"Reconocimiento"
Es el negocio familiar después de todo.
Hay quienes lo llaman una forma de explotación de prostitución; hay quienes lo llaman arte. Para Tomoyo, es un negocio, una forma de vida.
A pesar de las circunstancias, ella y Sakura no sienten haber crecido bajo la sombra de una mujer con una belleza de otro mundo que murió demasiado pronto, dejando un sabor amargo en la boca de su familia.
Las comparaciones empiezan mucho después. Pero ahora existía una marca, y ya que los Kinomoto han resurgido, alguien debe tomar el manto.
Cuando Nadeshiko se casa y forma una familia con un hombre que no aprueba los altos estándares de los Amamiya, la madre de Tomoyo decide quedarse al lado de la prima que tanto ama, distanciándose de su parentela para apoyar a Nadeshiko.
Sonomi respalda los trabajos ocasionales de su prima como modelo, tomándose la tarea de representarla, ayudándola a encontrar sesiones fotográficas relevantes que además le permitan pasar tiempo con sus hijos. Poco a poco, Nadeshiko Kinomoto empieza a ganar notoriedad y Sonomi funda las bases de un imperio impulsado por una cautivadora belleza.
Sonomi Amamiya luego se convierte en Sonomi Daidouji y cuando Tomoyo recién cumple los 3 años de edad, la tragedia los golpea llevándose la vida de su padre en un terrible accidente automovilístico y la de su tía Nadeshiko a causa de una enfermedad fulminante.
Años después, lidiando con el dolor, la reconstrucción, el apoyo incondicional, el consuelo, la sangre y el cariño fraternal que poco a poco se transforma en amor, Sonomi Daidouji se convierte en Sonomi Kinomoto.
Tomoyo crece en una familia que con mucho esfuerzo intenta reconstruir sus vidas y que vuelve a encontrar la felicidad.
Su madre no se aleja del mundo de la moda.
Con la experiencia ganada mientras Nadeshiko vivía, crea una pequeña agencia de modelaje que rinde frutos, además de permitirle utilizar los derechos de las fotografías de su prima para adornar pequeñas secciones de revista que tan solo necesitan una imagen genérica al lado de un artículo de 'Como clasificar con éxito tu guardarropa'.
Una tarde de abril mientras cenan, Sonomi comenta como un nuevo cliente toma uno de los marcos que adornan el escritorio de su oficina, en el que Sakura y Tomoyo son las protagonistas, y señala la belleza y el parecido que ambas tienen con la difunta modelo cuya fotografía ha adornado alguna vez una sección de su revista.
En cuanto sabe del vínculo familiar que las une, aquel hombre muestra su interés por que las hermanas Kinomoto sean la imagen de su nuevo proyecto. Sonomi explica amablemente que sus hijas no están involucradas en la agencia de esa manera y que existe la posibilidad de que en el futuro vayan a dedicarse a una actividad completamente diferente y no relacionada con el negocio familiar.
Hay una cantidad obscena de dinero ofrecida para ese contrato.
Esa noche, Tomoyo y Sakura discuten la posibilidad de participar, recordando como su madre siempre le menciona a Fujitaka que lo único que ha necesitado durante años para dar el siguiente paso importante en su negocio, es una buena cantidad de dinero y una campaña relevante.
Con 16 años cumplidos, ambas toman una decisión.
Su nueva sesión de alta costura es en la nieve, en el bosque.
Es su hermano Touya quien le explica porque lo considera un buen proyecto y que la oferta viene de Eriol Hiragizawa, el fotógrafo prometedor de la temporada.
- "Lo más importante para mi hermano es que todo sea lo más real posible" – comenta Nakuru, con quien comparte el remolque de vestuario. Su maquillista le aplica un polvo plateado en los pómulos en un estilo de fantasía invernal.
- "¿Nada de nieve falsa para él, entonces?" –Tomoyo murmura. Kaho intercambia una mirada divertida en el reflejo del espejo, sus dedos desenredan sus risos oscuros, acomodándolos a lo largo de sus hombros formando la ilusión de que estos flotan a su alrededor impulsados por una especia de magia digna de una deidad.
Nakuru ríe - "Absolutamente no. Todos vamos a contraer una neumonía, pero parecerá real".
Tomoyo da un último vistazo a su apariencia, acomodándose la falda de su atuendo frente al espejo, al tiempo que Kaho retoca el rubor en sus mejillas. El vestido, como una segunda piel sobre su cuerpo, es una hermosa mezcla de los diferentes colores de la nieve, a veces blanco azulado, a veces plateado, moviéndose como el hielo a la luz.
