Buenas! Acá traigo el primer Capitulo. Quería aclarar que estos primeros capítulos voy a estar asentando los personajes de TVD y TO, pero no se confundan. Esto termina en un Edward x Bella, pero no solo se trata de ellos, solo hay que tener paciencia.

Como siempre, ningún personaje me pertenece, yo solo juego un ratito con ellos.

Hacía varios años que Isabella y Hope Mikaelson habían perdido a la mayoría de su familia. Hope, había sacado a su tía Isabella del collar solo unos días después de haber muerto.

Isabella, después de ver a su familia morir frente a sus ojos y ante el pedido de su propio marido había decidido dejar salir todo su poder. "Brilla Love, como solo tú puedes hacerlo" le había dicho Kol justo antes de que su cuerpo se convirtiera en ceniza. La vida de aquellos que les habían arrebatado a las personas que amaba y le enseñaron la palabra incondicional, no eran absolutamente nada para ella, por eso lo hizo explotó, dejó que el fuego que nacía de su pecho consumiera todo a su alrededor, incluido su cuerpo.

Isabella aún se atormentaba cuando recordaba lo miserable que se sintió. No había podido protegerlos, no había podido evitar la tragedia. Hope la había abrazado en llanto y le había contado como Hayley, su madre se había sacrificado junto a su tía Freya para evitar que llegaran a ella mientras todos en el instituto Salvatore la ayudaban a escapar. Las dos murieron protegiendo a la esperanza de los Mikaelson. Isabella era lo único que le quedaba a la pequeña y Hope era lo único que le quedaba a Isabella en este plano.

- Tía ¿Estas segura que Forks es lo suficientemente seguro? – Hope estaba intrigada por el nuevo escenario al que se dirigía su vida. Iban a empezar de cero una vez más.

- Está lo suficientemente aislado... – Le contestó a su sobrina sin comprometerse, Hope hizo una mueca.

Isabella entendía a su sobrina, tenía 17 años y la estaba arrastrando a un pueblo donde poco se podía hacer para divertirse, pero era lo suficientemente alejado para poder practicar magia, sin ser descubiertas. Hope, era poderosísima, pero el temperamento de su parte lobo era un impedimento para controlar su poder. Ellas, seguían siendo perseguidas por aquelarres que buscaban la extinción o el poder de la tribida y debían trabajar en el control de la pequeña Mikaelson para cuando la batalla sea inevitable.

Hope era por legado paterno una bruja, un vampiro y una mujer lobo, aunque hasta el momento solo su parte bruja estaba activa. Ella no había matado a nadie, por ende la maldición de mujer lobo no se había activado, y tampoco había muerto, significando que su vampirismo estaba dormido aun.

- A veces quisiera ser una adolescente normal ¿Sabes? Preocuparme por mi pelo, por mis amigos pero no, heme aquí, huyendo con mi tía e intentando aprender autocontrol de un Cisne de fuego que no puede evitar morir cuando libera su verdadero poder. Menuda maestra. – resopló riendo Hope sabiendo que su actuación no iba a impresionar a su tia.

- Muy graciosa, porque no usas tus habilidades para terminar de empacar y dejas de aparentar que no amas ser lo que eres. – Ella sonrió pícaramente y con sus manos dirigió toda la ropa que estaba colgada en su placar a la valija abierta que estaba sobre su cama.

Hope Andrea Mikaelson había crecido en una familia condenada a la violencia y marcada por el desamor y la tragedia.

Los hermanos Mikaelson habían sido convertidos en vampiros por sus padres para protegerlos de los hombres lobos que ya habían matado al más pequeño de su familia, sin saber que estaban creando monstruos sedientos de sangre.

Cuando las cosas inevitablemente se salieron de control, su padre, Mikael se convirtió también con un solo propósito, cazar a sus hijos uno por uno, para corregir su error, los persiguió a través de los siglos atormentándolos e infundiendo el pánico que siempre les había producido desde que eran pequeños. Mikael no fue un buen padre siendo humano, siempre abusando física y mentalmente de sus hijos y esposa, pero como Vampiro original era peor. Era simplemente la peor pesadilla de los hermanos. Y quizás fue por desamparo, miedo o soledad, pero ellos juraron que siempre estarían los unos a los otros. Siempre y para siempre.

