Un regalitu para Bruxi por su cumpleaños :3 ¡Feliz día, bb!
Advertencias: AU (O no, pero Itachi está vivo, así que... (?))
El que no esperaba
Cuando Naruto abrió la puerta estuvo muy tentado de cerrarla de nuevo. Sintió que su esposa se reía a su espalda, traviesa, y cuando la miró, entendía que le había jugado una mala broma. O más bien, obviado la parte importante. Era algo que más tarde hablarían entre ellos, desde luego.
En ese instante, tuvo que hacer su mejor esfuerzo por poner una de sus mejores sonrisas amigables.
—¡Sakura-chan! —saludó atrapándola entre sus brazos y recibiendo el mismo gesto por su parte. Después, se dirigió al hombre tras ella, quien enarcó una ceja al notar el compañerismo entre ellos—. Itachi-san.
—Un placer —saludó este estrechando su mano con la misma firmeza que él expuso—. Gracias por la invitación.
—Bueno, cuando Sakura nos dijo que volvía de viaje no podíamos esperar a recibirla, como siempre. Es mi mejor amiga, al fin al cabo. —Recalcando las palabras importantes para reiterar una amenaza disfrazada de amabilidad—. Siempre querremos verla.
—No le hagas caso, Itachi —intervino Sakura, que había intercambiado una mirada con Hinata—. Naruto es como un hermano grande. Un oso encantador.
—Eso estoy viendo —murmuró Itachi aferrándola de la cintura y besando su sien. Naruto rechinó los dientes.
—¡Hinata! —exclamó—. ¿Está ya la cena? Porque Sakura podría ayudarte con algo, creo yo.
—No, tranquilo, no lo necesito —descartó su esposa con amabilidad.
Él le dedicó una mirada de "apóyame" que ella ignoró fácilmente.
—¿Dónde está el servicio? —cuestionó Itachi buscando con la mirada.
—Ah. Vaya —gesticuló—, mira que Sasuke sabría dónde está —recalcó.
Sakura le dio un codazo, doblándolo por la mitad. Después, amablemente, como si nada hubiera pasado, le mostró el camino. Cuando regresó, Naruto sabía que iba a regañarle.
—¿A qué ha venido eso? —cuestionó.
Él puso morros.
—Sólo me preocupo por ti y trato de ser buen anfitrión.
—No necesito que cuides de mí —descartó Sakura levantando un dedo con ese poder misterioso que las mujeres poseían—, y has sido de todo menos buen anfitrión. ¿Qué pasa porque esté con Itachi y no con Sasuke?
—Es que… —De nuevo, hizo pucheros—. Es mi amigo y pues…
—Y ella también es tu amiga —recordó Hinata—. Y toma sus propias elecciones. ¿Le has preguntado si la hace feliz?
—No, pero…
—Pues pregúntaselo —incitó Hinata.
Naruto se volvió hacia Sakura, avergonzado.
—¿Te hace feliz?
—Sí —confirmó Sakura satisfecha—. Me hace muy feliz. Mucho más de lo que crees. Itachi me da esa seguridad que Sasuke nunca me dio. Me da esa fortaleza que necesito y me mira directamente. Entiende mis sentimientos y acepta mis defectos. ¿No te recuerda esto a algo?
Naruto no pudo evitar mirar a Hinata, quien le sonrió con cariño.
—Sí…
—Entonces, me comprendes. Entiendo tu lealtad a Sasuke, pero lo nuestro no iba a funcionar. Enamorarme de Itachi fue sorprendente y sabes perfectamente que no fue rápido para nada. Lleva su tiempo encontrar a la pareja destinada. Algo que también comprendes.
Asintió una vez más, con el corazón llenándosele de Hinata de nuevo.
—Pero Itachi es… —Apretó los labios—. Sakura, es un mujeriego. Le conozco desde que era pequeño. Tuvo una novia a la que hacía sufrir mucho justamente por su comportamiento.
Sakura se miró las manos, sonriente.
—Conozco la historia —indicó—. Lo sé todo.
Naruto apretó los dientes.
—No quiero que te aferres a algo tóxico —confesó—. Ya sé que decir eso es muy hipócrita de mi parte, más si espero que termines con Sasuke, pero…
—La lealtad hacia uno te impide ver la bondad de otro —interrumpió Hinata dejando un cuenco de pan sobre la mesa—. Naruto, eres un buen hombre. Lo sé mejor que nadie, pero justo por eso deberías de ver qué es mejor para Sakura. Sasuke era una persona tóxica. Ambos lo sabían y por eso tomaron rumbos distintos. ¿No es así, Sakura?
—Sí. Sasuke me dejó cicatrices que nunca podré superar —explicó abrazándose a sí misma—. Del mismo modo que yo le dejé a él. No tenemos ninguno derecho en hacernos daño el uno al otro.
Naruto apretó los puños y avanzó nuevamente hasta abrazarla. Hinata se unió a ellos y pensó que era hermoso de cierta manera.
—Lo siento, Sakura. Intentaré ser un buen chico.
Pero realmente le costó. Cuando Itachi regresó estuvo tentado de sentarlo en el sofá. Después, le dio le sirvió salsa de soja de más y aunque se ganó un pellizco por lo bajo de la mesa de Hinata, sentía cierta satisfacción por ver cómo Itachi aguantaba todo sin pestañear, sin enfadarse y sin dejar de mirar a Sakura, asegurándose de que estaba bien y que no le faltaba nada. Incluso la incitó a comer cuando consideró que era poco.
Decidido a dejarlo estar, se alejó para sentarse al fresco en la entrada al jardín. Cuando Itachi se unió a él, le sorprendió.
—¿Vas a regañarme por actuar infantilmente como cuando éramos niños?
