CAPITULO 6: "YO TE CREO"

Estiércol. Linda forma de terminar el día ¿no? Embarrados de estiércol. Sucios, olorosos, cansados. El colmo es que los obligarían a bañarse antes de irse a dormir o directamente ni los dejarían entrar en sus casas antes de darse un buen chapuzón en algún lago. Si, en definitiva el castigo del jefe estaba empezando a tener más sentido.

No es que Abono y Cubeta se hubieran aprovechado y los hiciesen trabajar duro. Pero las circunstancias no eran las mejores. Entre el hombro adolorido de Hipo y el carácter de Astrid… pésima combinación, eso sí es seguro. Al final ambos amigos no solo terminaron sucio, olorosos y cansados, sino que también muy enojados.

"Bien, si piensas así entonces creo que es mejor que nuestra amistad se acabe aquí" Grito la rubia.

"Bien, por mi perfecto"

"¡Bien!"

"¡Bien!"

"¡Perfecto!"

"Me parece genial"

"Entonces vete" Ordeno Astrid.

"Con gusto"

"Bien"

"Bien" Y tras sus últimas palabras ambos marcharon enojados rumbo a sus casas.

Hipo, estaba semi-acostado en su cama con los brazos cruzados y mirando enojado un punto lejano. ¿Qué, que había pasado? Muy sencillo…

Una de sus tareas consistía en sacar del fango una carreta que se atascó allí. Y para ese punto el humor de Astrid estaba por el suelo y el único idiota allí presente era él. Por lo cual se tuvo que aguantar los desquites de la chica en su contra. Pero todo tiene un límite, porque Hipo también estaba cansado he irritado.

"¡Bueno Astrid! ¡Ya basta! ¡Porque no sé si lo sepas, pero yo también estoy cansado y no me ando desquitado contigo!" La chica dejo de empujar la carreta y por un segundo lo miro sorprendida, pero la sorpresa se fue para abrirle paso al odio, odio puro.

"¡No sé quién te creas tu que eres para hablarme así Haddock, pero no lo vuelves a hacer!" El grito de la chica lo descoloco un poco, pero al segundo Hipo se enfadó.

"¡No necesito ser nadie en especial! ¡Solo te estoy pidiendo que te tranquilices y dejes de ser tan histérica!"

"¡¿Histérica?! ¡¿Es enserio?! Yo no soy la histérica, en todo caso, ese eres tú. El hecho de ser el hijo del jefe no quiere decir que puedas hablarme como quieras"

"Yo no creo que solo por ser el heredero puedo hablarte como se me dé la gana. Pero solo te pido que te tranquilices y…"

"¿Y ahora vas a echarme en cara que eres el heredero de Berk? Guau, un aplauso Hipo. Así que ahora abusas de poder y presumes. ¿Qué harás luego? ¿Llamaras a tu Furia Nocturna para que me haga trisas?"

"Yo jamás presumí ser el heredero, tu eres la que…"

"Y ahí va de nuevo. Sigues con lo mismo ¿no? ¿Acaso no te cansas?"

Ambos chicos siguieron discutiendo mientras intentaban mover la carreta. A Astrid el cansancio y las respuestas del castaño la sacaban aún más de quicio. Mientras que ha Hipo el dolor de su hombro y los gritos de su amiga lo enfadaban más a cada segundo.

Mientras ambos seguían inmersos en su discusión, la carreta se movió de su lugar, fruto de los empujones, haciendo que los dos dieran de lleno contra el fango.

Los chicos apartaron rápidamente sus sucios rostros del lodo y comenzaron a escupir lo que se les metió en la boca.

"Puaj. Y todo por tu culpa" Cometo Astrid. Dejando a Hipo paralizado en su lugar mientras se limpiaba con la manga de su camisa. ¿Su culpa? ¿Cómo eso podría ser su culpa?

"¿Mi culpa? ¿Cómo eso pudo haber sido mi culpa?"

"¿De quién si no? ¿Mía?"

"Claro. Porque la señorita perfecta nunca hace nada mal"

"Tan irónico como siempre Haddock. ¿Tanto te cuesta ser directo por una vez en tu vida?"

