—Hoy haremos una aparición pública ¿qué te parece? —Daphne siempre hablaba con certezas, incluso cuando preguntaba.

Ginny la observó confundida, sin dejar de ingerir una tostada con palta.

—¿A qué te defdiedes?

—Ahg, qué asco Weasley, ¿podrías tragar antes de hablar o es mucho pedir?

—¿Quién te invitó a la charla, Serpiente?

—No necesito que te dirijas a mi para notar tu falta de modales —la miró con burla por encima de la taza que sostenía con delicadeza.

Se desafiaron con la mirada por unos segundos hasta que Ginny interrumpió el duelo para continuar con su tostada, haciendo gestos exagerados de tomarla delicadamente, llevarla a su boca, morder y masticar como una Señorita de Bien. Pansy falló en intentar no reír; la pelirroja también.

—Es increíble lo rápido que vuelven a tener quince años—negó con la cabeza observandolas— , como decía, me parece que podríamos atraer la atención de los periódicos si nos dejamos ver juntas. Eso le haría bien a tu imagen y podría repercutir en la dirigencia de Las Arpías.

Ginny (sólo por orgullo) se tomó el tiempo de tragar y tomar unos sorbos de agua antes de hablar.

—¿No será raro? Greengrass y Weasley juntas, siento que nos van a llevar directo a la Guerra Mágica.

—En efecto, dependerá de qué enfoque le den a la nota y para asegurarme pienso recurrir a cobrarme algunos favores. Queremos hacer un poco de ruido, pero el ruido correcto.

—O sea que ya lo decidiste, analizaste y todo ¿no? Sólo me estás contando.

Daphne tamborileó dos dedos en su mentón, fingiendo pensar.

—Mm, sí.

—¿Qué esperabas de Señorita Controlo-todo? —se burló Pansy, recibiendo una mirada de advertencia de su amiga.

— Y para cuando se entere la Ministra, ¿qué plan tenés?

—Oh, creeme, ya lo sabe —contestó muy tranquila, haciendo un ademán con su mano para restarle importancia.

Ginny se atragantó y empezó a toser compulsivamente. Para nada esperaba esa información. Daphne le rellenó el vaso de agua con gesto preocupado mientras Pansy sonreía, burlona.

—¿CÓMO QUE YA SABE?

—¿Pensabas que no? —se extrañó Daphne.

—Pensaba en que se enteraría más adelante y tendrías algún plan para que no me cruciara, sí.

—Qué inocente, Weasley. ¿Cómo crees que llegó al poder? ¿Jugando a las muñecas con Voldy?

—No estoy para tus bromas, Serpiente. ¿Puede alguna explicarme esto? Porque no tiene ningún sentido para mí.

La bruja rubia se apiadó al ver la alteración de la menor.

—Fue en el casamiento de Astoria y Draco, una boda por todo lo alto, imaginate: su único sobrino y al que trata como hijo. Nos sentaron juntas en la mesa principal. Yo me sentía nerviosa porque, claro, estaba al lado de la actual Ministra de Magia. Y no cualquiera, Bellatrix Black.

Ginny puso los ojos en blanco.

—¿Podemos saltear la parte en que te baboseas con ella?

—No entiendo, ¿hay alguna parte más interesante que esa?

—Sí, saber cómo planteaste mi liberación sin terminar muerta.

—Sos aburrida, Weasley ¿eh? —se giró encarando a Daphne—. El vestido que llevó esa noche era increíble, tan elegante y exquisito como ella. ¡Por Morgana! Te envidié tanto por sentarte al lado suyo, seguro no le sacaste los ojos del escote.

La rubia sonrió como si estuviera recordando aquella imagen.

—A decir verdad, pasaba de su escote a la pierna descubierta por el tajo del vestido. ¡Ufff creo que estuve tan estimulada esa noche que me debe haber sentido la energía!

—Cuando entró caminando y se reveló su pierna por ese corte dejé de respirar. ¡Qué bruja! ¿Y los zapatos? Eran preciosos, desde mi ubicación vi las incrustaciones en diamantes, lo juro.

Ginny las observaba cual partido de tenis, con cara de desagrado.

—¿Se están escuchando? Están halagando a la bruja más psicópata de la historia.

—Ya deja el show, Weasley. Si la hubieras visto estarías diciendo lo mismo.

—Estás mal de la cabeza, Parkinson. ¿Podemos avanzar en la historia?

