Hola, hola ¿Cómo están? Espero que muy bien mi gente bonita del fanfiction.
Por fin me di tiempo para actualizar, me disculpo por la demora. Lo bueno es que ya está aquí la nueva actualización, bien dicen que más vale tarde que nunca, pero es que hay una buena razón y es que he estado escribiendo el final de otra de mis historias y quienes me siguen ya se imaginarán de cual estoy hablando, pero bueno basta de hablar de eso ya lo verán pronto.
Como siempre gracias ok enormes a quienes siguen este fic, a quienes lo han puesto en favoritos y a esas personitas que lo leen anónimamente, los amoadoro.
Esta historia es sin fines de lucro, obvio que los personajes no me pertenecen, ni Ranma ni Los juegos del hambre. Si fueran míos, uyuyuy que no haría yo con ellos.
Sin más por el momento espero que disfruten la lectura y nos leemos al final del capítulo.
.
.
Capítulo 7: Muertes en la arena
.
.
Akane
Me despertó el cañonazo, mi cuerpo está tenso, en alerta, por la luz supongo que no hace mucho tiempo que amaneció, eso me tranquiliza porque me será más fácil ver si hay algún peligro cerca. Me enderezó un poco y comienzo a desatar la cuerda que me mantiene firmemente atada a la rama, es un poco difícil ya que aún tengo los dedos entumidos, la noche fue dura y fría, y a pesar del ofrecimiento de mi compañero de que durmiéramos lado a lado para mantener el calor, preferí dormir apartada de él, no me pareció correcto, aunque por la noche cuando sentí que se me entumecían los dedos de las manos y pies a causa del frío me arrepentí de no haber aceptado su oferta.
- ¿Crees que haya sido cerca de nosotros? - Pregunta cerca de mí, con voz baja y ronca del chico del once.
Volteo a verlo, pero él no me observa a mí, su mirada esta puesta en el suelo del bosque debajo de nosotros, atento.
-No lo sé, pero supongo que ya es hora de que bajemos de aquí – mi estomago ruge – estoy muriendo de hambre.
-Yo igual, - dice volteando a verme con una ligera sonrisa en los labios.
Bajamos del árbol, y me sorprende que no me duelan las manos, el día anterior las heridas se veían horribles y dolieron muchísimo cuando subí por el tronco. Las extiendo frente a mí y para mi sorpresa solo puedo notar unas leves marcas rosadas en el lugar donde estaban las ampollas reventadas, alzo la mirada de mis manos y observo que Shinnosuke se revisa la herida del hombro que ahora es ya casi inexistente.
Nos untamos un poco más de la milagrosa pomada y por fin nos ponemos en marcha, decidimos separarnos mientras yo pongo algunas trampas y él recolecta, el único problema es que no tengo ningún arma y eso me pone nerviosa, siempre puedo subir a un árbol en caso de peligro, pero me siento vulnerable. Supongo que debí preguntarle a mi aliado si tenía algún cuchillo extra para mí, pero cuando se me ocurrió él ya no estaba cerca.
Ranma
Han pasado varias horas desde que llegamos al campamento y tengo varias más sin dormir y ya me están empezando a cobrar factura, bostezo sin poder evitarlo, me doy cuenta de que todo a mi alrededor está demasiado silencioso, giro mi cabeza hacia las bolsas de dormir en la sobra del gran sauce y compruebo que los cuatro que están ahí siguen durmiendo, luego miro a mi izquierda hacia la fogata que por fin se ha apagado, donde Mikado está sentado, recargando su espalda en un tronco derribado que usamos como asiento y me doy cuenta de que él también está dormido.
Sonrió y comienzo a caminar lentamente hacia la montaña de provisiones, aunque sé que ser silencioso no será problema porque como me lo ha dicho Ukyo, soy como un fantasma por el bosque, es algo involuntario pues mi cerebro busca automáticamente el punto exacto donde poner mis pies para hacer el mínimo ruido y a pesar de mi tamaño y peso consigo ser casi inaudible.
Aun así, soy precavido porque un paso en falso y los explosivos que Toma, el chico del cuatro, ha conseguido mover y enterrar de nuevo para rodear la montaña de provisiones que sacamos de la cornucopia, podrían explotar si me equivoco y piso alguno por error.
No tengo idea de cómo este chico se las arregló para no volar en pedazos mientras lo hacía, su distrito es de pesca y no sé de dónde pudo sacar la información para hacer esto, pero supongo que esta fue la carta que usaron él y su mentor para formar la alianza con los profesionales.
