Buenas buenas! Traigo un nuevo capitulo. Esta vez con los puntos de vista de Hope, y un integrante de los Cullen.
Ningún personaje me pertenece, yo solo juego con ellos un rato.
POV HOPE
Pasó un buen tiempo antes que alguno de Los Cullen decidieran abarcarme, yo seguía yendo al instituto como si el altercado del comedor no hubiera pasado, incluso me mostré sorprendida cuando Ángela y Jessica me contaron del derrumbe. A decir verdad ni si quiera tuve que practicar esa expresión, a lo largo de mi vida había escondido bastantes secretos, incluso cuando era una niña, mentirles a desconocidos era como una segunda naturaleza para mí, no me conocían, no les debía nada, en cambio mentirle a mi familia siempre había sido dificultoso, quizás era por el pavor que me generaba saber las consecuencias que había para otros por mis propias acciones, mi familia jamás me culpaba a mí, incluso cuando yo tenía la culpa, otros pagaban. En el único lugar donde jamás tuve que mentir fue en el instituto Salvatore, ahí todos sabían mi historia, luego vivir entre mentiras era algo tan normal como defenderme de distintas amenazas casi semanalmente.
Sabía que los Cullen seguían mis pasos, aunque nunca intentaron acercarse a hablarme o tomar alguna acción en mi contra, ellos estaban ahí, siempre. A veces, harta de tanta vigilancia les jugaba una que otra broma. Les he pinchado las ruedas de sus autos, he convencido a Jessica que Edward quería algo con ella, pero no se animaba a invitarla haciendo que ahora mi compañera lo persiguiera por todos lados, eso particularmente había sido muy gracioso; y también con todo el dolor del alma había hecho que jugo de manzana terminara en el suéter último modelo de Alice, aunque al ver verdadera tristeza en sus ojos frente a mis acciones me había arrepentido.
Una mañana, cuando había llegado al estacionamiento del Instituto, algo dentro de mi resonaba, haciéndome sentir incomoda y un poco ansiosa. Mi cuerpo sin esperarlo estaba alerta, podía sentir mi corazón latir rápidamente y mi respiración acelerarse. Algo malo iba a pasar, estaba segura.
Baje de mi auto con la seguridad de que alguien me estaba observando, nada nuevo salvo por el hecho que los Cullen no habían llegado aún y al tenerme todo el día con ellos en el instituto no tenían necesidad de espiarme en este momento. A decir verdad nunca me seguían después del horario escolar, como si no quisieran pasar esa barrera, yo lo agradecía, todavía no le había dicho nada sobre ellos a tía Isabella y algo me decía que no iba a ser muy indulgente cuando se enterara.
Un movimiento veloz llamó mi atención. Alguien en los arbustos se movía rápidamente, respiré profundo tratando de sentir su presencia, al estar conectada con la naturaleza, esta me advertía del peligro, era una de las muchas ventajas de ser una bruja, pronto mis sentidos se encresparon, magia negra. Un vampiro. Abrí los ojos, me apoyé en la puerta de mi auto pensando cómo actuar. ¿Tendría que salir a casarlo? Esperaba que no, aunque si atacaban a alguien del pueblo no dudaría en hacerlo, no podía dejar que la gente de Forks saliera lastimada por mi presencia aquí.
Decidí a esa hora de la mañana que no podía hacer nada hasta que algo pasara. No podía darle casa a un vampiro si no había hecho nada. No hay culpa sin sangre. Su existencia era tan válida como la mía, mientras no haya víctimas no era mi problema.
La mañana pasó tranquila y normal salvo por el hecho de que sentía esa presencia entre nosotros, estaba atenta. Al mediodía, en el comedor, internamente hice un control mental de los estudiantes que habían asistido y me había extrañado que al llegar Ángela no estaba sentada, Jessica entró apresurada minutos después, parecía ida, un poco nerviosa. Mi mirada fue al pañuelo amarillo que tenía puesto en el cuello, no era abrigado y no combinaba con su ropa, definitivamente sabía que significaba aquello, y la preocupación casi inexistente que tenía al no ver a Ángela, pasó a ser alarmante.
