Material para soñar
De vuelta en la casa de la Sala de Menesteres, Alice encendió fuego de nuevo con las brasas que quedaban en la chimenea mientras Sev la observaba hacerlo.
-Está siendo fantástico, Alice, haberlo hecho contigo por primera vez, porque aunque no tengas tanta experiencia sabes exactamente cómo hacer que me sienta bien cuando la fastidio.
-Ya sabes, es mi especialidad, evitar el sufrimiento ajeno. Y no pienso que la hayas fastidiado en ningún momento, simplemente te has dejado llevar, que es lo que hay que hacer para experimentar. ¿Cuánto nos queda de Estimulante?
-Algo más de media hora.
-Podemos tomar para media hora más si quieres echar el último de la noche.
-No sé si voy a tener ganas, la verdad.
-Jo… Prince… Pues sería lo mejor que podríamos hacer para que olvides el mal trago, no quedarte con mal sabor de boca. Además, te has quedado con las ganas de irte conmigo encima incorporada.
-Bah, podemos guardarla para otra ocasión, no me importa.
Ella se sentó a su lado en el futón y lo acarició muy tierna.
-Jo… no quiero que sufras, Prince…
-Vale, está bien… Pero no es necesario tomar más poción, no caeremos redondos de inmediato. El efecto de la Estimulante se prolonga, hasta que tomas la Reparadora te cuesta dormir.
-Y si estamos a la faena no vamos a dormirnos hasta que acabemos.
-Claro que no.
-Cuatro no serán demasiados para ti, ¿no?
-No, no. Ne siento capaz, sólo de recordar el último ya vuelvo a ponerme.
-Así me gusta. ¿Has visto cómo ha merecido la pena?
-Desde luego… Es que es alucinante, alucinante… verlo… Tú abierta como una flor húmeda, recibiéndome, y tus gritos… Me pone mucho hacer daño, Alice, para eso estoy muy enfermo.
-No es enfermedad en absoluto, canalizas así tu temperamento violento por lo que te hicieron de pequeño.
-Ya.
-Yo también te he hecho daño cuando me he resistido y te he pegado, y no me he cortado un pelo.
-Buf… Porque eso también me pone, que me hagan daño a mí.
Ella lo abrazó.
-Jo… qué complejo eres… Toda una aventura por delante conocerte a fondo. Quiero vivirla, me siento muy afortunada de que me des la oportunidad.
-Gracias, Alice.
-Este último va a ser también sólo para ti.
-No, ni hablar. He tenido suficiente, quiero irme contigo.
-A mí me va a costar más, ¿eh? Después de dos veces.
-Lo que te cueste, ahora que ya sé cómo hacerte llegar. No me importa en absoluto.
-Tenemos otra opción, que me lo hagas primero para mí sola.
-Lo que más te apetezca, Alice.
-¿Y a ti?
-El último ha sido sólo para mí, te toca elegir.
-Vale… Entonces sí, házmelo para mí sola, todos diferentes.
-Estupendo, ¿quieres ya?
-De acuerdo, vamos a darle ya, de lo contrario no vamos a tener tiempo antes de agotar el efecto de la poción.
-¿Cómo quieres? Elige. ¿Mano, boca o todo a la vez?
-Wooow… no sé… - Alice rio – Un amplísimo repertorio, ¿eh?
-Claro, muchas experiencias sin meterla.
-Pero tampoco pasaste tanto tiempo experimentando.
-En absoluto, pero supe aprovecharlo.
-Entonces hagámoslo como más te apetezca a ti. Yo nunca me he ido de ninguna de las maneras, cualquiera va a ser novedosa para mí.
-A ver si no he perdido práctica, van casi tres meses sin hacerlo.
-Claro… Pero pienso que son cosas que nunca se olvidan. Ya me has visto a mí, he conseguido irme dos veces antes.
-Mentira, lo he conseguido yo.
-Cierto, cierto… – Alice rio.
-En el segundo me has dicho que nunca lo habías logrado así.