"¿Directo? ¿Quieres que sea directo? Bien, seré directo. Pienso que eres en extremo irritable y te ensañas con las personas a tu alrededor cuando algo no te sale. Además de que les hechas la culpa por no aceptar tus propios errores, aun cuando nadie tiene la culpa y las cosas solo pasan. Todo solamente porque quieres ser la mejor en todo lo que haces. Pero acéptalo Astrid no puedes ser la mejor en todo y quienes te rodean no tenemos la culpa de eso" La chica se quedó paralizada tras lo dicho por el castaño. Entonces…

"Bien, si piensas así entonces creo que es mejor que nuestra amistad se acabe aquí"

Y el resto es historia. Cada uno se fue por su lado. A Astrid, tal como había predicho, sus padres la mandaron a lavarse en cualquier otro lado antes de entrar a la casa. Otro motivo para odiar aún más a Hipo. Mientras que a él, como su padre aún no estaba en casa, tuvo la libertad de poder bañarse tranquilamente y enojarse en su cuarto.

No se arrepentía de nada de lo que dijo. Y ella tampoco…

Esa noche Hipo decidió que mejor los dragones y él, suspendieran la reparación del depósito para la noche siguiente. Así los animales descansarían bien una noche. Pero obstinado como era quiso hacer algo por su cuenta, sin embargo Chimuelo no le permitió salir de la casa. Por lo que tuvo que resignarse a quedarse.

Ambos amigos sostenían sus miradas con enfado. Hipo estaba sentado en su cama y Chimuelo a la defensiva en la puerta, tapándole su salida. Ambas miradas verdosas se cruzaban, retándose a quien se dormiría primero. El castaño para lograr su libertad de aquel cuarto, directo para ir a trabajar. El dragón, para que el chico no saliera sino hasta la mañana siguiente.

Los dos igual de obstinados, pero uno más cansado que el otro. La mirada del chico amenazaba con caerse a cada segundo que pasaba y sus ojos estaban tentados a cerrarse, pero su orgullo no estaba dispuesto a ceder. Chimuelo estaba seguro que esa silenciosa competencia de miradas no duraría mucho más. Los ojos de Hipo se cerraban y su cabeza caía de vez en cuando, solo era cuestión de tiempo para que se rindiera sin darse cuenta.

Hipo fue cayendo hacia atrás sin siquiera percatarse, su cabeza baja y sus ojos a medio cerrar. Ya ni recordando que era lo que hacía hace solo unos momentos. Y una vez recostado por completo en su cama, se durmió. El dragón resoplo negando con la cabeza por lo obstinado que era su jinete, pero que va, él era igual. Al fin y al cabo era un Furia Nocturna.

Chimuelo busco un manta y logro tapar a su jinete. Luego se fue a su roca y tras calentarla se sumió en el mundo del sueño...

Los rayos del sol entraban al cuarto a través de la ventana y alumbraban el rostro de Hipo, despertándolo. El chico parpadeo un par de veces y de pronto se sentó en su cama de un salto.

-¿Qué? ¿He? ¿Como? Haj, ¿Me quede dormido?- Pregunto desilusionado. Entonces se escuchó la risa de Chimuelo, burlándose de él. Hipo lo miro con odio. Genial ahora hasta el dragón se le burlaba. –hay, tu cállate que no reparare tu cola sino- El dragón cayo de golpe y procedió a mirarlo con disgusto.

Hipo se levantó de su cama y se lavó el rostro. Luego tomo su cuaderno y lo abrió buscando los planos de la cola de Chimuelo pero se topó con otra cosa. Un dibujo, pero no cualquier dibujo, sino el dibujo de una chica, mas no cualquier chica, sino Astrid. Ella estaba mirando un punto lejano con su hacha en mano pero apoyada contra el suelo y de fondo tenía el bosque de Berk. Se veía hermosa pero no por eso dejaba de ser fuerte, ambas cosas se representaban en aquel dibujo: su hermosura y su fuerza, tal como una valkiria. Porque eso es lo que ella era, una valkiria.

Una valkiria con la que tal vez no se volvería a hablar, una valkiria que tal vez lo odiara… Genial a él le quedaban pocos amigos y los mandaba a volar. Era todo un genio…

No comprendía como en la noche anterior no se arrepintió de todo lo que le dijo. Era un idiota. Y vaya idiota. ¿Cómo haría para recuperarla? ¿Debía intentarlo? Es decir, él no tenía toda la culpa de lo sucedido, ella también era culpable.

Astrid debió de haber controlado más su ira y no desquitarse en su contra y él no debió de haberse dejado llevar y tuvo que mantener la calma. Era cierto, ella lo trato mal y las cosas que él le dijo fueron horribles. Ambos debían disculparse. Y conociéndola ella preferiría estar enojada con él un rato más. Lo que quería decir que tendría que sobrevivir con el odio de su amiga durante las próximas 24 horas. Y tener el odio de un vikingo es una cosa, pero tener el odio de Astrid Hofferson, es otra muy distinta, inclusive sería mejor tener el odio de toda la aldea antes que el de ella.

