Respetarse

El tiempo que Sev pasó con Hipólita los días de vacaciones que les quedaban desde su primer beso lo dedicaban a eso, a besarse todo cuanto podían, pues seguían alucinando y no se cansaban, y todas las mañanas y noches se hacían 'pajas sanas', como las llamaba ella.

Él consiguió hacerla irse con la boca y la mano también con mucha dedicación y esfuerzo, y ella, a cambio, se lo hizo también varias veces con la boca usando en cada ocasión distintos trucos de repertorio que le habían enseñado las chicas para que nunca se aburriera.

También se lo hicieron juntos como la primera vez porque a ella le costaba menos irse si estaba encima de él y con su ayuda, incluso repitieron en la bañera. Eran muy felices. Andrea y Philip no hicieron comentario alguno acerca de los gritos de placer.

El sábado veinticinco por la noche, día de Navidad, tras la película se metieron en la cama y ella le dijo:

-Se nos acaban las vacaciones, Prince, última noche que podemos trasnochar. Mañana tendremos que acostarnos temprano para madrugar el lunes.

-Cierto.

-Así que esta noche y mañana por la mañana han de ser muy especiales. ¿Cómo quieres hoy la paja?

-Quiero que nos vayamos los dos.

-Ésa la dejamos para mañana por la mañana, más descansados. Ahora sólo tú, yo ya me he ido esta mañana, me llega.

-Pues si es sólo para mí elige tú cómo quieres.

-Con la boca.

-Vale…

-Pero voy a ponértela dura con la boca, que eso todavía no lo he hecho.

-Estupendo.

-Allá voy.

Se arrodilló entre sus piernas y lo lamió más abajo.

-Wooow… eso nunca me lo habían hecho, es alucinante…

-¿Ni Alice?

-Ni Alice.

-Qué boba.

-¿No sabe mal?

-Para nada.

-¿A sudor?

-No, Prince, no, no sabe mal. ¿Te está gustando mucho? Ya estás pero puedo seguir un rato.

-Sigue, sigue…

Él cerró los ojos y se abandonó a la sensación, vaciando su mente de todo pensamiento retorcido que pudiera asaltarlo, como Hipólita le había recomendado hacer.

-Si te quedas con los ojos cerrados te sorprendo todo el rato, no te esperas lo que viene.

-Maravilloso…

-Así aprendes también a no llevar el control, a dejarte llevar.

-Estupendo, meu amor

Ella dejaba de lamerlo en ocasiones y volvía hacerlo ahí mismo o más arriba, de arriba abajo en toda su longitud o sólo la punta, sorprendiéndolo siempre.

-Así no te aburres, ¿eh?

-En absoluto, pasaría así toda la noche, eso tampoco me lo habían hecho nunca.

-Pues esto lo he inventado yo solita.

-Toma…

-Y más cosas que se me ocurrirán, ya verás.

-Claro…

Mucho rato después ella le preguntó:

-¿Te ha llegado de sorpresa por hoy?

-Sí, cariño.

-Pues hoy no usaré truco nuevo, ¿cuál quieres repetir?

-Que me succiones la punta hasta casi arrancármela.

-Prince, eso es enfermizo.

-Buf… Pero fue que aluciné, Hipólita, me volvió loco, y eso no es hacerle daño a nadie.

-Pero es hacértelo a ti mismo, para respetar a los demás debes comenzar por respetarte a ti mismo. Si hubiera sabido que te gusta tanto porque te duele nunca te lo habría hecho.

-Jo…

-Prince, curarte. Cuando te hayas curado te lo haré de vez en cuando, no llevas ni una semana curándote.

-Entonces hazme lo que tú quieras, cariño, me dejo llevar.

-Vale… no te lo cuento.

Ella se lo hizo envolviéndola por completo con la lengua y el paladar, a ritmo medio, cada vez le golpeaba la garganta.

-¿Te está gustando?

-Mucho… eres una artista…

Continuó así un rato, al cabo le preguntó:

-¿Te llega?

-Sí cariño, me llega.

-¿Cómo quieres irte?

-Como quieras tú.

-De una manera distinta que se me acaba de ocurrir, para que te quites un poco el ansia.

Se lo hizo más rápido succionándole la punta pero no hasta el punto de hacerle daño.

-¿Así te duele?

-No.

-¿Te irás así?

-Sí, dale un poco más rápido y me voy enseguida.

-No, hombre, que dure, así es más intenso.

-Estupendo.

Continuó hasta que se fue, que la volvió a tragar entera mientras lo hacía.

-Wooow, Hipólita… cómo te lo trabajas.

-Tanto o menos que tú, merece la pena.

A la mañana siguiente, cuando se despertaron y hubieron pasado un rato besándose con las mismas ganas de siempre, ella le dijo:

-Hoy, para variar y para comenzar ya a practicar la que probablemente será nuestra primera vez en el árbol, quiero que nos vayamos juntos contigo encima.