- "Admiro eso" – replica finalmente – "Me parece honesto".
- "Está loco" – Nakuru vuelve a reír mientras el grupo camina fuera del remolque hacia el escenario preparado bajo las sombras de algunos árboles desnudos.
La hermana del fotógrafo saluda animadamente al otro grupo de modelos que también admiran la puesta en escena.
- "Ahí está Eriol" – Kaho susurra en su oído – "Es el que parece que está intentando hacer que nieve" – repone divertida.
Tomoyo levanta la mirada encontrando al susodicho moviendo sus manos con precisión dando instrucciones a sus asistentes. Hay una buena cantidad de nieve recolectada de las ramas de los árboles esperando frente a una máquina de viento.
- "¿Tienes frío?" – duda la pelirroja.
- "No. Al menos no, de momento".
- "Les tomó suficiente tiempo, ¿eh?" – Eriol comenta mientras se acercan.
Nakuru agita una mano en su dirección – "Si tienes frío, siempre podemos ir a un plató de verdad".
- "Este es un plató de verdad" – responde, su mirada clavada en Tomoyo, quien siente un despliegue cálido en su estómago ante la intensidad de sus ojos azules – "Sí. Me gusta" – asiente, alentándola a acercarse.
- "Muchas gracias, Kaho" – ella susurra con cariño, apreciando como siempre el arduo esfuerzo con el que se encarga de moldear su apariencia según lo exija la sesión fotográfica.
La mujer sonríe con dulzura, rozando apenas sus labios contra su mejilla – "No hay de qué. Estamos orgullosos de ti" – le asegura antes de alejarse.
Sus palabras son un recordatorio de lo que esta nueva sesión significa para ella, además de ser otro trabajo que los mantenga relevantes, quiere enorgullecer a su familia; es lo único que ha querido hacer desde que Sakura y ella tomaron la decisión de participar en la agencia hace años. De hecho, no puede quejarse de los resultados; no siempre ha sido agradable, por supuesto. Dejarse desnudar, acorralar y atar con demasiada fuerza –en ocasiones-, por todos y por cualquiera se siente invasivo en la mayoría de ocasiones. Sakura y Tomoyo son tímidas por naturaleza, pero es precisamente esa candidez el gancho comercial de la marca familiar. Para la mayoría de sus clientes, las dos representan y combinan los mejores rasgos de Nadeshiko Kinomoto; los ojos verdes y rostro angelical, la piel blanca como la porcelana, el largo cabello oscuro ondulado hasta la cintura y una belleza deslumbrante que al igual que su predecesora les ha permitido trabajar como modelos desde muy jóvenes.
Kaho camina hasta la figura de un abrigado hombre de cabello negro con dos bebidas calientes en una pequeña mesa alta frente a él, mientras observa de manera uniforme a su alrededor y toma notas como en cada sesión fotográfica en la que acompaña a sus hermanas. Tomoyo sonríe cuando Touya coloca un abrigo alrededor de los hombros de Kaho y pone en sus manos una de las bebidas calientes que reposan en la mesa; las sortijas de platino en sus dedos brillan con notoriedad gracias al juego de luces que los rodean.
Con una última mirada a su familia, Tomoyo reconoce la fortuna que es para ella tener a su hermano como agente.
El rodaje es de dos días, múltiples modelos y múltiples atuendos. Tomoyo disfruta mucho del grupo reunido por Eriol Hiragizawa. Nakuru y su compañero habitual, Yukito Tsukishiro, son las otras estrellas de este espectáculo, bellos y encantadores junto a la nieve. La sesión es amigable, cálida y estricta a la vez, cosa que aprueba y que de hecho le divierte. El tiempo que pasan juntos le permite observar a Eriol con detenimiento, el fotógrafo que parece estar conquistando el mundo de la moda por sorpresa, comprendiendo porque es capaz de impresionar a tantas personas. El hombre tiene un muy buen ojo para la luz, la composición, el interés y brinda dirección con una firmeza y un encanto digno de imitar.
- "Nunca me había divertido tanto con tu cabello como en estos dos días" – Kaho menciona con un suspiro, retocando su maquillaje. Detrás de ellas, Eriol alza la voz pidiendo un lente diferente.
- "¿Incluso más divertido que el día que intentaste convencer a un fotógrafo de que cortar el cabello de Sakura y el mío no era una opción?" – ella repone con humor.
