Asumir riesgos

Al día siguiente, primero de septiembre, Hipólita y Sev llegaron a Hogwarts por Red Flu a media tarde, al despacho de Minerva, y estuvieron tomando el té con ella en su vivienda. Sev le presentó a Hipólita como futura segunda, en vistas a cuando el próximo año Deborah y Alice se graduaran. Charlaron distendidamente de cómo les había ido el verano y de cómo se presentaba el año en cuanto a la organización del Ejército y a las iniciativas tomadas en Hogwarts.

La profesora ya había aprendido Oclumancia y Legeremancia durante el verano, se había instruido en Magia Ancestral y había adquirido todos los poderes, incluso sabía hacerse invisible. Se mostró muy agradecida hacia él porque le parecía increíble que Albus no le hubiera ofrecido instruirla mucho antes dada la situación y su posición. Hablaron también sobre la Cátedra de Duelo e incluso sobre la Orden del Fénix, conociendo por fin toda la historia. Cuando se agotaron los temas de los que podía hablar ante Hipólita, le dijo a Sev:

-Si no te importa que tu chica se vaya, me gustaría charlar un rato a solas contigo, Prince.

("El basilisco y los Horrocruxes.")

-Desde luego, Minerva.

-Cariño, ve hasta casa y organiza tus cosas – le dijo a Hipólita - Ya os he contado que una de las mejoras que se me ocurrió para mejorar vuestra vida en el colegio fue incluir armarios en los dormitorios, así que puedes vaciar tu baúl y tenerlo todo ordenadito.

-No voy a hacerlo, Minerva, porque voy a trasladarme a vivir con Prince, ya te lo hemos contado – respondió la chica.

-Cierto, cierto. A usar magia por fin, levitas el baúl, ¿verdad? ¿O prefieres que llame a los elfos para que te lo lleven?

-Ya lo levito yo, ahora sí que soy independiente de nuevo.

-Cuidado en las escaleras, ¿eh? Recuerda que se mueven.

-Que sí… Minerva… no soy boba.

Rieron. "Increíble, Minerva sacando su instinto protector, diciendo palabras cariñosas y riendo. Otra a quien le he cambiado la vida."

-Claro que no, cielo.

-Hasta la próxima clase de Transformaciones o hasta el entrenamiento del sábado, Minerva.

-Hasta entonces. Mañana tendréis el horario en el desayuno.

-Como siempre.

-Eso.

Hipólita se marchó, Minerva volvió a sentarse frente a Sev.

-Al fin solos, mi comandante – le dijo.

-Buf… ¿Quieres asumir tú la comandancia, Minerva?

-No, en absoluto. Mantente al menos un año más, la mereces y me consta que disfrutas de ella.

-Pero es mucho trabajo.

-No te preocupes, lo haremos entre todos. Por fin estamos colaborando como un auténtico equipo gracias a ti, y has encontrado gente muy capaz para ayudarte. Ya has visto que has podido despreocuparte durante el verano.

-Pues sí.

-Hazme caso, disfrútalo. Quiero que nos vinculemos hoy mismo para estar comunicados en el Comedor.

-Vaya, estupendo…

-Lo habría hecho también con Hipólita, pero prefiero que por el momento sean limitadas las personas con quienes lo haga. El Vínculo tiene una desventaja y es que cualquier vinculado puede acceder a tu mente sin previo aviso, y prefiero no tener que estar pendiente de eso. Voy a hacerlo sólo con quienes resulte imprescindible y me conste que no vayan a molestarme por tonterías. Con Alice y Deborah ya lo hice.

-Estupendo.

-¿Lo hacemos ya? ¿O primero charlamos?

-Yo creo que nos llega la relación que tenemos para lograrlo.

-Que sepas que con Albus no me he vinculado.

-Vaya… tampoco lo ha hecho conmigo.

-Ni lo hará. Albus tiene muchos problemas afectivos. Ya estás viendo que es posible cambiar a los más de cuarenta años, pero a los más de noventa es muy complicado.

-Claro, claro…

-Además, a mí me ha ayudado mucho la relación que ya tenía con Poppy, que ya sabes lo cariñosa que es, y la que he establecido con Agatha, que aunque estricta, es madre de dos hijos.

-Desde luego.

-¿Vamos a ello?

-Vamos.

-Nos llegará con tomarnos de las manos. Con las chicas lo hice así, todavía me resulta incómodo abrazar a la gente.

-No pasa nada, Minerva, poco a poco.

