Advertencia Spoiler (posiblemente)

Como entrenar a tu dragón no me pertenece (de ser así Estoico no habría muerto :P) si no a Dream Works y su autora. Solo escribo este fic por diversión, si algún personaje no pertenece a la peli es invención mía (aunque no sé si haya OC)

Capitulo 1: Todo un cambio…

Cuando volvió a "despertar" se sentía relativamente mejor. El cuerpo era más liviano, la sensación de sueño lo había abandonado y podía sentir esa presencia que nunca lo había abandonado. Su dragón seguía ahí. De a poco fue abriendo los ojos, esta vez el esfuerzo fue mucho menor que otras veces. Aunque en cuanto lo hizo, los volvió a cerrar. La luz de repente le pareció verdaderamente agobiadora. De a poco se fue acostumbrando, y después de un par de parpadeos, pudo ver dos enormes ojos verdes, que lo miraban con preocupación. Al ver a su jinete despertando, Chimuelo, lo sacudió un poco para que no se volviera a dormir.

Para Hipo despertar ir ver a su amigo y saber que estaba bien, fue lo mejor…

-Hola Chimuelo- Al oír su nombre, el dragón, solo pudo emocionarse más y sacudirlo de la emoción de verlo abrir los ojos después de tanto tiempo.

– Si, también es un gusto verte- Chimuelo se paró sobre él, lamiéndole la cara y, sin querer pisándole el estómago – Au mi… ¿Estoy en mi casa?- Pregunto sorprendido – ¡Estas en mi casa!- Dijo esta vez alarmado, ante lo cual, el dragón más emocionado empezó a saltar por todos lados. - ¿Mi padre sabe que estas aquí?-

Chimuelo se acercó a Hipo para volver a lamerlo, pero este ante la preocupación lo alejo un poco. –Hay, ya, ya- Cuando se quitó las sabanas de encima para pararse, pudo notar "eso" que faltaba. Sentándose y con ambos pies sobre el piso… Bueno, con el pie sobre el piso, noto que donde debería de estar su pie izquierdo, había una prótesis de metal.

Chimuelo advirtió el desconcierto de su jinete. Y se acercó a esa… cosa, sea lo que sea, que el chico tenia. Lo olfateo y luego miro a su amigo, haciéndole entender que compartía su pena.

Hipo aun no podía asimilar las cosas, eso debía de ser un sueño, o… estaba muerto. No sabía, pero debía de ser una de esas dos opciones. Armándose de valor y tragándose su realidad tal cual le venía, se paró dispuesto a seguir adelante, pero ante su primer paso con la prótesis de metal, no aguanto su peso y cayo. Habría dado contra el piso de no ser porque Chimuelo estaba ahí para sostenerlo. Y con su ayuda logro caminar hasta la puerta. Pero nada, jamás, lo habría preparado para lo que vio al abrirla.

-¡Dragón!- Grito cerrándola de inmediato. –Chimuelo quédate aquí.- Le ordeno a su dragón, quien tampoco entendía bien lo que sucedía, ya que había estado todo el tiempo en la casa esperando a que su amigo abriera los ojos.

Con cuidado, Hipo abrió la puerta.

-No me van a alcanzar- Escucho decir a su primo Patán, montado sobre una pesadilla monstruosa. Eso tenía que ser una broma. Salió de la casa cerrando la puerta tras de sí. No podía creer lo que veía. Estaciones de alimento para dragones en Berk y vikingos conviviendo con ellos. En si la parte de vikingos conviviendo ya era difícil de creer, pero… con ¿dragones? ¡Dragones!

-Lo sabía, estoy muerto- No había otra explicación para lo que veía.

-No, pero casi lo logras- Dijo Estoico acercándose a Hipo, riendo por su comentario y posando una mano en su hombro -¿Y? ¿Qué te parece?

-Es, es genial- Respondió saliendo de su shock.

-¡Miren es Hipo!- Grito un vikingo a lo lejos. Y todos los demás corrieron a verlo, rodeándolo. Esto no pudo sorprenderlo más. Las únicas veces que era rodeado así era para ser retado por su padre mientras otros le daban miradas acusadoras y de odio.

-Resulto que solo necesitábamos más de… esto – Dijo Estoico.