—Si tanto insistes… Al principio pasó bastante de mi, claro, pero cuando me pude relajar logré sacarle conversación y me ayudó que del otro lado estaba Lucius, es evidente que lo detesta. Entre su cuñado insulso y una bella joven que la mira erotizada, fue fácil ganar ese duelo. Así que aproveché cuando todo el mundo se levantó a bailar y le conté de mi futuro negocio. Si entrás en Las Arpías yo podría acceder a varios magos y brujas que están en la dirigencia y podríamos estrechar lazos que ayudarían a nuestra comunidad mágica.

—En otras palabras: soy un medio para un fin —enarcó su ceja.

—Bueno, si lo ponés así.

—Y ¿por qué todo el esfuerzo conmigo? ¿Por qué no ir directamente a encontrarte con la dirigencia?

—Una cosa es que Daphne tenga contactos y otra es que tenga al mundo en su mano. Son personas muy poderosas, no acceden a verse con cualquiera que venga y les pida cita. Y no están relacionados con ningún gobierno ni partido político, se han negado durante décadas —apuntó Pansy.

—Por eso es que le interesó el plan a Bellatrix. No puedo revelarte de qué van esos negocios, pero tampoco te influye. El punto es que con toda esa jugada, sacarte a vos de la cárcel era puro beneficio.

—¿Así de fácil? —se sorprendió, sintiendo una repentina calma.

—Bueno, estás a prueba, claro —Daphne clavó sus ojos en los de Ginny—, para cerrar el trato se acercó a mi oído rozando con sus labios mi piel (creeme, me temblaron las piernas), y con la voz rasgada dijo: si me la juega no sólo la cruciaré hasta que no recuerde su nombre, también la obligaré a estar despierta mientras le saco uno a uno sus órganos vitales. Y por último le voy a estallar el corazón con mis propias manos —hizo una pausa para tomar un sorbo de su café—. Después de vos sigo yo, más o menos con el mismo accionar. Fue tan erótica como perturbadora.

Pansy estalló en carcajadas al ver el rostro pálido de Ginny. Jamás en tantos años la había visto perder el tono rojizo de su piel, ahora fácilmente podría confundirse con un Malfoy.

—¿Qué pasa Weasley, te asustaste? —dijo entre risas.

—No, claro, ¿por qué me asustaría? Tan sólo me amenazó de manera directa la bruja con más poder del mundo mágico.

—Señorita Weasley empiezo a pensar que cambiaste la obsesión que tenías con los Mortífagos por Bellatrix.

—Sí, para desagradarte tanto no paras de decir lo poderosa que es.

—¡Voldemort también era poderoso y un psicópata!

—Por favor, ten la decencia de no comparar a Ella con ese feto —Pansy la miró con cara de asco al recordar al mago sin nariz.

—Mirá el lado positivo: eso sólo pasará si haces cosas que la perjudiquen. No es que está detrás tuyo, creeme, no le interesamos en lo más mínimo. Y ya firmaste un contrato donde accediste a no hacer nada de eso. Valorá tu vida y no hagas cosas estúpidas. Y si no valoras tu vida, al menos valorá la mía que yo sí no quiero morir joven.

—Reitero: ustedes están mal de la cabeza y no sé por qué carajos me metieron en este lío a mi si yo estaba tan tranquilita en Azkaban —Ginny estaba al borde de un colapso nervioso, nuevamente.

—Nadie va a morir —intervino Pansy. Sus ojos verdes demostraban una seguridad que la pelirroja no había visto antes.

—Tenés a dos Serpientes de tu lado, Ginevra, todo va a estar bajo control —le guiñó un ojo, tratando de calmarla y que recuperara el color.

—En fin, tengo que pasar por mi casa pero si quieren puedo unirme a ustedes más tarde. ¿La salida sigue en pie, no?

"¿Desde cuándo y por qué Parkimbecil quiere ayudarme? Una cosa es hacer un trío, está bien, yo también me follaría: le halago el buen gusto, pero otra muy distinta es hacer algo por el bien ajeno. Muy poco Slytherin" Ginny la observó entrecerrando sus ojos.

—Eso podría ayudar, Pansy, gracias. ¿Te parece en tres horas en el restaurante de siempre?

—Hecho. Me debes una, Weasley. Me la cobraré.

—Ya me parecía raro una Serpiente ayudando desinteresadamente —se quejó.