-Cierto, y contigo encima me ha costado mucho menos que de costumbre, lo haces genial. Ha sido alucinante, alucinante, Prince, lo rápido que has aprendido, de ambas maneras. Tienes talento innato para esto, ¿eh?
-Pienso que sí, Lily siempre me lo decía.
-Buf… la boba de Lily… Aunque encuentre a alguien va a pasar toda su vida arrepintiéndose por no haber sabido conservarte.
-Buf... dejemos ese tema. ¿Vamos a ello?
-Vamos.
Alice se tumbó y él a su lado. Abarcó su sexo con la mano y comenzó a hacérselo.
-Hoy sólo una mano, por pasos, para que mantengas el interés durante mucho tiempo, ya que el mío vas a mantenerlo.
-Estupendo, pero no tengas pena por eso, mi repertorio es mucho menos variado que el tuyo. Tu interés decaerá mucho antes que el mío, ya verás, ahora vas a querer follarte todo lo que se te ponga por delante.
-En absoluto, Alice, si te tengo a ti no será así. No me lo haré con alguien a quien no ame.
-Antes no has dicho eso, has dicho que me dejarás por cualquiera que se deje hacer lo que quieras.
-Buf… ha sido el calentón, Alice… Nunca volveré a hacérmelo con alguien a quien no ame, de lo contrario no habría pasado todo el verano sin hacérmelo, lo sabes. Anda, calla y disfruta, concéntrate en lo que estamos.
-De acuerdo, te ayudo, de lo contrario va a costarme mucho. Boca arriba me cuesta mucho todavía, he de hacerlo con las dos manos.
-Vale, márcame el ritmo un rato y ayúdame a presionar, pero cuando le haya cogido me dejas solo. Quiero que te vayas sólo conmigo, de lo contrario no cuenta.
Lo hicieron así, Alice abarcó su mano ayudándolo a hacérselo, Sev le tocaba un pecho con la otra mano. Pronto comenzó a jadear.
-Ya lo tengo, Alice, déjame seguir solo.
-No, no, que me va a costar mucho.
-Lo que te cueste, pásalo disfrutando, no te obsesiones por llegar.
-Vale…
Lo dejó hacérselo solo, él presionó con todas sus fuerzas y continuó al ritmo que ella le había marcado durante mucho tiempo.
-No voy a lograrlo…
-Alice… no te obsesiones… Si no llegas nos vamos los dos a la vez follando.
-Vale…
-Vamos a dejarlo.
Dejó de hacérselo pero continuó acariciándola levemente.
-Jo… te he hecho fracasar…
-No es un fracaso para mí en absoluto, cariño. Con Lily también me costó mucho conseguirlo así y tú necesitas todavía más presión que ella. Lo lograremos con paciencia, ¿vale?
-Sí, hay que intentarlo cuando no me haya ido dos veces ya. Nunca he conseguido irme tres veces seguidas.
-Vaya…
-Vas a fortalecer mucho las manos.
-Estupendo, el sexo es un gran ejercicio físico.
-Desde luego.
-Al igual que tocar instrumentos musicales. El contrabajo, la guitarra y el bajo también las fortalecen mucho.
-El último va a ser sólo para ti, estoy saturada.
-No, entonces no quiero. Si tú vas a quedarte a medias yo no voy a irme una cuarta vez.
-Prince… Te lo he prometido, voy a sentirme fatal si no lo hacemos.
-Y yo voy a sentirme fatal si lo hacemos.
-Jo…
-Ya te digo que no es tan idílico.
-Ya te lo decía yo – Alice se volvió hacia él – A ver ahora cómo te convenzo. Has pasado mucho rato intentándolo conmigo sin disfrutar tú, me has dado mucho placer.
-Como tú a mí en el tercero.
-Que ha sido mucho más corto que el masaje.
-Cierto.
-Te lo debo.
-Buf… vas a convencerme, Alice…
-Bien. Más razones. Eres un hombre de dieciséis años, yo una mujer de dieciocho, tus necesidades de sexo son mucho mayores que las mías.
-Cierto.
