How to trein your dragon no me pertenece, yo solo escribo esta historia por diversión. Si algún personaje no aparece en las películas es invención mía.
CAPITULO 2: …MAS O MENOS
La mañana había llegado. Los rayos del sol que se avecinaban por la ventana lo despertaron dándole en el rostro. Chimuelo abrió sus ojos dejando ver sus orbes verde toxico. Aun con somnolencia levanto la cabeza para encontrarse a un muy dormido Hipo sobre su cama.
El dragón no pudo evitar recordar como su hermano lo había defendido la noche anterior. Tal vez esa discusión era lo que había dejado a Hipo tan cansado, al punto de dormirse en cuanto se acostó. O tal vez fuesen todas las maniobras, carreras y juegos que hicieron el día anterior. Eso podría explicar por qué dormía tan profundamente; boca abajo, medio destapado por la sabana y con la almohada sobre su cabeza protegiéndolo de la luz.
Sin pensarlo mucho ni demasiado tiempo, Chimuelo se dirigió a la cama y sacudió a Hipo, dándole leves golpes con su cabeza, para despertarlo; sin tener éxito alguno. Los leves cabezazos que le daba el dragón fueron tomando intensidad, pero el chico NO se despertaba. El reptil lo empujo con su cabeza haciendo que se diera la vuelta, sin embargo Hipo estando dormido había conseguido encontrar la forma de quedarse con la almohada tapándole el rostro. Pero el dragón la tomo con su boca y la tiro lejos. Haciendo que el sol diera de lleno en el dormido muchacho, que se negaba a despertar.
Entonces Chimuelo procedió a lamerle un poco la cara, provocando quejas en el chico, cosas como "Mhmmm" o "Solo cinco minutos más" Pero esas excusas ya las había escuchado cuando el chico se quedaba dormido en la cala y anochecía de tal forma que se tenía que ir a su casa. Pero esta vez no tenía que irse a ningún lado, bueno más bien sí, sí tenía que salir. Tenía que salir a volar junto a él.
Y sin contemplación alguna, el dragón, procedió a lamerle toda la cara. Y al pobre Hipo no le quedo de otra más que despertar.
- Chimuelo, Chimuelo vasta- Sin embargo el reptil seguía lamiéndolo sin parar –Reptil Inútil, te dije que vasta.- Pero ante el insulto el dragón poso ambas patas en la cama, cubriéndolo de saliva -¡Esta bien! ¡Está bien!- Grito levantándose y corriendo al animal de encima suyo, empujándolo con las manos –Querías que me levantara. Bien, listo, ya está. Estoy despierto.
Hipo procedió a caminar, frotándose los ojos, hasta un balde con agua que había sobre el escritorio. Entonces junto un poco del líquido con ambas manos y se lavó el rostro. Repitió el procedimiento varias veces hasta estar completamente despierto.
-Bien amigo, vamos- Dijo esta vez más despierto. Y Chimuelo le dedico una de sus típicas sonrisas.
Ambos bajaron las escaleras corriendo y encontrándose con que Estoico tenía el desayuno listo. Generalmente antes cada uno desayunaba por su cuenta, pero ya no era antes; ahora era ahora y punto.
Hipo tomo leche de Yack y comió unas tostadas, teniendo una amena charla con su padre, igual que la noche anterior. Al terminar ambos salieron de la casa y cada uno se fue por su lado.
Aún era muy temprano en la mañana por lo que la mayoría de los vikingos estaban dormidos. Entonces, aprovecho para montar a Chimuelo y dirigirse a la cala y el área donde antes solían practicar esquivando a toda velocidad el grupo de peñascos en medio del mar.
Por lo tanto toda su mañana transcurrió en volar con su amigo, practicando trucos, esquivando obstáculos o solo volando tranquilamente. Hasta que decidieron parar un rato y aterrizaron en la cala, donde el chico se puso a perfeccionar algunos inventos y pensar reformas para la cola de Chimuelo dibujando en su cuaderno, mientras que el dragón comía los pescados que Hipo atrapo para él.
Mientras dibujaba la mente de Hipo divagaba en todo lo ocurrido pero había un suceso que lo tenía lleno de preguntas. El beso con Astrid ¿Qué había significado? Eso los hacía más que amigos o…
La verdad es que aún no la conocía lo suficiente para saberlo. Tal vez ella actuó por mero impulso. La verdad no lo sabía. Él lo que si sabía era que estaba enamorado de ella, pero… ¿y ella de él sí? Hasta el momento no había nada claro solo que ellos eran amigos, mejor dejaría que el beso quedara como un bello recuerdo y listo.
