Hello, its me… hay me leí muy Adele, jeje. Hola, hola ¿Cómo están? Espero muy bien.

Una disculpa por la tardanza, solo diré que hubo un incidente con una pesa, un dedo del pie y un marido chillón, todo bien, nada de gravedad solo un dedito fracturado, así que espero que comprendan que, si antes carecía de tiempo suficiente para escribir, pues ahora es menos XD.

En fin, como siempre mi mil gracias a quienes han puesto esta historia en favoritos, a quienes la siguen y a aquellos lectores anónimos que espero algún día se animen a picarle al corazoncito, y por supuesto a todos aquellos que me dejan review, alegran mis días, ¡los adoro!

También me disculpo de antemano por los errores ortográficos que estoy segurita que habrá.

Esta historia es sin fines de lucro, los personajes de Ranma y Los juegos del hambre no me pertenecen, pero si así fuera, Shampoo habría muerto en la arena hace un buen rato devorada por mutos, XD.

Como siempre espero que disfruten la lectura y nos leemos la final del capítulo.


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Capítulo 9: Y mi amor por ti aquí perdurará

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Hace 5 años

Akane

Lo observo a la distancia como lo he estado haciendo desde hace años, es inevitable.

Desde que su padre murió, la tristeza es el rasgo que lo distingue y también a su pequeña hermanita pelirroja, me desespera ver sus ojos azules rodeados por esas ojeras tan profundas, me lastima ver que sus mejillas se ahuecan cada día más, y que su piel se ve tan cetrina, sin duda están pasando hambre y aunque se lo que debo de hacer estoy segura de que él no me dejara ayudarlo, quizá pueda acercarme a la pequeña Ranko y darle algo de pan sin que él lo sepa, ¿pero qué pasará después?, pensara que es limosna y puede que después él no quiera saber nada de mí.

No sé qué hacer, pero debo hacer algo, a lo mejor podría ir al bosque a cazar algo y dejarlo sutilmente en su puerta, después de todo y aunque no soy la mejor cazadora, mis trampas son bastante decentes y de vez en cuanto consigo alguna presa, aunque cada vez que entro al bosque me duele saber que mi madre jamás volverá a entrar conmigo y es lo único que me hace sentirla cerca.

Él me observa fijamente y la tristeza de sus ojos me hace sentir ganas de llorar, quiero decirle algo, quiero decirle que si necesita ayuda yo puedo ayudarlo, pero antes de que pueda hacer cualquier cosa él desvía la mirada como siempre y toma la mano de su hermanita. Se ha ido.


Ranma

Desde que mi padre murió, mi madre entro en una depresión muy fuerte, al grado de no levantarse de la cama ni siquiera para atender a Ranko, así que yo he asumido toda la responsabilidad en casa y fuera de ella, he intentado administrar el poco dinero que nos dieron como indemnización por la muerte de mi padre hace algunos meses, pero se ha esfumado, no hay más que té en casa, a mi madre eso parece que no le importa en lo más mínimo porque solo se levanta de la cama para ir al baño y luego vuelve a dormir. No le importamos ni Ranko ni yo.

Después de llegar de la escuela y de beber té Ranko se ha dormido junto a mi madre, no puedo seguir viéndola así, es prácticamente piel sobre huesos, su carita esta tan pálida y las ojeras cada vez están más oscuras y profundas.


Todavía no amanece, pero durante la noche no pude dormir muy bien, me dolía el cuerpo y la cabeza, pero eso no se interpondrá con mi plan, hoy por primera vez desde que murió papá. Entrare al bosque a cazar, alimentare a Ranko y a mi madre, debo hacerlo o moriremos todos.

Esta lloviendo a cantaros, pero no me importa y camino sigiloso aproximándome a la cerca, hago como me enseño mi padre y escucho atentamente, no hay ningún sonido, así que me arrastro por debajo de la malla embarrándome de lodo, y me empapo cada vez más, ojalá tuviera un impermeable. Camino hacia el viejo tronco donde papá guardaba su arco y sus cuchillos.

Mis manos tiemblan, creo que estoy enfermo, podría ser porque me he estado mojando con la lluvia por mas de media hora o por el hecho de que no he comido nada más que té en varios días.

Lo cierto es que no soy bueno con el arco y con los cuchillos, pero hare el intento.


Demonios, no sé cómo me metí en este lío, creo que debí esperar a sentirme mejor para entrar al bosque, o al menos a que la lluvia parara y para colmo creo que estoy perdido, aunque intente seguir las muescas en los troncos que papá hizo hace años.

Los gruñidos me asustan, observo hacia abajo y veo al menos cinco perros salvajes, no sé cómo logre subir a este árbol, pero al menos aquí no me alcanzaran.