- "Tu hermano debió haber estado bastante intoxicado cuando negoció esa sesión de fotos" – intentaba contener la risa – "Fue una suerte que los clientes aceptaran utilizar pelucas como alternativa".
Touya y Kaho, impresionados también por el trabajo de Eriol, entablan rápidamente un lazo de confianza con él, con Nakuru y Yukito. Kaho, sobre todo, interactúa de manera envidiable con el fotógrafo; como si ambos se conocieran desde hace tiempo. Ante esto, Tomoyo quisiera saber más acerca de él, pero no sabe cómo preguntar.
Es de noche, cerca de terminar el segundo día y el resto de modelos ya han sido enviados de regreso a sus remolques de vestuario para calentarse y prepararse para conducir de regreso a la ciudad. Ahora solo están ella, Eriol y su equipo en el plató, con una nieve ligera cayendo y enganchándose en su cabello. Tomoyo empieza a no sentir las yemas de los dedos, pero no hace mención de esto pues está segura que no falta demasiado para terminar. Su vestido, de un azul plateado, es una enredadera de ondas de encaje y su cabello, ahora totalmente liso, es un contraste oscuro que –según Eriol- es perfecto.
Kaho y Tomoyo ríen cuando ambas sienten los copos de nieve en sus mejillas y labios; al instante escuchan el sonido de un click y sienten el destello de la cámara sobre su piel.
- "No te muevas".
Escucha la voz frente a ella. Puede sentir un rubor en la garganta y Kaho se aleja inmediatamente para permitirles espacio.
- "Este color te sienta muy bien" – Eriol toma una fotografía tras otra.
- "Kaho es muy buena en su trabajo" – responde en voz baja.
- "O simplemente eres hermosa por tu cuenta" – su respuesta refleja una sonrisa.
Tomoyo atiende a su indicación de mojar sus labios y de inclinar la barbilla hacia el cielo para observar las ramas de los árboles desnudos deslizándose a su alrededor.
- "Parece que te burlas de mí".
Ella puede oírlo moverse luego de tomar otra serie de fotografías, la nieve dura bajo sus pies. De repente, sus manos se deslizan por sus mejillas, inclinando su cabeza hacia abajo y su mirada se encuentra con la de él, azul brillante y profunda en la extraña luz nevada.
- "No me burlo. Realmente luces..".
- "¿Cómo mi tía Nadeshiko?" – pregunta secamente. No sabe que la impulsa a hacerlo, pues si bien es cierto que en muchas otras sesiones siempre hay comentarios y comparaciones acerca de la apariencia de la mujer que impulsó la estampa Kinomoto, este trabajo no ha dado ni una señal de ello.
La boca de Eriol parece curvarse un poco, sus manos abandonan su rostro y sus dedos se introducen en los suaves pliegues sueltos de su falda. Con delicadeza, la empuja contra el árbol a su espalda, ajustándola a la línea del tronco.
- "No. Luces perfecta" – replica después de un momento, deslizando sus dedos por el largo de su cabello – "Mantén tus ojos en mi" – agrega al tiempo que se aleja, tomando firmemente la cámara alrededor de su cuello.
Tomoyo no puede evitar sonrojarse mientras mantiene su mirada fija en él, temiendo que su expresión no sea lo que Eriol necesita. Aunque por la leve sonrisa en su rostro, piensa que quizás no le importa para nada su súbita timidez.
Más tarde, cuando el frío se ha extendido con más fuerza por su cuerpo y se abre camino hacia su remolque, un abrigo se desliza sobre sus hombros, cuero cálido y suave al tacto.
- "Toma" – Eriol camina junto a ella, privado de su accesorio para protegerse del frío.
- "Gracias".
- "Tu hermana y tú son diferentes a tu tía Nadeshiko, ¿sabes?" – comenta con un tono cortés – "Por supuesto que es imposible no notar cierto parecido, después de todo son familia" – sonríe – "Pero a ella nunca la hubiera imaginado en una sesión como esta. Nadeshiko era mucho más comercial".
- "¿Y mi hermana Sakura y yo no lo somos?" – pregunta con curiosidad.
- "Podrían, si quisieran dedicarse solo a un tipo de exposición" – dice encogiéndose de hombros – "Pero ambas buscan algo diferente. Fue por eso que no dudé en escogerte cuando vi tus fotografías y recomendé la imagen de tu hermana a un muy buen amigo mío que desea hacer algo diferente con la publicidad del negocio de su familia".