Chimuelo miraba a Hipo quien no se había dado cuenta que se había quedado perdido en sus pensamientos y había dejado de dibujar quedando así el lápiz en el aire y él con una mirada perdida. Pero al sentir la mirada del dragón encima suyo, el chico despertó de su ensoñación y miro el sol de mediodía.
-Sera mejor que vallamos amigo. Tal vez Bocón necesite ayuda en la fragua- se levantó seguido de su compañero para posteriormente montarlo y emprender vuelo de vuelta al pueblo.
Al llegar la gente ya estaba dando vueltas por el lugar, todo Berk estaba despierto y el herrero, tal como Hipo pensó, estaba en la fragua.
-Hola Bocón- Dijo muy animado.
-Hola Hipo ¿Qué te trae por aquí?-
-Vine a ver si necesitabas ayuda-
-Lamentablemente Hipo con lo que necesito tú no me puedes ayudar- Respondió el herrero con pesar. Ante lo cual el chico se preocupó. ¿Qué podría ser tan grave?
-¿Qué sucede?-
-Veras Hipo… Con esto de la alianza con dragones; No es que me queje claro, pero al haber hecho las paces con ellos los vikingos ya no solicitan armas tan seguido. A no ser que se nos avecinara una guerra y Odín quiera que no. Y con todo esto pues… no hay trabajo-
-Oh- Fue lo único que pudo atinar a decir. Si no encontraba una solución rápido su amigo y maestro se quedaría sin trabajo y no podía permitir eso.
Hipo miro a Chimuelo al lado suyo y el dragón le intercambio una preocupada mirada. Pero luego de pensarlo un poco más una idea cruzo su mente. Si antes utilizaban la herrería para crear armas en contra de ellos, ahora la podrían utilizar para su beneficio.
OOOOoooOOOO
-Estas seguro que esto funcionara-
-Tiene que…-
-No lo sé Hipo y si solo perdimos tiempo haciendo los diseños-
-Bocón… ¿Tienes idea de lo que es montar sin una silla?- El nombrado solo miro a su aprendiz en silencio, dándole así su respuesta –Exacto, es muy incómodo. Al poco tiempo todos los que monten dragones se comenzaran a quejar del dolor de trasero y entonces…-
-Entones yo tendré la solución- Completo.
-Exacto- Dijo Hipo con una sonrisa –Además tú has ayudado a Gothi muchas veces, también podrías atender a los dragones-
-¿Atender? ¿Como?-
-Bueno…- Contesto pensando un poco sus palabras –Una vez a Chimuelo se le quedó atascado entre los dientes los huesos de un pez, estuve toda la tarde intentando sacárselo. Hubo otra ocasión en que las espinas se le pegaron a la lengua y- Pero no pudo terminar con la anécdota por que fue detenido por un fuerte golpe que Chimuelo le propino con su prótesis. -Awww- Se quejó sobándose la nuca -¿Por qué fue eso?- Chimuelo le respondió con un bufido molesto –Bien… ya entendí, mejor me calló-
Bocón miraba divertido la extraña relación de ese chico y el dragón, aguantándose la risa –Bien, bien… creo que ya entendí tu punto Hipo. Gracias por la ayuda-
El Chico le sonrió a su maestro aun sobándose la nuca y luego miro en dirección a la mesa de trabajo, donde había un rectángulo de madera escrito –Sera mejor que pongas el cartel para avisar a la gente-
-Lo hare muchacho-
Hipo salió de la forja he intento montar a Chimuelo pero este se alejó de él.
-Oye, ¿Qué te pasa?- Se quejó. El dragón solo desvió la mirada ofendido y refunfuñaba un poco. –Oh, ya entendí. Bueno perdón por haber hablado más de la cuenta. Pero ¿de qué otra forma querías que le explicara?- Entonces Chimuelo lo miro enojado –Bueno ya sé que hay muchas formas. Pero ya sabes como soy, no se me ocurrió nada más. Además, ¿me vas a decir que no quieres salir a volar tú también?- El dragón lo miro y no le quedo de otra más que perdonarlo y lo dejo montarlo para que ambos salieran a volar.
Una vez en el cielo de la tarde, ambos amigos comenzaron a volar solo por volar. Disfrutaban de la suave y fría brisa en sus rostros, de la adrenalina y la sensación de libertad que solo volar les daba. Hipo se acostó en la espalda de Chimuelo mientras planeaban.
Pero de repente desde debajo de ellos apareció una Nadder azul, que paso volando en frente de Chimuelo, desestabilizándolos. Haciendo que Hipo casi callera del Furia Nocturna de no ser porque alcanzo a sostener de la silla.