Estoy débil y mareado, se me resbalan el arco y las flechas, los perros las olfatean y luego centran de nuevo sus miradas brillantes hacia mí. Demonios.

Supongo que así es como moriré, soy un niño patético, los perros salvajes me devoraran. Las lágrimas se resbalan por mis mejillas y no me importa, mi hermanita morirá de hambre y mi madre no hará nada, luego ella también morirá.

No puedo sostenerme más tiempo, mis piernas flaquean y resbalan de la delgada rama, siento mis brazos arder, la corteza del tronco me raspa la piel, mis oídos zumban cada vez más fuerte, creo que voy a perder el conocimiento, mis manos por fin resbalan y caigo al suelo con violencia.

Espero sentir las mordidas, pero nunca llegan, en cambio escucho gruñidos y chillidos y una voz infantil que grita intentando intimidar a los perros.

Abro los ojos y Akane la hija del panadero esta frente a mi arrojando piedras, pero yo estoy demasiado débil para ayudarla, mis ojos se cierran involuntariamente, creo que pierdo la consciencia. Vuelvo a despertar y la observo tensar el arco y disparar una flecha a uno de los perros que chilla y cae de costado, ella espanta a los perros golpeándolos con el arco, creo que no tiene más flechas.

Luego los perros empiezan a mordisquear al que está muerto, están muy flacos y supongo que hambrientos, tanto que empiezan a comerse a su compañero caído.

Akane se acerca a mi sin dejar de ver a los perros, esta empapada, se agacha acercándose a mi y me da un vistazo rápido, nuestros ojos se cruzan, ella respira aliviada.

-Vamos, tenemos que irnos ahora que están ocupados, - hace una mueca desagradable mientras observa el festín caníbal que se están dando los perros.

Me toma del brazo para que me ponga de pie y nos alejamos lentamente, los perros no nos siguen, la tormenta arrecia y yo caigo una y otra vez, no se si es por la debilidad, porque obviamente estoy enfermo o por que la tierra esta resbalosa por la lluvia.

Entonces veo la mano de Akane que toma la mía con fuerza, está sangrando, tiene una herida en una pierna, una mordida, y no se ha quejado en ningún momento, no me ha soltado la mano.

No sé como llegamos a la cerca, todo esta borroso, siento que camino entre nubes, me duele hasta el pelo, me recargo en la cerca que esta cubierta por un gran arbusto, nadie nos vería con esta tormenta, aunque hubiera alguien en la calle.

Ella esta sentada a mi lado, respirando agitada, nuestras manos siguen unidas.

-Gracias, - consigo decir.

-No hay de qué.

La miro fijamente, quiero decirle tantas cosas, después de todo es la chica a la que no puedo dejar de mirar a la distancia desde hace algunos años y no sé por qué, pero mi corazón late con fuerza cada vez que la veo.

Ella me observa también y sonríe tímidamente, estira una mano y retira con cuidado el cabello de mis ojos, en algún punto se soltó de la coleta y ahora está pegado a mi rostro.

-Me gusta tu cabello largo, - dice y luego aparta la mano con rapidez y se pone de pie, - debemos irnos estas ardiendo en fiebre Ranma.


Despierto agitado, fue un sueño extraño, mi ropa esta húmeda, intento recordar, pero me duele demasiado la cabeza, incluso veo un poco borroso, creo que intente ir al bosque durante la madrugada, pero mi mente es un lío, no se que cosas pasaron realmente, el recuerdo de la hija del panadero lanzándole flechas a unos perros salvajes parece una tontería inmensa, observo mis manos, tengo las palmas de las manos raspadas, quizá sea de cuando pase por debajo de la alambrada, lo más probable es que me haya desmayado al entrar al bosque y haya vuelto aunque tengo recuerdos muy borrosos al respecto. Es imposible que Akane haya estado ahí conmigo.

Me duele todo, no se como consigo ponerme de pie, la casa esta en silencio, me acerco a la habitación de mi madre y las veo a ambas, dormidas, aunque pareciera que están muertas y eso me aterra, me acerco para asegurarme de que respiran, mi corazón vuelve a latir con normalidad.

Un mareo hace que vea todo negro, no estoy bien, pero ellas tampoco.

Tomo alguna que otra cosa vieja, unos viejos adornos despostillados y algo de ropa de bebé de Ranko. Intentare venderla, mañana no hay escuela así que no importa cuánto me tarde y no pienso volver con las manos vacías.


Llevo horas intentando vender las cosas que tome de casa, pero nadie las ha querido, para colmo está lloviendo tan fuerte que no hay nadie en las calles, me siento desesperado y de vez en cuando caigo al suelo, estoy demasiado débil.

El sonido de un trueno me estremece y las cosas se me caen al lodo, no me molesto en levantarlas, sé que son basura…basura… la palabra cruza mi mente y mis ojos se clavan en un bote de basura, un gato flaco salta del interior de uno con algo en el hocico y se escabulle fuera de mi vista.

