¡Hola mi gente bonita del fanfiction!
Tarde pero seguro, jeje.
Primeramente, espero que todos estén super bien y también que no estén muy molestos por la tardanza, pero ya saben, cosas de la vida, y detalles que no me convencían del capítulo.
Como siempre gracias inmensas a quienes han puesto esta historia en favoritos, a quienes la siguen y a quienes la leen anónimamente, los amo.
Una disculpa gigante por los errores ortográficos que se que segurito habrá, siempre se me pasan algunos acentos y me como algunas letras de palabras, ups.
Ni Ranma ni Los juegos del hambre me pertenecen, es triste porque a mí me habría fascinado hacer unos juegos del hambre muy a lo Nerima, oh esperen, ya lo estoy haciendo, pero sin fines de lucro.
Bien sin más por el momento, espero que disfruten la lectura y nos leemos al final del capítulo como siempre.
.
Capítulo 8: Rastrevíspulas
.
Ranma
Me siento agarrotado, definitivamente estos primeros días había estado en la gloria, dormir en esta posición y en lo alto de este árbol me han dejado la espalda destrozada, pero al menos sé que para Rue esta ha sido la primera noche que duerme de tirón y sin frio, yo desperté varias veces durante la noche, pero ella no, durmió toda la noche, y casi podría jurar que es porque se siente a salvo conmigo. No voy a defraudarla, hare lo que sea necesario para mantenerla a salvo lo más que pueda.
Hemos terminado de desayunar la comida militar, aun me quedan algunos paquetes, pero no estaría mal si consigo cazar algo porque las provisiones no me duraran demasiado y menos ahora que somos dos, y espero, próximamente que seamos tres, cuando encontremos a Akane.
-Y, entonces ¿Cuál es el plan? – me pregunta Rue con la boca llena y una chispa en su mirada.
- Buscar a Akane, y creo que lo más probable es que se haya alejado lo más posible de la cornucopia, así que debe estar al norte, internada en el bosque. – comento yo y eso me pone intranquilo porque si mis suposiciones son correctas no sé cómo estará, porque ¿qué puede hacer una chica que toda su vida se ha dedicado a hornear ante los peligros del bosque? Necesito encontrarla hoy, sin falta.
- De acuerdo – me contesta Rue con una enorme sonrisa en su rostro embarrado de estofado. – esto es lo más rico que he probado en mi vida, - agrega mientras se zampa otra cucharada rebosada del insípido estofado y eso por alguna razón me entristece ¿Cuánta hambre debe haber pasado en su vida para que esto sea lo mejor que ha comido? Estas cosas, son las que hacen que mi odio hacia el Capitolio se intensifique.
Después de comer, nos dirigimos hacia el norte, dado que terminamos saliendo del pastizal que se encuentra al sur del claro y nosotros terminamos en el este de la arena, quizás pasemos relativamente cerca del campamento de los profesionales y debemos ser cuidadosos, aunque es de mañana y por lo general a esta hora aún deben estar durmiendo mientras uno de ellos hace guardia.
Mientras caminamos y cuando estoy seguro de que estamos lejos del claro decido que debo aprovechar y cazar algo y se lo digo a mi pequeña compañera.
-Rue, iré a cazar, pero debo ir solo o los animales se espantarán, ¿está bien si me esperas en lo alto de ese árbol? – le pregunto mientras señalo un árbol alto y frondoso, donde estoy seguro que pasar desapercibida para cualquiera.
-Sí, pero necesitamos una señal para saber que somos nosotros, que estamos bien y a salvo.
- ¿Y cuál sería?
-En mi distrito, cuando la jornada está por terminar en tiempo de cosecha, solemos cantar unas notas y los sinsajos las repiten y así todos los que estamos ya sea en el campo o en los árboles recogiendo frutos nos damos cuenta de que es hora de volver a casa, era yo la que daba la señal cuando veía la bandera que señalaba el final de la jornada, porque como soy pequeña y ligera puedo llegar a lo más alto de los árboles a recoger los frutos altos y es ahí donde por lo general están los sinsajos.
- ¿Sinsajos? – pregunto escéptico, porque no he visto ninguno aquí en la arena, aunque sé que los sinsajos tienen la tendencia a repetir cualquier tonada que les llame lo suficiente la atención, igual que lo hicieron el día que la escuche cantando hace tantos años a ella en el prado, a Akane.
- Sí mira – y a continuación empieza a entonar una simple pero bonita tonada de cuatro notas que al instante los sinsajos de lo que no me había percatado empiezan a repetir. – ¡vamos inténtalo! – me dice sonriente.
Pero yo no sé cantar muy bien, así que en lugar de entonar la canción de cuatro notas empiezo a silbarla, fa, do, re, sí. Y después de silbar una vez más, los sinsajos empiezan a repetirla como lo hicieron cuando Rue lo hizo. Satisfecho por fin nos ponemos de acuerdo, no me tardare demasiado, así que solo le dejo una botella de agua, un paquete de fruta desecada y uno de mis cuchillos y cuando la veo subir a las ramas y desaparecer entre las hojas, me marcho, después de hacerla prometer que no se moverá de ahí y que no saldrá a menos que escuche la tonada.
Luego de caminar por casi un hora, por fin veo el rastro de una posible presa, en el barro junto a uno de las muchas pozas de agua que hay en la arena, veo las huellas de un ave y sin meditarlo mucho las sigo, al final la encuentro, es una ave curiosa, parecida a un ganso pero más robusta y de color marrón, esta junto a varias más de su especie, y aunque nunca he visto un ave como esta decido que probablemente sea comestible, además debo alimentar a Rue y que mejor que sea con carne fresca en lugar de con esa fea comida deshidratada.
MI cuchillo se impacta de forma limpia, clavándose en la cabeza del ave, la parvada sale volando al instante, pero eso no importa porque con esta me basta, le saco el cuchillo y luego de recoger unos cebollines silvestres, me ato el ave en el cinturón y regreso al punto donde deje a Rue, siguiendo las pequeñas muescas que hice en los troncos de los árboles para no perder el rastro.
Varios metros antes de llegar empiezo a silbar la canción de Rue y al poco tiempo los sinsajos la repiten, luego me quedo en silencio, estoy esperando que repitan ahora la tonada que Rue haga, pero luego de varios minutos no hay contestación.