- ¡Hey Jess! ¡Aquí! – La llamé señalando la silla a mi lado para que venga a sentarse, ella asintió sonriendo. – Pensé que comería sola hoy… - Bromeé.
- Oh, siento haberme retrasado. – Comentó dejando su bandeja y sentándose. - ¿Ángela? – Preguntó curiosa.
- Eso mismo me preguntaba yo… pensé que estaban juntas. – Comenté. Ellas siempre estaban juntas. Ella se removió nerviosa en su asiento y frunció el ceño.
- Es verdad… Nos íbamos a encontrar en las gradas para fumar un cigarrillo. ¿Creo que se me olvido ir? – Se notaba contrariada intentado recordar por que no había ido. Me levanté rápidamente haciéndola asustar, reconociendo todos los signos, la habían hecho olvidar.
Me dirigí hacia las gradas, sabía que al menos un Cullen estaba siguiéndome, pero no podía concentrarme en ellos y en encontrar a mi compañera. Mi cuerpo hace un tiempo que ya no se ponía en alerta por su presencia, si me querían matar, ya lo hubiesen hecho.
En las gradas no había nadie, pero seguí mi corazonada y camine hasta el bosque que había atrás de él. Ángela yacía inconsciente contra un Árbol, sangre salía de su cuello y me maldije internamente por no haberla cuidado mejor, aunque siendo objetiva esto claramente era un llamado de atención hacia mí. Desde que había visto el cuerpo de Ángela puse todos mis sentidos en alerta, por eso, cuando alguien me atacó desde la copa de un Árbol, lo vi venir.
Me corrí justo a tiempo, tomé su brazo y tire con fuerza, aprovechando su propio peso, haciéndolo perder el balance, este se volvió a levantar atacándome directamente en el pecho, pero ya lo había prevenido parando su brazo y doblándolo sobre su espalda. Con uno de mis brazos rodee su cuello y apreté inmovilizándolo, pero al ver su cara, titubee. Mal movimiento, porque él aprovechó, me dio vuelta sobre su cuerpo y ahora él era el que me tenía inmovilizada.
- Love… - Su voz era burlona, como cada vez que me llamaba de esa forma. Sus ojos verdes, me miraban traspasándome, su intensidad siempre me hacía respirar profundo como si necesitara más oxígeno. Sonreí internamente, había pasado un tiempo desde la última vez que escuché su voz.
- Phesmatos Capitis – Recité. Al instante fui liberada mientras que él cayó sobre sus rodillas gritando en dolor. – ¿Me extrañabas? – Pregunté con malicia, luego con mi mano dirigí mi poder, y al cerrarla, volvió a chillar.
Sebastián, había llegado a mi vida, un tiempo antes que todo se descontrolara, habíamos tenido una relación de unos meses cuando él me había vendido a su familia por primera vez, sí, había habido una segunda y una tercera, estaba enamorada, ¿De acuerdo? Y demasiado atraída hacia él, éramos pasionales, llevábamos una relación sumamente toxica para ser mi primer noviazgo, también bastante física. Había dolido como el infierno su traición pero había aprendido una lección o dos, él también. Su familia había sido aniquilada por la mía, mi padre lo había dejado vivir, solo porque yo se lo había rogado y mi madre había intercedido a mi favor, mi padre escuchaba a muy pocas personas, mi madre era una de ellas. Ellos no estaban juntos, no estaban enamorados, pero se querían y respetaban lo suficiente como para mantener una fuerte relación de amistad y confidencia.
- ¡Wow Wow Wow! – Me di vuelta rápidamente al escuchar la voz de mi amigo MG.
