Hola, hola mi gente bonita del fanfition. Por fin ha llegado el último capítulo de este fic, espero con todo el corazón que este a la altura de sus expectativas (cruzo los dedos).
Como siempre agradezco infinitamente a todos aquellos que siguen esta historia, que la han puesto en favoritos y a quienes la leen anónimamente también, me hacen inmensamente feliz. ¡Gracias!
También como ya es costumbre me disculpo de antemano por los errores y horrores ortográficos que muy, pero muy seguramente habrá.
Los personajes no me pertenecen, esta historia es meramente por diversión y sin fines de lucro alguno. Ranma le pertenece a la talentosa Rumiko Takahashi y los juegos del hambre a la ingeniosa mente de Suzanne Collins.
Sin más por el momento, espero que disfruten la lectura.
.
.
Capítulo 11. El final de los juegos
.
.
Akane
Y de pronto todo volvió a tener sentido, es como si viera por primera vez las paredes rocosas de esta cueva, como si el sonido de la tormenta me gritara en donde estoy y todos esos sentimientos de insubordinación, de avidez por sentir a Ranma de aquella manera tan íntima y de olvidarme de donde estoy se han esfumado tan rápido como el sonido del cañón rompiendo el aire, mientras lleva su mensaje de muerte.
De pronto me invade una vergüenza que no sentía desde hace muchísimo tiempo, desde antes de que mi nombre fuera sorteado en la cosecha y me acuerdo de nuevo del rostro de mi padre y mis hermanas, el bochorno me inunda y cruzo mis brazos sobre mi pecho en un intento de cubrir mi semidesnudez e inmediatamente después busco mi ropa con la mirada, porque ya no me importa que esté mojada. Ranma me da la espalda mientras termina de ponerse el pantalón. Supongo que el siente lo mismo que yo.
Nos vestimos en silencio.
Y ambos nos sobresaltamos un poco cuando de pronto el sonido de la lluvia se detiene de golpe. Como si alguien hubiera cerrado una llave y toda el agua que amenazaba con ahogarnos se acabara de un momento a otro. Salimos a la entrada de la cueva, con curiosidad a observar, afuera el cielo está despejándose, dejando ver que pronto oscurecerá completamente. Se acerca la noche.
-Deben querer que esto termine de una vez, - dice Ranma con cólera sutil en su voz, observo su perfil, sus labios aún están hinchados y enrojecidos por los besos previos, siento mi rostro arder.
Miro sus ojos azules y el recuerdo de su mirada en cientos de ocasiones mientras crecíamos me sacude, porque esta será la última vez que lo vea, porque esta noche moriré y no podré volver a observarlo en silencio mientras no se da cuenta de mi escrutinio. Siento las lágrimas agolparse en mis ojos así que parpadeo rápidamente evitando que se derramen por mis mejillas.
A la mierda todos, no me importa lo que puedan pensar de mí, ni mi familia ni ninguno de los habitantes de 12 están aquí y no tiene idea de lo que es sentir que en cualquier momento tu vida o la vida de la persona que más amas en este mundo se pueda terminar.
Me arrojo a sus brazos otra vez, solo quiero besarlo una última vez y él de nuevo parece estar sincronizado con mis sentimientos y deseos porque me besa de la misma manera, con una desesperación y angustia que me encoge el corazón, que me lastima y me hace desear esconderlo en alguna parte y no dejarlo salir nunca más para protegerlo.
Pega su frente a la mía, aprieto los ojos con fuerza porque no quiero abrirlos y ver en donde estoy, desearía con todas mis fuerzas que ninguno de los dos estuviéramos aquí, desearía que las cosas no tuvieran que terminar así, de esta manera tan trágica.
-Debemos prepararnos para cualquier cosa, - me dice él y yo asiento con la cabeza, pero me rehúso a soltarlo, él me abraza con fuerza una última vez apoyando su barbilla en mi hombro y luego me aleja tomándome por los hombros. Abro los ojos por fin y una cálida sensación me inunda al ver su rostro tan lleno de determinación.
-Sí, tienes razón, - le digo suspirando. – Supongo que llego el momento, - consigo decir antes de que se me quiebre la voz.
Y nuevamente, en silencio nos preparamos para lo que sea que los vigilantes tengan listo para nosotros.
Me cuelgo el carcaj a la espalda y tomo el arco con fuerza con mi mano izquierda, Ranma se ciñe el cinturón con fundas de cuchillos a la cadera y se asegura de tenerlos a mano.
- ¿Debería tomar la mochila también? – Le pregunto y justo antes de que me conteste la tierra a nuestro alrededor empieza a temblar.
Lo están haciendo para que salgamos de nuestro refugio. Es un temblor.
Ranma me jala hacia él y observo con horror, que en el sitio en el que estaba hace unos segundos ha caído una roca considerablemente grande, tanto como para haberme aplastado y matado en un segundo.
Sin detenernos a pensar en nada más, salimos corriendo de la cueva y justo cuando ponemos un pie fuera de ella esta termina por colapsar. La tierra deja de temblar en ese instante. La noche es cerrada, ni siquiera hay luna, solo unas cuantas estrellas brillando aquí y allá. No tenemos nuestras gafas de visión nocturna y estamos a la intemperie. Somos un blanco fácil. Necesitamos irnos de este lugar y encontrar algún punto desde donde tener alguna ventaja.
-Vamos, - dice Ranma a mi lado aun sujetándome del antebrazo.
Y ambos caminamos silenciosos por el bosque, pronto mis ojos se acostumbran a la penumbra, hice mal en depender de las gafas cuando nunca antes las había necesitado. Siempre me interné en el bosque para cazar cuando ni siquiera amanecía y Ranma también.
Cualquier ruido hace que nos detengamos al instante y peguemos nuestras espaldas mientras vigilamos a nuestro alrededor, yo con el arco preparado con una flecha y él con un cuchillo en cada mano.
Estoy un poco desorientada porque no sé a dónde nos dirigimos, solo estoy siguiendo a Ranma, pero al parecer él sabe muy bien a donde vamos.
El himno resuena como cada noche y por fin el bosque se ilumina con la proyección que aparece en el cielo nocturno. El rostro de la chica del cinco aparece, Finch, su nombre se resbala por mi memoria por fin, era astuta y escurridiza y aunque me apena reconocerlo, no siento pena por ella, no siento nada más que alegría porque ahora solo queda Shinnosuke y aunque me apena recordar que él fue un aliado por corto tiempo y no me mato aunque tuvo la oportunidad, ahora no dudaré en clavarle una de mis flechas si me lo topo.
Trago saliva ante mis crueles pensamientos y parpadeo al sentir de nuevo esas amenazantes lágrimas en mis ojos. ¿En qué me he convertido?, que no dudo un segundo al pensar en arrancarle la vida a otro ser humano sin siquiera pestañear.
El cielo se oscurece de nuevo y tardo unos segundos en acostumbrarme a la oscuridad, cuando noto algo sobre la cabeza de Ranma, unos ojos brillantes.
- ¡Cuidado!, - Grito. Ranma se tira al suelo en ese instante y al mismo tiempo yo disparo la flecha, le da en el ojo y cae pesadamente a unos metros de nosotros, enroscando su cuerpo sobre sí misma como un último reflejo de sus músculos.
Ranma se acerca y le da una patada para asegurarse de que está muerta. Es una serpiente colosal, puedo ver la extraña irididencia de sus escamas, lo más seguro es que debe estar mutada y estaba a nada de enroscarse alrededor de él para matarlo y no sé si yo habría podido liberarlo antes de que esa cosa le rompiera todos los huesos.
-Hay que movernos.
-Sí, vamos, - le respondo.
Ranma
Mi corazón late con fuerza, todo fue muy rápido. La advertencia de Akane, yo tirándome al suelo, ella disparando y un momento después esa inmensa serpiente cayendo a mi lado. ¿Entonces así será esto?, supongo que quieren que el final sea emocionante, tenemos que mantenernos alertas, si las cosas serán así, no me sorprendería que hubiera más ataques y trampas antes de que lleguemos a la cornucopia, porque es a donde nos dirigimos, lo pensé detenidamente, el lugar indicado para la batalla final, el centro de la arena, el lugar más visible y desde donde dar un mejor espectáculo, porque todo se resume a eso, un buen espectáculo, a fin de cuentas es lo único que les importa.
Creo que tal vez llegaremos en una hora más aproximadamente, la noche nos hace ir más lento de lo que me gustaría.
Quisiera pasar estos últimos momentos acurrucado junto a ella, llenándola de besos y palabras cursis, en cambio lo único que obtendré es su destreza como cazadora para cuidarme la espalda y el sonido de su respiración controlada detrás de mí.
Hemos caminado bastante, quizás ya estemos cerca.
Me detengo de golpe, puedo sentirlo, algo ha cambiado, todos los sonidos del bosque se han detenido, todas mis alertas gritan enloquecidas, es como aquella vez que estaba en el bosque solo, acechando a un ciervo cuando apareció un puma, se me puso la piel de gallina y mi corazón latió acelerado y con fuerza, porque así como yo acechaba al indefenso ciervo, el puma lo hacía conmigo. El terror se filtró por mis venas impidiéndome huir tan rápido como habría querido, por mi maldita fobia a los felinos. Aún conservo la cicatriz de sus garras en el muslo derecho y lo cierto es que me asombra haber salido con vida luego de aquel encuentro.