Ensayaron el conjuro para pronunciarlo a la vez, se tomaron de las manos y se vincularon.

-Listos, probemos.

Intentaron vincularse, lo consiguieron al instante.

-Estupendo, esto del Vínculo es un invento, porque se basa en la confianza sin más, no es necesario mayor requisito – dijo Minerva.

-Hay que estar dispuesto a morir por el otro – dijo Sev.

-Todos quienes estamos dispuestos a jugárnosla en la guerra estamos dispuestos a morir por todos los demás. Eso no es tan extraño dada la situación.

-Claro que no.

-Hablemos entonces, que a este paso llegará el Expreso y no podemos faltar a la inauguración del curso. Además, yo debo hacerme cargo de los nuevos alumnos.

-Cierto.

-Todavía queda más de una hora, ¿eh? Pero también tendrás que organizar tus cosas.

-Vale, Minerva, dale.

-Basilisco.

-¿Prefieres empezar por ahí?

-Sí, es lo más urgente.

-De acuerdo.

-Voy a participar en la operación.

-No, Minerva, no…

-Sí, voy a hacerlo, ya está decidido. Si van a jugársela chavales que apenas han cumplido la mayoría de edad, yo también debo hacerlo.

-No…

-Sí, Prince, sí. Estoy en mucha mejor forma, he pasado el verano ejercitándome, lo comprobarás si combates el sábado contra mí.

-Bueno… Si es así, de acuerdo…

-Y no sólo por eso, quiero por fin algo de acción, ya os he comentado antes que no llegué a combatir con la Orden por estar siempre encerrada aquí y porque Albus quería preservarme.

-Claro, claro…

-Antes de que me haga más vieja.

-Me parece muy bien, Minerva, lo comprendo.

-Y una razón más para que seas tú quien siga asumiendo la comandancia.

-Desde luego.

-Y algo más, no menos importante. Soy Gryffindor, puedo usar la espada.

-Cierto.

-Y tú no. Tú no vas a participar, que te quede bien claro.

-Ya lo sé. Pero pienso que soy menos imprescindible que tú.

-En absoluto, nadie somos imprescindibles, ni siquiera Albus en cuanto acabemos con el basilisco.

-Pero, ¿y si os pasa algo a los dos a la vez? ¿Qué será de Hogwarts?

-Agatha asumirá las funciones durante un tiempo, ya la hemos instruido también para eso.

-Vaya, cuánto habéis trabajado…

-Pues sí, por fin una vida activa, un verano muy fructífero, como el tuyo. Y fue idea mía, por supuesto.

-Desde luego.

-No somos imprescindibles pero sí necesarios. Te explico por qué tú no participas.

-Dime.

-Lo primero, porque todavía eres menor de edad y la misión va a realizarse en cuanto nos organicemos. No vamos a esperar a tu cumpleaños, Albus ya se siente preparado en cuanto al pársel.

-Me parece una buena razón.

-Lo segundo, pero no menos importante, yo he dejado de ser imprescindible porque estás tú como relevo. Si yo falto asumirás también la subdirección en cuanto te gradúes.

-¿Qué estás diciendo? – muy asombrado.

-Lo que oyes, no hay otro mejor que tú. Y por descontado, si yo llego a directora serás mi subdirector. Quizá ni eso, quizá renuncie al puesto y te deje a ti el de director, depende de lo quemada que esté cuando me toque.

-Buaaah… Minerva…

-Así te lo digo. No quiero pasar toda mi vida encerrada aquí, cuando termine la guerra me gustaría viajar.

-Vaya…

-Claro, una motivación en la vida ya que no tengo pareja ni hijos.

-Desde luego. Quizá todavía encuentres pareja, Minerva.

-Tengo un amigo que todos los años me pide matrimonio.

-Ah, ¿sí?

-Sí.

-Vaya…

-Y no te cuento más.

-Vale…

-Quizá algún día me case, ahora no.

-Claro…

-Y a lo que estábamos. Si faltáramos Albus y yo serías director en cuanto te graduaras, Agatha te traspasaría las funciones de inmediato.

-¿Qué dices? – muy asombrado.

-Lo que oyes.

-¿Director con dieciocho años?

-Sí señor, el más capaz ya con dieciséis. Dentro de dos años, con la experiencia en la comandancia, vas a ser un fuera de serie, por eso tampoco debes dejarla. ¿Acaso no has tenido multitud de iniciativas para mejorar la vida en el colegio? Y todas las que se te ocurrirán cuando conozcas todos los entresijos. A todo esto, no te he preguntado si quieres.