Hipo borro cualquier pensamiento negativo de su mente y con cuaderno en mano se fue directo a la fragua para comenzar con la reparación de la cola de Chimuelo.

Mientras en la casa de Astrid, ella estaba despertando, aún estaba muy cansada por todo lo que paso el día anterior. Por pedido de sus padres tuvo que internarse en el bosque a buscar un lago para darse un chapuzón, una vez que lo hizo su enojo incremento, el agua estaba helada pero por suerte Tormenta se apiado de ella y le calentó el agua con un poco de fuego. Sin embargo aquello hiso que el sueño la volviera a atacar. Y llego a su casa prácticamente dormida sobre el lomo de su dragona.

Cuando por fin sus padres la dejaron entrar, ella se dirigió derecho hasta su cuarto cayendo en su cama. Pero su madre la despertó a gritos diciendo que aun debía bañarse, después cuando por fin salió del baño volvió a su cama y callo de nuevo ignorando el grito de su madre de que fuera a comer. Pero su padre apareció por la puerta diciendo que ningún Hofferson falta a la hora de la comida y la llevo a rastras hasta el comedor. Y después de casi estampar su cara contra la sopa sus padres le permitieron irse a dormir. Por lo que se podría decir que casi ni tuvo tiempo de odiar a Hipo, sino que su odio incremento, pero lo estaba odiando recién esa mañana. Tal vez eso no tenía sentido para muchos pero si para ella.

Astrid se levantó pesadamente y se restregó los ojos con la palma de la mano. Tal vez un buen vuelo la despertase…

OOOooooOOO

Hipo martillaba el metal en la fragua para la cola de Chimuelo. Resulto que en su caída no solo se había rasgado la tela sino que también se había doblado el metal. No era un trabajo complicado en realidad, ya había intercambiado la tela por otra con el mismo diseño, ahora solo le faltaba terminar de enderezar el metal, ponérselo a Chimuelo y listo. Podrían estar de vuelta en el cielo.

-¿Qué haces aquí? ¿No deberías estar volando en tu Furia Nocturna?-

-También es un gusto verte Bocón-

-Aun no me has respondido niño-

-Estoy enderezando el metal de la cola de Chimuelo. Se rompió en nuestra caída- Hipo sintió un toque en su hombro izquierdo, lo que hizo que soltara el martillo de golpe y se alejara por instinto.-Au, eso dolió. ¿Qué te pasa? ¿Acaso no recuerdas que ese es mi hombro lastimado?-

-Claro que lo recuerdo. Solo quería comprobar cómo iba. Pero el que parece no recordarlo eres tú. No deberías estar martillando habiéndote lastimado tan mal ayer.-

-Estoy bien- Hipo le restó importancia y volvió a sostener el martillo en su mano para seguir. Pero en pleno martillazo Bocón le quito de sus manos el artefacto.

-Y no querrás estar mal, así que deja. Yo puedo ayudarte con esto- De un empujón el hombre corrió a su aprendiz y procedió a completar el trabajo. Mientras que Hipo solo tuvo que resignarse a mirar.

-¿Te has estado pasando el ungüento que te dio Gothi para sanar?- Le pregunto entregándole la vara ya lista.

-¿Tú te has estado pasando tu mejunje de Berro para hacer crecer tu cabello?- Hipo tomo la barra y la comenzó a colocar en la cola.

-Estas tratando de evadir mi pregunta…-

-Claro que no-

-Te conozco demasiado bien niño. A mí no me puedes engañar-

-No te engaño-

-Claro que si-

-Que no-

-Que si-

-¡Que NO!-

-¡Que SI!-

-Ahll-

-No lo has hecho-

-¿Qué importa?-

-Importa Hipo-

-¿Por qué?- Pregunto el chico ya exasperado.

-Porque estamos hablando de tu bienestar. ¿Por qué no te cuidas?-

-¡Se me olvido! ¿SI? Quiero terminar lo antes posible con todos mis castigos y para eso debo estar concentrado. Entonces… solo se me olvida- El chico fue con su dragón a colocarle el artefacto, mientras el herrero solo negaba con la cabeza.

-¿Por qué mejor no faltas al entrenamiento de hoy? Así tendrás una hora libre antes de ir a la granja y podrás cuidar de tu hombro-

-No lo hare-

-¿Por qué?-

-Porque no. No debo faltar al entrenamiento-

-Vamos Hipo no pasara nada. Recuerda que eres mi amigo y alumno-

-Exacto es por eso que no puedo faltar-

-No lo entiendo-

-Nadie lo hace- Murmuro tan bajo que el herrero no llego a oír –El punto es… no faltare- Declaro. El hombre volvió a negar con la cabeza.

