CAPITULO 5: ENVIDIA Y SABOTAJE PARTE 3

How To Trein Your Dragon no me pertenece, yo solo escribo este fic por diversión. Si algún personaje no pertenece a la película es invención mía.

Chimuelo veía como su hermano, niño y mejor amigo caía poco a poco. Pero él siempre estaría para lanzarse al vacío junto a Hipo. Cada vez que lo viera caer, lo seguiría, el muchacho lo montaría y ambos saldrían volando olvidando todos los problemas. Porque volar era lo que los ayudaba a aclarar su mente, a sentirse mejor y ver las cosas de otra manera.

Aun recordaba cómo había luchado Hipo para que se dejase montar. El pobre chico termino corriéndolo por toda la cala. Pero no se rindió, intento hasta el último momento y logro su objetivo. Y lo mismo hizo cuando aprendían a volar juntos. Fue intento tras intento, caída tras caída, pero no se rindió. Y al final ambos terminaron derrotando a un dragón gigante y logrando la paz entre vikingos y dragones.

Lo mejor de todo es que a Hipo le gustaba intentar, le gustaba esforzarse. Y eso era algo que pocos o nadie poseía.

Ver el trabajo de su amigo en el piso y destruido, era horrible. Chimuelo no se tragaría el cuento de que no había funcionado, pero al parecer los aldeanos he Hipo sí.

El dragón se acercó al artefacto y lo olfateo, luego giro su vista al chico que aún estaba sentado en la pila de escombros con las manos en sus ojos. Hacia como veinte minutos que estaba así. El dragón se le acerco con cautela y le movió con su cabeza, uno de sus brazos. Pero Hipo ni se inmuto. Entonces lo volvió a golpear un poco más fuerte, provocando que el brazo del chico se resbalara de su rodilla y así obligarlo a verlo.

-¡¿Qué?!- Pregunto fastidiado. Y con atisbos de lágrimas silenciosas en su rostro y mejillas.

Chimuelo le señalo el escudo tendido en el suelo y lo miro a él con ojos suplicantes y un pequeño rugido de ruego como diciendo "Inténtalo".

Hipo entendió a su amigo a la perfección pero no tenía caso, no había caso.

-Es inútil- Respondió con la mirada baja y volviendo a cubrir sus ojos.

Chimuelo volvió a rugirle suplicándole. Porque si iba a caer por lo menos que no fuera por su voluntad, que no lo permitiera y que en todo caso le dejase salvarlo.

En definitiva Hipo necesitaba un vuelo nocturno. Pero antes había que limpiar el desastre. El dragón se acercó a las cenizas de la paja quemada y comenzó a acumularla en una montaña, barriéndolas con su cola. Luego se acercó hasta una carreta destruida y levanto la madera con la cabeza, arrastrándola hasta una esquina para que Hipo tuviera todo acumulado al momento de repárala. Pero mientras lo arrastraba choco la madera contra la pared del depósito provocando que se golpeara la cabeza bruscamente contra los tablones que arrastraba.

Al escuchar el golpe el chico levanto la cabeza y se sorprendió al ver a su dragón limpiando todo. Entonces las lágrimas fueron reemplazadas por sorpresa.

Chimuelo arrastraba la madera y barría las cenizas. Lo estaba ayudando.

El animal percibió la mirada de Hipo y se le acerco con una sonrisa. Pero hubo algo que lo impresiono aún más. Un Gronckle aterrizo cerca de ellos y lo miro como Chimuelo, sonriente y dispuesto. Luego llego un cremallerus, un Nadder, un Pesadilla monstruosa, un terrible terror, cortaleña, colmillo afilado, clava garras y más. Al poco tiempo la plaza estaba llena a rebosar de dragones de todas las especies, que lo miraban de una misma forma. Expectantes, felices, dispuestos, amigables…

Hipo paseo su mirada por cada uno y hasta pudo distinguir a los dragones de sus amigos entre ellos. Su sensación de vacío se acabó, sus lágrimas fueron remplazadas por una sonrisa. Y sus ojos volvieron a brillar…

-¡Hay que hacerlo!-

Entre todos los animales colaboraban entre si para ayudar al chico a terminar rápido con su trabajo. Algunos recogían la madera y la acumulaban, para luego llevarla a la carpintería de Berk, donde seria re utilizada. Otros barrían las cenizas, algunos sostenían bolsas grandes bien abiertas para ponerlas dentro; ya les encontrarían un uso luego. Los demás perseguían algunos animales como gallinas y ovejas para llevarlas hasta su granja. Al parecer los vikingos no habían logrado atraparlos todos.

Hipo acumulaba junto a su amigo la madera que podrían usar para arreglar el depósito. Era increíble como todos los dragones colaboraban junto a él para ayudarlo a terminar. Al parecer se había ganado la confianza de todos ellos…

Pero mientras hacia sus cosas no se dio cuenta de que Chimuelo le señalo a un dragón su destruido escudo y este lo tomo con sus garras y se lo llevo.

Después de un rato habían hecho un gran avance. Hipo ignoraba que hora era, pero por la posición de la luna y el cielo que comenzaba a aclarecerse podrían ser como las cuatro. Sin embargo los dragones no mostraban síntomas de cansancio, es más, trabajaban arduamente sin intenciones de parar. Ni siquiera él mismo se sentía cansado, podría seguir lo más bien. Pero estaba seguro que al llegar a su cama quedaría desplomado durmiendo como si no hubiese mañana. Y lo dragones también.

Él jamás sería capaz de abusar del cariño de esas magnificas criaturas para llegar a hacer más rápido su trabajo. Y menos al ver a un pequeño Terrible Terror bostezar con cansancio. El chico se le acercó, arrodillándose a su lado y le acaricio la cabeza.

-Creo que ya fue suficiente por hoy- Dijo levantando su vista. Los dragones le vieron y terminaron rápidamente de hacer su parte del trabajo. Para luego irse volando uno a uno a descansar.

Algunos incluso se le acercaron y rozaron su cabeza contra la suya en busca de unos mimos antes de irse a dormir.

Al volver a estar solo con Chimuelo, Hipo lo miro con una sonrisa. Aún faltaba por terminar, pero no estaba solo. Los dragones lo adoraban, y entre todos se reunieron para ayudarlo. Y si lo hicieron era por algo.

Tal vez el escudo no funciono. Pero eso no quería decir nada.

-Vamos amigo. Es hora de dormir-

Chimuelo le sonrió con la lengua afuera y se dejó montar para ir a casa. Y mientras iban sentían el gélido aire acariciarles el rostro, el camino no era muy largo hasta llegar, pero era suficiente como para dejar que el viento se llevase sus problemas.

Al llegar, Hipo bajo del Furia Nocturna, tomo una profunda bocanada de aire y abrió la puerta. La casa estaba a oscuras. Su padre ya se había ido a dormir, pero el chico noto un tarro sobre la mesa y una botella de hidromiel.