-Acabas de señalarme completo- A cada segundo se sorprendía mas. Siempre que alguien decía "esto", para él era una estocada al corazón, ya que era de manera acusadora y como diciendo "Eres una basura, no sirves, no te esfuerces, no te necesitamos". A él le molestaba, no era un "esto", era un alguien. Pero ahora, esa palabra tenía otro significado.

-Bueno, casi todo. Eso es parte de mi obra maestra ¿Te servirá?- Pregunto Bocón.

-Ha le puedo hacer algunos ajustes- Respondió medio en broma medio en verdad, haciéndolos reir. Pero las risas se detuvieron rápido por cierta intervención de cierta rubia. – ¡Auch!- Se quejó frente al golpe que recibió de Astrid.

-Eso es por asustarme-

-¿Qué? ¿Acaso siempre va a ser así? Porque yo- Pero de un momento a otro, la rubia lo tiro de su camisa y lo beso. Un beso leve, casi un roce, pero sentir la calidez de sus labios sobre los de él fue… Hipo no podía creer lo que pasaba, en ese momento todos sus sentidos dejaron de funcionar y no podía pensar en nada. Aunque no duro mucho porque tan pronto como el beso inicio, termino.

-Podría acostumbrarme- Dijo el castaño medio en broma medio en verdad, saliendo rápidamente de su shock y recibiendo una sonrisa de parte de Astrid.

-¡Furia Nocturna!- Chimuelo había estado esperando a Hipo todo ese tiempo, y al ver que tardaba tanto opto por salir. Encontrándose con todos esos vikingos en frente suyo y parándose sobre Patón (El padre de Patán) para ver a su jinete. Sonriéndole en cuanto lo vio.

-Bienvenido a casa- Dijo Bocón entregándole el mecanismo para volar con Chimuelo.

Una vez el mecanismo puesto y el sobre la espalda del dragón. Miro a su alrededor antes de levantar vuelo rápidamente. Ya en el aire pudo aclarar sus ideas.

Por todo lo que vio, al parecer las personas si podían cambiar. ¿Y que si en un pasado no lo habían tratado bien? Al parecer ahora estaban arrepentidos de aquel trato, querían cambiar y cambiaron ¿Y que con lo que dijo su padre? En realidad estaba alterado ¿O no? Digo enterarte que tu hijo se ha aliado con el enemigo no ha de ser fácil. Además al final se arrepintió y le dijo que era un orgullo que fuese su hijo. No hacía falta darle más vueltas al asunto, lo importante era que su padre estaba orgulloso de él por lo que era. Que las cosas cambiarían y cambiaron y ese era un nuevo comienzo…


Definitivamente volando todo era mejor. El viento en el rostro les hacía olvidarse de todos sus problemas. Y la vista de Berk desde las alturas era genial. Era increíble como nunca se cansaría de eso.

Ambos se habían pasado la tarde volando en algunas carreras, para admirar el paisaje o solo por divertirse los dos; jinete y dragón. Sus pies solo… bueno hay que acostumbrarse… su pie solo tocaba el suelo cuando su padre lo llamaba para recibir las felicitaciones de gente del pueblo que no lo habían visto aun y para contar una y otra y otra vez como es que había conocido a chimuelo (aunque omitiendo algunos detallitos como comer pescado crudo y regurgitado por un dragón), la forma en la que se ganó su confianza y esa parte de la batalla con la Muerte Roja que nadie había podido presenciar, ya que desaparecieron en las nubes.

Si, definitivamente la vida en Berk era genial, su vida era genial. Sobrevolando el lugar en la oscura noche se notaban los cambios, tanto en las construcciones como en la gente.

-¡Arriba Chimuelo!- Dijo Hipo, y su dragón en seguida con un solo aleteo ascendió, de forma rápida, sobrepasando las nubes. Les recorrió la sensación de libertad que sentían en el cielo y más siendo invisibles en este estando oscuro y estrellado. El dragón seguía subiendo y parecía ser que nunca pararían hasta tocar la luna.

-¡Siiiiiiií! Más alto amigo- Gritaba Hipo demostrando la felicidad y sensación de libertad que sentía y Chimuelo respondía con sus gruñidos de alegría, con la lengua afuera y con algún que otro disparo de plasma dirigido al hermoso cielo. Ambos amigos solo se detuvieron al tener en frente suyo a la luna en su punto máximo, enorme y brillante. Definitivamente verla desde las alturas era genial, una vista inigualable… para ellos. La verdad era que la imagen del furia nocturna con su jinete en el centro de la luna, siendo rodeados por su brillo y el estrellado cielo a su alrededor, era otra vista extraordinaria para los aldeanos de Berk y para los chicos, montados en sus respectivos dragones, que los observaron todo ese tiempo volar desde la torre de vigilancia.

