Hola, hola, acá con un nuevo capitulo. !Que lo disfruten!

Como siempre, ningún personaje me pertenece, solo juego un rato con ellos.

Primer día de Instituto.

Era una mañana más que normal en el Instituto de Forks, salvo por el hecho de que era el primer día en el que Hope Mikaelson asistía en él, y al contrario de lo que ella había pensado fue muy bien recibida. No era una novedad que Hope, siendo tan hermosa, llamara la atención. Su pelo caoba que llevaba suelto caían en hermosas onda por su espalda y su ropa siempre a la moda encajaba perfectamente con la personalidad de Hope, quien siempre parecía una dulce rebelde a la que nadie podía negarse.

Cuando ella entró al comedor, se sintió abrumada. No había tanta gente, pero definitivamente muchos más que los que solían estar en el instituto Salvatore, extrañaba a sus amigas, extrañaba saber que con solo una mirada sus amigas sabían cambiar de tema, pero acá en Forks, todos querían saber sobre ella, y sí, tenía su historia de fondo, pero cuando la contaba en realidad, estaba recordando cómo sus padres y su familia estaban muertos, por su culpa. Una de sus nuevas compañeras quien parecía amar hablar, pronto le cubrió las espaldas al ver su humor, Jessica no sabía absolutamente nada de ella, pero sabía llenar el silencio y logró con chismes más que nada hacer sonreír a la chica nueva, y ella lo tomó como un triunfo.

- ¿Quiénes son aquellos? – Preguntó intrigada por los chicos que se sentaban apartado de todos, era muy notorio como si no tuvieran permitido sentarse en otra mesa.

- Esos son Los Cullen, se creen mejores que los demás. Solo hablan entre ellos y están juntos, juntos. Si entiendes lo que digo. – Hope frunció el ceño en confusión.

- Jess, si lo dices así, Hope va a pensar mal. – La regañó Ángela, haciendo a Jessica resoplar. – Son hermanos, pero adoptivos. Jasper y Alice están juntos. Rosalie y Emmett también. El único soltero es Edward. – Jessica resopló enojada haciendo sonreír levemente a Ángela.

Sus nuevas compañeras procedieron a contarles todo lo que sabían sobre ellos, pero Hope tenía otra clase de ojos para ver y podía jurar desde la distancia donde estaban que no eran humanos.

Hope pensó en su tía y el drama que haría al enterarse que aquí en Forks también habían seres sobrenaturales, aunque ¿No lo había en todos lados? Era inevitable que se cruzaran con distintos seres, y más al ser ellas mismas seres sobrenaturales, el tema era saber si eran un peligro para ellas o no, al fin y al cabo ella y su tía eran las que estaban invadiendo este territorio.

- ¿Hey, me escuchan súper oídos? – Cuando estaba terminando la hora del almuerzo preguntó en un susurro tan bajo que ni Ángela ni Jessica lo notaron. Fue una estupidez, incluso una niñería, pero cuando levantó la vista supo que la había cagado.

Los cinco habían girado la cabeza hacia donde se encontraba tan violentamente que se había arrepentido en el momento. Para colmo de males Jessica y Ángela se despidieron dejándola sola en la mesa haciendo a Hope desear con todas sus fuerzas volver el tiempo atrás y no haber sido tan estúpidamente imprudente.

Las palabras de Jessica al describir a los Cullen seguían volviendo a la mente de Hope, y esta no podía contradecirlas. Ellos eran perfectos, pero para ella iba más allá de eso, sus movimientos eran seductores, casi hipnóticos y si ella misma no fuera una bruja podría decir que hechizaban a quien se atrevía a mirarlos, pero no había sentido magia alguna emanar de ellos. No había una gota de magia en su ser.

Hope jamás en su vida se había sentido como una presa hasta ese momento, ellos se habían desplegado atravesando el comedor tan sigilosamente que pensó que lo estaba imaginando, pero no, ahí estaban. Tenían una agilidad impresionante. La poca gente que quedaba, se estaba levantando para tirar su basura y Hope intuía que aunque se uniera a uno de ellos, no podría escabullirse, porque ellos no la dejarían huir.