Algo ha pasado Rue está en peligro. Sin meditarlo mucho me preparo con un cuchillo en cada mano y empiezo a acercarme más al área, sin dejar de mirar en todas direcciones por si se tratara de una trampa, pero no veo a nadie ni nada diferente, subo al árbol donde se supone debe estar Rue y lo único que encuentro es la botella de agua a la mitad y el paquete de fruta vacío, el cuchillo no está por ninguna parte y ella tampoco, ¿en dónde demonios se metió esa niña?, luego de unos minutos por fin lo noto en una de las ramas del lado contrario hay pequeñas ramitas rotas, me acerco con cuidado y veo que en el árbol contiguo también hay unas cuantas ramitas rotas más, como si hubiera saltado de este árbol al otro, ¿pero porque?, ¿Qué la haría romper su promesa de no alejarse?
Diablos, mi cabeza es un hervidero, debo buscarla, pero tendrá que ser a pie, porque las ramas son demasiado frágiles para mi peso, además no soy muy bueno trepando, por algo era Ukyo la que solía subir para tomar los frutos de los árboles o para robar los huevos de los nidos.
Ya empieza a atardecer, y no sé si he tomado la dirección correcta, estoy pensado en regresar, porque a lo mejor Rue ya volvió al árbol pero no estoy seguro de nada, lo único que sé es que me he acercado demasiado al territorio de los profesionales y eso no puede ser nada bueno, estoy a punto de dar media vuelta cuando escucho el barullo, y la curiosidad puede más que la prudencia, así que con mi usual paso silencioso y escondiéndome detrás de arbustos me acerco al ruido de voces y cuando veo lo que está causando tanto revuelo entre los cuatro profesionales que quedan, mis respiración se detiene y creo que incluso mi corazón ha dejado de latir por unos segundos. Mierda.
Akane
Puedo ver el lago a la distancia, desde aquí debo ser más cautelosa, porque los tributos pueden estar cerca y deben estar bien armados, miro el minúsculo cuchillo en mi mano y con sé si reír o llorar, doy pena.
Sigo caminando, todo está demasiado silencioso, me detengo de golpe porque ahí está de nuevo ese ruido, en lo alto de los árboles y estoy segura de que esta vez no han sido los pajarillos, y quizá desde el principio nunca fueron las aves. Alguien me ha estado siguiendo.
Pero antes de que pueda decidir si subo a investigar al árbol o si me alejo los más rápido que pueda, escucho el familiar zumbido de una flecha acercándose a mí, por instinto me arrojo al suelo y luego escucho el fuerte impacto cuando se clava en el tronco del árbol que está a solo unos metros delante de mí, me giro de inmediato y a lo lejos veo a Mariko la chica del uno, preparando otra flecha para lanzármela, no pienso solo me pongo de pie y corro lo más rápido que puedo zigzagueando entre los árboles y cuando veo uno lo suficientemente alto me trepo a el y comienzo a subir con facilidad, ya sea porque siempre se me ha dado trepar a cualquier árbol o por la adrenalina que recorre mi sistema, pero en unos segundos ya estoy en lo alto de una rama y otra flecha pasa cortando el aire a unos centímetros de mi nariz.
-Vamos Mariko ¿es lo mejor que puedes hacerlo? Pensé que eras mejor que eso.
Dice burlón un chico que tiene la voz un poco ronca, me arriesgo a mirar hacia abajo y me doy cuenta de que es Mikado el chico del dos, que está junto a ella con su espada empuñada y señalándome a mí, a su lado están Picolet el compañero de distrito de la arquera y Toma el chico del cuatro que me observa con una escalofriante sonrisa en su rostro.
Observo a mi alrededor para ver si hay algún árbol cercano por el cual escapar de este en el que estoy que parece ser uno de los más altos, pero para mí mala suerte no hay ninguno lo suficientemente cerca como para saltar y escapar. Además, no fui cuidadosa y me he abierto varias heridas en las manos con la corteza del tronco, de esas heridas de quemadura que supongo que aún estaban delicadas y me escuecen bastante.
Otra flecha pasa cerca de mí, pero lo sé por experiencia, no hay un buen punto desde el que me pueda asestar ninguna flecha. Eso me hace sentir más segura y me atrevo a observar de nuevo.
-Baja de ahí Akane, no retrases lo inevitable, te mataremos de una forma u otra. – dice alegre el rubio, Picolet, como si yo fuera a hacerle caso a una sugerencia tan absurda.
- ¿Por qué no subes a buscarme tu? – contesto yo con osadía y una gran sonrisa en mis labios, sabiendo que será casi imposible que lo consigan, quizá Mariko o toma, pero ni siquiera ellos son lo suficientemente ligeros como para trepar este árbol en particular, el tronco es demasiado liso.
Picolet lanza una maldición y es cuando me doy cuenta de que lleva varios vendajes en el cuerpo, entre ellos uno en la pierna izquierda que está manchado de sangre.
-Lo hare yo – dice Mikado clavando su espada en la tierra, pero cuando ha conseguido subir unos cuantos metros al sostenerse de una rana delgada cae inevitablemente de espaldas al suelo.
No puedo evitar reír – quizás debas lanzarme la espada – le digo burlona, - puede que tengas mejor puntería tú que tu aliada. – Mariko hace un gesto muy feo en su bonito rostro, sé que la he ofendido y molesta prepara otra flecha y me la lanza, pero al igual que las demás, no da en el blanco. Deja de malgastar mis flechas, pienso, porque no estoy segura de cómo lo conseguiré, pero ese arco será mío.
Llevamos más de media hora en esta situación e incluso a estas alturas tanto Mariko como Toma han intentado trepar al árbol sin éxito, es un callejón sin salida, yo definitivamente no pienso bajar de aquí y ellos no se irán hasta que lo haga.
- ¡Prendámosle fuego al árbol y que arda con él! – dice Mariko perversa, a lo cual sus compañeros responden con silbidos y gritos emocionados.
-No eso tardara demasiado y quizás el fuego se extienda hasta nuestro campamento, mejor acampemos aquí, tarde o temprano tendrá que bajar o morirá de hambre o quizás mientras duerma se caerá, - dice Toma sonando siniestro mientras me observa con sus ojos oscuros.
-No es mala idea, - cometa Mikado que funge como líder del grupo, ve con leña entonces para hacer una fogata, - le dice al chico del cuatro que asiente y se aleja.
Mientras los profesionales preparan todo para su fogata, la luz del sol empieza a disminuir y yo busco rápido en mi mochila algo con que curarme las manos, porque quizá si tengo suerte cuando se queden todos dormidos podré bajar y alejarme corriendo de aquí y si es posible quizá hasta pueda tomar el arco. Encuentro el frasco con la pomada para las quemaduras y resuelvo que es lo mejor que puedo usar porque olvide recolectar más de las hojas que Shinnosuke me mostró antes, no tengo una venda así que con mi pequeño cuchillo que más pareciera una navaja pequeña, corto un trozo de mi camiseta, para vendarme las manos. Es un alivio en el instante en el que me coloco la pomada.