Tomoyo no sabe cómo responder más que con otro "Gracias" sintiendo las mejillas calientes.
La sonrisa de él es deslumbrante antes de alejarse, regresando al plató para ayudar a empacar el equipo. Es lo último que ve de él en unos meses.
Eriol ni siquiera regresa por su chaqueta; y Tomoyo no está segura de lo que significa.
Shaoran Li es la persona que recibe la recomendación de Eriol para que Sakura lidere la campaña de Diamantes Li.
El heredero chino es todo lo contrario a lo que se puede esperar de un joven nacido en cuna de oro. Los precedentes con los que Touya y Sonomi han tenido que lidiar con posibilidades económicas muy parecidas a las de él, les hace pensar que el joven será un dolor de cabeza.
Es un alivio darse cuenta que estaban equivocados.
La admiración que Sakura siente por el muchacho incrementa al mismo tiempo que progresa su amistad; y para Tomoyo está perfectamente claro que el interés de Shaoran Li por su hermana poco a poco empieza a convertirse en algo más que amistad, pero Sakura es demasiado distraída para notarlo.
Kaho se une a la organización de esta nueva publicidad y también trabaja con Eriol a menudo, mencionándolo casualmente en sus conversaciones. Es esto lo que le ayuda a tener una idea de los pasos del fotógrafo en estos meses.
De vez en cuando, con Sakura presente y envueltos en un ambiente relajado compartiendo como buenos amigos, Shaoran cuenta historias acerca de su infancia y adolescencia que involucran a Eriol; y ella siempre está tentada a saber más acerca de él, pero no sabe cómo preguntar.
Tokio aún se siente un poco fría, pero la primavera está cerca.
- "Sabes que me encanta como se ve ese cuero en ti, ¿cierto?".
Sakura sonríe burlona desde su posición en la isla de la cocina. El apartamento es espacioso para las dos y lo que se espera de una acomodación que puede pagarse muy bien.
Tomoyo termina de acomodar su cabello en una cola alta. La chaqueta de cuero de Eriol es ahora un accesorio habitual durante los últimos meses; una especia de amuleto con el que atiende reuniones en la agencia.
- "Es una excelente protección bajo la lluvia" – intenta aclarar.
- "Ujum" – pretende controlar su risa – "Por cierto, si al final decides que necesitas de mi apoyo moral, no dudes en llamarme" – se acerca con una expresión que intenta transmitir ánimo.
- "No te preocupes, Sakura. Tan solo discutiremos mi propuesta y el tiempo que necesitaría para completar todos nuestros compromisos. Nada está decidido aún".
Tomoyo se siente positiva acerca de expresarle a su madre y a su hermano que desde hace algún tiempo ha estado pensando en sondear otro tipo de actividades. Hay dos cajones repletos de diseños que personifican una posibilidad que le gustaría explorar.
- "Regresaré a tiempo para la cena" – asegura, tomando su taza de té portátil y el bolso negro de cuero que hace juego con su chaqueta – "Por cierto, ve a la tienda mientras no estoy. Necesitamos más vino" – replica mientras abre la puerta principal y choca contra Eriol Hiragizawa, las manos metidas en los bolsillos de su pantalón.
Ella se sonroja y él esboza una sonrisa – "¿Cuándo no se necesita más vino, cierto?" – él bromea.
De repente, Tomoyo es más consciente que nunca de la chaqueta que lleva puesta, la cual seguramente luce desproporcionada en sus brazos y hombros.
- "Hola" – logra murmurar al fin.
Eriol inclina levemente la cabeza a modo de saludo, con ojos brillantes – "Hola".
- "¡Eriol, ¡¿cómo estás?!" – La voz de Sakura es amigable cuando se para lado de su hermana – "Shaoran estará aquí dentro de poco. Está ansioso por discutir sus ideas para la campaña" – lo invita a pasar con un gesto.
Tomoyo aprovecha el espacio libre y abandona el apartamento corriendo por el pasillo hacia el ascensor. Sus palmas sudan y siente las mejillas calientes.
Cuando regresa a casa, satisfecha con el resultado de su reunión con su familia, Eriol todavía está allí, riendo con Sakura y Shaoran en la sala.
El grupo la espera para cenar; y mientras preparan la mesa, Sakura comenta alegremente que Eriol se mudará al apartamento de al lado.
- "Me alegra conocer al menos a dos de mis nuevos vecinos" – su sonrisa es blanca y aguda.