—Las dejo entonces, hasta más tarde. No me hagas arrepentir, Weasley —estaba por salir de la terraza cuando se detuvo un segundo y volteó a mirarlas—, y tampoco follen sin mi—y ahora sí desapareció.


—Sabes que vamos a salir en diarios y revistas ¿verdad?.

Las dos brujas caminaban juntas por el Callejón Diagon, recién habían llegado y empezaban a sentir las miradas.

—¡Qué mal disimulan, por Morgana! Si hasta los escucho susurrar —se quejó Ginny, con un gesto de fastidio.

—Primero, calmate. Segundo, sonreí. —se giró hacia ella para que vea cómo impostar una sonrisa y que pareciera natural— Tercero, olvidate de la gente, disfrutá de estar nuevamente acá. Y cuarto, en realidad lo que queremos es que se fijen en nosotras, así que es bueno que estén susurrando.

—Tenés razón —bufó, pero recordó que tenía que sonreír ante la mirada amenazante de la rubia—, ¿empezamos por la varita y después vamos a comprar la escoba?

—Perfecto por mi, Señorita Weasley.

—¿Alguna vez vas a dejar de decirme así? —frenó para mirarla, con una sonrisa divertida.

La rubia se acercó a su oído con expresión juguetona.

—Me da la impresión (y creeme, nunca me equivoco), de que cada vez que te digo Señorita Weasley, sentís unas irrefrenables ganas de arrodillarte y darme tanto placer que acabe gritando tu nombre.

—¿Qué…? Cco ¿Cómo sabés eso? ¿usas legeremancia conmigo?

Daphne no pudo esconder la sonrisa, incluso una corta carcajada de placer salió de ella. Estiró su mano y con dos dedos enganchados en el cuello de la capa, acercó a la bruja y ante la impactada mirada de la menor llevó su boca al oído para decirle:

—Así que esas son tus sensaciones cuando te digo Señorita Weasley —esta vez se preocupó de que sonara extremadamente sexy, con la voz rasgada y tintes de necesidad—, ¡qué pervertida!

Probablemente Ginny habría redoblado la apuesta, si no fuera porque un flash las sorprendió, captando todo el momento.

—Ya empezamos, no te olvides de actuar.

"¿Cómo carajos hace para seguir como si nada? ¿Tan acostumbrada está a los flashes? Ay Morgaana, ayudame, ¡esta chica me va a enloquecer!."


—¿No te parece muy curioso que el núcleo de tu varita sea pluma de ave fenix?

—¿Por qué sería curioso?

Recién salían de la tienda de varitas, con la nueva adquisición de la pelirroja.

—Bueno, creo que ese animal te queda bien. De alguna manera, pareciera que la vida te dio otra oportunidad ¿no?

—Woow, qué profunda, rubia, pero sí, supongo que sí. Y pienso aprovechar cada instante.

—Sí, se nota que no perdés el tiempo, Señorita Weasley —le guiñó un ojo.

— ¡Mirá!

Daphne se giró para entender qué estaba señalando la chica ahora. Parecía una niña en navidad, yendo feliz de lado a lado, como si viera la magia por primera vez en su vida. La encontró prácticamente con la nariz pegada a una vidriera que mostraba las últimas cámaras fotográficas.

—Curioso. ¿Te interesa la fotografía?

—Mucho, estaba recién empezando cuando… Bueno, cuando llegó la guerra. No pude experimentar demasiado.

La rubia la observaba enternecida.

—A mi me encanta que me saquen fotos.

—¿Ah sí? ¿Qué tipo de fotos?

Ginny apoyó el hombro contra el vidrio, repentinamente más interesada en la chica frente suyo que en las cámaras. Daphne se acercó a ella, agarrando el cuello de su camisa, como si lo estuviera acomodando.

—Del tipo triple equis, Señorita Weasley.

¡Flash! Otra vez capturadas. "¡qué hij*s de Morgana! ¿Cómo carajos nos agarran justo cuando estamos en posiciones comprometidas?", la pelirroja no podía creerlo, pero tampoco iba a dejar que se le notara.

—Ejem —carraspeó una voz, haciendo que ambas miraran hacia la puerta del local—Disculpen que las interrumpa, no pude evitar verla, Señorita Weasley, sus ojos brillaban de felicidad cuando descubrió nuestro local, sería un honor para nuestra familia que usted llevara uno de nuestros últimos modelos.

—Ehh ¿Me estás hablando a mi? —miró hacia atrás, por si había cualquier otra Wesley que ella no hubiera visto.