Tomo con mucho cuidado unos cuantos paquetes de comida, una a la que solo le agregas agua y la colocas sobre una roca y en unos cuantos minutos como por arte de magia se convierte en algún platillo caliente, escuche a Mikado y Azusa decir que era alimento militar y supongo que tienen razón pues de su distrito salen todos los agentes de la paz de Panem, los soldados, las armas, etc.
Camino de regreso a la fogata ya extinta y con cuidado abro mi mochila y guardo los paquetes de comida que conseguí, ya tengo un buen botín, he estado haciendo esto desde el primer día, así cuando llegue el momento de marcharme no lo hare con las manos vacías. Me quito la chaqueta y la amarro en mi cadera pues ya hace demasiado calor.
Mi mano recorre involuntariamente el mango de uno de mis cuchillos mientras observo dormir plácidamente a Mikado a unos tres metros de mí, me planteo la posibilidad de rebanarle el pescuezo, pero sería demasiado ruidoso y aunque probablemente podría con dos de ellos sin muchos problemas, me recuerdo que son cuatro y todos profesionales, entrenados desde pequeños para participar en los juegos como si realmente fuera un honor participar en este circo, tanto que todos a excepción de Toma el chico del cuatro, fueron voluntarios de sus distritos, la mayoría a punto de cumplir 18 años, por lo tanto todos son fuertes, especializados en las armas que eligieron y básicamente, bastante letales, no por nada se les llama los profesionales.
Me pongo de pie y me alejo del campamento, tengo un asunto que atender, reviso que no haya nadie cerca y me bajo el cierre del pantalón para por fin vaciar mi vejiga, termino con lo mío y escucho unos pesados pasos acercándose a mí, me giro rápido ya con un cuchillo en la mano y me tranquilizo un poco al ver que se trata de Azusa, camino en su dirección bajando el cuchillo pero sin guardarlo en su funda aún, cuando ella me sorprende, se lanza contra mi haciendo que mi espalda choque con el tronco de un árbol y tomándome de la nuca para bajar mi rostro a su altura, me besa con desesperación, no respondo a sus besos ansiosos, estoy en shock y realmente no estoy muy seguro de lo que está pasando hasta que siento sus manos acariciando mi pecho por debajo de la camisa, clavando las uñas en mi piel.
Entiendo por fin como un estúpido lo que se propone cuando una de sus manos empieza a desabrocharme el cierre del pantalón.
Demonios.
Está colgada de mí, besándome el cuello y yo la sujeto a mí con mi mano libre torpemente, no estoy muy seguro de lo que se supone que debo de hacer, porque mi cuerpo no responde en lo absoluto a esta chica, no soy tonto, se lo que se debe de hacer, pero personalmente solo había estado en una situación así antes, con Akane, en la azotea del edificio de entrenamiento. Recuerdo la suavidad de sus labios, la calidez y dulzura de su aliento y en cambio esto, la rudeza de Azusa y el sabor agrio de su aliento me asquea, esa noche sentí que si mi hermosa peli-azul no me hubiera frenado habría seguido hasta llegar al final. Pero esto, esto es una porquería, es parte de un maldito show, mi cuerpo está muerto, ella no despierta más que rechazo en mí.
Esto que ella está haciendo, es parte de lo bajo que ha caído solo por agradar al Capitolio y yo me siento un peón, una pieza más en los juegos del hambre y al sentir su mano dentro de mis pantalones tocándome tan íntimamente la furia me invade, el asco, la frustración y la cólera.
No pienso, solo actuó, la tomo de la nuca con la mano libre y giro cambiando nuestras posiciones con violencia, tengo que hacerlo no tengo otra opción. La estampo con poca delicadeza contra el árbol y ella sonríe ladina y comienza a abrir el cierre de su propio pantalón cuando mi otra mano es más rápida y de un solo movimiento le rebano el cuello.
Sus ojos me observan confundidos por unos segundos y rápidamente sus manos se dirigen a su cuello del cual brota un manantial de sangre, abre la boca intentando gritar, pero le he cortado también las cuerdas vocales, así que de sus labios no sale más que un grotesco sonido y su agitada respiración enturbiada por el desagradable borboteo de la sangre filtrándose desde su garganta a su boca, me observa aun incrédula y antes de que otra cosa suceda se escucha un cañonazo y luego risas triunfantes en nuestro campamento.