Ser parte de la familia Mikaelson, era maravilloso, pero también una maldición. Ellos nunca fueron los buenos de la historia, eran los villanos y enfurecieron a miles a través de los años, asesinaron, usaron e hicieron a su antojo con el único miedo a que su padre los encontrara, pero Hope había puesto patas para arriba todo, su llegada, milagrosa había cambiado la vida de todos los Mikaelson, les había dado esperanza, les había recordado lo que era el amor incondicional ese que solo se profesaban entre ellos y lo que era tener una razón de existir. Hope había nacido de una noche de locura que su padre, el gran hibrido había tenido con la última descendiente del clan licántropo Labonair. La pequeña Mikaelson había absorbido todo ese amor pasional e incondicional, pero también toda la fiereza que caracterizaba a esta familia. Podía ser amablemente cálida o despiadadamente fría. Relajada y a la misma vez calculadora. Dulcemente ingenua o celosamente desconfiada. Una contradicción hecha persona y al final del día ella era una Mikaelson y el poder corría por sus venas. Tan malditamente arrogante como lo eran todos ellos.

Isabella veía mucho de su marido en Hope. Siempre era doloroso y gratificante para ella encontrarlo en sus expresiones, en su sonrisa, en sus conjuros. Hope había aprendido bastante de él. Kol, amante de la brujería vivía lamentándose por haber perdido la capacidad de ser hechicero cuando su madre los había convertido. Un vampiro no podía hacer magia. Cuando Hope nació Kol vio la oportunidad de disfrutar aquello atreves de su sobrina y habían desarrollado un fuerte vínculo gracias a ello.

- ¿No te parece que es hora de que salgas en citas? – Hope solía molestar a su tía con eso desde hacía unos meses. Isabella respiró hondo, hastiada de la insistencia de su sobrina. Ella tenía aventuras, descargaba su tensión sexual cuando lo necesitaba pero eso jamás se lo iba a decir a Hope. Isabella había aprendido que no siempre tenía que haber amor para satisfacerse.

- Si, ¿Antes o después de tener que huir inesperadamente? – Gruñó molesta. Sobre todo porque no tenía intención alguna de ir en citas románticas. Ya había conocido al hombre de su vida, la había hecho su esposa y le había hecho conocer lo que era amar y ser amada. Kol la había arruinado para siempre.

- Si, claro la excusa que sea que te haga feliz tía Isabella. – Hope la palmeó en el hombro con condescendencia.

- Hope…

- No digas Hope… como si fuera una nenita caprichosa, no lo soy. – Isabella alzó una ceja mirando incrédula a su sobrina. Hope Mikaelson no siendo caprichosa. Si, claro. – Bueno, lo soy, pero no en este momento. Somos seres inmortales o muy difíciles de matar, podríamos con suerte vivir eternamente… - Le explico como si fuera una sorpresa, Isabella no pudo evitar hacer una mueca al escuchar eso, ella lo sabia pero no quería vivir para siempre sin Kol. – Con la eternidad por delante es ilógico pensar que no vas a volverte a enamorar. Al menos, yo no puedo pensar eso. Sería injusto, sobre todo porque mi tío Kol quisiera que sigas adelante. – Isabella rio fuertemente, hope era graciosa a veces.

- Tu tío Kol, si pudiera saldría de esta piedra y asesinaría a cualquiera en el que haya puesto los ojos. – Hope sonrió sabiendo que su tío efectivamente asesinaría a cualquiera que toque a su esposa.

- Pero no puede, ni podrá. ¿No? – Comentó amargamente. - ¿Cuánto más vas a tener que sacrificar por los Mikaelson?

- Todo. – Determinó de repente enojada. A Isabella la mataba lentamente saber que nunca podría dejar a Hope, la amaba y había prometido protegerla, pero cuando se enteró que Hayley también había muerto sabía que eso significaba nunca poder estar en el paraíso junto su marido. – Quizás por mis venas no corre tu misma sangre Hope, pero en el momento que le dije mis votos a tu tío no solo le jure devoción a él. Si no a toda la familia. Soy una Mikaelson. Siempre y para siempre. ¿De acuerdo?

- Entonces el mejor sacrificio que puedes hacer por mí, la última verdadera Mikaelson sin ofender – Aclaró sonriendo. - …es seguir adelante.

