Advertencia: Dub-con.
. . . . . . . . .
Novatadas
Sev le daba a Alice un masaje en la espalda.
-Avísame si te hago daño, ¿eh? Nunca había hecho esto, hago lo que me hicieron a mí una vez.
-Me estás dejando como nueva, Prince. Es un dolor muy agradable para descargar toda la tensión del larguísimo día.
-Pena que hayamos tomado Estimulante, lo ideal sería que te durmieras nada más terminar.
-No tengas pena alguna, la noche está siendo maravillosa. Yo ya puedo decirte que es la mejor de mi vida, con esto lo has terminado de bordar. ¿Puedes tú decírmelo ya también?
-Desde luego, Alice, desde el primero, por eso te decía antes que ya me llegaba.
-Con qué poco te conformas. Pues por eso mismo, vas a tener premio, el próximo va a ser sólo para ti, sin retribución, a cambio del masaje, a mí ya me ha llegado.
-Buah… no me digas eso que me pongo y no aguanto, y no va a ser aquí, hay que salir de la Sala.
-¿Cuando vayamos por la comida?
-Sí.
-¿Dónde?
-No voy a decírtelo. Sorpresa.
-Sorpresa la que me has dado tú a mí esta noche, cierto que era la mejor de mi vida desde el primero también para mí. Quizá desde incluso antes, desde el beso bajo las estrellas o incluso antes, desde el paseo nocturno, era el recuerdo de mi Patronus.
-Cierto, y del mío, pena que no hemos ido probándolos todos, porque seguro que nuestros corpóreos han cambiado muchas veces esta noche.
-Desde luego, ya me habría conformado con sólo besarte, ha sido un beso muy largamente ansiado, desde hace dos meses y medio.
-Para mí no, pero lo he disfrutado mucho, porque también hacía dos meses y medio que no besaba a nadie.
-Qué casualidad, el mismo período de tiempo para los dos.
-Nada de casualidad, predestinación.
-Le estoy muy agradecida a Hipólita. Soportaré que me ponga las pilas si lo hace, ¿sabes por qué?
-¿Por qué?
-Porque te has preservado por esperarla a ella y has acabado cayendo en mis redes cuando ya te habías limpiado de la saturación.
-Claro…
-Ha sido mucho mejor que si hubiéramos comenzado en julio, también por mí, por limpiarme durante más tiempo de Frank.
-Desde luego.
-Incluso aunque hubiéramos esperado a besarnos al novilunio de julio, no habríamos resistido con sólo besos, estoy segura de que nos lo habríamos hecho como ha pasado esta noche.
-Seguro que sí.
-Y así además me he salido con la mía, recuerda que quería esperar a besarte cuando comprobara que tenías Patronus gemelo del mío.
-Lo recuerdo.
-Me encanta la memoria fidedigna, qué poder más útil.
-Desde luego, tiene muchas más ventajas que inconvenientes.
-¿Deborah te Oblivió aquella experiencia con ella que no querías recordar?
-Sí, no recuerdo nada.
-Vaya… Entonces no hablaré de ello.
-Mejor que no, de lo contrario, tendrá que Obliviarme también este rato o te haré aprender a ti para que lo hagas.
-Vale, vale… ¿Vas a contarle lo nuestro a alguien más?
-No, ya no aireo estas cosas al igual que no le pregunto a nadie por sus cosas privadas, fue otra cosa que cambié.
-Está bien, yo quizá sí se lo cuente a alguien, estoy tan satisfecha que no me siento capaz de callármelo ante todos.
-¿A quién?
-A Sirius. ¿Te parece mal?
-En absoluto, Sirius es de absoluta confianza para mí.
-Lo llevaste a la cueva el viernes pasado, me lo contó.
-Sí, así fue. Lo pasamos genial, nos bañamos en una poza que hay de camino con los tres enanos.
-Sí, eso también me lo contó. Qué suerte que hemos acabado con el basilisco a tiempo de que ni Cecile ni él hayan participado.
-Cierto, yo he pasado estas dos semanas entrenándolo por si las moscas.
-Ya, ya lo sé, eso también me lo contó, estaba muy satisfecho de que le dedicaras tanto tiempo. ¿Qué tal con su hermano?