—¡Claro que sí! Vengan, pasen, pasen —la bruja dejó libre la puerta y las guió al interior de la tienda. —, ¡no sabe usted la alegría que me dio cuando la vi! Yo creía que… Bueno, lo que quiero decir, es que estoy muy feliz de verla sana y salva.

—GrGracias…?

—Merlina Brookling, de Fotografía Brookling, si me permite la falsa modestia, las mejores cámaras del mercado —aprovechó y le dio una tarjetita del local que resultaba bastante molesta ya que contenía un anuncio de distintas cámaras turnándose para tirar un haz de luz simulando un flash.

—Gracias Merlina, lo tendré en cuenta. — "si es que alguna vez puedo pagarme alguna de estas cámaras, claro, que están de puta madre pero deben salir más caras que transfusión de sangre pura"

—¿Tiene alguna preferencia, querida? ¿Qué tipo de fotografías le gusta sacar?

—Mm, no cuento con mucha experiencia, así que tendría que ser una fácil de aprender a usar y que se adaptara a todas las condiciones lumínicas, sí.

—En ese caso, el modelo Rose One le encantará —se giró hacia la estantería donde tenían varios modelos y agarró una de tamaño medio, parecía fácil de transportar. —, ¿qué le parece?

—¡Es hermosa! —Ginny la observó de cerca, sintiendo que era bastante liviana. El armazón rojo y dorado lo que le remitía inevitablemente a Gryffindor.

—Es una Leona, como vos —apuntó Daphne, sonriente.

—Es instantánea, sacas la foto y automáticamente se imprime. —revolvió detrás suyo y puso una caja sobre la mesa —Le guardaré varios rollos y un estuche para llevarla. Es un regalo de la casa, por supuesto —aclaró al ver la cara de la pelirroja.

—¡Wow! No sé qué decir. Gracias Merlina.

—Ginevra Weasley, gracias deberíamos darle a usted, cada bruja y cada mago de esta comunidad. Yo tengo memoria. Usted se sacrificó por nosotres. Espero que pueda ser feliz ahora, se lo deseo de corazón. Ya no le debe nada a la sociedad.

La pelirroja no sabía qué decir, estaba como mínimo asombrada de que alguien hablara así de ella. Volvió a agradecerle y salieron del local, ahora con una cámara fotográfica en su mano.

—¿Sólo a mí me pareció extraño lo que acaba de pasar?

—La valentía es recordada, Señorita Weasley. Y esa admiración sucede cuando hacemos actos valientes en pos de algo mayor que nuestras propias vidas ¿no? Que hayan perdido la guerra no significa que nada haya valido la pena.

—Por cierto ¿por qué no tenés la marca?

La rubia la miró como si le hubiera salido una segunda cabeza.

—Buena elección para charlar por el Callejon Diagon con toda la gente mirándonos ¿verdad? —se burló.

—Okey, me debés esa para otro momento. Tengo otra: ¿cómo conseguiste un lugar en la prueba de las Arpías?

—Ya sabés, un día le haces un favor a alguien, ese alguien está en deuda contigo y así es como se mueve el mundo, Señorita Weasley. Contactos y favores.

—Supongo que gracias por gastar un favor en mi. Aunque pensando con tu lógica ¡ahora estoy en deuda con vos! ¡Es una trampa! Lo sabía, ¿qué más se puede esperar de una Serpiente?

—No te olvides de sonreíír —canturreó.

—¿No dejás de pensar ni un segundo en tus negocios, rubia? Qué estrés.

—Ya sabés que no, dejá de preguntarme lo mismo una y otra vez, la respuesta no va a cambiar. Y no, no estás en deuda conmigo, te estás olvidando de que si vos entrás, yo como tu manager voy a ganar dinero. Entre otras cosas.

—No sé rubia, no me convences del todo.

—No lo estoy intentando tampoco. Mirá, ahí está el negocio de las escobas, vamos que se nos hace tarde y Pansy odia esperar.

No pudo decir nada más, Daphne ya estaba cruzando la puerta del local.

—Señorita Greengrass, ¡bienvenida! ¿Cómo está su familia?

—Buenas tardes Sr Devlin, se encuentran muy bien y le mandan saludos. ¿Cómo está usted y el pequeño Austin?

—Hágale llegar mis recuerdos a su familia, por favor. Bien, el niño salió a su madre, creo que no querrá seguir con el legado de la familia, ya veremos ¿En qué puedo ayudarla?