Jinete y dragón subieron las escaleras. Al llegar a su cuarto, el chico miro a Chimuelo, se agacho y sostuvo su cabeza, dándole mimos y un profundo gracias. Luego los dos se fueron a dormir, llegando al mundo de los sueños en cuanto se acostaron.

A la mañana siguiente, Estoico se despertó temprano. Estaba un tanto cansado ya que se había acostado tarde.

Esa noche, cuando llego luego del… fiasco. Lo primero que hizo fue desplomarse en una silla y tomar un tanto de hidromiel.

No iba a mentir, se sentía mal por como trato a su hijo. Y la forma en la que le grito frente a todos… no tenía perdón, ni escusa. Pero tenía miedo. Sí, él, el gran Estoico el Vasto tenía miedo. Tenía miedo de volver a la época en la que no pasaban ni dos minutos desde que empezaba el día, que Hipo ya estaba destruyendo todo. Sabía que no lo hacía intencional. Y pensaba que su hijo tenía una gran mente he imaginación.

Pero… por Thor, parecía ser que Loki estaba constantemente al lado de Hipo. A donde fuera que el chico llegase BUM, caos total.

Estoico iba a disculparse con su hijo, aunque se le hacía raro, ya que ellos nunca tuvieron una relación muy…

En realidad nunca tuvieron una relación. Solo eran dos personas que compartían techo. Y eso estaba cambiando, pero luego… el desastre volvió a reinar.

El jefe subió a la habitación de su hijo y lo vio desplomado en la cama durmiendo. Ignoraba hasta que hora se había quedado Hipo trabajando en el parque central, pero al parecer había sido hasta tarde. Si él mismo se había quedado hasta la una despierto en el comedor, quien sabe cuántos minutos u horas más tarde llego el chico.

El hombre pasó una mano por el pelo de su hijo y se dispuso a bajar para comenzar el día como jefe.

Aun quería seguir reparando ese vínculo con Hipo que se había roto hace mucho tiempo. Y lo harían, Estoico se disculparía con su hijo. Tal vez aun tendría que cumplir su castigo, pero las cosas entre ellos no estarían mal.

O eso pensaba.

Porque imaginarse como quieres que pasen las cosas es muy sencillo, pero al momento en que pasan… las cosas pueden salirse de tu control.

OOOooooOOO

Cuando se despertó sentía todo el cuerpo adolorido por el trabajo y las emociones vividas en la noche anterior. Y aun debía seguir trabajando. Tenía que arreglar la carreta y otras cosas que habían salido destruidas.

Hipo se levantó con pesadez de la cama y se dirigió al balde de agua para lavarse la cara. Al darse la vuelta, vio a Chimuelo que aun dormía plácidamente sobre su piedra; Y decidió mejor dejarlo descansar un rato más. Cuando el dragón despertase iría buscarlo. Aunque no pudo evitar sentir envidia del dragón, ya que este dormía profundamente hecho un bollo y no tenía intenciones de despertar en un largo tiempo.

El chico dejo sus pensamientos de lado y salió de la casa rumbo a la herrería. Ya que el hecho de cumplir con su castigo no quería decir que debía dejar de trabajar.

Hipo caminaba sin apuros por las calles de Berk. Aún era temprano por lo que no todos estaban despiertos. Sin embargo las pocas personas que andaban por la calle, lo miraban y susurraban entre si.

-Mira quien viene ahí-

-¿Escuchaste lo que pasó ayer?-

-Todos saben lo que paso-

-Es increíble que ese chico nos allá salvado a todos de ese dragón-

-Todo el trabajo lo hizo el furia nocturna, la aldea entera lo sabe. Él solo era un estorbo sobre la espalda del animal-

-Eso es verdad. ¿En realidad crees que sea hijo de Estoico?-

-Cada día cuesta más creerlo-

Hipo escuchaba cada palabra de lo susurrado por los vikingos, ya que la discreción no estaba en el fuerte de estos, pero fingía indiferencia o que no se daba cuenta de los murmullos. No dejaría que sus palabras lo afectaran. Él aun recordaba lo pasado en la noche con los dragones. Y si se había ganado tanta confianza de parte de estos, era porque algo especial tenía.

Tan sumido iba en sus pensamientos que no se dio cuenta de un grupo de 4 chicos de unos 18 años que se dirija hacia él.

-Un minuto ahí, pescado- Dijo uno de ellos sosteniéndolo del hombro; Adrián.

Hipo solo lo miro esperando a que siguiera.

-¿Chicos escucharon lo que pasó ayer?- Pregunto a sus amigos.

-¿Quién no?- Contesto otro.

-¿Cuánto tiempo te quedaste arreglando el desastre? Esas ojeras dicen mucho-

-¿Qué quieren?- Pregunto Hipo fastidiado.

-Solo hablar un rato. Dinos Haddock ¿Cómo haces para destruir Berk en menos de cinco minutos?-

Hipo dio un pesado suspiro y trato de irse. Pero entre dos de ellos lo agarraron cada uno de un hombro empujándolo hacia atrás.

-Aun no terminamos contigo vergüenza.- Le espeto el pelinegro.

-¿Qué quieren?- Volvió a preguntar ya cansado y fastidiado. Si algo había aprendido Hipo en la noche, es que no debía sentirse menos. Si los dragones lo valoraban entonces él también lo haría.

A Adrián no le gustó nada como le hablo el chico. Entonces lo sujeto del hombro con una mano y le apretó fuerte.

-Ahaaag- Se quejó Hipo del dolor. Con su mano sobre la del pelinegro, en la que le apretaba el hombro, tratando de que lo soltase.

-A mí no me hablas así Haddock- Le advirtió apretando más el agarre. –Ten mucho cuidado. No querrás caerle mal a tu futuro jefe- Finalizo con una sonrisa socarrona, pero sin soltarlo.

Hipo lo miro confundido, sin entender del todo sus palabras. En parte segado por el dolor punzante en el hombro y porque de por si sus palabras no tenían sentido.

El chico lo tiro al piso de un empujón. Y suplanto el agarre de su mano, por su pie, manteniéndolo así a Hipo en el suelo sin poder levantarse. Y aun con el hombro adolorido, ya que además había caído sobre una piedra que se le clavaba justo en el hombro que estaba siendo pisado.

-Cuidado Haddock- Le dijo entre dientes, aumentando la fuerza de su pie en el hombro. Mientras Hipo se tragaba sus quejidos de dolor para no darle gusto. Y se preguntaba cuando se cansaría de pisarlo y se iría.

Entonces la sonrisa de Adrián se esfumo y comenzó a ver un punto lejano detrás del chico.

Hipo vio caer una sombra detrás de él que lo cubría por completo y lo distinguió de inmediato. Entonces un rugido se escuchó y Adrián y sus amigos se fueron. Pero el primero a regañadientes y mirándolo con odio.

