Inseguridad

La siguiente temporada estuvieron muy pendientes de las noticias, por si había reacción de Voldemort a la muerte del basilisco, y aparentemente no la hubo, ni siquiera por las noticias que recababa Lauren de sus padres, así que dedujeron que éste no había sido un Horrocrux.

Pasó el equinoccio y los días acortaron rápidamente, la mitad con luz de las tardes del fin de semana se entrenaba vuelo para los novatos y la mitad nocturna para los ya experimentados. Sev volvió a las clases enseñando a combatir sobre la escoba, fueron numerosos los accidentes, pues había llegado también el mal tiempo y a menudo combatían en condiciones muy adversas.

Aunque dormían juntos al menos tres veces por semana, en ocasiones cuatro, a Alice y a Sev les habría gustado que fueran más todavía, no les llegaba el tiempo que tenían juntos para gozar de todo lo que deseaban, abusaban de Giratiempo y pociones de sueño pasando noches a cuál más inolvidable.

Hipólita se lo había tomado muy bien, le había dicho cuando él se lo contó:

-Estupendo, ya estaba un poco harta de tener que hacerme cargo de ti siempre y de que estés todo el tiempo controlándome. Así recuperaremos parte de nuestra independencia, ya parecía que estuviéramos casados, qué asco.

Los primeros días de octubre ella tuvo su tercer período, el primero en el colegio. La pilló en clases y no le contó nada a Sev, pues esa noche y quizá también la siguiente él pensaba pasarla con Alice, y no quiso fastidiarle los planes. Así que se lo pasó sola, y cuando ya había terminado, un lunes de noche, se lo dijo:

-El jueves tuve mi tercer período, sólo te lo digo para informarte.

-¿Por qué no me contaste nada? - le preguntó él - Pasé el jueves, el viernes y ayer con Alice.

-Precisamente por eso, para no fastidiarte los planes y poder pasármelo sola, incordias menos.

-Buf… Hipólita… Cada vez nos llevamos peor, ¿eh?

-Pues ya sabes lo que tienes que hacer si he dejado de gustarte, lo dejamos y se acabó, ahora no te quedarás solo. Por suerte no hemos hecho nada irremediable, volveré a la idea que tenía antes de enamorarme de ti, pasar sola toda mi vida.

-Buf… cariño, no digas eso… Yo te amo, quiero estar contigo, soy muy feliz contigo, con todas las cosas que hacemos juntos. ¿Estás dolida porque te estoy abandonando?

-Sí, Prince, lo estoy, y también porque no me estás esperándome, lo estás haciendo todo con ella.

-Jo… cuando te lo conté te pareció bien…

-Pero desde entonces he tenido mucho tiempo de pensar, Prince. No me diste tiempo, cuando me lo contaste ya era irremediable y dije lo primero que se me ocurrió para que no lo pasaras mal y te arrepintieras.

-Vaya… ¿Qué podemos hacer?

-No sé.

-¿En serio quieres dejarlo?

-En absoluto, te quiero más que nunca ahora que parece que te pierdo. Compréndeme, te he tenido muy seguro y ahora ya no lo estás tanto.

-Sí que lo estoy, Hipólita, lo estoy. El ansia de pasar tanto tiempo con Alice se me pasará, esto está siendo sólo el principio, que nos hemos vuelto locos, compréndelo tú también.

-Me habría gustado que te hubiera pasado conmigo. Debería habérmelo hecho contigo en verano, cuando te tenía sólo para mí.

-No, cariño, no pienses eso. Eres muy pequeña todavía, y ni siquiera nos hemos besado.

-Y cuando nos toque se te habrán pasado las ganas porque estarás saturado.

-No será así, te aseguro que no. Me tomaré un tiempo sin Alice para esperarte. ¿Te parece suficiente una luna?

-Prince, no alucines, eso sería dentro de menos de mes y medio, todavía no se te habrá pasado la locura.