-¡Vamos amigo!- Ante esto el Furia Nocturna se dejó caer de espaldas, luego giro, descendieron en picada, dándole frente al mar, el viento les golpeaba el rostro a jinete y dragón, la adrenalina recorría cada parte de su cuerpo.

A solo unos metros de tocar el mar, Hipo movió el pedal que manejaba la prótesis y el Furia extendió sus alas, pasando rosando el agua y levantándola a su paso por su velocidad. Pero eso, no era todo y con un solo aleteo de parte del majestuoso dragón, aumentaron su velocidad, este pego las alas a su cuerpo e Hipo se inclinó asía delante. El dragón comenzó a dar múltiples vueltas sobre si mismo elevando aún más el agua, de pronto paro de girar, extendió sus alas, doblando y dando la vuelta, girando alrededor del mar en formando un circulo, que, por la velocidad, se comenzó a levantar el agua dando la impresión de un tornado. Otra sorprendente hazaña del chico y su dragón. Obviamente los aplausos no se hicieron esperar.

Los trucos siguieron, al igual que la hermosa sensación de libertad que ambos sentían, todo era perfecto, no había mejor sensación para esos dos amigos que la que les producía volar. Podrían pasarse la vida en el cielo…

-¡HIPO!- Llamo la potente voz de su padre. El castaño detuvo las acrobacias, con cara de disgusto, mirando desde las alturas al jefe. – ¡Baja que te esperan en el gran salón! –

-Aaaau- Protesto el chico, seguido por su dragón que ronroneo imitándolo, sin embargo, cumpliendo la orden de Estoico. Aunque el muchacho no era el único decepcionado, ya que, algunos aun querían seguir viendo las acrobacias del increíble dúo.

Una vez en el suelo, Hipo bajo hábilmente de Chimuelo y se agacho al lado suyo acariciándole la barbilla, provocando que el dragón cerrara los ojos y ronroneara.

-Vamos Hipo- Lo llamo su padre al ver que, de nuevo, se distraía. El chico se paro y subió las escaleras del gran salón seguido del dragón. Una vez en la puerta de este se quedo esperando apoyado en la pared a su padre, el cual venia muy entretenido hablando con Bocón, y por lo tanto se tomaba su tiempo.

-Pf, y yo era quien se debía apurar- Se quejaba el castaño –Para esto me hubiera quedando volando un rato mas ¿No crees?- Pregunto mirando a su dragón, el cual dio un pequeño gruñido en forma de aprobación y miro en dirección a las escaleras. Pasando cinco minutos, o según Hipo una eternidad, al ver que su padre aun no llegaba, Hipo dio un profundo y largo suspiro mientras negaba con la cabeza.

–Bien… - Dijo subiéndose a su dragón. -Vamos a matar el tiempo mientras-

-No, ni lo creas. Ya estoy aquí- Dijo la voz de su padre justo cuando estaban por levantar vuelo. Hipo maldijo para sus adentros de la suerte que tenia y bajo de Chimuelo poniéndose al lado de su padre. He inmediatamente se percato de que subiendo las escaleras hasta el recinto estaban los chicos: Patán, Patapez, los gemelos Brutacio y Brutilda y… Astrid.

Pero antes de cualquier cosa, su padre lo tomo por los hombros, sobresaltándolo un poco y empujándolo a la entrada del salón. No habían llegado a dar ni cinco pasos en el lugar, cuando Hipo fue rodeado por la gran mayoría de los presentes, hablándole todos al mismo tiempo. "Me encantaron los trucos que hiciste" "¿Cómo has hecho para domar a un Furia Nocturna?" "¿Cómo lo encontraste?" "Vuelve a contar la historia" "Fue increíble como venciste a ese dragón" he Hipo respondía, muy aturdido, nervioso y tartamudeando un poco.

Pero la pegunta que más lo sorprendió fue la de "¿Cómo has hecho para domar a un Furia Nocturna?" Sin duda al escucharlo, Hipo miro al vikingo que la había hecho y respondió de forma muy natural.

