Nunca es demasiado tarde para la juventud.

—¡Absolutamente no!

Reiko levantó las manos e hizo un símbolo de equis con ellas negando con la cabeza hacia su hermano menor.

—¡Por favor Reiko, no he visto a mamá en dos meses!, tampoco a padre, los extraño —el niño se levantó hacia ella.

—No, no harás esto Kenji, no pongas esa cara con la que mamá convence a padre, conmigo no funciona —Reiko desvío la mirada nerviosa, su hermano le parecía muy tierno cuando hacia esas caras para obtener lo que quería, igual a cierta castaña que tenía como madre.

—Reikoooooo

Kenji se acercó más soltando toda su ternura que sabía que convencería a su hermana mayor.

—Basta —le arrebató la tortuga de la mano a su hermano y la guardó en la mochila que accidentalmente había traído consigo para ir a entrenar cuando saltaron en el tiempo, volvió a acomodarla en su espalda— ¿estás olvidando un pequeño detalle?

Kenji se detuvo de inmediato viendo que su hermana señalaba a sus ojos con las dos manos.

―¿Ah?, ¿nuestro Byakugan que tiene de malo?

―¿Estás bromeando? ―entrecerró los ojos incomoda, sabia que su hermano era más inteligente que ella a veces― dos niños Hyugas desconocidos corriendo con descuido por ahí llamaran demasiado la atención definitivamente.

―Pero a como yo lo veo una fiesta llena de Hyugas es el mejor lugar para pasar desapercibidos ―el pequeño tomó su barbilla de forma pensativa y rodó los ojos imaginando los posibles problemas de la situación― acercarse a madre será fácil... la tía Hanabi es igual de distraída que ella, la tía Hinata seguro estará prestándole atención a su esposo el Hokage... el problema es padre y probablemente el abuelo ellos conocen a la perfección a todo el clan no creo que nos confundan con los niños que saben que hay actualmente en otros parientes o ramas ―volteó a su hermana y sonrió con amabilidad― tranquila eso será fácil, solo debemos evitarlos.

―Eres idiota o te haces... por supuesto que a padre y al abuelo no se le pasan nunca ese tipo de detalles con tanta facilidad ―Reiko volvió a levantar las manos y formó de nuevo la equis gigante con ellos― la respuesta sigue siendo no genio de la estrategia.

Kenji bajo la mirada pensativo otra vez tomando su barbilla.

―Te preocupan nuestros ojos... ―quedó un momento en silencio mientras su hermana observaba sabiendo que al final perdería― creo que podemos encontrar unos lentes de contacto de diferente color fácilmente.

―Me niego a robar en una tienda eso llamaría demasiado la atención.

―No, los tomaremos prestados de alguien a quién se los podemos devolver en el futuro, alguien que estoy seguro de que estaría de acuerdo con una aventura llena de juventud.

Kenji volvió a sonreírle esta vez con seguridad, su hermana suspiró rendida, había perdido.

――――――

Reiko se tapó los oídos ante los ronquidos sin poder creer a quién le estaban robando.

Estarían castigados casi de inmediato si su padre se enteraba algún día de esto.

―¿Por qué sigue durmiendo a estas horas?, pensé que se levantaba más temprano que cualquiera para entrenar... aparte de que es la boda de nuestros padres... ―Reiko susurró mientras su hermano le pasó de largo entrando por la ventana de aquella casa.

―Al parecer todavía es temprano para la ceremonia, seguramente se desveló entrenando... aunque ya no necesita entrenar, está retirado ¿recuerdas?

―Baja la voz Kenji lo despertarás ―miró preocupada al hombre mayor en la cama, observó el yeso en su pierna y la silla de ruedas a un lado de la cama.

―Imposible, Metal Lee me dijo que tenía el sueño pesado al igual que su padre ya que gastaban tanta energía en entrenamientos y estando alerta que sus cuerpos realmente necesitaban un buen descanso al llegar al límite ―Kenji se aproximó a uno de los muebles junto a la cama y abrió los cajones buscando sin delicadeza alguna― tampoco esperaba que estuviera aquí, creí que su casa estaría sola, pero esto será rápido... ―se detuvo y sonrió triunfante, sacó la caja blanca y pequeña― ¡listo!