Han encendido la fogata y Mariko ha empezado a tontear con Picolet y con Mikado, eso me sorprende, como es posible que piensen en esas cosas estando en este lugar, mis ojos se abren como platos cuando ella se sube al regazo de Mikado y lo besa sin pudor.
-Deberías hacerlo con Toma o morirá virgen – dice Picolet con una sonrisa gatuna mientras sujeta de los hombros al jovencito del cuatro que se ve rojo como tomate y puedo notarlo por la luz de la fogata que le da directo a la cara.
Mariko deja de besar a Mikado y se levanta de su regazo, acercándose a gatas al joven Toma que la observa con los ojos muy abiertos – no sería mala idea – dice Mariko de rodillas frente a él, mientras se quita la chaqueta y luego la camiseta, quedando solo en sujetador deportivo.
Estoy en shock, ¡que alguien diga que esto es una broma!, dejo de mirar cuando ella se acerca al chico y lo comienza a besar y él torpemente la sujeta de la cintura, ante la atenta mirada de los otros chicos, Picolet sin pena alguna se desabrocho el pantalón y comenzó a tocarse a sí mismo. ¡Qué asco!
Minutos después empiezo a escuchar respiraciones fuertes, comentarios soeces y pervertidos de los chicos alentando a la pareja de amantes y luego gemidos desagradables.
-Oye Akane ¿no quieres unirte a nosotros preciosa? – pregunta con voz ronca Picolet y luego ante mi silencio se ríe – tú te lo pierdes mojigata, habríamos hecho una tregua mientras disfrutábamos.
Y luego vuelve a lo suyo mientras yo me tapo los oídos, no puedo creer que esto esté pasando, no puedo creer que estén haciendo esto, así, aquí delante de todo Panem, ¿será acaso que también Ranma lo ha hecho? La furia y los celos arden en mi interior y me dan ganas de partirle la cabeza por idiota, pero entonces me doy cuenta... ¡Ranma! como no me di cuenta antes, él no está con ellos, ya ha pasado demasiado tiempo y no ha aparecido, soy una estúpida. Mi furia se convierte en preocupación y me está matando, porque si no está aquí, ¿entonces donde esta?, ¿será que por eso Picolet está herido?, y ayer la chica del dos murió ¿Habrá sido mi chico de ojos azules? Solo espero que donde quiera que esté, se encuentre bien y a salvo. Tengo esperanza porque en todo el día no ha sonado el cañón.
Empieza a sonar el himno y ni eso logra que la bola de asquerosos que están abajo del árbol, deje de gemir.
Como lo imagine hoy no hay ningún rostro solo el escudo del Capitolio como de costumbre.
Escucho el rumor de las hojas del árbol frente a mí y me pongo alerta empuñado mi cuchillito con fuerza, porque quizá sea, algún animal que no haya visto antes o una de esas serpientes mutadas, no lo sé, puede que incluso sea lo que me estuvo siguiendo durante la tarde.
Mi corazón late con fuerza cuando veo el reflejo de la luz de la fogata en unos ojos oscuros y grandes entre las hojas del árbol más cercano a mí, luego ante mi va saliendo de su escondite con precaución, mirando de vez en cuando hacia la fogata, es una linda carita, y luego emerge la cabeza de abundantes rizos, es Rue, que me sonríe tímidamente y yo le sonrío de vuelta ya más tranquila, luego ella desaparece de nuevo entre las hojas cuando dejan de escucharse gemidos en el suelo, gracias al cielo han terminado con su asquerosa orgía.
Las Horas pasan lentamente y ahora solo escucho murmullos de su conversación, no sé qué estarán tramando y eso me preocupa, porque no les veo intenciones de dormirse.
Rue vuelve a aparecer y ligera como un pajarillo se acerca lo más que puede y me señala algo arriba, yo busco lo que sea que me señala y entonces lo veo y entiendo su plan. Un nido de rastrevíspulas, son muy parecidas a las avispas normales solo que un poco más grandes y con un veneno muy potente, es muy, muy doloroso, ya tuve un encuentro hace años con un panal y desde entonces en cuanto veía uno daba media vuelta y me alejaba al instante, son insectos modificados, mutos del Capitolio que crearon como un arma durante la rebelión, los días oscuros. Su picadura puede provocar alucinaciones e incluso la muerte en grandes cantidades.
Miro hacia abajo y veo que no me prestan atención, empiezan a adormecerse, yo empiezo a subir con cautela y lo más silenciosa que puedo, ya estoy bastante cerca, pero aun así debo estirarme para llegar a la rama desde la cual cuelga el panal, la rama es muy gruesa, aunque me colgara de ella no podría romperla y en contra parte es muy delgada como para que logre subir a ella para llegar al panal y tirarlo de una patada.
Triste me doy la vuelta para agradecerle a Rue aunque su plan no haya funcionado, pero ella me hace señas y me enseña un cuchillo grande, casi como el que yo tenía antes, de nuevo bajo poco a poco a la rama en la que estaba antes y me acerco con cuidado lo más que puedo a ella y me lanza el cuchillo, por los pelos lo alcanzo a sostener, menos mal que está en su funda o me habría rebanado los dedos, regreso sobre mis pasos y vuelvo a la rama del panal, saco el cuchillo de su funda y con alivio me doy cuenta de que en la parte superior tiene una sierra, lentamente y lanzando miradas de vez en cuando a mis cazadores, empiezo a serruchar la rama, el nido zumba, pero aun es de noche así que las rastrevíspulas deben estar dormidas, debo apresurarme.
Ranma
Para mi horror lo que veo es a mi Akane en lo alto de un árbol, no sé cómo lo consiguió porque dudo que antes haya subido a uno a no seré el pequeño manzano que hay fuera de la panadería, como sea me alegro, pero me preocupa, aunque Mariko ha fallado al lanzarle una flecha, luego Mikado intento subir y callo de espaldas, desee con todas mis fuerzas que se partiera la cabeza, no fue así. Luego de que intentaran trepar y ninguno lo consiguiera el joven Toma tuvo la idea de acampar para espera a que ella bajara, y se marcha luego de unos momentos para buscar leña, estoy a punto de ir tras el para matarlo cuando alguien me toca la espalda y yo volteo instintivamente con uno de mis cuchillos de frente para apuñalar a quien sea que esté detrás de mí.