Estoy confundido porque Azusa no ha muerto aun, pero debo matarla antes de que me descubran, así que sin más demora le entierro el cuchillo en el vientre para evitar que se siga moviendo, la hoja penetra su abdomen con facilidad, se siente extraño, como si no fuera yo él que esta haciendo esto, me siento fuera de mi cuerpo, este no soy yo, es el monstruo que ha creado el Capitolio, es el cascaron vacío de un chico que hará lo que sea para que su amada siga con vida.
La coloco detrás de unos arbustos mientras agoniza y me acerco al lago con velocidad para lavar el cuchillo y mis manos, luego enjuagó mi rostro quitando cualquier rastro de sangre y me pongo la chaqueta porque hay manchas en mi camisa que no podre ocultar de otra manera.
Me acerco al campamento desde el otro lado del bosque un poco agitado, aún no ha sonado el cañonazo, significa que Azusa aún sigue viva, mierda.
- ¡Rápido 12 o se nos escapara! – me grita Picolet cuando me ve acercarme, mientras corre con una lanza en la mano alejándose del campamento.
Todos están tomando armas y empiezan a correr hacia los pastizales, a lo lejos logro ver un cabello rizado y oscuro que apenas se vislumbra por entre el alto pastizal.
Mi mirada recorre el campamento, a un lado de la montaña de provisiones está el chico del seis Jason, recostado de lado sobre un charco de su propia sangre y tiene una flecha clavada en el ojo con la punta que sobresale por el cráneo, supongo que intento robar comida pensando que los profesionales dormían y por lo visto tenía una pequeña aliada que intentaba hacer lo mismo.
Mariko corre mientras prepara otra flecha internándose en la hierba.
Tomo mi mochila que esta cerca de la fogata y corro junto con ellos y en poco tiempo también estamos dentro del alto pasto de color dorado.
Un aerodeslizador sobrevuela el pastizal haciendo que el viendo nos revuelva el cabello y menea el pasto, viene por el cuerpo del chico del seis.
- ¿Dónde estabas enamorado? – pregunta a mi espalda Mikado – ¿y en donde esta Azusa?
Trago saliva antes de contestar, mi mente esta frenética, la adrenalina recorre mi sistema. – Supongo que debe estar terminando de cambiarse, si sabes a lo que me refiero, - le digo observándolo mientras le guiño un ojo y sonrió de medio lado con lo que espero que parezca que acabo de tener intimidad con ella. - Ya debe de estar en el campamento y seguro ha visto el cadáver del chico, no hace falta ser un genio para saber que salimos de cacería para terminar el trabajo, y seguramente se quedara cuidando el campamento.
Mikado no dice nada, solo me observa cuidadosamente, desconfiado y cuando estoy planeando lanzarle un cuchillo en el pecho se escucha el chillido de la pequeña.
Descarto mi plan y corro en dirección al ruido, Picolet tiene su lanza en alto y apunta hacia el suelo, donde supongo que estará la pobre chiquilla, y de pronto Picolet pierde el equilibrio como si algo lo hubiera derribado desde el suelo y se cae, perdiéndose entre el pastizal, me muevo con velocidad, mi corazón late frenéticamente, no puedo permitirlo, no esta pequeña, no Rue, el rostro sonriente de mi pequeña Ranko centellea en mi memoria, y no puedo evitar que en lugar de ver a Rue con su carita contorsionada de terror, mis ojos vean a Ranko, corro más rápido que nunca y llego a donde esta Rue con los ojos desorbitados, pues una inmensa serpiente negra con anillos amarillos, esta enroscada en el cuerpo de Picolet que lucha para librarse de su agarre.
Mikado llega detrás de mi y comienza a clavarle la espada a la serpiente que alza la cabeza y abre un capuchón como el de una cobra, lanzándose a atacarlo también a él sin soltar a Picolet.
Tomo a Rue en mis brazos y corro, con ella luchando por soltarse, corro hasta alejarme lo suficiente de ellos, una flecha pasa volando a mi lado y se calva en el suelo muy cerca de mis pies. Mi alianza con los profesionales se ha roto.
Resuena un cañonazo, Azusa ha muerto, o quizás Picolet.
Akane
Me alejo del árbol en el que dormimos, quedamos en reunirnos allí en unas horas.
