Buenas! Acá estoy con un nuevo capitulo. Gracias por los Reviews, Fav and Follows, me ayudan un montón a no frustrarme y seguir escribiendo.

Como siempre ningún personaje es mío, yo solo juego con ellos.

Isabella abrió los ojos para volver a cerrarlos rápidamente, la luz era demasiado fuerte y sentía todo su cuerpo adolorido. La cabeza no paraba de pitarle, como si dos parlantes se acoplaran incesantemente haciéndola sentir confusa, pero pronto recordó que había presionado un poco de más a Hope con sus palabras y la había hecho enojar. Isabella podría a ver parado el ataque de Hope, incluso hacerle frente, pero ella subestimó el temperamento de su sobrina.

Era eso mismo por lo cual tanto las brujas como otros seres la querían muerta. No siempre podía controlar su temperamento, y la profecía decía que ella iba a provocar el fin del mundo en una rabieta. Isabella particularmente no lo creía pero le enojaba el poco control que últimamente mostraba su sobrina.

Sí, Hope solía perder el temperamento y sí, podría llegar a matar a alguien con sus arrebatos, y aunque sus emociones eran algo volátiles, siempre encontraba su centro y recapacitaba. No perdía el criterio. A su parecer Hope era igual de peligrosa que cualquier vampiro o bruja. Dios sabe que Damon Salvatore solía perder la cabeza cada poco tiempo y si bien tenía varios enemigos nunca nadie decidió que tenía que morir, pero al parecer portar el apellido Mikaelson y ser una mujer, cambiaba un poco las cosas.

- ¡Oh tía lo siento tanto! – Hope, levantó el brazo de su tía y se acurrucó a su lado escondiendo la cara en su pecho, ella volvía a sentirse una niña desolada buscando afecto. – Lamento haberte lastimado. – Sollozó. Isabella acarició su pelo en silencio. No sabía que decir, su sobrina nunca lo había perdido con ella, se enojaban, discutían, pero jamás había usado su poder contra ella. – Por favor, perdóname. – Rogó en llanto apretándose aún más. Isabella respiró hondo aguantando el dolor que estaba sintiendo, porque no quería apartarla, sabía que su sobrina debía estar sintiéndose enormemente arrepentida y no quería que confundiera sus acciones. – No me dejes por favor. – Pidió con la voz rota, temiendo lo que siempre había temido desde que había perdido a sus padres, quedarse sola. Isabella frunció el ceño frente a las palabras de su sobrina. Ella podía literalmente matarla, pero nunca, jamás la dejaría. Siempre y para siempre.

- Shh, cariño… Todo está bien. No voy a dejarte. – Le aclaró y besó su cabello mientras tarareaba para tranquilizarla tal como lo hacía Hayley con ella. – Estoy bien, un poco adolorida, pero bien.

- Tuve tanto miedo de haberte matado, de haber activado la maldición…– Isabella la entendía, matar a alguien por primera vez cambiaba a una persona para siempre, ella mejor que nadie lo sabía, se sentía un poder casi adictivo y la voluntad misma era lo único que te podía hacer frenar. – Lo siento tanto…

- Lo sé, cariño, lo sé.

Unos días después, con el cuerpo en mejor estado, comenzaron a entrenar, peleando cuerpo a cuerpo, atacándose a la distancia con ballestas y esquivando las flechas, Isabella había hecho un circuito bastante peligroso pero efectivo. Algunas tardes avanzaban con la casa, pero Isabella había logrado que su sobrina se relajara un poco con respecto a eso. No volvieron a ver a nadie en los bosques, pareciera que decidieron que ellas no eran sus problemas y lo agradecían, porque tampoco querían que ellos fueran el suyo…

Hope, había empezado en el instituto de Forks hacia unas semanas, e Isabella recién en la mañana siguiente tenía que presentarse con la Sra. Cope, para recibir las llaves de la biblioteca, que resultaba también ser la editorial del periódico.