-Vale, pero si no lo conseguimos lo hacemos como siempre, quiero que te vayas.

-De acuerdo, Prince. ¿Puedo pedirte algo más?

-Pide.

-Que me metas la punta, para ayudarme a imaginar la sensación de que estás dentro de mí.

-Wooow… vale…

Lo hizo, la abrió con los dedos y le metió la punta hasta que se topó con la barrera.

-Sueño con el día que empuje y te rompa…

-No queda tanto para eso. Si no vuelves con Alice ya no tenemos por qué esperar al próximo año.

-Claro…

-Lo haríamos en primavera, cuando la naturaleza despierta, la mejor época para amarse.

-Vaya…

-Mi época, el equinoccio de primavera.

-Claro…

-Por eso quiero comenzar a practicar cuanto antes, para no tener que esperar tanto. Habrá que hacerlo coincidir con el período para poder irnos los dos a la vez.

-Claro…

-¿Puedes moverte un poco sin que se te salga?

-Sí.

Lo hizo empujando para sentir la resistencia.

-Buf… que me rompes, ¿eh? – dijo ella.

-No, no, tranquila, la tienes muy resistente, me costará mucho, cómo voy a gozarla…

-Y yo… un dolor muy dulce… Ya me está encantando lo que me estás haciendo. Si no fuera porque todavía no hemos practicado te pediría que lo hicieras ya mismo.

-Buf… Hipólita… No me lo pidas porque me vuelvo loco…

-Ni hablar, ni hablar. Sal ya, ya me ha llegado.

-Vale.

Salió de ella y se encajó para darle placer desde fuera, comenzó a moverse al ritmo de ella.

-Mmm… qué gusto me das…

-Y tú a mí…

-Yo no, yo no hago nada, esta postura es muy pasiva para mí. Cuando nos lo hagamos a menudo preferiré yo encima, teniendo el control.

-Estupendo… yo también prefiero así.

-Si pudieras irte dentro de mí te dejaría hacerlo para sentir cómo te vas en mi entrada.

-Pero no podemos, cariño, podrías quedarte embarazada.

-Ya, ya lo sé, lo haremos en mi siguiente período.

-Eso sí, pero siempre que no te duela.

-El cuarto o quinto día ya se me pasa.

-Estupendo. Anda, calla y disfruta.

Al rato ella le dijo:

-No voy a poder, Prince, abierta de piernas no puedo.

-Pues ciérralas y me pongo sobre ti si no te peso. Haciéndolo así no tienes por qué estar abierta de piernas.

-Pero es como tenemos que practicar…

-No te preocupes por eso ahora, meu amor. Ya se nos ocurrirá la manera.

-Vale…

Cambiaron de postura.

-¿Te peso? – le preguntó él.

-Me encanta que me peses.

-Estupendo.

Continuó haciéndoselo.

-Wooow… Me gusta más así porque me atrapas más, estás más apretada – le dijo él.

-Vaya…

-Es casi como hacérselo…

-¿Aguantarás?

-Sí, por supuesto.

-Qué suerte tengo de que seas tan experimentado.

-Y yo, tú también lo eres sin serlo. Y pienso una cosa, sí que podría metértela así también y sería mejor todavía, más cerrada, más estrecha para entrar.

-Claro… Aunque así será más difícil mantener el equilibrio en el roble.

-No pienses en eso ahora, Hipólita… ya practicaremos.

-Vale, vale… Se me está ocurriendo una idea para paja, atrapártela con los muslos.

-Wooow… lo haremos, lo haremos…

Continuaron así un rato más, al cabo del cual Sev sintió que Hipólita tensaba los músculos de las piernas y el abdomen.

-Relajada, cariño…

-No, Prince… que estoy casi a punto… no me distraigas…

-Bueno… como quieras…

Poco después sintió sus latidos y se clavó más en ella al mismo ritmo hasta que también se fue.

-Wooow…

-Lo conseguimos, Prince…

-Ha sido maravilloso, te he sentido más que con las piernas abiertas, alucinante.

-Ya tenemos nueva postura favorita.

-Cierto. ¿A ti te ha gustado?

-Sí, yo también te he sentido más.

-Hemos de probar a hacerlo así también contigo encima.

-Claro…

-Seguro que te cuesta mucho menos.

-Claro. ¿Ha sido lo bastante especial para ser el último de vacaciones?

-Sí, meu amor, lo ha sido, ha sido fantástico.

Al día siguiente comenzaron con la grabación de los discos. Andrea los llevaba y traía Apareciéndose en una ubicación no muy alejada del estudio. Como utilizaban el mismo e iban alternándose para descansar, no podían hacerla a la vez, y ambos tenían que pasar el día entero allí. Estaba proyectado que grabaran un tema por día cada uno durante diez días, los diez días laborables que les quedaban. Una agenda muy apretada, por lo que también se quedaban allí a almorzar.