Esa misma sensación es la que me hizo detenerme ahora, algo nos observa desde hace rato, algo nos ha estado siguiendo, nos está cazando y ese algo es lo que ha aterrorizado tanto a las criaturas del bosque que se han quedado mudas, incluso los pequeños insectos.
Escucho el gruñido bajo, casi como un maldito ronroneo burlón y un escalofrío me recorre la espalda, mi corazón empieza a bombear con fuerza. Aprieto con fuerza los cuchillos. No puedo permitir que el terror me petrifique otra vez, trago con fuerza intentando tranquilizarme y calmar mi respiración que esta agitada y no me había dado cuenta.
Busco frenético entre la negrura y espesura del follaje que nos rodea, Akane hace lo mismo apuntando con la flecha al mismo tiempo que gira su cabeza. Entonces lo veo, pero algo está mal, terriblemente mal porque nunca he visto un puma erguido en sus dos patas traseras, también estoy seguro de que son más pequeños porque esta criatura mide casi dos metros, así como esta en sus dos patas traseras. El gruñido que emite me crispa los nervios y sus ojos refulgen en la oscuridad de forma amenazante. No hago ningún movimiento, por qué siento que si lo hago se lanzara sobre Akane que es la más cercana a la criatura, ella aun no lo ha visto, pero se detiene observándome aterrada y lentamente sigue mi mirada, entonces en un acto reflejo alza el arco y esa cosa salta sobre ella. No sé de dónde saco el valor, pero yo me interpongo y todo el peso del muto cae sobre mí, porque ahora lo sé, esta cosa es un maldito muto creado por los vigilantes, lo sé ahora que veo sus ojos, porque definitivamente no son los ojos de ningún animal, son humanos, son los ojos azules de Mikado Sanzenin y brillan de odio.
Esto por ilógico que parezca hace que pueda moverme sin más problemas, porque no es un felino es su totalidad sino un retorcido ser creado en un laboratorio. Me muevo rápido esquivando los zarpazos del muto y cortando con los cuchillos su gruesa piel, clavo con fuerza uno de los cuchillos en la garganta de la bestia. La sangre fluye a chorros y la criatura intenta arrancarse el cuchillo, pero no puede, sus extraños brazos semi humanoides se lo impiden, furioso se lanza de nuevo hacia nosotros, pero una flecha directa al corazón por fin lo frena y lo hace caer de costado, inerte.
Me acerco y arranco mi cuchillo, no sin antes sentir un escalofrió al ver su rostro de hocico corto con protuberantes colmillos y dientes afilados, orejas felinas y su cuerpo cubierto de un pelaje del mismo color castaño que Mikado tenía el cabello.
Akane hace lo mismo con su flecha, se la arranca del corazón haciendo un pequeño esfuerzo y la restriega en el cuerpo del muto para limpiarle la sangre espesa que la recubre hasta casi la mitad.
Nos miramos a los ojos y antes de que pueda decirle cualquier cosa el grito rompe el silencio, es el grito de un chico, se escuchan sus pesados pasos acercándose a nosotros y ambos nos preparamos para lo que sea, debe ser el chico del 11 y eso se confirma cuando lo veo aparecer frente a nosotros entre el follaje, pero ni siquiera nos presta atención, pasa de largo a nuestro lado, corriendo como alma que lleva el diablo.
No corre. Huye.
La sangre se me congela cuando escucho los gruñidos que se acercan, son más mutos y él los ha traído hacia nosotros.
No hace falta decir nada, ambos corremos detrás del chico del 11.
Siento las pesadas respiraciones detrás de nosotros, demasiado cerca y no me atrevo a mirar atrás por miedo a congelarme de nuevo. Noto también algo extraño, además de lo obvio, el cielo empieza a aclararse, pero aún es demasiado temprano para que amanezca, así que supongo, que deben de querer luz para mejores tomas.
Akane corre delante de mí con más velocidad ahora que podemos ver donde pisamos, concentrada en la cornucopia que alcanzamos a ver ya en la distancia, creo que ha pensado lo mismo que yo, sonreiría de no ser por la situación en la que estamos y es que pareciera que estamos sincronizados, tengo la esperanza de que si subimos sobre la cornucopia quizá esas criaturas no puedan subir.
El chico del 11 corre delante de ella y parece que también va hacia el mismo sitio, lo veo girar su cabeza para echar un vistazo hacia atrás y nuestros ojos se conectan, no me gusto su mirada. Él es el primero en llegar, lo veo subir sin mucha dificultad y acelero el paso, Akane llega después del chico y también empieza a escalar, él se da la vuelta y cuando creo que va a empujarla para que caiga le extiende una mano y ella le da el arco, él lo toma para que ella pueda subir con más facilidad, ¿Qué demonios? Llego y ayudo a Akane a subir un poco más empujando sus pies, porque la superficie lisa de la cornucopia le impide tener un buen agarre, cuando ella sube, rápidamente se agacha y me extiende una mano para que suba, la tomo y empiezo a subir yo también, cuando tengo medio cuerpo sobre la cima mis ojos nuevamente se conectan con los del chico del 11, es una mirada enloquecida y se lo que hará antes de que lo haga, rápido consigo subir la parte inferior de mi cuerpo y alcanzo a tomar la mano de Akane justo cuando él miserable cobarde la empuja de una patada.
Los mutos corren, algunos en dos patas y otros en cuatro patas, uno pelirrojo y de ojos verdes es el primero en llegar antes de que consiga subirla de nuevo, entierra sus garras en la pantorrilla de Akane y ella no puede reprimir un estridente grito de angustia y dolor, la criatura la jala con fuerza intentado derribarla y gruñe espantosamente, aprieto los ojos y cuando los abro de nuevo, fijo mi vista en los ojos avellanas de mi chica, ignorando a la criatura de pelaje rojo, vienen más, muchos más saliendo del bosque, algunos ya corriendo por el claro a toda velocidad. Akane consigue patear con la pierna libre la cabeza de la bestia que afloja el agarre y justo en ese momento yo la subo de un solo movimiento. Su pierna sangra profusamente, le destrozo la pantorrilla con las garras puedo ver incluso el hueso blanco asomando entre la carne despedazada.
-Lo siento Akane. – Dice el cobarde del 11 con la voz como hueca. – No tenía opción. – no se si decir que suena apenado o contrariado porque su plan no haya funcionado.
Me quito la chaqueta lo más rápido que puedo y se la doy a Akane para que haga presión sobre la herida y con suerte el sangrado se detenga un poco, ella obedece y entonces por fin observo con detenimiento al tipo. Su ropa está hecha jirones en bastantes sitios, pero no veo sangre en ninguno de esos sitios a excepción de unos cuantos cortes en la cara, lleva el cabello hasta los hombros, enmarañado y sucio. Sangre gotea de una herida en su cabeza que empapa su cabello y mancha su hombro derecho, sus manos están en puños y en ellas también veo raspones y pequeños cortes.
Así que es eso, lleva una especie de armadura debajo la ropa, algún traje que protege las partes no visibles de su cuerpo. Esto será difícil, pero lo haré, porque nunca había sentido tanto odio como ahora, él arrojo a Akane sin miramientos hacia esas bestias y yo me encargare de destrozarlo a él.
Los mutos saltan en sus dos patas, pero, aunque lo intentan no pueden subir a la cima de la cornucopia, el metal dorado es demasiado liso y duro como para que puedan clavar sus garras y subir aquí, por el momento estamos a salvo de esas criaturas.
Akane
Ambos se miden con la mirada, azul contra azul. Si pudiera yo también me pararía junto a Ranma y encararía al cobarde de Shinnosuke, aunque comprendo su acción, al fin de cuentas somos dos contra uno, él solo intentó obtener ventaja, pero, aun así, eso no quita que me ataco por la espalda.
El dolor es horrible, comparado con el de las quemaduras o con la vez que uno de los perros salvajes me mordió el muslo, esto definitivamente lo sobrepasa por mucho, no solo me duele la pantorrilla, me duele la pierna entera y hasta el costado izquierdo, me envolví la herida con la chaqueta de Ranma, aun así, la sangre no se detiene, pienso en lo que tengo que hacer, un torniquete es mi mejor opción, aunque morir desangrada sería mi mejor opción si quiero que Ranma gane… no, aun no es tiempo, tengo que asegurarme de que Ranma es el último en pie antes de que yo muera. Los chicos se miden, sé que Ranma está esperando el momento indicado para lanzarse contra Shinnosuke, si tan solo tuviera mi arco a la mano, le lanzaría una flecha directo a la cabeza. Busco el arco, está cerca de los pies del cobarde.
Tengo un pequeño cuchillo en el cinturón del pantalón, lo haré lo más rápido que pueda, desenrosco la chaqueta y suprimo lo más que puedo el quejido de dolor que se escapa por mis labios apretados, corto una tira larga de la chaqueta y la enrollo con fuerza sobre la rodilla, pero no es suficiente, entonces me acuerdo de las flechas, tengo dos. Tomo una y la atoro entre la tela y comienzo a girarla una y otra vez, el dolor es horrible, pero entonces veo que por fin mi pierna deja de sangrar.