-No lo dome, Chimuelo es mi mejor amigo- Y como para refutarlo, el Furia se sentó al lado de su jinete mientras este lo acariciaba en la cabeza. De inmediato todos se quedaron callados, viendo al dúo que tenían en frente.

-¿C..cómo?- preguntaron un par realmente extrañados por la respuesta, pero más que nada asombrados. Al igual su padre estaba sorprendido por lo que dijo su hijo, esa parte de la historia no la conocían. Hipo asintió, mirando a todos con una confianza increíble, tal parecía que al único que no se le hacía raro era a él. –Como oyeron, Chimuelo es mi mejor amigo. No lo dome, me gane su confianza y cariño-

-¿Cariño?- Pregunto otro par desde atrás.

-Una vez que te ganas su confianza, no hay nada que un dragón no haría por ti- Definitivamente todos quedaron asombrados, incluso su padre. El chico tenía talento con los dragones y una manera de verlos de la que aun faltaba inculcar un poco en el pueblo. Después de un par de segundos de silencio, que al chico se le hicieron eternos con todas las miradas de incertidumbre posadas en él, la gente volvió a hablar animadamente. Preguntando esta vez como es que te ganas la confianza y cariño de un dragón, como lo logro con Chimuelo al ser un Furia Nocturna; la cría maldita del rayo y la muerte misma, como podían hacerlo ellos, si les enseñaría a montar, etcétera.

En medio de toda la multitud, Hipo no se percato cuando una de las puerta del gran salón se abrió, dando paso a los demás jinetes. Que al verlo no pudieron evitar un par de risas por la situación en la que se encontraba el chico, rodeado de gente y siendo apretado contra la pared por la misma. Hasta que Estoico se abrió pasó entre los vikingos, por fin, para salvarlo, o eso creía Hipo.

-Bien ¿Qué les parece si Hipo nos cuenta otra vez como es que conoció a Chimuelo y aprendió a montarlo?- Hablo un muy orgulloso Estoico.

-Hay no- Dijo Hipo. Ya había contado esa historia como diez veces en el día, y por mas emoción que le habían dado los momentos que vivió junto a su amigo, el chico se estaba cansando hasta de recordarlo. El muchacho fue llevado por su padre hasta una mesa, donde, rápidamente, la gente tomo lugar y guardo silencio, esperando a que contara la historia. El joven jinete del Furia tomo aire y conto por decima primera vez su relato, con Chimuelo a su lado, sentado y con la lengua afuera que lo miraba expectante; al parecer a la gente de su pueblo no era la única a la que le gustaba oírlo…

Al terminar su historia, Hipo se vio bombardeado de mil preguntas que tuvo que responder, una por una. Luego de responder, la conversación en la mesa siguió y paso de hablar de dragones a temas triviales de la aldea (según Hipo). Cuando este ve a Bocón caminando en dirección a la mesa, entonces aprovecho esto para levantarse y huir de ahí.

-¡Bocón!- Dijo el chico con alivio llegando al lado de su maestro.

-¡Hipo! ¿Qué sucede? Ya te cansaste de estar tan rodeado ¿cierto?-

-La verdad. SI-

-Y por eso me utilizas a mí como escusa para zafar de esa ¿no?-

-¿Qué? NO, Pf ¿Cómo crees? Yo jamás haría eso Bocón- Respondió en un tono que no los convenció ni al nombrado ni a sí mismo.

-Ha ¿Si?- Pregunto desconfiado.

-S..si- Hipo miro a su maestro y mentor, que lo miraba de forma sospechosa. –Es que ya no aguantaba mas- Respondió por fin, de forma un tanto dramática, ante lo cual Bocón rio por la desesperación de su joven aprendiz –Todos me rodean y no me dejan respirar, me hacen mil veces las mismas preguntas, aun conociendo la respuesta y ya conté once veces la misma historia y.-

-Bueno serán doce- Lo interrumpió el herrero – Porque yo quiero oír la historia completa ¿Entendido?-

Hipo se quedo petrificado ante el adulto mirándolo como si tuviera dos cabezas. "No puedo contar lo del pescado. No puedo, no puedo, no puedo…" Pensaba nerviosamente. "Si los demás se enteran volveré a ser molestado. Hay no, y mi padre no puede saber que casi muero con chimuelo mientras volábamos en las prácticas. No, no, no"

Bocón percibió la mirada del chico, en seguida, y su cara parecía como si hubiera visto un fantasma.