Tomoyo no puede resistir más la carga de llevar su chaqueta de cuero. Se siente expuesta, como si estuviera de vuelta en aquel plató de invierno, de espaldas contra ese árbol, con las manos de él en su cabello.
Antes de sentarse a comer, corre a su habitación y guarda la bendita prenda.
Tiempo después, cuando Sakura y Shaoran desaparecen para charlar en la terraza con dos copas de vino recién servidas, Eriol inicia una conversación casual.
- "Sakura mencionó que fuiste a la agencia a discutir con tu familia acerca de un nuevo proyecto que te interesa".
Es extraña la tranquilidad con la que desea responder con sinceridad, con la misma facilidad con la que él la llamó perfecta en aquella ocasión.
- "Desde hace algún tiempo he estado pensando en hacer algo más que modelar" – replica lentamente – "Me gusta lo que hago, y sé que Sakura y yo somos consideradas prácticamente una marca, pero siempre supe que este trabajo era temporal y ahora estoy segura que deseo hacer algo más".
- "¿Cómo qué?" – su expresión refleja total atención.
Ella da un sorbo a su copa de vino – "Diseñar".
Eriol sonríe ligeramente – "Extrañaré no tenerte cerca para más proyectos, eso es seguro. La sesión de invierno en la que trabajamos fue bastante buena".
- "Entiendo que estés complacido" – recuerda las fotografías que fueron enviadas a la agencia, encantadoras e impactantes en la nieve junto a las sombras cambiantes del bosque – "Los vestidos lucieron preciosos en ese entorno".
- "Fue algo más que los vestidos, Tomoyo" – su voz es baja.
Ambos sostienen la mirada durante un instante.
- "Gracias" – ella murmura.
La curva de la boca de él es familiar y le trasmite calidez.
Eriol se hospeda en su apartamento durante una semana.
La mudanza sufre un contratiempo y sus cosas tardan en llegar desde el viejo apartamento, así que Sakura ofrece amablemente la habitación que tienen libre, asegurándole que no es una molestia para ellas.
Él prepara café por las mañanas, cocina, ayuda con las compras y aún no hace mención de la chaqueta. La cual ella utiliza en un par de ocasiones.
Cuando finalmente su apartamento está listo para habitarse, la familiaridad es ya demasiado fuerte para ignorarla. Hay cenas amistosas en ambos apartamentos, visitas de Nakuru y Yukito, de Touya y Kaho; risas e intercambio de confidencias, no solo entre ellos, pero entre su círculo cercano.
De esa forma es que se entera que Nakuru y Yukito son más que amigos.
- "Él empezaba a hacerse notar cuando iniciamos la relación; y bien, tú especialmente conoces suficiente de esta carrera y su atmósfera para saber que lo mejor en esa etapa es parecer soltero y no dar otros motivos que dejen en entredicho tu profesionalismo" – Nakuru le explica en una tarde de postres la razón por la que ambos deciden mantener todo en secreto – "Por supuesto que Yukito piensa que ya ha pasado un tiempo prudente y que existen bases firmes para hacer la noticia pública. Y yo no puedo evitar sentir alivio, si soy honesta. En el camino hubo momentos difíciles que tensaron la relación, haciéndonos miserables a ambos".
Tomoyo asiente con empatía, a pesar de que nunca a experimentado un predicamento parecido.
Es un día tranquilo, con poco trabajo en el que deciden servirse una copa de vino antes de terminarlo. Sakura está fuera cumpliendo un compromiso y ellos charlan con soltura en la terraza, disfrutando de los últimos días de un frío templado.
- "Sé que dijiste que después de que termine la semana de la moda en Shanghái, no estás segura de viajar a New York como es costumbre" – Eriol sabe que ella y su hermana dividen su vida entre Tokio y New York, donde pasan 6 meses en cada ciudad, en coordinación con las fechas de los eventos a los que desean asistir – "Y que prácticamente no estás tomando ofertas de trabajo en preparación de tu nuevo proyecto, pero tengo pensado ir mañana a tu agencia y solicitarte para mi nueva sesión de fotos el próximo mes".
- "¿A mí? ¿Para qué trabajo?".
- "Anuncio impreso para Yohji Yamamoto. Solo contigo" – replica, mirada dócil.
El color sube por su garganta – "Oh" – se acomoda la chaqueta de cuero para concentrarse en algo más – "Bien, supongo que puedo hacerlo, es decir, no retrasará en nada mis fechas límites" – agrega con rapidez – "A menos claro que seas tú el que decida cambiar de opinión respecto a la modelo".