Por suerte apunte alto y quien me toco es bastante bajo, Rue me mira horrorizada, con la cara pálida y yo la abrazo al instante aliviado de haberla encontrado.
-Perdón Rue, no sabía que eras tú – le susurro al oído, - ¿Qué haces aquí, que paso con nuestra promesa?
-Lo siento – susurra ella también, - es que vi a Akane y no pude evitar seguirla para saber dónde estaría, intentaría hablar con ella y si no me era posible planeaba regresar para decirte donde estaba ella.
Mis emociones y pensamientos son un lío en estos momentos, pero en conclusión reconozco que fue una buena idea de parte de Rue de no haber seguid a Akane, no estaríamos aquí para ayudarla porque eso es lo que haremos.
-Bien, por el momento, debemos escondernos, Akane es lo suficientemente inteligente para no bajar de ahí por el momento, así que lo más importante ahora es que nadie nos vea, pero nosotros a ellos sí.
No alejamos cuidando que Toma no nos vea y luego de unas horas cuando ha empezado a oscurecer Rue me dice su plan y me indica donde está el panal de rastrevíspulas que vio, desconocemos si Akane tendrá con que cortar la rama p el panal así que Rue me enseña el cuchillo de supervivencia que le di antes.
-Intentare dárselo, - me dice apartando la vista de los profesionales, ya que Mariko y Mikado han empezado a besarse.
-Muy bien, este es el momento ideal - le digo, - están distraídos, ve con cuidado.
La pequeña sube por el árbol detrás del que nos escondemos, con agilidad, luego la veo desparecer y saltar de una rama a otra haciendo el mínimo ruido, para ella es fácil, es ligera como un pajarito.
Luego de varios minutos escucho algo que me hace hervir la sangre.
-Oye Akane ¿no quieres unirte a nosotros preciosa? – le dice Picolet riendo y luego de un momento le escucho hablar de nuevo, – tú te lo pierdes mojigata, habríamos hecho una tregua mientras disfrutábamos.
Definitivamente lo mataré, quién demonios se cree para hablarle a Akane de esa forma y más aún para invitarla a sus asquerosidades, Akane es mía, y al único al que volverá a besar es a mí, el único que podrá tocarla seré yo, porque estoy decidido, saldremos de esta y hare que Akane me escuche, que entienda porque me uní a los profesionales, que comprenda que hare lo que sea porque ella sobreviva y luego la besaré hasta que se me desgasten los labios, porque la amo y la necesito con desesperación.
Sopeso la posibilidad de atacarlos ahora que están algo distraídos, pero aún me superan en número, y si muero antes de que Akane baje de ahí habré sido un estúpido, no porque este deseando abrir en canal a Picolet por lo que le dijo a Akane significa que voy a echar a perder el plan, el plan es bueno, cuando el panal caiga, las rastrevíspulas se dispersaran picándolos a todos y eso hará que se dispersen, con suerte alguno morirá, entonces Akane y Rue podrán bajar y en ese momento yo atacare a quien pueda con mis cuchillos.
Akane casi se cae mientras atrapaba el cuchillo, que por cierto casi se le resbala de las manos también a la muy torpe, menos mal que ninguno de nuestros enemigos se dio cuenta de nada, empiezan a dormitar y la verdad es que yo también me siento exhausto, pero podré descansar cuando mis dos chicas estén a salvo.
Han pasado casi dos horas, ya empieza a clarear y por fin veo que la rama está a punto de ceder, pero Akane hace movimientos extraños. Rayos la han picado, espero que pueda continuar, las rastrevíspulas además de haber sido diseñadas para que su veneno fuera más intenso también tienen una peculiaridad y, es que con una sola de ellas que identifique a la víctima, la mayoría la seguirán y lo rastrearan hasta matarlo. Espero que no la identifiquen a ella como su objetivo.
Todo es un caos en el momento en el que el panal cae y se rompe, los insectos mutados salen disparados en todas direcciones y empiezan a picar a diestra y siniestra, incluso yo siento el dolor intenso de una picadura en la mejilla cuando me acerco a ayudar a Akane, que al intentar bajar del árbol termino resbalando desde más de dos metros, el dolor me aturde y hace que mi vista sea borrosa, incluso no puedo evitar gritar del dolor cuando siento más picaduras en el cuello y los brazos, Mikado se lanza contra Akane y yo no puedo dejar que le haga daño, lanzo uno de mis cuchillos, pero mi puntería se ha visto afectada y solo le hago un corte en la mano, por suerte eso provoca que se le caiga la espada con la que estaba a punto de atravesar a Akane por la espalda, Escucho los gritos agonizantes de Toma, las rastrevíspulas lo identificaron y todas lo pican a él, que se retuerce en el suelo en agonía.
Mikado coge de nuevo su espada, con la otra mano.
Estoy confuso, todo a mi alrededor gira y se contrae, los colores son más brillantes y me lastiman los ojos, Mikado se acerca tambaleante y puedo notar en su rostro bultos del tamaño de una naranja uno incluso le tapa el ojo izquierdo casi totalmente, giro a ver a Toma que ha dejado de gritar y ahora solo veo una masa purulenta en lo que antes era su rostro, varios bultos han deformado su cara y supuran un pus verde.
- ¡Ranma!
Grita una voz femenina cerca de mí, lo que me hace reaccionar y esquivar la espada de Mikado que iba directa a mi pecho, aunque no he esquivado del todo, siento un nuevo dolor ardiente en el costado izquierdo del tronco, pero no tengo tiempo de revisar si ha dañado algo importante, me lanzo contra el chico del dos, ambos rodamos por el suelo y consigo darle un fuerte puñetazo que revienta una de las protuberancias que le dejo una de las picaduras en el rostro, ahora me doy cuenta también de que además de ser asquerosa, la pus verdosa también es maloliente.
Una arcada involuntaria me sacude y un golpe fuerte me saca de encima de Mikado, ha sido Picolet y aun veo su pierna alzada, con la que me pateo porque se propone patearme de nuevo ahora que estoy en el suelo, pero el enjambre de rastrevíspulas que atacaba a Toma, ahora se lanza contra él, quizá porque es el único de pie y por lo tanto el más visible para los insectos.
Mikado consigue ponerse de pie y comienza a correr alejándose del enjambre, Picolet corre detrás de él y a lo lejos también escucho los chillidos de Mariko y consigo verla huir del enjambre, estoy muy cansado, la cabeza me da vueltas y mi vista empieza a oscurecerse. Akane es mi último pensamiento, Akane y sus hermosos ojos avellanas que me observan desde arriba con preocupación.
