PADRE NÚMERO 7
EL ÚLTIMO, PARTIDARIO, URRACA
Aunque Blaise nunca comprendió por qué su madre soportó tanto tiempo al idiota de Travers supuso que era que en realidad algo sí estaba mal con ella. A sus actuales 21 años se alegraba por que el último matrimonio fue cuando él tenía 14 años; tampoco duró gran cosa, pero no sabía si podría seguir soportando el circo de matrimonios y funerales que había armado la arpía de su madre.
Charles Philip Carrow, de la extensa familia Carrow con algunos de sus miembros públicamente afiliados al señor tenebroso y de los que algunos aún pagaban condena en Azkaban, fue el útimo elegido. Blaise miró al cuadro y no sabía si reír o llorar al pensar en lo extraño que fue ver a su madre del brazo de un veinteañero, uno que le sonreía mucho y le decía que podía llamarlo papá si quería; Blaise ya comenzaba a ser el cretino que sabía que era, así que se rio en su cara.
-Después del mal trago que pasamos creo que necesitaba a un buen hombre a mi lado- su madre aún tenía la sombra de los golpes grabada en su piel-. Charles es tan dulce y lleno de vida. Creo que él podría ser el indicado, y su familia tiene tan buenos contactos, quizá tienen un pasado oscuro pero sabes que es para mejorar el mundo para nosotros. Creo que te llevarás bien con él, es ambicioso, listo; aún me habla de sus días en Hogwarts.
Blaise hablaba con él solo cuando era necesario, no le agradaba ni le desagradaba, solo sabía que en algún momento desaparecería sin dejar más rastro que su fortuna; eso aunado al hecho de que sus compañeros del colegio lo molestaban sobre "el que podría ser su hermano" y no solo eso, sino que además tenía los ideales de un mortífago... como toda su familia de hecho, pero para ese entonces solo unos cuantos eran abiertamente simpatizantes del señor tenebroso, así que no estaba mucho a su favor tener relación con esa familia. Como sea, el tipo le traía sin cuidado, lo que lo molestaba sobre él era su cada vez más obvia tacañería.
Al principio, igual que todos, consintió a su madre hasta el cansancio, pero luego Carrow miraba con recelo lo que su esposa compraba pero no decía nada; sus regalos se volvieron poco a poco más pequeños, más sencillos, incluso para Blaise a quien al principio le daba galeones ocasionalmente pero poco a poco dejó de hacerlo. Blaise se preguntó si acaso Carrow estaba en la quiebra pero según su madre le estaba yendo mejor que nunca. A su ambicioso esposo le iba tan bien en sus negocios que se enorgullecía de decir que pronto superaría incluso a los más altos de la sociedad mágica; su madre se debatía entre la felicidad por el prometedor futuro de su esposo y la amargura porque este apenas le hacía caso. Era tanta la urgencia de Carrow por superar a otros que no hacía pie en su casa por días o cuando estaba ignoraba totalmente a su mujer, para atender sus negocios. Blaise sabía que lo que más le molestaba su madre no era la indiferencia de Charles con ella, sino que no le daba ni un galeón para gastar; ese tipo solo dejaba que sus riquezas se acumularan y él las miraba con tanto cariño que daba miedo.
Su madre ni siquiera le mencionó lo que iba a pasar, él se enteró por una carta que su joven padrastro había muerto encerrado en su estudio de una forma trágica y macabra. Resultó que Charles Philip Carrow estaba tan ensimismado en sus negocios, contando su fortuna, limpiando sus joyas, etc., que se encerró sin comida ni bebida por días, aparentemente sin dormir tampoco, hasta que su esposa lo encontró aún con sus manos sobre su oro.
-Jamás se me pasó por la cabeza que su ambición lo mataría- citaba El Profeta cuando entrevistaron a la viuda-. Era tan joven y tenía tanto por demostrar, su futuro se mostraba brillante pero antepuso su riqueza ante su propia salud. Debí cuidarlo más, debí ponerle un alto. Mi pobre hijo lo admiraba, decía que quería ser tan exitoso como él a tan corta edad. La fortuna que nos dejó no reparará nuestros corazones.
Blaise reía al recordar eso, pero a la vez le daba miedo cómo su madre logró sacarle hasta el último knut a Carrow, aunque era cierto que él mismo había recibido parte de la herencia. Esperó meses a que su madre le presentara a su nuevo esposo, pero este nunca llegó. Era un alivio.
Quiero hacer un saludo a Amatiste por el último review :3 Muchas gracias por seguir la historia, no tienes idea cómo me alegra que te haya gustado :)
Eso es todo por hoy, no se apresuren a irse, aún nos falta un capítulo ;)
XOXO