Por suerte, las bases ya habían sido grabadas por la banda y sólo era cuestión de añadirle las voces, así que aunque les costó dos o tres días cogerle el tranquillo, a partir del cuarto el trabajo avanzó con mayor velocidad y quedaron libres a media tarde, para llegar a tiempo de tomar el té en casa.

Ese primer día que lo hicieron, Sev le dijo a Hipólita:

-Tenemos que proponerles cuanto antes lo de añadir unas flautas en algunos temas ahora que parece que nos va a sobrar tiempo de grabación.

-Pero la música ya está grabada, Prince. No van a querer, tendrían que volver a grabarla.

-Quizá no si son sólo unos detalles como los que aparecen en el disco de Elis y Tom.

-Claro, claro…

-¿Vamos a casa de Sophie después del té y los pensamos?

-Buf… estoy cansada, ¿eh?

-Pues ya voy yo con ella y tú te quedas aquí descansando.

-Vale.

-Así lo que saquemos puedes ensayarlo por la noche y quizá grabar mañana mismo.

-Jo... Más trabajo para mí ahora que parecía que me había librado de pasar todo el día allí.

-Es lo que hay, cariño. Todo cuesta esfuerzo, el precio que hay que pagar por un trabajo bien hecho.

-Harta y harta de repetir lo mismo todo el tiempo. Grabar es muy aburrido.

-Cierto. Piensa una cosa, si no estuviéramos haciéndolo juntos quizá te tocaría grabarlo en cinco días, dos temas por día sin descansos de por medio.

-Claro, claro…

-Y ellos están comportándose muy bien, se toman todo el tiempo necesario para que quede perfecto, impecable. Piensa que es algo que va a quedar ahí para siempre y mucha gente va a escucharlo.

-Claro, claro…

Habían comenzado con los temas pop, tres por disco, y ese jueves habían grabado un tema jazzero cada uno, más cortos que los anteriores. Sev fue a casa de Sophie y pasó el resto de la tarde con ella componiendo arreglos para los seis temas de bossa-nova que cantaban, dos de ellos duetos, el del disco de Hipólita 'Águas de março' traducido al inglés. Fue un trabajo contra reloj pero del que quedaron satisfechos, pues ambos habían adquirido ya soltura en la composición.

Por la noche, Hipólita ensayó, acompañada al piano por Sev, los dos primeros temas de bossa-nova que iban a grabar a la flauta, y al día siguiente se los propuso a los responsables de la grabación cuando terminaron con el trabajo del día.

-Está bien, si ya traes todo el trabajo hecho, probémoslo, claro que sí. Quedará mucho más especial añadiéndole un viento, y a la bossa-nova le va muy bien la flauta – le respondió el productor.

-Genial.

Lo hicieron y quedó aprobada su introducción en los discos.

-Hemos preparado arreglos para los otros cuatro temas de bossa-nova, ¿los traigo también?

-Claro que sí, estupendo, así los discos tienen una unidad. Por descontado, cobraréis también por los arreglos y tú como instrumentista. ¿Quieres grabar ya lo que acabas de tocar y trabajo que nos quitamos para la próxima semana, que nos quedan los temas más complicados?

-De acuerdo, hagámoslo.

Ese día de nuevo llegaron a casa pasada la hora de cenar, pues la grabación de la flauta resultó más complicada de lo que esperaban.

-Buf… Prince… Estoy pensándome lo de grabar más flauta, ¿eh? Es mucho más difícil que la voz.

-Cierto, cariño, pero haz el esfuerzo, anda. Merece la pena, ahora tenemos todo el fin de semana para descansar y tú para ensayar bien tus partes y llevarlas mejor para la próxima semana.

-Vale… Yo que pensaba olvidarme de la grabación el fin de semana…

-Hay tiempo para todo, meu amor. Piensa en la suerte que has tenido de que les hayan gustado los arreglos y cómo tocas. Podrían haberlo rechazado.

-Claro, claro… Me habría gustado que tú también hubieras metido trombón en los de jazz.

-Pero un trombón solo no es tan habitual, y eso sí que no nos daría tiempo. Hay que conformarse con lo que hay, ya lo meteré en el próximo.

-El próximo no lo grabaremos la próxima Navidad, es una locura.

-Cierto.

-El siguiente verano.

-Desde luego, siempre que haya próximo, claro. Dependerá del éxito que tengamos.

-Vamos a tener, Prince, ¿ya olvidaste el concierto? Y todos los que vamos a dar en verano, todos quienes nos escuchen querrán comprar los discos.

-Claro, claro…

-Y los temas pop son apropiados para escucharse en la radio. Sonarán, ya verás.

-Eso espero.

-Por algo los han incluido. No son bobos, ¿eh?

-Desde luego que no.

Esa noche, fin de año, se acostaron muy temprano y se durmieron casi de inmediato, estaban exhaustos. Y por consiguiente, a la mañana siguiente se despertaron también muy temprano.

-Sábado de vacaciones, Prince… Año Nuevo y casi una semana sin paja…

-¿Vamos a ello?

-Vamos.