- Mi nombre es Haruno Sakura, por favor cuiden de mi - Con una leve reverencia se presento ante el resto de la clase.

Había sido transferida a esta universidad por culpa de su padre y su inestable trabajo. Ella había nacido en esta ciudad, pero debido al trabajo de su padre se la había pasado de una ciudad a otra.

- Busca un lugar y siéntate.

Con lo mal que había iniciado su día no le sorprendería tener un maestro amargado.

- Oye, siéntate aquí.

Escaneo levemente a la persona que le había hablado. Chica rubia de grandes ojos y grandes atributos, de seguro era popular. Debía rechazarla o terminaría en el ojo del huracán.

- Claro - Se vio siendo sorprendida cuando su cuerpo actuó por voluntad propia.

Genial, sentarte con la chica popular te haré objeto de burla, pero no hay problema tú siéntate con ella como si todo estuviera bien.Debía admitir que esa voz en su mente era la que la mantenía cuerda. Era como si existieran dos Sakuras en el mismo cuerpo.

- ¿Eres nueva en la ciudad?

- No, nací y viví aquí durante un tiempo.

- Vaya, una chica con historia. Un gusto, Sakura, yo soy Yamanaka Ino.

La pelirrosa no entendió el cambio de la rubia, pero tampoco insistió cuando vio que esta había dejado el tema de lado. Con suerte y podría cursar su año sin problemas.

Dos horas de completa lectura por parte del maestro y distracción de los alumnos le bastó para saber que esa universidad era un desastre, al menos su curso lo era.

- Y bien... Sakura - La rubia parecía dudosa de recordar su nombre - ¿Tienes con quien almorzar?

- No - Era obvio que no tuviera con quien comer, ella era nueva ahí.

- ¡Eso es genial! Así podrás comer conmigo - Aclaró al ver el rostro de confusión de la rosada.

- Pensé que comerías con tus amigos - Miró detrás de la joven rubia afirmando su duda.

- ¿Amigos? - Río sarcástica - Si te refieres a la bola de idiotas que tengo por compañeros creo que te equivocas, ellos no son mis amigos. Ellos me odian prácticamente.

Aquello no se lo había esperado, llevaba años con esas personas y decía que la odiaban. ¿Le estaba mintiendo? ¿Era una trampa?

- Pero si quieres conocer a mis amigos, ven, te los presentaré.

Sin darle tiempo a responder, Ino tomó la mano de Sakura y prácticamente tiro de ella para que la siguiera. Esa rubia estaba loca o era muy confianzuda.

- Normalmente ellos pasan en la zona verde, así evitan pasar con el resto.

- ¿No se relacionan con los demás?

- Si lo hacen, bueno, no todos - Mencionó al recordar a cierto pelinegro que odiaba a las personas - Da igual, le agradará de seguro.

La curiosidad pico en Sakura, ¿que tipo de amigos serían los que tenía Ino?

Sumergida en sus pensamientos, no noto cuando la rubia dejó de caminar, fue hasta que su cuerpo choco contra algo duro que se detuvo a observar a su alrededor.

Habían pequeñas plantas sembradas en un orden específico, grandes árboles daban una refrescante sombra y pequeñas mesas adornaban el lugar. Era hermoso.

- Ahí están - Señaló la rubia.

Sakura regresó su mirada hasta donde había señalado Ino y casi pudo sentir como se ahogaba con su saliva.

- ¡Ey, chicos! Traje a una amiga.

Los otros dos parecieron reaccionar a su voz pues de inmediato giraron a verla. Uno con evidente alegría y el otro parecía que había visto a un fantasma.

- No puede ser...

- Tú...

La vida la estaba jodiendo de nuevo.