CAPITULO V
Sus pasos hacían eco en la nave, era una andar poco común el cual tenía un patrón, tres pasos, un descanso, y así sucesivamente, la razón era un libro en sus manos el cuan no podía dejar de leer, así que los recorridos nocturnos por el submarino, se habían hecho un habito; todo eso combinado con las pesadillas que la inundaban más seguido que de costumbre, la tenían en un estado de sonambulismo consiente.
Se detuvo por millonésima vez, cerrando por fin el manuscrito, había palabras que aún no entendía, tal vez por esos sus malos sueños, quería recordar, y no lo podía hacer sin revivir aquel momento traumático.
-"Madre"- susurro apretando el libro contra su pecho.
Retomo su recorrido, eran poco más de las tres de la madrugada, y la verdad ya tenía un poco de sueño. Su habitación no estaba tan lejos, a solo ocho o nueve pasos de distancia, pero una luz a cuatro habitaciones de la suya, le llamo la atención, casi más por inercia que por curiosidad, camino hasta el cuarto, que podía reconocer como el de Bepo.
-"¿Se puede?"- dijo abriendo solo un poco más la puerta.
-"Oh Nami-nee-chan"- dijo el oso sorprendido –"¿la desperté? lo siento"- dijo con un aura deprimente.
-"No nada de eso"- entro cerrando la puerta tras de si –"¿Qué haces?- pregunto acercándose poco a poco.
El primer oficial, estaba sentado en el piso, con un mapa extendido, y una libreta en la mano, se veía preocupado, y algo nervioso, aun así Nami no lo dejo en paz, se sentó a su lado y observo el mapa.
-"Nada"- respondió cerrando la libreta.
-"No te creo Bepo-kun"- canto.
-"Lo siento"- se deprimió.
-"No te disculpes por no saber mentir"- rio, mirando el mapa, donde tenía trazada la ruta que tomarían.
-"Después de lo de Whisky Peak, no pudimos recolectar todas las provisiones que necesitábamos para solo hacer la parada en Lunes, así que tenemos que buscar una nueva ruta que nos proporcione todo lo que necesitamos"- Bepo le paso la libreta para que viera lo que hacía falta.
Nami miro detenidamente la lista y el mapa, creado una ruta en su astuta cabeza rojiza, ya que la primera ruta no sería posible, por su culpa. Así que mordiéndose el labio, le arrebato la pluma a Bepo y fue trazando un nuevo camino.
-"Podemos navegar a Little Garden por las provisiones básicas: Comida, agua, y alguna planta medicinal o comestible"- marco la isla con la pluma -"luego iremos a Drum por medicamentos y tal vez podríamos conseguir algunas armas"- sonrió de medio lado, esas islas le recordaban a sus nakamas.
-"Son más islas de lo planeado"- comento el oso rascándose la cabeza.
-"Si pero nos abasteceremos de todo lo de la lista"- se encogió de hombros.
-"¿No habrá diferencia de días?"- cuestionó Bepo analizando la situación.
-"Uno o dos días máximo, solo en lo que juntamos todo"- le paso la pluma y lo miro divertida -"además nos ahorraremos algunos berris"- se froto los dedos como si contara dinero.
El primer oficial agradeció la ayuda, aunque le advirtió que tal vez el capitán no estaría de acuerdo, pero el trataría de persuadirlo para que fuera flexible en el cambio de planes, fue así sin más que, empezó una larga charla que duro casi toda la noche.
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La cabina de control estaba en silencio, ninguno de los miembros de la banda hablaba, esperaban ordenes que aún no eran dadas, y eso al capitán le molestaba un poco, ya que pasaban de las seis de la mañana y el segundo al mando aún no se presentaba, con la ruta designada.
-"¿Dónde está?"- dijo Law rompiendo el silencio.
-"No lo sabemos jefe"- respondió Shachi sin ni siquiera voltear a verlo –"él siempre es muy puntual, a lo mejor le dio otro de sus ataques de calor"- se encogió de hombros, haciéndose más pequeño.
-"Pinguin ve a buscarlo en la enfermería"- ordeno girándose hacia la salida –"Shachi tu revisa la cocina"- y así con espada en mano se encamino al umbral.
Sus subordinados no tardaron en dejar su puesto, sabían de antemano que al capitán no le gustaban los retrasos, ni las escusas, y para la mala suerte del primer oficial, el capitán del submarino había amanecido con resaca. Shachi corrió a la derecha y Pinguin a la izquierda, cortando camino por los ascensores de emergencia, cada minuto era esencial para evitar la catástrofe que se avecinaba.
El pelirrojo fue el primero en llegar a su destino, la cocina estaba vacía, solo estaba el cocinero dormido, ni rastro del oso. Se sacó el gorro y se rasco la cabeza desesperado, el capitán se enojaría; de una de las bolsas de su mono saco un mini den-den mushi y con el llamo a su compañero.
-"Pinguin"- dijo temeroso –"Pinguin"- repitió con más fuerza.
-"¿Qué paso Shachi?"- respondió el moreno.
-"¿Lo encontraste?"- pregunto nervioso.
-"No, no hay nada en la enfermería"-.
-"¿Entonces donde esta?"- pregunto el pelirrojo gritando
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Su jaqueca crecía cada vez más al oírlo roncar, jamás pensó que Bepo caería en los encantos de aquella gata seductora, lo pudo esperar de todos menos de, el incluso de Jean Bart pero no del oso. Lo peor de todo es que ella estaba dormida en su lugar.
-"Bepo"- lo llamo, esperando que despertara –"Bepo"- lo volvió a llamar sin éxito.