Ranma me mira aliviado cuando escucha que suspiro.
- ¡Detrás de ti! – Le grito porque en el instante en el que él volteo para asegurarse de que estaba bien, el maldito cobarde se ha lanzado contra él.
Ruedan por la cornucopia, dando puñetazos y patadas, veo incrédula como Ranma intenta clavarle un cuchillo en la espalda a Shinnosuke, pero la hoja metálica solo rebota con fuerza, en varias ocasiones están a punto de caer por la orilla y los mutos emiten un sonido casi como de risa. Entonces Ranma logra ponerse sobre su oponente y le da múltiples puñetazos directo al rostro, su contrincante escupe sangre.
Y entonces se detiene, viendo el rostro deforme de Shinnosuke debajo de él.
- ¡Tenía que hacerlo!, - grita Shinnosuke, - lo sabes Ranma, tenía que hacerlo, esto es lo que ellos quieren. Lo siento Akane, - gimotea. - ¡Hazlo, hazlo! – Grita enloquecido. Y sé a lo que se refiere, quiere que Ranma termine con él.
Pero entonces mi chico cazador lo observa con los ojos muy abiertos y luego se tumba a su lado.
Shinnosuke ríe escupiendo sangre. - ¡Váyanse a la mierda todos! – grita, histérico, - para ustedes no somos más que carne de cañón. ¡Solo somos parte de su entretenimiento! Piezas en su maldito tablero.
Y entonces se calla por unos instantes y me embarga el miedo por lo que está diciendo, por lo que podrían hacerle a Ranma si Shinnosuke no se calla y entonces Ranma se gira con rapidez, esquivando el cuchillo que el del once intentó clavarle, la pequeña tregua ha terminado.
Shinnosuke se pone de pie y me asombra la visión grotesca de su rostro, es brutal, tiene un ojo casi cerrado y lo único que se destaca es el color azul de su iris, Ranma le destrozo la cara. Aprieta en una de sus manos uno de los cuchillos de Ranma que seguro se cayó durante la pelea.
-Oh, ¿aun puedo hacerlo sabes? Puedo ganar… - nos observa a ambos, Ranma frente a mí, protegiéndome. – No sé cómo demonios lo harán cuando solo queden los dos, pero me compadezco de ustedes. – Empieza a reír como un demente y las criaturas lo imitan.
Ranma se lanza contra él de nuevo y luego de un pequeño forcejeo escucho el ruido sordo del aire saliendo de sus pulmones cuando el cuerpo de Shinnosuke cae en tierra, hay un silencio corto y aterrador antes de que los mutos se arrojen sobre él. Me arrastro hasta la orilla y lo que veo me revuelve el estómago, él lucha como puede contra las criaturas con el cuchillo que aún tiene en la mano, y luego uno de ellos le arranca el cuchillo con todo y la mano de una voraz mordida, la sangre brota y Shinnosuke grita, los mutos lo arrastran al interior de la cornucopia y los gritos de Shinnosuke aumentan.
Ha pasado mucho tiempo y ninguno de los dos ha hablado.
-Tiene una especie de armadura, - oigo decir a Ranma, me giro a verlo y está sentado con la mirada perdida en algún punto lejano, - por eso no ha muerto. Podrían arrancarle la cabeza, pero no quieren hacerlo. Lo están torturando por llegar más lejos que ellos, – dice él.
Me confunden sus palabras. - ¿De qué hablas?, ¿llegar más lejos que ellos?, ¿de quienes hablas?
Ranma me mira por fin confundido y atormentado. - ¿No te has dado cuenta Akane? Son ellos, los otros tributos. Sus ojos, son…son ellos, no sé cómo lo hicieron, pero son ellos, los tributos muertos. La vi – dice luego de una pausa.
- ¿A quién?
-A ella. – dice simplemente, con dolor que se filtra en sus palabras, mientras señala a uno de los mutos.
Giro mi cabeza tan rápido que creo que me lastimo y no me importa porque necesito verlo. No puedo creerlo, uno de los mutos, el más pequeño de ellos, de pelaje oscuro, rizado y grandes ojos me observa con odio. Esos ojos. Me llevo una mano a la boca y se me escapa un sollozo.
Es Rue.
Ranma tiene razón, no sé qué hicieron los científicos del Capitolio, quizá les arrancaron los ojos para ponérselos a estas bestias o tomaron sus cuerpos y les injertaron algo de animal, no lo sé. Pero un odio tremendo me hace vibrar, ni siquiera después de muertos dejaremos de ser un instrumento para su entretenimiento.
Ranma tiene que ganar, para que se libre de estos horrores. Shinnosuke ya no grita tan fuerte, pero aun lo hace.
-Puedes sostenerme de la cintura. - Ranma me observa confundido por mis palabras y yo me arrastro, sujeto el arco y luego saco la última flecha de mi carcaj. El parece entenderlo por fin y sacude su cabeza afirmativamente.
Nos acercamos lentamente a la orilla de la cima que da a la entrada de la cornucopia. Preparo la flecha en el arco y Ranma me sujeta de la cintura con fuerza, me cuelga de cabeza y algunos mutos intentan alcanzarme saltando, pero no lo consiguen, los ignoro. En el centro rodeado por mutos que lo miran burlones está Shinnosuke, si antes me parecía que su rostro había quedado deformado por los golpes, ahora sencillamente es una masa repugnante de carne que mana sangre de cada poro o lo que queda de ellos, escucho un gemido que brota de lo que creo es su boca, como suplicando por la muerte.
Lanzo la flecha y está se clava en su cabeza. Al instante suena el cañonazo.
Los mutos me observan complacidos y salen caminando en dos patas con demasiada naturalidad. Ranma me ha levantado y ambos vemos como una trampilla en el suelo del claro se abre y luego de que el muto más grande, uno rubio que supongo debe ser Picolet les haga señas doblando la pata como si tuviera muñeca, todos los demás mutos lo siguen y entran en la tierra, luego la trampilla se cierra y el silencio nos inunda.
Ranma me abraza con fuerza.
Ranma
Siento su delgado cuerpo temblar, no sé si está llorando, pero no la juzgaría por hacerlo, después de todo el pobre chico fue su aliado, y le perdono la vida, una deuda que jamás podré pagarle al chico del once.
El sol empieza a calentar demasiado la cornucopia, el metal arde debajo de nosotros, no sé cuánto tiempo ha pasado, pero creo que es más que seguro que los mutos no volverán, porque ahora es el punto máximo de los juegos. ¿Quién quedara con vida? Debe estarse preguntando Pantimedias Taro en televisión. Ranma o Akane. Akane o Ranma.
Y yo conozco esa respuesta.
-Vamos, bajemos de aquí, - le digo a Akane que está demasiado pálida y lo que alcanzo a ver de su pantorrilla herida está sumamente hinchada y de un color antinatural, sino le quitamos rápido ese torniquete podría perder la pierna.
Bajamos a duras penas y yo me limpio el sudor o lo que creía que era, porque en realidad es sangre que no sabía que tenía en la frente.
- ¿Estas bien?, - me pregunta alarmada Akane.
-Sí, no es nada.
Y el tiempo se detiene de nuevo, quiero mirarla hasta mi último aliento.
-Te amo, - le digo arrodillándome frente a ella, que está sentada con la espalda recargada en la cornucopia. Ella abre los ojos inmensos y empieza a llorar. Sabe que esta es una despedida, porque nunca se lo había dicho, jamás había admitido mi amor por ella con estas palabras.
Me jala hacia ella y me abraza con fuerza, luego me besa una última vez.
La siento desvanecerse en mis brazos y yo me aparto de ella alarmado, la muy tonta. Se aflojo el torniquete sin que me diera cuenta y ahora su pantorrilla sangra profusamente de nuevo, me apresuro a apretar de nuevo el torniquete con la flecha.
- ¡Eres una idiota Akane, una bruta y estúpida! – Grito furioso, porque si muere en realidad nunca volveré a casa, me pasaré el resto de mi vida en este campo de batalla, intentando encontrar la salida, intentando encontrarla a ella. Encerrado en mi mente llena de demonios. Me volveré loco.
Ella abre los ojos débilmente y me sonríe. - Tienes que ganar tú, - me dice la muy tonta con una sonrisa suave.
- ¡No! Escúchame muy bien, la única que sobrevivirá a esto, la ganadora serás tú, le digo y saco del bolsillo de mi pantalón el saquito de bayas que recolecte antes. Ella abre los ojos alarmada y de nuevo con energía. Creo que es la adrenalina.
- ¡No! No puedes suicidarte. – Grita.
-Sí, es la única manera, además es irónico que me reclames por ello, porque es lo que acabas de intentar tú, - intento explicarle con calma, pero ella intenta arrebatarme las bayas.
El saquito cae a la tierra y ambos lo miramos, los dos ponemos las manos sobre el al mismo tiempo.
-No es justo, - dice ella llorando, - no puedo vivir sin ti.