-Hipo-

-Cambiemos de tema ¿sí?-

-Bien- Bocón accedió a regañadientes y se encamino a las repisas tomando un frasco vacío de estas. -¿Quién se tomó todo el café?-

-Adiós- Hipo subió rápidamente a Chimuelo y ambos emprendieron vuelo lejos de la fragua y los insultos de Bocón.

OOOooooOOO

El entrenamiento era duro. Bueno… tal vez no tanto pero para él estaba resultando así. El dolor de su hombro era latente lo que le dificultaba aún más levantar y mover el mazo. Para colmo un mazo, de todas las armas a él tuvo que tocar una tan pesada. No podía tocarle algo como la lanza, no, claro que no. Porque los dioses lo odian y tienen que ver como cada día su vida se hace aún más difícil.

Bocón había tratado de no hacerle tan duro el entrenamiento a su joven a aprendiz, pero esa clase debían de practicar con las armas que les tocaron y a pesar de todo a Hipo se le estaba resultando duro, doloroso y eterno. El chico se había dado cuenta de los intentos de su maestro, y los agradecía de corazón. Aunque no hicieran tanto efecto.

El hombre se dedicó a darles más teoría durante la clase, pero la práctica es la práctica. No podía haber una clase con buenos resultados sin eso. Bueno… con buenos resultados para los demás, para Hipo en cambio… No. Siempre terminaba adolorido, cansado, humillado y con el ánimo por los suelos. Y esta vez no era la excepción. Mientras golpeaba, o más bien trataba de golpear a un muñeco de paja con el mazo.

Y lo peor es que Astrid ni siquiera lo había mirado. La chica se dedicó a ignorarlo todo el día…

-Muy bien chicos eso es todo por hoy. Ya pueden ir a casa- Hipo agradeció internamente que el martirio hubiese terminado, pero luego recordó que debía de ir a la granja a trabajar. Aunque eso no era del todo malo, le daría la oportunidad de estar cerca de Astrid y hablarle.

El chico monto a su Furia Nocturna, ansioso y emprendió vuelo directo a la granja. Al llegar solo debió de esperar un rato por su amiga-no-tan-amiga-en-ese-momento y luego Abono los envió al gallinero a limpiarlo y a recolectar los huevos de las gallinas. Perfecto, no era una tarea difícil y su hombro lo aguantaría, además que era el perfecto lugar para hablar con ella sin interrupciones y la chica no se frustraría por tener que recolectar unos cuantos huevos por lo que su enojo no crecería… aún más.

Astrid ponía los huevos en una canasta, callada y seria. He Hipo estaba al lado suyo también callado y recolectando los huevos, pero con la diferencia de que él estaba nervioso. No tenía idea de cómo empezar la conversación, generalmente eso no era un problema pero hoy…

-Astrid- Su nombre salió de su boca sin que se diera cuenta y bueno, ahora que empezó mejor continuar. Pero era difícil cuando ella lo trataba como si fuera invisible y no lo escuchara. – ¿Vas a aplicarme la ley del hielo por siempre?- silencio -¿Siquiera podrías mírame?- Pidió en una súplica. La chica corrió su vista hacia él con mirada amenazante. Como si ella fuera una cazadora y él su presa.

Hipo abrió los ojos como platos y se quedó tieso –Mejor no me mires- Astrid corrió su vista a su trabajo de nuevo, pero con un deje de una media sonrisa en sus labios. Bien, la estaba recuperando.

-Siento lo que paso ayer ¿sí? Lo siento. Lo que te dije…- Negó con la cabeza y los ojos serrados, recordando sus propias palabras y lo duras he insensibles que le parecían en este momento. –Fue horrible. Lo lamento- Termino casi en un susurro.

Maldición, ¿Cómo podía ser tan, tan, tan Hipo? Se estaba doblegando. No quería ceder, pero parecía tan arrepentido, tan triste, tan solo. ¿Cómo podía ser tan lindo? Un momento… ¿lindo? No, no era lindo. Los vikingos no eran lindos ¿Qué quería decir con lindo? ¿Por qué le parecía lindo?

-Astrid…- El escuchar su nombre la saco de su ensoñación. Fijo su vista en los verdes orbes de su amigo. Medición, la tenían hechizada, no podía ceder, no debía ceder. Tenía que perdonarlo, debía perdonarlo y pedirle perdón, pero era demasiado pronto. Que se esperara hasta el día siguiente. Entonces lo perdonaría, para que aprendiera que a los Hofferson no se los ofende. Pero se veía tan lindo, tierno y arrepentido que… No, hasta el día siguiente. Que se esperara.