-¿No te lo ha contado? Tiene los exámenes la última semana del mes.
-Sí, eso sí me lo ha contado, pero te pregunto qué tal tú.
-No le hago mucho caso, la verdad, no tengo tiempo, pero sí que he estado algún rato en el Lago bañándome con los dos. Pregúntales a Genevre y Ronald qué tal lo lleva en el Ejército.
-Claro, claro. Vaya triunfo, Prince, un Mortífago menos, un guerrero más.
-Mérito de Sirius, se lo trabajó mucho con él. Sacrificó tres semanas del mes de julio por ganárselo poco a poco.
-Por todo lo que no había hecho durante muchos años.
-Pues sí.
-Y quedar con la conciencia tranquila no tiene precio, ahora tiene la seguridad de que no lo matará en una batalla.
-Desde luego, remedió su drama, es muy feliz.
-Ha sido el verano de los hermanos. Tú y Ariel, Sirius y Regulus, Lily y Petunia.
-Cierto, tres dramas entre hermanos remediados, maravilloso.
-Y en los tres has participado tú.
-Pues sí, en cierto modo Lily y Sirius me han devuelto lo que hice por ellos.
-¿Qué tal con Lily?
-No he vuelto a hablar con ella desde el concierto en el club.
-Vaya tela… Habéis acabado muy mal, ¿eh?
-Ya sabes lo borde que se puso conmigo cuando me marché a vivir a Godric's Hollow, tú estabas también en las clases de español. Por poco no nos amargó las vacaciones en Cornualles.
-Buf… Lily… se ha vuelto una amargada.
-Pues sí, y ahora se ha quedado también sin James, que se ha vuelto una persona que vale la pena. Es muy feliz con Mary.
-Ya, ya lo sé. Son de mi casa, Prince, me siento con ellos en el Comedor.
-Claro, claro…
-Pues nada, en cierto modo la premonición se ha cumplido, lo de que ibais a acabar mal.
-Pues sí, puede cambiarse el destino pero no el carácter de las personas, eso sólo puede cambiarlo uno mismo aprendiendo de las experiencias.
-Como lo has hecho tú y has evitado acabar mal a pesar del rechazo de Lily.
-Claro, porque en esa situación hipotética sólo la tenía a ella, lo que me pasaba hace un año. Pero desde entonces, gracias a ella precisamente, aprendí a hacer amigos, aprendí de las cosas malas y buenas que me habían pasado en la vida y pasé de ser un potencial asesino al líder de una revolución y del bando correcto en la guerra.
-Desde luego.
-Somos casi ciento cincuenta, ¿eh?
-Cierto, somos muchos. Mi grupo es un caos, cuatro comandantes y muy heterogéneo. Todavía estamos aprendiendo a organizarnos.
-El domingo tendréis a Gideon en lugar de a Fabian.
-Ah, ¿sí?
-Sí, ya se ha puesto él de comandante, dice que lo merece por su brazo roto. Es muy majo, ¿eh? Más simpático que Fabian.
-Sí, sí.
-Y por fin he comprendido por qué Fabian se puso de nuestra parte cuando Minerva quería prohibirnos que nos bañáramos en el Lago. Tienen tres sobrinos pequeños, los Weasley.
-Vaya que sí, no habla más que de ellos. ¡Todos pelirrojos, todos!
Rieron.
-Serán inconfundibles cuando vengan al colegio.
-Desde luego. Suerte que tendrás, los conocerás.
-Tú también los conocerás.
-Pero tú los tendrás todas las semanas en clase.
-Si cogen mis optativas.
-Claro, claro…
-Según él, el mayor ya va a ser alumno mío en cuanto ingrese al colegio en el '82.
-Deberías haber sido tú el profe de Pociones.
-Buf… qué va, todo el tiempo encerrado en las mazmorras. Prefiero Duelo mil veces.
-Desde luego, y yo.
-No me habría disgustado impartirla, ¿eh? Me encanta Pociones, pero la impartiría muy distinto a como lo hace Slughorn, ayudaría a los alumnos como lo hace Minerva.
-Claro, claro… ¿Sabes lo que he pensado alguna vez siguiendo el hilo de la premonición de Remus, lo de que te convertirías en agente doble al servicio de Albus y formarías parte de la Orden del Fénix?