—Aún es chico, tengale paciencia. Estamos buscando con mi amiga Ginevra, una escoba. Una importante escoba, la mejor le diría. La próxima semana hará una prueba para las Arpías.

Los ojos del tal Devlin se giraron hacia la pelirroja como las abejas se acercan al polen. Ginny tuvo que contener el impulso de retroceder, aquel tipo tenía cara de águila y daba miedo.

—¡Maravilloso! Tengo algo para ustedes, una primicia, algo que te daré, Daphne, por el cariño que le tengo a tu familia.Y claro, me encantaría ser sponsor de esta encantadora bruja. Si usted está detrás de su carrera entonces no tengo dudas de que será brillante.

"Por Morgana, sí, sigale subiendo el ego a esta rubia, cómo si le faltara! Qué aduladora se pone la gente cuando hay galeones de por medio."

El brujo se perdió un segundo por un pasillo detrás del mostrador y volvió a aparecer levitando la típica caja rectangular. La dejó con suavidad sobre el mostrador y le retiró la tapa, revelando así una escoba con la inscripción Nimbus 2020.

—¡Woow! Es Hermosa. —se acercó Ginny, tocando la madera y sorprendiendose por la suavidad y firmeza que desprendía. Sintió una descarga eléctrica y tuvo la sensación de que harían grandes cosas juntas.

—Es preciosa, definitivamente. —habló Daphne a su lado, aunque no estaba claro si ella miraba la escoba.

—Como les decía, todavía no salió al mercado y no lo hará hasta dentro de seis meses. ¡Parece obra de Morgana que ustedes hayan aparecido en mi local! ¿Qué mejor que esta niña para promocionar la escoba? No tengo ninguna duda de que será un éxito. Si es Greengrass, es bueno.

Ginny rodó los ojos sin que la vieran. "No puede ser, ¿realmente es tan buena en los negocios?" la observó sonreír y responder, no prestó mucha atención a sus palabras pero alcanzó a oír algo de que ya firmarían un contrato, quizás habían quedado pronto para cenar. Cuando volvió a la realidad, caminaban en dirección al restaurante.

—¿Dos de las tres cosas que tenemos las conseguimos gratis? ¿Cómo puede ser?

Daphne se rió a su lado.

—Vas a tener que acostumbrarte, cuanto más poder tenés, más pública es tu figura, la gente te ofrece cosas o negocios en cada esquina. Claro que eso tiene su lado positivo y su lado negativo. Imaginate tener que estar continuamente analizando dónde estará la letra pequeña de cada acción que tienen con vos. Puede ser agotador.

—A vos te sale natural.

—Definitivamente, pero yo me crié entre negocios. Te voy a contar una anécdota: dicen que en el momento en que mi madre me estaba dando a luz, mi padre estaba haciendo un negocio con la partera.

Ginny se rió con ganas.

—O sea que te pareces a tu padre. ¿Qué clase de negocio hacía?

—Bueno, imaginate, la primera hija: le prometió que si yo nacía sana, le daría unas cuantas hectáreas de campos.

—¿La niña deseada y amada, eh?

—A su forma, como sabían, sí —pareció nostálgica—, llegamos, mirá Pansy nos está esperando.

"Podemos hablar de cualquier cosa pero cuando se pone íntima la cuestión se escapa. Slytherin totalmente." pensó Ginny mientras seguía a la rubia y observaba que, por supuesto, la otra Serpiente estaba en el restaurante que parecía más caro de toda la cuadra.

—Ustedes nunca en el caldero chorreante ¿no cierto? —peleó como saludo cuando llegaron hasta la mesa ocupada por Pansy.

—Hola para ti también querida, gracias por responder a mi pregunta incluso antes de tener que formularla —la miró con desdén por arriba de la carta de menú.

—¿Qué pregunta? —cayó con inocencia.

—Si habían follado, pero dado que seguís igual de desagradable que antes, supongo que no. Aunque claro, qué ilusa de mí creer que por acostarte con Daphne vas a comportarte con modales.

—¿Tanto te interesa lo que hacemos con tu amiga? Mirá Serpiente, si mal no recuerdo esta mañana estabas de lo más ilusionada con follar conmigo. En ese momento no te importaban mis modales—respondió con sorna, mientras corría la silla frente a ella y se sentaba.

