La dulce fragancia que significaba libertad

Tenten realmente amaba las bodas, los arreglos, las flores, las personas asistiendo a ellas y sobre todo la comida, sonrió entusiasmada hacia el espejo que tenía en su cuarto había terminado de poner el último prensador en su lugar acomodando su cabello en su nuevo peinado que al final formaba una trenza, puso un ligero maquillaje en su rostro y después se miró a si misma de nuevo sonriendo apenada vio sus mejillas totalmente rojas por la emoción.

Tomó su regalo y se miró al espejo de nuevo, el amarillo realmente le quedaba bien, al principio estaba espantada de si le quedaría a su cuerpo aquel vestido, pero después de ponérselo notó que se moldeaba completamente a su cintura y hasta la hacía ver un poco más alta de lo que era en realidad.

Cuando caminaba hacía la boda de Naruto distinguió a su maestro Gai sobre su silla de ruedas parado de manos en el asiento cargando pesas y a Lee caminando de manos empujando la silla de ruedas con los pies con una increíble flexibilidad.

Entrecerró los ojos irritada ante el panorama, años viendo a aquellos dos todos los días y aún no podía acostumbrarse, y ¿quién lo haría?, ninguno de su generación lo podría hacer, menos los más raros.

-¡Tenten-san!- antes de acercarse a su maestro y compañero de equipo volteó a mirar a la mujer perteneciente de aquella dulce voz- vaya, ese vestido te queda muy bien, es sexy pero tierno.

-Kurenai-sensei- miró a la mayor y se sonrojó ligeramente- amm gracias.

-¡Chica panda!, ¡Chica panda!- la pequeña Mirai llamó la atención de Tenten, la niña se encontraba montando a Akamaru y a cada lado de ella estaba Kiba sosteniendo una caja en sus manos y Shino, los dos iban vestidos diferente a lo usual, formales como ella.

-¿Chica...panda?- preguntó Tenten con algo de curiosidad.

-Asi es, tienes suerte es un buen apodo- le dijo Kiba con una sonrisa- por lo menos no mezcló cosas para nombrarte como Akakiba o Shinosecto.

-Shinosecto se escucha cool- habló Shino sin una expresión en su rostro solo se acomodó los lentes- chica panda te queda bien, debiste vestir de blanco para enfatizar el punto, ahora no puede ser cool como el mío.

-¡Idiota! no puede vestir de blanco, Hinata vestirá de blanco- Kiba regañó a su amigo.

Tenten los miró de la misma forma en la que miraba a Lee y a su sensei, pensó que probablemente tener a los dos en su equipo había sido la mejor idea por parte de la fuerza cósmica llamada destino así que lo agradeció.

-Hay algo especial en ti hoy- Kurenai se había acercado a Tenten sin que está lo notará, le sonreía entusiasmada mientras tomó la mano suela de la chica que no cargaba la caja con su regalo de bodas y la ponía a la altura del pecho entre las dos- puedo verlo es una cosa que una chica no puede ocultar tan fácil, quizás tenga que ver con cierto Hyuga, ¿no es así?

Tenten se apenó de inmediato y desvío la mirada.

-En realidad...yo...él...-hablo en voz baja avergonzada.

-¡No digas más!, esperaré un anuncio oficial, no quiero arruinar nada que no quieras arruinar- Kurenai soltó su mano y le sonrió de nuevo- me alegró mucho por tí, me recuerdan tanto a mí y Asuma cuando éramos jóvenes, que romántico, nos vemos en la fiesta Tenten-san.

Caminó pasándola de largo y dándole una sonrisa, Tenten correspondió a esta.

-¿De que están hablando?, no entiendo a las mujeres- preguntó Kiba con el ceño fruncido irritado.

-Cosas de mujeres son cosas de mujeres, por eso prefiero a los insectos Akakiba- le respondió Shino mientras pasaban de largo a Tenten de igual manera que su sensei.

-¡Akakiba!, ¡Akakiba!- dijo Mirai con una sonrisa traviesa, Akamaru ladró en respuesta.

-No vuelvas a llamarme así Shino, sólo Mirai puede- le respondió amenazándolo con un puño levantado.

-Los niños siempre se llevan toda la diversión- respondió el maestro de los insectos mientras se alejaban de la castaña.