Isabella salió enojada de su habitación, y no pudo evitar azotar con su poder la puerta haciendo reír a su sobrina por su arrebato. De acuerdo, Isabella no se estaba comportando mejor que Hope que tenía 17 años, pero realmente su sobrina no entendía lo difícil que era para ella pensar en enamorarse de otra persona cuando su marido literalmente estaba dentro del collar que rodeaba su cuello..

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- ¿Vas a seguir sin hablarme mucho tiempo más? – Hope estaba en el asiento de acompañante mientras estaban a medio camino de Seattle. Isabella no había vuelto a emitir palabra, pero no era por no querer hablar con ella, estaba perdida en los recuerdos, recordando los ojos de Kol mirándola enamorado.

- ¿Vas a seguir molestándome por mi vida amorosa? – Dijo sabiendo que iba a enojarse por responderle con otra pregunta, pero se sorprendió cuando ella se encogió de hombros e hizo lo mismo.

- ¿Qué vida amorosa? – Hope le sonrió picara alzando las cejas mientras cambiaba de canción, Isabella negó divertida por su atrevimiento. Hope era única. – ¿Cuál es nuestra historia esta vez? – Isabella suspiró, en cada locación a la que huían debían inventar una historia y ya había perdido la diversión.

- Una vez lleguemos a Seattle veremos a Jasón Jenkins. Según Damon, él ya se encargó de eso, Jenkins nos dará la coartada completa pero un poco vaga, así que esta vez no vas a poder darle rienda a tu creatividad. – Resopló burlándose de su sobrina.

Una vez al llegar a New york, Hope de la nada empezó a hablar con un acento italiano, y convenció a todo su curso que descendía de una familia de mafiosos, que no era muy lejano a la realidad, pero cuando osó decir que era familiar directo de Al Capone, por supuesto que después de decir aquello nadie le creyó tildándola de mentirosa, por suerte la estadía en la gran manzana era temporal, porque pronto el carácter de Hope empezó a manifestarse contra los bullies que se metían con ella y por poco activa la maldición lobo.

- No eres graciosa ¿sabes? Deberías dejar de intentarlo. – Gruñó cruzándose de brazos. – ¿Aparte estas confiando en Damon Salvatore? – Isabella rió ante aquello, no confiaba en Damon, pero si lo utilizaba.

Damon Salvatore, uno de los hermanos Salvatore, había llegado a New Orleans cuando un par de fanáticos habían planeado matar a Niklaus y había decidido ayudar, pero claro, no lo hacía por amor al arte.

Todos los vampiros descendían de algún Original, y estos estaban ligados a su sangre por la misma magia que los había convertido. Si un Original moría, todo su legado moría con ellos y adivinen de quien descendían los hermanos Salvatore...

Damon había llegado para salvar el día, pero si bien pudo evitar la muerte de Niklaus, no llegó a tiempo para evitar el conjuro previo a su muerte. Él no sabía que los que querían muerto al hibrido eran los primeros vampiros que Niklaus había convertido y habían encontrado la forma de desvincular a sus descendientes de su sangre, si hubiera sabido eso, ni si quiera se hubiese molestado en aparecer.

Esa misma noche, Mystic Falls estaba de fiesta al saber que de ser necesario podían matar al gran hibrido, porque ahora ya eran libres. Hoy en día Damon las ayudaba, en gran parte por respeto a Caroline que le guardaba un gran cariño a Hope, pero nunca se podría saber cuándo iba a cambiar de opinión. Siempre estaba a un mal día de convertirse en un psicópata asesino.

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Jason Jenkins, les dio sus documentos y una historia de fondo, para poder así modificarla según su conveniencia. En principio, eran hermanas. Isabella y Hope Swan. Isabella al ser mayor de edad se había hecho cargo de su pequeña hermana cuando su padre Charles Swan había muerto en servicio. Nacidas en Londres, 15 años después cuando perdieron a su madre se habían mudado a los Estados Unidos con Charles.

