Ladies and Gentlemen!

Creo que puedo decir que para escribir esta historia, me deje influir por un pequeño comic que leí en Twitter sobre otro anime (curiosamente era de otro anime y no era de Fairy Tail) y pues, ya se deben de imaginar, mi mente un tanto curiosa, dijo: ¿Qué pasa si Natsu y Lucy tienen una situación un tanto similar? Realmente no me pude detener a escribir esta historia, ni mucho menos contener porque me imaginaba que era algo muy divertido y siendo estos dos, pues realmente quería que se viera ese lindo y tierno cariño que los dos pueden mostrar cuando se muestran juntos. ¿No lo creen? Cuando se dan cuenta de sus sentimientos, creo que es cuando más florecerán los mismos. Bueno, no quiero distraerlos más. ¡Espero que disfruten de esta linda lectura!

It's time to read!

It's showtime!


Aclaración: Fairy Tail no me pertenece. Es propiedad de Mashima Hiro. Yo solamente pido prestado sus personajes para poder escribir mis historias que se podrán leer a continuación.

Aclaración: Con estas historias no estoy cobrando por ninguna ganancia o regalía. Solo escribo para el entretenimiento de todo público pidiendo permisos al autor. Cualquier aclaración, pueden escribir en los comentarios su opinión al respecto.


Cuando el día era soleado y tan hermoso que creyeron que algo malo iba a ocurrir ese día ya que las personas que caminaban por los alrededores, esperaban un tanto asustados a que llegara aquel temible momento en el que tenían que correr por sus vidas porque no sabían cuando llegaría el momento en que el gremio se volvería loco, otra vez, pero curiosamente, ya era medio día y aun no sucedía un trágico desenlace que pensaron que se sentían tan mal por no armar tremendo alboroto que al final del día, todos tendrían que pagar para poder costearse las reparaciones. Pero no fue así, era extraño que sentían que tenían que romper algo para poder estar tranquilos.

Entonces.

¿Qué era lo que estaba pasando?

Este, quizá, era el día más aburrido en la vida de Natsu Dragneel.

Un día más donde el aburrimiento dominaba, donde aquella tranquilidad era demasiado asfixiante y donde realmente esperaba que la paz fuera perturbada por un momento para que alguna pelea se hiciera presente o al menos así era como el mago de fuego lo veía desde una de las mesas del gremio que esperaba que algo increíble sucediera pero al parecer, todos estaban dispuestos a mantener aquella tranquilidad ¡Quería pelear, quería discutir! Pero para su desgracia, nadie se encontraba a su lado en ese momento. Natsu no puede evitar suspirar mientras recargaba su mentón en su mano, había misiones en el tablero pero por el momento, su equipo quería descansar un rato desde su última misión, así que serían solo unos días de descanso y después volverían a patear traseros. No podía evitar suspirar una y otra vez del aburrimiento que lo único que podía hacer, era quejarse porque incluso, Happy se había ido para acompañar a Wendy y Charle a hacer algunas compras, no tenía con quien pelear porque Gray había decidido salir un rato con Juvia y con Erza, pudo jurar que el aroma de Jellal se hizo presente y fue el causante de la desaparición de la de cabellos rojos.

-¡Levy-chan! ¡Tus gemelitos se están moviendo!

-Eso es porque sabe que su tía Lu-chan está aquí

-¡Ya quiero conocerlos!

-Muy pronto Lu-chan, estos pequeños en algún momento saldrán de aquí y les dará muchos dolores de cabeza

Que aburrido era todo que hasta su querida novia rubia se encontraba entretenida con la pequeña compañera de cabellos azules con un vientre tan prominente que Natsu tenía pesadillas de que en algún momento iba a explotar, no podía evitar tener un poco de miedo que al final, era Gajeel quien le daba un merecido golpe en la cabeza afirmándole que no iba a pasar eso.

Al recibir aquel golpe, solo miro de mala manera al dragón de metal que solo alzo los hombros y se sentó a su lado mientras cerraba los ojos e intentaba descansar. Ni siquiera tenía ganas de molestar al de cabellos negros porque estaba tan cansado de comprarles todos los antojos de Levy que ahora, esas visibles ojeras le decía que no molestaran. Ni eso podía llegar a ser divertido para el dragón de fuego.