Entonces Reiko abrió los ojos al escuchar pisadas fuera de la habitación antes del grito que prosiguió.

―!Gai-senseeeei!

La puerta se azotó haciendo temblar la habitación, Reiko tomó a su hermano del cuello de sus ropas y lo hizo agacharse primero al lado contrario de la cama a la puerta y luego debajo de ella, vio a su hermano a punto de quejarse y le tapó la boca, el señaló frente ellos a la caja pequeña y blanca que se había caído en el brusco empujón, Reiko se aproximó a tomarla de manera rápida extendiendo su mano.

Rock Lee observó a su maestro aun en cama mientras lo llamaba sin creer que siguiera durmiendo.

―¡No, Gai-sensei lo necesito!, ¡despierte no puede seguir durmiendo a estas horas no es correcto no cuando sus discípulos dependen de usted! ―pero por más que movió a su maestro este no despertó, al final empezó a llorar un mar de lágrimas y se arrodilló a junto a la cama asustando a los niños escondidos debajo de ella― ¡No me abandone ahora Gai-sensei, lo necesito!, ¡Neji y Tenten lo necesitan!

El rebote de la cama de Gai Maito al despertar de repentino contestando a las suplicas de su alumno más predilecto hizo que Reiko al ser más grande que su hermano tuviera menos espacio, ella maldijo mentalmente mientras su Kenji se burlaba de ella en silencio.

―¡Lee! ―Gai Maito se paró de un pie en la cama y luego de con un movimiento ágil estaba parado de manos en la silla de ruedas mirando a su discípulo de manera seria.

―¡Gai-sensei!, ¡despertó! ―Pero el mayor seguía viéndolo de manera seria y Lee le miro interrogante― ¿Sucede algo sensei?

Los dos niños debajo de la cama tragaron saliva nerviosos pensando en que quizás habían subestimado a quienes conocía por sus relatos con acciones excéntricas del equipo de sus padres en el futuro.

―Lee... algo aquí no está bien...

―Gai-sensei, ¿a qué se refiere?, ¿Qué anda mal?

Reiko empezó a imaginar diversas formas de salir corriendo de esa habitación sin que pudieran alcanzarlos, deseo ser tan inteligente como su hermano pequeño o como su padre, cuando volteo a su hermano y vio la misma expresión preocupada que ella supo que no había salida posible ni siquiera para un genio.

―Lee... yo... ¡Me he quedado dormido! ―El mayor se sentó en la silla de ruedas al fin de manera correcta mientras lloraba decepcionado― ¡La llama de mi Juventud se extinguió!, ¡Justo en el día más importante para mis discípulos he fallado!

―¡Gai-sensei! ―Lee se acercó para abrazar llorando a su preciado maestro.

―¡Lee!

―¡Gai-sensei!

―¡Lee!

Aun escondidos los dos niños pusieron exactamente la misma cara de su madre cuando veía esas escenas tan raras y estúpidas de las dos bestias verdes de Konoha.

―¡No diga eso Gai-sensei su llama sigue tan ardiente como siempre, todos cometemos errores!

―!No Lee, hago el juramento de no volver a fallarte!

―¡Gai-sensei!

―¡Lee!

"A este paso nos perderemos la boda los cuatro" pensó Reiko enojada e incómoda, se alegró de no ver la escena con sus propios ojos.

―¡Gai-sensei dejemos los errores atrás y aprendamos de ellos! ―se puso frente a su maestro y mostró determinación con un puño arriba y una gran sonrisa― ¡Neji y Tenten nos necesitan!

―¡Tienes razón mi preciado discípulo! ―Lloró orgulloso antes de poner seriedad en su rostro― ¿Completaste la misión que te encargué Lee?

―¡Por supuesto que sí! ¡Los trajes de mallones verdes hechos a la medida para ellos con el mismo color y calidad que el nuestro!, ¡Incluso la tela es la más cómoda, sin duda ellos la amarán!, ¡Incluso conseguí un pequeño traje para bebé!, ¡Los entrenamientos familiares estarán llenos de la llama de la juventud! ―Lee imaginó emocionado a toda la familia de sus compañeros vistiéndolos junto con un pequeño bebé sonriendo y levantando su pequeño pulgar― ¡Como siempre tiene toda la razón! ¡Es el regalo de bodas perfecto sensei!, ¡la costurera dijo que los tendría ahorita en la mañana!