-¿Pero qué…?- Pregunto confundido, sentándose en la silla y mirando para todos lados.
-¡Aquí arriba!- Grito Astrid divertida. Hipo levanto la mirada y se encontró con la sonriente chica montada en su dragona. -¿Qué? ¿Acaso te asuste?-
-¿Qué te pasa? ¿Acaso estás loca? ¿Cómo vas a aparecérteme así no más? ¡De la nada! ¡Casi me matas!- Le recrimino.
-Lo siento Oh Gran amo de dragones- Dijo con falso arrepentimiento.
-No me llames así- Le pidió elevando a Chimuelo para estar a su altura y no debajo de ella.
-¿Por qué no?- Pregunto ella "inocentemente"
-Porque NO-
Astrid lo miro con una socarrona sonrisa.
Hay no, eso solo significaba una cosa. Estaba tramando algo con él y ahora lo tenía justo donde quería.
-Bien… No volveré a llamarte así. ¡Si me alcanzas!- Grito; para posteriormente salir volando con Tormenta. Hipo sonrió en dirección a donde se fue la chica. Chimuelo tenía una radiante sonrisa con la lengua afuera mirando a su jinete. He Hipo con solo un movimiento del pedal avanzo con el Furia en una carrera contra Astrid.
En cuestión de segundos ambos habían alcanzado a la chica rubia. Y los dos amigos peleaban por la delantera en una carrera amistosa y que no tenía meta.
Astrid he Hipo pasaron volando rápidamente por al lado de una casa, donde en el techo estaba Patán sobre Diente púa. Y al pasar a esa velocidad lo tomaron por sorpresa haciéndolo desestabilizarse un poco, pero también haciendo encender la llama competitiva dentro de él, por lo cual se les unió a la carrera rápidamente.
Luego los tres volaron por debajo del puente, donde estaba Patapez sobre Gordontua leyendo un libro. Al verlo así, tan ensimismado en su lectura, Patán no lo dudo un segundo y al pasar le quito su libro de las manos.
-¡Patán mi libro!- Grito empezando a perseguirlo. Y obviamente al ver a los cuatro jinetes en su carrera, los gemelos no dudaron ni tardaron en unírseles.
Pronto estaban los seis en una carrera sin final por todo Berk.
Hipo y Astrid se peleaban por la delantera, Patán estaba en tercer lugar, luego los gemelos y al final Patapez que seguía gritando cosas sobre un libro que nadie, a excepción de Patán, entendía.
Entonces el jinete del Furia y la de la Nadder vieron a lo lejos un acantilado y ambos chicos, que seguían peleando por el primer lugar, solo con un intercambio de miradas y sonrisas retadoras establecieron ese punto como la meta final. Ambos hicieron a sus dragones acelerar el paso. Cada vez estaban más y más cerca, no cederían ahora.
La Nadder acelero aún más quedando primera. Era obvio para todos que el resultado del ganador de la carrera se definiría entre Hipo y Astrid.
Pero justo cuando parecía que la chica tenía la victoria en sus manos… Hipo movió el pedal de Chimuelo y acelero a toda velocidad, llegando primero al risco. Seguido de Astrid, Patán, los gemelos y por ultimo Patapez.
El jinete ganador de la carrera, se bajó del dragón y se sacudió un poco de la tierra que tenía en cima. Astrid descendió de su dragona al igual que el resto, solo que ella saco su hacha camino hacia Hipo apuntándolo con esta muy cerca de su cuello.
-Ni creas que esto se quedara así- Le dijo en tono amenazante pero con una sonrisa en sus labios demostrando que lo hacía en broma. Hipo le devolvió la sonrisa y todos procedieron a sentarse en el suelo; juntaron un par de ramas para una fogata que encendió Chimuelo, para luego ubicarse alrededor de la llamas a descansar. Los dragones se fueron a un rincón a descansar, a excepción de Chimuelo y Tormenta que se pusieron a jugar.
Todos empezaron a hablar animadamente de cualquier cosa que se les ocurriera y claro que las quejas de Patapez para con Patán por quitarle su libro no se hicieron esperar, al igual que no se hizo esperar que empezara a contarles a todos de que trataba lo que estaba leyendo. Para solo sacar de quicio a los gemelos y quien le robo el libro. Que le gritaron que por favor se callara, que los estaba volviendo locos.
Y así empezó una discusión de lo mucho que podía servir saber los tipos de rocas que existen.
-¡Bien!- Exclamo Patán cansado del parloteo de Patapez –El día que mi vida dependa de saber por qué una roca es de tal color, te lo agradeceré Carapez, pero hasta entonces cierra la boca-
-¿Y qué otra cosa cerraría?- Dijo Brutacio riéndose seguido de su hermana.