Itachi negó con la cabeza antes de hablar.
—Creo que las chicas ya te han regañado lo suficiente. Tu esposa es buena, pero tiene un demonio dentro cuando se enfada.
—Lo mismo puedo decir de Sakura —indicó bajando la voz, pese a que ambas estaban inclinadas sobre el fregadero y se escuchaban los trastes, tenían un oído del diablo de fino—. Aunque seguramente, delante de ti no me haría nada.
Un gruñido parecido a una risita baja escapó de la garganta de Itachi, sorprendiéndolo.
—No. Sakura no tendría problemas de echarte la bronca delante de mí. Como cuando te dio el codazo. La he visto salir de la ventana de un auto para gritarle imbécil a un conductor con el que casi chocamos.
Naruto no pudo ocultar la sorpresa.
—Sí, Sakura no necesita ocultar su personalidad conmigo, Naruto —explicó con suma tranquilidad—. No sé qué entiendes tú por una relación, pero no quiero tintas medias. Lo quiero todo o nada. Y con ello, viene el saco entero. Hasta los defectos. ¿O vas a decirme que amas menos a Hinata por saber que eructa como toda persona? Entre otras cosas.
—¡Claro que no! —exclamó poniéndose en pie. Bajó la voz para sentarse de nuevo al notar que las chicas detenían sus movimientos para mirarle—. No es como si yo no fuera capaz de hacer todas esas cosas también y esperase que ella no las hiciera, diablos.
—Bien. Entonces comprendes nuestra situación. Sé que mi hermano es tu amigo y te lo agradezco. Pero tú no viste a Sakura llorar por él, destrozada, sin comer, sin querer vivir. Lo único que hacían cuando se veían a últimas era discutir, gritarse y soltarse palabras que nunca se olvidarán. Sasuke nunca la golpeó —añadió—, eso me lo ha jurado por nuestros padres muertos y le creo. Sakura también lo ha negado. A veces, el daño que hacen unas palabras son peores que las de un golpe, te lo aseguro.
—Lo sé…
—Las parejas tienen altibajos.
—También lo sé.
—Puede que algún día la haga llorar, pero me gustaría que fuera más de felicidad que por dolor. ¿No crees? Si tengo que hacerla elegir entre tú y yo…
Naruto frunció el ceño.
—No tienes que hacer eso.
—No pensaba hacerlo —reconoció Itachi totalmente tranquilo, delatando así que había caído en su juego—. Sakura te elegiría a ti, Naruto. Lo mismo que me escogió a mí cuando su corazón sanó. Pese a que soy el hermano del hombre por el que ha llorado hasta agotarse.
—Justo por eso eres tan importante, Itachi. Porque no la has hecho llorar —puntualizó completamente convencido—. Le has dado lo que necesitaba y una de esas cosas, era quererse a sí misma, comprender que alguien la levantaría del suelo en sus peores días y seguiría siendo igual de hermosa.
—Es hermosa —garantizó Itachi—. De muchas formas.
Naruto sonrió. Podía darle la razón.
—Entonces —cuestionó Itachi ladeando ligeramente la cabeza con una mueca de inocencia que, claramente, no tenía—. ¿Soy adecuado para ella?
Soltó una carcajada sonora.
—¡Lo eres maldita sea! ¡Lo eres!
No le quedaba más que aceptarlo. Respetarlo. Pero la próxima vez que viera a Sasuke quizás le diera un buen puñetazo. Y si Itachi la lastimaba, se pensaría en serio buscar información en internet acerca de cómo matar sin dejar rastro.
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—Sé que me advertiste sobre él, pero madre mía. Más que un oso era un pitbull.
—Creo que los dos son muy peligrosos a su manera. El primero por naturaleza, el segundo, por fama —corrigió Sakura—. Naruto sólo se preocupa por mí.
Itachi le besó los dedos enlazados a los suyos con ternura.
—Me gusta. Siempre me cayó bien, pero ahora más.
Ella se echó a reír, feliz.
—¿Por qué?
—Porque quiere hacerte igual de feliz que yo —indicó—. La única diferencia, es que yo sí estoy enamorado de ti y él está ya casado. ¿O quieres un amante?
—¡Claro que no! ¡Y menos Naruto! Es mi mejor amigo —protestó haciendo muecas divertidas de asco—. No, ni hablar.
Luego le miró, abriendo la boca sorprendida.
—¡He caído de nuevo en tu trampa!
Itachi no lo negó. A cambio, le dio un beso en los labios.
—Y las trampas que quedan —aseguró. La emoción se palpó en los ojos verdes—. ¿Necesitas que te lo diga, Sakura?
Ella lo rumió.
—Sólo a veces. Cuando lo necesite, cuando tengas ganas de recordármelo o sientas que es el momento y te apetezca. Pero nunca por mentiras.
Asintió lentamente, la rodeó con su brazo.
—Vale, pero es que ya sabes que te amo igualmente.
—¡Ah, lo has dicho! —exclamó entre carcajadas.
Él se encogió de hombros.
—También puedo demostrártelo.
Esa vez, un rubor muy diferente llegó a sus mejillas y el brillo travieso de sus ojos le dio la respuesta que necesitaba.
Iba a hacerla feliz. Sí. Lo había prometido hacía mucho tiempo, cuando su hermano intentó recuperarla y él no le dejó. Sakura debía de elegir por sí misma, por supuesto, pero mientras pudiera, la cobijaría, mientras fuera suya y él, fuera suyo.
¡Fin!
Quería haber hecho más larguito, pero sentí que mandarlos a cuicui sin más no quedaría bien xD
Es un pequeño regalito, pero espero que te guste =D
¡Feliz día!