Hope, iría al instituto de Forks en el último año de preparatoria, mientras que Isabella, periodista licenciada sería la nueva editora en jefe del pequeño periódico de Forks. Gracias Elijah por insistirme en tener una carrera. Pensó nostálgicamente. Al perder a su familia no solo había perdido a su marido había perdido a sus mejores amigos. Elijah, Rebekah incluso Niklaus le habían mostrados diferentes ramas del arte, y si bien no siempre estaban de acuerdo, Isabella daría lo que sea para un nuevo debate con cualquiera de ellos.

La casa que habían conseguido, estaba alejada del pueblo y adentrada en el bosque, para llegar a ella había que cruzar un hermoso prado que contenía diferentes flores y plantas. Algunas de ellas, clave para diferentes ungüentos y hechizos. Hope, estaba rebosante de alegría cuando encontró una hierba extraña para hacer un hechizo de olvido y sueño. Una de las ultimas cosas que su tía Freya le había enseñado, poner a dormir a un contrincante soplando esta hierva mezclada con su propia sangre para dormirlo o despertarlo a voluntad y poder modificar sus recuerdos sin que se diera cuenta.

- Definitivamente, tenemos que hacer un gran trabajo para que sea acogedora. – Comentó Hope danzando por el pasillo de la casa. Ella por momentos tenía esta vitalidad propia de su edad que hacía sentir a Isabella un calor acogedor. - pero nada que un par de compras no solucionen. – Le quitó importancia de repente emocionada.

- Si, algo me dice que no será difícil... – Masculló Isabella mirando la casa con una mueca. Hope se escogió de hombros.

- Bueno, para algo hay que usar la herencia familiar ¿no?

- Juro por Dios que a veces no sé a quién eres más parecida... – Comentó divertida, Hope se encogió de hombros sabiendo que no importaba, ella iba aceptar orgullosa cualquier similitud con sus familiares.

Niklaus quizás no era un adicto a las compras como lo era su querida hija, pero siempre tuvo todo lo que quiso cuando quiso, sin impedimento alguno y Hope, era una combinación explosiva de todos aquellos que la amaron.

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- ¡Tía estoy en casa! ¡Lista para seguir con la cocina! – Hope entró enérgica por la puerta dejando su mochila a un costado y atando su rojo pelo en una cola alta.

Isabella gimió internamente. El tema de hacer acogedora la casa, estaba tomando más tiempo del que pensaba y si tenía que colocar un empapelado más, iba a perder la cabeza. Hope quería pedirle ayuda a alguno de sus amigos vampiros para así traer a los mejores asesores de decoración a Forks, pero su tía no estaba de acuerdo en manipular a la gente, para ella era un rasgo odioso y discusión constante que tenía con su tío Kol. "¡Que puedas hacerlo no significa que tengas que hacerlo!" "Es grosero jugar con la mente de la gente" Solía decirle. Hope sabía que tenía razón, pero la practicidad y el lujo eran demasiado tentadores.

- Creo que tenemos que entrenar, ya habrá tiempo para la casa. – Le dijo pasando por su lado y sacándole el rodillo de las manos.

- Pero… - Comenzó a protestar encaprichada. ¡Había pensado todo el día en como ese color crema iba a quedar espectacular en el techo!

- Pero nada Hope. No podemos descuidarnos, necesito saber que podes defenderte sin hacer el uso de magia, al menos hasta que actives alguna de tus partes y no es una sugerencia para que lo hagas. – Isabella la acusó con el dedo haciendo que ella levante ambas manos. Hope no estaba deseosa de activar sus otras partes, de hecho estaba bastante asustada al respecto. Su tía era una excelente bruja pero nunca había experimentado lo que era la transformación a lobo y siempre había querido que su madre este con ella cuando eso pasara o incluso su padre, que al ser un hibrido también había pasado por la transformación.

En un pueblo tan pequeño como Forks, pensar que iban a pasar desapercibidas fue el error más grande que pudieron haber hecho. Todo el mundo estaba pendiente de ellas, desde la recepcionista del colegio al señor que atendía la tienda de deportes; así que Hope no podía ir por la vida haciendo de las suyas con magia. Si alguien la atacaba, tenía que saber inmovilizar o incluso devolver el golpe, y no quebrarle los huesos con alguna frase, por más normal que eso sea en Mystic Falls, en Forks no eran las personas más abiertas y podrían llegar a querer prenderlas fuego en el parque por brujería. No es que pudieran hacerlo, pero a Isabella lo que si le preocupaba eran las acciones que deberían tomar si llegaban a eso.