-Tranquilo muchacho- Dijo para calmarlo –Sera después, en otro momento. Y no lo contare si no quieres. Lo creas o no se guardar un secreto- Hipo lo miro de nuevo, pero esta vez, extrañado y su cara era como de… ¿En cerio? -En cerio- Dijo rápido, percibiendo las dudas de Hipo.-Bueno, chico ya me voy, nos vemos luego-

Tras esto, dio una palmeada en la espalada al muchacho y se fue a la mesa en la que se encontraba el jefe.

Hipo miro a su amigo al lado suyo y le sonrió. -¿Qué dices amigo? ¿Vamos a volar un rato más?- Le dijo agachándose y rascando su barbilla, recibiendo como respuesta un asentimiento y unos empujoncitos de parte del Furia Nocturna, no es como si tuviera algo más que hacer allí, después de todo ya conto la historia y no tenía a nadie más con quien ir que no fuera Chimuelo.

Antes de que siquiera pudiese pararse de su lugar, un grito lo sorprendió.

-¡Hipo!- Grito Patapez desde una mesa, en la que estaban los demás chicos, haciéndole señas de que se acercara. Al principio lo dudo un instante, pero luego de pensarlo se acerco. De todos modos ¿Qué iba a hacer? Ni modo de que lo ignorara y se fuera, además, no le molestaba estar con otros, es mas lo hacía sentir que lo querían allí. Y eso era algo nuevo para él, y le gustaba.

Mientras se acercaba pudo escuchar a su primo Patán. -¿El pescado parlanchín, Carapez? ¿Es en cerio?- Patapez solo lo ignoro y le hizo una seña a Hipo de que se sentara.

-Hola Hipo- Dijo un muy animado Patapez –Y dinos, ¿Cómo entrenaste al furia nocturna?-

"No de nuevo la misma historia" Pensó Hipo. Sin embargo, se le escapo decir –No otra vez- de forma afligida, ante lo cual los chicos no pudieron hacer más que reír. El pobre de seguro había contado miles de veces la misma historia.

-Bien… vamos con otra cosa- Sugirió Patapez -¿Cómo atrapaste al dragón?-

-Chimuelo- Dijo Astrid. Todos, a excepción de Hipo la miraron extrañados –Se llama Chimuelo- aclaro la rubia. Después todos miraron a Hipo para corroborar lo que su amiga decía. Y este solo asintió.

-¿Por qué?- Pregunto Brutacio –Con esos dientes yo le habría puesto…Muerte veloz o… Furia nocturna, no esperen ese no- Así se les paso el rato, con las locuras de los gemelos, los datos de Patapez y arrogancias de Patán y los cortejos de este a Astrid, con los golpes que ella le propinaba, he Hipo teniendo que contar algunas cosas de cómo se conoció con Chimuelo.

Las horas fueron pasando y la gente en el gran salón se retiraba a sus casas. Algunos vikingos ebrios por tanto hidromiel y otros más sobrios los ayudaban a llegar.

-Bueno, yo ya me tengo que ir- Dijo Patapez

-Nosotros igual- Dijo Brutacio.

-Vamos a quemar algo- Sugirió la gemela mientras se paraban y seguían a Patapez

-Yo voy- Anuncio Patán.

Hipo veía como los chicos se retiraban y al volveré su vista a la mesa se encontró con la mirada de la rubia en frente suyo.

-Me imagino que esto ha de ser raro para ti- Dijo la chica después de unos segundos de silencio –Debiste de haberte sorprendido con la decisión de tu padre. De dejar a los dragones entre nosotros-

-La verdad sí. Jamás me imagine que esto pasaría, pero… es genial- Respondió acariciando a Chimuelo. Quien le pego con la cabeza en el torso y salió corriendo a la puerta, señalándoles con la cabeza que lo siguieran. Ambos chicos rieron y se pararon.

Una vez afuera, se pusieron a caminar por el pueblo admirando la noche, sumidos en un profundo silencio, que ninguno quería romper.

-¿Cómo hizo Berk para adaptarse a… esto?- Pregunto Hipo.

-La verdad no fue fácil al principio. Hubo muchos problemas. Ja debes de ver a Patán peleando con su dragón-

Y como su hubiese sido llamado apareció Patán montado en la pesadilla monstruosa. –Dragón idiota, te dije que por ahí no- Ambos chicos rieron viéndolo forcejear con el animal, mientras este se incendiaba. -Haaaaaa-

-Me imagino los nervios de mi padre con los problemas que debieron de haber causado- Comento con gracia.