Astrid corrió la vista antes de ceder y se fue a la otra punta del gallinero por la escoba, para comenzar a limpiar.

Hipo suspiro y siguió recolectando los huevos, con la mirada baja y triste. Ella no podía evitar correr su vista hacia él y lo único que conseguía era estrujar su corazón. No pudo evitar llevar su mente a la pelea que tuvo con su padre hace unos días. Tenía miedo de que llegase el día en que no le permitieran ni verlo de lejos…

Estoico estaba gritándole a Hipo en medio de la plaza, con prácticamente todo Berk viendo la escena, cada aldeano enojado con el chico por el caos causado, al no funcionar su escudo. No se imaginaba lo que debía de estar sintiendo ahora, lo único bueno, o menos doloroso, es que tenía a Chimuelo a su lado. Así por lo menos ella sabía que alguien le daba su apoyo de cerca.

Porque ella no se podía mover, sentía el sufrimiento de Hipo como el suyo propio. El jefe dicto su castigo para con su hijo y se fue del lugar dejando a un Hipo triste y cabizbajo en medio de toda una multitud de vikingos furiosos. De uno en uno cada persona se fue y ella pudo escuchar a la perfección todo lo que le decían.

¿Cómo eran capaces de ser tan crueles? Quería acercarse, quería consolarlo y decirle que nada de eso era verdad. Quería abrazarlo y servirle de apoyo. Y cuando dio su primer paso para ir con él sintió una mano sobre su hombro deteniéndola. Su padre la miro y le negó con la cabeza, luego se la llevo de ahí a rastras hasta su casa y Astrid no podía reaccionar.

La chica volvió en si cuando recién los tres cruzaron la puerta.

-¿Por qué no me dejaste ir?- Pregunto de sopetón, mirando a su padre desafiante.

-No lo creí conveniente-

-¿Conveniente? ¿Cómo que conveniente?-

-El chico cometió un error Astrid. No es que no me agrade Hipo y tú lo sabes. ¿Pero que pensara la gente si te ven ahí? Pondrán en duda tu imagen de guerrera de acero. No es conveniente-

-¿Conveniente para ti o para mí?-

-Hija tu sabes a lo que me refiero-

-Puedo ser una gran guerrera y también una buena amiga-

-¿Pero que pensara la gente Astrid?- Ambos estaban elevando su tono de voz para con el otro.

-¿Desde cuándo te importa que pensaran?-

-Desde que tu tío Finn murió a garras de ese dragón. Tu bien sabes que desde ese momento todos han puesto en duda a los Hofferson-

-Pero…-

-Pero nada. Ve a tu cuarto. Además Astrid, tal vez ese muchacho necesite estar solo ahora. Anda mañana podrás verlo-

La chica subió a su habitación y se tumbó en su cama. Sabía que su padre no odiaba a Hipo ni le caía mal, pero si algo o alguien ponían en duda la fuerza de su familia era mejor alejarse. Pero su padre no estaba tan equivocado en todo, tal vez Hipo si necesitara estar solo. Hablaría con él al día siguiente, ahora solo rogaría porque su amigo se encontrase bien o no tan mal.

Astrid había tenido la intención de hablar con el chico al día siguiente pero como lo vio de buen ánimo decidió dejárselo pasar y no recordárselo. Aunque sabía que ese buen ánimo era solo una fachada, por dentro no se encontraba tan bien. Pero si estaba así era porque había decidido que no le afectara lo sucedido y quería ser optimista, por lo cual ella lo ayudaría a serlo.

Un trueno se escuchó y de un momento a otro el agua comenzó a caer del cielo a montones. Genial justo cuando les faltaba poco tiempo para terminar con sus deberes.

Luego de terminar de barrer, la chica se fue a sentar al suelo apoyada en una pared en lo que paraba el diluvio. Al poco tiempo Hipo la siguió, sentándose a su lado y esperando como ella. Pero ambos callados. Ninguno decía nada. Astrid intentaba no mirar sus ojos verdes para no doblegarse y el intentaba mantener sus disculpas dentro a sabiendas de que no funcionaria. Pero mientras, también se insultaba y golpeaba mentalmente, lo que no sabía es que Astrid hacia lo mismo, cuando él lo hacía por haberla tratado mal, ella lo hacía porque sus pensamientos en cualquier momento la harían abrazarlo y pedirle perdón.

Después de un rato la lluvia paro, justo cuando ambos sentían que ya no podrían retenerse. Y ambos chicos se fueron montando a sus dragones sin decirse nada o mirarse.