-Akane - consigo balbucear y la oscuridad me envuelve.
Akane
Ranma está sangrando mucho, me quito la chaqueta y la presiono contra su costado, pero mi coordinación está afectada, escucho los sonidos del bosque como amortiguados, incluida la voz de Ranma que me llama antes de desmayarse, el dolor de los piquetes de los insectos mutados cuando estaba cortando la rama, me punzan horriblemente. Sacudo la cabeza, porque estoy viendo cosas que sé que no están ahí, porque que haría Nabiki en la arena recargada en un tronco mientras se lima las uñas y me observa divertida. Sacudo de nuevo la cabeza y aprieto los ojos con fuerza, las picaduras de rastrevíspula causan alucinaciones, no es real, abro de nuevo los ojos y me pongo de pie, intentando levantar a Ranma, en otras circunstancias quizá podría levantarlo un poco, pero me siento torpe y mareada.
- ¡Ranma!
Grita la voz aguda de una niña a mis espaldas, me volteo con dificultad, porque ya todo a mi alrededor gira de por si y consigo ver a la pequeña Rue bajando de un árbol y correr en nuestra dirección.
Ella me observa con sus enormes ojos muy abiertos y luego mira a Ranma y se arrodilla a su lado, luego de inspeccionarlo por unos momentos saca del bolsillo de su chaqueta un puñado de hojas verdes o eso creo, porque de pronto se convierten en un puñado de gusanos verdes que se retuercen y ella se los mete a la boca y los mastica, de las comisuras de sus labios chorrea un jugo verde y yo termino devolviendo lo poco que tengo en el estómago.
-No es real, Akane, lo que sea que estás viendo, no es real, son alucinaciones por las picaduras, debes quitarte los aguijones. – Dice ella con urgencia, - vamos debemos llevarnos a Ranma de aquí, los profesionales podrían regresar.
Siento un pinchazo y luego siento un alivio que me calma el dolor en la muñeca, volteo a ver y Rue me ha puesto una pasta verdosa en una de las inmensas picaduras y en la punta de sus dedos puedo ver el aguijón negro de la rastrevíspula que me pico en esa zona.
Con las manos temblorosas, busco a tientas en mi cuello y encuentro un bulto grande y me arranco lo que creo que es otro aguijón, siento alivio y luego Rue me coloca más de la pasta verde, e olor fétido del pus, me inunda las fosas nasales y siento nauseas, pero solo eso, siento la cabeza flotar, pero aun así me pongo de pie y entre las dos empezamos a arrastras a Ranma con cuidado, alejándonos de ahí.
Mientras nos alejamos lentamente algo llama mi atención, Nabiki me señala con un dedo un objeto brillante junto a un pequeño matorral, fijo mi mirada esforzándome por ver lo que es, a pesar del brillo intenso que lastima mis ojos, es un arco y un carcaj.
El arco y el carcaj de Mariko, debió dejarlo ahí mientras dormía, antes de que el caos se desatará.
-Espera un momento – le pido Rue y me dirijo con cuidado al arma, porque el piso se mueve como si fuera gelatina bajo mis pies.
Abro los ojos y es de noche, a pesar de eso casi no siento frío, estoy cubierta con la hojarasca del lecho del bosque y a mi lado Ranma duerme, intento levantarme, pero la cabeza me da vueltas, mi cuerpo pesa una tonelada y el sopor es inevitable. Caigo dormida de nuevo.
La luz me lastima la vista y escucho ruidos cerca de mí, abro los ojos con cuidado y lo primero que veo es la copa de los árboles y el azul de cielo, me cubro los ojos con una mano y es cuando noto la pasta verde en mi mano, el bulto es ahora casi inexistente, me toco el cuello y me doy cuenta de que esta igual que el de la mano, pequeño y con dolor mínimo, volteo a mi alrededor y Rue está sentada de espaldas a mi observando una bolsa de color marrón que esta recargada sobre una roca, giro mi cabeza y a mi lado esta Ranma, con un gran plasta de pasta verde sobre la mejilla y en el cuello, su cuerpo al igual que el mío esta tapado por hojarasca y me tranquiliza ver que su pecho sube y baja con regularidad, pero una fina capa de sudor cubre su frente y aun es demasiado temprano para que haga calor, de hecho la mañana está bastante fresca.
Me levanto haciendo y las hojas secas hacen ruido, escucho como Rue salta y corre a esconderse detrás del tronco de un árbol.
- ¿Tú hiciste esto? – le pregunto alzando mi mano, para que vea la pasta, pero ella no responde, esta oculta detrás del tronco, - no voy a lastimarte, de hecho, te lo agradezco Rue, de no ser por ti, no sé qué hubiera sido de mí y de Ranma.
Al escuchar el nombre de mi chico de ojos azules ella asoma la carita y yo le sonrió.
-Gracias, - le digo.
-De nada, - contesta educadamente ella, y por fin sale de su escondite, con algo de nerviosismo, apretándose las manos.
- ¿Cuánto tiempo ha pasado? – pregunto yo observando a Ranma de nuevo y luego a nuestro alrededor.
- Un día. Ayer cuando logramos arrastrar a Ranma hasta esta área, - y yo vuelvo a observar que estamos en un área rodeados por vegetación que nos ocultan bastante bien, - tú también perdiste el conocimiento y lo único que se me ocurrió fue cubrirlos con el follaje y subir a un árbol para vigilar si alguien venia, aunque no podría haber hecho mucho más que alejarlos creando una distracción. – dice un poco avergonzada. – También he estado cambiando la pasta de hojas cada tres horas.
-Las reconozco, ¿crecen en tu distrito cierto? Tu compañero de distrito me enseñó a identificarlas, resulta que aquí se dan bastante. Fuimos aliados por un corto tiempo, -le digo aclarando al ver su rostro de confusión, - Shinnosuke me salvo la vida hace unos días y tuvimos una especie de tregua o alianza corta, pero se rompió cuando decidí venir a buscar a Ranma, - digo girándome a verlo y su estado me preocupa cada vez, más, es entonces cuando lo recuerdo, mucha sangre manando de su costado izquierdo, ansiosa le quito la hojarasca y veo mi chaqueta envuelta en su torso y restos de sangre seca, - ¿has estado revisando también está herida?
-Sí – me contesta ella, y se acerca con cautela, de hecho, creo que ya es hora de cambiar la pasta de hojas.