-¿Qué has pensado?
-Que habrías acabado siendo profesor en Hogwarts igualmente, de Pociones, y Jefe de Sly, sustituyendo a Slughorn y bajo la estrecha tutela de Albus.
-Pues puede ser, claro, porque sería lo que habría estudiado si no hubiera podido conjurar Patronus en Defensa.
-Pero sí que habrías podido.
-Quizá sí.
-Y habrías vivido eternamente frustrado porque Albus nunca te habría dado el puesto de Defensa a ti, con tus antecedentes.
-Y por la maldición del puesto, no lo olvides.
-Claro, claro, aunque tú quizá no lo sabrías, no te lo habría contado.
-Desde luego.
-Y habrías sido un profe muy distinto a como piensas que serás, habrías sido un amargado, también por Lily, habrías torturado a los alumnos.
-Cierto… Buf… el profe malo de Hogwarts, habría disfrutado haciéndolos sufrir, con lo maléfico que soy. Me encantan tus elucubraciones, Alice, darían para vivir otra vida entera. Continúa, por favor.
-Sólo lo habría remediado que te sacaras la espina de Lily enamorándote de otra persona.
-Vaya… qué bonito…
-¿Pero quién? Si fueras un amargado, sin familia ni amigos, con tu pasado de Mortífago y vigilado por Albus, sólo te quedaría una salida para conocer mujeres. Dilo tú.
-Alumnas.
-Eso, te enamorarías de una alumna, ya desde pequeña por su talento, porque la conocerías de clases.
-Qué bueno…
-Y te lo trabajarías con ella durante años hasta que creciera.
-Claro…
-Una Gryff, además, porque quizá sería de la época en la que volvería Voldemort a cuenta de los Horrocruxes y también debería ser valerosa. Una luchadora contra Voldemort, eso también os uniría.
-Claro… Qué bonito, Alice.
-La instruirías personalmente en la lucha contra Voldemort, formaríais mancuerna.
-Desde luego.
-Ella estaría por encima de todo tu oscuro pasado, una persona joven e inocente pero también muy madura que te comprendería, que sabría ver más allá de tu amargura el enorme corazón que tienes, tu luz al final del túnel.
-Qué bonito, Alice, ahora estoy sintiendo nostalgia por esa vida que nunca viviré.
-La vivirás, esa persona aparecerá en tu vida, sólo que no tendrás un oscuro pasado que superar. Pero ella será igualmente quien es, quizá ya esté en el mundo.
-Claro…
-Y si no, nacerá.
-Buf… mucha diferencia de edad.
-Obstáculos que superar que os unirán. Un hombre de menos de cuarenta puede estar con una chica de diecisiete, eso se ha visto toda la vida, a los cuarenta todavía eres joven.
-Cierto.
-No te canses, ¿eh?
-No me canso. Es un placer manosearte la espalda magnífica que tienes.
-Tú sí que eres un máquina.
-Hay que quemar la energía de la Estimulante.
Un rato después bajaron a las cocinas desnudos y con zapatillas, sólo llevaban las varitas en la mano. De ida no los pilló Filch, comieron un montón. Justo antes de salir de las cocinas Alice le preguntó:
-¿Dónde vamos ahora?
-Sorpresa.
-Tendrás que decírmelo para que sepa a dónde dirigirme cuando salga de aquí.
-No voy a decírtelo, voy a vendarte los ojos, no vas a enterarte, si quieres lo adivinas.
-¿Y si nos cruzamos con Filch?
-Tranquila, está muy cerca, sólo hay que subir un piso.
-¿Vas a hacérmelo con los ojos vendados?
-Desde luego, me pone mucho, mira cómo estoy ya de sólo pensarlo.
-Wooow… qué malo eres, cómo me pone. Vamos cuanto antes.
-Primero la venda.
Él la convocó, oscura, y le vendó los ojos, se la cargó al hombro y la sacó de las cocinas.
-Cómo me pone que me lleves así – dijo ella.
-Pues te vas a aguantar, porque ésta es sólo para mí, me la has prometido.
-Claro, claro...
-Si quieres retribución, cuando volvamos a la Sala.
-De acuerdo, lo negociaremos.