Una de las primeras cosas que hizo Isabella cuando Hope la liberó por primera vez, fue aprender a defenderse físicamente. Nunca nadie la iba a volver a someter. Aun los recuerdos de su primera muerte, la perseguían. Más allá del dolor que provocaba el fuego en su piel, lo que mas recordaba eran los ojos desesperados de su hermana al verla arder, sus gritos e intentos de llegar a ella… Odiaba recordarla de esa forma. Frágil e indefensa rogando por la vida de su hermana, una hermana que pudo haber evitado su propia muerte. En esa época las mujeres no tenían permitido si quiera pensar en defenderse, simplemente no era una posibilidad. "Si tan solo alguien se hubiera tomado la molestia de hacérnoslo saber…" Se solía lamentar, pero en este nuevo mundo en el que había despertado, las mujeres se defendían, se hacían escuchar y luchaban a la par de los hombres. En estos 8 años Isabella había conocido mujeres implacables, feroces, leales a sus principios e ideales, había visto a Hayley pelear con toda sus fuerzas para salvar a su pequeña, había visto a Bonnie Bennet pelear con todo el poder que su cuerpo podía soportar para salvar a sus amigos, había visto a Rebekah y a Freya unir sus fuerzas contra un enemigo común, y había visto a humanas enfrentarse a poderosos monstruos y salir victoriosas. Las mujeres ya no se callaban, ya no temían a todo, ellas se preparaban, se unían y luchaban.

- Vamos. Sígueme, correremos antes. Necesitamos regular nuestra respiración y entrar en calor, sobre todo tu, te estas volviendo perezosa.

- ¡Hey! – Se quejó Hope bajando las escaleras de la entrada. – Me siento herida…

Ambas tomaron ritmo, adentrándose en el bosque. El clima frio y húmedo a su alrededor hacia que sus pulmones le dificultara largar el aire correctamente, pero pronto sus cuerpos se acostumbrarían a la densidad. Había algo liberador al correr pensaba Isabella, su mente parecía esparcirse y sus pensamientos generalmente agobiantes perdían peso con cada paso que daba. Nada existía mientras ellas corrian, no había pasado ni futuro, solo el presente, solo el movimiento de sus cuerpos, el aire entrando en ellas, el movimiento de las ramas, el ruido de los animales, los pasos de la otra a su lado, era casi una meditación para las Mikaelson. Sus sentidos se agudizaron sintonizándose con la naturaleza, por eso les fue fácil saber que luego de unos minutos corriendo hacia el ruido del agua, no estaban solas.

Isabella frenó en seco, haciendo alarmar a Hope quien frenó y al igual que su tía tomó una posición defensiva. Recuperando el aire Isabella se acercó a su sobrina y tomó su mano, dispuesta a hacerse invisibles de necesitarlo.

De un árbol a lo lejos salieron 3 adolescentes, vestidos de la cintura para abajo. Eran intimidantemente altos, de piel rojiza y a simple vista no parecían muy amistosos, pero eso era puramente un prejuicio de parte de Isabella.

- Es peligroso que estén solas en el bosque, hay depredadores en estas zonas. – Comentó uno de ellos mirando a ambas mujeres como si fueran unas niñas estúpidas solo por estar en el bosque.

- ¿Por qué? ¿Por qué somos mujeres? – Preguntó Hope con soberbia. Isabella rodó los ojos internamente. Esta no era una pelea que quisiera comenzar con estas personas. – Porque por lo que veo ustedes también están acá solos. – Señaló.

- Buenas tardes. – Saludó Isabella, haciendo que la atención que estaban poniendo en Hope se dirigiera a ella. – Nuestra casa no esta tan lejos, y con un padre que amaba salir a cazar todos los fines de semana, creo que sabemos lo que estamos haciendo. – Explicó pacientemente con una sonrisa conciliadora, ellos rieron como si les hubiera contado el chiste más estúpido del planeta, a su lado Hope, rechinó sus dientes.

- ¿Qué te parece tan gracioso Idiota?

