Tú eres para mí lo que los demás llaman destino.
Tenten no respiraba, no podía hacerlo cada parte de su pecho se sentía comprimida, cuando lo vió caer en el campo de guerra el tiempo se detuvo viendo lentamente como las cosas pasaban en un estado de shock.
Incluso Lee reaccionó más rápido de lo que ella había podido reaccionar y después de haber pasado por eso se sintió inútil ante eso, normalmente se enorgullecía de la manera en la que reaccionaba a las situaciones en la que usualmente las personas sentían desesperación.
Cuando a Neji defendió a Hinata alguien más lo defendió a él, mientras que el otro miembro del clan Hyuga recibió el mayor daño Neji no se había quedado atrás.
La rama secundaria tenía que proteger a su heredero y así lo hizo, sacrificándose por él.
El Hyuga inmediatamente fue atendido y mientras luchaban por acabar con Madara, Tenten no podía dejar de pensar en el bienestar de su compañero de equipo.
Un vacío se sentía en su pecho.
Fue en el Tsukuyomi infinito donde soñó que la aldea estaba en paz y que la guerra nunca había ocurrido, que él se encontraba sano y salvó gracias a ella.
Al despertar se sintió confundida, se preguntó si hubiera sentido el mismo vacío si en lugar de él hubiera sido Lee.
Después sólo es hospital, no descansó ningún momento desde la victoria ella y Lee fueron de inmediato preocupados por su sensei y por Neji.
No le importó el cansancio, tampoco estar vestida con la misma ropa que en el campo de batalla, olía a tierra y acero quemado.
Sólo pensaba en Neji mientras apretaba los puños uno sobre otro.
Claro que estaba preocupada después de todo era su compañero de equipo, ¿no?
Su relación había crecido con el tiempo, ya que Gai-sensei se dedicó la mayoría de su tiempo entrenando a Lee ellos habían tenido que entrenar juntos, adaptándose el uno al otro, cubriendo sus espaldas.
Pudo respirar en cuanto Tsunade-sama salió de la sala de operaciones y sonrió inclinando la cabeza.
Los gritos de alegría de Lee se escucharon por todo el pasillo, ella se había quedado un poco lejos, sus labios aún temblaban junto con sus pies y manos.
Tsunade-sama le pasó al lado y se detuvo.
-Se recuperará pero te necesitará a su lado para hacerlo- ella miró soprendida a la gran ninja y sus lágrimas se derramaron a mares.
-Muchas gracias Tsunade-sama.
Tsunade se sonrió.
-Lo veo en tus ojos, me recuerdas tanto a mí cuando era jóven- la chica abrió los ojos soprendida- date prisa en darte cuenta en que esta no es sólo una preocupación por compañerismo.
La mayor puso en marcha dejando a Tenten pensativa, si no sentía en ese momento nada más que preocupación por su compañero entonces qué era lo que le oprimía tanto el pecho de esa manera.
Fue al atardecer que Tenten se preparó para ir a dónde Neji la había citado, así como él había descrito el manantial estaba frente a ella a las afueras de Konoha.
Era hermoso, escondido entre los árboles una pequeña cascada caía de una gran roca y la vegetación florecía alrededor, el agua era tan cristalina que parecía ser invisible.
Entonces vio a Neji a la orilla del manantial, su cabello estaba totalmente suelto y no tenía una banda ninja tapando su sello, solamente una banda gris, estaba vestido con una camisa blanca habitual ancha y de mangas largas, que se cierra mediante un botón en el medio.
Algo en la mirada del Hyuga le dijo a Tenten que el sentía un alivió de verla llegar al manantial.
-Llegaste- Neji le sonrió levemente.
-Claro que lo hice- Tenten le dijo algo extrañada- la boda de Hinata y Naruto es mañana.
Neji amplió su sonrisa y entonces volteó a ver el manantial.
-Lo sé, el regalo...
La castaña abrió completamente los ojos cuando Neji empezó a quitarse la camisa.
-¿Qu-e...¿qué haces?- dijo alarmada, se había sonrojado al ver que se la había quitado mientras volteaba a verla.
-Hay que nadar- le dijo en tono neutro, como si lo que hacía fuera lo más obvio del mundo, se quitó los zapatos y su complemento marrón dejando solo sus pantalones blancos, doblo su ropa a un lado del agua y miró a Tenten quién estaba todavía atónita, miró el sonrojó de sus mejillas y sonrió de lado- vamos, ¿Qué esperas?
-¿Tengo que nadar?, no me dijiste que tenía que hacerlo...- los ojos de Tenten le miraron incómoda, aún sonrojada se sintió incómoda.
-El mineral se encuentra en el fondo junto con la flor acuática, hay que hacerlo si quieres obtener el regalo.
-Bien- bufó avergonzada, se quitó la camisa ninja dejando ver una pequeña camisa debajo y un pantalón corto se quitó sus botas.
Cuando observó a Neji, él estaba observando hacía el otro lado, ese era Neji jamás se atrevería a faltar al respeto a una mujer, aún siendo ella como compañera de equipo y aunque ya la hubiera visto muchas veces con aquella vestimenta.
-Estoy lista- le mencionó acercándose a él.
Él no la miró simplemente se sumergió en el agua de un chapuzón y Tenten lo siguió, el manantial era algo profundo pero no tanto como para quedarse sin aire, al seguir a Neji la castaña observó una flor acuática que rodeaba las piedras al fondo del agua, era de color azul celeste y brillaban flotando mostrando un hermoso paisaje, cuando llegaron al fondo Tenten observó cómo Neji señalaba por debajo de las flores a las rocas del fondo, estás brillaban con un color gris metálico la chica supo qué era un buen material solo con mirarlo.