-No siempre tendrás a tu lagartija nocturna para defenderte Haddock- Y se fue con el resto, dejándolo tendido en el suelo.

-Gracias amigo- Le dijo a su dragón, sosteniéndose el hombro adolorido. Chimuelo froto su cabeza contra la suya y lo ayudo a levantarse. Luego ambos siguieron con su camino hasta la forja, sin interrupciones.

El Furia Nocturna había estado durmiendo pero al despertar se dio cuenta de la ausencia de su jinete y salió a buscarlo, encontrándose con la situación. Y si dudarlo fue a ayudarlo.

Al llegar a la fragua Hipo saludo al herrero con un muy animado "Hola Bocón" Y comenzó a hacer su parte del trabajo con las sillas.

El hombre había estado mal, pensando en cómo debía de sentirse su aprendiz por lo ocurrido en la noche anterior. Y está de más decir que se sorprendió de sobremanera al escucharlo y verlo tan animado.

Pero tan equivocado no había estado. La verdad es que por dentro hipo era un mar de pensamientos. Era demasiado sencillo fingir que nada le ocurría y todo estaba bien, pues ahora dudaba si los chicos querrían seguir siendo sus amigos después de lo ocurrido, y debía hacer algo para que el pueblo volviera a tener fe en él.

Y las palabras de su padre se repetían en su mente una y otra vez…

Tenía miedo, no lo iba a negar. Pero si dejaba que el miedo lo domine entonces no podría hacer nada para volver a los días en los que era querido por el pueblo… y su padre. Tenía que hacer algo, necesitaba hacer algo.

Pero mientras tanto cumpliría con su trabajo en la forja y en sus ratos libres arreglaría el desastre. Sin embargo, no quería trabajar directamente en el depósito, o por lo menos no durante el día. Se sentía mal de que todos lo miraran con odio y desprecio mientras cumplía su castigo. Por eso se ocupaba de arreglar todo durante la noche. Así había hecho siempre.

En tanto trabajaba, Hipo ignoraba el odio que crecía en el pecho de Adrián. Luego de su encuentro con la furia nocturna, había llegado a la plaza central de Berk. Y era increíble el avance que mostraba el lugar. Ese chico no pudo haberlo hecho o por lo menos no solo.

Y Estoico pensaba igual, estaba impresionado de lo rápido que Hipo avanzo arreglando las cosas. Era de notarse que había trabajado arduamente durante la noche. Lo que quería decir que había llegado muy tarde a casa.

OOOooooOOO

Hipo estaba arreglando en la fragua una de las carretas. Era el rato libre que tenían para comer y descansar, por lo que lo tomo para trabajar. Pero su mente estaba ocupada pensando en salir a volar.

-¡Patán!- El grito de Astrid prácticamente se escuchó por toda la aldea. El pelinegro la sorprendió con su dragón y casi hace que se caiga.

-¿Qué pasa hermosa? ¿Te sorprendí? Apuesto a que no podrás alcanzarnos-

Ambos comenzaron una carrera a la cual no tardaron en unírseles los demás chicos. Hipo los miraba divertirse y deseaba poder estar allí con ellos. Al bajar su mirada se encontró con que Chimuelo también los observaba volar. Y el castaño pudo percibir el brillo en esa mirada verdosa, que ansiaba el cielo tanto como él.

-Tranquilo amigo. Si todo sale bien con la reparación del depósito, esta noche prometo que iremos a volar-

El dragón lo miro esperanzado y se le acerco curioso a ver como reparaba la carreta…

En tanto, Estoico estaba evaluando los daños en el depósito. A pesar de todo no podía evitar enfadarse con su hijo.

Si no conseguían provisiones y rápido, se verían obligados a adelantar la cosecha y se quedarían sin suministros para cuando acabase el invierno. Debía enviar y rápido a un grupo de vikingos a que pescaran y tendría que preparar cartas a aldeas vecinas y aliadas para que los ayudasen con provisiones en verduras. Todo eso le tomaría mucho trabajo y ya podía sentir el dolor de cabeza.

-Jefe- Estoico se dio vuelta ante el llamado y se encontró con Cubeta. Un hombre de barba y pelo rubio que tenía una cubeta en su cabeza y estaba demás decir que no era muy inteligente –Abono y yo necesitamos de su ayuda. Ha pasado algo con el ganado-

Genial otro problema.

El jefe dejo que el hombre lo guiara hasta su granja. Y al llegar solo encontró a Abono, un amigo y compañero de cubeta, con pelo castaño y barba del mismo color. Solo que a diferencia de su amigo este tenía el clásico casco vikingo en su cabeza.

-Qué bueno que llega jefe-

-¿Qué sucede?-

-¿Acaso no lo ve jefe?-

Estoico dio una mirada al lugar, pero no noto nada inusual. Gallinas caminando, Yaks pastando, Jabalíes comiendo ¿Qué estaba fuera de lugar? No tenía tiempo para lidiar con los disparates de esos dos y el dolor de cabeza estaba incrementando. Y si algo sabía todo Berk es que cuando el jefe tiene un dolor de cabeza es mejor mantenerse lejos, porque puede ser muy irritable y se enoja con facilidad.

-No, no lo veo- Respondió ya irritado.

-Exacto, no lo ve-

-Abono no tengo tiempo para esto. Si algo pasa mejor ya déjense de rodeos y hablen-

-Faltan animales jefe- Respondió Cubeta. Y Estoico cambio su expresión un segundo a una de desconcierto.

-Nosotros pensamos que en el caos de ayer tal vez un dragón se alteró y rompió la puerta del corral sin querer. Haciendo que los animales escapasen-

Esas palabras solo enfurecieron al jefe. Y su mirada de desconcierto cambio a una de enfado, enfado con su hijo. Porque si Hipo no hubiera ocasionado tal desastre nada de esto estaría pasando.

-Y eso no es lo peor jefe- Dijo Abono.

Ambos hombres llevaron a Estoico hasta la parte del corral que estaba rota. Y si en efecto la puerta prácticamente había sido arrancada. Pero lo peor era que las huellas de los animales se dirigían al bosque. El cual era muy grande y había dragones salvajes. Si no los encontraban, ese invierno seria de los más difíciles en Berk. Sobre todo porque tal estación siempre solía comenzar con una tormenta.

Los tres hombres se fueron del lugar, sin notar al chico pelinegro que se asomaba detrás de la casa con una sonrisa maliciosa.

Adrián le había dicho a su dragón que destruyese la puerta del corral y así culparían a Hipo. El dragón en su inocencia no entendió porque su jinete quería eso, pero obedeció sin chistar.


Hipo en verdad estaba cansado y adolorido. No solo por lo trabajado en la noche reparando el pueblo, sino también porque por ese motivo llego tarde a casa, durmió poco, en la mañana se encontró con Adrián y este le lastimo el hombro, luego trabajo en las sillas de montar en la herrería, siguió trabajando arreglando cosas que fueron destruidas el día anterior y tuvo el entrenamiento con Bocón y sus compañeros en el ruedo.