-Lo sé, no es justo, pero son las reglas, - le digo acunando su mejilla en mi mano. – Solo pueden tener un ganador.
De pronto una idea se cruza por mi mente, necesitan un ganador, pero… ¿y si me equivoco?, abro los ojos y veo su rostro compungido, tan lleno de dolor, tan lleno de desesperanza.
-Hagámoslo juntos, - le digo.
Me mira confundida por unos segundos y luego su vista se fija en las bayas. La miro tragar saliva y cierra los ojos con fuerza antes de contestar.
-De acuerdo. Juntos.
Nos arrodillamos frente a frente, puedo ver su frente perlada por el esfuerzo, la pantorrilla debe estar matándola de dolor. Y aun así no se queja ni una sola vez.
Abro el pequeño saco y ella extiende la palma de su mano, y yo pongo la mitad de las bayas en ella y la otra mitad en la mía.
-Al mismo tiempo, - dice ella mirándome a los ojos.
No puedo resistirme, le doy un corto beso en los labios antes de contestarle.
-Al mismo tiempo. – Quizás me equivoque.
Ella acaricia la punta de mi trenza con cariño y yo acuno su mejilla.
-Uno, - decimos al unisonó.
De sus ojos resbalan gruesas lágrimas.
-Dos, - decimos de nuevo. – Tres.
Y ambos nos llevamos las bayas a los labios, con determinación, siento el sabor dulzón de las bayas en la lengua.
- ¡Basta! ¡Deténganse! – grita una voz masculina frenética.
Nos miramos confundidos cuando la voz vuelve a hablar.
-Hemos decidido cambiar la regla que permitía un solo ganador. Señoras y señores, les presento con orgullo a los ganadores de los septuagésimo cuartos juegos del hambre. Los amantes trágicos del distrito doce. ¡Akane Tendo y Ranma Saotome!
Las trompetas empiezan a sonar en fanfarrias y yo me apresuro a quitarle las bayas a Akane de la mano y arrojar las que yo tenía.
- ¿No te has tragado ninguna?, - le pregunto ansioso.
-No, ¿y tú?
- Tampoco, - le digo porque he escupido en cuanto escuche la voz, aunque siento la lengua adormecida.
No me lo creo, esto es… no me lo creo. Es inaudito, jamás, nunca había sucedido algo como esto.
Nos abrazamos con fuerza mientras reímos.
Pero de nuevo siento el cuerpo laxo de Akane en mis brazos, la miro alarmado y me doy cuenta de que en alguna parte de la celebración la flecha se rompió y el torniquete se ha soltado de nuevo, ahora la sangre de su pantorrilla empapa la tierra debajo de ella.
Observo a mi alrededor buscando ayuda, cuando veo una escalerilla de cuerda frente a mi nariz, alzo la cabeza y un aerodeslizador está sobre nosotros, tan silencioso que no me había dado cuenta que estaba sobre nosotros. Sujeto a Akane con fuerza en mis brazos y enredo las piernas en la escalera. Que nos empieza a subir lentamente, la sangre de Akane gotea. Esta inconsciente.
Cuando nos suben por la puerta prácticamente la arrancan de mis brazos y yo corro como poseído gritando su nombre detrás, los veo meter a Akane en una habitación con paredes de cristal a través de las que puedo ver como la conectan a distintos aparatos, le clavan agujas en los brazos y le rompen la pernera del pantalón. Siento miedo, miedo de que ella haya muerto y estos malditos quieran arrancarle los ojos para convertirla en un muto. Golpeo con mis puños la pared de cristal, pero parece estar reforzado por que lo único que consigo es lastimarme más los nudillos, más de lo que ya los tenía después de la golpiza que le di al chico del 11.
Alguien me toca el hombro y me desconcierta, es un avox, vestido de rojo, ofreciéndome un vaso de cristal con jugo de naranja. Me parece todo tan irreal que empiezo a reír histérico, y luego de nuevo me atenaza el horror, ¿y si quieren convertirla en una avox?, ¿y si intentan cortarle la lengua y convertirla en una esclava del capitolio por mi atrevimiento? Vuelvo a mi ataque atroz contra el cristal y luego, siento un pinchazo en el cuello y mi vista se nubla.
-Akane…- escucho mi propia voz llamándola antes de perder el conocimiento.
Cuando consigo abrir los ojos todo es blanco, demasiado blanco a mi alrededor, la claridad lastima mis ojos, no hay nadie conmigo, intento levantarme, pero estoy muy débil y una correa me sujeta por la cintura a la cama en la que estoy acostado, alcanzo a ver que en mi brazo tengo clavadas varias vías que administran suero y más cosas a mi cuerpo a través de las venas, antes de volver a desmayarme.
Esto sucede una y otra vez, hasta que un día algo cambia
Vuelvo a despertar, pero ahora estoy sentado con la espalda recargada en la cama que han elevado, sobre mis piernas hay una mesa con comida, y siento un hambre voraz de la que no me había percatado antes, aunque me pregunto ¿acaso mi comida de bienvenida no debería ser un poco más espectacular? Digo se trata de un simple y pequeño tazón con un caldo claro, otro pequeño tazón con apenas unas cucharadas de puré de manzana y un vaso de agua. Ni siquiera me llenaré con el hambre que tengo. Intento estirarme para comer, pero mis muñecas están también atadas a la cama, una avox que no había visto se acerca a mí y toma el tazón y la cuchara para alimentarme.
- ¿Dónde está Akane?, - le pregunto con urgencia.
Ella me mete una cuchara de caldo que a duras penas consigo tragar antes de volver al ataque.
-Dime por favor, ¿Dónde está ella?,- y luego de la mirada triste que la avox me da, lo recuerdo, aunque ella quisiera no podría decírmelo. Idiota. - Lo siento, - me disculpo - solo asiente con la cabeza si ella está bien, por favor, - le ruego suplicante.
Y ella asiente con la cabeza, luego me da un pequeño apretón en la muñeca y otra cucharada de caldo.
Pensaba que no me llenaría, pero parece que mi estomago se encogió mientras estuve en la arena, a duras penas consigo terminarme la comida y me siento satisfecho, luego siento un líquido frío recorrer mis venas y el sopor me invade de nuevo.
Normalmente pasan algunos días entre el final de la competencia y la presentación del vencedor, de manera que puedan volver a convertir a un tributo, desnutrido, herido y destrozado en una persona decente de nuevo. Supongo que, en casa, en el distrito deben estar ajetreados preparando la fiesta de bienvenida parea Akane y para mí.
Casa, pienso, y recuerdo el rostro sonriente y los enormes ojos azules de mi Hermanita Ranko, la sonrisa sosegada de mi madre y el rostro alegre de Ukyo, incluso pienso en la fea cara de Maomolin el gato infernal de mi hermanita y eso me hace sonreír. Increíble, ¡volveré a casa, volveremos a casa!
Cada vez que despierto, me alimentan con porciones cada vez más grandes de caldo y yo pregunto en cada ocasión por ella, hasta que llega el día en que despierto y no estoy atado a la cama, ni hay agujas clavadas en mis brazos, tampoco hay una mesa delante de mí, solo estoy yo, vestido con un pantalón blanco y una camisa de manga corta y tela delgada. Me levanto esperando sentirme mareado después de tanto tiempo acostado, pero lo cierto es que me siento excelente, el piso frío debajo de mis pies termina de despertarme totalmente. Observo mis manos con detenimiento, mis uñas están cortas y pulidas, con la piel reluciente, además, me doy cuenta de algo importante, no hay ni una sola cicatriz en ellas ni las que me hice en la arena ni ninguna de las que acumulé a lo largo de los años en los bosques. Me levanto la camisa y me reviso el costado, no hay cicatriz. Curioso bajo mi pantalón para ver la cicatriz de mi encuentro con el puma de hace años y me doy cuenta de que mi piel es suave y sin ninguna marca. Me paso la mano por el cabello, esta sedoso, desenredado y gracias al cielo sigue largo.
Camino buscando alguna puerta o ventana, pero no hay nada, necesito encontrarla, verla, saber que está bien. Mis temores se despiertan de nuevo porque si ella estuviera bien sería la primera en estar aquí conmigo, lo sé.
- ¡Akane! – grito a la nada.
Estoy planteándome romper la cama y arrancarle una pata para intentar romper la pared o algo y salir de aquí cuando precisamente una pared se desliza emitiendo un suave susurro y por ella entra Tofu con su acostumbrada cara de pocos amigos, acomodándose las gafas sobre la nariz. Esta limpio, peinado y por lo que puedo notar, sobrio.
- ¿Dónde está Akane?, ¿Esta bien?
-Tranquilo tórtolo, - dice por fin sonriendo, - ella está bien, y está ansiosa por verte.
- ¿Entonces donde esta? – pregunto mirando detrás de él por si acaso ella estuviera detrás y yo no la hubiera notado.
-Obviamente no está aquí. -Dice y suelta una sonrisa ronca de tantos años de alcohol torturando su garganta.
Lo miro interrogante y el habla antes de que yo comience a interrogarlo de nuevo. – Mira lo primero es ponerte decente chico. – dice haciendo una seña con su mano a mi indumentaria. – Quieren que su encuentro sea en vivo y en directo, durante la ceremonia.