-Yo le voy a decir que cerrar-
-Patán- Lo reto Hipo y el nombrado se calló mirado al chico, con libro en mano, con el que había estado discutiendo hace unos momentos; con odio.
Después de eso siguieron con su amena charla hasta que el cielo fue adornado de un mato azul y estrellado, para entonces la fogata estaba casi extinta, lo que era señal de que debían irse a sus casas.
Brutacio se levantó bostezando y estirándose.
-Bueno, creo que mejor me voy. Ya me duele el trasero de tato que estuve sentado en Eructo-
-Sí, yo también- Dijo su gemela.
-Dha, obviamente vienes. Si tenemos el mismo dragón-
-Hablo de que me duele el trasero idiota- Le grito pegándole.
-Si a mí también- Se quejó Patán parándose de su lugar seguido de Astrid he Hipo.
-Creo que tengo la solución a eso- Dijo Hipo.
Todos intercambiaron miradas sobándose el trasero ya que les dolía y pensando a que se refería el castaño.
OOOOoooOOOO
-Hipo ¿Qué hacemos aquí?- Pregunto Astrid al ver que estaban en frente de la fragua.
-Los ayudo con su problema- Contesto como si fuera obvio. Los cinco chicos volvieron a intercambiar miradas entre sí, para luego seguir al castaño que se adentraba en la fragua.
Dentro del lugar estaba Bocón martillando un pedazo de metal al rojo vivo y se detuvo al ver a su aprendiz allí.
-Hipo, ¿Qué te trae por aquí? ¿En qué puedo ayudarte?- El nombrado le sonrió y dio un paso al costado dejando ver a los cinco confusos chicos en la entrada.
-Te traje clientes- Contesto sin más. Bocón los volvió a ver a ellos y luego a su aprendiz entendiendo a la perfección las cosas.
Al final, después de tomar las medidas de sus dragones, sus sillas estarían listas en dos semanas con un precio especial para ellos y con algunas decoraciones que le pidieron. Por ejemplo Patán pidió que la suya tuviera unas púas a su alrededor para hacer juego con el nombre de su dragón, los gemelos pidieron que en las suyas hubiera unas pequeñas catapultas; pero Brutacio quiso que le agregaran a la suya un mini asiento enfrente de él, nadie sabía para que pero prefirieron no preguntar, Patapez pidió algo más sencillo que era un lugar para guardar sus libros mientras volaba y Astrid solo pidió un soporte en el costado para poner su hacha. Así cada quien se fue satisfecho a su casa, a excepción de Astrid que empezó a caminar con Hipo por el pueblo.
-Gracias por la ayuda- Dijo ella.
-Solo le pedí a Bocón que les hiciera unas sillas para montar; no es para tanto-
-No, no me refería a eso- Hipo detuvo su caminata y la miro expectante.
-¿A qué entonces?-
-Bueno pues… a todo, en realidad-
-¿T-todo?-
-Sí, bueno… pues al haber matado a la muerte roja, ayudarme a cambiar mi pensamiento sobre los dragones, gracias por, porque ahora tengo a Tormenta, gracias a ti- Hipo se quedó callado sin saber que decir, la verdad no se esperaba todo eso. Y Astrid se dio cuenta que el chico no hablaría por lo cual siguió –La verdad, tu no tenías por qué hacerlo. Pudiste irte en cuanto recuperaste a Chimuelo en el nido o cuando te descubrí con él en la cala-
-¿Qué? ¿Cómo sabes que yo?-
-Hipo era muy obvio- Dijo riéndose de su inocencia –Corriste por todo el bosque con una sesta llena de ropa y comida, lo sé por cuando tropezaste y todo cayó al suelo, además llegaste diciendo que te irías para siempre, me pareció muy obvio-
-Ow- Se quejo él haciendo un puchero y Astrid no pudo hacer más que volver a reír y al poco tiempo le siguió Hipo. Ambos parecían unos locos borrachos riéndose por algo que probablemente ya no se acordaban –Vaya Astrid- Hablo cuando se calmaron –No sabía que además de guerrera eras acosadora también-
La chica quedo petrificada mirándolo sin saber que contestar, hasta que por fin pudo ordenar sus pensamientos y contestar.
-Bueno, es que… tu desaparecías todo el día en el bosque y regresabas siendo un experto mata dragones. Tenía que averiguar que hacías-
-Lo sé, tranquila. Estabas desesperada porque te supere- Le dijo con una sonrisa socarrona.
-¿Superarme?- Dijo indignada.
