¡He vuelto! Dios, que larga espera, pero aquí vengo regresando poco a poco, paso a pasito para retomar está historia que se inició en el 2009.

Disclaimer: InuYasha no me pertenece ni ninguno de sus personajes.

Dedicatoria: Este capítulo fue patrocinado por RT, gracias por tanto, espero lo hayas disfrutado.

La elegida

Sin retorno

00:00 a.m.

El corazón de Kagome latió fuertemente mientras caía, una luz celeste casi traslucida brotó de su pecho, dispersando la morada que le rodeaba en una onda de poder que la mareó.

00:00:30 a.m.

El tiempo se detuvo.

—¿Qué está pasando? —se preguntó en voz alta, mientras trataba de comprender porque estaba suspendida, nunca, en todas las veces que había utilizado el pozo había pasado eso.

Has llegado Miko, ahora deberás tomar una decisión

—¡De nuevo tú!

¿Estás preparada?

—¿Preparada? ¿Para qué? —preguntó con el cuerpo tenso, algo le decía que lo siguiente iba a ser difícil, muy difícil.

Para tu decisión.

—¿Mi decisión? ¿De qué estás hablando?

Mi poder se ha manifestado en ti, es la hora.

—¿Tu poder? Espera, ¿por qué en mí? ¡¿Quién demonios eres?!

Yo soy tú, tú eres yo. Ahora elige, ir o regresa.

—…pero yo…

Sólo hay un viaje más, decide con sabiduría.

—… —Kagome empezaba a entrar en pánico, sus manos temblaban y sus nudillos derechos comenzaban a ponerse blancos por la excesiva fuerza que estaba usando al sujetar su arco.

La duda no debe existir, tu decisión es única y no habrá vuelta atrás, decide bien.

La voz fue volviéndose un susurro hasta desvanecerse como al final de una canción.

—¡Espera! —demandó—. Eso significa que nunca volveré a ver a mi familia o a InuYasha, si tengo que elegir, significa que tendré que perder uno u otro.

Silencio fue la respuesta que obtuvo.

—¡RESPONDE! —exigió con el corazón apretado y adolorido, no podía estar pasando eso, simplemente no.

Más silencio.

Absoluto silencio.

Cerró sus ojos tratando de contener las lágrimas, tenía que decidir entre su familia o InuYasha, la estaban arrinconando; ¡era injusto! No estaba lista para eso, no para una decisión así, su corazón estaba agonizando ante la idea. Enterró su cabeza en sus manos, tratando de controlar el ataque de pánico que empezaba a tener, inhaló y exhaló profundamente hasta que sintió que su ritmo cardiaco había bajado, dejo escapar un suspiro tembloroso y sus brazos cayeron a sus costados, tirando en el proceso la cajita de terciopelo, que, de igual manera, quedó suspendido.

Su mente trató de poner en orden los pensamientos que corrían sin tregua ni descanso en su cabeza, sólo una oportunidad y dos opciones.

¡¿Cómo demonios podría elegir?!

Pensó en su familia. Las sonrisas y abrazos de su madre, la dulzura y comprensión de Sōta, las historias y locuras de su abuelo y los suaves ronroneos de Buyo.

Pensó en sus amigos. El orgullo de InuYasha, la fidelidad de Sango, la sonrisa fácil de Miroku, la picardía de Shippō y la ternura de Kirara.

No. No quería dejar ir a ninguno.

Una luz brotó entre sus ropas, interrumpiendo el flujo de sus pensamientos. No tardó en sentir el tirón de los fragmentos de la Shikon, rápidamente lo sacó de entre sus ropas y lo que vio la dejo helada.

El fragmento lucía un brillo opaco y casi muerto.

—¿Qué? ¿Por qué?

Porque estás dudando, un corazón que tiene dudas no puede purificar, sólo manchar.

—¡Tú! Deja de jugar con mi cabeza, deja de darme estos mensajes confusos, ¡dime que debo hacer!

Elegir.

—¡No puedo!

El tiempo se ha acabado. Elige o queda suspendida en la eternidad.

00:00:31 a.m

El tiempo volvió a transcurrir.

—No… yo…

La voz de Sōta le llegó como un susurro: Feliz cumpleaños hermana.

00:00:50 a.m

Llanto.

00:00:52 a.m

Brillo opaco.

00:00:54 a.m

Lágrimas calientes.

00:00:56 a.m

Decisión.

00:00:58 a.m

—Iré al-

00:00:59 a.m

Feudal.

00:01 a.m

El pozo se selló.

.

.

.