Isabella estaba emocionada al respecto, tener a la mano ciento de libros le daba ganas de volver a perderse en alguna obra literaria, escapar un poco de los recuerdos.

A veces ella era consciente que estaba siendo masoquista reviviendo una y otra vez los momentos felices junto a Kol, pero otras veces no lo percibía, se perdía en el recuerdo de la sensación de sus labios en su piel, del ruido de su respiración profunda cuando olía su cuello, su pelo y recordaba perfectamente sus movimientos cuando estaba dentro de ella. Todo su ser lo extrañaba y se había convertido en un parasito viviendo de su memoria, acostándose con diferentes hombres pensando en él, o tocándose sabiendo que por más exacto que sean sus recuerdos no le hacía justicia al hombre que siempre amará.

Isabella sabiendo que pronto llegaría su sobrina, pensó en que sería una gran idea hacer juntas alguna comida casera para variar un poco su alimentación. Antes de que todo cambiara, ellas solían cocinar junto a Freya, ya que eran las únicas en la familia que necesitaban alimentarse, al menos de forma humana y aprendieron a disfrutar de aquello, además sabía que algo estaba pasando en la vida de su sobrina y Hope estaba siendo particularmente furtiva. Si Isabella le preguntaba por su día, le respondía vagamente, a veces volvía demasiado tarde y al preguntarle simplemente le adjudicaba la culpa a Ángela quien la entretenía con alguna tarea. Sí, claro como si Isabella fuera a creer eso.

No es que ella pensara que Hope no sea estudiosa, o algo por el estilo, la chica era jodidamente asombrosa, por eso mismo le parecía extraño que su sobrina necesitara quedarse después de hora para estudiar.

Más temprano ese día Isabella había llamado al Instituto Salvatore para hablar con Alaric, pero este lejos de mostrarse comprensivo ante las dudas de Isabella para con su sobrina, le había dicho que ya no creía que Hope sea una buena influencia para sus hijas, algo totalmente absurdo, ya que esas niñas eran como hermanas, pero sobre todo Alaric había sido una increíble figura paterna para su sobrina y escucharlo hablar de ese modo la enfurecía, aunque luego de unos minuto de haber cortado la llamada, Isabella decidió que algo no andaba bien con él, quizás no eran íntimos amigos, pero siempre se habían apoyado al tomar decisiones con respecto a Hope y ese no era el Alaric Saltzman que ella conocía.

Ella sabía que tenía que hondar más en el tema, volver a llamarlo y preguntarle qué demonios estaba mal con él, y lo quería hacer, pero con tanta preocupación encima no podía también enfocarse en lo que pasaba en Mystic Falls y estaba segura que de necesitar ayuda, las chicas buscarían la forma de contárnoslo.

- ¿Hola? – Preguntó, cuándo al cruzar la puerta para ir hacer las compras vio a Jacob y sus amigos la estaban esperando en el jardín frontal de su casa.

- Solo queríamos asegurarnos que estaban bien. ¡¿Dónde está Hope?! – Jacob se acercó e intentó ver por encima de su hombro, como si ella estuviera escondiendo a su sobrina en algún lado. Isabella frunció el ceño ante sus palabras, pero sobre todo a su tono demandante. A él no debería importarle donde estaba su sobrina.

- ¿Sabes? No es muy normal la actitud que están teniendo, y me están comenzando a fastidiar. – Comentó cerrando con llave la puerta y parándose justo antes de las escaleras de la entrada. – Vuelvan por donde vinieron si no quieren que llame al sheriff para que les recuerden dos o tres leyes. – Bajó y trató de pasar por un costado, pero uno de ellos la tomó fuertemente del brazo. Isabella sintió un sabor amargo en la boca, el mismo que siempre sentía cuando su poder se expandía, por eso cuando sintió un cosquilleo en sus dedos, no se sorprendió.