Él estaba vestido de una forma que gritaba vampiro, porque solo uno de ellos estaría en remera con el frio que hacía en Forks, su pelo afro lo llevaba en un rodete alto, se notaba que había pasado un tiempo desde que lo había cortado, sus ojos negros pasaban de mi a Sebastián como si tuviera miedo de lo que haríamos a continuación.
- ¿Qué haces aquí? – Pregunté sorprendida pero sin soltar el agarre mental que tenía con Sebastián. Había hablado con Josie ayer por la noche y no me había comentado nada. - ¿Las chicas saben que estas aquí? – Inquirí desconfiada.
- Yo vine a verte, él tuvo que haberme seguido, pero Hope… Sebastián esta de nuestro lado. – Fruncí el ceño ante la novedad. MG odiaba a Sebastián, Lizzie lo odiaba, hasta Josie que no odiaba a nadie lo odiaba. – Si, lo sé, raro, pero dadas las circunstancias agradecemos cualquier ayuda.
- De acuerdo… - Comencé confundida. - ¿De qué demonios estás hablando? ¿Qué circunstancias MG? – Pregunté ahora enojada, odiaba no estar al tanto de las cosas.
- Las brujas tomaron el instituto. – Solté a Sebastián de golpe luego de quebrarle el cuello con magia y me acerqué con pasos seguros a mi amigo. – Wow, Hope. – Levantó sus manos en señal de inocencia. – Necesitas controlarte, no es momento para uno de tus berrinches y te lo digo con todo el amor que te tengo. – Clavé mis ojos en los suyos con Ira. ¿Quién se creía?
Algo dentro de mí me decía, que él tenía razón, pero no lo quería admitir, sobre todo porque me hacía sentir débil. Respiré profundo pensando en los ejercicios de relajación que tía Isabella me había enseñado. En un principio me concentraba en mis padres, pero se había vuelto bastante doloroso y contraproducente, por lo que desde hace un tiempo recordaba los ojos de mi tía, esos que tanta tranquilidad me habían dado los últimos años. Estaba controlándome como él me había pedido, pero ahora la preocupación me había invadido. Mis amigos estaban en peligro, las brujas eran poderosas, y ellos las habían desafiado para salvarme, fue idiota de mi parte no pensar en las represalias que tendrían contra ellos. Salí de mi cabeza al sentir a Ángela removerse produciendo un sonido de dolor al abrir sus ojos, parecía desorientada. Resoplé y señale con mi dedo a MG, dándole a entender que no habíamos acabado.
- ¿Hope? – Preguntó confundida. - ¿Qué hacemos en el bosque? – Suspiré, me acerqué a ella y le sonreí.
- Todo está bien Ang. Este que vez acá es mi amigo MG. – Le dije, ella lo miró confundida pero luego de unos segundos le ofreció su mano y le sonrió. No se había dado cuenta de la sangre que manchaba su tapado.
- Un gusto. – MG me miró preguntándome con la mirada si quería que lo hiciera. Asentí, no me gustaba manipular la mente de la gente, pero en este caso no podíamos evitarlo. Ángela era la hija del pastor de Forks, me extrañaba que no haya empezado a gritar sobre demonios aun. – ¿Saliste a fumar? – Preguntó, mi amiga lo miró desconfiada. – Por el paquete digo… - Ángela pareció acordarse de repente de su cita con Jess.
- Oh, sí. ¿Quieres uno? - MG sonrió divertido al contestarle.
- No, no quisiera morir por ello. – Resoplé por su chiste privado. Malditos vampiros engreídos. – ¿Recuerdas algo de momentos antes? – Le preguntó ya bajo su hipnosis.
- Estaba con Jess… Este chico llegó… - Movió su cabeza como si quisiera alejar un pensamiento. – Él… - Los ojos de Ángela me miraron asustada. Recordaba.
- Shh, Shh… Todo está bien. No tienes que tener miedo. – Le dijo haciendo que mi compañera se relajara al instante. – Hope quiere cambiarse el tapado contigo. Hazlo. – Ángela sin pensarlo se sacó la prenda y me la tendió, en cambio yo le di el mío.