Hipo comenzó a reír como loco a tal punto que se dobló agarrándose el estómago. Astrid lo miraba con ira, entonces comenzó a pegarle para que se callara y lo insultaba, pero él solo se reía aún más. A tal punto que su risa termino por contagiarla a ella también y ambos casi terminaban en el suelo riendo.
Para cuando se calmaron, los dos estaban sentados y apoyados sobre una de las casas.
-Astrid…-
-¿Si?-
-Al final no me contestaste-
-¿Contestarte?-
-Sí, ¿Cuánto tiempo estuve dormido?-
La cara de Astrid cambio abruptamente, por su mente pasaron los ruegos y gritos que él había dado durante la operación y los días de angustia en los que esperaba volver a ver sus orbes verdes, pero ese momento nunca llegaba y parecía que nunca llegaría. Recordaba haberle pedido incontables veces despertar, recordaba haber estado al lado suyo durante horas. Y recordaba haberse prometido a si misma que en cuanto lo viera… lo golpearía fuerte por haberla asustado de esa forma y luego… lo besaría. ¿Qué pensaría él de ese beso?
-¿Astrid?- La rubia reacciono de inmediato al oír su nombre. No sabía cuánto tiempo estuvo pérdida en sus pensamientos, de todo lo que había pasado en ese tiempo de angustia. Que solo se había terminado el día anterior cuando por fin volvió a ver sus hermosos ojos verde bosque.
Hipo medito la situación, tal vez ella no se sentía cómoda hablando de eso –No tienes que decirme si no quieres, no te obligare. Yo solo-
-Una semana y media- Lo interrumpió.
-¿Qué?-
-Una semana y media- Repitió. Hipo estaba pasmado.
-Estuve tanto tiempo sin hacer NADA- Dijo espantado. A la chica no le quedo de otra más que comenzar a reír. Hipo tenía una gran capacidad para eso; hacerla reír a ella y sobre ella sin sentir la necesidad de matarlo por hacerle una broma.
-Gracias Hipo- Dijo sinceramente.
-¿De nuevo?- Astrid aguanto un poco la risa y lo miro.
-Por hacerme reír. Hace mucho que no lo hacía… Mucho menos así- Hipo la miro, a esos hermosos orbes azules que lo tenían encantado desde siempre. Esos ojos que le recordaban al agua del lago de la cala donde conoció a su mejor amigo, esos ojos que le recordaban al cielo donde volaba con Chimuelo y sentía tanta libertad. Porque eso sentía junto a ella; Libertad.
Ambos se sonrieron y Astrid se levantó y le tendió su mano para ayudarlo a levantarse. Entonces se despidieron con otro intercambio de miradas y sonrisas y cada uno se fue a su casa.
Mientras se iba a la suya, Hipo no podía borrar de su cara una tonta sonrisa que traía. Estaba seguro que debía de verse estúpido, pero que importaba, estaba feliz.
Tan ensimismado estaba en sus pensamientos que no se dio cuenta cuando choco con alguien.
-Cuidado idiota- Le espeto el chico.
-Perdón Adrián. No- no te vi-
Adrián era un chico de unos 17 o 18 años, de cabello negro y largo atado en una coleta, ojos negros y además muy grande. No era el típico vikingo pero se acercaba bastante. En vez de ser gordo tenía una contextura musculosa y hombros anchos. Vestía una remera gris desgarrada en las mangas cortas, con un pantalón negro y un cinturón del mismo color con una medalla dorada, que presumía se la había dado el jefe en persona por ganar una de las tantas peleas que hacían los vikingos.
-Como sea- Le dijo empujándolo y siguiendo su camino. Hipo sé lo que quedo mirando mientras se iba hasta verlo desaparecer en la noche. Adrián era el tipo de chico que se jactaba por molestar niños más pequeños que él y se creía lo mejor.
Tal vez todo el pueblo lo tratase ahora como un héroe, pero él no haría eso. Había cosas que nunca cambiaban y ese chico estaba entre ellas.
Pero no le dio importancia a ese encuentro y siguió su camino hasta su casa, seguido de Chimuelo. Le costó mucho disimular su sonrisa ante su padre y cuando este le pregunto solo le dijo que había tenido un gran día y para convencerlo le conto el problema de Bocón y como este se solucionó y al final hizo que su padre se olvidara de la pregunta y le creyera.
Pero a pesar de todo lo que su padre le contaba no podía sacar de su mente a Astrid. Estaba seguro que ambos serian grandes amigos, porque solo con ella se dejó mostrar como en realidad era sin miedo alguno y ella lo acepto tal como es y además de eso parecía que le gustaba como era.