-De acuerdo, te ayudare - le digo y comienzo a desatarle la chaqueta con cuidado. La herida esta recubierta con la pasta de hojas y ha cerrado bastante bien, ya no sangra, pero me preocupa lo hinchado de su piel al rededor de la cortada, lo toco con cuidado y me doy cuenta de que tiene fiebre.
- ¿Y mi mochila Rue?, - pregunto porque acabo de recordar la pomada milagrosa que me mando Tofu y que quizá le ayude más rápido que las hojas.
- Oh, está por aquí, - dice y se levanta a buscarla, sube con agilidad a un árbol y unos minutos después baja igual de ágil, - toma – me dice extendiéndomela – creí que lo mejor era esconderla junto con la mochila de Ranma, por si acaso.
-Eres muy lista, - le digo con una sonrisa y de inmediato abro la mochila, en el fondo encuentro el frasquito metálico.
-Quizá esto también sirva - dice ella sacando de otra mochila un pequeño estuve blanco con una cruz roja, - es la mochila de Ranma, - dice ella – pero yo no sé cómo usar eso, aunque Ranma me explico que era un botiquín, pero en el once cuando alguien se lastima o se enferma nos curamos con hiervas, - dice preocupada.
- Lo entiendo en el doce también la mayoría de las personas se curan así, con plantas medicinales. – por suerte en casa teníamos un pequeño botiquín de estos que solíamos usar para las quemaduras que nos hacíamos con el horno, aunque este es mucho más completo que el que tenemos en casa, no se para que sirve la mayoría de las cosas aquí, por lo general usábamos plantas medicinales porque son más baratas que el medicamento de cualquier tipo en el distrito.
Pero encuentro un pequeño frasco con alcohol, gasas y una venda, así que es lo que usare junto con la pomada.
Cuento al menos seis picaduras de rastrevíspula, pero todas están ya desinflamadas, retiro la pasta de hojas vieja y entre Rue y yo nos dedicamos a masticar más y a ponerle de nuevo.
De vez en cuando acaricio su rostro y remojo de nuevo una venda con agua para ponérsela sobre la frente, con lo que espero que baje un poco su fiebre.
- ¿Tú también lo amas cierto?, así como él te ama a ti. – me dice Rue con una dulce sonrisa en sus labios, - si yo hubiera crecido me hubiera encantado tener un novio tan guapo como Ranma, - dice ella picara.
Me golpean varias cosas a la vez, mi corazón duele, primero el hecho de que ella sepa que amo a Ranma y que asegure que él me ama a mí, ¿podría ser que él se lo haya dicho?, y segundo que ella tenga claro que no crecerá más allá de la edad que tiene en estos momentos, siento un nudo en la garganta, por todos los cielos, ¿Qué demonios nos ha hecho el Capitolio?, ¿Por qué el presidente no detiene este cruel juego?, ¿Por qué tantos niños deben morir cada año, por algo que paso hace 74 años? Me aprieto el puente de la nariz, para evitar que las lágrimas se formen en mis ojos, no quiero llorar, tomo la pequeña mano de Rue y la miro a los ojos.
-Escúchame Rue, si Ranma no gana – mi voz casi se quiebra solo con pensar en que él podría morir, así que tengo que parar, - hare lo que sea por ayudarte para que tú lo hagas. Te lo prometo.
Ella me observa sorprendida al principio, pero luego su expresión cambia y sonriendo tristemente me dice – no, tú lo harás Akane, tú ganaras los juegos, porque es lo que él quiere que suceda, - dice observando a Ranma con una dulce sonrisa.
Me quedo sin palabras y recuerdo lo que me dijo aquella vez cuando veíamos los puntajes en el centro de entrenamiento.
-No lo entiendes Akane, la única que ganara estos juegos eres tú y eres demasiado idiota para darte cuenta de nada.
Ahora las piezas parecen encajar, por qué me hizo prometer que no entraría al baño de sangre, por qué quería que nos reuniéramos, aunque no explica porque se unió a los profesionales, o porque había estado cazándome junto con ellos para matarme.
Pero eso ya no importa, ahora lo que importa es que por fin estamos juntos y Rue está con nosotros. Además ella ya me platico lo que Ranma hizo para salvarla, y lo que le había dicho antes de que todo el caos se desatará, que el plan era ir a buscarme.
Ha pasado otro día más, y Rue y yo nos hemos estado turnando para curar las heridas de Ranma. Y hemos decidido que debo ir a investigar que sucedió con los profesionales, según lo que me dijo Rue, el día en que deje caer el panal, por la noche solo apareció el rostro de Toma el chico del cuatro, así que quiero saber que tan heridos están para decidir si seguimos en esta área o si debemos intentar alejarnos, porque ya solo quedamos ocho y eso significa que las cosas podrían ponerse aún más peligrosas.
Sostengo con firmeza la flecha y el arco, siento el peso del carcaj en mi espalda, junto al de la mochila. Ahora me siento más segura que nunca desde que estoy en esta arena, cada vez está más oscuro y así que me pongo las gafas oscuras que gracias a Rue supe que son gafas de visión nocturna, ella me dijo que cuando era época de cosecha, para que trabajar durante el mayor tiempo posible a algunos de ellos les daban este tipo de gafas para que siguieran trabajando durante la noche.
Son magníficas consigo verlo todo, aunque con un tono verdoso, pero esto es genial, incluso me di el lujo de cazar un conejo que intentaba refugiarse en su madriguera, porque cuando me perseguían los profesionales perdí las presas que había conseguido aquella mañana. A lo lejos veo el resplandor blanco de una fogata, me acerco lo más que puedo y me quito las gafas cuando estoy lo suficientemente cerca para ver con la luz del fuego la silueta de los tres profesionales que quedan, se ven miserables y al parecer no tienen ni idea de que hay que quitar los aguijones, porque las zonas donde los picaron, tiene esos feos bultos del tamaño de una naranja y supuran pus verde, pero a pesar de todo están despiertos, al menos los dos del distrito uno que observan a Mikado del dos que se retuerce en el suelo en su saco de dormir, supongo que debe tener calentura. Los veo hablar, aunque no logro escuchar lo que dicen.
Me quedo un rato más y observo que definitivamente ellos no están muy bien, se ven enfermos, el dolor de las picaduras también debe estarles causando fiebre.
Supongo que estaremos a salvo por unos días más y ya estoy retrocediendo para regresar con Ranma y Rue, cuando de pronto Mikado despierta y tambaleante se pone de pie, les dice algo a sus compañeros y ellos asienten, él se aleja rumbo al lago y lo veo agacharse para tomar agua con las manos y mojarse la cabeza.
