CAPITULO VI

La mirada perpleja del capitán, no tenia precio, tenia más de tres horas de haber escuchado a la navegante de los sombreros de paja leer un dialecto indescifrable, donde se mencionaba a los tutores de ambos y aunque ella juro por su tesoro que no mentía, tenia sus dudas, en más de una ocasión Nami había embaucado a sus tripulantes, y estaba seguro que en ese momento lo estaba haciendo.

-"Capitán"- dijo Bepo temiendo por su vida.

Después de la amena lectura, la pelirroja lo dejo encerrado en su habitación, no porque ella lo quisiera, sino de que el lo decidió así; también dio la orden de no molestar, aunque esa más bien fue una sugerencia, que seria una sentencia de muerte a quien lo fuera a buscar.

-"..."- no hubo respuesta.

Aun así el oso se animo a entrar, siendo recibido por una daga que casi le da en la cabeza, Bepo se tiro al piso rogando por su vida, su amado capitán estaba de muy mal humor.

-"Lo siento, lo siento, lo siento, lo siento, lo siento"- comenzó a decir el primer oficial.

-"Cállate"- espeto Law molesto –"dije que no quería que me molestaran"-.

-"Lo se pero ya llegamos a Wiski-Pic"-.

-"Oh entiendo"- susurro –"procedan como de costumbre"-.

-"Si, pero, también Nami-nee-chan quiere bajar"- .

-"Entiendo"- volvió a decir –"dile que primero venga a verme y después puede bajar"-.

El oso asintió, salió del camarote, y volvió a dejar a su capitán solo sumido en sus pensamientos, apenas atento a lo poco que le rodeaba.

-"Maldición"- dijo en voz baja.

Se levanto de su sillón y comenzó a vagar sin rumbo en su camarote, pensar que toda había terminado cuando vencieron a Doflamingo, era tan estúpido como vivir atado a los sombreros de paja. Se despojo de su sombrero y se rasco la cabeza desesperado.

-"Tanto te afecto"- dijo la pelirroja cerrando la puerta.

-"Explícate"- demando el capitán colocándose de nuevo la gorra.

-"¿Qué quieres que te explique?"- susurro con falsa molestia.

-"Todo"- la miro directamente a los ojos desafiantes.

-"¿Todo?"-.

-"Desde como llego el libro a ti, y como lograse entenderlo"-.

-"Duval me lo dio cuando llegue a Loguetown, y al principio no entendía, pero después de casi ahogarme y tener un retroceso nada agradable"- frunció el ceño al recordarlo –"pude acordarme de como mi madre me enseño ese viejo dialecto"-.

-"No tiene sentido"- dijo el capitán sentándose en su asiento.

-"Lo se pero que le puedo decir soy una sombrero de paja"- alzo los hombros restándole importancia.

Nami tenia razón, era de esa torpe tripulación, donde admitan a cualquiera que le callera bien al capitán, sin mas la despidió con la mano, no tenia ganas de verla. Prefería que atormentara a su tripulación que a el, claro en ese momento.

Así que cuando la puerta se volvió a cerrar, el se coloco su gorra en el rostro y subió los pies al escritorio, tenia mucho que pensar.

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Las tiendas de esa isla no eran de su total agrado, pero era lo que había, y no desperdiciaría tienda, mercado o basar, para hacerse de un poco de ropa y accesorios. Si bien recordaba, y si seguían la ruta que trazo con Bepo, solo harían unas cuantas paradas, asta Arabasta.

-"Nami-nee-chan"- se quejo Shachi con los brazos repletos de bolsas de ropa –"¿falta mucho?"-.

-"No te quejes, ya casi termino"- canto asomándose en una joyería.

Sus gustos la verdad eran caros, pero siempre regateaba y terminaba con lo que ella quería y unas cuantas cosas mas, pero lo que le llamo en el aparador no era tan caro como para regatear.