OOOoooOOO

Hipo estaba en la plaza de Berk, el sol ya se había escondido y la luna había salido. En su camino pudo escuchar los murmullos de los vikingos chismosos, pero decidió no darles atención y seguir su camino. Sin embargo también se cruzó con adolescentes que lo empujaban al pasar como si él no existiese. Y le decía cosas como: "A un lado vergüenza" "Desaparece pescado" "¿Tan patético eres que el dragón te tiene que defender?" Pero por años de experiencia sabía que no debía de dejar que vieran que le afectaba y seguir su camino como si no hubiese escuchado nada. Además que no debía de prestarle atención a sus palabras.

Hipo estaba con Chimuelo arreglando lo que quedaba del depósito. Ahora martillaba un par de maderas para terminar con la puerta. De apoco los dragones fueron llegando y empezaron con su trabajo. Todo normal. Esa era la última noche en la que trabajarían para arreglar las cosas y luego cada quien retomaría las noches de forma normal.

Adrián los observaba desde detrás de una casa con odio en su mirada. Era hora de seguir con su plan. Su amigo Jensen ya había ido por el jefe para llevarlo hasta ese lugar y que viera la escena. Jensen era un chico pelirrojo, corpulento como su amigo, con ojos azules y cejas gruesas.

Luego estaba Fenris, hermano mellizo de Jensen ambos eran casi idénticos solo que él era rubio y ojos marrones, además de que se encargaría de llevar al pueblo.

Adrián salió de su escondite listo para enfrentarlo.

-¿Haddock qué haces?- Grito llamando la atención del castaño.

-Muy bien Jensen ¿De qué querías hablar?- Pregunto el jefe, mientras caminaba con el pelirrojo por las calles de Berk.

-Emmm, vera yo…-

"Debí de haber pensado esto antes" Pensó el muchacho.

-No tengo toda la noche chico-

-Yo… yo… yo solo quería… saber si… si en la forja aun fabrican armas-

-¿Qué pregunta es esa?- Dijo desconcertado el jefe.

-Bueno vera… como he visto a Bocón trabajar con los dientes de los dragones y las sillas, yo no sé si aún se dedica a reparar o fabricar armas entonces…-

-¡Te dije que no hice nada!- Un grito los desconcentro a ambos de su conversación.

-¡No mientas yo vi perfectamente como los utilizabas! ¿O acaso tengo que recodártelo?-

Adrián había llegado a la plaza y comenzó a gritarle a Hipo acusándolo de usar a los dragones como esclavos para su propio beneficio, pero para el castaño esto ya era suficiente. No se dejaría dominar por nadie, y menos alguien como Adrián. No permitiría que lo acusara de esa forma.

Chimuelo se acercó a su jinete pero este lo paro con una seña de manos. Si quería resolver esto y que para de una vez, debía hacerlo por su cuenta, demostrando lo que valía. El Furia Nocturna se dedicó a mirar la escena, atento por si debía interferir, mientras los demás dragones seguían trabajando para ayudar al chico, se habían dado cuenta de la situación entre Hipo y ese otro chico, pero el Furia Nocturna les indico que siguieran con lo suyo.

-Di lo que quieras. Y piensa lo que se te venga en gana, pero las cosas no son como tú las dices Adrián-

-Yo no digo nada. La prueba está frente a mis ojos ¿Cómo pudiste ser capaz?-

-¿Qué está pasando aquí?- La potente voz del jefe los saco de su discusión.

-Eso es lo que pasa jefe- Adrián señalo a los dragones que trabajaban arduamente. Y Estoico los miro con el ceño fruncido, en definitiva la situación no tenía buena pinta.

-Espero que haya una buena explicación para esto- Miro a su hijo serio y severo, como de costumbre. Pero a Hipo no le intimido la mirada de su padre, así era siempre. Además sabía que para probar su punto y su inocencia debía de mantener la calma.

Sin que ninguno se diera cuenta de a poco los vikingos llegaron a la plaza. Llamados por el escándalo que se producía. Y porque Fenris cometo en el gran salón que algo estaba pasando en la plaza, algo grande.

-Claro que la hay pa. Lo que pasa es-

-Creo que está muy claro todo Haddock- Lo interrumpió el pelinegro. –Has estado obligando a los dragones para que hagan todo el trabajo de tus castigos por ti- Lo acuso descaradamente y las personas allí presentes ahogaron un grito.

-Eso no es cierto-

-Entonces ¿qué? ¿Acaso vas a decir que los dragones vinieron voluntariamente a trabajar duro hasta altas horas de la noche sin que tú se los pidieras?- Era increíble, Hipo quedo paralizado un momento. Ese chico logro que un acto tan bondadoso de parte de los dragones y que demostraba lo increíbles criaturas que eran, se viera como un acto atroz y descarado que él los obligo a hacer.