-¡Claro que quiero!

-Quizá deberías renunciar a la Cátedra de Duelo.

-Pues renuncio, mantendremos a un Auror, y con el tiempo que la ocupen mi hermano o Hipólita si no se dedica al Quidditch.

-¿Has visto? Has encontrado la solución de inmediato. Serías el mejor, el mejor.

-Muchas gracias, Minerva.

-Y no sólo por eso. Juventud, energía, llegar al cargo cuando todavía estás en la plenitud de tus facultades y tienes todo por ofrecer, sin haber pasado por años y años de rutina.

-Claro…

-Por eso también lo de renunciar al puesto si falta Albus antes que yo, sería lo mejor para el colegio. Y yo no aspiro a ese tipo de poder, tú sí, eres mucha mejor opción que yo.

-Vaya…

-¿Te he dado una gran alegría nada más llegar?

-Desde luego que sí.

-¿Ahora ya tienes ganas de seguir con la comandancia?

-Muchas.

-Cuánto me alegro. Que sepas que incluso hemos llegado a hablar de que Albus te ceda el puesto a ti directamente cuando te gradúes, pero también pensamos que estaría bien que disfrutaras unos años de tu Cátedra que has ganado con tanto esfuerzo y merecimiento, y para que aprendas bien cómo llevar el colegio mientras tanto. Es mucho trabajo.

-Desde luego.

-Pero ambos sabemos que tendrás la capacidad suficiente y sabrás rodearte de la gente adecuada para llevarlo a buen término.

-Muchas gracias, Minerva.

-Y ya no sólo por eso, Albus sí es reticente a retirarse, él sí aspira a ese tipo de poder.

-Claro…

-Así que ten paciencia aunque quizá te haya hecho ilusiones antes de hora, lo he hecho para que vayas preparándote ante una eventualidad. No creo que él se retire hasta que muera o al menos hasta que acabemos por completo con Voldemort, ni yo tampoco.

-Desde luego que no.

-Y eso nos trae a colación el siguiente tema.

-Sí, pero me gustaría hablar de algo más sobre el basilisco.

-No hay nada más que hablar por el momento. Haremos una reunión cuando sepamos con cuántos oclumantes mayores de edad contamos, voy a entrevistarme con todos ellos.

-Muy bien. Hay gente que no quiero que participe.

-¿Quiénes?

-Deborah y Alice.

-Prince, será decisión de ellas.

-Buf… Deborah no está preparada.

-Entonces entrénala, ésa será parte de tu participación.

-Buf…

-Y Alice es Gryffindor y sólo hay otro Gryffindor mayor de edad, Frank, aparte de los miembros de la Orden que reclutemos.

-Cierto.

-Hemos de contar con Alice, Prince. Es la mejor guerrera a día de hoy, mejor incluso que los de la Orden.

-Claro…

-Si ella quiere, por supuesto.

-Conociendo a Alice, va a querer.

-Claro que sí, como buena Gryffindor valerosa.

-Buf…

-Prince, necesitamos a todos los mayores de edad, que no son tantos. No seas machista.

-Vale… es sólo instinto protector.

-Lo comprendo. Supongo que será antes de que Black cumpla los diecisiete, de otro modo también contaríamos con él.

-Claro… Sabes los cumpleaños de todos.

-Por supuesto, me he informado para prepararlo. Por si acaso, entrénalo también.

-Desde luego.

-Y si llega a participar deberá testar para que su dinero no vuelva a manos de su familia.

-Claro…

-Hay otra que cumple años antes que él y también es Gryffindor.

-No, Cecile no…

-¡Prince, machismo! Cecile combate mejor que Black.

-Cierto… Pero ella no quiere ser guerrera.

-Que decida.

-Vale… Buf… ya me has quitado toda la alegría, Minerva.

-Has sido tú quien ha sacado el tema.

-Cierto.

-Siendo que no tienes nada que decir.

-Vale, vale…

-Aprende a que cada uno tome sus decisiones, durante el verano se te ha dado muy bien.

-Tienes razón.

-A mí tampoco me gustaría que Cecile participara, le he cogido mucho cariño mientras la he instruido como animaga.

-Claro…

-Piensa que cuantos más seamos menos riesgo correremos. Hemos de preservarnos, toda vida es valiosa.

-Claro que sí.

-Y no más la de una mujer que la de un hombre.

-Claro que no.