Tropiezo con mis propios pies, pero consigo no caer, me acerco al bote y remuevo la basura intentando encontrar algo, lo que sea, pero si había algo se lo llevó el gato.

Me siento débil y un poco mareado, pero no me importa, camino por las calles removiendo la basura, buscando algo que mi hermanita pueda comer, pero no hay nada, sin darme cuenta llegue a la zona de comerciantes y en algunas ocasiones los dueños de las casas salen a correrme como si yo fuera un perro callejero que va a derramar el contenido de los botes de basura, aunque supongo que tienen algo de razón.

Me siento a llorar recargado en el tronco delgado de un árbol, mi padre siempre me dijo que nunca me refugiara debajo de un árbol durante una tormenta porque podría caerme un rayo, pero no me importa, quizá sería lo mejor para dejar de sentir este vacío y dolor en el estómago, no he comido nada en días, solo he bebido un poco de té.

Cierro los ojos por unos minutos, veo el resplandor de un rayo a través de mis párpados cerrados y luego escucho el estruendo del trueno, y la carita triste de Ranko llena mi mente, no puedo morir así, pero, aunque lo intento no puedo levantarme, estoy demasiado cansado, demasiado débil, me siento muy mal, el frío de la lluvia me cala los huesos. No sé cuántas horas llevo bajo la lluvia y el frío.

Algo muy caliente tanto que me quema, cae en mi regazo y mis ojos se abren de inmediato, son dos hogazas de pan, grandes y calientes envueltas en papel blanco, el olor me inunda las fosas nasales, huele delicioso, mi estomago ruge y mi corazón late con fuerza, entonces los veo, unos pies muy cerca de mí, no se mueven, entonces mi vista se levanta lentamente recorriendo de los pies a la cabeza a la persona que esta delante de mí hasta que llego a su rostro.

Es Akane, no puedo ver su rostro claramente por que la lluvia es intensa y además ya es muy tarde y falta muy poco para que oscurezca, pero su largo cabello azulado es inconfundible. Ella no me mira, está viendo fijamente el corral de los cerdos. Entonces varios recuerdos estallan en mi mente es, según yo lo que paso esta mañana en el bosque, estoy a punto de agradecerle.

-Vamos Gertrudis, come todo el pan antes de que se enfrié, – le dice a una cerda grande y gorda que chilla y se aleja para dejarse caer en el lodo y revolcarse en él.

Luego de decir aquello se da la vuelta y camina lentamente hacia la panadería, sin verme ni una sola vez.

Creo, que no paso, lo de la mañana, fue un sueño, ¿Qué haría la hija de un panadero en el bosque? Y, además, es ilógico que supiera usar el arco de mi padre. Nunca paso, todo fue un invento de mi mente desesperada, aunque esto, lo del pan ha sido real y no sé cómo, pero se lo pagare algún día.

No sé cómo lo consigo, pero me pongo de pie y prácticamente corro hacia casa, llego a casa hecho una sopa, pero no importa, pongo a hervir agua para preparar té, y pongo las hogazas de pan en la mesa, están algo quemadas en uno de los extremos, pero no importa, son grandes y huelen delicioso, incluso veo que tienen nueces.

Mi madre se levanta y parte el pan, comemos todos juntos.

Akane me salvo la vida, le salvo la vida a mi hermanita y a mi madre.

Intentó que no lo notara, pero se que lo hizo a propósito, porque ciertamente no es que yo estuviera en el corral de los cerdos como para que el pan cayera en mi regazo cuando ella lo arrojo, ella lo puso ahí y luego hizo como si no me viera.

No sé cómo se lo pagaré, pero lo hare algún día. Lo prometo.

Luego de eso estuve enfermo por casi una semana, con mucha fiebre y la verdad no se que tanto de lo que paso fue real o que fue una alucinación.


Hoy

Ella esta frente a mi con su ahora corto cabello azulado, me esta dando la espalda mientras termina de preparar su mochila.

-No iras Akane, es una locura, - le digo molesto.

-No te he pedido permiso, es algo que ya esta decidido, - dice ella aun dándome la espalda.

-Rue, ayúdame a convencerla de que es una estupidez.

La pequeña me mira con sus enormes ojos y se que ella piensa lo mismo, se retuerce las manos, nerviosa mientras nos observa a uno y a otro sin decir palabra.

-Lo vez, Rue opina lo mismo que yo, - dice por fin mirándome con el ceño fruncido – ya lo habíamos discutido hace diez minutos Ranma, es lo mejor.

-No me importa que lo hayamos discutido hace tres segundos, sigue siento una tontería, no puedes ir sola al campamento de los profesionales para atacarlos, - le digo observándola ya bastante molesto y con los brazos fuertemente cruzados en mi pecho, ¿por qué no entiende que es una mala idea que vaya?, y más si lo hace sola.