Entro haciendo sonar una campanilla, y con la suerte de que sus acompañantes la esperaban afuera descansando en la banqueta, se animo a mirar toda la tienda. Anillos, aretes, collares y dijes adornaban los estantes con precios realmente absurdos. El más caro que vio no rebasaba ni los 70 berris.

-"¿Qué se te ofrece señorita?"- una anciana salió de la nada asustando a la navegante.

-"Ah"- dijo nerviosa –"¿esto es lo que pide por el?"- señalo el estante.

-"Oh ese"- suspiro la vieja –"si pero como le digo a todos mis clientes antes que nada debes oír su historia"-.

-"Tengo tiempo"- dijo la pelirroja mirando a la anciana.

-"Este anillo perteneció a un hombre de la marina"- explico –"un hermoso marine, que dejo que su amada se fuera, solo por cumplir una absurda venganza"- comenzó a caminar asta el estante cojeando un poco –"este fue el anillo de compromiso que ella le dio a el"- tomo la joya con sus arrugadas manos –"si te fijas bien le falta algo"- le tomo la mano a la pelirroja para ponérselo.

-"Para mi se ve bien"- sonrió la mujer mas joven mirando como se le veía.

-"Para ti, que estas desilusionada con el amor, pero para una vieja como yo, que aun cree en eso, le falta su otra mitad"- explico.

-"¿Desilusionada? No, solo que eso no es para mi"- dijo sacando unos billetes de su escote, para pagar.

-"No niña, te lo regalo"- negó con las manos dándole la espalda.

-"Por favor acéptelos"- le extendió el dinero.

Nami no era de la que diera dinero solo porque si, pero la verdad, veía la necesidad, y el hambre de aquella mujer, tenia algo que le causaba un nudo en la garganta al solo verla, y se le hacia mal no darle por lo menos lo que pedía por el anillo.

-"No, no, no, no, no"- comenzó a caminar asta el mostrador tratando de huir de la joven.

-"Bien si no quiere cobrarme el anillo, cóbreme otra cosa"-.

-"Bueno"- chasqueo los dedos, y la tienda se oscureció.

La anciana que estaba a solo unos pasos de Nami ahora estaba detrás del mostrador con una esfera, la pelirroja, trago saliva, en que lio se había metido, y pensar que antes culparía a Luffy de todo.

-"Óyeme bien, dentro de cinco mese todo lo que no tiene sentido, lo tendrá, y aquello que te falta llegara, pero con mas problemas de lo que esperas"-.

Las cosas se pusieron borrosas y Nami se desmayo.

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Despertó aturdida, y adolorida, en un lugar que ella no reconocía, no era la enfermería del submarino del los piratas Heart, tampoco una prisión de la marina, era mas bien un callejón oscuro. Se trato de levantar, notando algo tarde que la noche había caído.

-"Mierda"- susurro poniéndose de pie.

Tambaleándose logro salir del callejón, mirando así por primera vez la luna llena, que era adornada por un hermoso aro de hielo y la niebla que cubría las calles poniendo las cosas siniestras. Solo faltaba el aullido de algún lobo o bestia salvaje, para que le recordaran los cuentos de Usopp.

Camino sin rumbo fijo, cosa que para ella era desesperante, ya que siempre sabía en donde estaba, y mientras más caminaba, mas densa se volvía la niebla. Podía jurar que veía sombras pasar a su lado; se abrazo a si misma, dándose algo mas de confianza.

Ella era Nami la gata ladrona, navegante de los sombreros de paja, una experta en el clima, y una excelente cartógrafa. ¿Un poco de miedo no la podía espantar? O si.

-"¿Nami-ya?"- logro oír a lo lejos.

Esa voz, pudo jurar que era la de Law, pero por el traqueteo que hacían sus dientes, también le sonó como la de Ace, un severo escalofrió le recorrió la espina dorsal y se echo a correr con los ojos cerrados.

En una ocasión cuando era más joven, y su madre aun vivía, hizo lo mismo, corrió por todo el huerto gracias a que un gato le paso rosándole una pierna, y termino chocando con un árbol. Las cosas no fueron diferentes, término chocando con algo o alguien.