Esa tarde practicaron como usar armas y escudos. Pero además a Patán se le ocurrió hacer bromas sobre el incidente del día anterior.

Hipo había llegado al ruedo, cada parte de su cuerpo le pesaba de lo cansado que se encontraba y le costaba mantener los ojos abiertos. Bajo de Chimuelo y entro al lugar donde ya estaban todos sus compañeros.

-Muy bien chicos- Dijo Bocón –Ahora que están todos podremos comenzar. Hoy les enseñare como protegerse con el escudo y usar armas de batalla-

-Hipo sabe usar un escudo que puede hacer ambas cosas. ¿Eso lo descalifica o…?- Dijo Patán, provocando las risas de los gemelos. Mientras que Bocón no lo escucho, y Astrid y Patapez lo miraron enojados. Pero Hipo solo lo ignoro, ya se había preparado psicológicamente para todas las bromas que su primo fuese capaz de hacer.

Bocón les mostro un balde con papeles dentro, donde tenían los nombres de diferentes tipos de armas. Y uno a uno se acercó a sacar uno para saber que le tocaría. Primero fue Patapez al que le toco la lanza, luego los gemelos y a cada uno le toco la espada, a Patán le toco el martillo, a Astrid curiosamente el hacha y a Hipo… el mazo.

La verdad habría preferido algo como la lanza que tenía Patapez, pero su mente no estaba para quejarse en aquel momento. Estaba cansado por estar trabajando sin descanso últimamente. Sentía que a su cerebro se le ocurrió tomar unas vacaciones y se olvidó de llevárselo a él.

-Y tras esas instrucciones podemos comenzar-

-¿Instrucciones? ¿Qué instrucciones?- Pregunto en un susurro a Astrid.

-¿Qué acaso no escuchaste?- Lo reto.

-N-no yo… me distraje-

-Cópiame a mí- Murmuro.

Hipo había estado tan perdido en sus pensamientos que ignoro por completo a Bocón. En esos momentos agradecía en verdad tener una amiga como Astrid. Al parecer lo que Bocón les dijo fue que antes de comenzar con el arma que les toco les enseñaría a usar cada una de los diferentes tipos que había en el balde. Y no solo se perdió de eso sino que también de la explicación, de cómo atacar con tal arma, que les dio.

Comenzaron todos con el hacha golpeando el aire. Y aunque no tenía muy en claro lo que debía de hacer el hecho de copiar a Astrid le ayudaba bastante. Pero eso no quería decir que no le costase levantar el instrumento. En síntesis estaba entrenando de la misma forma en la que lo habría hecho si escuchaba.

Luego procedieron a practicar con el escudo, que también le costaba levantar y Patán no tuvo mejor idea que decirle que en aquellos momentos apuesto que su escudo sería de gran ayuda. Y Brutacio lo remato diciendo que de gran ayuda para destruir el ruedo.

Y el hombro adolorido no le ayudaba tampoco en nada. Ya que justo Adrián le había lastimado el izquierdo. Entonces estaba aún más complicado para levantar el hacha y escudo. Pero se tragó cada quejido y siguió entrenando a fuerza de voluntad. La verdad es que no tenía ni ganas de ver cómo debía de estar ese hombro.

Resumiendo, fue un entrenamiento horrible. Que al terminar casi le dan ganas de saltar y festejar. Y no lo hizo solo porque ahora sus músculos dolían, estaba muy cansado y no habría quedado bien que lo hiciera…

Ahora acababa de llegar a la fragua y estaba desplomado en una silla con los ojos cerrados tratando de tener solo dos minutos para que su cuerpo se relajase.

-Hola- Escucho una suave voz y abrió los ojos sin moverse de su lugar, ya a sabiendas de quien se trataba.

-Hola Astrid. ¿Qué te trae aquí?- Pregunto irguiéndose mejor en la silla.

-En realidad nada muy importante…- Respondió ella entrando al lugar y sentándose en una mesa que estaba justo en frente de él –Solo… venia aquí a ver cómo estabas. Te note muy distraído hoy. ¿Hipo te encuentras bien?-

-Sí, solo… estoy algo cansado-

-Sí, se notó. ¿Por qué mejor no… descansas un rato?-

-Aún tengo que trabajar-

-Si pero eso no quiere decir que no puedas descansar-

-Prefiero terminarlo todo rápido. Aún tengo que seguir cumpliendo con el castigo-

-Hipo- Le dijo irritada a modo de regaño.

-Astrid- Respondió imitándola.

La chica frunció el ceño y suspiro rendida.

-Hipo… solamente son cinco minutos de descanso-

-Estoy descansando-

-Estar tirado en una silla no es estar descansando- Le dijo elevando un poco su tono de voz.

-Dormiré en la noche-

-Hipo no…-

-¡Hipo!- Un potente grito interrumpió su discusión. Y el nombrado se levantó como resorte de su lugar. -¡Hipo!- Se escuchó esta vez más cerca. Y se pudo distinguir en ambos gritos la potente y enojada voz de Estoico.

-Genial… tiene migraña- Dijo el chico y otro grito se escuchó –Y se las agarrara conmigo-

-¡Hipo!- Estoico entro al lugar hecho una furia –Los animales de la graja de Abono y Cubeta escaparon-

-Y…-

-Y todo por la catástrofe que provocaste ayer. Quiero a cada uno de esos animales a donde pertenecen para antes de que caiga el sol y es una orden y parte de tu castigo- El jefe se fue sin siquiera haber notado la presencia de la atónita Astrid. En verdad cuando el jefe se enojaba era de temer. Pero Hipo ni se inmuto ya conociendo el carácter explosivo de su progenitor.

El chico corrió su mirada para ver a su amiga. Quien se había puesto de pie inmediatamente y estaba firme y rígida como un soldado y además tenía los ojos bien abiertos viendo en dirección hacia donde se había ido el jefe.

Hipo rio por lo bajo, pero fue suficiente para sacarla de su trance a la chica y que lo mirara con enfado.

-¿Qué?- Pregunto Bruscamente. El chico solo negó con la cabeza divertido.

-Como ves… tengo que seguir cumpliendo mi castigo. Y me veré obligado a descansar en la noche-

-Un minuto- Dijo ella olvidando su enfado y deteniendo la salida de su amigo de la forja. Quien la miro esperando a que siguiese. –Puedo ayudarte. Así terminaras antes-

-Puedes pero no debes. Mi padre me lo dio como parte del castigo-

-Pero jamás dijo que no podías recibir ayuda-

-Astrid…-

-Vamos Hipo acepta. No lo descubrirá y si lo hace, bien… yo me lo habré buscado. Adema no puedes impedir que lo haga y tú lo sabes-

Hipo suspiro rendido y bajando la cabeza. Luego se dirigió a la salida a sabiendas que ella lo seguía…

Y para el atardecer ambos chicos ya tenían a todos los animales en su corral, el cual también tuvieron que reparar para que no volviesen a escapar.