Silencio. Solo eso había por parte de Hipo, silencio. No tenía nada que decir, no podía decir nada. No encontraba las palabras.

-Eso pensé…-

-¿Hipo es verdad lo que dice?- Pregunto el jefe a su hijo. Pasmado por lo que veía y oía.

-Papá, yo te juro que jamás-

-No te atrevas a mentir. Las cosas están muy claras frente a nuestros ojos- Volvió a interrumpirlo el pelinegro. El pueblo miro a la zona donde estaban los dragones y cada quien distinguió al dragón de su esposa o marido, a los de sus hijos, vecinos, amigos, o el propio. Incluso a algunos que no tenían dueño pero vivían en Berk. Todos lo miraban con odio, nadie podía creer tal acto de parte del chico. El miso chico que decía querer a los dragones, el mismo que decía que una vez que te ganas su confianza no hay nada que un dragón no haría por ti. Pero al parecer ese chico abuso de tal confianza y los utilizo.

Cada vikingo llamo a su dragón y estos al ver a sus dueños corrieron felices con ellos.

-Kematian- El Pesadilla se acercó a Adrián, feliz he ignorado la situación –Hasta a mi pobre dragón utilizaste Hipo. Y a los de tus amigo también. Si es que ahora puedes llamarlos así, porque un amigo o cualquier vikingo no harían algo como esto-

Hipo no podía creer lo que le pasaba. Las palabras no salían de su boca, sentía todo pasar en cámara lenta y ni siquiera oía los insultos que seguro el pueblo le estaba dando. El chico levanto la mirada y vio a un Estoico decepcionado y negando con la cabeza, aunque en realidad eso es lo que distinguió en medio de las vueltas que todo parecía dar en su mente. Y el castigo de su padre fue lo último que escucho.

"A no ser que sus dueños te lo permitan no volverás a acercarte a los dragones. Y si no tiene dueño… no te acerques" Estoico se fue del lugar y el resto fueron palabras que no entendió, insultos que no escucho, y decepciones que no vio. Pero todo lo sintió. Pudo sentirlo todo. Desde las miradas hasta las palabras.

De a poco los vikingos se fueron de la plaza y lo dejaron solo. Solo pero con Chimuelo. En aquel momento estaba viviendo un dejabu como cuando su escudo no funciono, como cuando arruinaba las cosas y los dragones se llevaban la comida…

Hipo sintió la cabeza de Chimuelo tocar su mano he inconscientemente lo empezó a acariciar. Pero también inconscientemente lo consolaba. El dragón se sentó recibiendo los mimos de su hermano. Hipo no reaccionaba, solo se quedaba allí acariciando al Furia Nocturna. No sabía cuánto tiempo estuvo así. Y no quería enfrentar su realidad.

-¡Hipo!- Ese grito lo descoloco. Era la voz que no había oído en todo el día. La voz de cuya persona estaba peleado. Y ahora esa persona debía de estar odiándolo. El castaño se dio la vuelta y la vio ahí. Astrid. No sabía cómo encontró su voz, tal vez ese fue el motivo de que las palabras no salieran con cohesión para formar una oración.

-Astrid yo… no se… te juro que yo jamás- La chica corrió hacia a él y se le lanzo en un fuerte abrazo. Sin dejarlo terminar con lo que decía.

-Lo sé, lo sé- Lo consoló –Yo te creo- Hipo correspondió el abrazo dejándose consolar por la rubia -Te creo Hipo. Yo te creo…-

De nuevo no tengo mucho que decir a excepción de que este capítulo es más corto, pero les he estado entregando capítulos tan largos últimamente que creo que se compensa.

Gracias a THE BLACK SHIELD Por poner mi fic en tus favoritos y follower. Me alegra que te guste mi fic, espero hayas disfrutado este capi. Saludos.

REVIEWS:

Melgamonster: Espero hayas disfrutad este capi. Y si el capi anterior no fue tan triste aun que tuvo lo suyo. Y aún faltan un par de bombas atómicas pero todo a su tiempo. A Adrián podrás odiarlo aún más, y en cuanto Patán y los gemelos no saben del todo el daño que causaron. Los hermanos veían todo como un juego de bromas y Patán solo anhela ser el jefe, pero no se da cuenta del mal que hace. Tú velos como tres cachorros que siguen las ordenes de su amo por inocencia. No odies a Estoico por favor, no sé bien cómo explicarlo pero él de por sí ya es un padre duro (como son vikingo y él es el jefe) pero llegara un momento en el que serán explicadas las reacciones de él con Hipo en las situaciones. Solo paciencia.