Tenso la flecha y apunto, recuerdo el rostro de Ranma que se agita en sueños a causa de la fiebre, de no ser por ese idiota él estaría bien, pero según lo que me contó Rue, Ranma me salvo de él y por esa causa Mikado lo hirió a él, el miedo de que Ranma no despierte me entumece y me aterra, él debe sobrevivir, y si para eso debo convertirme en una asesina que así sea, Mikado se ha puesto de pie y se da la vuelta, entonces me observa con reconocimiento por unos segundos y corre, me giro siguiendo su trayectoria y suelto la flecha al punto en el que estará en unos segundos, la flecha le da directo en el cuello y lo derrumba.
Siento las mejillas mojadas, estoy llorando, tuve que hacerlo, era necesario, no tenía otra opción.
Una lanza se clava a un metro de distancia de mis pies, no sé qué me paso, me distraje por el tsunami de emociones que se apoderaron de mí, le he quitado la vida a un ser humano, y quizá no sea el último, corro sin detenerme a mirar atrás, los escucho gritar detrás de mí, oigo a Mariko vociferar que le regrese su arco, consigo ponerme las gafas de visión nocturna y me trepo a un árbol, con una flecha lista para el primero que se ponga delante de mí, pero deben sospecharlo, porque después de un rato definitivamente me doy cuenta de que estoy sola, en algún punto de la persecución ellos decidieron regresar a la seguridad de su campamento, el aerodeslizador mueve las copas de los árboles con el viento que produce y logro ver a la distancia que los tributos del uno han entrado a la cornucopia para refugiarse, no podré hacer nada más esta noche.
Debo regresar.
Estoy temblando, pero no es a causa del frío, mi corazón late con fuerza y siento la sangre palpitando en mis oídos, veo caer una y mil veces a Mikado con mi flecha clavada en el cuello, veo sus ojos azules observarme por última vez y me repito una y otra vez que era necesario, que así será más fácil, que era lo único que podía hacer. Pero las lágrimas acuden a mí de nuevo y tengo que parar, me agazapo entre las raíces de un inmenso árbol y lloro sin parar, tapándome la boca, porque ahora me he convertido en lo que el Capitolio quería, en una asesina he entrado en el juego definitivamente.
Ranma
He soñado sin parar, una y otra vez con la muerte de mi padre en las minas del doce, en otras ocasiones quien muere es Akane atacada por miles de rastrevíspulas y cuando me acerco a ella para intentar ayudarla su piel se desintegra en mis manos, escurriendo pus por todos lados. He soñado que mi madre y mi hermana me rechazan por lo que he hecho y que Akane me dice que jamás estará al lado de un asesino, he soñado que Rue es devorada por una inmensa serpiente.
Aun no abro los ojos, pero puedo ver la luz atravesando mis párpados cerrados, respiro profundamente y un pinchazo de dolor me atraviesa el costado, me palpita la cabeza, sé que estoy vivo, pero no sé cómo es posible, pensé que estaba muerto y que las interminables pesadillas eran mi propio infierno.
Huelo el aroma de carne asándose y escucho el crepitar de las llamas de una fogata y las risas suaves de al menos dos personas.
Me obligo a abrir los ojos, porque, aunque tengo miedo de darme cuenta de que sigo soñando, necesito saber si alguna de ellas al menos está bien.
Rue es la primera a la que veo y ella también lo hace suelta la pata de conejo que estaba comiéndose sin importarle donde caiga y se lanza corriendo en mi dirección, una maraña de rizos oscuros me cubre el rostro cuando se abalanza para abrazarme y siento su cuerpo estremecerse a causa del llanto.
- ¡Ranma por fin despiertas!, - me dice entre sollozos.
-Vamos Rue, podrías lastimarlo, - dice una dulce voz sobre nosotros entonces, Akane levanta a Rue que estaba asfixiándome un poco y la veo, su cabello esta corto, es lo primero que noto, esta disparejo y las puntas se ven chamuscadas, sus mejillas están un poco hundidas y esta sucia, pero indudablemente es la chica más bella que he visto en mi vida, es mi Akane y esta con vida y eso es lo que importa.
- ¿Como te sientes?, - me pregunta y me toca la frente al mismo tiempo que se toca la suya – ya estas mejor, la temperatura ha descendido…creo.
La verdad me siento extraño, como si estuviera recostado sobre el agua. - ¿Cuánto tiempo he estado inconsciente?
Ella quita suavemente su mano de mi frente y me observa con los ojos entrecerrados, se ha dado cuenta que no he contestado a su pregunta, pero aun así me responde.
-Tres días, - y antes de que pueda levantarme como era mi intención ella me pone una mano en el pecho para frenarme, - no debes preocuparte, los profesionales están peor que nosotros, estaremos a salvo de ellos por unos días más, aunque no se donde estarán los demás. Ya solo quedamos siete.
Sus palabras resuenan en mi cabeza, quedamos pocos.
- ¿Tienes hambre?, - pregunta la vocecita de Rue a mi lado, observándome con alegría, - mira Akane a estado cazando y hemos decidido guardar tus provisiones por si las necesitamos después. Ella es excelente con el arco- dice feliz.
¿Akane ha estado qué?, la observo a los ojos, intentado descubrir si lo que me ha dicho Rue es mentira, pero ella no me observa, desvía la mirada y luego suspira y me observa con algo de culpa.
-Te lo explicare luego, es una larga historia Ranma.
Y entonces entiendo todo, a su padre diciéndome que ella es más capaz de lo que pienso, su puntuación de 10 ahora la entiendo, y entonces aquello que yo creí que había sido un sueño, no lo era, ella realmente estuvo conmigo aquel día en el bosque, ella me salvo la vida eso lo tengo claro, pero esa parte, la que pensé que había sido parte de una alucinación creada por la fiebre, fue real, siempre fue real.
- ¿El bosque…? - pregunto en un susurro, y se que ella sabe a lo que me refiero, porque asiente observándome fijamente, – te debo aun más de lo que creía, - le digo.
-No, tu no me debes nada Ranma – dice tomándome una mano, - después hablaremos de esto, te lo prometo, pero primero debes mejorarte.
Yo asiento mas que nada porque todo esto esta haciendo que mi cabeza estalle, cuando este mejor, hablaremos de todo lo que necesitamos hablar.
-Así que, ¿quieres comer entonces? – me pregunta insegura.