-Pero sí más la de un joven que la de un viejo. Si no fuera porque no están preparados a nivel combate también contaríamos con los oclumantes adultos que habéis instruido este verano.

-Claro…

-Por supuesto. Y ya os he dicho que Albus ha comenzado a instruir en Oclumancia a la Orden. Contaremos con quienes lo hayan conseguido de aquí a entonces.

-Me parece bien.

-Seremos suficientes.

-Quizá demasiados, más complicada la organización.

-Pues sí, porque no tenemos idea de lo que vamos a encontrarnos cuando abramos el cubil. Quizá el basilisco salga ya mismo a los servicios en cuanto lo abramos o quizá nos encontremos con un laberinto de galerías.

-Claro…

-Piensa en cómo planificarlo y no le des vueltas a quién participa o deja de hacerlo.

-Vale.

-Lo que te he dicho antes, tendremos una reunión los tres o los cinco cuando sepamos cuántos somos.

-De acuerdo.

-¿Más tranquilo?

-Sí.

-Entonces hablemos del siguiente tema.

-Habla tú, Minerva.

-Vamos a dejarlo estar por el momento, no sabemos si Voldemort puede tener conexión mágica también con el basilisco al igual que la tiene con los Horrocruxes. Quizá el basilisco sea también un Horrocrux como el de Herpo el Loco si estuvo en contacto con él en su juventud y aprovechó que asesinara a Myrtle a sus órdenes para crearlo.

-Claro… no había caído en la cuenta…

-Ésa fue idea de Albus en sus noches de insomnio, tras darle cien mil vueltas, porque es enrevesada, ¿eh? Relacionando ambos temas.

-Cierto.

-Razones por las que Albus es necesario hasta que acabemos con Voldemort. Tiene una mente muy analítica por lo mismo que es retorcido, espero que le sobreviva.

-Desde luego.

-Consecuencias. Consideramos que todavía no ha pasado el tiempo suficiente para que no relacione ambos casos, lo tuyo y los Horrocruxes, pero que tampoco podemos arriesgarnos a que pase más tiempo, comience la guerra y tal vez se haga con el control de Hogwarts y del basilisco.

-Desde luego.

-Así que la operación del basilisco va a ser cuanto antes, sería un mal menor que se enterase de su destrucción.

-Claro que sí.

-Más riesgo para ti si es un Horrocrux, cosa que quizá nunca sabremos.

-Pero destruiremos la mitad de su alma si es el primero que hizo.

-Eso. Perderá la mitad de su poder, y pensamos que de algún modo nos enteraremos, habrá una reacción por su parte.

-Claro…

-Y por eso mismo hemos de destruirlo antes que el anillo, para no ponerlo sobre aviso antes de eliminar al basilisco.

-Desde luego, totalmente de acuerdo.

-Estupendo, nos entendemos muy bien. ¿Quieres un poco más de té y te relajas un rato?

-No, gracias.

-Charlemos entonces de algo distendido. ¿O tienes dudas?

-Sí, varias. ¿Albus ya te ha contado toda la historia de Tom Riddle?

-Desde luego. Por eso te decía que ya no era imprescindible salvo para el pársel.

-Claro, claro… Pero si faltáis los dos quedo yo a cargo. ¿Quién va a contármela a mí?

-Lo ha puesto todo por escrito, Prince, y te lo ha legado, al igual que los frasquitos de pensamientos.

-Genial.

-Está haciendo las cosas bien por fin, idea mía también.

-Gracias, Minerva. Otra duda. ¿Seguiré acompañándolo por más Horrocruxes?

-Desde luego, quiere contar contigo para ello a toda costa, visto lo bien que supiste llevar la anterior misión. Quizá salgáis a otra después de lo del basilisco y antes de que comience el invierno, pues es en un lugar muy inhóspito.

-Vaya…

-Ve preparándote para la excursión, promete ser más peligrosa que la primera.

-¿Qué Horrocrux?

-No lo sabemos. Albus conoce el lugar, una cueva en un acantilado que visitó Riddle de niño cuando estaba en el orfanato. Sospecha que de mayor pudo regresar allí a depositarlo.

-Vaya…

-Lo dicho, ve preparándote, el lugar puede estar maldito o hechizado. Vas a correr un grave riesgo, pero ten por seguro que Albus te protegerá a toda costa, incluso con su vida. Por ello probablemente esperará hasta la primavera que puedas Aparecerte por ti mismo para llevarla a cabo si no hay riesgo de guerra, por si él no volviera.

-Lo asumo.