-Tercera razón y la más poderosa de todas. Me apetece mucho volver a sentirte dentro de mí sin dolor. Voy a continuar disfrutándolo aunque no me vaya.
-Convencido.
-¡Bien! Ahora a ponerte.
-A ver, a ver cómo lo haces.
-Vas a tener que luchar para lograrlo – desafiante.
-Buf…
Él se lanzó sobre ella y pelearon, ella pataleaba, lo arañaba y mordía, él estuvo a cien en segundos e intentaba mantenerla a raya sin hacerle mucho daño, por lo que no pudo con ella.
-Para que te des cuenta de que antes me he dejado – rabiosa, de viva voz – Si no quiero no me la metes.
-Ya lo veo, ya, eres muy brava, cómo me pone…
-¿Lo dudabas? Recuerda que soy la mejor guerrera del mundo mágico y he vencido al basilisco hoy mismo.
-Buf… Alice… Déjate de una vez o yo también me quedaré a medias…
-Lucha con más ganas. Tienes miedo de hacerme daño, no lo tengas, viólame de verdad.
-Vale, tú lo has querido.
La agarró por ambas muñecas y retuvo sus brazos por encima de su cabeza. Se hizo hueco entre sus piernas, que seguían pataleando, y buscó su umbral sin manos. Cuando lo encontró embistió con todas sus fuerzas y la penetró de golpe. Ambos gritaron, ella dejó de resistirse y él continuó haciéndolo a ritmo medio.
-Buaaah… - de viva voz – Éste va a ser el mejor. ¿Te está doliendo?
-Ahora ya no… pero me has hecho mucho daño al entrar.
-Tú lo has querido, pequeña, por provocarme. Así aprendes a soportar el dolor, el precio que hay que pagar por tenerme.
-Lo asumo, me compensa lo que estoy sintiendo ahora, ahora sí que ha sido como si me hubieras roto.
-Desde luego, yo también lo he sentido así, la resistencia al entrar. Me ha vuelto loco porque a mí también me ha dolido.
-Dale todo el tiempo que te apetezca.
-Eso pienso hacer, incluso cambiar de postura. Ahora ya te he dominado, eres mía. He vencido a la mejor guerrera, a la vencedora del basilisco. Me siento poderoso, lo haremos así muchas más veces.
-Desde luego, ya encontré la manera de engancharte en una sola noche, dejar que hagas lo que quieras de mí poniéndotelo difícil.
-En el clavo, pequeña.
-Somos perfectos el uno para el otro, ambos con temperamento de guerreros.
-Desde luego. Te aviso que va a ser largo, ¿eh? Es el cuarto para mí, puedo aguantar mucho.
-Mejor, te lo has ganado a pulso. Calla y disfruta, anda.
-Y no pienso besarte, me pone más todavía mirarte así, sometida.
-Desde luego, los violadores no besan y a las putas no se las besa, y ahora soy tu puta, puedes hacer de mí lo que quieras.
-Buaaah… cómo me pone eso… Pues como puedo hacer de ti lo que quiera voy a hacer que te vayas. Será la cumbre del poder, lograr que te vayas tres veces por primera vez.
Él comenzó a presionar y clavarse al ritmo de ella.
-No… no… que te irás tú también…
-En absoluto, aguantaré, es el cuarto ya.
-Mejor si me agarras de las caderas.
-No, no, me pone mucho tenerte atrapada así.
-Vale… como quieras…
-No te obsesiones, ¿eh? Lo que te cueste, disfruta. ¿Lo estoy haciendo bien?
-De puta madre.
Pasaron así un buen rato hasta que ella le avisó:
-Cuidado, estoy a punto… cuando lo sientas para si lo necesitas para no irte tú.
Poco después la ola de ella llegó, él se clavó con todas sus fuerzas y se quedó quieto unos segundos soportándola, respirando profundamente. Después continuó a ritmo muy lento mientras los latidos de ella iban espaciándose.
-Buaaah… Prince… Ha sido el mejor de los tres a pesar de que hayas parado, cómo te has clavado en mí… Me vuelves loca…
-Vaya… Pienso que ha sido también porque es el que más te ha costado.