- Muy bien. ¿Cómo quieren hacer esto? – Hope levantó la mirada cuando el último alumno cruzó la puerta. Si, estaba rodeada, pero ella no era una cobarde. – Matarme no solucionará ningún problema que estén inventándose en su cabeza, por el contrario solo me hará enojar...

Después de sus palabras, la tensión inundó el comedor, sus ojos quedaron fijos en la rubia, que según le había dicho Jessica, se llamaba Rosalie.

A Hope, ella era la que más le parecía peligrosa de los cinco, ya que su mirada la penetraba como si estuviera imaginando que hacia explotar su cabeza, a su lado se encontraba el de contextura más grande y por los chismes sabía que eran los que estaban juntos, juntos-juntos, este miraba a Hope con los brazos cruzados en su pecho, intentando intimidarla inútilmente.

Justo al otro lado del comedor se encontraba la otra pareja, Jasper y Alice, Hope intentó contradecir a Jessica en su descripción de ellos, pero otra vez había sido terroríficamente exacta. Él parecía estar en sufrimiento por momentos, su cara pasaba de estar descompuesta en dolor a la indiferencia a empezar a temblar levemente, mientras que su pareja, una joven baja y de pelo negro, sonreía casi maniáticamente, daba pequeños saltitos como si no pudiera quedarse quieta y con su mano derecha le sobaba la espalda a su pareja que ante su toque, parecía relajarse.

"Si ellos me matan, cuando me despierte me los cargaré, sea de la forma que sea" pensó Hope analizando las posibilidades, pero ella no quería eso. Si Hope moría todo cambiaria, por empezar cuando despertara tendría que beber sangre humana, y no tenía manera de saber si tendría el autocontrol para parar y no matar a la desafortunada persona. "Tía Isabella va a enloquecer" Ella quería imaginarse que su tía le haría empacar sus cosas e irse sin más problemas, pero eso quizás hubiera pasado si su familia estuviera viva. Isabella calmaría las aguas, agarraría de las orejas a mi padre y a tío Kol y junto a tío Elijah los harían entrar en razón, pero ahora todo era diferente, ella era diferente.

Hope e Isabella se habían mudado a este pueblo para darle un poco de paz a sus amigos, quienes siempre terminaban siendo un daño colateral en los intentos por someterlas de parte de aquellos que creían que Hope debía ser destruida o en su defecto controlada.

La idea era pasar desapercibidas, y no conseguir problemas con nadie; morir, convertirse y matar a sus agresores en horario escolar no parecía muy inteligente de su parte, sobre todo porque no tenía idea que eran.

Edward Cullen, el soltero gay engreído, como lo había descrito la cotilla de Forks, se sentó tranquilamente del otro lado de la mesa. Sus ojos se posaron en los de Hope, estos parecían intrigados e incrédulos al verla. Hope suspiró al recorrerlo con la mirada, "Wow es realmente caliente." pensó sonrojándose, no era su tipo, pero su belleza era admirable.

-¿Por qué piensas que queremos matarte? – Su pregunta, lejos de inquietarla, la hizo largar una risa amarga.

- ¿Por qué matarían a una humana que mete sus narices donde no la llaman? – Chasqueó la lengua irónicamente. – Diablos… no se me ocurre. – Quizás no era el mejor momento para ser una perra sarcástica, pero era algo que Hope no podía evitar.

- ¿Eres si quiera humana? – Edward sonrió de lado haciendo a Hope abrir la boca de la impresión, como ella había pensado antes parecía que hechizaban a la gente que los miraba, y si bien la había deslumbrado no le producía más que lo que cualquier persona hermosa provocaba a sus hormonas adolescentes. "Diablos creo que moje mis bragas" pensó mordiéndose el labio y le devolvió la sonrisa apoyándose perezosamente en el respaldo de la silla una vez pudo recobrar la compostura.