Miraba con atención aquella escena, Lucy se encargaba de posar con suavidad su mano en aquel redondo vientre y ante cualquier movimiento, los ojos de ella no paraban de iluminarse al mismo tiempo que sus mejillas se pintaban de un suave rojo y separaba sus manos ante aquella pequeña sorpresa de ese movimiento de dos pequeñas personitas que estaban vivas. Aquellas grandes carcajadas que era capaz de soltar ante los tiernos comentarios que Levy hacia y lo completamente emocionadas que se veían las dos mujeres que al final, una pequeña risita no pudo evitar salir del de cabellos rosados para mirarlas con un poco más de atención y pensar en ese momento que estaba presenciando como dos nuevas vida se haría presente en las personas del gremio. Así como una vez fue Romeo y Azuka, ahora estarían con aquellos dos gemelos que llamarían la atención de todo el mundo.

Quizá no era tan malo el ser padres aunque eso significaría que le tocaría pagar por los platos rotos como el maestro Makarov aun hace. Bueno, no le importaría si lo hiciera por esa pequeña niña que se ganó su corazón aun cuando ella todavía no existe en su mundo.

Lo que vivió por un momento cuando estuvieron en Edolas y se encontraron con aquella pequeña niña de cabellos rosados y ojos chocolate, fue algo inolvidable que no puede evitar mirar a su lado y querer encontrar a esa niña que lo llame "papá" mientras era aquella gran sonrisa que adornaba su rostro para tomarse de las manos. Una pequeña niña parecida a él y a Lucy, era más hermosa de lo que llego a imaginar. Una niña tan sonriente, inocente y tranquila que en el momento que la vio, realmente le encanto, le cautivo a tal manera que no quería irse, quería saber un poco más de ella, quería jugar en ese momento, quería tomar su pequeña manita y cargarla entre sus hombros mientras le cuenta algunas historias de sus misiones, quería hacer muchas cosas con la menor pero lamentablemente, aun se encontraba en una misión muy peligrosa de cien años y el peor de los casos, es que ese no era su mundo, para su desgracia, esa pequeña y dulce niña aun no era suya.

¿Porque?

Porque ellos dos están aprendiendo sobre una vida de pareja, desde que regresaron victoriosos de la misión de 100 años tan solo unos meses después de haber iniciado y a tiempo para ver a esos dos pequeños gemelos nacer. Muchas cosas cambiaron y entre ellas, es que al fin sus corazones se dieron un tiempo para hablar, para poner en mesa lo que realmente querían y algunas pequeñas condiciones que fueron dejadas en el pasado, ahora podían disfrutar como una pareja normal, tomarse de las manos, despedirse en el anochecer, dormir juntos, querer ir a una misión solo ellos dos, incluso aquellos pequeños y tiernos besos fugaces de los que aún se pueden llegar a sonrojar si es que Happy se les queda mirando por mucho tiempo. Tenían peleas como todos, incluso abandonaban un poco de ese orgullo para admitir sus errores y se daban aquel tierno abrazo que necesitaron todo ese tiempo que se alejaron. Aun les faltaba mucho por aprender, estaban empezando aunque pareciera que lo que hicieron la noche pasada, no era solo el principio.

Sus mejillas inmediatamente se sonrojaron al recordar lo que hicieron la noche pasada.

¿Por qué tuvo que recordar aquello en un momento como ese?

Miro a Gajeel a su lado, el pobre roncaba totalmente cansado.

Tuvo que tomar una revista de la mesa donde estaba para poder darse un poco de aire y quitarse aquel calor que estaba empezando a sentir.

¿Qué fue lo que paso en la noche pasada?

Era vergonzoso recordar, incluso hubiera sido bueno que no lo hiciera.