-Muchas gracias, amor mío. Sigue para ti, anda.
-Vamos a cambiar, te toca de rodillas por detrás.
-Lo que quieras, sal.
Salió de ella y se arrodilló, ella se dio la vuelta y también lo hizo a cuatro patas a ambos lados de sus piernas.
-Voy a avivar el fuego, apenas se ve.
-Dale, que no se te pase.
-No se me pasa, no anticipando lo que viene.
Lo hizo y volvió, la abrió con los dedos.
-Buaaah… qué rojo lo tienes…
-Claro, de tanto darle y toda la noche mojada ya estoy irritada.
-Buf… te está doliendo…
-Que no te importe, sé egoísta como lo he sido yo. Cuando hemos comenzado este último no me escocía todavía, si he conseguido irme no es tan grave.
-Podemos olvidarnos del de mañana.
-En absoluto, no pienso dejarte ni quedarme con las ganas de un mañanero. Ya iré a ver a Poppy antes del entrenamiento.
-Vale, si es así me vale. De paso pídele que te enseñe el hechizo para curar y lo aprendemos.
-Estupendo, así lo haré.
-Porque vamos a necesitarlo muy a menudo. Cuidado, allá voy.
Entró de una vez pero con cuidado de no golpearla con fuerza, la tomó por las caderas y la movía contra sí.
-Dale fuerte – le dijo ella.
-Ni hablar, ya me llega así. Ya bastante es que estás irritada, no voy a hacer encima que te duela. Ya me pone lo suficiente estar metiéndotela así y viéndolo. Más todavía que antes de pensar que te está escociendo y te aguantas para hacerme gozar a mí.
-Está bien… qué sucio eres…
-No sabes cuánto, tengo una mente muy enferma para eso. Ya lo haré a mis anchas cuando tengamos la poción contra el dolor.
-Vale…
-Tampoco soy tan malo, cariño.
-Desde luego que no.
-¿Te está gustando?
-Mucho, a pesar de la irritación. Es otra sensación llenarme por detrás, me encanta la novedad.
-Estupendo, entonces sigo hasta que me aburra.
-Sigue, sigue.
Siguió hasta que se aburrió, salió de ella.
-Último paso de la noche, tú encima, sólo para irme.
-No, no, le damos un ratito, te lo hago yo, he descansado un buen rato.
-Como quieras, no voy a protestar.
Cambiaron de postura, él tumbado con los brazos tras la cabeza y ella encima de él, se la metió y descendía sobre él dejando caer de golpe todo su peso.
-Buaaah… Alice… me vuelves loco…
-¿Tú no estás irritado?
-Un poco también, pero ya sabes, a mí me pone más todavía si me duele.
-Claro… qué gran ventaja…
-Ya te digo.
-Cuando te estés aburriendo avisa, me queda un truco de repertorio.
-No, cuando me aburra me voy, guárdalo para otro día.
-Vale.
-No vamos a quemar todo en una sola noche.
-Desde luego que no.
-Yo también tengo muchas cosas que se me ocurre podemos hacer, muchas posturas diferentes del Kama Sutra y juegos de la Magia Roja, aparte de lo que idea mi enfermiza cabeza, como lo del Comedor.
-Claro que sí, probaremos todo lo que quieras, lo vamos a pasar de muerte.
Siguieron así un rato más.
-Quiero acabar – dijo él.
-¿Quieres dominarme tú?
-Desde luego.
-Pues adelante, y a la próxima no pidas permiso, sorpréndeme.
-De acuerdo.
La tomó con fuerza por las caderas y la movió arriba y abajo frenético golpeándola con mucha violencia. No se fue tan rápido como antes, pues era ya el cuarto y le escocía, lo disfrutó mucho. Por fin se fue gritando llevándola a movimientos más lentos, pero golpeándola igual de fuerte.
-El mejor… el mejor… quiero hacer siempre esto… repetir mañana por la mañana.
-Lo haremos… tus deseos son órdenes para mí...