Hipo y Astrid tuvieron que preguntarles a Abono y Cubeta cuantos animales se les escaparon y si estos tenían alguna marca con la cual diferenciarlos.

Los yaks que se escaparon habían sido unos diez y estos tenían un circulo en el lomo el cual los identificaba, al igual que los jabalíes, solo que de estos escaparon doce. Pero las gallinas no tenían marca y habían escapado quince. Sin embargo no fue difícil encontrarlas ya que no era algo común ver gallinas en el bosque.

Y así llegaron con todos los animales sanos y salvos justo a tiempo.

Astrid se fue antes de que llegase el jefe. Y este cuando fue a revisar que todo estuviese según lo planeado, aún tenía esa terrible migraña. Solo le hecho una ojeada a los animales y se marchó sin decir palabra.

Hipo suspiro y tras despedirse de ambos hombres, marcho con Chimuelo hasta la forja. Allí adelanto un poco de trabajo con las sillas y también estuvo hablando un rato con Astrid, en lo que la noche caía completamente en Berk para poder trabajar.

Y cuando la plaza quedo desierta comenzó la reparación. Por suerte el incendio del depósito lo pudieron apagar a tiempo y el edificio no sufrió tantos daños. Lo que le facilitaba a Hipo las cosas. Pero lo único que no pudieron salvar fue lo que el chico no les podía proporcionar; la comida para el invierno.

Como en la noche anterior, los dragones llegaron y ayudaron al chico con el trabajo. En esa ocasión, Hipo pudo diferencia a Kematian; el dragón de Adrián. No le sorprendió al castaño, ya que el dragón era muy bueno y todos lo querían en el pueblo. Lo último que se imaginaria es que terminaría siendo montado por el pelinegro. Aunque tampoco se habría imaginado que ese chico terminaría montando un dragón y menos uno tan bueno como lo era, el ahora llamado, Kematian. Pero Hipo prefería llamarlo Kem cuando nadie lo escuchaba.

El castaño siguió arreglando el depósito con ayuda de las maravillosas criaturas. Sin darse cuenta que era observado por Adrián y este en su odio para con el muchacho ni cuenta se daba que su dragón lo ayudaba alegremente. El pelinegro estaba que hervía de la furia. ¿Cómo hizo el inútil para que esas lagartijas hicieran todo eso por él? En definitiva esto no podía quedarse así, y seria esta misma situación, que tanta alegría le causaba al castaño, la misma que lo hundiría.

-Muy bien. Creo que ya fue suficiente por hoy- Dijo el castaño a los dragones –Vallan a descansar se lo merecen. Gracias- Los dragones volaron y cada uno se fue a dormir. Como la noche anterior, habían terminado tarde, pero probablemente la noche siguiente lograrían por fin terminar con todo de una vez.

Y como a Hipo aún no se le había ocurrido que hacer con las cenizas, opto porque los dragones las llevasen a la cala.

Una vez que todos se marcharon, el chico se desplomo sentado sobre un cajón de madera. Estaba muy cansado y adolorido. Solo tenía ganas de una larga, cómoda y bien merecida siesta, pero aún tenía un asunto pendiente.

Chimuelo se le acerco a su jinete y este le acaricio la cabeza.

-Hola amigo. Hey no creas que me olvide de mi promesa. Aún tenemos pendiente ese vuelo nocturno-

Chimuelo le gruño en desapropiación y negó con la cabeza. Él también quería salir a volar pero Hipo estaba muy cansado y la seguridad de su hermano estaba por sobre todas las cosas. Y ahora el chico necesitaba descansar. Había estado trabajando mucho y sin un buen descanso desde la noche anterior.

-Hey tranquilo amigo. Estaré bien. En realidad yo también tengo ganas de volar y lo sabes. Vamos será genial- Lo animo el chico, sosteniendo su cabeza y dándole mimos. Y tras convencerlo, Hipo monto al dragón y emprendieron vuelo al estrellado cielo nocturno, en el cual eran invisibles para todos excepto para las estrellas. Que alumbraban su camino y los veían volar con libertad y sin restricciones.

En cuanto sintieron el gélido aire acariciar sus rostros, ambos sabían que no querían bajar y no lo harían en un largo tiempo.

Ambos volaron apreciando la belleza nocturna de Berk. Hasta que salieron en dirección al mar abierto, a toda velocidad. Como sentían que hace rato no hacían.

La velocidad del Furia Nocturna cortaba el aire cuando pasaba volando. Y si alguno de los dos aún estaba un poco cansado, cualquier rastro de sueño se esfumo cuando el dragón pasó por debajo del agua, también a toda velocidad.

Y así estuvieron un largo rato. Volando entre acrobacias o solo una carrera contra un oponente imaginario.

Y al volver a la plaza, en cuanto tocaron tierra, la adrenalina los abandono para abrir paso al sueño. Ambos ignoraban que hora seria, pero posiblemente eran cerca de las cinco o seis de la mañana. Pues ambos cayeron rendidos, dormidos frente al depósito.

OOOOoooOOOO

Hipo sintió unos toques en su hombro, era molesto. ¿Acaso no lo podían dejar dormir en paz? Los toques siguieron y aparte de eso sintió como de repente la luz le daba de lleno en el rostro. El chico se giró y quedo boca abajo, utilizando sus brazos como almohada.

-Apaguen la luz- Rogo.

-Eso está difícil si tenemos en cuenta que estamos hablando del sol- Hipo levanto el rostro conociendo esa voz, pero se le hacía raro escucharla tan temprano en la mañana.

-¿Astrid?- Pregunto confundido.

-Sabes. Cuando me dijiste que dormirías en la noche yo me refería a que fuera en tu cama. No en un cajón en la plaza de Berk-

-¿Qué haces aquí?- Pregunto sentándose.

-Más bien que haces tú aquí-

-Creo que me quede dormido- Respondió frotándose los ojos con la palma de la mano.

-A menos que Chimuelo y Tu sean sonámbulos y hayan logrado volar hasta aquí; Si yo creo que sí.-

-¿Qué hora es?-

-Temprano-

-¿Y qué te trae temprano por aquí?-

-Decidí salir a volar con Tormenta un rato. Y tienes suerte de que lo haya hecho, porque de no ser así todo Berk se habría reunido a ver como dormía el heredero de Berk en medio de la plaza y tu padre se habría enojado aún más contigo-

Hipo hizo una mueca –No estoy en medio de la plaza-

-Estas frente al depósito se acerca bastante-

-Da igual- Respondió, estirándose y haciendo crujir los huesos de su espalda.

-¿Por qué mejor no vas a tu casa?-

Hipo lo pensó con la mirada baja unos segundos -No-

-¿Por qué no?-

-Porque no- Dijo parándose y yendo directo a la forja.