Tomó dos en sus manos y le sonrió al chico señalandole que lo vería en la superficie Neji asintió.
Con un bocado de aire sacó la cabeza y al igual que el Hyuga frente a ella, el pelo mojado de Tenten caía por la gravedad y el de Neji de igual manera decidiendo acomodarlo hacía atrás.
La castaña miró las piedras admirando su color y textura.
-Es un material poco común, un mineral es tan duro como el metal, su brillo hace que lo confundan con el.
La chica sonrió, Neji tenía razón aquello sería el regalo perfecto.
- Esto es genial, unos Kunai con este mineral será perfecto-los ojos de Tenten brillaron emocionada imaginandose hasta fabricar algunos para ella misma-Gracias.
Cuando dejó de ver el mineral observó cómo Neji había acortado la distancia entre ellos y la miraba detenidamente, Tenten conocía aquella mirada, el genio analizaba cada situación con ella.
-Aquel día...en el puesto de ramen con el Kazekage, ¿de qué hablaban?- Neji le cuestionó seriamente.
La chica le miró confundida.
-¿Ah?, ¿hablas de la misión con Lee?, ¿Por qué te importa de qué hablaba con Gaara?
Neji se acercó un poco más y frunció el ceño sin quebrar el contacto visual con la chica.
-Sólo dímelo.
-Ammm- Tenten tomó un dedo y se lo llevó al labio pensativa, con la otra mano sostenía el mineral- le comenté a Gaara sobre la idea de Gai-sensei, ya sabes la pregunta tonta sobre lo que es el amor pensé que quizás me ayudaría con el regalo verás él también tenía problemas con encontrar algo así que ambos nos aconsejamos.
-¿El amor?
-Asi es lo sé se que suena tonto seguirle el juego a Gai-sensei pero después de lo que tú comentaste sobre que no era completamente tonto en realidad me dió un poco de curiosidad, verás no solo a él también le pregunté a las chicas- Tenten sonrió algo apenada.
Neji seguía con el ceño levemente fruncido ahora con una ceja levantada
-No hables de amor tan a la ligera con otros hombres, podrían malinterpretarlo.
Neji paso al lado de Tenten nadando dirigiéndose a la orilla donde estaban sus ropas.
-¿Otros hombres?- le miró confundida mientras nadaba igualmente hacia la orilla.
-Asi es a partir de ahora no vuelvas a hacerlo.
Tenten observó a Neji poniéndose su camisa de nuevo, su cabello mojado se pegaba en toda su ropa, lo elevó y lo ató en una cola de caballo y después la miró está vez no tenia una cara de molesta en su rostro, está vez la veía con algo de admiración, Tenten se sonrojó y tomó su camisa, se la puso de manera rápida, colocó el mineral en uno de los bolsillos de su pantalón.
Sentía todavía la mirada de Neji hacia ella observando cada movimiento, decidió corresponderla.
Neji se acercó y rompió el contacto visual para mirar de nuevo hacia el manantial.
-Tengo algo importante que decirte y no sabía la manera de hacerlo-Los ojos de Neji miraban hacía el cielo que oscurecia el paisaje-Esperaba que vieras esto primero.
La sonrisa de Neji se amplió en cuanto oscureció apareciendo la noche, pero no quedo a oscuras totalmente Tenten observó cómo con lentitud algo iluminaba aquel lugar, dentro del agua se observaba un brillo azul celeste y a la vez eléctrico, la cascada también se iluminó dándole un aspecto magnífico.
Tenten admiró aquel paisaje digno de apreciación.
-Aquella planta acuática que solo crece aquí se alimenta del roca mineral qué se desarrolla junto a ella, el brillo del manantial es resultado de eso.
-Es...hermoso...- admiro cada detalle fascinada de lo que veían sus ojos.
-Lo es- confirmó Neji solo que este no veía hacía el manantial si no a la chica que se encontraba a su lado.
Tenten sintió una presión particular en su mano izquierda, dió un respingo inmediatamente se dió cuenta que Neji tomaba su mano entrelazandola con la suya.
-Sé mi esposa Tenten-solto sin más en un tono sin expresión tomando por sorpresa a la chica, está solo lo miró atónita.
-Neji...
-Quiero pasar mi vida contigo-apretó más su mano contra la suya- mi vida es tuya Tenten si así tú lo quieres.
-Tú...
-Creo todavía en el destino Tenten, y eso fue lo que nos trajo aquí- el Hyuga le sonrió cálidamente.
Tenten abrió los ojos soprendida y lo comprendió todo en ese preciso instante.
Aquella preocupación que le oprimío el pecho aquel día en que el casi muere.
Los comentarios de Neji las últimas semanas.
Lo que parecían ser un poco de celos hacia la conversación que tuvo con el Kazekage hace unos días.
Su corazón latió a mil por hora y sus mejillas se encendieron sonrojadas miró hacía abajo confundida.
-¿Porqué yo?, Tú...hay tantas chicas que tú podrías elegir, incluso a alguien de buena familia.
Neji sonrió cerrando los ojos tomó la mejilla de la chica con su mano libre acercándose más a ella.
-Nadie más perfecta que la chica que cuidó de mi espalda todos estos años sin detenerse a preguntar si me lo merecía.
La besó dulcemente sin soltar su mano, la chica correspondió de igual manera cuando se separaron Neji le miró con una ceja alzada.
-Debo tomar eso como un sí- le dijo el chico.
La castaña le sonrió y se abalanzó para besarlo de nuevo está vez más profundo.
Había entendido que era el amor, y no necesitaba hacer mil preguntas para entenderlo por qué había estado frente a ella todo el tiempo.