-Buf… cierto…

-Y no sólo eso, me dijiste que querías pasar con Alice todo el tiempo que pudierais ahora porque os queda sólo este año de colegio juntos. No quiero fastidiaros.

-Buf… Hipólita… Pero no quiero que sufras. Qué dilema, ¿eh?

-Por algo las parejas son de dos personas y casi nadie está con más de una persona al mismo tiempo. Si fuera fácil lo haría todo el mundo.

-Cierto. ¿Qué hacemos? ¿Lo hablamos entre los tres?

-No, Prince, lo hablamos entre tú y yo. Si en Navidad estás saturado esperaremos más.

-No, cariño. No quiero hacerte esperar tanto tiempo y a ambos nos hacía mucha ilusión que fuera en Navidad.

-No me importa nada, Prince, ya te he dicho muchas veces que esas cosas ya no me importan. Tienes razón, somos muy felices haciendo juntos todo lo que hacemos, perdóname por ponerte en este aprieto. Tienes razón también en que debería haberte contado lo del período, he estado de muy mal humor estos días por tener que pasármelo sola. Me lo he guardado y estoy pagándolo ahora contigo.

-Claro… Prométeme que me avisarás cuando lo tengas. Me tomaré un descanso y pasaré esos días contigo.

-Vale, te lo prometo.

-Y también me tomaré un descanso antes de Navidad, quizá no una luna, pero sí al menos dos semanas.

-Vale… Si quieres, ¿eh? Yo no voy a exigirte cuánto tiempo tienes que parar.

-Lo haré, y la Navidad la pasaré entera contigo. Recuerda que tenemos que grabar los discos y no tengo dónde estar con Alice.

-Claro… Entonces, en ese caso, pasa más tiempo con ella ahora, duerme todas las noches con ella.

-No, ni hablar, te sentirás peor todavía.

-Pues cinco a la semana, Prince, así también se te pasa antes la locura sin abusar de Giratiempo y pociones de sueño. A mí me llega con dos, la del sábado y martes o miércoles.

-Cariño… ¿estás segura?

-Que sí, Prince. Hay que aprender a llevarlo, aprender a repartirnos. Yo te tendré entero para mí todo el año próximo que será cuando nos lo haremos por primera vez.

-Claro…

-Y ya no me importa tampoco que estés haciéndolo todo con ella. Lo que me dijiste, así aprendes bien para hacerlo después conmigo, porque yo voy a necesitar mucha ayuda, Prince. Desde que duermo sola intento hacerme pajas todas las noches y no lo consigo nunca.

-Vaya… ¿Quieres que te enseñe?

-No tienes nada que enseñarme, Prince, ya hablo de ello con todas las chicas y ya me han enseñado lo que saben.

-Pero no es lo mismo que te lo cuenten que hacerlo de verdad.

-Buf… no sé, prefiero esperar. Ya tendremos tiempo, ya te digo que no le doy importancia.

-Sí que se la das si lo intentas todas las noches.

-Pero no lo hago por mí, Prince, lo hago por ti, para que no te sientas frustrado cuando lo intentes conmigo y no lo consigas.

-Claro…

-Así que ve haciéndote a la idea, conmigo no va a ser como con ella, yo no me iré la gran mayoría de las veces pero no por eso tú te quedarás con las ganas.

-Ya…

-No te desilusiones, meu amor. Yo también voy haciéndome a la idea, me llegará con el placer que me des y sentirte dentro de mí.

-Jo…

Pasaron así el siguiente mes, a principios de noviembre hubo eclipse de luna un sábado, pero no lo vieron porque hacía mal tiempo y el cielo estaba cubierto. Hipólita tuvo su cuarto período la siguiente semana y Sev descansó de Alice durante unos días y se quedó con ella. Fue más problemático que los anteriores, tuvo más dolor, que no se le pasó con sus pastillas, y sangrado más abundante, hasta el punto que debió faltar a clases y entrenamientos, y él también lo hizo.

-Buf… Prince… Estoy empezando a preocuparme, ¿eh? – le dijo ella.