Por la pared abierta entra Portia con una inmensa sonrisa y se abalanza sobre mi para abrazarme y yo le correspondo.
-Querido Ranma, ¡muchas felicidades!, lo hiciste increíble, - dice ella, pero puedo notar la tristeza sutil de su voz cuando me lo dice, aunque en su rostro haya una sonrisa.
Nos vamos de la habitación y subimos al ascensor, Tofu pica el botón del pent-house. El hospital está en el sótano del centro de entrenamiento, recuerdo la última vez que estuve aquí, fue cuando Akane me empujo y me corte la mano con un cristal.
Me han vestido con un traje azul cobalto (que según los estilistas hace resaltar mis ojos azules), una camisa negra y zapatos a juego. La misma Portia se encargó de peinarme con mi habitual trenza, pero de alguna manera me veo distinto. Como un chico bueno y no se porque han tomado este enfoque, ya que la última vez que me prepararon para la entrevista, Portia me hizo ver como un típico galán, incluso un poco amenazante con todas aquellas flamas en las mangas de mi saco y el sutil delineado negro en mis ojos. No es que este mal, pero es…raro.
Mis estilistas comentan un poco celosos, el magnifico trabajo de pulido que me han hecho y supongo que se refieren a lo de las cicatrices. Creo que eso es lo que notaba distinto, me acerco al espejo de cuerpo entero, mirándome el rostro de cerca, no hay ni la más mínima imperfección en mi piel. Incluso puedo notar que mi complexión ha cambiado un poco, me veo un poco más fuerte, no me gusta admitirlo, pero antes estaba un poco delgado. Vivir en el doce es difícil, aunque yo estuviera mejor alimentado que la mayoría en la veta.
-Es hora querido. -Dice Portia tomándose del brazo que le he ofrecido.
Caminamos al mismo sitio donde fue la entrevista semanas atrás. Estoy a un lado del escenario detrás de las cortinas. Portia se disculpa y se aleja alegando que olvido algo y desaparece.
Siento una mano apoyada en mi hombro, - sigue haciéndolo como hasta ahora chico, – dice mi mentor dándome una mirada significativa. – No dejes de demostrar tu cariño por ella, no te límites, - se acerca a darme un abrazo y unas palmadas en la espalda y cerca de mi oído dice para que nadie más escuche. - Están molestos por lo de las bayas, no los hagas enojar más, no solo ustedes están en peligro, también sus familias. – El terror me corre como hielo por las venas. - Ahora ríete como si te hubiera contado un chiste.
Ambos reímos como idiotas.
- ¿Y luego qué? – pregunto aun riendo, pero el sabe a lo que realmente me refiero.
-Tu única defensa, sería que estuvieras tan loco de amor que no fueses responsable de tus actos.
-Pero es así, y lo sabes.
-Sí, pero para ellos no fue así chico.
- ¿Ella lo sabe?
-Ella lo tiene claro. No hace falta que le digamos nada.
Se separa de mi y me acomoda la solapa del traje, luego se aleja dejándome pensativo. Sabía que esto podía pasar, pero fue una idea repentina, no lo planee, en verdad mi primera opción era el suicidio, luego pensé en el hecho de que necesitarían un ganador y en lo que podía suceder si no lo tuvieran cuando vi a Akane tan dispuesta a morir ella también. Y la idea se ilumino como un foco en mi cabeza. Ahora debo enmendar lo que hice y no es necesario que ella lo sepa por el momento como dijo Tofu, ella lo tiene claro, aunque no sé, según él que es lo que ella tiene claro.
Akane
Cinna termina de ajustar mi vestido, un hermoso vestido amarillo con una cinta gruesa que se amarra en un moño por la cintura en la espalda, me queda a unos cinco o seis dedos por encima de las rodillas, la falda es amplia y se abre hermosamente cuando Cinna me hace girar soltando pequeños destellos como de diamantina, tiene además unas mangas pequeñas que apenas cubren mis hombros y el escote es recatado. Antes, para la entrevista Cinna me vistió como el fuego, ahora soy más como la llama delicada de una vela, también me ha puesto el broche de sinsajo de mi madre, del que me había olvidado por completo.
-Es una pena que no nos hayan dejado modificarte el pecho querida, - dice una de las estilistas de mi equipo.
Inconscientemente me llevo los brazos al pecho cruzándolos.
-No hagas eso, - dice Cinna, eres hermosa tal y como eres y me baja los brazos, poniéndome nuevamente de frente al espejo, Me han maquillado de manera muy sutil, con brillos aquí y allá, los labios rosados y largas pestañas que hacen que mis ojos se vean tiernos y dulces. Lo que más me ha gustado hasta el momento es el corte que me hicieron, Cinna arreglo el desastre que era mi cabello chamuscado, dejándolo estilizado y con volumen y de alguna manera se ve más azul que de costumbre como si irradiara, es bastante corto apenas cubre mi nuca, pero me siento más femenina que nunca, un corte bob según las palabras de mi estilista. Espero que a Ranma le guste, luego recuerdo que ya me ha visto con el cabello corto y dijo que pensó que era un niño, luego también me vio así en la arena y dijo que me veía hermosa. Eso me regresa la confianza, es un tonto. Mis labios se extienden en una sonrisa.
-Estás pensando en que dirá Ranma ¿cierto?, - asegura mi estilista.
- ¿Tan obvio es que estoy pensando en él?
Pone cara de obviedad y ambos reímos. Mi vista recorre mi cuerpo en el espejo y se queda clavada de nuevo en esa parte de mí que es una intrusa, la pierna falsa que me permite caminar en estas bonitas sandalias.
-Vamos, es hora.
Sigo a Cinna, apoyada en este ridículo bastón dorado, que me impide caer hasta que me acostumbre a la pierna.
La primera vez que desperté todo fue confuso, el ultimo recuerdo que tenía era el de estar en los brazos de Ranma y vagamente el recuerdo de un aerodeslizador y los gritos de Ranma llamándome.
Quise morir cuando lo vi. Fue grotesco y horrible, sentía un dolor lacerante a pesar de que el medico me dijo que era imposible.
-Ya te acostumbraras, es algo normal.
Pero yo no quería acostumbrarme. Y aunque me dijeran que era normal no lo aceptaría, por eso cuando me dieron esta opción la acepte sin dudarlo, sin meditarlo, ¿porque como podría él nuevamente verme hermosa si estaba incompleta? Mire una última vez el horrible muñón en mi pierna izquierda. Me dijeron que, aunque el torniquete me salvo de morir desangrada, lo tuve puesto por demasiado tiempo, tanto que tuvieron que amputar la parte de debajo de mi rodilla y al dolor que siento se le llama: sensación del miembro fantasma.
Grite histérica por horas, tuvieron que sedarme, Tofu me abrazo he intento consolarme, ¿Pero qué demonios podría saber él de algo así? Él está completo. Cinna también hablo conmigo, pero el dolor hacia que fuera imposible concentrarme en sus palabras.
Fue después cuando por fin la vi, era…es como si jamás la hubiera perdido, una pierna tan perfecta, idéntica a la que perdí, fusionada de manera tan perfecta a mi pierna real que es bastante difícil notar la diferencia a excepción de la fina cicatriz que las une. Una pierna biónica, lo último en tecnología, fusionando mis huesos y tendones con metal y plástico, con un recubrimiento de piel sintética muy parecida a la humana, pero mucho más resistente y del mismo tono que mi piel. Ciertamente no puedo sentir nada, pero prefiero esto a tener que usar una de esas prótesis antiguas que le vi usar a un hombre en el distrito luego de perder la pierna en un accidente con el tren. No todos pueden darse el privilegio de algo así, supongo que era por que el hombre trabajaba para el Capitolio y solo iba de vez en cuando al distrito a llevar cargamentos importantes al distrito, como la harina que mi padre va a recoger cada mes.
Pero Tofu exigió lo mejor para mí, después de todo, según sus palabras soy la maldita vencedora del 12.
Después del shock inicial, y luego de la recuperación, por fin me permito pensar en Ranma de manera adecuada, esperando que no me tenga asco cuando se entere de mi condición.
- ¿Cómo esta él?
-Bien, preguntando por ti cada vez que puede. Es un maldito necio. – Dice Tofu, pero puedo ver una sonrisa sutil en sus labios.
-Lo es, ¿cierto?, - digo yo suspirando.
Lo cierto es que ya estoy bien, dentro de lo que cabe y ahora lo que más deseo es verlo y volver a casa juntos. Ver a mis hermanas y a mi padre que seguro no paro de llorar en ningún momento y no lo hará hasta que este de nuevo a su lado. Eso me hace sonreír. Cierro los ojos y recuerdo la sensación de libertad al estar en el bosque, lo anhelo tanto, y me doy cuenta de que por fin mi sueño se hará realidad, Ranma y yo podremos ir al bosque juntos.
Estoy debajo del escenario, escucho el ruido del publico arriba, escucho la voz amortiguada de Pantimedias Taro. La plataforma en la que estoy empieza a subir lentamente y cuando creo que voy a chocar contra el techo o mejor dicho el suelo del escenario este se abre para dejarme pasar.