Lo primero que quiero hacer es volver al arroyo y rellenar las botellas de agua, y mientras me dirijo hacia allá, pondré algunas trampas y recolectare lo que pueda, bayas, legumbres, etc.
Mientras me acerco al arroyo el olor a quemado me inunda las fosas nasales, puedo ver aquí y allá indicios del enorme incendio del día anterior.
Lleno las botellas, y una idea se cruza por mi mente, quizás algún animal no haya alcanzado a huir del incendio y puede que, de ser así, encuentre alguna que otra fuente de alimento, carne chamuscada pienso, nada mal, para el hambre que tengo.
Mientras me adentro en el bosque ennegrecido el olor de la carne quemada me produce arcadas, hay aves carroñeras sobrevolando el bosque abrasado, puedo ver algo en el suelo, algo carbonizado y rojo, con la carne viva, ahí donde las aves de rapiña le han arrancado trozos de carne, pero es demasiado grande, quizá podría ser un ciervo, pero no he visto ciervos ni sus rastros desde que estoy aquí.
Me agacho a tomar algunas piedras del suelo y se las arrojo a las aves que están dándose un festín, no son las únicas hambrientas. Consigo que se alejen, pero hacen un ruido espectral que hace que se me enchine la piel, gruñen y cacarean, casi como si se burlaran de mí.
Me llevo las manos a la boca, tenia razón, no era un ciervo, es una persona, que para su mala suerte no consiguió escapar de las llamas, esta carbonizada, la piel de su rostro ya no está, las aves se encargaron de arrancarle lo poco que el fuego había dejado, en su lugar puedo ver el blanco de su calavera y sus dientes, aun con trozos rojizos de carne, su cabeza casi totalmente calva, su cuerpo con trozos de la tela de su ropa fundidas con la carne.
Devuelvo lo poco que tengo en el estómago, que básicamente es solo agua.
Escucho el viento que produce el aerodeslizador, viene por el cuerpo. Me alejo a una distancia prudente, me siento débil y mareada.
Un nuevo cañonazo resuena en la arena.
Y de nueva cuenta, siento el miedo recorrer mi cuerpo, ¿acaso habrá sido él?
Decido salir de esta parte del bosque, no hay donde esconderse, si me topara con otro tributo sería bastante difícil salir de esta con vida.
Salgo del bosque quemado y cuando por fin empiezo a sentirme un poco mejor y más tranquila después de beber un poco de agua y de comerme unas cuantas de las bayas que acabo de recolectar nuevamente se escucha resonar el cañón.
¿Qué rayos esta pasando? Hace apenas unas cuantas horas que amaneció y ya ha sonado el cañón tres veces, supongo que es un día magnifico para los fans de los juegos del hambre, pero definitivamente es un mal día para todos lo que estamos aquí.
No tengo ningún arma pienso, ninguna forma de defenderme, de atacar. No quiero entrar en pánico, pero, aun así, mi corazón late acelerado, camino con rapidez hacia el punto donde quede de verme con Shinnosuke y para mi suerte él también esta ahí, con un ave grande la cual toma del pescuezo, al menos podremos comer algo más tarde, cuando estemos a salvo, necesitamos encontrar un refugio seguro.
Mi aliado piensa igual, así que caminamos alejándonos del prado lo más que podemos. Cuando estuve buscando agua el segundo día, estoy segura de que vi una cueva. Se lo digo a él y acordamos buscarla, mientras el me dice que si estamos en una cueva nos será más fácil asar el granzo que ha cazado sin que se vea el humo y delate nuestra posición.
Ranma
No se por cuanto tiempo he corrido, pero algo si se y es que por fin Rue ha dejado de luchar por liberarse de mis brazos, ya no escucho las pisadas de Mariko detrás de nosotros, así que supongo que por fin la hemos perdido.
Aún seguimos en el pastizal y eso me hace sentir vulnerable se que el peligro puede estar en cualquier parte y yo no podría verlo a menos que haga ruido, y creo que eso sería demasiado tarde, decido parar aquí, donde sea que estemos, porque ya no siento los brazos, no lo creería, pero esta pequeña pesa bastante mas de lo que parece.
Respiro agitado, apoyando las manos en mis muslos, luchando por recuperar el aliento, Rue me observa en silencio, temerosa, no se que debe estar pasando por su cabeza, pero seguro no es nada bueno, por la expresión de su rostro.
-No… no voy… a… hacerte… daño – consigo decir con la respiración entrecortada.