La noche donde ellos dos se encontraban solos en el departamento de Lucy y una fuerte lluvia se escuchaba del otro lado de la ventana, un delicioso chocolate caliente fue necesario para que la rubia pudiera calentarse un poco mientras miraba por la ventana con aquella sonrisa tan tranquila. Natsu se sentó a su lado mientras pasaba por sus hombros una cobija para evitar que ese agradable calor se escapara de sus cuerpos. Sus manos tiernamente enlazadas, ella recargándose en su hombro, un momento tan único y especial. Desde hace mucho tiempo que no tenían un tiempo a solas. Lejos de las miradas de Happy como de los constantes acosos de todo el gremio para querer saber un poco de ellos. Tiernos besos que la maga celestial le brindaba a sus mejillas, tiernos susurros mientras se repetían cuanto se querían, aquellas suaves risitas que se perdían en aquel silencio.

Cuando sus miradas se juntaron, no dudaron en cerrar sus ojos al mismo tiempo que sus labios se pegaban en un tierno y suave beso. Pequeños besos, pequeñas sonrisas. Tiernos sentimientos que se podían encontrar desde lo más profundo de su pecho que poco a poco, empezaron a sentir que no era suficiente. Querían algo más.

Fue de esta manera y de poco a poco, que sus movimientos se hicieron un poco desesperados. Aquellos suspiros que inundaban la pequeña habitación, el movimiento de sus cuerpos que los guiaban en aquello que era nuevo para los dos para al final, ver atrapada a la rubia entre su cuerpo y el colchón. Sus cabellos rubios desparramados por la almohada, aquel tierno sonrojo que cubría sus mejillas como sus ojos brillando con intensidad ante la cálida luz del momento. En un rápido movimiento, Natsu corrió la cortinas, toco con suavidad las mejillas de Lucy.

-Te quiero Natsu -Lucy susurro mientras subía su mano para tocar el dorso de aquella mano que le otorgaba dulces caricias a sus mejillas.- No me rompo con facilidad

-¿Y si te hago daño? -Murmuro con voz grave.- Te amo tanto que el pensar que te hare daño, no puedo hacerlo

-Nunca lo harías -Ella soltó una suave risita para darle un poco de seguridad, para olvidar un poco de aquel temor que era capaz de tener, beso con suavidad la palma de aquella cálida mano.- No tengas miedo, para eso estamos los dos, para poder ayudarnos un poco, adelante Natsu, es lo que yo quiero y lo que tú quieres

-Pero estas temblando -Dijo con cierto tono de miedo, Lucy sonrió con ternura ante aquella preocupación.- ¿Estas segura?

-Completamente segura como para decirte -Tomo un poco de aire.- Te amo Natsu Dragneel

Ante aquellas últimas cuatro palabras, no pudo evitar sonrojarse y comerse a besos aquellos carnosos labios que tanto le llamaban la atención. Fue de esa manera en que el calor en la habitación empezaba aumentar, aquellos suspiros cada vez subían de nivel, la ropa empezaba a estorbar y era de esta manera en que caería en perdición.

-¿Qué te pasa Salamander?

Natsu salió de sus pensamientos brincando en su lugar y mirando a Gajeel a su lado que lo miraba con un solo ojo. El mago de fuego carraspeo un poco para mirar a otro lado, como si no le pasara nada, como si nada estuviera pensando sin saber que era ese sonrojo el que realmente lo estaba delatando.

-Nada -Respondió.- Solo pensaba

-¿Pensabas o estabas recordando algo pervertido? -Un pequeño silencio se formó, Natsu desvió su mirada y Gajeel solo suspiro.- ¿Sabes qué? No quiero saber nada sobre ti y la coneja, tengo miedo y asco de siquiera pensarlo

-Su nombre es Lucy -Se quejó Natsu.- ¿Por qué no te aprendes de una vez su nombre?

-Déjame decirte que no quiero y no me importa -Gajeel alzo los hombros desinteresado.

-Entonces ¿Te gustaría que yo le dijera enana a Levy?

-Ni te atrevas

-Pruébame

Aquella tranquilidad se fue en el momento que unas sillas salieron volando. Mirando a esa dirección, se podía encontrar a Gajeel y Natsu con las frentes pegadas mientras sus manos intentaban detener los golpes del otro. Si, ahí estaba el típico escándalo que todo el mundo extrañaba en escuchar después de un día completamente lleno de paz. Lucy y Levy se miraron mientras negaban, era imposible el querer detener aquel impulso de querer golpearse cuando probablemente, se encontraba algo de por medio. Aquellos insultos era lo que más se escuchaba, hierro y fuego el que salía por doquier. Y no fue hasta que unas palabras que dijo el dragón de metal para paralizar cualquier movimiento del gremio.