Luces brillantes que me enceguecen unos segundos, parpadeo y lo primero que veo es la multitud que aplaude y ovaciona mi nombre. Sonrió, una sonrisa esplendida porque es lo que ellos quieren y se los daré, porque nos han salvado a los dos, porque ellos pidieron que ambos saliéramos de la arena y les estoy sumamente agradecida.
Entonces lo veo a él, que me mira con intensidad y siento mis extremidades languidecer, estoy a punto de dar un paso cuando él ya corre a mi encuentro y me levanta en volandas girando, llenándome de besos, hasta que por fin se detiene y me baja al suelo, mientras me besa con desesperación.
Los gritos del publico son embriagadores, y los labios de Ranma sobre los míos lo son aún más, el tiempo se detiene y se que han pasado más de diez minutos cuando Tofu es quien nos separa sonriendo, pero lo cierto es que yo lo único que quiero es seguir en los brazos de Ranma, así que lo miro feo. Lo que hace reír al público, porque Ranma también esta viendo feo a Tofu que nos empuja cariñosamente hacia el sillón de los vencedores.
Lo olvido por un segundo y camino sin apoyarme en el bastón, trastabillo un poco, pero Ranma me sujeta rápidamente por la cintura y lo veo escudriñando el bastón que llevo en la mano, le sonrió nerviosa, porque no se que es lo que dirá o pensará cuando lo sepa. Siento unas inmensas ganas de llorar, pero él me sonríe y me besa la frente, lo que me tranquiliza. Ambos caminamos hacia el centro del escenario, donde han colocado un love seat de terciopelo blanco impoluto y en frente un sillón individual del mismo color, donde supongo se sentará Taro.
Nuestros estilistas, Hinako y Tofu se despiden del público. Presumo que su entrevista ya ha terminado.
Ranma
No dejo de ver el bonito bastón dorado que Akane lleva con ella, lo aprieta con fuerza, la escudriño de pies a cabeza y ella rehúye mi mirada, puede que solo lo este usando porque aun no sana completamente de la pierna que le destrozaron los mutos, aunque no veo ninguna cicatriz, quiero preguntarle, pero no es el momento.
Ambos nos sentamos en el sillón confidente para dos personas. Normalmente es uno individual, pero este año todo es diferente. Es aquí, en este sillón sentados ante el publico que nos mostraran la película de los juegos del hambre. Resumirán en menos de tres horas varias semanas en la arena y nosotros tendremos que verlo todo de nuevo, como si haberlo vivido en carne propia no fuera suficiente. Esperan que riamos, comentemos y nos regocijemos con las muertes que volveremos a vivir dentro de la arena por medio de la pantalla y grabaran cada una de nuestras expresiones y palabras.
Akane se ha sentado a mi lado, pero eso no es suficiente, la tomo de la cintura y la acerco aún más a mí, a lo que ella responde riendo como una pequeña niña y apoya la cabeza en mi pecho, siento como si de nuevo estuviéramos en aquella cueva, acurrucados viendo la lluvia caer. El público suspira, porque piensan que es algo tierno y romántico, pero lo cierto es que quiero sentirla lo más cerca posible de mí, quiero protegerla y protegerme de los horrores que veremos en la pantalla en unos minutos.
Pantimedias Taro, hace algunos chistes y el público ríe. Tres horas de ahora en adelante y es de visión obligatoria para todo Panem. Las luces se atenúan y el sello del Capitolio aparece en la pantalla. No entiendo como los vencedores de años anteriores se veían tan ufanos, incluso se golpeaban el pecho o saltaban de alegría mientras se veían en la pantalla a sí mismos matando a otro tributo. No estoy preparado para esto, para ver de nuevo cada vida que arrebate en la arena, pero la mano de Akane apretando la mía con fuerza me da fuerza y es lo único que me sostiene en estos momentos para no derrumbarme.
Claro que, los otros vencedores, no tenían la amenaza del Capitolio intentando destruirlos por haberlos desafiado.
La primera hora se centra en los días anteriores a la arena: la cosecha, el tren, el desfile, las calificaciones de las pruebas, las entrevistas, el centro de entrenamiento, etc. A excepción de nosotros, todos los que aparecen en la pantalla están muertos.
Luego sigue el campo de batalla en la arena y se ofrece una detallada cobertura del baño de sangre y como tal la primera vida que arrebate para salvar a Akane. Me obligo a no demostrar ninguna expresión en mi rostro, ella aprieta mi mano y se apoya con más fuerza en mi pecho.
Después de eso, lo noto, entre cada escena de otros tributos muestran escenas de nosotros, como si contaran una historia de amor, el momento en que me uní a los profesionales y cómo desvié la atención de los profesionales para que no notarán a Akane cuando ellos estaban cerca de encontrarla y el como yo la observada en secreto aparentando no haberla visto aquella primera noche en la arena.
La segunda vida que arrebate esa noche.
El romance es casi morboso en medio de tanta brutalidad y muerte, pero al público le encanta, los escucho suspirar cada vez, me dan asco. Luego pasan la parte donde Shinnosuke rescata a Akane de aquella trampa de serpientes y un poco de la interacción que hubo entre ellos, hasta el momento en que se despiden porque ella esta empecinada en encontrarme, luego el abrazo entre ellos, y lo cierto es que no puedo evitar sentir celos por ello, aunque recuerdo rápidamente, que ese pobre chico del 11, está muerto ahora.
Muestran al completo la escena donde Azusa intento seducirme y siento tensarse a Akane mientras en la pantalla aparecemos la chica del dos y yo aparentemente apasionados hasta que yo le corto el cuello, la acuchillo y escondo su cuerpo.
Hasta el momento, en esa pantalla yo he aparecido negando mis sentimientos por Akane, siendo excesivamente agresivo con mis "aliados" y asesinando, se me ha mostrado como un ser frío y sin sentimientos, hasta que aparece Rue y yo voy a salvarla.
Es en esos momentos cuando por fin parezco tener un corazón, muestran el desarrollo de nuestra alianza, la noche en que ella durmió por fin tranquila entre mis brazos, y el como por fin yo acepto que realmente quiero a Akane, muestran todo lo que ocurrió en el árbol con las rastrevíspulas y como Rue nos cuidó y luego posteriormente Akane se unió a mi cuidado porque yo estaba siendo prácticamente un bulto. La magnifica explosión de las provisiones de los profesionales y la primera muerte de Akane, Mikado.
Akane ha escondido el rostro en mi pecho y yo la obligo con miradas significativas a que vuelva a mirar, no porque sea un maldito sádico, sino porque necesitan verla fuerte ¿Cuándo se ha visto un vencedor que llora por haber matado? No quiero que el Capitolio vea la fragilidad de Akane en estos momentos. No quiero que la destruyan por esto, porque es una señal de fragilidad. Ella me obedece como comprendiendo, la veo suspirar y endurecer la mirada.
Muestran el plan de Picolet y Mariko atrapando a Rue en la red y el como huye posteriormente la chica del uno cuando yo mato a su compañero de distrito. Lo muestran todo, el último aliento de Rue y toda la canción. Akane canta cada una de las notas en voz baja y por primera vez desde que estamos viendo esto siento las lagrimas agolparse en mis ojos, pero parpadeo con fuerza, no les permitiré verme llorar nuevamente. Omiten la parte en que Akane la cubrió de flores y la señal de despedida y respeto que ambos hicimos al alejarnos de ella.
Claro, porque todo eso apesta a rebelión.
Entonces todo se vuelve de nuevo un apasionado romance en la pantalla, muestran nuestra convivencia en la cueva y los posteriores besos y caricias. El fallido plan de Akane cuando me sedo para ir al banquete y como no, la muerte de Mariko por mis manos en su cuello.
Se suma una muerte más en el tablero, porque, aunque parece ridículo, en la parte superior hay una especie de contador con nuestros rostros, los de todos los demás tributos y a un lado el número de muertes. A mi me han anotado 5 y recordare hasta el fin de mis días como la vida se escapaba de cada uno de ellos, de como sus ojos se volvieron opacos lentamente, de como me convertí en un monstruo capaz de arrancar una vida o mejor dicho varias. Akane hasta el momento lleva solo una muerte en su contador y al final serán dos.
Akane se pone tensa y el publico comienza a gritar de emoción y algunos incluso se abanican como si estuvieran muriendo de calor, no lo entiendo porque me perdí en mis pensamientos hasta que veo las imágenes en la pantalla y me siento arder, no totalmente por vergüenza sino más bien de furia, porque ellos no deberían poder ver este momento tan intimo para nosotros, porque nos han arrebatado incluso esto y esta vez sí permito que Akane se esconda en mi pecho y no hago ni el amago de convencerla para que vea.
Después de eso, muestran la parte en que Akane me salva de esa inmensa serpiente, el ataque de los mutos y todo lo que pasó en la cornucopia, luego la muerte de Shinnosuke, después el momento de las bayas y escucho como el publico pide silencio y todos obedecen porque no quieren perderse nada, siento la tensión en cada fibra de mi ser, y lo mejor de todo es que no muestran solo el anuncio de nuestra victoria como normalmente lo hacen, sino que muestran hasta el último momento en el aerodeslizador cuando grito enloquecido el nombre de Akane que esta siendo intervenida para salvarle la vida, lo cual hace que todo sea perfecto, tal y como dijo Tofu, dando la explicación de que lo de las bayas fue un lapsus de locura.
