PADRE NÚMERO 2
UN HOMBRO PARA LLORAR, AGRADABLE MIENTRAS DURÓ, EXCESO EXCESO
El luto le duró unos meses a madame Zabini. Su pequeño hijo apenas comprendía la situación, pero sí entendía que nunca más volvería a ver a su padre. Entonces un día sin más, un rostro redondo y bonachón se aparecía en su casa cada vez más seguido hasta que lo presentaron como su nuevo papá.
Jacob Gamp tenía como 40 años cuando se casó con su joven madre; a Blaise le resultaba algo molesto que fuera tan poco agraciado en comparación con su papá, además de muy gordo, pero el señor Jacob era increíblemente amable con él, juguetón y a decir verdad le tomó bastante cariño. Le daba dulces a escondidas y se encargó de llenar su cuarto con juguetes. Además fue un gran consuelo para su madre luego de la pérdida, ella podía llorar con él libremente. Lágrimas de cocodrilo, como comprendió Blaise después.
-Tu nuevo papá te quiere mucho- le repetía su madre después de casarse con Gamp-. No tanto como a mí por supuesto. ¿Sabes qué más? Es de los pocos de su familia que quedan, y él quiere un descendiente digno. Debes ser muy educado con él, debes quererlo mucho y no debes mencionarle que te dije esto, ¿de acuerdo?
Blaise torció los labios, sitió un ápice de nostalgia que se esforzó por disimular, aunque no había nadie a su alrededor. El carismático rostro que lo veía desde la foto perteneció a un hombre al que sí recordaba, al que sí le tomó aprecio y al que sí le llamó papá. Recordaba que bajo el olor de su costosa colonia olía a sudor y a dulces. Lo recordaba esforzándose por seguirle el paso mientras jugaban, moviendo torpemente sus pies bajo su enorme barriga. También recordaba cómo se reía, tan alto que hacía temblar las paredes. Y recordaba que era un buen cantante de ópera, a lo que se hubiera dedicado si no hubiera tenido que mantener los negocios familiares.
El señor Gamp se sintió mal del corazón una vez, lo mandaron a reposar pero le aseguraron que pronto estaría de pie. Blaise se preocupaba por él, así que iba a jugar a su habitación todo el tiempo. Para ese momento su madre actuaba en el papel de esposa sumamente preocupada, tanto que le preguntaba a su esposo qué pasaría con ellos si algo le pasaba. A pesar de que Jacob Gamp tenía el favorable pronóstico de recuperar su salud, los llantos de su esposa lo conmovían hasta el alma. Así, a los pocos días llegaron sus abogados y se encargaron de poner todo a nombre de su esposa y su hijastro.
Una vez tuvo lo que quiso, la señora Zabini dejó de interesarse por su esposo. Poco después el señor Gamp sufrió un infarto fulminante y repentino; murió solo en su estudio, con caramelos en el bolsillo y el último beso de su esposa aún grabado en su mejilla.
-Yo presentía que con sus hábitos no iba a durar mucho- fingía sollozar su madre-. Le decía que se cuidara, que parara sus excesos. Aún con todo y su glotonería yo lo amaba. Mi pobre Blaise está destrozado, Jacob siempre fue maravilloso con él, un verdadero padre.
Blaise suspiró ligeramente y puso el cuadro en su lugar. Miró al siguiente tipo y pensó que hablar tan bien de Gamp fue lo que llevó al siguiente infeliz a la tumba.
Ok, aquí mi instinto me dijo: Blaise debió sentir cariño por al menos uno de sus padres. Fue algo triste :'v ggg
Dejen sus comentarios ya saben dónde y nos leemos pronto.
XOXO