-¡Yo no fui quien estaba pensando en cosas pervertidas con su novia!

Un gran sonrojo cubría el rostro de Natsu al momento de sentir todas las miradas en su persona. Todos miraron a Lucy que intentaba cubrir su sonrojo como aquella vergüenza de tantas miradas. Natsu enfureció un poco más que fue una gran sorpresa para todos que en ese momento se estuviera mordiendo la lengua. Quizá quería decir que realmente estaba pensando en eso. Fue un gran respiro el que tomo el dragón de fuego para aclarar un poco y salir lo más pronto de ese lugar.

-¡Que no estaba pensando en eso! -Se quejó el mago de fuego al ver aquella incomodidad en el rostro de Lucy, un fuerte golpe en Gajeel, causo que saliera volando.- ¡Además, lo que hago con Lucy no te debe de importar, ella es mi novia y la amo! Si quiero pensar en ella y todo el día entonces está bien para mí

Un incómodo silencio se formó. El mago de fuego se abrió paso por sus compañeros para querer tomar la mano de Lucy y salir lo más rápido de ese lugar. Ignorando aquel llamado que le hacia la maga celestial. Levy se acercó curiosa a Gajeel.

-Creo que puedo decir que te lo mereces

-Solo me estaba molestando

Mientras el gremio intentaba recuperarse de los daños, Natsu seguía arrastrando a Lucy a su pequeña casita del bosque. Un gran silencio se formó en todo ese trayecto que al momento que entraron por aquella puerta, el mago de fuego no dudo en atrapar a la maga celestial entre su cuerpo y la puerta. Un gran suspiro de rendición salió de él para recargar su frente en el hombro desnudo de ella.

-Tú tienes la culpa -Susurro Natsu, Lucy se ofendió.- Con solo verte tuve que pensar en lo que hicimos la noche pasada

-¿Si estabas pensando en eso? -Pregunto con inocencia, Natsu asintió. Lucy se sonrojo.- Eres un pervertido, tú tienes la culpa de mirarme de esa manera -Subió sus brazos para cubrir su cuerpo ante aquella mirada tan depredadora.- No dejabas de mirarme, podía sentir tu mirada

-¿A qué te refieres? -Natsu tomo un poco de tiempo para procesar aquello.- ¿Estabas pensando lo mismo que yo?

-¡No es cierto!

Aquellas mejillas rojas y la manera en que desvió su mirada le decía todo lo contrario.

Para Lucy, era realmente vergonzoso el decirle que la razón por la que se acercó a Levy fue para no pensar en aquello.

No querer pensar en la manera en que se encontraba en los brazos del mago de fuego al momento que despertó aquella manera, con aquellos tiernos besos en sus mejillas y suaves risitas que no sabía de donde era capaz de salir. La manera en que golpeaba en lo profundo de su interior, aquellos labios que se encargó de comerse sus lágrimas como de aquellos jadeos que salían en el momento que empezaba a moverse dentro de ella con un poco más de intensidad. Aquellos rasguños que de seguro le causo a pago por aquellas marcas que se encargó de dejarle por todo el cuerpo. El sudor de su cuerpo que los cubría, aquellas nuevas emociones que estaban viviendo, aquel fuerte golpe en sus corazones por lo que estaban probando.

Al final, es que sintieron aquella fuerte explosión en su interior. Cansados y totalmente agotados, es que se siguieron sonriendo con cariño mientras sus cuerpos querían volver a repetirlo, querían seguir enloqueciendo.

-No te puedo culpar -Menciono Natsu para sacarla de sus pensamientos.- Yo también sentí aquella intensidad, me hacía enloquecer -Soltó un suspiro, rascaba su mejilla sonrojado.- Y creía que mi día iba a ser aburrido, ahora no sé qué decir

-¿El gato se comió tu lengua? -Soltó una risita Lucy.- Pudiste haber dicho algo más en el gremio al momento que Gajeel te lo dijo

-¡Tú tienes la culpa! -Se volvió a quejar Natsu.- Tú tienes la culpa de que no pude desviar mis pensamientos

-Creo que al fin mis estrategias de seducción rindieron frutos -Se burló Lucy mientras sonreía un poco.- Y tú que decir que nunca iban a servir ¿Quién iba a pensar que el todo poderoso Natsu Dragneel iba a caer en ellos?