-Nada que negociar, si me da la gana a mí, depende de las ganas que tenga. Recuerda, es mi noche y ya te he dejado a gusto tres veces, dos orgasmos y un masaje, y tú a mí sólo dos.
-Está bien… Tienes razón, no abusaré…
-Es que cambias de opinión muy rápidamente.
-Jo… si me pones, ¿qué quieres qué haga…?
Sev abrió la puerta del Comedor y se coló dentro. Estaba a oscuras, se puso la varita en la boca y encendió el Lumos. Se dirigió a la mesa Sly y tendió a Alice en la misma boca abajo.
-Una mesa, ¿vas a hacérmelo en una mesa? – preguntó ella.
-No pienso responder a ninguna pregunta. A callar – autoritario.
-Buf…
-Bufa, bufa, te vas a enterar de lo que es bueno – amenazante.
Tiró de sus piernas bruscamente hasta que las caderas le quedaron en el borde y las piernas colgando, y se encajó en ella sin miramiento alguno, lo que lo puso frenético, pues le hizo daño y ella se quejó.
-¡Ah! ¡Qué bruto! – de viva voz.
-Para que no te queden ganas de más cuando volvamos, te vayas enterando de con quién te las estás viendo y tengas oportunidad de echarte atrás – amenazante.
La aferró por las caderas y se clavó en ella de golpe. Él gritó, ella más fuerte.
-Daño, me hace daño…
-Pues te aguantas, porque a mí me gusta mucho, estoy viéndolo todo.
Volvió a hacerlo repetidas veces, gritaban los dos, ella de dolor, él de placer.
-¿Vas soportándolo mejor? – le preguntó él.
-Sí, sí…
-¿No te gustaba que fuera malo?
-Sí, me pone mucho…
-Pues esto es ser malo, que te enteres, no va ser la única vez que te lo haga. Si no me dejas hacerlo, te dejo y me busco otra que se deje aunque no la ame. Ahora que lo he probado no voy a renunciar a ello.
-Vale, vale…
-Y grita un poco menos fuerte, de lo contrario Filch va a pillarnos y vas a dejarme a medias.
-Vale, vale…
Siguió penetrándola, ella ya no gritaba. Continuó así hasta que se aburrió, entonces se movió frenético golpeándola muy violentamente y se fue enseguida. Se descargó contra su fondo moviéndose al ritmo de sus propios latidos por primera vez. Cuando terminó y salió de ella, Alice le dijo girándose y quitándose la venda.
-Buaaah… Prince… qué potencia…
-Cómo te gusta que me vaya dentro de ti, ¿eh? Dime la verdad, ¿ha acabado gustándote?
-Sí, que me hayas usado así.
-Eres muy sucia, Alice, para ser Gryff.
-Estoy descubriéndolo contigo.
-Me has decepcionado un poco, deberías haber luchado si no te gustaba.
-Vaya… me habrías hecho más daño.
-Sí, es cierto… Jo… Ahora estoy sintiéndome mal, siempre acabo comportándome mal…
-No, cariño, no, en absoluto…
Ella bajó de la mesa y lo abrazó muy fuerte.
-Se me pasa enseguida, en serio, no entiendo por qué por delante me gusta y por detrás me duele, nunca lo había hecho por detrás.
-Jo… Alice, me siento muy mal, no volveré a hacértelo.
-Que sí, que sí, ya se me ha pasado, es sólo en el momento, no es como una escocedura, que sigue doliendo todo el tiempo y después, esto sólo dolía cuando me golpeabas.
-Vale, vale…
-Dime la verdad, ¿te ha gustado mucho?
-Me ha vuelto loco.
-Pues bien puedo soportar un rato de dolor de vez en cuando porque tú goces así, yo te he liado y te lo he hecho probar.
-No sé, Alice, lo pensaré…
Ella se separó de él y lo acarició muy tierna.
-Yo quiero, Prince…
-Me llega con todo lo demás, Alice…
-No, ni hablar. Bésame, anda, y olvídalo todo.
Se besaron muy dulcemente.
-Hacemos un trato, seré yo quien te lo proponga – le dijo ella.
-De acuerdo.
-Y ya se me ocurre la solución.
-Di.
-Dosis de una hora de poción contra el dolor.