-"Auch"- se quejo, estaba segura que se había torcido una pierna.

Con algo de dolor se logro sentar, el empedrado de las calles no había sido de ayuda en su huida, peor aun la había dejado llena de fango. Lo bueno era que ya tenía ropa para cambiarse.

-"Al fin te encuentro"- la voz grabe y oscura de Law fue como el canto de los ángeles para Nami.

-"Torao"- susurro mirando al hombre desde abajo.

Enseguida Nami se intento parar, yéndose ahora de cara contra el piso, suerte que el capitán de los Heart estaba ahí para detenerla.

-"Auch"- se volvió a quejar no por su tobillo sino que su frente pego con el duro pecho de su anfitrión.

-"¿Dónde estuviste?"- cuestiono Law separándola de el.

-"¿Hola Nami como estas? ¿Veo que estas herida, no te paso algo mas? Hola, estoy mas o menos bien, me caí y me lastime, pero solo eso a demás que me duele el cu…."- la pelirroja no termino de hablar.

Law le cubrió la boca y le ordeno que se callara, pero por dios era Nami, obviamente se negó, y comenzó a alegar, no guardaría silencio asta que le explicara que demonios estaba pasando.

Pudo ser que los marines le pisaban los talones, o que ella no dejaba de llamarlo por ese apodo molesto, tal vez pudo culpar a las tres botellas de ron que se bebió, pero no se le ocurría una mejor forma de callarla. Podía oír los pasos de los marines cerca, y ella aun no cerraba la boca. Fue cuestión de jalarla hasta el callejón que estaba al lado, y deleitarse con la cara de estupefacción que puso al hacer lo que tenia planeado.

Las luces de las linternas de los marines los alumbro, pero se fueron ofreciendo una disculpa, después de todo quien quería interrumpir una pareja en medio beso.

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-"Te odio"- susurro ella cruzada de brazos.

-"No fue mi primera opción, pero tu no cerrabas la boca"- dijo el caminando con ella en brazos.

-"Con un simple vienen los marines, me hubiera callado"- rengo –"además si te urgía alejarte de ahí hubieras podido usar tu fruta del diablo y hubiéramos salido de ahí"-.

-"Nami-ya la isla esta infestada de marines, hubiera sido lo mismo trasportarme a dos calles si había marines ahí también y no te callabas"-.

Ambos estaban evitando las calles dando un paseo por las azoteas de las casas; después de la desaparición de Nami, una horda de barcos de la marina llego a catear el puerto y barios negocios.

-"Por lo menos déjame caminar"- sugirió la mujer cambiando el tema.

-"Tienes el tobillo hinchado, solo nos retrasarías"- dijo transportándose a la siguiente casa –"¿Dónde estuviste?"- cuestiono.

-"En una tienda, los chicos se quedaron afuera del negocio mientras yo miraba"- explico, comenzando a jugar con su cabello.

-"Shachi y los demás dijeron que te adelantaste, te metiste a un callejón, y de ahí no te volvieron a ver"-.

Nami se quedo pensando, estaba segura que entro a una tienda ¿pero a que? No podía recordar. Sintió como Law dejo de caminar, se animo a mirarlo después del "accidente" el dejo escapar una sonrisa torcida, estaban al filo del techo.

El se lanzo al vacío y Nami cerró los ojos, solo para abrirlos en el sub; Law, la dejo en el suelo y todos los integrantes de los piratas Heart corrieron a verla. Shachi, Pinguin y Bepo tenían lágrimas en los ojos, y se comenzaron a disculpar por no haberla cuidado, Nami le resto importancia negando con las manos.

Entre la trifulca busco al capitán con la mirada, pero este le daba la espalda, ya que hablaba con Jean Bart, y no contuvo el reflejo de pasar su índice por sus labios, y que sus mejillas se tiñeran de carmín.

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Después de mucho ya este el cuarto capitulo!