabulosa porque presumes nuestra amistad, ¡¡¡gracias hermosa!!! y ya sabes que yo también soy tu super fan, te adoro, y ya sabes abrazos de oso y besos enormes mi diosa del lemon.
Alexandraaa417: Hola, hola, ¿cómo estás? espero de todo corazón que super bien, me emociona saber que te tengo enganchada en mis adorables garras jejeje, es bromi. ¿que opinas de esta actualización? ¿era lo que imaginabas? Y si, bella gritemoslo a los cuatro vientos Ranma y Akane tienen derecho a vivir su amor, peeeeero aún no, XD.
Saluditos y abrazos bella.
Invitado: Hola querido invitado incógnito que insistes en permanecer en el anonimato...¿que tal estás? Espero que muy bien. Que bien que te encante el drama y las incógnitas, eres de los o las mías, Saluditos y abrazos.
SARITANIMELOVE: Hello!!! Se dieron sus besitos y ahora esto, que caray, espero que te haya gustado la actualización y espero tus comentarios al respecto hermosa, y ya nos estamos dando una idea de cómo van a estar las cosas en la arena, espero te agrade. Saluditos, abrazos y besos con arto cariño.
Eso es todo por hoy, mil gracias a quienes hayan llegado hasta aquí, como siempre nos leemos en el próximo cap, los amo. Bye, bye.