- ¡Paul suéltala! – Exclamó con horror Jacob pero a la vez, con firmeza, él sabía que su amigo no tenía el mejor control. – ¡Seth! Apártalo. – Los ojos de la bruja jamás dejaron los del tal Paul, lo miraba tan fijamente que Jacob empezó a dudar que ella necesitara ayuda. A Isabella Mikaelson un niñito no la iba asustar. Paul empezó a temblar respirando bruscamente, como si estuviera intentando controlarse mientras apretaba más fuerte el agarre en el brazo de Isabella, parecía que Paul estaba teniendo una lucha interna mientras su cuerpo tenia espasmos violentos. Isabella con toda la tranquilidad que pudo reunir colocó su mano en el brazo que la tenía sujeta y presionó un nervio específico haciendo que suelte el agarre. Gracias Hayley por eso. Pensó, recordando como la madre de Hope le había enseñado esa técnica cuando había sido atacada en el barrio Cortez de New Orleans, y ella aun no tenía la seguridad de usar sus poderes.

- Volant – Susurró haciendo que Paul saliera volando y chocara con el primer árbol que se encontró. Se giró rápidamente repitiendo lo mismo con Jacob y Seth haciéndolos volar al menos diez metros. - PRAESIDIUM – Recitó creando una pared de protección alrededor de la casa.

El que parecía ser el más chico de los tres, Seth, empezó a convulsionar de la misma manera que Paul, mientras Jacob parecía no poder moverse de su lugar desde donde miraba a Isabella incrédulo. Ella respiró profundamente mientras intentaba pensar alguna forma de salir sin mayor problema de la situación, cuando sus ojos se volvieron a posar en Seth, este empezó a retorcerse mientras un ruido bastante familiar empezó a salir de su cuerpo. Huesos rompiéndose, algo a lo que Isabella estaba acostumbrada a escuchar, cuando alguno de sus amigos licántropos se transformaba, aunque estos eran diferentes principalmente porque estaban a plena luz del día, y también porque no estaban ni cerca de la luna llena. Isabella enfrentó sus manos dejando salir por fin la energía que quería salir de su cuerpo y conteniéndola entre ellas, aliviando el sabor amargo que la invadía. Era fácil dejarse llevar por el poder que sentía, y era difícil frenar también, se requería bastante autoconocimiento, por suerte Isabella había estado 100 años conociéndose, su control era lo que la hacía tan poderosa.

- ¿Qué eres? – Preguntó Jacob sin prestar atención a su amigo que estaba en plena transformación. Isabella lo vio con ojos iracundos mientras manipulaba la gran masa de energía entre sus manos, cuando lo hacía podía sentir la textura de su poder y era como un bálsamo para su alma, la consolaba, casi se sentía dentro de la piedra, un poco de esa paz siempre la inundaba. No era culpa de Jacob, pero el simple hecho de ser seres sobrenaturales le molestaba de gran manera, porque ahora tendría que estar constantemente en alerta, preocupada por su sobrina.

- Ninguna amenaza para ustedes lobos. Mi hermana y yo solo queremos vivir tranquilas. – La voz de Isabella salía con autoridad. Seth terminó su transformación y Paul ya convertido se unió a él, listos para atacar de ser necesario.

- ¿Qué eres? – Volvió a preguntar preparándose para cambiar como sus amigos. Isabella suspiró sabiendo que si atacaban no podrían llegar a ella, pero tampoco podría dejarlos ir.

- Ella es tu peor pesadilla… – Isabella resopló y rodó los ojos ante las palabras de su sobrina. Solo a Hope se le podía ocurrir hacer esa entrada. Los dos lobos se dieron vuelta a su dirección preparados para atacar. – Etiem… - Recitó Hope haciendo que los dos se quedaran quietos en su lugar, ella se agachó y les sonrió. – Que chicos más buenos… - Los felicitó golpeando suavemente sus hocicos como si estuviera hablando con Lassie, su primer perro. Jacob al ver el poder que tenia, tuvo la acertada idea de parar su conversión, al parecer él era el que mejor autocontrol tenía porque pronto dejó de temblar y levantó ambas manos. Jacob miraba a Hope deslumbrado y un poco anonadado, Isabella lo notó pero no le sorprendió, su sobrina era hermosa y poderosa, atraía a los hombres de su alrededor sin si quiera intentarlo.