—Disculpen que las interrumpa en este apasionado jueguito que tienen ¿piensan discutir mucho tiempo más o podemos pedir? Yo me muero de hambre —interrumpió la rubia que presidia la mesa "como la reina que soy" pensó. Le hizo una seña a un mozo para que se acercara,

—Yo no fui, fue ella —replicaron a la vez, nuevamente. Daphne puso los ojos en blanco y dirigió su mirada a la pelirroja.

—Por cierto, respondiendo a tu pregunta. Primero: el caldero chorreante es realmente horrible así que no, no solemos ir allá. Segundo: el restaurante es mío. ¿Qué te parece? ¿te gusta?

Ginny boqueó, sorprendida. Giró su cabeza de lado a lado, dándole una segunda repasada al lugar, esta vez interesada. Iba a hablar pero el mozo llegó y las brujas hicieron su pedido como si lo supieran de memoria. "mierda, ahora voy a quedar como una idiota dos horas mirando la carta para elegir" pensó al sentir las miradas puestas en ella.

Se apresuró a agarrar el menú y en cuanto vio los precios, la carta se le cayó de las manos de la impresión. "QUÉ CARAJOS, cómo un plato de ensalada de lechuga puede salir tanto? ¿Es lechuga regada con sangre de unicornio o qué mierda? ¿Y por qué le ponen estos nombres como: ensalada de hojas verdes exóticas con fina lluvia de nueces y aroma a bosques. Por Morgana, los fetiches de los ricos se ponen cada vez más raros."

¿Necesitas ayuda para elegir, Señorita Weasley? Si querés puedo recomendarte algo —Daphne la mira divertida, Pansy con aburrimiento y el mozo con paciencia pues estaba ante su jefa.

—Eh, sí, creo que por esta vez te dejo que me sorprendas. Pero que por favor no sea nada que contenga la frase hojas verdes exóticas —se burló, levantando ambas cejas, feliz internamente cuando la rubia le respondió con una honesta carcajada.

—¿Qué problema tenés con las hojas verdes exóticas?

—Los ricos y sus fetiches, sección carta de menú.

—¿Preferirías que diga lechuga, rúcula, espinaca, así sin gracia? Que no te den ganas ni de consumirla. Excelente estrategia de marketing — se metió Pansy.

—Alcohol, James, necesito que primero traigas alcohol para superar este almuerzo con tan bellas y pacíficas señoritas —cortó la rubia, dirigiendo su vista al mago que esperaba paciente el pedido. Luego, volvió a repetir sus órdenes e incorporó el plato de la bruja menor.

—No está mal —comentó Ginny cuando se quedaron las tres solas.

"es la ostia, pero ni loca se lo digo".

—¿De qué hablas ahora? —preguntó Pansy mientras miraba sus uñas de cerca, en busca de alguna imperfección.

La pelirroja hizo un gesto con la mano, abarcando todo el local.

Tenía completamente la marca Daphne Greengrass. Era amplio y con ventanales que aportaban una gran luminosidad. Al estilo minimalista y moderno. A decir verdad, no ostentaba exageradamente pero tenía lo que las familias de sangre pura llamaban clase.

—Es elegante, como vos. —agregó, sintiéndose medio estúpida por no decir que le gustaba realmente—¿Por qué los ventanales no dejan ver quién está dentro? Creí que a los ricos les gustaba gritar lo lleno de galeones que estaban.

—Gracias por lo de elegante —le guiñó un ojo—, es cierto pero ¿sabes qué es lo que más atesoran, aún más que alardear? La privacidad. Todo lo que pasa aquí, se queda aquí.

—Eso tiene sentido, teniendo en cuenta que les encanta el incesto —Ginny recordó rápidamente a la familia Black.

—Eso ya no se usa tanto, las relaciones no monogámicas están en auge en el mundo mágico. Como sabés, la mayoría tiene un matrimonio arreglado y encontraron en esa modalidad la libertad que necesitaban. Pero claro, tampoco es que quieran andar exponiéndose ante cualquier persona.

—Siempre inteligente, Daphne Greengrass —alabó la pelirroja.

—Lo sé, muchas gracias, Señorita Weasley. Me alegra que lo note.

Ginny puso los ojos en blanco, pero sonreía.

—Siempre me pregunté cómo una familia de sangre pura como la tuya terminó en la pobreza —habló Pansy que se había cansado de mirar sus perfectas uñas y del coqueteo que se traían esas dos. "Que si me van a incluir está bien, pero si van a estar acá comiendo delante de una ¿para qué me invitan?".