Al final Tenten sonrió divertida, aunque no le gustaban para nada los insectos a veces Shino la hacía reír con sus provocaciones hacía el Inuzuka.

Caminó hacia la misma dirección que ellos y encontró a Lee y Gai-sensei discutiendo en la entrada sobre su próximo entrenamiento, suspiró fastidiada y entró con ellos mientras los dos caminaban parados de manos y con las pesas en sus pies ella empujaba la silla de ruedas de su sensei.

Y después de un pequeño rato se separó de ellos para disfrutar de la fiesta de recepción.

Admiró la belleza de la decoración, los árboles de Sakura anunciaban la primavera, una estación perfecta para cualquier tipo de fiesta, inhaló el olor de llos árboles de aquellas flores, y miró los restos de ellas que caían al suelo combinando el verde vivo del pasto sobre el que todos caminaban, los Hyugas habían cuidado cada detalle de aquella gran estancia, todos los detalles a dónde miraban eran perfectos.

Le dolió el estómago de nuevo, lo que había confundido con mariposas la noche anterior había vuelto, nervios.

Algo tan grande y perfecto que sólo era imaginable que saliera por una primera vez.

Una segunda tal vez sería difícil de igualar o de superar.

Su dolor de estómago paró de inmediato cuándo sus ojos se iluminaron viendo una mesa gigante de aperitivos, al acercarse la boca se le hizo agua de inmediato, todos los platos estaban llenos de pequeños y diferentes tipos de colores de carnes, pescados y complementos.

-Puedes tomar los que quieras- Tenten miró a la chica Hyuga que atendía la barra de comida acomodando cosas detrás.

-¡Gracias!- dijo Tenten con una voz entusiasmada tomando un plato y tomando diferentes aperitivos para ella misma, se llevó a la boca el primero, por el color parecía ser salmón con condimentos y queso, el sabor inundó sus papilas gustativas de inmediato, sus ojos se iluminaron de nuevo- ¡Esto es delicioso!, Es el mejor salmón que he probado.

-Viene de los lagos que están dentro de la aldea de la niebla.

-Realmente es lo mejor que haya probado- Tenten respondió a aquella voz que le había explicado aquel dato mientras probaba otro aperitivos igual- vaya, los Hyuga realmente no escatimaron en gastos.

-Los Kages estarán entre los invitados, como líder del clan no podía limitar a los gastos de la boda de la próxima heredera del Clan Hyuga.

Tenten casi se ahogó con lo que tenía en la boca, tosió mucho mientras se pegaba en el pecho mirando a Hiashi Hyuga a su lado sonriendo.

-Tú debes ser Tenten-hizo una pausa mirando hacia los aperitivos por un momento y volteó a ver a la chica de nuevo- quería conocerte desde hace mucho, es un gusto.

-¡Hiashi-sama!, una disculpa por mí imprudencia- Tenten se inclinó haciendo una reverencia ante él.

-No le tomes importancia, fui yo el que se acercó sin presentarme primero- una risa ronca se escuchó del jefe del clan Hyuga- si conocí realmente a mi hermano gemelo, y si que lo hice, pienso que le hubieras agradado desde un principio, le hubieras hecho reír mucho en esta situación.

Tenten abrió los ojos aún avergonzada, pensó en que Hiashi Hyuga parecía más agradable que a simple vista.

-Neji me ha hablado mucho de ti, y realmente no olvidó ningún detalle- le miró con curiosidad- lo curioso es que no lo creí hasta que te ví, ese muchacho es muy serio debido a su dura niñez, ver a alguien con mucha energía junto a él es casi imposible de imaginar- Hiashi caminó casi pasando de largo a Tenten antes de marcharse habló de nuevo- creo que al fin encontró una definición de libertad diferente a la que tenía antes, eso me alegra mucho y me tranquiliza, es un placer conocerte.

Tenten quedó plantada en aquel lugar, cuando se dio cuenta qué Hiashi se alejaba rápidamente hizo una reverencia en forma de respeto.

Cuando se enderezó sonrió de lado y miró de nuevo los árboles de Sakura alrededor de aquella estancia, el viento hizo que de nuevo inundara sus pulmones con aquella dulce fragancia.