Ella no me responde, pero la veo soltar el aire que retenía en sus pulmones, sigue sin apartar sus enormes ojos oscuros de mí, me observa interrogante.
Pero yo no hablo de nuevo hasta que siento que por fin puedo respirar con normalidad.
-No podía dejarlos matarte… simplemente no podía – le digo y por alguna razón siento que mi voz se quiebra, trago el nudo que se ha formado en mi garganta. – Tengo una hermanita, de tu misma edad Rue, y me la recuerdas demasiado. Por eso no podía dejar que te mataran, no me lo perdonaría jamás. – Le digo mirándola fijamente, para que crea mis palabras, porque son la pura verdad.
Se que no tuve reparo en matar antes, pero el solo hecho de ver morir a esta pequeña niña, hace que me duela el corazón, sé que es algo que terminaría por romperme.
-Debemos salir de aquí, - dice tomándome de la mano, lo cual me sorprende, - es peligroso, esto es una especie de laberinto y como ya viste allá atrás, - dice mirando el lugar del que venimos, - hay cosas aquí, debe haber más de esas serpientes, las he visto desde lo alto de los árboles que rodean el pastizal.
El sol esta justo sobre nuestras cabezas, en ese punto en el que la sombra desaparece, así que debe ser medio día, me siento cansado, acalorado y sediento.
De vez en cuando escuchamos ruidos, la hierba se mueve como si algo se arrastrara y entonces aceleramos el paso, en verdad pareciera que no hay salida, lo único que se me ocurre es subir a Rue a mis hombros para que nos guíe a la salida, pero es peligroso porque entonces puede que los otros también la vean a ella y Mariko con su arco y su excelente puntería podría matarla si está lo suficientemente cerca.
Demonios, no se que hacer, la observo a mi lado, tan indefensa y a la vez tan increíblemente fuerte, me recuerda mucho a Ranko, más que nada porque es tan delgada y pequeña como ella, es como un pajarito oscuro, cuando mi Ranko es un pequeño petirrojo, también su carácter es tan distinto, Rue es valiente de una manera diferente a mi hermana, Rue es una sobreviviente y la respeto por eso.
No puedo evitar ver lo delgados que están sus brazos, lo ahuecadas que están sus mejillas y siento una inmensa necesidad de protegerla, de cuidarla, deseo que sobreviva, no sé cómo lo hare, pero ella junto con Akane deben sobrevivir, aunque se que es imposible, me duele el pecho y la cabeza, ya no quiero pensar más en esto, ya no quiero pensar en que alguna de las dos deberá morir para que la otra gane, siento ese horrible nudo formándose en mi garganta de nuevo, trago duro.
-Así que, tú y el chico del seis ¿eran aliados? – pregunto para hablar con ella de lo que sea, no quiero seguir pensando en lo inevitable y horrible de estar en esta maldita arena y en las consecuencias de mis actos a futuro.
- ¿Qué? No, no éramos aliados, yo… he estado cerca del campamento de ustedes, de los profesionales desde hace unos días…
Esa frase, "de ustedes, de los profesionales" hace que la bilis suba por mi garganta, odio en lo que me he convertido, aborrezco todo lo que hice mientras estuve con ellos, recuerdo la chica a la que le corte la garganta la primera noche, recuerdo que no hice absolutamente nada para detenerlos mientras la torturaban. Aun siento esa extraña sensación cuando mi cuchillo penetro el vientre de Azusa y me desprecio por ello, me odio porque lo disfrute, porque puse fin a lo que ella intentaba que yo hiciera con ella.
Soy un maldito asesino y deseo que esto termine, anhelo la muerte para poder olvidar las vidas que arrebaté y que arrebataré mientras permanezca aquí.
-Ya no estoy con ellos –, le recuerdo con voz hosca. - Lo siento – le digo cuándo veo su mirada llena de precaución y miedo. – No tengas miedo de mí Rue, te lo juro, no te hare daño, nunca lo haría – le digo viéndola directo a sus ojos oscuros.
Y sé que ella por fin me ha creído.
-He estado robado comida, - dice sacándome de nuevo de mis pensamientos y cuando la observo su rostro luce un poco avergonzado, pero decidido – y hoy, cuando te fuiste y la chica del dos te siguió, baje del árbol y corrí hasta la cornucopia, cuando vi que el chico del seis salía del bosque y se dirigía a la pila de provisiones, creo que pensaba que podría robar algo de utilidad mientras todos dormían y justo cuando él estaba por pisar una de esas bombas escuche el sonido de la flecha zumbando, y unos segundos después el chico estaba muerto.