-Para empezar, solo son dos, no es para tanto y segundo, como ya te lo había dicho antes, mientras ellos sigan teniendo esa montaña de provisiones seguirán teniendo ventaja sobre nosotros y de esa manera es más fácil que alguno de ellos sea el ganador. Necesito hacer esto, debemos destruir sus provisiones.

-Entonces como ya te lo dije antes también, – le digo como si hablara con una niña pequeña – iré yo, no permitiré que te pongas en peligro, aunque ahora sepa que eres buena con el arco y esas cosas, – le digo intentando que el reclamo sea un poco más sutil que hace unas horas, porque me duele su falta de confianza, sinceramente podría habérmelo dicho antes.

Ella flaquea con este último comentario mío, pero se que no será suficiente, esta decidida y no hay mucho que yo pueda hacer para hacerla cambiar de opinión.

-Y como ya te lo había dicho yo antes, no puedes ir tú, estas herido Ranma, apenas te sostienes en pie, - eso me derriba, ese comentario, porque, aunque me duela admitirlo es verdad, en estos momentos soy un verdadero inútil y eso me da rabia, soy yo quien debería protegerla, luchar por ella, pero los papeles se han intercambiado y aunque estoy agradecido me hiere el orgullo.

No digo nada más, me doy la vuelta, molesto, porque se que tiene razón, pero me asusta que algo le pase y que yo no esté ahí con ella para ayudarla.

Luego de unos minutos de silencio siento sus dedos en mi cabeza, esta acariciando mi cabello como aquella vez hace años en el bosque cuando me salvo por primera vez, siento impotencia y en un arrebato me doy la vuelta y la atrapo en un fuerte abrazo, impregnándome de su aroma de sudor y bosque, quisiera tenerla así para siempre entre mis brazos, pero se que no será posible, ella pasa sus brazos alrededor de mi torso y cuando su brazo roza la herida en mi costado un ramalazo de dolor me sacude, pero lo soporto sin decir ni pio, porque no quiero que ella se aparte.

-Por favor ten cuidado, promete que lo tendrás.

-Te lo prometo, por milésima vez – me dice y una risita suave resuena en mi oído.

Me separo un poco de ella y nos observamos en silencio cara a cara por unos segundos que me parecen eternos, luego ella se acerca más a mí y me besa con tanta ternura que siento ganas de llorar, porque pareciera que se está despidiendo, una sensación de terror me inunda, el miedo de perderla y el beso de pronto se vuelve aguerrido, apasionado y necesitado, quiero quedarme con su último aliento si es posible, pero ella se separa de mi luego de unos segundos y me observa con las mejillas ardiendo.

-Te prometo que volveré y que me cuidare mucho Ranma.

-Más te vale, - le contesto y le robo un último y corto beso.

Rue y yo la observamos en silencio mientras ella se aleja rumbo al campamento de los profesionales.


Akane

Siento los labios hinchados por el beso que me dió Ranma, y sé que mi rostro debe estar en llamas porque me siento arder.

Admito que estuvo a punto de convencerme con ese beso, pero es necesario, es la única manera de que los profesionales y todos los demás estemos en igualdad de condiciones, además se que por más entrenados que estén, ellos no están acostumbrados a pasar hambre, cuando haga arder sus provisiones, me atrevo a pensar que será una ventaja para nosotros, no creo que ellos sepan buscar comida en el bosque, porque durante los entrenamientos ni una sola vez los vi ir a las estaciones de sobrevivencia, como los fanfarrones que son todo el tiempo estuvieron luciéndose con las armas y batiéndose en duelos con los entrenadores.

He caminado por algunas horas y ya puedo ver el lago a la distancia, ese que esta al lado del claro y de la cornucopia.

Estoy entre unos arbustos, llevo varios minutos aquí observándolos, están sentados espalda con espalda y hablan porque veo que sus bocas se mueven, pero no escucho lo que dicen, estoy empezando a desesperarme, tendré que idear algún plan ara hacer que se alejen de su campamento, pero no sé qué hacer cuando veo que Mariko se pone de pie y camina alejándose hacia el lago y Picolet la sigue.

Luego de unos minutos en los que me aseguro de que no es una trampa y que ellos no vuelven pronto, fijo mi atención en la montaña de comida, el plan que diseñamos Rue y yo es sencillo, hacer volar la comida haciendo que una de las bombas que puso el chico del cuatro explote, el problema es que no estoy muy segura de como hacer para que exploten sin que yo misma vuele en pedazos.

Luego que observar por algún tiempo mi vista de centra en una red repleta de manzanas, si consiguiera romperla las manzanas caerían al suelo y con suerte alguna caería lo suficientemente fuerte sobre alguna de las bombas para hacerla explotar.

