El Tamaño De Las Mariposas Dentro De Su Cabeza

No durmió en toda la noche, su estómago daba vueltas una y otra vez.

¿Acaso era lo que llamaban mariposas en el estómago?

A Tenten le pareció molesto tener aquella sensación en ella, debajo de las sábanas se revolvió por una vez más sacando la cabeza y mirando su reloj despertador.

5:00 AM

Después de la declaración Neji la había acompañado a su departamento, ella no había dicho nada en todo el camino salvo sonreír como una tonta al sentir la mano de Neji sosteniendo las suya mientras caminaban.

—Descansa— fue lo único que Neji mencionó mientras besaba su frente y sonreía mirándola, Tenten lo supo él también era feliz.

Después unas horas de fabricar con el mineral los dos Kunai quedaron perfectos el uno al otro con un moño en el mango los puso en una caja color azul.

Al acostarse en su cama lista para dormir se sintió emocionada totalmente, sus mejillas se sonrojaron recordando las palabras de Neji.

"Sé mi esposa Tenten"

Tomó sus dos manos y cubrió su rostro gimiendo de la emoción como la fan de algún chico guapo en la academia.

Ella siempre había mirando a esas chicas con una expresión rara y asqueada, aquellas chicas como Sakura e Ino que morían de un desesperado amor por Sasuke.

Tenten lo entendía ahora, aquella emoción, sin embargo ella no lo hacía por cualquier chico que nisiquiera volteaba a verla en su presencia, lo hacía por el chico que sería su futuro esposo.

—Esposo...— había analizado esa palabra diciéndola en voz alta, fue en ese instante cuando su estómago se revolvió, nervios y emoción surgieron al mismo tiempo en una combinación poco soportable.

Así era, el genio de Konoha y prodigio del clan Hyuga le había pedido matrimonio y ella había aceptado sin pensarlo.

Por que amaba a Neji, algo dentro de ella le decía que así era, su temor al perderlo después de la guerra le había dicho mucho de lo que era aceptar por sí misma.

Sin embargo Tenten no era de las que se dejaban llevar por un sentimiento, tantos años como su compañero de equipo ella era feliz con que el siguiera a su lado como siempre había estado.

Sabía de las obligaciones del clan y que el pronto debía casarse como Hinata pero la clase de amor que Tenten tenía hacía el era que él fuera feliz sin importar de qué modo.

Y al parecer para Neji ella era esa felicidad.

Eso la ponía más que feliz.

Y entonces un pensamiento más hizo que a Tenten se le revolviera el estómago dejando a las mariposas de lado.

El Clan Hyuga, normas y tradiciones.

¿Podía estar a la altura de uno de los clanes más importantes de la aldea?

Naruto lo había estado, pero Naruto era un héroe ahora, cualquier clan quisiera tenerlo, sin embargo, ella era una simple Kunoichi, sin legado en particular salvo sus armas y los materiales de herrería de su abuelo.

Se levantó dejando un desorden en su propia cama, si no podía dormir al menos podía aprovechar su día desde temprano.

Decidió ver el amanecer desde una colina en los bosques que rodeaban Konoha, cuando el aire de la mañana inundó sus pulmones supo que fue la mejor decisión que podía tomar.

Aún dolía su estómago de nervios, admiró como el sol salía e iluminaba toda la aldea con un resplandor naranja.

—Lo estás arruinando— una voz que no reconoció en lo absoluto retumbó en sus oídos.

Giró de inmediato en la rama de un árbol se encontraba un ninja de cabellos negros y piel blanca como el papel, Tenten casi no lo reconoció pero su mente hizo un recordatorio ignorando lo distraída que era para reconocer a todas las personas en la aldea.

—Tú eres Sai, ¿no es cierto?— cuestionó la chica mirándolo con curiosidad, el nisiquiera la miraba solo a un pedazo de cartón blanco que tapaba más de la mitad de su rostro, Tenten observó cómo sus ojos iban ágilmente de arriba abajo y entre estos miraba hacía el paisaje en aquella colina.

—Más a la derecha y no estorbaras tanto—fue lo único de respondió e inmediatamente Tenten tomó en cuenta lo que el chico hacía y se retiró más a su derecha apenada.

—Lo siento, no te había visto ahí— miró al chico apenada, después miró el paisaje de nuevo, era impresionante el sólo imaginar que se podía dibujar.

Por lo que había oído de Lee de aquel chico a eso era a lo que se dedicaba, su pasión y también su modo de batalla.

Tenten cerró un poco los ojos, podía ignorar al chico y seguír con su liberación personal, respiró muy profundo y sonrió poniendo sus manos detrás, su dolor de estómago se calmó poco a poco en cada respiración.