Y por último si, a pesar de todo mi papa me apoya con mi carrera. Aunque yo sufro la típica crisis de "que hare con mi vida" aun y cuando solo tengo 14. Soy un tantis paranoica a veces y ya me veo viviendo bajo una caja XD Espero te haya gustado el capi y gracias por tu review.

GrimBoy: Que bueno que te guste el fic. Y si yo también pensaba que el sufrimiento era demasiado, ya hasta yo me estaba cansando, pero es necesario ya que Adrián quiere destruir a Hipo en todos sus ámbitos. Es verdad que para todo hay un límite he Hipo llegara al suyo, solo paciencia. También es cierto que Estoico sufrirá un fuerte golpe al enterarse de la verdad. Y sí, cayo fácil. Ese que dices es un buen castigo y de hecho coincidentemente es algo que pasara en un fic que tengo planeado. Pero no veo a Hipo como alguien vengativo aunque cambiara un poco de personalidad a lo largo de la historia. Y tal vez termine vengándose de Adrián al descubrir el sabotaje. Gracias por comentar y espero hayas disfrutado el capi. Saludos.

Gabriel y Alejandra. Rengellopez: Por fis no odies a Estoico, como ya dije antes su actitud tiene explicación aunque no escusa y todo será explicado más adelante del fic. Respecto a Valka es algo que estoy pensando si ella aparecerá o no y como lo hará. Y lo que le dicen a Hipo fue horrible y en este capi se vio de una forma más directa. Es comprensible la alteración y llegara un punto en que gritarle a la pantalla no te bastara. El resto no puede ser contestado para no dar espoiler. Espero te haya gustado el capi y gracias por los reviews tipo testamento. Qué bueno que te guste tanto el fic, a mi fascinan tus reviews. Saludos.

Draco Trainer: Espero este capítulo también te haya gustado y bueno obviamente la actitud de Estoico no nos gusta a nadie, y espero que el "No me gusta" no se transforme en un "lo odio" Ya perdí la cuenta de cuantas personas lo odian. En cambio a Adrián pueden odiarlo y torturarlo todo lo que quieran, él no me da pena y se lo merece. Y aquí volví a recalcar toda la ayuda y apoyo que Astrid le da a Hipo. Espero hayas disfrutado el capi y gracias por tu review. Saludos.

Raditz: Que bueno guste el fic y sí, la pareja de mi historia es Hipo x Astrid. ¿Qué puedo decir? Adoro el Hiccstrid :D Espero te haya gustado este capi y gracias por comentar. Saludos.

Dlydragon: Hasta hora no he de decir imposible, todo puede pasar. Y sí, Astrid siempre está para Hipo y es un gran soporte para él. Eso lo recalque mucho en este capi. En cuanto a Patán y los gemelos (como ya dije antes) tu velos como unos cachorros que siguen las ordenes de su amo. En algún momento ellos se darán cuenta de para donde apuntan las cosas que hacen y te puedo asegurar que se sentirán muy mal. Y por fis vuelvo a pedir que no odien a Estoico, denle tiempo al tiempo. Y respecto a lo último que dices sobre cuando Adrián se dé cuenta de que Astrid esta con Hipo porque en verdad lo quiere, solo puedo decir que se les va a armar a los tortolos y será una grande. Gracias por comentar, espero te haya gustado el capi. Saludos.

LunaBeatriz1: Que bueno que te encuentres mejor y espero este capi no te haya dejado tan afectada como el otro. Creo que es la cuarta o quinta vez que repito que por favor no odien a Estoico, ya hasta me canse dar mis argumentos. Bueno no sé si el final es lo que te esperabas pero lamento decirte que la idea del castigo me la diste tú. Como no sabía cómo hacer para que Hipo deje de ver a los dragones, en una isla donde estos abundan. Decidí mejor que le prohibiera acercárseles a no ser que tuviera la aprobación de los dueños. Espero te haya gustado este capi y gracias por comentar. Ha y antes de que se me olvide, gracias por seguirme y ponerme como autora favorita. En verdad muchas gracias, que bueno que te guste tanto lo que escribo. Saludos.

FIN DE ESPACIO DE REVIEWS

Bueno chicos eso es todo. Le doy las gracias a quienes se han tomado el tiempo de comentar al igual que a las personas que leen. Acuérdense por favor darme el nombre de alguna isla si conocen.

Aprovecho a decirle que si a alguien le interesa acabo de subir un one-shot 100 % Hiccstrid (Hipo x Astrid) Lo pueden encontrar en mi perfil. Gracias por leer. Hasta la próxima.

¿REVIEWS?