Muy bien, esta decidido es lo que hare, doy otro vistazo en la dirección a la que se fueron los tributos del uno. No hay nadie. Perfecto.

Tomo una flecha y la coloco en el arco lo tenso y apunto, la flecha sale disparada pero solo consigo rozar la red, no es suficiente para que se rompa.

Demonios, tengo que estar más cerca para conseguirlo, el problema es que para hacerlo debo salir de la protección del arbusto en el que estoy.

Maldigo en mi mente porque no hay otra opción, sino me doy prisa podrían volver y perdería la única oportunidad que tengo, así que doy unos pasos y salgo de mi escondite, preparo el arco y la flecha y disparo.

Todo ocurre en cámara lenta a partir de ese momento, la flecha hace un tajo grande en la red y las manzanas empiezan a caer rodando entre las provisiones y la tierra y luego primero es una la que cae en una de las minas y luego otra, la explosión ocurre en cadena, haciendo explotar toda las bombas, comida y demás provisiones se hacen pedazos frente a mí, que por cierto salgo disparada hacia atrás por la onda explosiva, la fuerza del sonido lastima mis oídos, especialmente el izquierdo en el cual un fuerte zumbido resuena.

No se cuanto tiempo ha pasado, pero el oído no deja de zumbar y no escucho nada más que eso, creo que me he quedado sorda por la explosión, aunque no se si será permanente, me arrastro de vuelta a mi escondite en el arbusto y fue justo a tiempo porque consigo ver a lo lejos a los tributos del uno correr hacia los pedazos de sus provisiones, sonrió porque los veo patalear como niños pequeños mientras buscan entre los pedazos algo que aun pueda servir, pero se que no será así, todo ha quedado destruido.


Ranma

Rue y yo nos miramos el uno al otro cada vez más preocupados, han pasado horas desde que Akane se fue, demasiadas desde que escuchamos la explosión a la distancia, pensé que ella volvería pronto luego de eso, pero no ha sido así, creo que debe estar en peligro, quizá ocultándose de los dos profesionales que quedan y también sé que no podrá escapar sin ayuda, estoy relativamente tranquilo porque no se ha escuchado el cañón, pero no puedo seguir aquí esperando a que ella salga sola de este problema, si no fuera porque estoy herido yo habría sido quien habría ido. Me mata que ella haya tenido que arriesgarse porque yo no soy más que una carga.

Es tarde, pasa del medio día y ella sigue sin aparecer.

-Bien Rue, tendremos que ir a buscarla, lo más probable es que esté en peligro.

-Lo sé, - dice mi pequeña aliada – tendremos que crear una distracción para que puedas ayudarla.

- ¿Y que tienes en mente pequeña?


Camino con algo de dificultad, me mantengo alerta con un cuchillo en cada mano, intento ser silencioso pero el dolor punzante en el costado me lo impide un poco.

Pienso en el plan que hicimos Rue y yo, miro atrás y veo a la distancia el humo de una hoguera, camino por aproximadamente media hora más y luego en otro punto del bosque veo el humo de otra hoguera, perfecto todo va bien.

En unos minutos más Rue encenderá la tercera hoguera y luego la cuarta y después subirá a uno de los arboles y regresara por las ramas a nuestro propio campamento, es la manera en que crearemos la distracción perfecta para los profesionales, porque por lo poco que los conocí, seguro ahora deben estar furiosos y ver las hogueras encendidas les hará creer que nos estamos burlando de haber destruido sus provisiones, lo más seguro es que vayan a cazar a quien haya encendió la hoguera y se alejaran del campamento, así Akane podrá volver, y espero topármela en el camino sana y salva, para luego reunirnos con Rue.

Ha pasado una hora más y ya puedo ver el lago a la distancia destellando por la luz del sol, desvió mi mirada al este y a la distancia veo alzarse sobre la copa de los árboles el humo de la tercera hoguera, en unos minutos más Rue encenderá la última hoguera y volverá al campamento, espero que haya funcionado el plan y que los profesionales no estén en su campamento.

Lo cierto es que me empieza a preocupar no haber encontrado ya a Akane, quizá este herida o los profesionales no hayan mordido el anzuelo.

Pasan los minutos y no veo el humo de la cuarta y última hoguera, tampoco veo rastros de Akane, mierda.

Me acerco con cautela, no veo movimiento en el campamento, todo esta destruido, y a la distancia veo la cornucopia refulgir por el sol, pero no haya nadie, busco con la mirada desesperado, me acerco a un arbusto frondoso para ver mas de cerca y es ahí cuando la veo, una bota sobresale por debajo del arbusto, estoy seguro de que es ella.

Me acerco a trompicones importando muy poco si alguien pudiera escucharme, lo que veo que congela la sangre en las venas.