Descansaron abrazados antes de tomar la poción Reparadora.
-Eres magnífica, Alice. No sabes cómo la he gozado también de verte en acción, los músculos de tus piernas, es espectacular.
-Vaya…
-Me pones mucho, mucho, no sabes cuánto.
-Hipólita también será así.
-Desde luego, con todo el ejercicio físico que hace. Le falta desarrollar los músculos un poco más, pero para cuando me lo haga con ella será muy parecida a ti, sólo que más alta.
-Claro…
-Ha crecido mucho durante el verano, casi una pulgada.
-¿A pesar del período?
-Sí, va a ser alta y delgada.
-Estupendo, así no somos iguales.
-Eso es lo que menos importancia tiene para mí. Sois muy diferentes de carácter y de manera de enfocar el sexo, con eso me llega.
-Genial, así no te aburres, y a ti te llega de sobra para tenernos servidas a las dos.
-Cierto, pero me basta con dos, ¿eh? No pienso liarme con nadie más si sigo con vosotras.
-Me parece genial.
-Hasta que aparezca esa alumna que quizá todavía no haya nacido.
-Vaya… - Alice rio – Va a ser tu amor más ansiado, más codiciado. Llevas deseándola desde ya, ya estás esperándola, ya sueñas con ella.
-Desde luego, me haría Mortífago sólo porque ella me rescatara de la oscuridad y la amargura. En serio te digo que echaré de menos vivir esa experiencia, sufriría muchos años más, la mitad de mi vida, porque después ella iluminara la otra mitad.
-Wow… ¿Aunque te hubieras perdido todo lo que tienes ahora?
-Sí. Debe ser alucinante salir del túnel después de media vida en él, y más todavía de esa manera, alcanzando el amor de una muchacha que tiene la mitad de años que tú porque te lo has trabajado con ella durante años. ¿Sabes cómo lo haría?
-¿Cómo?
-Si fuera desagradable con todos los alumnos debería serlo también con ella, no podría comportarme de manera distinta con ella sin despertar suspicacias.
-Claro…
-Simplemente la miraría.
-Claro…
-Mejor si no fuera agraciada, sería el primero y el único en mirarla así. Ella, inteligente y madura, lo captaría y se enamoraría también de mí siendo todavía muy joven.
-Claro…
-Y esperaría a que fuera ella quien me abordara.
-Desde luego.
-Y con ella nunca sería sucio, no mostraría esa parte de mí.
-Vaya…
-Claro, porque sería muy inocente, más aún si fuera Gryff. Ya sería bastante que aceptara hacérselo con un hombre que le doblara la edad.
-Desde luego.
-Seguiría la iniciación con ella, le enseñaría todo cuanto supiera.
-Claro que sí, pero quizá no conocieras la Magia Roja.
-¿Estando de profesor en Hogwarts durante años y conociendo la Sala de Menesteres? Desde luego que la conocería, la habría descubierto por mí mismo.
-Cierto.
-Como ya lo hice, recuerda que fui yo quien tuvo la idea de buscar los libros retirados de la S.P.
-Claro…
-Deberíamos vernos a escondidas para que no supusiera un escándalo.
-Desde luego.
-En mi vivienda, que sería muy sencilla, simplemente un dormitorio adosado a mi despacho, en las mazmorras.
-¿En las mazmorras?
-Sí, recuerda que sería Jefe de Sly, profesor de Pociones y un amargado, no saldría de las mazmorras más que para comer.
-Claro…
-Los primeros años sólo la miraría, en clase y en el Comedor, hasta que ella comenzara a devolvérmelas.
-Vaya...
-En tercero o cuarto año le pasaría a escondidas, sin que supiera que soy yo, la iniciación de la Magia Roja pero sin la parte explícita, dejaría que ella adivinara que había sido yo. ¿Quién si no?
-Desde luego.
-Le quedarían todavía años para enamorarse de mí y pensar en abordarme.
-¿Y si justo regresara Voldemort y tuvieras que jugar a dos bandas? Muchos dudarían de ti.