No sabía qué hacer, porque de pronto todos estaban despiertos, riéndose, cuando el cañón sonó y sabía que tenía que escapar, antes de que alguno viniera a la cornucopia a revisar. Pasaron unos minutos y de pronto el chico del dos estaba caminado directo hacia mí, la chica del uno, la del arco, estaba distraída platicando con el chico de su distrito, así que me arriesgué y salí corriendo hacia la hierba alta. Soy rápida y esquive con facilidad al chico del dos. Luego mientras corría tropecé con algo, mire y era algo negro, grande y escamoso, era la serpiente y no pude evitar chillar de miedo y al poco tiempo antes de que la serpiente se lanzara contra mi llego el chico rubio del uno él no se dio cuenta de que la serpiente estaba allí también y se lanzó contra él, y después llegaste tú Ranma y me salvaste. Gracias.
Me dijo con los ojos brillantes de genuino agradecimiento y por fin desde hacia cuatro días, pude volver a sentir que era yo Ranma, el chico del doce quien estaba ahí con esa pequeña niña del once. Recordé mi plan y decidí en ese momento que ya nada me impediría ir a buscarla, debo ir con Akane.
Hemos caminado todo el día, y en verdad empiezo a desesperarme.
-Tengo una idea, - me dice mi pequeña acompañante. – lo he pensado gran parte del día, y supongo que si no me lo has pedido es porque pensabas que sería peligroso, pero a estas alturas supongo que ya nadie debe estarnos siguiendo. Súbeme a tus hombros Ranma y así veré por donde salir de aquí.
Yo ya había pensado en eso, y aunque un poco renuente, decido que es lo único que podemos hacer si queremos salir de aquí.
Unos minutos después Rue esta sobre mis hombros dirigiéndome, estamos muy lejos de la cornucopia y de los profesionales, así que intentaremos salir de aquí lo más rápido que podamos.
El sol esta empezando a ocultarse y por suerte hemos llegado al final del pastizal, puedo ver el bosque alzarse ante nosotros y no veo a nadie cerca, así que supongo que por fin podremos descansar un poco en cuanto encontremos donde dormir, sin mediar palabra subimos a un árbol de tronco robusto, con gruesas y resistentes ramas.
-Esta noche comeremos algunas de mis provisiones y mañana mientras buscamos a Akane, cazaré lo que pueda, - digo sin pensar.
- ¿Akane? ¡Lo sabía!, en verdad la amas ¿cierto? – me pregunta con picardía, mientras se inclina hacia mí con emoción, - es una chica muy bonita, Shinnosuke el chico de mi distrito decía que era puro cuento, que solo era una estrategia de tu parte, pero no es así, en verdad la amas, se te nota cuando dices su nombre.
No puedo evitar sonreír ante sus palabras, esta niña es muy perceptiva, la miro de reojo mientras saco unas barras de granola y pasas y mi cantimplora.
– Toma señorita cotilla, come algo, debes estar hambrienta.
- Gracias – me dice y después de darle un enorme mordisco a la barra vuelve al ataque - ¿Qué te contesto después de la entrevista cuando dijiste que estabas enamorado de ella? ¿la has besado? – mi rostro se enciende en llamas - ¡Lo has hecho! ¿Cuándo? – pregunta entusiasmada y con esa chispa en su mirada nuevamente me recuerda a mi pequeña hermana.
-Yo… ¿te han dicho antes que eres algo entrometida? – le pregunto sonriendo y aun con el rostro rojo, - no pienso hablar de eso. – le digo mordiendo mi propia barra nutritiva, evitando su inquisitiva mirada.
- Vamos – dice en tono lastimero – solo dime si o no y prometo que ya no te preguntaré nada más.
Sus enormes ojos me miran fijamente, casi sin parpadear, con su rizado cabello despeinado y la cara sucia, lo cual me causa gracia, pero pensándolo bien, supongo que no hará daño que le contesté a ésto.
-Mmm… sí – contesto únicamente, lo cual parece ser suficiente porque después de eso Rue se dedica a terminar de comer con una gran sonrisa en los labios y me lanza miraditas de vez en cuando.
-Debemos dormir, mañana nos espera un gran día, - dice ella mientras se quita los zapatos, luego se quita un par extra de calcetines, se vuelve a poner los zapatos y termina poniéndose el par extra de calcetines como guantes, luego se acurruca contra el tronco del árbol.