Akane esta desmayada, tiene sangre seca en un lado de la cara y en el oído izquierdo que se hizo plasta en su cabello, esta llena de hollín y tierra, seguro la explosión la alcanzo demasiado cerca.

-Akane – digo desesperado mientras la tomo entre mis brazos y retiro el cabello que está pegado en su rostro, - Akane despierta, - repito con urgencia y parece funcionar porque veo sus delgadas cejas fruncirse un poco. – Vamos Akane abre los ojos por favor.

Y parece que mi suplica funciona porque ella abre los ojos lentamente mirándome confundida, una de sus manos vuela de inmediato a su cabeza y a su oído, mientras hace una mueca de dolor.

-Todo estará bien, - le digo yo aliviado de verla despierta, pero noto su confusión acrecentándose, observa mis labios y luego mis ojos.

-No escucho nada, - dice demasiado alto y yo por instinto miro a nuestro alrededor, casi esperando que alguien salte contra nosotros mientras estamos distraídos, pero no hay nadie.

-Está bien, pero debemos guardar silencio alguien podría escucharnos, - le digo mientras me pongo un dedo sobre los labios, indicándole que guarde silencio, ella parece comprender porque asiente.

Reviso su oído izquierdo que es el que está manchado de sangre seca, creo que tiene el tímpano destrozado, tomo su barbilla con la punta de los dedos y giro su rostro, para observar el otro oído, parece estar bien, probablemente solo perdió la audición por la explosión, pero parece estar mejor que el otro, espero que pronto vuelva a escuchar.

-Debemos irnos de aquí, - le digo observándola con detenimiento y parece que me entiende porque asiente y hace el ademán de ponerse de pie y ambos, tambaleantes y lastimados nos levantamos como podemos.

Caminamos lado a lado, ella con el arco preparado, yo con cuchillos en las manos.

Mi nerviosismo aumenta cada vez más mientras nos acercamos a nuestro campamento, porque no he visto humo en la cuarta hoguera, y tampoco se ha escuchado el cañón lo que me indica que Rue esta a salvo, pero no se por cuanto tiempo, quizá solo no le dio tiempo de encender la última fogata y tuvo que regresar antes.

Luego de mas de dos horas caminando Akane por fin habla.

-Creo que ya puedo escuchar un poco mejor, - me dice – supongo que solo perdí la audición el oído izquierdo, estaba demasiado cerca cuando todo exploto. ¿Dónde esta Rue? – pregunta luego de una pausa.

- Espero que ya esté en el campamento.

Le explico nuestro plan y ella me escucha en silencio, y al igual que el mío, su nerviosismo aumenta cuando le digo lo de la última hoguera.

-No debiste venir a buscarme.

-Si no lo hubiéramos hecho, es muy probable que los profesionales te vieran y seguro ahora estarías muerta, tu pie sobresalía del arbusto, era cuestión de tiempo para que te encontraran.

Luego de eso permanecemos en silencio hasta que nos acercamos al campamento y yo comienzo a silbar la canción de cuatro notas de Rue, mientras Akane me observa curiosa.

Entro en pánico, Rue no responde, y si no responde es porque no esta aquí y si no esta aquí es porque esta en peligro o herida y todo es mi culpa, porque mande a una niña pequeña a encender hogueras para atraer a los profesionales o quizás a otros tributos y si algo le pasa, no me lo perdonare jamás.

Corro sin detenerme a pesar del inmenso dolor en el costado que me impide respirar profundamente, corro sin esperar a que Akane me siga porque se que ella corre a mi lado, silbo de vez en cuando la canción mientras nos detenemos a tomar aire cuando encontramos alguna de las hogueras ya apagada, han pasado horas y no hay rastro de Rue por ninguna parte.

Estoy hiperventilando, y me duele cada vez más la herida, mi vista se nubla por segundos, veo manchas ante mis ojos entre la oscuridad que me invade.

-Tranquilízate Ranma, la encontraremos.

- ¡Esto es mi maldita culpa Akane! Yo la envié a hacer esto, - le digo señalando la segunda hoguera ya apagada – solo porque no podía permitir que algo te sucediera a ti, pero si algo le paso, si algo le sucede a Rue yo… - caigo de rodillas, sosteniéndome las costillas, estoy a punto de llorar, pero las cálidas manos de Akane sosteniendo mi rostro y obligándome a verla a los ojos me tranquilizan.

-Escúchame, tienes que calmarte, la encontraremos ¿sí? Y todo estará bien, yo habría hecho lo mismo si hubieras sido tú – me dice, y le creo.

Luego de eso seguimos caminando por el bosque en dirección a la cuarta hoguera ya que la tercera también estaba apagada, cuando llegamos a la última veo que Rue alcanzo a apilar ramas secas y varias verdes para crear mucho humo, pero no alcanzo a encenderla, silbo su canción, pero no hay respuesta de inmediato, luego de unos segundos la escucho.