Esa noche Hipo y Astrid se durmieron con una sonrisa en sus rostros que no podían disimular. Ambos habían encontrado un gran amigo, además de sus dragones, con el que podían ser ellos mismos.
OOOOoooOOOO
Durante las próximas tres semanas siguientes Hipo había participado de carreras y otras actividades con los chicos y durante las noches se juntaba con Astrid, cuando todos se iban a sus casas, y hablaban, se divertían y eran ellos mismos.
El juntarse al final del día ya se había convertido en una especie de tradición para ellos. Les encantaba estar juntos, eso no lo negaban. Hipo y Astrid se habían convertido en los mejores amigos les encantaba bromear entre ellos y sobre ellos. Además que ella encontraba divertido burlársele desde su cabello enmarañado sin arreglo hasta sus pecas. Él no se enojaba pero ella adoraba ver como se ponía cuando comenzaba a molestarlo.
Además, el negocio de Bocón en la fragua con las sillas de montar iba a la perfección. Al verlo cuando asía las sillas de los cinco jinetes a algunos les dio curiosidad y el rumor de que él las fabricaba corrió por todo el pueblo y de un día para el otro la fragua se llenó de gente pidiendo una silla para su dragón con sus respectivas decoraciones. Por lo cual necesito de la ayuda de Hipo y él solo termino justo a tiempo y a la perfección los pedidos de sus amigos. Claro que a la de Astrid, le puso más empeño y dedicación para que estuviera perfecta.
Pero esas no eran las únicas novedades en la isla, si no también que Hipo tenía unas cuantas admiradoras en el pueblo desde la batalla contra La Muerte Roja. Prácticamente todas las chicas estaban enamoradas de él, lo cual le molestaba mucho a cierta rubia, ya que algunas se habían atrevido a molestarlos en ese momento que ellos tenían como amigos durante las noches en que podían ser ellos mismos y reírse a carcajadas. Pero con una mirada que prometía muerte, de parte de Astrid, todas se alejaban y los dejaban nuevamente solos y metidos en su burbuja. Pero esas miradas no solo se repetían en las noches sino también en el día cuando estaban solos y hablaban y alguna llegaba a molestar.
Acaso no podían entender esas tontas chicas que Hipo estaba ocupado. Estaba ocupado con ella. Astrid era su mejor amiga y tenía más derechos sobre él que esas tontas niñas, los momentos que tenía con él eran suyos, Hipo era suyo y no dejaría que se lo quitaran. Un momento ¿Hipo era suyo? Claro pero… como amigos. Porque no había nada más entre ellos que una gran amistad, repito, una GRAN amistad. Por lo cual nadie tenía el derecho a siquiera querer o tan solo pensar en arrebatárselo.
He Hipo agradecía de todo corazón cuando ella las alejaba con la mirada asesina. Solo quería disfrutar un momento con Astrid y nada ni nadie más. Solo ellos caminando por las calles de Berk o volando por el cielo. Esos momentos en verdad eran perfectos.
Pero Hipo siempre seria Hipo, por lo cual no podía dejar de inventar y maquinar extrañas ideas en su mente. Como ahora que estaba trabajando en un nuevo escudo que también fuera ballesta y una mini catapulta. Estaba trabajando en unos detalles muy delicados he importantes cuando…
-¡Hipo!- Gritaron los gemelos haciendo que se asustara y casi presionara el lugar equivocado.
-Haaaaaa-
-¿Qué tal esta nuestro amigo de una pierna?- Pregunto Brutacio palmeándole la espalda e ignorado la respiración rápida, expresión de susto y la mano en el pecho del chico.
-¿Qué les pasa? Casi me matan de un susto-
-Solo veníamos a ver qué hacías- Contesto la gemela.
-Bueno ya vieron; estoy trabajando. Listo-
-¿Podemos quedarnos mientras lo haces?-
Hipo refunfuño, sabía que su presencia ahí le traería problemas. Pero ¿qué podía hacer…?
-Bien Brutilda… quédense- Dijo de mala gana. Ambos gemelos chocaron sus cascos y se quedaron a ver como Hipo trabajaba... o eso intentaba.
-¿Qué haces?- Pregunto Brutacio viéndolo trabajar.
-Un escudo-
-¿Y por qué le pones todo eso?- Dijo la gemela.
-Porque también es una ballesta-
-Espera, espera. ¿No me acabas de decir que era un escudo? ¿Me mentiste Hipo?- Dramatizo indignado el chico.
-No te mentí. Es un escudo que se forma en ballesta-
-Hooooo- Dijeron ambos al mismo tiempo.
