Plan alternativo
Sev se quitó el jersey y siguieron a Hipólita, que hizo hueco en un santiamén junto a la chimenea. Él se puso lo más alejado posible de ella.
-Os vais a achicharrar… – les decía riendo.
-Es problema nuestro – le dijo Hipólita de malos modos – Ya veo que no ha sido muy buena idea que te emborracharas, ya se te nota en la voz y no me gusta nada.
-Pues tarde ya, chica, ahora no voy a parar. Haberlo pensado mejor antes, ya me viste borracho en mi cumpleaños.
-Buf… con un poco de suerte lo vomitarás todo.
-Gracias… por desearme algo tan agradable como vomitar, eres muy buena compañera, sí señor – sarcástico.
Le dio la risa tonta.
-Buf… voy por otra para mí a ver si te alcanzo y me hace gracia, porque de lo contrario vaya nochecita.
-Tú te lo has buscado, pequeña.
Cuando Hipólita se levantó él le dio una buena palmada en el trasero.
-¡Toma! ¡Por aguafiestas! - se carcajeó - Vaya mosqueo se ha pillado… - les dijo a Remus y Cecile.
-Lo que has dicho tú, ella se lo ha buscado – dijo Remus - ¿En tu cumpleaños no estuvo contigo?
-No recuerdo nada.
-Vaya…
-Pregúntaselo a ella cuando vuelva.
-No va a irle mal aprender a tolerar – dijo Cecile - ¿Quién sabe cómo le sentará a ella?
-Cierto.
-Y también que le coja asco a verte así y no vuelva a proponértelo.
-Pues sí, tienes toda la razón, aunque en este momento me alegra mucho que lo haya hecho, estoy muy contento.
-Pues disfruta, Sev.
-Y no pienso dejar que me agüe la fiesta, si se pone pesada me busco a otra para esta noche. ¡Que se fastidie! Me tiene demasiado seguro, se las ha apañado para tenerme en exclusiva dejándome con las ganas de muchas cosas.
-Vaya…
-Claro… Porque ella es pequeña todavía, y yo, a aguantarme las ganas pudiendo tener a quien quisiera. El viernes tenía que quitármelas de encima en el Club 100.
-Claro… Pero que no se te suba a la cabeza, Sev, eso es la fama, no vas a encontrar una buena compañera como ella en una noche.
-Ni lo habría pretendido, pero sí que debería habérmelo hecho con alguna. No se habría enterado de nada, y si lo hago esta noche va a saberlo, tendré que aguantarla. Y dice que va a acompañarme a Londres para vigilarme y que no ande con otras.
-Buf…
-Claro, claro, máximo control, y a mí no me controla nadie.
-Déjala ir de vez en cuando pero no siempre. Sabes cuidar de ti mismo, ya lo demostraste el viernes.
-Pues sí, eso voy a hacer – girándose - Ahora verás cuando vuelva, como no me haga caso o esté de mal humor voy por Audrey, que ya estoy viéndola desde aquí, mi chica de las fiestas. El quince de mayo me lo hice con ella, le prometí un polvo cuando me estrenara y todavía no lo hemos echado.
-¿Quién es?
-Esa preciosidad – se la señaló.
-Wow, Sev… La que ganó el premio de cuarto, ¿no?
-Esa misma.
-Ve ya por ella, no esperes a Hipólita.
-No, no, que es su cumpleaños, voy a darle una oportunidad. Audrey estará libre esta noche, tiene un novio Rave que no ha venido, el hermano de Genevre.
-Vale, vale…
-Claro, está con los Sly de su comando, su amiga y su novio que juegan los dos a Quidditch.
-Estupendo. Ahí tienes a Hipólita.
-Gracias por avisar, ahora verás.
Se giró y le dio otra buena palmada a Hipólita en el trasero.
-¿Qué? ¿Ya se te ha pasado el enfado?
-No me hables así – le respondió ella, y se sentó junto a él.
-¿Qué pasa? ¿Te estoy amargando la noche de tu cumpleaños? No tienes más que decirlo y me marcho, tengo plan alternativo.
-¿Cuál?
-No pienso contártelo, ya te enterarás, pero no por mí, te he acostumbrado demasiado mal.
-No te marches.
-Entonces dame un beso.
-Buf…
-Hipólita… Quiero marcha antes de ir más borracho, si no me la das tú me la busco ya mismo.