-¿Por qué eres tan terco?-

-No es terquedad- El chico tomo una tasa de una repisa y tomo un tarro con agua que hizo que calentara Chimuelo.

-¿Entonces qué es?-

Hipo vertió el agua hirviendo en la taza y la mezclo con granos de café. –Es… Solo quiero terminar rápido-

-Pues termina rápido después de haber dormido en tu cama- Dijo ella mientras el castaño revolvía su café con azúcar.

-Astrid estoy bien- Se quejó tomando un sorbo del café. –Además… ya amaneció-

-¿Y eso que tiene ver?-

-¿Quieres dejar de hacer preguntas?-

-Si prefieres que te de ordenes bien… Entonces ve a dormir Y deja de ser tan terco-

-No se puede tener todo en este mundo- Contesto con simpleza.

-¡Hipo!-

-¡Astrid!- Dijo imitándola.

-¡Haaaaarg!- La chica exploto en aquel momento y se fue pateando un balde y murmurando cosas, mientras caminaba por las calles de Berk a quien sabe dónde.

Solo estaba tratando de calmarse para no dar la vuelta y noquear al castaño de un golpe. Al menos así lo obligaría a descansar. Si lo pensaba bien el hecho de golpearlo arreglaría muchas cosas. Lo obligaría a descansar, desquitaría su ira y tal vez el chico así dejaría de ser tan terco.

A quien engañaba, golpearlo no solucionaría su terquedad. Tan concentrada iba en sus pensamientos que no se dio cuenta de por dónde iba, y choco con alguien.

-Perdón no te vi-

-Tranquila hermosa. Yo si te vi a ti- Frente a ella estaba Adrián con una sonrisa. Astrid rodo los ojos he intento seguir su camino pero el chico la tomo del brazo y la empujo hacia atrás.

-Oye ¿Qué te pasa idiota?-

-Tan ruda como siempre princesa ¿no?-

-No me digas así-

-Entonces dime cómo quieres que te diga y lo hare-

-Largo- Le espeto entre dientes.

-Fuiste tú la que se cruzó en mi camino- Astrid estaba que hervía de la furia. Primero peleaba con su padre, luego Hipo y ahora se cruza con este idiota. Estaba que lo degollaba de un hachazo, así que tenía que irse si no quería cometer un delito. -¿Qué pasa? ¿Acaso te deje sin palabras princesa?-

Listo, eso era todo.

El chico debió de percibir la mirada asesina de la rubia ya que no insistió cuando ella lo aparto de un fuerte empujón y se fue caminando casi corriendo.

OOOOoooOOOO

Hipo y Chimuelo volaban pasando un agradable rato. Como ya no les faltaba mucho por terminar con el castigo y Bocón no tenía mucho trabajo en la fragua, este le dijo que podía tomarse la tarde libre. Y le dio las gracias por ayudarlo en el trabajo en los días que la gente más desesperada estaba pidiendo sillas.

-Que dices amigo. ¿Aumentamos un poco la velocidad?- Inquirió Hipo. El Furia Nocturna lo miro con ojos brillosos y sonriendo. Y sin previo aviso comenzó a volar cuesta arriba. Ambos sintiendo como la sangre se les helaba y un corriente de electricidad los recorría. La adrenalina aumentaba al igual que la altura. Hasta que se detuvieron en lo alto y se dejaron caer en picada de espalda al mar.

En Berk los vikingos los miraban volar. La verdad es que desde que el chico había sido castigado no lo veían disfrutar de vuelos y acrobacias en el dragón. Y aunque solo hubiesen sido dos días era suficiente para comenzar a poner en duda su habilidad con los dragones. Pero aunque el chico hubiese casi destruido Berk con ese invento suyo que no funcionaba o más bien funciono para mal; no se podía negar que era un gran jinete y ahora lo estaba demostrando.

Y Chimuelo se sumergió en el mar, para luego salir disparado al cielo, girando sobre sí mismo y levantando el agua.

Pero mientras ellos disfrutaban de sus acrobacias aéreas, había cuatro chicos que se preparaban para hacerlos caer.

-Están listos- Pregunto Adrián.

-Más que listos- Dijo Patán, golpeando sus puños.

-Súper listos- Gritaron ambos gemelos golpeando sus cascos.

-Bien. Comencemos-

Hipo y Chimuelo esquivaban la serie de peñascos que se les presentaban a toda velocidad y con una habilidad increíble. Luego llegaron al bosque de Berk, que estaba más por encima del pueblo. Allí comenzaron a esquivar los árboles.

-¡Cuidado!- Grito Hipo, al ver el tronco de un árbol que les cayó en frente casi haciendo que se chocasen. Pero lograron reaccionar a tiempo esquivándolo. –Eso estuvo cerca amigo- ambos siguieron esquivando diversos obstáculos que se les presentan. Pero de repente se levantó un montón de tierra del suelo, dándole en los ojos al jinete, y provocando que no viera por donde iba para manejar el pedal. Por lo que Chimuelo choco un par de veces con algunos árboles.

Hipo recupero un poco la visión y pudo distinguir que estaban llegando al final del bosque. El cual terminaba en un acantilado. Pero la vista del chico no estaba del todo recuperada como para ver un enorme tronco que se les cruzo en frente. Por lo cual Chimuelo al intentar esquivarlo, el movimiento le fallo ya que Hipo no maniobro el pedal y el dragón termino chocando de costado con la corteza.

Entonces Hipo se separó de Chimuelo en pleno vuelo y comenzó a caer por el acantilado, seguido de su dragón que lo fue buscar. Mientras caían el chico logro sujetarse de la montura del dragón y subirse, pero al momento de querer maniobrar la cola, no le funciono ya que esta estaba rasgada imposibilitándoles volar.

-Hay no. Chimuelo- Grito el chico. Y con un movimiento de su espalda, el dragón lanzo a Hipo asía arriba con brusquedad, haciendo que se soltase. Para luego tomarlo con sus patas y cubrirlo con sus alas en plena caída.

Ambos dieron de lleno contra el suelo, arrastrándose contra el verde pasto.

El Furia Nocturna abrió sus alas y dejo ver a Hipo, sucio, con la cara rascuñada de todos los golpes que se dieron.

-Gracias amigo. Estoy bien ¿Y tú?- El dragón le ronroneo en afirmación.

-¡Hipo!- Astrid llego con su dragona, se bajó de esta de un salto y se dirigió con su amigo corriendo desesperada. El nombrado se separó de su dragón y se levantó sacudiéndose la tierra. –Hipo. Estas bien-

-Si. Solo fueron unos cuantos rasguños, pero fuera de eso estoy bien-

-Y ¿Qué paso?-

-No lo sé. Supongo que se levantó un poco de viento y así la tierra me dio en los ojos. Luego gracias a eso no pude ver el camino y terminamos chocando-

-Bien…- Dijo ella sacudiéndole un poco de la Tierra que tenía en los brazos. Y posando sus manos en los hombros del chico -¿Seguro está todo bien?- Volvió a preguntar preocupada.