-¿Y qué hace esta cosa?- El rubio presiono un botón que había y el arma se desarmó saltando las partes por todo el taller. Los tres estaban agachados en el suelo bajo la mesa de trabajo viendo el desastre que se estaba causando.
-Hipo necesito que…- Una tuerca fue dirigida a la frente de Bocón sin dejarlo terminar y haciéndolo caer. Otras cuantas golpearon unas latas donde tenían algunas herramientas chicas y las hicieron caer al suelo y otras más dieron de lleno en el pobre Furia Nocturna que dormía en el lugar.
Al ser despertado siendo golpeado por las herramientas el pobre Chimuelo se asustó y comenzó a correr por todo el lugar tirando más y más cosas a su paso y en un descuido lanzo una bola de plasma directo al horno. Entonces…
PUM.
Desde fuera se podía ver una nube negra de humo que salía de cada puerta y ventana de la fragua.
Hipo, los gemelos y Bocón tosían espantando un poco el humo. Mientras Chimuelo estaba parado sobre una mesa, totalmente quieto y los ojos como platos. En definitiva la forma en que se despertó no fue muy linda que digamos…
-Eso. Fue. ¡Genial!- Gritaron los gemelos chocando sus cascos.
-Por Odín que alguien me diga ¿Qué paso aquí?- El jefe entro en la fragua y se encontró todo el lugar con desorden y a Hipo con la cara sucia de negro al igual que Bocón, solo que este tirado en el piso con una boba sonrisa y parecía estar dormido.
-Fue en parte mi culpa Pa… - Estoico miro a su hijo y luego el lugar –Estaba armando uno de mis inventos y los gemelos lo hicieron estallar-
-¿Los gemelos?- Pregunto el hombre.
-Si ellos… ¿Qué? ¿Dónde?- Hipo miro por todo el lugar y no había rastro de ambos demonios de cabellera rubia. Al parecer se habían ido en cuanto vieron la llegada del jefe.
-Bueno… si ellos tuvieron que ver no me sorprende el desastre. Pero aún tengo una duda-
-¿Si?- Estoico señalo a su amigo tendido en el suelo y, al aun en Shock, Chimuelo.
-Ha… Bueno, creo que Bocón fue golpeado en medio del desastre y el pobre de Chimuelo se despertó en medio de una lluvia de tuercas-
-Bien… entiendo. Creo que lo mejor será llevar a Bocón con Gothi, que calmes a tu dragón y limpiar esto-
-Sí, lo sé. Tu llévalo a Bocón a que lo vean y yo hare el resto-
-Bien hijo. Gracias por ayudarme- Dijo palmeándolo en la espalda y llevándose al inconsciente herrero con ayuda de otro vikingo.
Hipo se pasó el resto de la tarde limpiando pero lo que más le costó fu hacer reaccionar y calmar a su pobre dragón. Chimuelo en verdad se había asustado.
Al esconderse el sol las estrellas adornaron el cielo nocturno y para ese momento al pobre chico solo le faltaba ordenar un par de cosas que bien podría hacer a la mañana siguiente. Pero había avanzado mucho gracias a Chimuelo que lo ayudo. Al final se disponía a salir de la fragua cuando…
-Hola-
-Astrid- Dijo sorprendido –Hola ¿Qué haces aquí?-
-Me entere de lo que paso. ¿Tu padre no te mato?-
-Nha creo que sigo vivo- Astrid se rio y lo miro a los ojos.
-Hablo en serio-
-Solo se llevó a Bocón con Gothi, me pidió que calmara a Chimuelo y luego me ofrecí a limpiar. Eso es todo-
-De haber sabido antes habría venido a ayudarte-
-No es problema. Ya casi termino y en la mañana seguiré con lo poco que me falta-
-Entonces deja que venga a ayudarte mañana-
-No es necesario Astrid. En serio-
-No al contrario, quiero hacerlo. Además así podremos tener la charla que estoy segura no podrá haber esta noche-
Hipo le sonrió agradecido. Como siempre ella estaba atenta a todo y debía de saber que ahora se encontraba muy cansado.
-¿Mañana a las diez te parece bien?- Pregunto él.
-Me parece perfecto- Dijo con una sonrisa. –Hasta mañana Haddock-
-Hasta mañana-
Astrid se marchó y lo dejo solo viendo en dirección en la que ella se fue. Chimuelo lo sacudió para despertarlo de su ensoñación y así ambos se dirigieron a su casa, pero en el camino el dragón encontró unas luciérnagas a unos cuantos metros de donde estaba Hipo y se puso a jugar con ellas tocándolas con una pata. Mientras, Hipo lo miraba jugar divertido.