- ¿Has estado durmiendo así? – le pregunto, porque se lo frías que han estado las noches estos días y de nuevo mi incredulidad se convierte en rabia, porqué cuando esta pequeña se moría de frío, los profesionales recibían estupideces innecesarias en paracaídas de parte de los patrocinadores.
Ella solo asiente un poco avergonzada, como si sus precariedades la volvieran menos valiosa, para ser mi aliada, porque, aunque no lo hemos dicho, supongo que esta implícito.
-Pues eso se acabó señorita, - le digo y saco de mi mochila una manta térmica que es tan delgada como un plástico y no ocupa mucho espacio en mi mochila, pero que es eficiente – vamos envuélvete en esto y luego yo te ataré para que no vayas a caer mientras duermes.
- ¿Y tú? – pregunta insegura.
-Yo, hare guardia.
- Pero hará demasiado frío en unas cuantas horas, vamos envuélvete tu también, confió en ti Ranma, no hace falta que hagas guardia, nadie nos encontrara aquí arriba. - Me dice con un tono que no admite replica y ella sola me toma de la mano y hace que cambiemos lugares, me coloco con la espalda recargada en el tronco y ella se acomoda entre mis piernas con la espalda en mi pecho y luego nos envuelve con la manta plástica.
Yo no digo nada, solo nos ato con cuidado al tronco, para no caer, luego la abrazo y antes de quedarnos dormidos el himno del Capitolio resuena en la arena y en el cielo se muestran los rostros de los caídos este día.
Akane
Salgo de la cueva en el instante en que el himno empieza sonar, necesito ver, necesito saber y espero que él no esté ahí.
Primero aparece el rostro de la chica del 8, Marina, luego el rostro del chico del seis Jason y por último Azusa la chica del dos una de las aliadas de Ranma.
Después de eso el cielo se oscurece. Sólo quedamos nueve.
- ¿Crees que se haya roto la alianza de los profesionales? – pregunta a mi espalda Shinnosuke.
-No lo sé, - le respondo, pero la curiosidad y preocupación me atormentan, ojalá Ranma este bien.
Cenamos el granzo, un ave parecida a un ganso, pero más robusta y de color marrón, que Shinnosuke dice que se da mucho en el once, me platica sobre su distrito, que se dedican a la agricultura, me cuenta de lo difíciles que son las cosas en su distrito, y que él al igual que todos cuando es época de cosecha, se dedican a trabajar de sol a sol, desde los más jóvenes hasta los más ancianos y si alguien se niega, bueno siempre pueden poner una horca más en el centro del distrito.
Pero yo solo lo escucho en silencio, mi mente no deja de dar vueltas al echo de que la chica del dos murió este día, y me pregunto ¿por qué? Y si esto tiene que ver algo con mi chico cazador, lo he decidido, mañana a primera hora iré a buscarlo, no se si sea una buena idea o no, pero debo hacerlo, necesito hacerlo, y si muero mañana entonces al menos espero haberlo visto una última vez.
Por fin amaneció, casi no pude dormir, se que hoy será un día importante, no se si sea bueno o malo, pero he tomado una decisión.
Shinnosuke acaba de despertar y le digo mi plan.
No estuvo de acuerdo conmigo, supongo que hasta aquí llego nuestra alianza. No iba a durar mucho de todos modos.
Salgo de la cueva.
-Ey Akane, espera. - No digo nada solo volteo, - toma, no es mucho, pero al menos no iras con las manos vacías, siento que tengamos que separarnos tan pronto, hacemos buen equipo, – me dice, pero yo solo puedo pensar en Ranma y en que necesito verlo, saber que está bien.
- Gracias, - comento cuando tomo el pequeño cuchillo que me extiende y una sonrisa se abre paso en mi rostro y de nuevo con genuino agradecimiento lo abrazo, él me devuelve el abrazo y después me marcho.
Escuchó con atención los ruidos del bosque, creí haber escuchado algo, por suerte no era nada mas que el ruido de las hojas de los árboles cuando los pajarillos saltaban en ellas.
Sonrió con alegría, esta es la tercera trampa y mi segunda presa, en la primera trampa conseguí un conejo gordo, la segunda estaba vacía así que decidí dejarla donde estaba, y en la tercera esta una ardilla bastante grande. Las presas cuelgan de mi cinturón, debo asarlas para que duren un poco más asi que supongo que tengo que arriesgarme, además ya somos menos en la arena, por lo tanto, es menos probable que alguien me encuentre, salvo por los profesionales supongo que ya no hay más alianzas de las cuales preocuparme.