- En parte... – Contestó coqueta descolocando levemente a Edward quien tuvo que mover su cabeza para salir de su estupefacción, Alice sonrió ante aquello, de repente interesándose un poco más en el asunto. Ella no había tenido ninguna visión sobre aquello y le intrigaba enormemente esta chica que podía deslumbrar a alguien de su clase. – No quiero problemas. ¿De acuerdo? No tengo nada en contra de ustedes y agradecería poder pasar desapercibida. Ustedes no abren la boca y yo tampoco lo haré. - Propuso tranquilamente. "Mírate negociando como si fueras Tío Elijah" Pensó contenta. Edward frunció el ceño. - ¡Ni si quiera sé que podría decir! ¿Qué son raros? Eso lo sabe todo el mundo. – Alice largo una risita divertida, la chica era graciosa.

- ¿Cómo sabemos que dices la verdad? – Preguntó el grandote cuando su hermano se quedó pensativo llenando así el silencio. – Fácilmente podrías estar diciendo eso para que te dejemos vivir, y la verdad que todo sería más sencillo si te matáramos ahora. No es como si pudieras evitarlo. – Rió burlándose. Algo dentro de Hope se removió, ese extraño sentimiento de ira al que últimamente se estaba acostumbrando se estaba expandiendo rápidamente dentro de ella, como si fuera una llama cerca de un tanque de oxígeno abierto..

- Aparte ni siquiera sabemos que es… - Siseó Rosalie mirándola fijamente, sus ojos antes dorados estaban ahora negros. – Debemos ser prácticos…

"Estoy harta de estar escapándome, harta de lucir débil cuando no lo soy, harta de agachar la cabeza y controlar mi temperamento. ¡Soy una Mikaelson por el amor de Dios!" Hope estaba perdiendo la batalla de sus emociones, esto le pasaba seguido y era parte de ser una Mikaelson, aunque en realidad era por ser específicamente la hija de un hibrido y una mujer lobo. Los lobos e híbridos eran conocidos por el poco control que tenían sobre su temperamento.

- ¡Jasper no! – Edward siseó entre dientes levantándose rápidamente.

Jasper había dejado su lugar de repente enfurecido dejando salir un rugido de su pecho, haciendo que sus hermanos lo miraran anonadados. Tanto Edward como Rosalie en un segundo se pusieron enfrente para bloquear a su hermano, pero antes de que este llegara a ellos, Hope levantó su mano dirigiendo su poder y logrando que Jasper volara contra la pared del fondo haciendo que todo el edificio temblara. Todas las miradas se dirigieron a ella una vez más y esa sensación de ser la presa se volvió a apoderar de su cuerpo, pero ella no era una presa, nunca lo había sido, y nunca lo iba a ser. Ella era un depredador. Los ojos de Hope cambiaron como siempre lo hacía cuando se dejaba controlar por su ira.

- Como verán… puedo y voy a defenderme si hacen algo estúpido como querer atacarme. Les estoy siendo sincera, no quiero problemas. ¿De acuerdo? – Hope se estaba impacientando, y sus ojos estaban alerta de cualquier movimiento, empezó a ver las posibilidades, porque no podía iniciar esta pelea en el comedor del instituto y si hacia un escándalo iba a terminar atrayendo estudiantes y profesores lo cual no le parecía demasiado seguro para ellos…

- Vete. – Edward interrumpió sus pensamientos. – Tienes razón atraer estudiantes aquí con Jasper en este estado solo los pondría en peligro y nos expondría. Estas a salvo. Tienes mi palabra. - Rosalie a su lado protestó y rugió mirando a Hope.

- ¿Cómo? – Preguntó confundida. "No hay forma que ellos percibieran lo que estaba planeando en mi mente ¿o si?" pensó desesperada, ahora deseaba más que nunca tener a su tía al lado, ella lo resolvería. Ella siempre lo hacía.

- No podemos dejar que se vaya Edward. – Siseó Rosalie haciendo que la tensión que Hope tenía en el cuerpo aumentara. – Tiene que morir..

- Jasper hermano detente. – Emmett exclamó mientras luchaba con Jasper en sus brazos, Alice miraba con ojos tristes a su pareja.