-Seguro- Respondió con una sonrisa, la cual ella le devolvió.

-¿Por qué mejor no… vas con Gothi? Para estar seguros-

-Astrid estoy bien-

-Hipo… solo esta vez. ¿Qué te cuesta?-

El chico suspiro rendido mientras iba con su amiga a ver la anciana para cerciorase de que todo estuviese bien.

Mientras un pelinegro los observaba desde lo alto del acantilado. Con una expresión seria, en parte se sentía feliz de que su plan salía a la perfección. Ya solo le faltaba una parte. Pero tenía que encontrar una forma de destruir la amistad de esos dos. Hipo y Astrid se llevaban muy bien, demasiado bien para su gusto.

Tal parecía que la rubia lo apreciaba bastante. Pero cuando Hipo terminara de bajar de su torre, entonces a ella no le quedaría de otra más que fijarse en el próximo mejor. O eso pensaba él…

En tanto ambos amigos se dirigían caminando hasta la casa de Gothi para que revisara al castaño. El cual comenzaba a sentir que el hombro le dolía aún más. Ya que mientras esquivaba a siegas los árboles, se lo volvió a golpear demasiado fuerte.

La anciana los hizo pasar he hizo que Hipo se sentase en la cama y se quitase el chaleco. Entonces le paso un trozo de algodón mojado por las heridas del rostro para sacarles la tierra. Luego procedió a pasarle algo de alcohol, lo cual le ardió un poco pero no tanto. Y mientras a él le curaban las heridas, pudo ver a Astrid que se removía incomoda en su lugar y miraba el suelo.

A la chica no le gustaba estar allí, ya que los recuerdos de como tuvieron que amputarle la pierna a Hipo la volvían loca. Recordaba cómo se vio obligada a sujetarlo de los hombros mientras él se removía y suplicaba porque lo dejasen. Esa vez sintió muchas ganas de soltarlo y apartarlos a todos para que se alejasen y dejaran de hacerlo sufrir. Pero el sentido común le decía que no lo hiciera, que pese a que les doliera a ambos, era lo mejor para él.

La anciana termino y guardo las cosas que utilizo.

-Gothi.- Entro Bocón de golpe sin percatarse de los adolescentes allí –Necesito un poco de Berro, escuche que si lo mezclo con aceite de oliva me crecerá el cabello-

Ambos chicos quedaron en shock unos segundos para luego comenzar a reír a carcajadas. Al escucharlos el herrero enrojeció a tal punto que podrían confundirlo con un tomate. Mientras que la anciana solo se tapó la cara con una mano y negó mientras le buscaba lo pedido.

-¿Berro? Bocón ¿En serio?- Dijo Hipo – ¿Hasta este punto llegaste?- Los chicos seguían riendo a carcajadas del hombre.

-Hay, ya cállate niño- Le espeto –Algún día tendrán mi edad- Ambos chicos pararon de carcajearse en seco y se miraron entre si.

-¿Qué?-

-Bocón…-

-¿Cuántos años tienes?- Completo Astrid. Ambos mirándolo sugerentes esperando la respuesta. Pero justo cuando pensaban que el herrero explotaría, Gothi lo golpeo en la cabeza entregándole un tarro con una planta adentro.

-Yo… ya me tengo que ir- Se excusó, llegando hasta la puerta y parando en seco -¿Qué hacen ustedes aquí?-

-Gothi estaba revisando que Hipo no se haya partido la cabeza- Dijo Astrid.

-¿Por la caída de hace un rato?-

-¿La viste?- Pregunto el castaño.

-Todo el pueblo la vio-

-Que alentador- Respondió con su ironía típica.

El herrero se apoyó en la pared al lado de Astrid, quien estaba sentada en la mesa. Y tomo una manzana para empezar a comerla mientras veía como la anciana curaba a su aprendiz.

La mujer golpeo levemente a Hipo en las rodillas y costillas.

-Au- Se quejó cuando, con su bastón, le golpeo el hombro izquierdo, entonces el castaño reacciono alejándose un poco inmediatamente. Gothi tomo un banco y se paró en el para estar a la altura del chico, y le volvió a tocar el hombro, haciendo que Hipo se alejase de nuevo con un quejido. La mujer le quito de un saque la camisa verde y se quedó estática al ver el moretón en el hombro del chico.

Bocón y Astrid se acercaron a ver curiosos por la expresión de la anciana.

-Con que estabas bien ¿no?- Lo regaño Astrid al ver los tonos violetas y azulados en la espalda de su amigo.

-Bueno pero… esto acaba de ocurrir- Se excusó.

-Y me vas a decir que no sentiste el dolor de tu hombro. Porque si mal no recuerdo tuve que pelear contigo para traerte-

-Bueno si, pero estaba tan ocupado peleando contigo que no me di cuenta y… Au- Se quejó sobándose la cabeza cuando la anciana le dio un bastonazo. Gothi tiro algo de tierra al suelo y comenzó a garabatear.

-Dice que eso fue por mentir- Tradujo Bocón –Porque ese moretón ha recibido más de un golpe. Así que, que hables o te dará un salmón- La anciana golpeo al hombre en la cabeza y volvió a escribir –Quise decir con el bastón. Te volverá a golpear con el bastón-

Hipo suspiro –Bien… existe una posibilidad de que me haya golpeado mientras trabajaba en la reconstrucción del depósito- Mintió.

-¿Y luego?- Pregunto Astrid.

-¿Y luego qué?-

-No mientas Haddock. Hay más-

-Bien… luego me volví a golpear en la fragua, practicamos con las armas en el ruedo y me volví a golpear mientras caía de Chimuelo- Finalizo. Y la mujer le volvió a dar otro bastonazo en la cabeza. –Au. ¿Y eso por qué fue?-

-Dice que por terco- Hablo Bocón.

-No es terquedad- Se quejó el chico.

-Si claro como no- Se burló Astrid.

La mujer busco algo en sus repisas y volvió con un frasco con un ungüento verdoso y se lo paso por la herida al chico. Luego volvió a escribir.

-Dice… que te lo pases cuando te duela y para que te baje la inflamación. Que no te esfuerces mucho con ese brazo y si sientes que no puedes ir a los entrenamientos que no lo hagas. También dice que si después de una semana te sigue doliendo u otra cosa, que vengas-

-Bien…- Accedió tomando el frasco. Luego de ponerse la camisa y el chaleco ambos chicos se fueron del lugar.

-Bocón- Grito Hipo, al hombre que iba más adelantado. El nombrado se dio la vuelta y miro a su aprendiz –Suerte con tu experimento capilar-

El herrero lo miro enfadado y siguió su camino corriendo hasta la forja. Mientras Hipo y Astrid solo caminaban por el pueblo.

-Más te vale cumplir con todo lo que dijo Gothi- Lo reto Astrid.