- ¡Hope! – La regañó su tía tomándola del brazo cuando quiso acercarse a los desconocidos que tenían en frente. – No hace falta ser tan grosera. – Le siseó solo para que ella la escuchara. Hope resopló y fulminó con la mirada a los tres que la miraban burlones. – Como les decía, estaremos bien. Mi nombre es Isabella Swan y esta es mi hermana Hope. – Se presentó y ofreció su mano. Cuando el que mayormente hablaba la tomó, Isabella en seguida sintió la diferencia de temperatura con cualquier persona. Su piel ardía al igual que la de ella. Ambos fruncieron el ceño.

- Solo tengan cuidado ¿De acuerdo? – Dijo rápidamente, y alejó su mano dando un paso atrás. - Se sorprenderían de los depredadores que andan por estos lados. – Dijo mirando hacia a su alrededor. Hope lo miró de repente distraída por el pecho desnudo del hombre. Era guapo, de una manera muy masculina y tosca, pero su actitud hacia que Hope se exasperara.

- Como dijo mi hermana… nada de lo que no estemos acostumbradas. – Hope repitió como si el hombre que tenía en frente fuera idiota, este asintió dándose la vuelta y palmeó la espalda de uno de sus amigos que seguía mirándolas burlón. Grosero. Pensó fulminándolo con la mirada. – Vámonos, no hay más que podamos hacer… Ah! – Exclamó de repente como si hubiese recordado algo. – Jacob Black. – Dijo señalándose. Isabella asintió, en cambio Hope le dio la espalda desinteresada.

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- ¿Qué pasa? – Preguntó Hope una vez se acercaron a su casa. – Te conozco, estas extrañamente callada. Ni siquiera me regañaste por provocarlos. – Señaló.

Isabella se debatía, no sabía si decirle de la extraña temperatura del tal Jacob, y de su reacción al sentir la de ella. Su piel siempre estaba ardiendo, su temperatura corporal siempre estaba arriba de los 40° grados Celsius y su excusa cuando estrechaba la mano con alguien, generalmente era las estufitas de bolsillo que afortunadamente habían creado en ese tiempo, pero no traía una en ese momento, asi que decirlo hubiera sido inútil y sospechoso. Isabella sopesó que solo había dos opciones o este Jacob estaba con fiebre en el medio del bosque sin remera, o no era completamente humano. Ella decidió guardarse aquella información por el momento.

- ¿Para qué voy a regañarte? ¡Si es como hablar con la pared! - Isabella estaba exasperada con ella, y Hope no estaba acostumbrada a ver a su tía de ese modo. – Estamos huyendo hace tiempo… y es la primera vez que tenemos una oportunidad de tener un poco de normalidad y tú solo buscas problemas con tu actitud arrogante. – Hope rechinó los dientes ofuscada.

- ¡Soy una Mikaelson! No voy a dejar que unos niñitos con problemas de testosterona se crean mejor que yo. – Le gritó a su tía de repente iracunda. Isabella frunció el ceño ante el tono de su sobrina.

- ¡Estamos en Forks! Nadie conoce a los Mikaelson, eres una Swan. Una huérfana criada por su hermana más grande. ¡No eres nadie! Grábatelo en la cabeza Hope, ser una Mikaelson no es un beneficio en este momento es una maldición. Una maldición de la cual estamos intentando escapar. – Los ojos de su sobrina relampaguearon cuando Isabella le negó su legado y lo siguiente que supo es que salía volando haciendo que su espalda impactara contra una gran roca. Isabella no había tenido tiempo de reaccionar y bloquear el ataque de Hope.

Lo último que Isabella vio antes de perder la conciencia fueron los ojos desenfocados de su sobrina.

Espero los vaya atrapando y gustando... Ya apareció Jacob y no falta mucho para que Los Cullen irrumpan en la vida de las Mikaelson.

Que piensan de Hope? Es medio fosforito no? Que piensan de su feminismo? Si lo ven de forma exagerado, no enloquezcan es la intención. Quiero parodiar un poco eso ya lo van a ver mas adelante.

Isabella sigue perdidamente enamorada de Kol, pero este esta muerto, vamos a acompañarla en su duelo y acompañarla hasta que se enamore de un tal Edward. Jiji

Recuerden poner la historia en fav y follow así les avisa cuando hay un nuevo capitulo y... que dejen algún review no me va a matar.

Gracias por leer!