- No sé qué es lo que te está pasando Jazz pero necesito que lo identifiques. No son tus emociones. – Se lamentó acariciando la mejilla de Jasper, este respiró profundo, tranquilizándose levemente ante su toque. Alice lo veía con tal devoción que el corazón de Hope se escandalizó al verlos interactuar, era como si estuviera viendo una declaración de amor en vivo aunque solo se estuvieran mirando a los ojos. "Es revelador el amor que sienten por el otro" pensó maravillada para luego de repente sentirse miserable. Ella creía que jamás iba a tener eso, porque cuando eras un Mikaelson todo terminaba en tragedia y ella no podría perder a nadie más.

Solo vete. – Suspiró la rubia cuando Jasper gimió levemente en dolor. La bruja sin darse cuenta estaba afectando al vampiro de una manera extraña, era como si lo abrumara la intensidad que era Hope. – Vete antes de que me arrepienta.

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- Bueno, eso pudo haber salido mejor. - No era mentira la afirmación que estaba haciendo Emmett, pero Edward no pudo evitar refunfuñar mientras veía la forma que Jasper había dejado con su cuerpo en la pared, efectivamente todo pudo haber salido mejor.

- ¡¿Tú crees?! – Jasper exclamó alzando los brazos. Jamás se había sentido tan vulnerable con su don de empático. Sí, él solía sentir las emociones y podía influirlas, pero en este caso nunca tuvo el control, fue como si los sentimientos de Hope lo manejaran sin si quiera el notarlo.

"Tuvimos que haberla matado apenas nos quedamos solos con ella pero, ¿alguien me escucha? No por supuesto que no." Pensó Rosalie quien era una experta en gritarle en sus pensamientos a Edward, mientras por fuera parecía estar aburrida y sin prestarle atención alguna, sabiendo que él no podría contestarle de la manera que quería porque lo haría sentir tonto reaccionar a la nada que mostraba.

Edward sabía que Rosalie tenía razón, tendrían que haberla matado, pero su mente lo había atraído a ella como un imán, lo había cautivado, intrigado porque sus pensamientos no estaban abiertos a él como todos los humanos, solo podía ver retazos e imágenes de sus pensamientos haciéndolo querer adentrarse más y más. Sobre todo al notar aquellos ojos en la mente de Hope… Edward se había distraído toda la mañana con la imagen de una mujer y sus ojos chocolates, ahora sabía que pertenecían a la "tía Isabella" que tanto nombraba en su mente.

Entre todos arreglaron con la rapidez que los caracterizaba el comedor y tiraron abajo una de las columnas para que pareciera que el techo había colapsado justo cuando nadie se encontraba allí, el edificio había temblado cuando Hope lanzó el cuerpo de Jasper contra la pared y eso también había provocado que tanto, los profesores como las autoridades del instituto empezaran con el protocolo de auto evacuación. Salieron rápidamente por la puerta trasera, pero en vez de irse a casa, como querían, se mezclaron con los estudiantes que ya habían salido del edificio, para así tener la coartada perfecta.

"Le mande un mensaje a Carlisle para que se presente con Esme lo más rápido posible."

Alice le avisó con sus pensamientos a un Edward que seguía perdido en los suyos propios, específicamente en unos ojos chocolates que habían invadido la mente de su nueva compañera de instituto a cada minuto como un mantra para centrarse.

Esos ojos le resultaban tan conocidos como extraños, Edward no podía dejar de pensar que le hacían acordar a alguien, aunque no podía terminar de definir a quien, a veces se veían vivos, rebosantes de alegría como si no necesitara nada más pero a veces se veían muertos, como los de una muñeca rota en los que solo podías ver dolor.

Edward, por lo poco que había visto con su don estaba completamente seguro de una cosa.

Hope Mikaelson era tan o más peligrosa que cualquiera de ellos y la dueña de esos ojos chocolates no se quedaba atrás.

!Espero les haya gustado! !Cuéntenme que les pareció!

Vamos a tener unos capítulos divertidos e interesantes con estos "nuevos" personajes.

Nos estamos leyendo!