-Cariño, no te agobies, ya hemos escrito a tus padres y lo consultarán con el doctor muggle. Si tienes que volver a casa unos días para que te visite el ginecólogo lo harás por Red Flu, no hay problema alguno.

-Pero es que parece que a este paso voy a desangrarme, Prince.

-No te preocupes por eso tampoco, es sólo el tercer día. Si mañana sigues así, a San Mungo directa, a que te den restituidor de la sangre o una transfusión.

-¿Y tú, Prince?

-Yo contigo.

-Tú no puedes andar por el hospital.

-Pienso andar, tú tampoco deberías hacerlo.

-Yo tengo el Vínculo de Familia con mis padres.

-Y yo. Y ambos tenemos el de Comunidad con muchos oclumantes, llevaremos escolta.

-Vale.

Por fortuna, al día siguiente el sangrado remitió y el doctor muggle tampoco consideró necesario que volviera con urgencia del internado sólo por un primer período muy abundante. Les dijo que esperarían a ver qué tal el siguiente y que en todo caso le harían la revisión ginecológica en Navidad.

A Sev, en cambio, sí que le afectó la experiencia, lo pasó realmente mal temiendo que a Hipólita le pasara algo malo en cualquier momento, cosa que no se había permitido demostrar, y los siguientes días también se quedó con ella, sin ver a Alice más que algunas veces que comieron juntos. Hipólita le dijo al tercer día:

-Prince… estás descuidando a Alice…

-Estoy cuidando de ti, me necesitas más.

-Ya no te necesito, ya pasó mi período, puedes volver con ella.

-No quiero, se me han pasado las ganas de hacer nada.

-Pues al menos a dormir, Prince. No la abandones, la has usado y la estás tirando como un trapo que ya no quieres.

-No es eso, cariño, es que estoy muy preocupado por ti.

-Vaya… ya decía yo que había algo más… ¿Y se puede saber lo que te preocupa?

-Claro que sí, que te vuelva a pasar en cualquier momento y te desangres sin darte cuenta mientras duermes.

-Prince, me despertaría el dolor. En cualquier caso tú también lo pasas durmiendo. ¿O acaso no duermes?

-Dos horas y media, con la Reparadora.

-Buf… Prince… los efectos secundarios.

-Más de diez días sin aparecer, Hipólita, la mejoré mucho.

-Pero también tomas Estimulante para aguantar.

-Claro que lo hago, si lo hacía por estar con Alice no voy a dejar de hacerlo por ti.

-Pero no eran tantos días seguidos. ¿Cuántos días de Estimulante llevas?

-Seis.

-Buf… Prince… vas a pagarlas todas juntas, ¿eh? Y estaremos enfermos los dos. No puedes vivir eternamente preocupado, ya te lo dije en verano. Tienes que cuidar de ti mismo para que no tenga que hacerlo yo, de lo contrario me traslado al dormitorio de cuarto y no te enteras de nada de lo que me pase.

-No, Hipólita, no...

-Entonces esta noche vas a dormir normalmente. No me dormiré hasta que lo hagas tú.

-Vale…

-Y has de solucionar las cosas con Alice. ¿Sabe por qué no has vuelto con ella estos días?

-Lo sabe, claro que sí.

-Mañana duermes con ella, te lo haces y te olvidas de todo, te olvidas de mí un rato. ¿De acuerdo?

-De acuerdo.

-Y piensa una cosa, Prince, somos brujos, tenemos poderes pero somos mortales. Si me toca morir moriré, y mejor hacerlo durmiendo que no me enteraré de nada que sufriendo.

-Buf… no digas eso, Hipólita…

-Tú también lo harás algún día, iremos adonde van los brujos al morir porque ambos estamos dispuestos a dar la vida por quienes amamos, la premonición de Lauren.

-Cierto.

-Sólo pasaremos un tiempo separados, nos reencontraremos allí y estaremos juntos para siempre.

-Claro...

-Entonces no temas a la muerte, Prince, ni a la mía ni a la tuya.