―¡Lee estoy tan orgulloso de ti, no esperaba menos!, ahora, ¿qué esperamos? ¡vayamos a recogerlos!

―¡Si, Gai-sensei!

Lee salió y se dio cuenta de que su maestro veía de manera hacia un mueble en especial con un cajón abierto.

―¿Sensei?

Gai Maito le restó importancia al detalle del mueble mientras salía por la puerta de su habitación empujando las ruedas de su silla, después de todo hasta él mismo reconocía no recordaba todo en su vida a la perfección eso se lo dejaba a personas como su eterno rival en vida Kakashi.

Solo cuando la puerta se cerró y esperaron unos minutos para asegurarse que de verdad de habían ido los hermanos Hyuga salieron de su escondite.

―¿Trajes de mallones verdes hechos a la medida?, ¿incluso uno de bebé? ―Kenji preguntó mientras reía divertido imaginando a sus padres vistiendo así tuvo que agarrar su estómago de tanto que dolía reír― nunca los he visto en la casa, ¿Estarán en el ático?, revisaré cuando llegue, si tenemos un hermanito más definitivamente tengo que ponérselo y tomarle fotos.

―En el ático ocultos... en un lugar muy escondido y olvidado por dios... ―Reiko miro lúgubre hacia ningún lugar, con la idea le recorrió un escalofrío por todo el cuerpo― lo más probable es que conociéndolo perfectamente padre los haya quemado hasta que no quedara nada de su existencia... no espero ni más ni menos de él...

Al terminar de reír Kenji abrió la caja y llamando la atención de su hermana.

―Supongo que uno de los dos deberá tener más cuidado que el otro... ―suspiró derrotado― solo hay un par... podíamos turnarnos...

―¿Cómo estabas seguro de que el abuelo Gai tenia estos lentes de contacto entre sus cosas? ―Reiko observó con curiosidad los lentes de contacto de color gris.

―A diferencia de ti a mi si me gusta escuchar las aventuras del que declararon el hombre más fuerte, Gai Maito, una vez me contó sobre que su eterno rival lo había seleccionado para una misión de incógnito justo después de quedar en silla de ruedas después de la guerra ―Kenji volvió al cajón para asegurarse de que no había otro par, lo cerró decepcionado mientras terminaba de explicarle a su hermana― me dijo quería ser útil para Konoha aun con su discapacidad así que fue con el Hokage y él le asignó una misión sencilla sobre espiar disfrazado de anciana en silla de ruedas o algo así, al final fue descubierto y la "misión" falló pero me dijo que conservó esto por ser su última misión activo y Kakashi en persona se lo dio.

―Suena a que Kakashi le dio esa misión para que no se sintiera mal con el mismo por estar discapacitado ―Keiko sonrió incomoda, cruzó los brazos desviando la mirada― póntelos tú ve a la boda, te esperaré en el bosque...

―¡Reikoooo, no iré sin ti!, ¿acaso no quieres ver a nuestros padres?, ¿no los extrañas? ―hizo de nuevo aquella cara tierna para convencer y le extendió la caja― toma póntelos tú, dos niños Hyugas llaman más la atención que solo uno, además evitaré a padre y al abuelo confía en mi soy más pequeño y escurridizo.

Reiko miro de manera incomoda la caja y la tomó entre sus manos.

¿Qué si ella extrañaba a sus padres después de dos meses de no verlos?, claro que lo hacía, la sonrisa cálida de su madre y los consejos sabios de su padre.

"Cuida de tu hermano Reiko, volveremos pronto" fue lo último que su madre le dijo mientras la abrazaba.

―Bien, pero debes prometerme que no vas a separarte de mí en ningún momento ―le dijo a su hermano con seriedad― solo veremos de lejos sin hablar con nadie.

―Lo prometo ―Kenji sonrió amable asintiendo con la cabeza, lo que su hermana mayor no notó fue que él cruzó los dedos en su espalda rompiendo desde el principio la promesa.