Después de comer y de guardar el resto de la carne en mi mochila, continuo con mi camino unas cuantas horas más y estoy bastante cerca del prado.
Puedo ver el lago a la distancia, desde aquí debo ser más cautelosa, porque los tributos pueden estar cerca y deben estar bien armados, miro el minúsculo cuchillo en mi mano y no se si reír o llorar, doy pena.
Sigo caminando, todo esta demasiado silencioso, me detengo de golpe porque ahí esta de nuevo ese ruido, en lo alto de los árboles y estoy segura de que esta vez no han sido los pajarillos, y quizá desde el principio nunca fueron las aves. Alguien me ha estado siguiendo.
Continuara…
¿Y…qué les pareció? Oh cielo santo espero que les haya gustado, en verdad fue un capítulo difícil de escribir, por ya saben la falta de tiempo, y eso de estar escribiendo algo más al mismo tiempo, ¿Cómo rayos lo hacia antes? No tengo ni idea, pero espero que el resultado sea de su agrado.
Como siempre mi gente chula, los agradecimientos a sus reviews, gracias a:
Alexandraaa417: ¡Holis bonis! Que genial es ésto de que te confirmen que están en tus garritas, jejeje es bromi pero no es bromi… es gratificante XD. cambiando de tema, uhhh celos, yo también espero eso, aunque ya separados Akane y el Shinno pues va a estar medio difícil o quien sabe, muchas cosas pueden pasar todavía, vamos a más de la mitad del fic, pero todavía tenemos tiempo para muchas cositas más. Gracias por comentar y bueno espero tu siguiente review chula, te mando todo, todo, todo, lo que me sobra, besitos.
Benani0125: ¡Hola cariña! Hoy no he jugado con los cambios de tiempo, pero ya vendrán más capítulos muajaja. Ojalá te haya gustado la actualización, y ya sabes espero tus comentarios al respecto. Ya veremos en el próximo capitulo que es cuando por fin se van a reencontrar como es que reacciona Akanita cuando Ranma le explique todo, bueeeeno si es que puede. Abrazos virtuales chula y saludos grandotes.
Lucitachan: Holis, primero quiero e nada, perdón por confundirte con el capítulo anterior, pero ya sabes cómo me gusta a mi escribir, así todo mezcladito, jeje, lo importante es que te ha gustado y con eso me quedó, soy feliz, y bueno respondiendo a tu duda sobre porque no uso más personajes principales, pues es porque los juegos del hambre son una trilogía, así que ya te imaginas por dónde va la cosa, quienes no aparezcan en este fic lo harán en la continuación.
Y mil gracias por comentarme lo de Shinnosuke, tienes razón, es del distrito once y ya lo corregí por cierto.
Como siempre te mando saludos enormes, y abrazos asfixiantes llenos de amors.
Pauvishana: Hola, que gusto leerte, y si no reconozco tu nombre de perfil, así que bienvenida a mis fic, espero que te esté gustando hasta el momento, que curioso que algunos de los que están leyendo el fic no han visto las películas ni han leído los libros, creo que voy a tener que dar más contexto, para que no se pierdan al leer este fic, porque yo doy por sentado que saben de lo que escribo y pues creo no, ups, intentaré mejorar con eso. En fin, saluditos efusivos y abrazos de oso pachoncito.
Kaysachan: Hola!! que padre que te haya gustado el capi, me emociona escuchar que tú corazoncito late de emoción, Yei. ¿Entonces me das luz verde para escribir más cosillas sangrientas?, que genial, por cierto, te voy a culpar si a alguien le da el válgame jejeje. Quizás esté capítulo no estuvo tan interesante pero primero que las próximas actualizaciones serán más interesantes. Y ya sabes hermosa saluditos enormes y abrazos de osos peludo y pachoncito.
SARITANIMELOVE: Hola, hola, aiñ eso espero que todos piensen igual que tú, ojalá te haya gustado la actualización, saluditos bella.
Lana Winter: Hola Lana, que padrísimo que te lo leíste todo de corrido, espero tevjaya gustado este capítulo, saluditos enormes.
Y sin más por el momento nos leemos a la próxima, se me cuidan, bye, bye.