- Gracias Ang. – Le dije inútilmente, ella solo escuchaba a MG.
- Ahora, lo mejor va ser que vuelvas a tus asuntos. No es necesario que comentes nada de lo ocurrido con nadie. – Ella asintió sonriendo y dispuesta. Se alejó.
Ambos nos quedamos en silencio viendo como Ángela volvía a entrar al comedor. Esta había sido la peor manera para encontrarnos. MG había sido descuidado al no avisarme de su visita, también lo había sido al dejarse perseguir por Sebastián.
No podía confiar en el bastardo de nuevo. Sabía que él aun me amaba, pero sus creencias estaban bastante arraigadas en su ser, los Mikaelson éramos los enemigos de su familia, ellos nos odiaban y por eso nos habíamos encargado de su muerte. ¿Confiar en él? ¿Qué diría eso de mí después de haber sido traicionada tantas veces por él? Me negaba a caer en sus encantos de nuevo. Lo había amado, sí, pero de eso no quedaba más que un sabor amargo, ni si quiera me dolía, me fastidiaba. Que este aquí, era un inconveniente.
- Habla de una vez MG… - Suspiré cansada.
En pocos minutos me había puesto al corriente. Una bruja logró infiltrarse en el instituto haciéndose pasar por estudiante y poco a poco se había metido en la mente de otras brujas, logrando discordancia. Me estaban buscando de nuevo. Josie y Lizzie, se estaban ocupando, ya que estaban seguras que su padre también estaba siendo controlado y tenían que encontrar una manera no letal de frenar sus planes, en los que sabían que yo jugaba una parte.
Sebastián se había acercado a ellas cuando había recibido un llamado de Alaric, preguntándole sobre el grimorio de su familia, donde tenían el hechizo que usaron contra mi padre para someterlo, a él le pareció extraño aquello, sobre todo porque mi padre estaba muerto y decidió concurrir al instituto a hablar con mis amigas. Ahí fue cuando empezaron notar que algo no estaba bien con Alaric. MG me pidió que no volviera a hablar con las chicas por celular, porque estaban seguras que estaban siendo monitoreadas, por eso Josie no me había dicho de la visita de mi amigo, por eso nuestras conversaciones habían sido tan escuetas.
- Lo mejor será que se comuniquen como brujas. No lo sé, en sueños o algo así. – Resoplé ante su ignorancia. – Soy un vampiro, no tengo ni idea que hacen ustedes brujas para comunicarse. – Se defendió.
- ¡Tu novia es una bruja! – Exclamé hastiada haciéndolo reír.
- Sí, soy consciente de ello. – Se burló. – Eso no quiere decir que sé las mierdas que ella hace. – Rodé mis ojos. Era un idiota. – Otra cosa. – Dijo pasándome su mochila, al mirar adentro jadee. – Si, lo sé, un montón, pero si algo pasa Hope… preferible meterlos ahí que matarlos. Sobre todo cuando le cuentes a tía Isabella, que espero, lo hagas con tacto y logres tranquilizarla para que no mate al padre de mi novia. – Asentí pero luego fruncí el ceño. A mí también me preocupaba Alaric, era la única figura paterna que me quedaba. No dejaría que mi tía le haga algo. Dado el caso usaría el ascendente, pero esperaba en el fondo de mi alma no tener que hacerlo.
El ascendente era un mundo prisión creado por el aquelarre Bennett, y para usarlo se necesitaba un evento natural, como un eclipse, luna llena o el paso de un cometa entre otros, y sangre Bennett, la cual teníamos a montones gracias a Bonnie Bennett. En los pocos minutos que duraba el evento podías meter en ese mundo a cualquiera, a un día eterno sin fin. Si no podíamos llegar al verdadero Alaric, no quedaría otra opción que meterlo ahí, donde no podía ni morir ni hacernos daño, al menos hasta encontrar la forma de sacarlo del control de las brujas. Lo mismo aplicaba para nuestros demás amigos. Lo que no entendía, y mi amigo no sabía era que porque mis mejores amigas habían decidido que el ascendente estuviera en mi poder, tampoco porque Alaric no había venido por mi aun, él sabía dónde estábamos. Algo se estaba cocinando, y no tenía idea de que podía ser.