- "Para nada. Sé perfectamente lo que quiero".
Un cómodo silencio los envuelve hasta que Eriol finalmente decide comentar un hecho irrefutable.
- "Así que te gusta mi chaqueta, ¿cierto?" – asintiendo con la cabeza en dirección a su cuerpo.
El rubor se intensifica de inmediato; y ella cepilla su cabello con nerviosismo, colocándolo frente a sus hombros como una especie de defensa.
- "Debería haber intentado devolvértela. Lo siento, yo..".
- "Tomoyo, basta" – dice con una sonrisa, agitando su mano – "No me importa en absoluto".
- "Es una bonita chaqueta" – contradice con sinceridad – "Imagino que te importa, aunque sea un poco".
- "Quizás creo que te queda mucho mejor a ti".
- "No lo sé, es evidente que luce un poco grande" – toma un largo trago de su copa de vino.
Eriol coloca su bebida sobre la pequeña mesa cercana y hace lo mismo con la de ella, sus manos se cierran sobre los pliegues de la prenda, tirando de Tomoyo para pegarla a su cuerpo – "Te queda mejor a ti" – repite en voz baja.
Hay un instante que se siente eterno entre los dos y Tomoyo solo intenta respirar a través de la constricción en su garganta.
- "No quiero ser una de esas modelos con el que cualquiera piensa que puede acostarse" – finalmente replica en voz baja. Esto es nuevo para ella y teme equivocarse.
- "¿Cuándo has dado esa impresión?" - pregunta, muy en serio - "¿Y yo parezco el tipo de fotógrafo que se acuesta con todas las modelos que pueda?" - sus palmas son un peso cómodo en su cintura.
El rubor permanece en sus mejillas, un extraño calor desplegándose en su vientre – "No. Pero yo solo..".
Él se inclina y la besa, su boca es suave y ligera sobre la de ella. Es instinto lo que la hace cerrar los ojos y alcanzar el cuello de su camisa. El viento sopla, pero no le produce escalofríos, o al menos los que siente no son provocados por el clima.
- "Me gustas, Tomoyo" – su boca se aleja unos centímetros – "Me gustas y quisiera invitarte a cenar en una verdadera cita".
Ella lo observa con atención, notando como el color de sus ojos cambia con la luz. Se siente indecisa. Nunca ha tomado un riesgo como este; desde que recuerda, a seguido una línea segura, aquella que se espera de ella.
Humedeciéndose los labios, cierra los dedos alrededor de su cuello y tira de él, besándolo nuevamente. Sus labios se separan contra los de Eriol para profundizar el acto, lo que lo hace sentir valiente y le permite pegarla más contra su cuerpo, acariciando su cintura.
- "Hay algunas condiciones" – Tomoyo puede exponer después de unos minutos, un poco sin aliento.
Él sonríe sin poderlo evitar – "No me sorprende. ¿Podemos hablar de ellas más tarde?".
- "¿No quieres escucharlas primero?".
Eriol se encoge de hombros, para luego acariciar su rostro. Su mirada es firme – "Las acepto, sin importar qué" – reinicia sus besos, sus dientes acarician suavemente su labio inferior.
Pasa mucho tiempo antes de que Tomoyo tenga suficiente aliento para volver a hablar.
Notas de la autora: Hace unos días me puse a leer fics de hace como 8 años de Sailor Moon y de Bleach, con universos alternos que recuerdo me gustaban mucho y me dieron la idea para esta historia.
Mi intención era hacer un oneshot de esto, pero a la mitad del proceso me di cuenta que ya estaba quedando muy largo y decidí que no quería tirarles un escrito infinito de golpe. Siempre tiendo a escribir demasiado (si están familiarizados con mis otros trabajos, lo saben) pues me cuesta mucho sentirme satisfecha con el contexto de fondo; si encuentro algo que en mi cabeza necesita más explicación, se abre una puerta que me cuesta cerrar.
Créanlo o no, con esta historia he domado esos deseos irrefrenables y he intentado describir las situaciones de la manera más simple que me fue posible. He utilizado también un estilo muy diferente del que suelo escribir. Ha sido un primer intento, y espero no un fracaso.
La buena noticia es que la historia está casi terminada y probablemente publicaré el segundo (y último capítulo), la próxima semana.
Comentarios, tomatazos, dudas, reclamos y todo lo que quieran en un review.
¡Nos leemos pronto!
Saito Ryuzaki