-Vaya…
-Claro. Probaremos así, ¿vale? Y contentos los dos.
-Estupendo. Muchas gracias, Alice, te amo, te amo…
-Yo sí que te amo a ti. Qué malo y qué bueno eres a un tiempo… - profundamente admirada – Tan complejo… Sé que contigo nunca me aburriré.
Se separó de él.
-¿Cómo se te ha ocurrido en el Comedor?
-Porque las mesas son perfectas, tienen la altura justa y son muy grandes.
-Estamos en la Sly.
-Claro, donde me sentaba con los maléficos, un lugar fetiche para mí. Eso también me ponía, y ahora cada vez que entre aquí lo recordaré.
-Claro… qué bueno… Que no te haya quedado mal recuerdo, ¿eh?
-No, no, en absoluto.
-Vale…
-¿Volvemos a la Sala?
-Volvamos.
Se encaminaron a la salida del Comedor, por las escaleras hasta el tercer piso y después al pasadizo hasta el séptimo y la Sala de Menesteres.
-Prince… ¿en serio estás bien?
-Sí, sí, mi amor.
-¿Te has perdonado a ti mismo?
-No del todo.
-Entonces no estás bien, voy a hacer que te perdones. Cuando has comenzado no sabías que iba a dolerme. ¿Alguna chica te había contado alguna vez que le gustaba así?
-Sí, Lauren.
-Vale, entonces tú pensabas que iba a gustarme.
-Desde luego, pero cuando te has quejado debería haber parado o al menos no hacerlo tan bruscamente, ha sido mucho rato.
-¿Ves cómo no te has perdonado? Déjame que siga con el razonamiento.
-Vale…
-En cuanto has comenzado has alucinado, era la primera vez que lo veías.
-Sí.
-Y llevabas horas imaginándolo, muy ilusionado.
-Pues sí.
-Y yo animándote a ello, habría sido un chasco quedarte a medias.
-Cierto.
-Yo no debería haberme quejado, te lo he amargado.
-No, Alice, claro que debías quejarte, quéjate siempre que algo te duela.
-Vale, lo haré. Te has vuelto loco, querías más, unido a la sensación.
-Claro.
-Porque no me lo has hecho más bruscamente que antes excepto justo antes de irte, habrías podido hacerlo así todo el tiempo.
-Pues sí.
-Y me has preguntado si estaba soportándolo y yo te he dicho que sí.
-Cierto.
-No te he pedido que parases en ningún momento.
-No.
-Ni me he resistido, sí que podría haberlo hecho.
-Claro que sí.
-También ha sido responsabilidad mía.
-Ya.
-Y por fin te has ido a tu manera, a tu ritmo, que antes nos hemos ido dos veces al mío, no has podido moverme a tu manera en el segundo, que ya te tocaba a ti.
-Cierto.
-Incluso debería haberte tocado en el primero, que ha sido tu primera vez.
-No, no, ha sido fantástico irnos a la vez en el primero, no lo cambio.
-Vale, yo también opinaba así. Cariño, como ésta nos van a pasar muchas. No todo es idílico en el sexo, estamos aprendiendo y es normal que la primera vez que haces algo así te vuelvas loco y egoísta, yo también lo he sido muchas veces. Sin ir más lejos en el segundo, que sospechando que tú ibas a irte conmigo no te he dejado que te fueras antes que yo, podría haber terminado sola o aprovechando cuando todavía no te hubiera bajado. No te tortures más, a mí ya se me ha pasado el dolor físico y a ti no se te ha pasado el dolor en el alma, y eso me duele a mí más todavía. Perdónate, por favor.
-De acuerdo, Alice, claro que lo hago, eres maravillosa.
-Tú sí que lo eres, me parece muy tierno todo lo que ha pasado, son novatadas.
-Claro…
-Aprenderemos, Prince.
-Por supuesto.
-Si te vuelve a apetecer el rato que nos queda de Estimulante nos lo hacemos juntos otra vez para quitarnos el resquemor, y de lo contrario, lo dejamos para por la mañana, muy bonito, un mañanero.
-Claro que sí.
-Para empezar bien el día y estar muy contentos. Se dice estar bien follado.
-Cierto, los tacos de Amparo…
Rieron.
