NA: Este pequeñísimo extra es del cuarto día cuando están en China, o específicamente: donde la mujer le dice a Draco su taza de té y él se queda como «???». Lo decidí hacer porque los pensamientos que Draco tiene en esos momentos son muy lindos, además de que algunos quisieron saber qué era lo que había dicho la mujer. Bueno, aquí lo tienen. Espero que esto les ayude un poquito a sanar su corazoncito, y si no es así, entonces lo lamento, amixes míos... Disfrútenlo.
Pd: los diálogos en cursiva son diálogos que están dichos en chino mandarín y que por tanto, solo Draco puede entender.
Ella se veía hermosa.
Draco se preguntó cómo nunca antes había notado el atractivo de Hermione Granger. Jamás se había tomado el tiempo de apreciarla, y tampoco era como que lo hubiera deseado.
Pero ahora que la podía mirar con atención... Había una belleza escondida en ella, algo que la hacía diferente a cualquiera que él hubiera conocido: o al menos así era para él.
Pansy siempre había sabido que era hermosa y por eso no desaprovechaba ninguna oportunidad para mostrar su belleza. La diferencia con Granger era que ella era también hermosa, solo que no parecía saberlo.
La mujer le había dicho que ella tenía una persona que la quería y que estaba dispuesta a protegerla a toda costa. Él al principio no había querido insinuarlo, no había querido apresurarse, pero cuando ella lo miró y encontró en su mirada lo que él había estado pensando, de repente dejó de escuchar a la mujer, dejándola como una voz lejana que hablaba sola.
Él la quería. Tal vez más como nunca había querido a nadie. No tenía ni la más mínima idea de cómo dejó que eso sucediera, pero lo hizo, y ahora Granger estaba hundida en cada nervio de él, en cada músculo, en cada facción.
Nunca creyó que pudiera necesitar a nadie para vivir, pero ahora se preguntaba, con cierto temor, si eso había cambiado. Se preguntaba si Granger había logrado meterse tanto en su cabeza que ahora era imposible sacarla.
De repente ella carraspeó, rompiendo el contacto visual unos segundos antes de alejarse un poco.
Sin embargo, él no la dejó de mirar, ni siquiera cuando ella le sonrió y le acercó su taza de té para que la bebiera.
Draco la tomó y dio su trago, dejando su taza en la mesa cuando terminó; aunque no apartó la mirada de los ojos miel de Granger porque él solo intentaba encontrar respuestas.
Como el por qué ella era tan hermosa.
Como el por qué ahora era la única persona con la que él quería estar.
Como por qué era todo en lo que podía pensar.
Como por qué se había permitido a sí mismo llegar tan lejos.
Pero entonces la mujer lo sacó de sus pensamientos.
—No veo un futuro para ti.
Frunció el ceño y se giró a esta. Ella parecía perdida mientras veía en el interior de su taza. La movía lentamente con sus manos, tal vez intentando entender lo que venía ahí dentro.
—¿Por qué lo dice? —preguntó—. ¿No hay ningún símbolo así como en la taza de ella?
—Oh no, claro que los hay. Es solo que todos parecen unirse a un mismo final, y ese es que no hay un futuro para ti.
Por alguna razón, eso lo intrigó. Se enderezó en su lugar y le prestó toda su atención a la mujer, tratando de ignorar que Granger los miraba con confusión, esperando que él le traduciera.
La mujer siguió hablando.
—Por ejemplo, tienes el símbolo de la aguja, que por lo general significa que un peligro inminente reclama tu atención. Luego está el burro, que significa que se te presentarán dificultades y deberás tenerles paciencia. También tienes diamantes... Estos significan que estás por descubrir algo.
—¿Qué está diciendo? —preguntó Granger a su lado, claramente confundida y ansiosa por saber qué le estaba diciendo la mujer.
Pero Draco estaba mucho más confundido que ella. Él no era muy supersticioso, así que, ¿por qué le estaba prestando tanta atención a lo que la mujer decía? Simplemente había algo que... lo atrapaba.
—Tienes la mano, la cual dice que hay alguien que necesita tu ayuda urgente. La montaña también está aquí, y dice que se te presentará un problema donde necesitarás mucho esfuerzo y también tomar una decisión importante. La oreja te dice que te vas a enterar de algo que cambiará el rumbo de tu vida... Y ahí donde las cosas se pierden, porque después todas los demás símbolos parecen unirse a ese y al del reloj, que significa que el tiempo se acaba. Eso sucede solo cuando el futuro de alguien está en la cuerda floja.
La mujer por fin dejó de mirar la taza y entonces se la extendió a Draco para que la pudiera ver él mismo.
Él la tomó y le echó un vistazo. Dentro no podía ver nada, solo grumos de sus restos de té esparcidos por todo el fondo.
Intentó no fruncir el ceño mientras regresaba la taza a la mesa y sacaba su billetera. Se obligó a dejar de pensar en las palabras de la mujer; era una muggle, no una vidente. Unos grumos de té no podían decirle nada.