-De acuerdo.

-Te lo recordaré cuantas veces sea necesario.

La noche siguiente Sev estuvo con Alice.

-¿Qué tal la enana? – le preguntó ella.

-Nada, anoche consiguió que me despreocupara de su salud y me obligó a dormir sin pociones.

-Claro, Prince, ya te lo decía yo, no puedes velar su sueño eternamente, tú también necesitas dormir. No lo harían ni siquiera sus padres, si lo necesitara estaría en la enfermería o en el hospital.

-Cierto.

-¿Dispuesto a relajarte y olvidarte de todo?

-Dispuesto.

-Hoy no te haré luchar. ¿Tienes algo nuevo que probar?

-No, no me apetece probar nada nuevo, quiero hacerlo una sola vez, muy tiernamente, y dormirme.

-Está bien, ¿encima o debajo?

-Házmelo tú, por favor.

-Desde luego.

Alice se desnudó y después lo desnudó a él y lo puso caliente acariciándolo. Se lo hizo muy lento, tumbada sobre él, besándolo, durante mucho tiempo. Al cabo le preguntó:

-¿Quieres irte así o a tu manera?

-Dale así, dale, no dejes de besarme.

-Buf… estás hecho polvo, ¿eh?

-Sí, creo que después de lo de Hipólita se me ha pasado la locura.

-Bueno, ya estaba durando de más. Nos ha llegado, ahora toca mantenerlo a fuego lento. Allá voy.

Ella lo hizo a su ritmo para irse, cuando llegó provocó que él también se fuera.

-Es fantástico irnos a la vez… cómo provocas mi orgasmo… Sigo alucinando de cualquiera de las maneras…

-Pues ya sabes, aprovecha que me tienes. Si quieres continuamos con la locura, yo también estoy dispuesta.

-Lo haremos hasta el próximo plenilunio, que me tomaré quince días de descanso antes de Navidad.

-Sí, ya me lo dijiste, lo haremos así entonces. Ahora vamos a dormir, has de recuperarte.

-Alice… ¿estás molesta?

-No, Prince, en absoluto.

-Sí que lo estás.

-Buf… Se me ha hecho dura la separación, sólo ha sido eso.

-Jo… Pero comprendes por qué ha sido, ¿no?

-Desde luego, más que justificada.

-Pero estás molesta también por lo de Navidad.

-Buf… Prince… A la gran mayoría el amor nos vuelve posesivos. Es sólo eso, es problema mío, lo superaré.

-Quiero hablar de ello.

-Yo no, no quiero darte un nuevo quebradero de cabeza cuando no es más que un sentimiento que debería haber eliminado ya por mí misma. Sabía lo que había contigo desde el principio, no es culpa tuya en absoluto, ya estás dedicándome mucho más tiempo del que me tocaría.

-Eso no se mide así, Alice. Expresa lo que sientes, anda.

-Me siento en cierto modo utilizada, temo el momento que te canses de mí y me dejes.

-Jo…

-Por lo de dejar de vernos antes de Navidad y durante todas las vacaciones, voy a sentirme sustituida.

-Te comprendo… No sé cómo hacerlo, Alice, pensaba que estaba llegándote con lo que tenemos. Yo también estoy aprendiendo a llevarlo, ayúdame en lo que puedas.

-Desde luego, por algo no quería hablar de ello.

-Es mejor no guardarse las cosas, mi amor. No puedo prometerte que te daré mi vida entera, pero ten por seguro que no voy a dejarte porque me canse de ti. Recuerda que te amo y no lo dudes nunca.

-Ya lo hago, Prince, constantemente, de lo contrario no estaría resistiendo.

-¿Tan mal te sientes?

-Es todo muy contradictorio. También me siento muy afortunada simplemente por lo que ya he vivido contigo.

-Yo también lo hago, Alice, el sentimiento es mutuo. Disfrutémoslo mientras dure, no pienses en el mañana, el mañana es cualquier cosa menos seguro.