-Vale, búscatela, no voy a ceder a ese chantaje, ya arreglaremos cuentas mañana.
-Ni hablar, ninguna cuenta que arreglar, ya estuve conteniéndome el viernes por ti siendo que tú no me das todo lo que quiero, y sin necesidad de que me vigilaras, pues entérate de que no vas a hacerlo. Última oportunidad, dame un beso.
-No, no cedo al chantaje, me contradeciría en mis convicciones.
-¿Estáis viendo? - a Cecile y Remus – Ha sido ella quien me ha convencido de que me emborrachara.
-Desde luego, Hipólita, no tienes razón – dijo Remus – No va tan borracho que dé asco, podría haberse marchado antes de que volvieras y te ha esperado, y ahora está pidiéndote permiso, no se ha lanzado sobre ti como podría haberlo hecho. No lo rechaces así siendo que hace el sacrificio que hace por ti, estás negándole un beso, ¡un beso! Te aseguro que mañana vas a arrepentirte más que él.
-Buf… pero yo no hago esas cosas sin ganas – dijo Hipólita.
-Vale, me vale esa respuesta, yo tengo ganas y tengo la oportunidad de quitármelas – le dijo Sev - Siento mucho abandonarte la noche de tu cumpleaños, cuando te entren ganas me buscas, si me encuentras quizá todavía esté para ti.
Él comenzó a levantarse, ella lo agarró por el brazo.
-Te lo doy, te lo doy.
Él se zafó de su mano bruscamente y se levantó del todo.
-Ya no quiero, sin ganas no quiero. Mejor no me busques hoy.
Sev se acercó a Audrey, Lucy y Trevor, que estaban charlando tras el sofá, y les dijo:
-Buenas noches, chicos. ¿Puedo charlar un momento en privado contigo, Audrey?
-Claro, Prince – respondió ella.
La tomó por el brazo y la llevó a un rincón.
-Voy a hacerte una propuesta, ya sé que no es muy honesta, pero es lo que hay.
-Ya sé qué es.
-Entonces dilo tú.
-Quieres hacértelo conmigo.
-Eso mismo.
-¿Follar?
-Sí.
-Porque tu chica se ha enfadado contigo por emborracharte y te ha dado calabazas.
-Eso mismo.
-Prince, no sé, ¿eh? Estoy muy bien con Percy y no quiero problemas con él. Todavía no nos lo hemos hecho, llevamos nueve meses aguantando para hacer bien las cosas y en un futuro haremos la Unión de las Almas, y no quiero que en un momento tan especial se entere de algo así.
-Vale, lo entiendo, no insistiré.
-Espera, espera, que por otra parte… Me muero de ganas contigo, Percy no es muy hábil y llevo casi un año sin follar.
-En ese caso piénsalo un rato, ¿vale?
-Vale, pero mientras tanto no te escapes.
-No me escapo. ¿Dónde quieres que te espere? No quiero volver a ver a Hipólita.
-Mira que rechazarte en una noche así con todo lo que has hecho por ella… Te la has buscado demasiado pequeña, Prince. ¿Con ella follas?
-No.
-Buf… así que estás ansioso… Espérame aquí mismo. Creo que ya lo tengo casi decidido, voy a consultarlo con Lucy pero ya sé lo que va a decirme. Ella folla con dos y me lo pondrá fácil con Percy, podré contárselo próximamente.
-Estupendo, Audrey, gracias por no fallarme.
-Hay que estar a tu altura, Prince. Te debo mucho, el quince de mayo me cambiaste la vida a mucho mejor. ¿Quién sabe si no volverás a cambiármela hoy?
-No lo hagas por eso, ¿eh? No me debes nada.
-No empieces, Prince, y no le des tantas vueltas, ya te he dado las razones buenas, que me apetece y ya está. Lo de la vida a mejor lo digo porque aunque estoy bien con Percy quizá no sea mujer de un solo hombre y tengo que darme cuenta antes de comprometerle más, él todavía es virgen. Si no soporta que me lo haga contigo quizá no sea persona para mí, mejor darse cuenta cuanto antes.
-Claro…
-Yo también he madurado mucho, Prince.
-Desde luego.
-Vuelvo en un periquete, ve pensando adónde me llevas.
-Eso ya está pensado, verás qué sorpresa.