Dejó los yuanes en la mesa y, solo porque Granger aún lo miraba, se obligó a sí mismo a sonreírle a la mujer antes de ponerse de pie. Murmuró un rápido agradecimiento y luego tomó a la morena de la mano antes de salir de la tienda.
—¿Qué dijo? —le preguntó ella.
Y a pesar de que él se estaba recordando una y otra vez que esas cosas eran solo engaños para sacarle dinero a la gente, no le quiso decir.
—No creerás que todo lo que dice es cierto, ¿o sí? —su burló. O al menos un intento de ello—. Es solo un método para sacarnos dinero.
—Pero te miraste muy sorprendido...
—Sí, porque la mujer acertó como si supiera toda mi vida —mintió—. Esta fue mi primera vez en esto, Granger, tengo derecho a estar en shock.
Le dio una sonrisa de boca cerrada y empezó a caminar junto a ella de regreso al centro de Pekín. Había demasiada gente, así que se encargó de mantenerla cerca hasta que encontraron un taxi y luego subieron.
Por suerte, Granger no volvió a preguntar nada sobre lo de la taza en el trayecto, y sin saber muy bien por qué, él lo agradeció internamente. No sabía si quería decirle que la mujer casi le había dicho que no tenía un futuro.
Ni siquiera sabía cómo eso iba a ser posible. Estaba perfecto de salud y, de no ser que una de esas cosas grandes de metales se estrellara con ellos a bordo, a él todavía le quedaban años.
Era lo que entendía.
De igual forma, incluso aunque intentó no pensar en ello, se encontró haciéndolo mientras iban de regreso al hotel. Granger iba a su lado, y debido a que el auto era demasiado pequeño, sus hombros estaban el uno contra el otro; solo que ella no parecía advertirlo porque no dejaba de mirar el atardecer por la ventana.
Draco decidió mirarla, y pronto encontró qué era lo que debía de hacer para no pensar en lo que había dicho la mujer china.
Era hipnotizante ver a Hermione Granger cuando se hallaba distraída.
Sus rizos, a pesar de que últimamente ya no estaban tan voluminosos, seguían igual de descontrolados y de el mismo color chocolate, todos cayendo sobre sus hombros y ocultando las pecas que estos tenían.
Llevaba una camisa sin mangas, así que se le podía ver la clavícula. Y aunque él nunca lo dijera en voz alta, era probablemente una de las cosas que más le gustaban de ella: podría estar besando esa parte de su cuerpo toda una vida y estaría feliz.
A pesar de que solo podía verla de perfil, él aún se permitía apreciar lo hermosa que era. Sobre todo cuando tenía al atardecer de su lado y este le ortogaba un color bronceado a su piel. Hacía que sus labios resaltaran más y estaba seguro que, de haber podido mirar sus ojos, los habría visto todavía más dorados.
No veo un futuro para ti.
Las palabras de la mujer se repitieron en su cabeza en ese momento, y pronto se volvieron a olvidar.
Por supuesto que había un futuro para él. Y fuera cual fuera, debía ser con ella. Con la chica que tenía a lado y con la que ahora parecía vivir en su cabeza.
Dejó de mirarla a ella y bajó sus ojos hasta las manos que Granger tenía sobre sus piernas, cuidando su mochila.
El quiso tomar su mano. Quiso sentir su piel y quiso acariciarla. Quiso llamarla para hacer que lo mirara a los ojos y así le pudiera decir que el único futuro que él quería era uno donde ella estuviera ahí.
Nunca había sentido esa calidez sobre su pecho, pero mientras veía su mano, se empezó a dar cuenta que solo con ella podría sentirse así. Nadie jamás podría reemplazarla.
Preferiría morir antes que perderla.
Y justo entonces las palabras de su madre llegaron como un recuerdo vívido hacia él, diciéndole que algún día encontraría a alguien por quien sería capaz de darlo todo. Alguien que podría morir a los ojos y saber que podría morir por esa persona.
Él la encontró.
Porque él ahora podía mirar a Granger a los ojos y darse cuenta que estaba dispuesto a hacer cualquier cosa por ella. Cualquier cosa por su bienestar. Cualquier cosa para que estuviera feliz. Cualquier cosa para que nunca más sufriera.
Cualquier cosa.
Incluso morir.
Él siguió mirando su mano, y a pesar de que todo su interior le gritó que se la tomara, Draco se obligó a no hacerlo. Apartó la mirada y volvió a mirarla a ella, y entonces sonrió ligeramente.
Algún día él podría tomar su mano y ella no lo rechazaría. Algún día ella le diría que quería que se quedara. Algún día ella le diría que lo amaba tanto como él a ella.
Solo era cuestión de tiempo.
Y él era paciente.
Regresó la mirada a su propia ventana y solo esperó el trayecto de vuelta al hotel.