-Sí. En realidad fue mucho trabajo- Respondió Astrid –Tuvimos que poner estaciones de alimento para que no se comieran el ganado. Todos los días Abono y Cubeta pescan una gran cantidad, y todos los días se acaba en seguida. Llevo unos cuantos días su construcción-

Sin saberlo Astrid planteo en el castaño una pregunta que hasta ahora no se había hecho.

-Astrid… ¿Cuánto tiempo estuve dormido?- Por la expresión de la chica, al parecer algo hizo "click" en su memoria.

-Bueno Hipo-

-¡HIPO YA NOS VAMOS!- Se escucho la voz del jefe llamándolo, interrumpiendo a la chica.

-Otro día te digo- Respondió rápidamente ella.

-¿Qué? No pero…- Antes de terminar de quejarse, la chica ya le había dado la espalda y se marchaba corriendo. –Bien… Vamos a casa amigo - Ambos se dirigieron a donde estaba su padre. Una vez llegaron a la casa, Hipo se quedo fuera, sentado en el piso con Chimuelo al lado; mientras que Estoico entro a preparar la cena.

El chico se apoyó en la en la casa, mientras en sus piernas reposaba la cabeza del furia nocturna. Hipo miraba el cielo estrellado, acariciando, inconscientemente, a su amigo, mientras este ronroneaba. –Fue un gran cambio ¿No te parece?- Le dijo luego de unos segundos de silencio. Chimuelo solo levanto la mirada y vio al chico. Él sabía que era diferente al resto de los vikingos, que durante años no lo habían tratado bien, que era considerado un marginado en su propia tribu. Y sobre todo sabía que Hipo tenía una gran capacidad de perdonar y no concentrarse tanto en los errores que otros cometían en el pasado, ver los cambios que reparaba el futuro, perdonar y seguir adelante; más que nada seguir adelante. Esa era la cualidad que más le gustaba de su niño y hermano. –Al fin todo va a mejorar. Nos espera un gran futuro amigo- dijo de forma muy animada. El dragón levanto la cabeza y le sonrió. –Vamos adentro Chimuelo-

Al entrar a la casa su padre ya tenía la mesa puesta, por lo que solo tomo una sesta con pescado que había cerca y se la tendió a Chimuelo, quien sin dudar ni un segundo comenzó a comer. Hipo sonrió al verlo y se le escapo una risa. No pudo evitar pensar que desde que lo alimento por primera vez en la cala, lo había convertido en un mimoso y mimado dragón casero incapaz de conseguir su alimento y solo esperaba que este llegara por mano de alguien más.

El chico se sentó en la mesa y se sintió verdaderamente feliz cuando, al empezar a comer, su padre inicio una charla entre ellos. Esta debía ser la primera vez que tenían una conversación tan fluida sin regaños o algo por el estilo desde hace… ¿Diez años? Que importaba, el punto era que hablaban de todo el día que habían pasado, las reconstrucciones en la aldea, las quejas de Mildew, un anciano cascarrabias de la tribu, sobre los dragones y como estos lo despertaban a la mañana. Y Estoico reía del sarcasmo de su hijo y sus ocurrencias con inventos.

Al terminar de comer ambos, padre e hijo comenzaron juntar la mesa. Y al ver a su dragón recostado frente a la hoguera y recordar la quejas de su padre sobre lo duro que fue el trabajo de la construcción de las cosas para hacer la vida con dragones más llevadera; a Hipo se le ocurrió una idea, descabellada (como todas) pero una idea al fin y al cabo.

-Pa, y si tu tuvieras un dragón. Ya sabes, para simplificar tu trabajo de jefe y hacerlo más rápido-

Estoico miro atento a su hijo, perplejo -¿Estás loco?-

-¿Por qué? Mi idea tiene sentido-

-Ni lo sueñes, tengo un límite de un dragón en esta casa. Y que ni se te ocurra traer uno más, no importa el tamaño-

Hipo bajo la mirada y puso una expresión de regaño en su rostro-Bien- Dijo rendido, ya que una de sus ideas era el correo a través de Terribles Terrores y para eso necesitaría uno.