-Estupendo. Misterioso…
Audrey fue hasta donde estaban sus amigos, Sev volvió a ponerse el jersey y la esperó. Ella regresó a los pocos minutos.
-Muy bien, visto bueno de Lucy y también de Trevor, ambos me facilitarán las cosas. Lucy, además, se ofrece a un trío contigo.
-Vaya…
-¿Quieres?
-Buf… no sé si con la borrachera podré con dos.
-Ya, pena.
-No, vamos a dejarlo, Lucy no me gusta mucho.
-Estupendo, mejor para mí. Si puedes con dos, los dos para mí.
-Eso, eso.
-¿Adónde vamos?
-Vamos a dormir fuera de casa. Sube por lo que necesites para pasar la noche y nos encontramos al pie de las escaleras.
-No necesito nada si pasamos por aquí mañana antes de ir a clases, ya me cambiaré entonces.
-Estupendo. Yo tengo que ir al baño, ¿coges provisiones mientras tanto?
-¿Para seguir bebiendo?
-Eso.
-¿Cerveza?
-Sí.
-¿Cuántas?
-Con otras tres me llega. Voy a beberlas despacio, no quiero desperdiciarte.
-Estupendo, ¿las llevamos en la mano?
-¿Vas a coger también para ti?
-Sí, claro, tenemos que estar en la misma onda.
-Entonces ve por la mochila, yo voy a ir al baño en mi dormitorio.
-Estupendo, entonces nos encontramos aquí cuando acabemos los dos, mejor que en las escaleras.
-Vale.
Fueron cada uno a lo suyo.
Mientras tanto, Hipólita se había quedado con Remus y Cecile y observó el movimiento de Sev con Audrey. Entró en pánico.
-Buf… ¿qué hago? – les dijo – Ayudadme, por favor…
-Cariño, si es verdad que no te apetece déjalo en paz, ya volverá mañana contigo – le dijo Cecile – No seas posesiva.
-Pero me temo que sea cosa de más de una noche. Me ha contado la historia con esa chica, no es la primera vez que se lo hace con ella, quedó muy satisfecho y ella es muy experimentada. Va follar con ella, lo enganchará.
-Pues es lo que hay, Hipólita, te tocará esperarlo como ha hecho él contigo si le quieres, y no tenerlo tan seguro para apreciarlo más – le dijo Remus – Ya te he avisado de que ibas a arrepentirte.
-Buf… he de hablar con él antes de que se marche.
-No, déjalo en paz y apechuga. No es momento para hablar con él, está borracho y ya te ha dicho que no le busques.
Pasaron un rato callados, Hipólita vio volver a Audrey.
-Uf… la chica ha vuelto con sus amigos… - dijo Hipólita - Ahora está solo, si lo veo subir a los dormitorios voy a buscarle.
-No lo hagas, Hipólita, vais a tenerla gorda si tratas de impedírselo, vas a amargarle la noche y vas a amargártela tú aún más – le dijo Remus – Déjalo libre como tus 'Hojas en el viento' que compuso para ti, como vuestros halcones. No intentes controlarle, no intentes retenerle, él debe acudir a ti por sí mismo. Comienza desde ya a demostrarle que sabes hacerlo, porque sabes, antes lo hacías. Recuérdalo y recupera ese sentimiento.
Hipólita dejó caer la cabeza, derrotada.
-Buf… en mi cumpleaños…
-Prince no le da importancia a los cumpleaños, olvidó el mío que fue hace once días.
-Claro… lo ha hecho todo por mí…
-Claro, Hipólita, claro… - le dijo Cecile – No le exijas más de lo que te da, lo has tenido tres meses en exclusiva más los dos del verano. Nadie lo disfrutó tanto como tú, confórmate con eso.
-Buf…
Hipólita volvió a mirar.
-La chica sigue con sus amigos, quizá lo haya rechazado.
-Si lo ha catado, no lo creo, Hipólita – le dijo Cecile.
-Claro que no.
-Está avisándoles de que se va.
-Claro… buf… qué nochecita voy a pasar…
-No tienes por qué, nos tienes a nosotros para emborracharte – le dijo Remus – Ya pasamos un trago así contigo una vez y no nos fue tan mal. Olvídate de él y disfruta de la amistad, no seas dependiente.