POV ROSALIE
Habíamos perseguido a la niña, cuando abruptamente se había levantado de la mesa dejando a Jessica con la mirada perdida. Habían estado intercambiando unas pocas palabras sobre su amiga Ángela cuando la pequeña bruja se había levantado de sopetón y huido prácticamente, en dirección al patio trasero.
Nos dividimos estratégicamente, quedando yo misma con Edward. Nos quedamos a unos metros, donde podíamos ver a la perfección. Hope, estaba peleando cuerpo a cuerpo con un tipo, y debía decirlo, ella era magnifica. Sus movimientos eran fieros y certeros, como si estuviera acostumbrada a ello, ella estaba entrenada. Me quedé impresionada cuando empezaron a intercambiar palabras. Él era un vampiro "mágico", su ex novio, y por lo que se veía, no habían terminado bien. Hope se lo estaba haciendo pasar bastante mal, y por el ímpetu con el que lo hacia, me decía que se lo merecía.
- ¿Puedes leerle la mente? – Le pregunté a Edward con el pensamiento, este hizo una mueca.
- No. Sólo a Hope, pero como siempre, a medias. – Contestó a velocidad vampírica por lo bajo. – El maldito la vendió. – Comentó con ojos negros. Algo que había visto en la mente de Hope lo había conmocionado. – Ella y su tía están huyendo de otras brujas.
Edward me había confesado antes que le parecía tan conveniente como molesto el no poder leer libremente a Hope, a veces las cosas que veían estaban tan fuera de contexto que no sabía que pensar. No sabía que estaba bien y que estaba mal cuando se trataba de los pensamientos de ella. Lo tomé de su hombro cuando escuché un rugido bajo salir de su pecho. Sea lo que sea que haya visto, tenía que parar. Esta no era nuestra pelea.
Un segundo hombre apareció, también vampiro pero con este, parecían amigos, aunque Hope si bien más relajada seguía con la guardia en alto, discutiendo. Nos enteramos de varias cosas mientras hablaban, también habíamos visto al vampiro usar el poder de control mental, del cual nos había hablado Carlisle. Nos había maravillado, era bastante útil y conveniente su poder. No podía evitar pensar en las posibilidades que tendríamos de tener esa herramienta. ¡No tendríamos que huir tanto!
Los problemas parecían llegar para la niña, me sorprendió que las personas de las que hablaban sean precisamente brujas, ellas solían cuidarse entre ellas. ¿Por qué estaban buscando a Hope? ¿Por qué no la consideraban una de ellas? Cada cosa nueva que descubríamos de la niña nos generaba mil preguntas. Como lo que había en la mochila que le había pasado su amigo.
- Quiero que te lleves a Sebastián y te encargues que no vuelva al pueblo, ustedes pueden confiar en él si quieren, pero yo no lo hago. No quiero que la gente de Forks corra peligro. – Le dijo cortante. Su amigo asintió.
- Hablando de gente que corre peligro… - Comenzó su amigo con una mueca, Hope frunció el ceño. – Podrías… ya sabes. – Edward a mi lado volvió a rugir, lo miré preguntándole con la mirada que pasaba, pero al instante, de mirar nuevamente a donde se encontraba la pequeña bruja, lo entendí. Lo iba a alimentar.
Hope le entregó su muñeca, e hizo una mueca cuando los colmillos del tipo se clavaron en su piel, al sentir el olor de su sangre fruncí la nariz, no era desagradable pero sí acido, para nada apetitoso, lo cual era beneficioso para nuestro autocontrol. Al poco tiempo, lo suficiente para que pudiera tomar una buena cantidad de su sangre lo sacó, tomándolo del cuello, él rugió haciéndome sentir ansiosa de repente por la bruja, pero ella lo lanzó con su poder lejos.