—¿Me estás insultando, Parkimbecil?

—¡Qué insoportable pueden ser las Gryffindor, por favor! Estoy intentando tener una charla con vos, pero veo que no se puede. ¿La única que te puede hablar es Daphne?

La aludida escondió una sonrisa tamborileando tres dedos en sus labios. La bebida había llegado y decidió tomar un gran trago.

—"¿Las Gryffindor?" —hizo comillas— ¿Con qué otra Gryffindor te hablas?

—Era una manera de decir —se encogió de hombros, ante el escrutinio de la pelirroja. —, no tengo la desgracia de tener contacto con más, contigo es suficiente, creeme.

Ginny puso los ojos en blanco.

—Yo también me lo pregunté algunas veces —intervino la rubia, tratando de corregir la dirección de la conversación—, quiero decir, no lo tomes a mal. Según tengo entendido, Weasley y Prewett son sangre pura y estuvieron bien acomodados alguna vez.

La bruja menor las observó a ambas, decidiendo si hablar o no.

—Eh bueno, sí, en realidad tiene que ver con la cantidad de hermanos que tengo. Imaginen alimentar, cuidar y criar a seis varones más un adulto varón. No sé si lo saben pero cada uno come por dos o tres personas. Y sólo mi padre trabaja. Bah, trabajaba. —su mirada se perdió un momento en su copa, sintiendo la ausencia de su familia.

Las Serpientes se miraron entre ellas, notando la pausa y los ojos nostálgicos en la Gryffindor.

—¿Estás bien? —sintió la mano de Daphne apoyarse en su hombro.

—Si, yo... Supongo que los extraño —llenó sus pulmones de aire, sintiendo ahora la calidez de la palma de la bruja contra su nuca, acariciando su piel, reconfortandola.

Cerró sus ojos al sentir una corriente eléctrica atravesar su cuerpo.

—¡Quién lo hubiera imaginado! Las señoritas Greengrass y Parkinson en compañía de una... Weasley! —las tres dirigieron sus miradas a la inconfundible voz.

—Rita Skeeter. ¡Qué placer verla! ¿Cómo está? ¿Le llegó la encomienda que le mandé?

—Ay querida, siempre tan educada. Lo recibí en perfectas condiciones, muchas gracias. ¿Qué me cuentan? ¿Qué hacen con tan peculiar compañía?

—Oh, ya sabes, sólo un almuerzo de negocios —se adelantó Pansy antes de que Ginny le saltara a la yugular.

—¿Negocios? ¿Qué clase de negocios tienen con esta… criatura?

—Qué torpe de mi parte —fingió—, no las presenté. Rita, ella es Ginevra, séptima hija mujer después de varias generaciones de varones, de la familia de sangre pura Weasley. No puedo contarte de qué se tratan nuestros negocios pero te aseguro esto: recordá su nombre porque va a dar que hablar.

Ginny observaba como la pluma de Skeeter escribía sin parar.

—Interesante apuesta, Señorita Greengrass —la observó fijamente por encima de sus lentes, como si pudiera leer todos los secretos de su alma—. Debo admitir que es sorprendente la manera en que continuamente diversificas tus negocios, querida.

—Qué decirte, Rita, soy una bruja insaciable y curiosa. Estoy segura de que podemos arreglar para que la primicia sea tuya.

—¿Qué primicia, querida?

—En nada lo sabrás. Te doy mi palabra. No tengo dudas de que mañana leeré un artículo favorecedor en El Profeta, ¿verdad?

—¡Qué divina! Siempre me cayó bien la familia Greengrass. Las dejo almorzar, señoritas. Nos vemos pronto —y tras un flash que las encandiló, desapareció.

Las tres brujas se miraron entre sí y tras unos segundos soltaron una carcajada. La comida llegó en ese instante y la periodista quedó olvidada en cuanto probaron bocado.

—Tengo una pregunta —hablo Ginny, después de ingerir la mitad de su plato—¿Alguna de las dos sabe qué pasó con Hermione?

El tenedor de Pansy se detuvo a medio camino entre el plato y su boca, sólo por unos segundos. Fue tan rápido que la pelirroja no pudo discernir si lo imaginó o sucedió. Daphne llevó la copa a sus labios, en lo que le pareció que era una estrategia para ganar tiempo.

Las observó atenta, ansiosa y desafiante. Como la Leona que era.