Kagome lloraba sentada en una esquina del pozo, no quería levantarse ni salir de ahí, su corazón estaba roto y simplemente desearía quedarse ahí hasta que el dolor disminuyera, y a pesar de que no sabía si había tomado la mejor decisión, lo hecho, hecho estaba; por lo que inhaló profundamente llenando sus pulmones del característico aroma del pasado, natural y vibrante, con un suspiró cansado se reincorporó, sus ojos se dirigieron hacia arriba, el cielo estrellado la recibió y aunque muchas veces amo verlo tan nítido como ahora, era el recuerdo de donde estaba sin opción a una retirada, dio un paso para salir cuando su pie golpeo algo, al mirar con atención lo que creyó una piedra, era en realidad el regalo de su hemano.

—Sōta —suspiró recogiendo con amor el presente, no dudo antes de abrirla y sus ojos se volvieron a llenar de lágrimas.

Era un collar.

Una luna creciente y en la base una estrella de ocho picos, haciendo referencia a su nombre, pero claro que él encargaría algo así, Sōta siempre supo de su fascinación por la noche y sus astros sobre todo de la Luna y las estrellas.

Sonriendo aún con las lágrimas cayendo se colocó el collar, iba a cuidarlo. Regresó la cajita al suelo con un deseo en mente, si los huesos de los monstruos arrojados habían pasado la barrera oró porque igual la caja, para que Sōta supiera que estaba bien y tenía su presente con ella.

Después de unos segundos más mirando el objeto, decidió que era momento de salir y enfrentar sus decisiones, se agarró de las enredaderas para poder salir, a pesar de haber tenido que salir innumerables de veces del pozo, no lo hacía más fácil, sumando que anímicamente no estaba en su mejor estado lo que hacía que soportar su peso le resultara desafiante, cuando tocar la madera suspiró de alivió, se impulsó para salir, sin embargo, su pie resbalo; pero nunca llegó a caer porque una mano la sostuvo de la muñeca.

Suspiró con alivio, agradeció que InuYasha tuviera tan bien olfato, porque lo último que quería era romperse algo al no poder salir bien del pozo, ella giró su muñeca para aferrarse al brazo masculino, una vez segura en el agarre sintió como tiraban para sacarla, el aire fresco se sintió fresco contra su piel, sus pies tocaron la hierba y levantó la vista, sonriéndole a InuYasha.

—Gracias, In- —sus palabras murieron en sus labios, pues quien estaba frente a ella no era InuYasha—. ¿Sesshōmaru?

El yōkai observó a la mujer que viajaba con su medio hermano, notó enseguida el cambio de ropaje, lucía más recatada y poderosa, a diferencia de como mostraba su cuerpo anteriormente, no es que no fuera hermosa, pero notaba como los hombres tendían a menospreciarla por su forma de vestir.

—Sacerdotisa, ¿ese fue tu poder? —preguntó.

Kagome parpadeó confundida ante la pregunta, sobre todo aún se cuestionaba porque la había ayudado.

—¿Poder? ¿Qué poder? —preguntó confundida.

Él no contestó, se limitó a verla tratando de encontrar la mentira en su mirada o lenguaje corporal, pero ella estaba diciendo la verdad, por lo que sin encontrar nada más que mereciera su atención se dispuso a marcharse.

Kagome le vio marcharse sin una palabra más, fue hasta minutos después que se dio cuenta que no le había agradecido por haberla ayudado, se llevó la mano al collar que portaba, no sabía por qué, pero su mirada lucía menos abrasiva y severa que las últimas veces que se encontró con su grupo.

Sesshōmaru lazó una última mirada a la mujer que aún se encontraba inmóvil, regresándole el escrutinio, estaba seguro que ese inmenso poder había surgido del pozo antes de que la sacerdotisa saliera, ¿podría ser que ella…? Regresó su vista la frente y se internó en las sombras, tonterías, pensó.

Una humana no tendría un poder tan grande.

.

.

.

Kagome se había quedado varios minutos en el pozo antes de dirigirse a paso lento hacia la aldea, por la hora sólo se encontró a unos cuantos centinelas que al reconocerla la saludaron calurosamente, el cambió de ropa pareció confundirlos al principio.

No tardó en llegar a la cabaña de Kaede, pero tenía miedo de entrar, aún tenía demasiadas emociones en su interior, así que insegura a travesó el umbral, encontrándose con la sacerdotisa más anciana que la recibía con una sonrisa, sorprendida sí, pero siempre feliz de verla.

—Kagome que sorpresa, no te esperábamos hasta dentro de una semana.

Ya no había marcha atrás.

Las lágrimas se deslizaron.

Continuará.

.

.

.

¡¿Qué pasará?! ¿Qué misterio habrá? Voy a modificar varias cosas de la idea original, peeeeero mantendré la misma base, porque me enamoré de varias cosas aunque en aquellos tiempos no supe manejarlo con mayor profundidad, espero está vez poder lograrlo.

¡Besos y abrazos para todas!

Con amor,

FiraLili

04/08/2021