-Veo que metiste la pata hoy Haddock-
Hipo se dio la vuelta encontrándose con Adrián detrás suyo.
-¿A qué te refieres?-
-En la fragua. Es de lo que todos hablan. Otra gran invento de Hipo que extrañamente salió mal- comento con falso asombro y una risa. -¿Cuánto tiempo crees que tarde tu padre para darse cuenta que eres un fracasado?- Hipo solo lo miraba expectante de sus palabras, Adrián le estaba dando más le dolía –Yo digo que en poco tiempo todos verán que sigues siendo el mismo inútil. Todos se darán cuenta que sigues siendo Hipo- Adrian se le acerco y lo miro con una sonrisa socarrona, entonces le susurro -Disfruta lo que ahora tienes porque no durara mucho. Los amigos, el orgullo de tu padre, el respeto del pueblo, todo esto es solo un sueño-
El chico se fue y dejo a Hipo solo con sus pensamientos en mitad de la noche, entonces llego Chimuelo y lo vio con la mirada perdida, la respiración rápida y lo vio comenzar a correr desesperadamente hasta su casa.
Gracias al día tan largo y pesado y a la hora que era, Estoico estaba dormido, lo cual Hipo agradecía ya que no quería hablar con nadie. Solo subió corriendo a su habitación seguido del dragón y comenzó a caminar por todo el cuarto con mil pensamientos en su mente. Chimuelo lo vio y se acercó a él. Toco su mano con su cabeza para llamarle la atención he Hipo se dio la vuelta, se agacho a su altura, lo miro y lo abrazo.
Las palabras de Adrián lo habían lastimado. Qué pasaría si todo eso era un sueño, si todo lo que estaba viviendo era una total farsa. Si de un momento a otro volvía a abrir los ojos y estaba de nuevo en esa época en la que no tenía amigos, era una vergüenza, nadie lo quería, era un inútil, pero sobre todo, no tenía a Chimuelo.
No quería que eso pasara, abrazo a su dragón y mejor amigo aún más fuerte y dejo que las lágrimas salieran. Esas lágrimas que había estado acumulando por 15 años y otras nuevas que se habían formado recientemente.
Esa noche Hipo durmió con Chimuelo, en la roca que había conseguido para él, abrazándolo fuerte y descargando todo lo que sentía y sintió en su vida. No quería dejar ir a su mejor amigo, no quería despertar y que resultara que todo lo bueno de su vida era solo un sueño.
Y Chimuelo estaría ahí para él, lo ayudaría en todo lo que necesitara y lo haría sentir mejor. Porque para eso estaban los amigos y los hermanos…
Bueno… he aquí el capitulo 2. Taaaal vez algunos no entiendan el titulo de este cap, pero yo sip. Pregunten si hay dudas.
Y si, sé que me tarde de lo lindo para publicar. Pero estaba de vacaciones, ¡en el campo!, ¡no había señal! ¡ni Internet!. Y tuve una horrible experiencia con ¡cucarachas! feas, horribles, grandes ¡Voladoras! ¿Por que pueden hacer eso? y también arañas del tamaño de mi mano!
Sé que últimamente me tardo en publicar pero voy a intentar hacerlo en los fines de semana. Además cada capi dura unas 12 hojas de Word, creo que vale la pena
Espero que les hayan gustado los pequeños momentos Hiccstrid, desde ya les digo que nunca escribí romance pero voy a hacer lo que pueda. Estoy aprendiendo y en resumen todos mis moderns AU que tengo planeados son puro romance Hiccstrid.
Gabriel y Alejandra. Rengellopez: Bueno, aquí ya di un vistazo de problemas emocionales, pero es solo el comienzo muajaja. Y no sé si tengas que prepararte psicológicamente para no llorar, no creo tener el poder de lograr eso. O tal vez sea que nunca lloro leyendo o viendo pelis :P Y sip, me diste una gran idea. Pero sin ella tal vez este fic habría acabado así que voz y tu bocota me salvaron ;)
Gracias a: LucyNamiKagome por poner mi fic en tus favoritos, me alegra mucho que te guste. Me haces feliz con este pequeño gesto.
Gracias por los followers a: soyuntaco00 y Gabriel y Alejandra. Rengellopez, no tienen idea de lo feliz que me pongo con cada review , favorito, y follower. Cada vez que leo uno me pongo a saltar de felicidad :D.
Adoro los hermosos reviews que me dejan, agradezco a todos por todo, inclusive me emociona ver cuántas personas leen mi fic . Los amo a todos y nos leemos en el prox capi.
CHAU. CHAU.
¿REVIEWS?