-Lo hare. Pero que molesta eres, pareces mi esposa más que mi amiga-

-Tal vez no lo seria si tu solito te cuidaras un poco más.-

-Astrid yo si…-

-¡Hipo!- El grito de Estoico interrumpió su charla y el nombrado hizo una mueca ya a sabiendas de lo que le esperaba.

-¿Migraña de nuevo?- Pregunto Astrid.

-Probablemente-

-¡Astrid!- El siguiente grito los alerto a ambos. Y la nombrada se quedó estática en su lugar, entonces el jefe apareció.

-Ayudaste a mi hijo en su castigo de buscar a los animales de la granja de Abono y Cubeta- Pregunto enojado, haciendo que la chica reaccionara.

-Si señor-

-¿Y tú le pediste hacerlo?- Le pregunto a su hijo.

Pero la chica interfirió antes que el castaño contestara, ya sabiendo que se culparía a si mismo. –No señor, yo me ofrecí-

-Y él acepto-

-En realidad se negó, pero yo lo hice de todos modos-

-Bien… como parece que a ambos les gusta pasar tiempo juntos, lo estarán mucho ayudando a Abono y Cubeta en su granja toda la semana-

-Sí, jefe- Respondieron al unísono.

-Empezando ya. Después de cada entrenamiento en el ruedo, una hora por día-

-Sí, jefe- Luego Estoico se marchó y dejo a ambos adolescentes solos.

-Parece que vamos a tener que seguir con nuestra discusión en el trabajo- Dijo Hipo.

-Parece que sí-

-Vamos-

Ambos amigos marcharon hacia la granja a cumplir su castigo. Ignorando la sarta de rumores que corría por el pueblo. En los cuales decían que Hipo seguía siendo el mismo, el mismo chico con extrañas ideas he inventos que no funcionaban, hablaban de todos los castigos que su padre se había visto obligado a ponerle, decían que no era muy buen jinete sino que lo aparentaba solo porque montaba un Furia Nocturna y el más nuevo, vil y del que más hablaban todos…

Decían que estaba utilizando a los dragones para hacer más rápido su trabajo, que los utilizaba como esclavos para que cumplieran lo que le correspondía a él como castigo…

La verdad no tengo mucho que decir salvo que espero que hayan disfrutado el capi. Y perdón por la tardanza pero hey, aún es viernes, tal vez no lo publique tan temprano como otras veces pero lo publique al fin.

Y si en el capi anterior me falto agradecerle a alguien pido perdón, es que los reviews, favoritos y followers no me llegan al correo electrónico sino que me tengo que fijar directamente desde mi perfil.

Y… 8149 palabras en este capi (más o menos) Y tiene 19 hojas de Word. Espero les haya gustado. Creo que si tenía mucho que decir XD

Gracias por los follower a: Perses19 que bueno que te guste mi historia, espero hayas disfrutado este capi. Saludos.

REVIEWS:

Melodiosa: Gracias por tu review. Y lamento haberte dejado con una daga en el corazón. Mi intención era hacerlos sufrir pero no tanto. Aquí tienes el capi espero te haya gustado. Saludos.

Gabriel y Alejandra. Rengellopez: Wow wow wow ya, cálmate un poco. Qué bueno que no escribiste el resto de tus insultos a Berk ;) Aunque estoy de acuerdo con la mayoría de lo que has dicho. Yo también veo racismo ahí. Y no puedo decir más porque eso supondría spoiler. Espero te haya gustado el capi. Saludos.

LucyNamiKagome: Cada vez me sorprendo más de lo alterados que están todos. Concuerdo con lo que dices pero vamos de a poco. Y si Hipo debió de haberse ido sin siquiera importarle limpiar. Pero ya todos sabemos cómo es él, y es uno de los motivos por el cual lo amamos tanto XD Y mejor no digo más porque supondría spoiler XD Saludos.

LunaBeatriz1: Debo decirte que has logrado que me sienta mal y me esté arrepintiendo de haber escrito tanto sufrimiento. Y sí, leer con gente presente no es de lo más conveniente (lo digo por experiencia) ya que no te dejan dejar fluir tus sentimiento en paz. Ya sea con sonrisas, carcajadas, lágrimas, etc. Y Estoico aun no hecho todo lo estúpido posible, así que ve buscando antorchas y pañuelos para llorar. Y tranquila Hipo no acabara con su vida, eso supondría que el fic termine y te voy diciendo que va para rato… Todo a su tiempo, sé que tienes ganas de que lleguen muchos sucesos, pero con calma. Espero este capi no te haya dejado tan mal. Saludos.

Melgamonster: Perdoooooon, no puedo creer que los he dejado tan mal. No he leído el fic que citas, pero entiendo cómo y porque relacionas el mío con la frase… ¡MASOQUISTA! Listo ya te lo dije, pero que digo yo, admito que también lo soy, sino no haría sufrir tanto a Hipo. Y qué bueno que te guste tanto mi historia. Y si, tratar con la decepción de tu padre ha de ser algo horrible. Yo trato de no decepcionar al mío ya que él me ve como bióloga y yo me veo en el mundo del cine. Estas en lo cierto, de cierto modo las acciones de Hipo pesan más por ser el hijo del jefe. Por eso a los gemelos no los juzgan como a él. Qué bueno que lo notaste, voy a hacer referencia a eso en próximos capis. Gracias por dejarme tu review. Y espero hayas disfrutado el capi. Saludos.

Draco Trainer: Que bueno que te guste me fic. En definitiva a todos nos da pena Hipo y odiamos a Adrián. Espero te haya gustado el capi y gracias por tu review. Saludos.

Dlydragon: Si a mí también me estaba cansando escribir tanto la palabra inútil. Y tendría sentido que hiciera lo que dices pero vamos, por favor estamos hablando de Hipo, todos sabemos cómo es él. Necesita un motivo muy grande (como el de proteger a Chimuelo en la peli 1) para irse de Berk. Y tal vez algún día Hipo les diga todo lo que se merecen, solo tal vez ;) Gracias por tu review y espero te haya gustado el capi. Saludos.

Guest: Gracias por tu review, que bueno que te guste mi fic y pienses que soy buena escritora. Espero te haya gustado el capi. Saludos.

FIN DE ESPACIO DE REVIEWS

Bueno chicos con esto me despido hasta el prox viernes y déjenme decirles que me han sorprendido. Algunos de ustedes han acertado en algunas cosas. Y por favor déjenme sus reviews con hipótesis de lo que podría pasar, tal vez algunas las pueda implementar o me den una idea para el fic.

Y les pido por favor que me den alguna ayudita. No tengo muy en claro de dónde sacar el nombre de otras islas para incluirlas. Así que si conocen alguna porfis díganme y si son buenos inventando nombres también podrían darme una ayudita, ya que creo que si yo me los pongo a inventar saldría algo como Águilas aladas TT-TT Lo ven, mejor ayúdenme XD

CHAUSIS

¿REVIEWS?