El chico comenzó a subir las escaleras para ir hacia su cuarto y al verlo Chimuelo, que estuvo al pendiente de la conversación y agradecía que Estoico no admitiera mas dragones porque si no se pondría celoso, comenzó a seguirlo hasta que…

-Alto ahí- Hablo la potente voz de Estoico cuando estaban a mitad de la escalera. Ambos amigos se miraron entre si sin saber lo que el gran hombre diría. –El dragón afuera- Señalo la puerta.

Y ahí iba, todo el agradecimiento que Chimuelo sintió por él se esfumaba.

Hipo y Chimuelo tenían los ojos como platos, además de que el segundo además tenía la boca, literalmente, abierta por la sorpresa.

-¿Por qué?- Se quejo Hipo cuando fue capaz de articular palabra.

-No puedo dejar que el dragón duerma adentro-

-Pero papá-

-Nada de peros-

-Pero papá-

Estoico le dedico a su hijo una mirada de advertencia he Hipo aun tenía una cara de sorpresa y suplica.

Chimuelo siendo un furia nocturna era MUY orgulloso, pero en verdad MUY orgulloso. Sin embargo sabía que la relación padre e hijo de Hipo y Estoico era en esos momentos muy delicada, recién se estaba empezando a reparar o más bien formar. Por lo cual él no quería ser el factor que la quebrara, sabía que esto era muy importante para su niño. El dragón dio la vuelta y se disponía a irse cuando…

-NO- Dijo un muy decidido Hipo. Chimuelo detuvo su bajada y giro la cabeza para verlo. El chico tenía una pose firma, decidida y miraba desafiante a su padre. Estoico se sorprendió al escuchar el desafío de su hijo. Pero no cambio su pose.

-¿Qué dijiste?-

-Dije que NO. Chimuelo estuvo con migo todo este tiempo que estuve inconsciente, el es el único que no se separo de mi ni un segundo. Y no lo hará ahora-

-El dragón debe dormir afuera- Repitió Estoico.

-Bien… entonces iré con él – Dijo bajando un par de escalones.

-Hipo- Cualquiera se congelaría ante el tono de advertencia del jefe, pero no Hipo ya lo había escuchado muchas veces, demasiadas, y no se quedaría quieto ahora que se trataba de su dragón. Ganaría esta discusión como fuese.

El nombrado se dio la vuelta y encaro a su padre –Tu dijiste que solo admitías a un dragón en esta casa-

-Sí pero durante el día, en la noche debe de ir afuera-

-Entonces durante el día puedo tener otro dragón aquí mientras Chimuelo juega con Tormenta-

El furia nocturna no pudo evitar sentirse celoso, pero no era momento para eso.

-Hipo-

-Papá-

Ambos se miraron desafiantes unos segundos que al dragón le parecieron eternos.

Estoico relajo su expresión, suspiro y miro a su hijo –Esta bien- El rostro firme del chico se relajo al instante y una sonrisa se formo en sus labios.

-Vamos Chimuelo- Jinete y dragón subieron corriendo las escaleras antes de que Estoico se arrepintiera de su decisión. Al desaparecer ambos dentro de la habitación de su hijo, Estoico miro el umbral de la puerta del cuarto con una sonrisa y asintiendo con la cabeza. Cada vez tenía menos dudas de que su muchacho sería un gran jefe algún día, y no tendría que dar el puesto a Patán; pensamiento que hizo que el jefe se estremeciera. Pero el punto era que Hipo solo lo había desafiado dos veces de esa forma hasta ahora. Y en las dos ocasiones había sido por Chimuelo, su hijo defendía lo que creía sin miedo alguno. No le importaba como lo castigaran por defender a los dragones, aun recordaba cómo, la primera vez que lo desafío de esa forma en el gran salón, cuando la verdad de que montaba dragones salió a la luz, lo enfrento por defender a Chimuelo y le pidió que se enojara y enfadara con el pero que al dragón no le hiciera daño, y era de saberse que el enojo del jefe es de temer…

Mientras en la habitación de Hipo, él ya estaba acostado en su cama y Chimuelo a un lado, aunque primero dio un par de vueltas sobre si mismo antes de acostarse. Lo que lo hizo pensar que tendría que conseguirle a su amigo algo en lo que pudiera quemar antes de acostarse y que esto no se derritiera o quemara junto con la casa. Una piedra seria perfecta, pero no había tiempo de conseguir una ahora y el sueño le estaba ganando, lo haría mañana.