Hope tranquilamente pasó por al lado de los petrificados lobos y se dirigió hacia donde se encontraba su tía sin darle la espalda a Jacob que traía una mueca de asco y parecía de repente enojado. Isabella bajó la protección para que su sobrina pudiera cruzar las escaleras y la volvió a levantar una vez que llegó a su lado. Hope liberó a los lobos quienes de repente atacaron a la nada misma y confundidos se dieron la vuelta buscándola. Hope no podía parar de reírse de esa situación.

- A pesar de las palabras de Hope… - Comenzó Isabella frunciéndole el ceño a su sobrina. – No queremos problemas. Elegimos la casa más alejada del pueblo para tener privacidad y poder llevar una vida lo más humana posible frente a otros. No somos un peligro. – Convino con tranquilidad.

- Sigues sin responderme que son. – Dijo Jacob cruzándose de brazos, sus ojos no dejaban los de Hope, este la miraba de repente serio y como si fuera de pronto una amenaza. Isabella apretó la mano de Hope deteniéndola cuando vio que tenía la misma mirada que su amiga Rebekah solía poner antes de destilar su veneno con ingenio, no sabía que era lo que le pasaba al chico pero no quería encender más su enojo, tenía que averiguar que querían y si eran peligrosos.

- Brujas. – Jacob las miró frunciendo el ceño ante las palabras de Isabella y pronto una sonrisa empezó a formarse en su boca para luego estallar en carcajadas. Hope levantó una ceja ante su reacción.

- Brujas – Se burló, se dio la vuelta y miró a los dos lobos que estaban a su espalda. – Sabrina la bruja adolescente y Matilda nos acaban de patear el trasero. – Jacob rompió en carcajadas limpias, y pronto las dos Mikaelson se encontraron sonriendo divertidas y exasperadas por la escena que tenían en frente. – Y nosotros pensando que estaban en peligro de Los Cullen… - Hope se estremeció al escuchar ese apellido, pero lo disimuló rápidamente, no le fue muy difícil la verdad ya que Jacob realmente estaba tentado y apenas podía respirar profundamente entre risas e Isabella estaba divertida viendo como el grandulón en cuero se revolcaba en un ataque histérico junto a los dos lobos. Al menos eso creyó Hope, porque si hay algo que no era su tía, era ser idiota, ella lo notó, claro que lo hizo y ya encontraría la forma de hacerla hablar, siempre lo hacía.

- ¿Estas provocando su risa? – Hope golpeó suavemente el costado de Isabella con su codo y la miró esperando su respuesta. Su tía negó sonriendo levemente. - ¿Crees que sean de los que quieren matarme? - La mirada de pronto seria de Isabella se posó en el chico y los dos lobos que ahora que parecían estar jugando como cachorros.

- No lo sé, son niños. – Susurro incomoda.

- ¿Pero si vinieron por nosotras?

- Ya lo sabes Hope… los mataré.

Espero les haya gustado. Isabella es de pocas pulgas, aunque un poco de consciencia tiene (?)

Que piensan de Jacob? Y de los badasses que son las dos protagonistas? Como se acercaran Los Cullen a ellas cuando el miedo a lastimarlas no este presente?

Como la persona insegura que soy antes de publicar, leemos juntas conmi roommate los capítulos y corregimos hasta quedar conformes y no quería dejar de agradecerle. Sobre todo por bancarme cuando en modo zombie me sumerjo a leer fanfictions, ella me habla y yo le contesto en automático, luego le pregunto que dijiste? Por suerte nunca me pidió algo indecoroso. XD Sí, acabo de usar una expresión viejisima, pero no se si aparecen emojis acá. CREO que no.

Nos leemos. Recuerden de poner fav y follow así les avisa cuando actualizo.