-Si, estaría bien, - contesto yo, aunque mi vista esta fija en nuestras manos unidas, rayos la extrañe tanto, no sabía cuánto la necesitaba a mi lado, así que sin más me incorporo y la jalo hacia mí para abrazarla, el costado me duele bastante, pero no me importa, porque ahora ella está conmigo.
La sonrisa musical de Rue hace que nos separemos, - lo sabía – dice alegre, mientras va y se sienta de nuevo cerca de la fogata y recoge del suelo su pata de conejo y le da una enorme mordida.
- ¿No crees que habrá problema por la fogata? Sí alguien la ve…
-Ya te dije que no hay problema, no creo que nadie se atreva a acercarse a nosotros, ahora somos la alianza más grande, - su rostro se vuelve serio de pronto, - de los profesionales ya solo quedan dos, me encargue de Mikado, - dice y su voz suena metálica, fría, aunque sus ojos están brillantes como si estuviera a punto de llorar. – Luego queda la chica del cinco, no recuerdo su nombre, a la que le decían la comadreja en los entrenamientos, Shinnosuke, Rue, tú y yo.
-Bien, entonces supongo que la verdad, es que, si tengo bastante hambre, - digo yo, y eso hace que ella sonría de nuevo y olvide lo que sea que estuviera pensando, aunque me lo imagino, quitarle la vida a un ser humano es horrible, es algo que te persigue en todo momento.
- ¿Crees que puedas levantarte?
-Lo intentare. – Me mareo un poco y supongo que debe ser por el tiempo que permanecí acostado, además no he bebido ni comido nada en más de tres días.
Terminamos acabándonos el conejo que Akane cazo, limpio y cocino tan hábilmente, bueno lo cierto es que quedo un poco chamuscado y sin sabor pero no voy a juzgar y luego nos comimos uno de los estofados militares que tenia en mi mochila, y aunque me tome pastillas para el dolor y la fiebre que tenía en el botiquín, lo cierto es que el costado me duele bastante y después de revisar la herida, entiendo porque, las venas alrededor de la herida están oscuras, y la cortada en sí, aunque solo corto la piel y algo de la carne de mi costado, esta tensa y brillante, sé que las chicas hicieron un buen trabajo estos días, pero sin duda la herida esta infectada y no es por su culpa, creo que escuche decir a Mikado que su espada estaba recubierta de plomo y que eso hacia que cualquier herida infligida con ella se infectara con rapidez, así que los más probable es que si no recibo el antídoto contra la intoxicación por plomo, probablemente muera dolorosamente, pero eso no importa, de todos modos era parte del plan, morir para que ella o Rue ganen.
-Se ve muy mal, Ranma te juro que hemos estado limpiando la herida tres veces al día y también por la noche, te hemos cambiado las vendas, no se que paso. – dice Akane asustada, lo veo en su mirada.
-No pasa nada, ya estoy mejor, tu misma lo has dicho, incluso la fiebre ha bajado y también ya comí y bebí. Estaré mejor, - eso parece tranquilizarla un poco.
Ahora debo encontrar la manera de protegerlas antes de morir.
Continuara…
Y hasta ahí la actualización del día de hoy, espero que les haya gustado, ya saben espero sus reviews al respecto, y les confieso que siempre me pongo super feliz cuando me llegan y a veces…los leo mas de una vez, jejeje (muchas veces sería lo más indicado, XD)
Y hablando de reviews, gracias a:
Pauvishana: ¡Hola! Que gusto me da saber que ya viste las pelis, la verdad es que es una de mis sagas favoritas, en llamas es mi favorita tanto la película como el libro. Aunque su ya las viste supongo que ya notaste que mi historia se ha alejado bastante de la historia original, jeje. Lo intenté, que fuera igual, pero nada mas no pude, XD. Y le atinaste quien seguía a Akane era Rue. Ojalá este capítulo te haya gustado, te mando un abrazo de boa constrictora rompe huesos, jeje y un besote, chula.
Alexandraaa417: ¡Holis bonis! Pues ya se encontraron, aunque tienen muchísimo de que hablar y pues nadita de tiempo, en el próximo capitulo quizá por fin lo hagan, tenías razón la situación es muy complicada. Y notaste que hoy si hubo un poquito de celos, por fin empiezan a ser más como ellos mismos, y poco a poco lo serán más, bueno dentro de lo que la historia lo permita. Saludos gigantes hasta Perú, te mando también un abrazo grandote y beso bella.
Benani0125: ¡Hola cariñaaa! ¿Cómo has estado?, espero que muy bien. Pues no era él quien la espiaba, pero si llego pronto, jeje. Espero este capi, también te haya gustado espero tus comentarios al respecto. Saludos grandototototes y un abrazo.
Akanita87: ¡Holaaaa!, opino lo mismo, menos mal que mis deditos escribieron otra cosa porque yo también pensé por un momento que Ranma iba a tener que hacer cosillas con la tipa, pero PUM, que le rebana el pescuezo y me pregunte ¿a caray de donde salió eso?, pero me gusto y lo deje. Saluditos, un abrazo y besitos bella.
Lana Winter: ¡Hola Lana! Aquí tienes uno más, espero que te haya gustado. No te preocupes, como decía en un comentario anterior mi historia se ha alejado bastante delo que pasa tanto en los libros como en las películas, aunque obviamente hay muchas cosas que serán iguales, como lo de hoy con las rastrevíspulas. Le atinaste completamente, era Rue y sí, fue la escena de las avispas mutadas, que lista, una estrellita en la frente por aplicada, XD. Saludos enormes bella y muchos abrazos apachurranbles.
SARITANIMELOVE: Hola, me alegra tu felicidad por las múltiples muertes, XD, eres de las mías, Saludos, abrazos asfixiantes y besitos.
Lucitachan: Hola, que bien que saciaste tus locas ganas de leer, yo encantada lo admito, jiji. Yo me alegro mucho de que Ranma no haya tenido que seguirle el cuento a la loca de Azusa y que mejor le haya rebanado el pescuezo. Me alegra que se este entendiendo para aquellos que no han leído los libros o visto las películas. ¡Gracias por recomendar mi fic, soy muy feliz! Y luego a ellas, Lum y SakuraSaotome que son buenísimas escritoras, que pena si no les gusta, jeje. Lamento no a ver sido muy buena porque se que me tarde un poquitín para actualizar, pero yo siempre digo, más vale tarde que nunca, ojalá te haya gustado la actualización. Saludos hermosa, muchos besos y un abrazo de chango peludo, (sin albur).
Sin más por el momento, nos leemos a la próxima, se me cuidan, usan cubrebocas y gel antibacterial. Bye, bye.