-Pero ella no. Tú misma lo has dicho antes, ella me comprendería, estaría por encima de todo eso.
-Por supuesto.
-Cuando entráramos en contacto me confesaría con ella, le desvelaría todo mi pasado de asesino y ella no se arredraría, me amaría igualmente.
-Claro que sí.
-El mejor bálsamo para las heridas, me bastaría su perdón para perdonarme a mí mismo también yo.
-Desde luego. ¿Le hablarías también de Lily?
-De todo, no tendría secretos para ella.
-Claro…
-También le enseñaría Artes Mentales y haría la Unión de las Almas con ella.
-Y a combatir.
-Desde luego, todo. Seríamos los artífices de la destrucción de Voldemort, yo infiltrado y ella en el bando correcto, sería mi enlace.
-Claro…
-Me quitaría de encima al viejo.
-Cierto, si sigue vivo para entonces.
-Mala hierba nunca muere.
Alice rio.
-¿Cuándo has pensado todo esto?
-Mientras te lo hacía a ti.
-Así que pensando en otra mientras estabas conmigo…
-Tú me has dado la idea, el material para soñar.
-Y elucubrando para no aburrirte en lugar de concentrarte.
-Puedo pensar y actuar a un tiempo, no interfiere en mi habilidad. ¿O sí?
-No, no, en absoluto.
-Y todavía he pensado más cosas, me ha dado mucho tiempo.
-Ya sé en qué.
-Dilo tú.
-En cómo será en la realidad, en tu vida real.
-Eso mismo, Alice.
-Pues cuenta, cuenta…
-Sólo podré conocerla en tercer año, en mi clase de Duelo, porque a las chicas les dará Magia Roja Deborah.
-Claro…
-Así que deberé tenerla fichada desde primero informándome a través de ella, por la asignatura de salud. Ella fue quien me buscó a Hipólita.
-Claro…
-Para comenzar a mirarla ya en el Comedor.
-Desde luego.
-Si me llevara bien con Lily ella me sería de mucha ayuda también, por Pociones.
-Claro, claro. Quizá de aquí a entonces lo llevéis mejor.
-Quizá, aunque no creo que lleguemos nunca a tener ese tipo de confianza, que me haga de alcahueta con una alumna nada menos, pienso que le parecería mal.
-Cierto.
-Deberé engancharla ya antes de tercer año para que coja mi asignatura.
-Si es Gryff y de la época de la nueva ascensión de Voldemort la cogerá.
-O no, recuerda que será también muy inteligente, quizá Duelo no le interese especialmente, no es trabajo intelectual. Por eso he de ganármela por mí mismo, para que quiera ser alumna mía.
-Todas querrán ser alumnas tuyas, serás el profe más popular de Hogwarts.
-Pero ella estará por encima de todo eso. Si lo tenía fácil siendo el menos popular lo tendré difícil siendo el más popular.
-Tienes razón. También puede ayudarte Deborah hablándole de ti.
-No, no lo quiero en absoluto, una encerrona nunca. Sólo mirarla en la lejanía hasta que nos conozcamos personalmente.
-Buf… qué chasco te llevarás si no coge Duelo…
-Deberé continuar trabajándomelo en la sombra. Al menos nos veremos tres veces al día en el Comedor.
-Claro, claro…
-Y quizá le pase libros a escondidas como pensaba con la Magia Roja.
-Claro…
-No cejaré una vez la haya escogido.
-Claro que no.
-Cuanto más me cueste, más valiosa.
-Por supuesto.
-Y cuando por fin me aborde y la tenga para mí, después de años y años de esperarla, de no quitarle ojo de encima… Pienso que me llenará tanto que os dejaré a todas por ella.
-Vaya…
-Tú lo has dicho antes, será mi amor más largamente ansiado, mi sueño largamente acariciado.
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Como ya habréis deducido, parte de este capítulo es un guiño, un homenaje, al Sevmione, otro de mis ships favoritos. Pero no temáis, este relato no se convertirá en uno de ellos, pues no llegará tan lejos en el tiempo. Se trata simplemente, de material para soñar…
