Tan pronto atravesaron el portal unos guardias que los esperaban se llevaron a las hermanas para interrogarlas.
-Hey, Bárbara, ¿no? ¿Cuales son las medidas que les aseguran que los prisioneros no se escaparan?-. Pregunto Artemisa.
-La principal es que el concejo y su prisión están ubicados en un lugar especial fuera del espacio y el tiempo y los portales solo pueden abrirlos gente autorizada-. Explico Bárbara.
En ese momento el estomago de Chico Flash gruño.
-El comedor esta por aquí-. Dijo Bárbara y todos la siguieron.
...
Mientras tanto, en el interrogatorio de George Wayland...
-Ustedes no están conectados con nosotros, no saben el descontento que sentimos por tener que escondernos, pero pronto otros se inspiraran por nuestras acciones y seremos legión. JA JA JA-. Estas fueron sus últimas palabras antes de morir, muerte provocada por un hechizo que los líderes de la rebelión les pusieron a todos sus participantes por si eran capturados.
Esto se repitió en todos los interrogatorios.
De inmediato el concejo se reunió con la Liga de la Justicia para discutir lo sucedido en los interrogatorios.
-Entonces repasemos: hablaron de un concejo de 7 líderes, de los cuales podemos confirmar que por lo menos uno/a es un/ brujo/a y que tienen su sede en Nueva York-. Dijo el concejal Morgan.
-Exacto, pero no pudimos sacarles las identidades de sus líderes antes de que murieran-. Confirmo la concejal Selena.
Justo en ese momento pasaba Bárbara, que acababa de salir del baño, cuando escucho las palabras de Selena y se le ocurrió una posible solución.
-Disculpen, pero creo que puedo tener una idea-. Les dijo y les explico su plan, para lo cual necesitaría unos pelos de George Wayland. Una vez que escucharon su plan de inmediato se los dieron.
Estaba Bárbara sentada con una mesa delante, varias piedras en círculo en la mesa y sus manos, con los pelos del señor Wayland en el centro, y empezó a recitar el hechizo: -Tertio ego aperiam oculum meum, et mysteriis de mundo, dea sciam ego enim responsa quarere-. Lo fue repitiendo, hasta que pudo ver los recuerdos de George Wayland y vio los rostros de los líderes de la insurrección, pero mientras ella estaba perdida en su visión, comenzó a convulsionarse y a salirle sangre de los ojos. La concejal Marianne ya no soportaba verla así, por lo que uso su magia para sacarla de esa visión.