-Claro que no, buf… Es cierto que me estoy perdiendo a mí misma, antes lo habría llevado mucho mejor, pero lo creía mío ya, ya ganado.
-En el amor nunca hay nada ganado, hay que ganárselo día a día.
-Cierto.
-Esto va a hacerte madurar más todavía, dificultades que superar. Sev no va a dejarte de la noche a la mañana, si haces las cosas bien volverá a ti. Aprovecha que nos tienes esta noche, nosotros también le conocemos muy bien y podemos darte consejos.
-Desde luego, y sois muy sabios en estas cuestiones, mucho más que yo que me creía muy sabia. Pasa que Prince ha estado superando conmigo un grave problema que tenía con el sexo sucio y ahora va a volver a reincidir, esto va a hacernos perder tiempo.
-Buf… entonces sí que la has fastidiado bien, Hipólita.
-¿Voy a buscarle?
-¿Y qué vas a decirle?
-Que haga lo que quiera pero sin pasarse de la raya.
-Buf… no sé… Está borracho, Hipólita, vas a fastidiarlo intentando ordenarle lo que debe o no debe hacer si ha estado conteniéndose todo este tiempo por ti. Déjalo liberarse por una noche y ya hablaréis mañana cuando hayas charlado con nosotros y pensado las cosas con calma, porque has de planteárselo de manera que no sienta que le cortas las alas, de lo contrario te dejará.
-Claro, claro… ¿No puedes hablar tú con él, que te hará más caso y contigo no se enfadará?
-No, Hipólita, porque a mí no me ha contado nada de esas cuestiones y no pienso meterme en su vida privada al igual que él no lo hace en la mía. Por una sola noche no tiene por qué volver a las andadas. Quizá no sea como crees, la chica tiene novio, no creo que llegue al punto de dejarlo por él siendo que él te tiene a ti y te ha demostrado que su estado ideal es estar con una sola mujer.
-Buf… cierto…
-Anda, deja de mirar y no le des más vueltas.
-La chica vuelve a marcharse.
-Claro, cariño – le dijo Cecile – Estaba despidiéndose de sus amigos, ya te lo he dicho yo.
-Voy a esperar a ver si suben al dormitorio.
-No te tortures más, Hipólita… – le dijo Remus.
-Pero he de saber dónde duermen, quizá me los encuentre al subir.
-Duerme tú en el dormitorio de cuarto.
-Tengo todas mis cosas en el Fidelius.
-Buf… no la va a meter en vuestro Fidelius, Hipólita. ¿Te ha metido a ti en el que tenía con Lily?
-No.
-Pues lo mismo, un Fidelius es sagrado.
-Pero su cama pequeña del dormitorio está ocupada esta noche, se la ha prestado a Valerie y Sirius.
-Pues lo tiene bien fácil, la llevará a la Sala de Menesteres.
-Claro… qué boba…
-Venga, deja de mirar, no le vigiles. Te torturas y le controlas, ambas actitudes muy poco adecuadas.
-Vale…
Hipólita bajó la cabeza y se puso de espaldas a las escaleras de los dormitorios.
-Y si no me cuenta nada mañana como ha dicho, ¿qué hago?
-Esperar a que lo haga, más tiempo para ti para pensar y para demostrarle que has cambiado de actitud.
-¿Y si continúa sin contármelo?
-Sabrás si se lo está haciendo con ella si falta a dormir contigo.
-Claro… ¿Y los conciertos en Londres? No va a dejarme ir.
-Deberás confiar en él, en el del viernes no se lo hizo con nadie teniendo oportunidad.
-Buf… Pero si comienza de nuevo después de tres meses y medio sin hacérselo…
-Pues te queda otra solución, que se lo haga contigo.
-Buf… eso no, no estoy preparada todavía.
-Entonces no lo hagas – le dijo Cecile - Has de estar muy segura de que quieres con él.
-De eso estoy muy segura, lo digo porque no sé si seré capaz de irme con él, me cuesta mucho irme.
-Eso es lo de menos, mi amor, deberéis aprender, yo no siempre me voy con Remus.
-Pero quiero que nos vayamos juntos en nuestra primera vez.
-Quítate esas bobadas de la cabeza, Hipólita. ¿Se lo planteas así?
-Sí, y además que quiero hacerlo en una rama del roble de la Sala de Menesteres.