Era un gran día con buen tiempo, el día perfecto para una boda, deseo que también fuera así cuando se llevara acabo la suya.

Fue entonces cuando sintió la mirada del invitado inesperado que se encontraba en aquel lugar cuando volteó miró una sonrisa falsa con los ojos cerrados en su rostro, Tenten lo miró molesta había oído comentarios de lo imprudente que era aquel compañero provisional de equipo de Naruto y Sakura.

—¿Ocurre algo?— Tenten le miró con algo de rareza con la misma que miraba a Lee cada qué hacía cosas extravagantes.

—No eres tan fea como te ves de lejos, en realidad eres muy bonita no tanto como Ino pero más que Sakura— siguió sonriéndole a la chica.

—Emmmm ¿Gracias?— Tenten trató de no sonar tan incómoda devolviéndole una sonrisa.

—Muy bonita para ser un personaje secundario—el chico volvió a retomar su dibujo.

—¿Personaje...secundario?— cuestionó la castaña más que confundida.

—Como yo, alguien que estará aquí en la aldea sin hacer nada increíble, sólo permanecer.

Tenten abrio los ojos un poco volvió a ver la aldea, era una simple lógica no tan loca, cuántas personas a su alrededor haciendo cosas que no tendran un gran peso en la vida de los demás.

—¿Quiénes son los principales?— dijo calmada sin mirarlo.

—Naruto, Sakura, Sasuke, Hinata...— Sai continuó dibujando mientras hablaba— la lista sigue pero no nos incluye ni a ti ni a mí, tampoco al chico raro de vestimenta verde que está en tu equipo.

Tenten río levemente.

—Tienes razón, pero estamos alrededor de ellos haciendo su vida más amena hagamos un buen papel como personajes secundarios.

—Qué rara eres, como tú compañero de mallas verdes— Tenten observó cómo el chico descansaba sobre su regazo aquel papel de dibujo blanco y solo la miraba—responder como si fuera normal hacerlo a mis comentarios.

Tenten hizo un puchero y lo miró enojada.

¿En realidad le había dicho a ella eso?

—No eres nadie para decir eso— le comentó irritada cruzando sus brazos en su pecho.

Sai le miró por unos minutos y volvió a cubrir la mitad de su cara con su blog de dibujo.

—No te muevas—le respondió mirándola por momentos.

—¡Oye!, ¿Qué rayos haces?— Tenten frunció el ceño de inmediato— ¿me estás dibujando?

—¿Y que si es así?— seguí moviendo su lápiz de arriba abajo de manera rápida—no te incumbe.

—¿Eres idiota o que?, tienes que tener el permiso de las personas para hacer eso.

—Listo— y entonces le mostró a Tenten una réplica de ella frunciendo el ceño, el dibujo era detallado para haber sido tan veloz—eres demasiado escandalosa para ser novia de un Hyuga.

—¿Qué?— era imposible qué él lo supiera ni Neji ni ella se lo habían dicho a nadie—¿cómo sabes eso?

—Me lo acabas de confirmar, sólo lo deduje, es natural que un hombre pase mucho tiempo con una mujer si este gusta de ella, él me mataría si me viera ahora aquí junto a ti, es muy territorial como el jefe de una manada de lobos salvajes—Sai bajó del árbol y quedó frente a Tenten mirándola sin expresión— es grande, un buen tamaño, si fuera mujer yo también lo hubiera elegido como novio, pensé que a Ino le gustaba pero le gusto yo y eso se quedará así por siempre, me aseguraré de eso.

Tenten se quedó viéndolo por unos minutos abrió los ojos más que soprendida, los colores subieron rápidamente a su rostro, entendió a lo que el comentario sin contexto de Sai se refería.

Se quedó paralizada mientras el chico la veía sin expresión le sonrió de nuevo con aquella sonrisa falsa.

—Míralo de esta manera, Hinata no tiene tanta suerte como tú, deberías estar agredecida—le siguió sonriendo—aunque no eres agresiva puede ser que a él le guste de esa manera tan sumisa, en fin fue un gusto que casi arruinas el regalo de Naruto para su boda de mi parte pero tengo que irle a dar los buenos días a Ino.

Y con con la misma sonrisa falsa el la dejó sola con el rubor esparcido por toda su cara y sin palabras para defenderse.

Fue entonces cuando gritó y sacando toda la vergüenza que tenía acumulada en pocos minutos provocada por el chico y sus comentarios incómodos al imaginarse cosas que ni en sus más oscuros pensamientos sabía que existían.