-¡Está bien, lo admito! Iba a caer algún día, era algo que nadie era capaz de imaginar ¿Estas contenta con esto? -Natsu se sonrojo.- Solo nunca lo vuelvas hacer

-¿Ni siquiera frente a ti? -Comento de manera coqueta.

Un corto silencio se formó, un tanto incomodo podrían decir. Una vez más, Natsu se había quedado sin palabras, sin dudar el gato volvió a comerse su lengua, no creía que iba a existir alguien que le haría perder. Aquel gran sonrojo lleno de vergüenza que apareció en su rostro, fue más que suficiente para mirar a otro lado tratando de pensar en algo que no fuera aquello, sin siquiera percatarse del rostro avergonzado de Lucy por haber insinuado aquello. Fue un largo silencio donde querían encontrar alguna que otra palabra pero no podían, su suave respirar era capaz de escucharse como el fuerte corazón acelerado.

Al final, es que grandes carcajadas se escucharon por parte del mago de fuego, cosa que Lucy no pudo evitar mirarlo un tanto extraño pero fueron aquellas grandes carcajadas las que le contagiaron. Pequeñas lágrimas que se asomaban de sus ojos, sus mejillas rojas y sus ojos cerrados ante cada pequeño beso que se brindaban.

-Te quiero tanto Lucy

-Ya somos dos Natsu -Susurro para ambos tomarse de las mejillas y mirarse con ese cariño con el que aprendieron a mirarse.- Te amo mi tonto y estúpido dragón

-Te amo mi bella princesa -Soltó una suave risita.- ¿Algún día tendremos a nuestra pequeña princesa?

-Aun no apresuremos las cosas Natsu -Se sonrojo la rubia.- Tenemos que seguir conociéndonos para algún día, poder contarle a nuestra pequeña Nasha muchas de nuestras aventuras y como fue un gato que no era Happy, Charle o Lily el que se comió la lengua de su padre

-Al menos ya no dijiste que no -Soltaron una suave risita, volvieron a pegar sus labios en un movimiento rápido.- Tendremos muchas historias que contarle, incluso como el plan de seducción de su madre al fin funciono

Soltaron más carcajadas ante aquel intimo momento donde no era necesario el sexo para querer hablar, simplemente tenían que ser ellos para olvidar un poco de aquella vergüenza que pasaron hasta hace algunas horas.

No importaba si el gato se comía su lengua, no era necesaria para querer comunicarse como solo ellos sabían. Con aquellas miradas, con aquellas manos que pedían nunca separarse y con aquellas sonrisas tan cómplices como especiales que nadie sabría qué es lo que la pareja de magos querían.

Quizá ese no fue un día aburrido como Natsu había creído desde el principio. Fue más emocionante de lo que creyó y le ayudo a comunicarse un poco más con Lucy. ¿Había más razones para amarla? ¡Oh sí! En un futuro se encargaría de encontrar cada una de aquellas razones que algún día le contarían a su pequeña Nasha. Como fue que gracias a un gato, se aman un poco más.


¡Muchas gracias por leer!

Hay, siento que me quedo muy hermosa esta historia, lo puedo confirmar porque no paraba de escribir y en cada situación no paraba de sonreír. Lo seguiré diciendo, Natsu y Lucy (NaLu) seguirán siendo mi pareja favorita de Fairy Tail. Tienen ese no sé qué pero que se yo que son tan hermosos y uno no pueda dejar de leer estas historias. En otras noticias ¡Estamos a dos historias para llegar a la historia 200 de Fairy Tail! Ya casi estamos cerca de nuestra meta. ¡Mañana es el noveno aniversario de Anzuzu en Fanfiction! Así que por favor, no se pierdan para nada la última historia para el día de mañana.

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¡Nos vemos a la próxima!


Atte.: AnZuZu Dragneel

Fecha: Miércoles 4 de Agosto de 2021