- ¡Ranma! ¡Ranma! – grita desesperada y sé que está en peligro así que corro en dirección a su voz, porque no puedo permitir que le pase algo, no puedo.

Me arde respirar, me mata cada paso que doy, pero no me detengo hasta que la encuentro, esta envuelta en una red colgando de la rama de un árbol.

-Dame uno de tus cuchillos, - me dice Akane y sin pensarlo se lo doy, luego ella se lo pone entre los dientes y empieza a subir el tronco, se acerca a la rama y empieza a cortar la cuerda con cuidado para soltar la red.

Rue solloza asustada y en un segundo la cuerda se rompe, pero consigo atraparla antes de que caiga al suelo, me agacho a su altura y comienzo a cortar la red para que salga de ella.

-Lo siento Rue, -le digo cuando por fin sale de la red, pero ella no me mira mí, sus ojos se abren inmensos y su vista se fija detrás de mí, se lo que sucede es una trampa, podrían haberla matado antes, pero la mantuvieron en esta red, esperando a que yo apareciera, me giro en un segundo y lanzo un cuchillo con precisión, se clava justo entre los ojos azules del tributo del uno, Picolet, el cual cae muerto y el cañón suena a los pocos segundos.

Akane grita y yo que tenía mi mano sujetando la de Rue siento como me jala cuando ella también cae.

Esta en el suelo a mi lado, aun sujetando mi mano, una enorme lanza esta clavada en su vientre y se, luego de ver a cientos de heridos en la cocina de mi madre, que esta herida no sanara, sangre brota de su boca y los sollozos de Akane detrás de mí me parecen irreales.

Rue me observa con las pupilas agrandadas y con un gesto de terror en su hermosa carita.

-Ranma, - dice apenas en un susurro – Akane - dice extendiendo su mano libre, porque la otra no la he soltado para nada.

Akane se acerca y pone la cabeza de Rue en su regazo, mientras sujeta su manita con manos temblorosas.

Todo esto me parece irreal, es como si estuviera fuera de mi cuerpo viéndolo todo desde la altura.

-Tengo miedo, - nos dice y eso me parte el alma.

-No lo tengas, - le dice Akane, - ahora todo estará bien.

Rue la observa y asiente, luego me mira a mí y sonríe con dulzura – todo estará bien Ranma, - me dice en un susurro, intentado tranquilizarme a mí, eso me rompe por fin y el nudo en mi pecho se hace inmenso.

Yo debía protegerla, se lo prometí y no pude cumplirlo, yo tenía que cuidarla y ahora esta muriendo por mi culpa.

-Rue – consigo decir a pesar del nudo en mi garganta, - perdóname Rue, debí estar contigo, debí…

Ella sacude su cabeza y me sonríe, luego Akane comienza a cantar y Rue fija su mirada a la copa de los árboles, con paz en su dulce rostro, mientras la canción de Akane es imitada por los sinsajos del bosque, creando una dulce y triste melodía.

En lo profundo del prado, allí, bajo el sauce.

Hay un lecho de hierba, una almohada verde suave.

Recuéstate en ellas y cierra los ojos sin miedo.

El sol ya salió y se encuentra en el cielo.

Este sol te protege y te da calor.

Las margaritas te cuidan y te dan amor.

Tus sueños son dulces y se harán realidad

Y mi amor por ti aquí perdurará.

Después de que Akane termina su canción de cuna, y guarda silencio los sinsajos continúan cantando, hasta que después de varios minutos se detienen y el bosque se sume en el silencio.

Luego de eso es como si el sueño volviera a ser la pesadilla que es en realidad y la rabia y el dolor me consumen, arranco la lanza del vientre de Rue y la arrojo muy lejos cerca del cuerpo de Picolet.

Akane se ha puesto de pie y ha empezado a arrancar flores silvestres, no entiendo lo que hace hasta que se acerca con un gran ramo a Rue y comienza a acomodar las flores a su alrededor, yo cierro sus ojos y coloco las manos de Rue sobre su vientre, entrecruzadas, tapando la herida de la lanza y con más flores que Akane trae, cubro la sangre.

Ahora ella dormirá en una cama de flores.

Sabemos que es inútil porque el aerodeslizador vendrá por su cuerpo y el de Picolet, pero ella lo merece.

No lo soporto, el dolor en mi pecho en gigantesco, rompo en llanto y me derrumbo de rodillas en el suelo, Akane esta a mi lado, abrazándome y sollozando.

No se cuanto tiempo duramos así, pero el sol empieza a ocultarse, y no podemos seguir aquí más tiempo, observo a la hija del panadero y aprieto su mano, no permitiré que algo así vuelva a suceder, no permitiré que ella también muera, lo juro.