- No seas estúpido MG. – Le advirtió limpiándose la muñeca en el tapado de Ángela. Debía concedérselo, la niña tenía actitud.
- Lo siento, sabes que me es difícil parar. – Comentó levantándose. ¿Por qué se había arriesgado si él tenía ese problema? Niña estúpida.
- Si, lo sé. Por eso prefiero que estés alimentado, que hambriento. – Le contestó sentándose en un tronco. Como dije, niña estúpida. - ¿Cómo estas llevando aquello? – Preguntó interesada, invitándolo a sentarse a su lado.
- Difícil, pero Lizzie me ayuda bastante... – Dijo sonriendo, Hope se la devolvió y luego enganchó su brazo con el de él.
- Los extraño. – Confesó suspirando y apoyando su cabeza en el hombro. Era la primera vez que la veía vulnerable.
- Nosotros a ti, ¿Sabes? Nadie amenaza de muerte a nadie desde que no estas. – La niña rió fuertemente.
- Así de aburrido ja… -Dijo chasqueando la lengua y empujándolo con su hombro.
Minutos después, el vampiro agarro a su amigo inconsciente y desapareció a una velocidad increíble, incluso para los de nuestra clase.
Hope se quedó dónde estaba sentada pensativa, Edward también lo estaba aunque parecía más cabreado que otra cosa.
- Ya sé que están ahí. ¿Podrían por un maldito minuto dejar de ser tan acosadores? ¡Jesús! - Se quejó gritando, nosotros sabiendo que nos hablaba. Nos hicimos visibles a sus ojos. – Gracias… - su tono era fastidioso.
- Hola Hope… - Saludó mi hermana, enérgica como era siempre ella.
- Alice… - Le sonrió levemente. Se le veía triste, casi vencida.
- ¿Estás bien? – Le preguntó Edward de repente preocupado, y dado que Jasper lucia descompuesto, la niña no debía estar bien.
- No, Edward no estoy bien. – Exclamó golpeando el costado de sus piernas con sus manos exasperada. - Estoy jodidamente cansada, exhausta, enojada, ansiosa y extraño a mis mejores amigas que ahora, parecen estar trabajando con mi ex novio psicópata traidor para salvarme una vez más. – Completó su punto haciendo explotar el farol que estaba unos metros alejado. – No quiero ser salvada. No quiero la eternidad si va a ser así. Si todos los que me aman van a tener un maldito objetivo en sus cabezas por mi culpa. Y, a ti ¿Qué demonios te pasa? – Le preguntó a Jasper que una vez más no sabía para donde salir disparado. – Porque estoy segura que si así lo quisieras ya me hubieses atacado. – Concluyó.
- Oh! Mi Jazz no quiere atacarte sol… - Alice dejó de hablar cuando Hope levantó su mano. Edward a mi lado rió mientras yo le fruncía el ceño.
- No te lo tomes a mal Alice, pero le pregunté a él, y ya que lo escuche en clase de historia, estoy bastante segura que no es mudo. – Mi hermana hizo un puchero propio de ella, pero la niñita ni si quiera vaciló al ignorarla. - Entonces, ¿Qué diablos está mal contigo? Es de muy mala educación gruñir, ¿No te lo dijeron nunca? – Preguntó burlona haciendo que Emmett, mi oso riera como un niño. Era obvio que él le festejaría toda burla que estuviera dirigida a sus hermanos. Se había contenido de ir a felicitarla cuando hizo que Jessica persiguiera a Edward por todo el instituto. La chica tiene agallas, nadie nunca nos hablaba así. Éramos depredadores, la gente huía de nosotros o caían rendidos a nuestros pies, pero nunca nos enfrentaban.