-Buf… lo estás volviendo loco… ¿Cómo le haces eso? Con razón se está cansando de ti.
-Cierto.
-Estás poniéndolo en muchos aprietos, la gran responsabilidad que debe sentir para hacer que te vayas nada menos que a la vez que él en vuestra primera vez, siendo que tú no tienes experiencia.
-Buf… estoy haciéndolo todo al revés.
-Pues sí, cariño, sí. Con razón no se lo hace contigo, debe temer el momento en lugar de esperarlo con ilusión.
-Buf… Pero tampoco es así, yo siempre le digo que no me importa irme y él insiste en que nos vayamos juntos.
-Claro… Él también está mal acostumbrado porque es muy hábil, y contigo se ha encontrado con un hueso duro de roer. Has de convencerle de que no te importa en absoluto iros juntos en tu primera vez.
-Buf… Después de tres meses diciéndole lo contrario no va a creerme.
-No le saques tú el tema, cuando surja. Ten paciencia, todavía queda casi un mes para los conciertos de Londres.
-Vale, vale… Y además deberemos hacerlo coincidir con mi período para que él pueda irse dentro.
-Buf… claro… tú no tomas la poción… Muchas dificultades, Hipólita, se lo está trabajando mucho contigo y no estás sabiendo estar a la altura. ¿Qué te costaba darle un beso?
-Me he sentido ultrajada por las palmadas en el culo que me ha dado.
-Buf… vaya tontería, Hipólita. No es un borracho que te has encontrado en una taberna, es tu compañero desde hace casi un año.
-No se habría conformado con un beso, seguro que me habría metido mano delante de todos.
-Fácil. Pero has de poner en una balanza lo bueno y lo malo, Hipólita, Sev no es perfecto como nadie lo es. Si te compensa lo que te da has de saber estar ahí para él también en los momentos que no te apetece tanto. A nosotras nos apetece menos que a ellos, lo sabes, y yo soy muy buen ejemplo para eso. Yo nunca le fallo a Remus al día siguiente a la luna, lo hago sentirse mucho mejor aunque no me apetezca, yo no me voy y ya está.
-Llevo más de tres meses sin fallarle, ha sido un desliz de una noche.
-¿Es él quien te propone cuándo?
-Nunca, siempre yo.
-Entonces sí que le has fallado, Hipólita, ya te digo que lo has hecho, para una vez que te lo propone él.
-Buf…
-Que supones que iba a proponértelo, no le has dado oportunidad.
-Cierto… Además le había propuesto planes para la noche antes de saber lo de la fiesta.
-Vaya…
-Planes que le hacían ilusión. Como ya suponía que estaba curado iba a permitirme hacerle algo que le gustó mucho porque le duele y sólo se lo hice una vez.
-Buf… qué mal lo tienes, chica, ahora va a pedirle a Audrey que se lo haga ella.
-Cierto.
-Mucho material para reflexionar, ¿eh, Hipólita? Sev es muy difícil de conservar, ya deberías saberlo, porque en ese sentido lo tiene todo, todo. Y lo sabe, hace un año no lo sabía, por eso Lily lo retuvo tanto tiempo, pero en cuanto comenzó a tener éxito con las mujeres se dio cuenta y no va a tragar con nada que sea demasiado complicado, que le cueste más de lo que le compensa, porque sabe que puede tenerlo más fácil en otra parte. Ya deberías saber todo eso.
-Cierto. Si en lugar de enfadarme hubiera pensado con rapidez…
-Y ya está tomándose muchas, muchas molestias contigo por serte fiel. Agradece que esto no te haya pasado mucho antes.
-Tienes toda la razón.
-Y que sepas que te ha ocurrido porque se ha emborrachado, de lo contrario habría seguido tragando y atendiendo a tus necesidades.
-Cierto, cierto…
-Y se ha emborrachado porque tú le has convencido de hacerlo. Ya lo has oído, te lo ha dicho justo antes de irse. Tu desgracia va a ser que no iba todavía tan borracho como para no recordar mañana lo que ha ocurrido, va a recordarlo toda su vida.
-Buf…
-La noche de tu cumpleaños que le hacía tanta ilusión también a él, la primera fiesta que organiza en su vida, para ti, y se la está perdiendo.
-Buf… no puedo más, ¿eh?
-Vale, vale, dejémoslo un rato.