El sueño se apodero de él y sus ojos se fueron cerrando mientras de a poco fue cayendo en el sueño, al igual que el dragón que aun recordaba como su jinete, niño y hermano lo había defendido pese a todo. Hipo aun tenía mucho que mostrar al resto de la aldea y a si mismo…

Continuara…

¿Y? ¿Qué tal? ¿Qué les pareció?

Si ya sé que no hay tanta acción en este y se habla más de un día de Hipo en la aldea. Pero no cualquier día, el primero con dragones XD. Y puse un par de acrobacias con Chimuelo y lo resalte mucho con ese hermoso sentido del humor y carisma que todos conocemos y amamos ¿Quién no ama a Chimuelo? Yo lo adoro.

Y como verán también pienso que desde que Chimuelo conoció a Hipo se convirtió en un dragón mimado, mimoso y casero (aunque al principio se hizo el difícil XD).

Les informo queridos y adorados lectores míos que el recorrido de la trama será algo así: Primero estaremos sumidos en la felicidad, todo será color de rosas, etc, etc, etc :P. Pero luego… Muajaja empezare con un dolor un tanto físico al que después le seguirá una combinación de físico y emocional para luego explotar en un dolor emocional… bueno ya exagere no será Taaaaaan así pero… los dejo con la intriga. Vamos a ver como hago el recorrido de sentimientos ;)

Agradezco de toda alma y corazón los hermosos reviews, favoritos y followers.

Gracias: utópico Y Gabriel y Alejandra. Rengellopez Por los hermosos reviews.

Gracias por los favoritos a: Melygr94 Y charmandito

Gracias por los followers a: BlakeTT15, Cathrina Frankenstein, Melygr94 Y charmandito

Reviews:

Gabriel y Alejandra. Rengellopez: Eres mi primer review en esta historia, no sabes lo alegre que me sentí cuando a los 40 minutos de publicar ya tenía un comentario. En verdad soy muy exagerada en el primer capi siempre, SIEMPRE, pongo que por favor si a alguien no le gusta mi historia que sea compasivo en su comentario XD. Me alegra mucho que el primer capi (bueno, prologo) te haya gustado y me has hecho reír, podía leer tu frustración justo cuando el prologo te estaba llegando…TERMINO jaja.

Y si bueno, le dolió a Hipo la amputada de su pierna creo que no seria para menos teniendo en cuenta, además, que en ese entonces no tenían anestesia como en las de hoy en día. ¡Bendita sea la ciencia!

Gracias por decirme lo que te gustaría ver en los prox capis me has dado una gran idea. ;D Pero te hare sufrir a ti, otros lectores he Hipo y Chimuelo con ella.

utopico: Que bueno leerte aquí, me sorprendió mucho, pero mucho tu review. Qué bueno que te guste la historia. Parece que los lugares se cambiaron, ahora yo tengo el poder del escritor Muajaja XD Ya exagere y… ¿En cerio? ¿Cuatro historias al mismo tiempo? Estás loco, yo en tu lugar ya estaría muerta, agonizando o en un psiquiatra. Si soy dramática ya lo sé y eso se verá mucho en mi escritura. Te aseguro que sabrás de mí en el futuro porque tengo un Word con 20 ideas para fics de cómo entrenar a tu dragón y otro con 4 Moderns AU y por mi mente en este momento están pasando unas ideas de one-shots.

FIN DE ESPACIO DE REVIEWS.

Bueno amigos, para quienes leyeron Ritos Oscuros se preguntaran ¿Esta chica termino con un fic a las cinco de la mañana y ya tiene un capi de otra historia terminado el mismo día? La respuesta es NOP, no, no y nopi. Este capi lo escribía al mismo tiempo que mi otra historia para ayudarme con los bloqueos y la verdad sirvió.

Hablando de otros fics, al mismo tiempo que escribo este estaré con un MODERN AU de HTTYD pero aun no lo publicare, será solo para distraerme de esta historia y no llegar a agobiarme. Yo soy muy inquieta no puedo estar haciendo algo tanto tiempo por eso de vez en cuando tengo que cambiar.

También para quienes leyeron mi otro fic, se darán cuenta que ME ENCANTA HACER SUFRIR AL PERSONAJE PRINCIPAL. ¿Cuál es la gracia de la historia sino?

También otros se darán cuenta que pongo mucho XD, lo que pasa es que me encantan.

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Chausis…

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