- Tengo poderes. – Comenzó, pero Hope lo interrumpió con uno de sus comentarios estúpidos haciéndome rodar los ojos hastiada.
- Bienvenido al club. – Resopló, cruzándose de brazos. esa niñita era exasperante.
- Entre ellos, soy un ser empático. – Continuó Jasper con una sonrisa. Hope abrió su boca en una "O" bastante exagerada, en sus ojos se podía ver la revelación del siglo.
- ¡Lo siento mucho! – Le dijo acercándose un paso, Jasper se alejó un paso también. Hope frunció el ceño. – Bueeeno… distancia, de acuerdo. Lo entiendo. – Levantó ambas manos y luego se apoyó en un árbol llevando una de sus manos a su barbilla con gesto pensativo. – Debo haber estado volviéndote loco… sobre todo en nuestro anterior encuentro. Estaba jodidamente asustada y enojada en aquel entonces. – Concedió. – Lo siento. – Le dijo con ojos sinceros, Jasper le sonrió y asintió.
- ¿Estás discul…? ¿Por qué? – Pregunté confundida, ella se encogió de hombros.
- Soy una bruja con un temperamento bastante sensible, suelo descargar mis emociones en la naturaleza, pero últimamente no tuve la necesidad. – Explicó aun con gesto pensativo.
- Tiene sentido. – Le dijo Edward a Hope. - Seguramente Jasper estuvo absorbiendo tus emociones durante el día, con hacer eso que pensaste, él no se sentirá abrumado… - Concordó Edward haciendo a la niñita fruncir el ceño, luego lo miró iracundo y se paró rígida.
- ¡Sal de mi cabeza! – Amenazó de un momento a otro. – ¡Sal de mi jodida cabeza o te vas a arrepentir! – Al instante me puse enfrente de mi hermano y le rugí en advertencia, ella me movió con su poder haciéndome salir volando sin si quiera poner esfuerzo alguno. Me agarré de una gran rama y con una voltereta aterricé sobre mis pies lista para volver a mi lugar, defendiendo a mi hermano pero Emmett me tomó de la cintura, impidiéndomelo. – Sal de mi cabeza Edward. – Repitió una vez más ahora cara a cara, lo dijo increíblemente tranquila, tanto que me dio pavor.
- No lo hago apropósito Hope. – Le dijo de igual forma, como si no estuviera a una niñita loca enfrente. – Escucho las mentes de todos a un radio de cien metros. Si te es de consuelo, no puedo leerte como a los otros.
- No me vas a leer en lo absoluto. – Le dijo para luego cerrar los ojos y tomarle las manos con fuerza. Pronto el viento comenzó a remolinarse alrededor de Hope levantando las hojas a su paso. Edward se alejó de ella con dificultad temiendo un ataque, la magia que ella poseía le había dado trabajo, pero así como empezó el espectáculo, terminó.
Hope abrió los ojos, estos estaban de un tono amarillo, su pupila tenía una extraña forma más bien chata, aunque casi al instante había vuelto a su forma original.
- No la noto. – Dijo Edward, lucia como si alguien hubiese pateado a un cachorro. – Lo poco que veía ya no está. – Hope sonrió ampliamente y aplaudió festejando.
- Genial. Créeme Edward, no quieres estar en mi mente. – Le dijo. Emmett rió fuertemente, se acercó a Edward y lo palmeó en la espalda.
- No más ojos chocolates para ti… ¿Quizás ahora podrías probar alguna aplicación de citas? – Le preguntó.
- ¿Ojos chocolates? ¿Aplicación de citas? – Preguntó divertida la niñita. Sonriendo ampliamente sus ojos se llenaron de emoción. - ¡¿Te gusta mi tía?!
Oh no, aquí vamos.
Que les pareció? Prefieren los POVs? Creo que yo si, me siento mas cómoda escribiéndolos.
Les mando un beso! Espero les haya gustado! Gracias por los follows, favs y reviews.
