REFLEXIÓN FINAL DE BLAISE
1 MADRE, 7 PADRES, 7 EN 1
Blaise observó un rato más a la colección de fotografías de sus padrastros. Desde su padre biológico por el que apenas sentía algo, al señor Gamp que pudo ser un buen padre, a Tremblay y su viboresco rostro, Salvani que no podía imaginarlo siendo amigo de su padre, Burke que siempre le provocaría nauseas al verlo, a Travers que lo odiaría hasta el fin de sus días y del joven Carrow recordaba su cadáver demacrado por haber sido encerrado.
Dejó de mirarlos hasta que se cansó y luego volvió hacia la ventana, observó el jardín hasta que encontró a su madre paseando con un hombre; los matrimonios ya no le iban, ella misma admitió que estaba cansada de ello, así que se pasaba el día teniendo citas con todo tipo de hombres, que le pudieran dar obsequios caros claro está. Su madre incluso se metía con hombres casados pero se aseguraba bien de que no lo supieran, aunque claro que existían rumores y Blaise tenía que escucharlos a donde iba; que si era el hijo de Zabini, que si su madre era una especie de prostituta cara, que si su madre era amante de los políticos, etc. Blaise reía por lo bajo, pensando en lo idiotas que eran si pensaban que, tras 15 años de ver desfilar un marido tras otro en su casa, comentarios como esos le afectaban. Por favor, si tenía a la más grande pecadora viviendo bajo su mismo techo.
Ladeó la cabeza mientras reparaba en algo que a sus 21 años no había pensado antes. Esto era que su madre había asesinado a cada hombre por alguna característica sobresaliente de él: a Gian por no haber trabajado nunca, a Jacob por sus excesos, Tremblay por sus celos, Salvani por haberla usado como trofeo, a Burke por su lascivia, Travers por su incontrolable carácter y a Carrow por su afán de acaparar. Bien, eso Blaise lo tenía muy claro, pero en lo que no se había puesto a pensar fue en que su madre poseía todo eso, todos esos defectos eran innatos en ella y no sabía si ella misma lo sabía y lo pasaba por alto, si no le importaba o si en verdad se sentía perfecta, sin esas faltas en su persona.
Su madre era una perezosa ya que nunca en la vida trabajó, no quiso hacerlo ni tuvo intenciones de, ya que de ser mantenida por sus padres en seguida pasó a ser mantenida por un esposo, así le daban todo lo que pedía sin hacer esfuerzo alguno.
Era insaciable llena de gula de cierta forma, pues nunca se conformaba con lo que le daban aún cuando no necesitaba nada; ella no podía parar de pedir, de comprar, de aceptar regalos, tenía una ansia enfermiza por todo eso.
También era envidiosa, siempre quería lo que otros tenían y no le importaba el precio de conseguirlo; ella solo quería aquello porque otro lo tenía, incluido un matrimonio que claramente no era para ella, pero estaba rodeada de personas casadas, así que incluso quería poseer lo intangible.
Era increíblemente soberbia, jactándose siempre de su belleza, de su riqueza, de sus viajes, de todo aquello que la pusiera en alto y pudiera hacerla superar a quien fuera, aún en lo mínimo.
Su madre poseía una lujuria apenas controlable, era tan grande su deseo por lo carnal que encontraba ridículamente mojigatos a cualquiera que no le pareciera cómo llevaba su vida.
Tenía una ira mesurada dentro de ella que saltaba a la vista cuando quería deshacerse de lo que no le gustaba; no hacía escándalos, pero era altamente vengativa, resentida e irritable y sabía cuándo y cómo sacar a relucir estas cualidades.
Y por supuesto que era avara, quizá no le molestaba derrochar en sus gustos, pero desde que heredó su primer fortuna siempre buscó acumular más y más riquezas, más de las que podría gastar en algunas cuantas vidas.
Blaise se dio cuenta de las cosas en común que compartía su madre con cada uno de sus maridos y se preguntó si acaso las cosas nunca le funcionaron solo con uno por tener solamente una cosa en común con cada uno, y si necesitaba entonces a alguien que tuviera las 7 cosas en uno solo.
Pero eso a él ni siquiera debía importarle, lo hecho hecho estaba y lo pasado, pasado. No fue la madre perfecta, no le dio la infancia perfecta, pero sabía que se había esforzado... a su modo. Blaise la quería así con todo y sus defectos, incluyendo su vena asesina siempre latente. Sabía que si alguna vez él mataba a alguien y necesitaba esconder el cuerpo recurriría con su madre antes que con cualquier otra persona, y no solo por la experiencia de ella.
Se despidió de las fotos de sus padres y salió de la habitación para ir al jardín, debía asegurarse de que el imbécil anciano no le propusiera matrimonio a su madre. Siete era un buen número y se había acostumbrado a ver 7 retratos; un octavo rompería el equilibrio. Y quizá sería él mismo quien lo "desapareciera" sutilmente.
Blaise sonrió al pensar que quizá él siempre fue "el siete en uno" que su madre necesitaba, y por ello nunca lo asesinó.
A pesar de todo sí tuvo una buena vida, sí eran un buen equipo, y ella sí era buena madre. Él solo era Blaise Zabini.
FIN
Hemos llegado al final de esta bonita y turbia historia :D
Un último agradecimiento a AMATISTE por el último review uwu Ojalá te guste el fin de esta pequeña historia ;)
Para quienes se hayan dado cuenta a lo largo de la historia, y para quienes no también xdxd SÍ. Me inspiré en los siete pecados capitales para escribir a cada padre, incluso sus nombres tienen algo que ver con cada uno de ellos, según La Divina Comedia. Eso fue un poco rebuscado pero me encantó escribirlo así.
¿Qué opinan de esto queridos lectores? ¿De qué forma se imaginan a Blaise? ¿Cómo imaginan a los padrastros? Pueden contarme dejando sus reviews y agradeceré mucho su apoyo uwu
Esto es todo... por este día claro ;) Nos leeremos pronto, prometo seguir con La leyenda de los amantes de Hogwarts :'v Ténganme paciencia por favoooorrrrrr u.u
XOXO