El himno empieza a sonar de nuevo y la pantalla se apaga, las luces se encienden en su totalidad de nuevo y nos ponemos de pie. Ante todo, Panem aparece nuestro presidente Happosai en persona, que camina con lentitud y gracia saludando a todos con una sonrisa sutil en sus delgados labios, junto a él camina una niñita que lleva un cojín en las manos con la corona, aunque solo hay una corona y todos están perplejos, esperando para ver de quien será, ¿Quién de los dos, será coronado el vencedor este año?, pero todos sueltan sonidos de sorpresa cuando el presidente toma la corona y la separa, dividiéndola en dos, la primera mitad se la coloca a Akane con una sonrisa, pero cuando se para frente a mi para ponerme la segunda pieza de la corona, veo en sus ojos el odio sutil, la promesa de que será implacable como una serpiente.
Es entonces cuando me doy cuenta de que, aunque los dos nos hubiéramos comido las bayas, él único culpable soy yo, porque yo fui el de la idea, yo fui el instigador, el rebelde que merece recibir un castigo.
Después hay muchas reverencia, vítores y saludos tanto que siento que se me va a caer el brazo de tanto saludar, hasta que Pantimedias Taro se despide recordándoles a todos que mañana será el día de la entrevista con los vencedores, recordándoles que no se olviden de sintonizarnos, como si tuvieran otra opción.
Luego de eso nos llevan a la mansión del presidente Happosai para el banquete, donde francamente no tenemos mucho tiempo para comer, porque los altos cargos, funcionarios y patrocinadores más generosos del Capitolio, prácticamente se pelean por hacerse una foto con nosotros, no puedo evitar mi molestia al notar como miran con lascivia a Akane, como la toman de la cintura con dedos hambrientos y asquerosos, de vez en cuando miro a Tofu que resulta extrañamente reconfortante, al presidente que resulta aterrador y a Akane que se ve cansada y aún así sonríe. Seguimos sonriendo, saludando, viendo una cara tras otra cada vez más borracha que la anterior, lo único que no hago en toda la noche es soltar la mano de Akane.
El sol empieza a asomar en el horizonte cuando por fin regresamos al edificio del centro de entrenamiento, al piso 12, es ahí cuando por fin creo que me permitirán hablar con Akane a solas, pero prácticamente Cinna la arrastra hasta su habitación, aunque al igual que yo, la veo deseosa de que hablemos. Hago el amago de seguirla, pero Tofu me detiene.
-Hablaras mañana con ella, vete a dormir. Saldrán en tele a las dos. Cuando estén en casa tendrán todo el tiempo del mundo para hablar todo lo que quieran.
Y sin más me empuja a mi habitación y cierra la puerta en mis narices, estoy furioso, pero también estoy muy cansado, durante el día buscare la forma de hablar con ella a solas, porque hasta el momento cada palabra que le he dicho ha sido grabada.
Duermo muy poco, porque las pesadillas me despiertan cada pocos minutos y de pronto irrumpe Hinako diciendo que: "hoy tendremos un día muy, muy importante" y que debo levantarme. Obedezco.
Akane
-No se que diablos tramas Tofu, pero déjame decirte que no me gusta para nada.
-Ya deja de parlotear y termina de desayunar. Tu equipo tiene que ponerte guapa para la entrevista.
Luego de eso se marcha, estoy molesta y confundida porque siento que por alguna extraña razón Tofu esta empeñado en mantenernos a Ranma y a mí separados. No tengo mucho tiempo más para pensar en planes conspiratorios porque entran mis estilistas para prepararme, gracias al cielo no tengo que hablar casi nada usando una pequeña frase, "el publico los adora" y ahora toda la charla gira en torno a ellos y yo solo termino asintiendo de vez en cuando, hasta que entra Cinna y los echa a todos.
Me viste con un hermoso vestido de gasa blanca y zapatillas rosas, luego me peina y me coloca una fina diadema de cristales y pequeños pendientes a juego. Después me maquilla hasta que parezco irradiar un brillo suave y rosado que nuevamente me hace parecer una tierna y dulce jovencita, como si lo que vieron ayer en la pantalla no fuera real, como si no hubiera asesinado a sangre fría o como si no hubiera estado dispuesta a acostarme con Ranma frente a todo Panem.
Nos llevan al estudio que esta en el centro de entrenamiento por separado, menos mal que ahora no habrá público, eso me hace sentir más tranquila. Pantimedias Taro me ve y se acerca al instante elogiando mi vestido y el bonito bastón dorado y con cristales a juego que llevo conmigo, es amable y me hace sentir tranquila, como si todo lo que pudiera decir fuera lo correcto.
Entonces veo a aparecer a Ranma escoltado por Hinako y Portia, ambas sonrientes y hermosas a su lado. Está elegante con pantalones negros, una camisa azul grisáceo con las mangas remangadas, que le sienta maravillosamente y zapatos negros. Me aparta tomándome del brazo en cuanto tiene oportunidad.
-Hasta que por fin te veo. Tofu parece empecinado en mantenernos separados – digo lanzándole una mirada malhumorada al susodicho.
-Lo sé, no tengo idea que es lo que le pasa. Últimamente está muy responsable, supongo que no quiere que estemos a solas por temor a… - y su rostro enrojece y el mío también cuando entiendo a lo que se refiere.
-Ranma – lo reprendo con voz aguda a lo que él responde sonriendo y robándome un beso rápido.
-Bien tórtolos, ya solo queda esto y podrán hacer esto en casa todo el tiempo que quieran, pero por el momento es hora de la entrevista. -Dice nuestro mentor separándonos y llevándonos al sillón confidente rojo, rodeado de jarrones repletos de rosas rojas y rosas.
Me acurruco en los brazos de Ranma como el día anterior y empieza la entrevista, todo fluye con naturalidad entre risas y comentarios graciosos, la dinámica avanza hasta que llega el momento en que Taro empieza a hacer preguntas que requieren respuestas más profundas y todas van por el mismo camino, el romance, cuando y como nos enamoramos. Que sentimos en determinados momentos en la arena mientras estábamos separados, etc.
- ¿Por qué decidiste al final, decirle a Akane que la amabas? – le pregunta Taro a Ranma.
-Porque, supongo que es el momento en que supe que era todo o nada, no podía seguir tragándome esas palabras por más tiempo, no cuando estaba a punto de perderla para siempre.
-Y ahora que me tienes para siempre, ¿Qué vas a hacer conmigo? – le pregunto y pego mi frente a su sien.
-Ponerte en un sitio en el no puedan hacerte daño nunca más – me dice y me besa suavemente en los labios, y se que es cierto, porque yo quiero lo mismo, quiero esconderlo y protegerlo para siempre. Oigo al staff suspirar colectivamente y es de verdad no fingen.
Taro aprovecha ese momento para hacer un recuento del daño que recibimos en la arena, raspones, quemaduras, cortes infectados, heridas. Entonces mi corazón empieza a latir desenfrenado, porque él no lo sabe y esperaba poder hablarlo con él a solas, no delante de todo el mundo, no se como reaccionara y como recibiré yo su reacción.
-Entonces Akane, ¿Cómo te va con la pierna nueva? Dicen que es de lo mejor, de hecho, ni siquiera puedo notar la diferencia, - dice señalando mis piernas y viéndolas con curiosidad.
Estoy a punto de contestar cuando Ranma habla primero. - ¿Pierna nueva? – pregunta confundido y me examina las piernas hasta que la ve, la unión y luego pasa suavemente la punta de sus dedos sobre la cicatriz que une al dispositivo con mi pierna real. No dice nada.
- ¿No te lo había dicho nadie? – pregunta a su vez Taro con amabilidad y comprensión.
Ranma solo sacude la cabeza, pero puedo ver sus ojos enrojecidos.
No he tenido la oportunidad de decírselo. – Contesto yo y por fin me mira, pero no es de la amanera que yo esperaba, esperaba asco, repulsión, rechazo, pero él me sorprende nuevamente tomando mi rostro entre sus manos y llenándolo de besos.
-Perdóname Akane, tú no tenías por qué pasar por esto, ha sido mi culpa.
- ¿Qué?, no Ranma no ha sido culpa tuya, - le digo mirándolo a los ojos, pero el rehúye mi mirada, entonces lo tomo yo del rostro y lo obligo a mirarme, - escúchame, no es tu culpa, de lo único que eres culpable es de que yo siga con vida, me escuchas.
-Tú también me salvaste cuando estuve herido.
-Así es, - dice Taro uniéndose a la conversación, - ambos se salvaron mutuamente, por amor.
-Así es, - contesto yo de inmediato.
-Ranma, - dice Taro – sé que todo fue muy difícil en la arena y has sufrido una conmoción, pero ¿Qué es lo que pasaba por tu cabeza en esos momentos?, cuando decidiste era buena idea que ambos se comieran las bayas.