Me agachó y le doy un beso en la frente a Rue mientras mis lágrimas mojan su rostro.

Me pongo de pie y empezamos a alejarnos de nuestra pequeña aliada, y me giro por última vez a mirarla, a decirle adiós, y recuerdo la señal de nuestro distrito aquella con la que nos despidieron.

Alzo la mano izquierda y extiendo los tres dedos centrales, los pongo en mis labios y luego señalo a mi pequeña Rue, adiós, pequeña, nunca te olvidare, pienso mientras lagrimas nuevamente se me escapan y resbalan por mis mejillas, luego alzo mi mano al cielo donde espero alguna cámara me enfoque y entienda el mensaje, ustedes son los culpables de la muerte de Rue, ustedes y nadie más, le grito en silencio al Capitolio. Akane hace lo mismo.

Continuara…


Lo sé, es tuvo cortito, pero es que siento que si escribía más, sería relleno. Espero les haya gustado y también espero hayan sentido la angustia de Ranma y la tristeza por la pérdida de Rue. Fue un capitulo de muchas emociones y también de revelaciones, por fin sabemos porque Ranma siente esa deuda tan grande con Akane.

Como siempre espero con ansias locas sus comentarios, recuerden que sus reviews son como oxígeno para los escritores de fics, y sin oxígeno puedo morir… ¿acaso quieren que muera? Y además ¡tan joven! No sean malos, y denme oxígeno, jajaja.

Y hablando de reviews gracias a:

Akanita87: ¡Hola! Que gusto me da saber que esperas la actualización, me haces sentir importante, jajaja, que bien que te gusta la historia y aquí está ya el capítulo, espero haya sido de tu agrado, nos leemos pronto, saluditos y abrazos de anaconda hambrienta.

Benani0125: ¡Cariña mía! No sufras querida, todo pasa por una razón… hacer sufrir a nuestros protagonistas, XD, naaa no es cierto, es para darle sabor a la historia, y pues Suzanne Collins, es la autora de esta masacre yo solo le pongo algo de mi propia cosecha. Jajaja tu comentario de que el pobre de Ranma atrae la mala suerte me hizo reír un montón, ¡tienes razón! Yo también te mando abrazos virtuales bien grandotes, nos leemos luego cariña.

Pauvishana: Holis Pau, ¿Qué te pareció este cap? Ojalá te haya gustado tanto como el anterior, aunque este estuvo triste ya se, pero mira te cumplí tu deseo, hasta besitos hubo, confesión no, porque esa ya la tuvieron antes de entraran a la arena y las cosas se complican cada vez más, aunque si que no han tenido tiempo de hablar de temas importantes, pero lo harán en el próximo capitulo. Te mando saluditos y abrazos de chango con brazos extra largos. Mua.

Alexandraaa417: ¡Hola! Pues te quede mal en muchos aspectos, (inserte aquí emoji de carita de "chin ya valió") primero no hablaron casi nada, Ranma sigue malito de su herida y Rue… pues que te digo ¡tenía que suceder! Jeje. Lo bueno es que ya solo tiene una responsabilidad, Akane… NO me odies yo te quiero mucho, XD. Saludos y abrazos de llama peludita.

Lana Winter:Hola… ¡si puedes, te lo prometo, si puedes, jajaja. Lo vez si pudiste, aquí está el siguiente capítulo, espero te haya gustado. Saluditos y abrazos de osito esponjocito.

SARITANIMELOVE: Hola, pues no se ha muerto hasta el momento… jeje. Si te gusto el capi espero tu review linda, (aquí casual pidiendo reviews…) jajaja. Saluditos y abrazos de abuelita cariñosa.

Lucitachan: Hola, si por fin, aunque no son las mejores circunstancias, pero bueno… hubo besos ¿eso cuenta? Y ya va uno menos, espero que te haya gustado el capi. Saludos alegres y abrazos de koala no asesino.

Kaysachan: ¡Hola perdida, que milagro! Jejeje, ya en serio que padre volverte a leer, ya me tenias preocupada, pero te entiendo, además con las mil ocupaciones y que te des tiempo de escribirme un review es invaluable, mil gracias. Que padre que lo que quiero trasmitir realmente lo este logrando, gracias por tus palabras, y sobre el Shinno, si habrá más participación de él más a delante, todavía nos falta un poco más para acabar con este fic, no os preocupéis. ¡No te comas los codos! Y espero tu pobre corazoncito haya aguantado este capítulo. Saluditos enormes y abrazos de mujer loca y feliz de que te gusten sus fics. XD.

Bueno eso es todo por el momento, nos leemos a la próxima mil gracias. Bye, bye.

P.D se me cuidan, mua... o sea, besito, jijiji.