Ranma lo observa con un brillo extraño en la mirada y luego me mira a mí. -Yo, solo no soportaba la idea de vivir sin ella.
- ¿Akane? – pregunta Taro y se que es la misma pregunta, ¿porque estaba dispuesta a comerme esas bayas y morir?
-La respuesta de Ranma vale para los dos, yo tampoco soportaba la idea de vivir sin él.
La transmisión termina y Taro nos despide deseándonos la mayor de las felicidades.
Todo ocurre demasiado rápido y de pronto ya estamos en el tren.
Quiero hablar con Ranma a solas, pero Tofu me ha dicho que el tren no es seguro, que espere hasta estar en el distrito, pero no entiendo cuál es el peligro después de todo lo que ya hemos vivido. Reprimo mis deseos de llevar a Ranma a mi compartimiento y besarlo hasta el cansancio porque estamos en el vagón comedor, escuchando la perorata de Hinako que habla sin parar de lo orgullosa que esta de ser la escolta de los vencedores, del hecho de que se ha escrito historia y estos han sido unos juegos que jamás se superaran, etc. Cuando de pronto el tren se detiene y un agente de la paz viene a decirnos que hay un desperfecto con el tren y que tardaran unas horas en arreglarlo.
Ranma me toma de la mano ante la mirada irritada de Tofu y me saca de allí, caminamos hasta el final del tren y no conforme con eso Ranma baja del tren y tomándome de la cintura me baja a mi también, caminamos unos metros alejándonos del tren y luego el me ayuda sentarme en la hierba para luego dejarse caer a mi lado.
No decimos nada por varios minutos, pero ambos notamos la presencia del agente de la paz que nos observa desde el tren, vigilándonos.
-Tengo que decirte algo, - dice Ranma en voz baja, solo para que yo escuche.
- Dime, - digo yo acomodándome el cabello detrás de la oreja, porque el viento se empeña en agitarlo frente a mis ojos ahora que esta corto.
-Es sobre lo de las bayas. No fue un acto de amor desesperado. No me malinterpretes, al principio lo era, pero luego… no lo sé, de pronto lo supe, que ellos no dejarían que muriéramos. Necesitaban un vencedor y yo estaba dispuesto a arrebatárselos.
Sus palabras me caen como una cubeta de agua fría, ¿está diciendo lo que creo?, ¿qué estaba dispuesto a que muriéramos, solo como una venganza contra el Capitolio? Mi primer sentimiento es la ira por su estupidez e inmadurez, pero luego de sopesarlo unos minutos lo entiendo, pienso en Rue, en Shinnosuke, en cada tributo que murió en la arena, pienso en nosotros, en Ranma cuando estaba tan herido que pensé que moriría en cualquier momento. El viento remueve el dobladillo de mi corto vestido rosa y me hace cosquillas en las piernas, miro a esa farsante que me ayuda a estar de pie y a poder caminar, recuerdo a los mutos con sus ojos antinaturales, humanos. Y entiendo porque lo hizo Ranma, si bien yo no lo comprendí en aquel momento y solo no podía dejar de pensar en que no podría vivir sin él, ahora entiendo su lógica y sonrió.
- ¿Me amas?
Ranma sonríe de medio lado antes de contestarme sin siquiera verme a la cara y ya sé lo que dirá.
-Siempre. – Por fin me observa y sin decir nada más nuestros labios se unen.
Ahora entiendo la necedad de Tofu, probablemente pensaba que me iba a enfadar, que no lo entendería y echaría a perder lo que sea que ellos han planeado a mis espaldas, pero él mejor que nadie debería saberlo, que odio demasiado al Capitolio como para enfadarme con Ranma por algo así, ahora creo comprender el peligro en el que estamos también, pero si estamos juntos no me importa ningún peligro, ya sobrevivimos a la crueldad del Capitolio, ¿Qué más podrían hacernos?
El tiempo parece volar cuando estoy a su lado. Nos llaman para que volvamos al tren porque ya han reparado el problema así que obedecemos y subimos, no nos separamos en ningún momento y por la noche, cuando las pesadillas me despiertan él esta ahí para cuidar de mí, me envuelve en sus brazos y me susurra palabras tranquilizadoras. Hinako nos reprende por la mañana comentando lo escandaloso que es que hayamos dormido juntos, pero hacemos caso omiso de sus palabras, porque sabemos que solo dormimos juntos para seguir cuidándonos, igual que en la arena.
Al día siguiente nos visten de forma casual pero elegante, a Ranma con una camisa blanca desabrochada de los últimos botones del cuello y un sobrio pantalón negro y zapatos a juego y a mí, de nuevo de rosado con un vestido que parecen los pétalos de una delicada flor.
Antes de llegar a la estación nos tomamos de las manos y nos miramos a los ojos una última vez, antes de que nuestra vida cambie, porque ahora llevaremos la vida de un vencedor con todo lo que eso conlleva.
En la estación nos esperan además de nuestras familias, amigos y demás habitantes del distrito, muchísimos reporteros con sus cámaras preparadas para televisar hasta el más mínimo detalle de la fiesta de bienvenida, el recibimiento de nuestras familias, etc.
Ante mis ojos entre la multitud y en primer plano veo los ojos llorosos de mi padre que me observa con una inmensa sonrisa, luego los rostros aliviados y felices de Kasumi y Nabiki que al igual que papá, se acercan a darme la bienvenida con inmensas sonrisas.
Por fin suelto la mano de Ranma cuando su madre lo envuelve en un abrazo e incluso aparece Ukyo con su madre y sus hermanitos, también ella lo abraza y lo aparta de mí. Lo veo sonreír tanto que parece que se le caerá la cara cuando Ranko salta a sus brazos y después de eso de nuevo estira su mano, buscando la mía y yo no lo hago esperar.
Es así, tomados de la mano y rodeados de nuestra familia que nos preparamos para lo que viene, para seguir siendo parte del pan y circo del Capitolio.
Fin de la primera parte.
Y así termina este fic, pero no se me pongan tristes porque pronto volveré con la segunda parte de: Pan y circo. Gracias infinitas a quienes han llegado hasta este último capítulo conmigo.
Espero que les haya gustado no solo el capítulo sino todo el fic y como siempre espero sus comentarios al respecto. Y hablando de comentarios, gracias a:
Benani0125: Holis cariña. OMG, jajajaja como me has hecho reir, primero con lo San Pedro negándote la entrada por limonera, y luego por lo de la ropa interior de Akanita, jajajaja, en verdad que no me había dado cuenta hasta que leí tu comentario y más con lo de los boxers rotos y los calcetines primos de Ranma. Ojalá este capítulo también te haya gustado. Saludos y abrazos ya más protegidos cariña.
Lucitachan: Hola querida, si lo sé, por eso no llegue hasta el final con el lemon, no me entusiasmaba la idea de que hicieran algo tan íntimo delante de todos, aunque casi, casi, jeje. Y le atinaste de nuevo, supiste perfecto quien llegaría hasta el final, es usted muy aplicada señorita. ¿Todavía estas de vacaciones? Sino ojalá hayas encontrado un huequito para que te leas este cap, y espero te haya gustado, como siempre espero tus comentarios al respecto. Saludos inmensos bella, oh sí, y abrazos.
Alexandraaa417: Hola linda, sobre el capitulo anterior, si soy mala y cruel, jajajaja, pero tu entiendes, no era el mejor lugar para algo tan íntimo, ojalá este capítulo final te haya gustado, te mando saluditos y abrazos hasta Perú.
Pauvishana: ¡Hola guapa!, gracias ya estoy mejor con lo de la vacuna y como diría Buck, de la era del hielo, "morí, pero sobreviví" jejeje. Ojalá o te haya decepcionado el hecho de que esta actualización sea el final del fic… pero que se la va a hacer, gracias por tus palabras bella, saludos inmensos y abracitos sobrevivientes.
Lana Winter: Holis bonis, que te digo, no quise que fuera todo tan predecible, tan igual al libro pues y, creo que lo he logrado, ojalá te haya gustado este capítulo final, espero tus comentarios bella. Y sobre la vacuna gracias por los buenos deseos, ¿aun no te has vacunado? Es que en mi estado ya picotearon a los de 18 para arriba, si es así espero que estés super bien, saluditos y abrazos.
Akanita87: Hola chula, si opino lo mismo que tú, mucho morbo, así que mejor lo corte antes de que llegaran a mayores. Espero este capitulo final te haya gustado, espero tus comentarios al respecto, saludos enormes y muchos abrazos.
SARITANIMELOVE: Hola… ¿porque lo deje ahí? porque soy mala, pero no tanto como para dejar que todos los vieran como dices tu haciendo el ricolino, jajaja. Espero te haya gustado el capítulo, espero tus comentarios y gracias por los buenos deseos, saluditos bella y enormes abrazos.
Morix2: Hola, hola linda, pues tenia que terminar de alguna forma mija, jejeje. Ojalá este capitulo final haya sido de tu agrado, nos leemos luego, saluditos y abrazos.
Y sin más por el momento nos leemos en un próximo fic, les deseo lo mejor y espero que les haya gustado el fic. Saluditos y se me cuidan, bye, bye.