Law suspiro, lo tenía que hacer aunque no le gustara, así que giro la espada, y con el mago de Kikoku sobre la cabeza del oso se la dejó caer. Pero el animal apenas se movió, aún estaba a más dormido que despierto.
-"Auch"- se sobo la cabeza peluda.
-"Bepo"- mascullo.
-"Shhhhhhhhh"- susurro –"la va despertar"- dijo medio adormilado.
-"Bepo"- dijo en un tono más demándate.
-"Capitán la va despertar"- el oso aún estaba dormido.
Lo chistoso del asunto, no era que Bepo aún no despertaba, o que le hablaba como si no estuviera consiente de con quien estaba hablando, sino que la mujer por más ruidos que oyera ni siquiera echaba un vistazo, así que educadamente la empezó a mover con el mango de la nodachi.
-"Cinco minutitos más Robín"- canto reacomodándose en la panza del oso.
Esa fue la gota que derramo el vaso, invoco su fruta del diablo casi mental mente, pudiendo así sacar al oso debajo de la pelirroja, a la cual casi dejaba caer, pero por consideración, opto por dejarla sobre la cama del primer oficial. Y así sin más el capitán de los piratas Hearts salió con un oso flotante detrás de él.
En todo el camino Law se imaginó mil y una forma de castigar al peludo infractor, pero mientras más se acercaba a la sala de controles, más se hacia la misma pregunta ¿Qué hacia Nami en el cuarto de Bepo? Tal vez lo estaba persuadiendo que la llevara al cuarto donde estaba todo el tesoro, pero para eso necesitaba su llave, o quizás intento robarlo, o solo conversaron hasta las horas de la madrugada, fuera lo que fuera estaba seguro que no saldría nada bueno de eso.
-"Capitán"- dijeron al mismo tiempo Shachi y Pinguin –"Bepo no estaaaaaaaaaa"- gritaron sin darse cuenta de la bola de pelos blanca que venía levitando atrás de Law.
Trafalgar sabía perfectamente que sus subordinados eran un tanto idiotas, pero no sabía a qué grado, pero ese día lo descubrió, pero que más podía pedir, si ya eran leales y en sus diminutas cabezas no podía vivir más de una fase de ellos. Chasqueo los dedos y el oso fue a dar contra el piso, haciendo que el pobre animal, no solo llorara de dolor, sino porque después Law no lo quería perdonar, sería una maña ajetreada, pero no fuera de lo común.
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-"Mire capitán si seguimos a Little Garden podemos abastecernos gratuitamente de comida y agua, además de cualquier otra cosa que sea útil"- explicaba Pinguin, ya que el oso estaba tan deprimido que no quería comer –"y no solo eso podemos poner a cargar las celdas solares mientras recolectamos lo que nos hace falta"-.
-"Son más islas de las que ordene"- dijo Law cortante.
-"Si lo sé pero, solo es una isla más, que nos beneficiara, estamos dos días adelantados con lo acordado"- cruzaba los dedos para que ya no pusiera peros.
-"Son más islas"- repitió con la boca llena.
-"Además tenga en cuenta que no pudimos a completar la lista de víveres, ni cargar las celdas por completo para que nuestro viaje fuera largo y sin pausas"- el pobre hombre estaba perdiendo su tiempo en convencerlo.
-"¿Cuando llegamos a esa isla?"- cuestiono rellenando sus platos.
-"A finales de esta semana"- respondo Pinguin rogando a Dios que aceptara.
-"Lo pensare y les daré mi ruta el viernes"- tomo su bandeja y dejo la mesa.
El pelinegro dejo la cocina, y tomo el rumbo al cuarto de control, ya que aunque la verdad no lo aparentaba tenia corazón y cierto aprecio a sus compañeros, por eso la comida que llevaba en las manos, no podía dejar a su primer oficial sin comida aunque se lo mereciera. Pero cuando entro a la sala, la miro, ahí hincada frente a Bepo con una bandeja llena de comida, le rogaba al oso para que probara bocado.
-"Bepo-kun"- canto con la cuchara llena de sopa –"debes comer"- se la acercaba poco a poco.
-"Lo siento"- lloraba –"pero el capitán está molesto conmigo"-.
-"Bepo"- dijo Nami fingiendo molestia –"si no comes te voy a relevar de tu cargo"-frunció el ceño.
El pobre oso lloraba, no solo porque su lindo capital lo había regañado, sino que la pelirroja se portaba tan bien con él, como si de una madre se tratase, y el sentía que no se merecía ni la pobre sopa que le daba, mucho menos sus cuidados.
-"Nami-ya tiene razón"- se animó a decir Law, aunque le pesara –"no desayunaste, y ahora no quieres almorzar si sigues así enfermeras, y no me sirves enfermo"-.
Se acercó con su paso lento de siempre, y moviendo solo lo suficiente la otra bandeja, le dejo lo que traía para que se nutriera, mirando solo de reojo la cara de molestia de Nami, para después irse sin decir más.
-"Por favor"- rogo la mujer a sus espaldas.
Tal vez no era una mal idea tener a esa mujer cerca, pudiese ser una verdadera molestia, y una carga, pero lo desquitaba haciendo su labor de en contentar a Bepo mejor que nadie.
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Los días pasaron largos y monótonos, ya que aunque tuviera un "nuevo miembro" en la banda, según los demás miembros del grupo, después de Whiskey Peak, sentía que ella lo estaba evitando, y sabía el porqué, aunque no le diera importancia. Para el ese asunto era tan banal como pensar en la inmortalidad del cangrejo o en la inteligencia de Mugiwara-ya, era tan pobre su motivo que le causaba gracia.
-"Figuen el curso a Little Garden"- ordeno –"y asegúrense de quedar bajo un buen rayo de sol, quiero tener energía de sobra"-.
-"Si capitán"- respondieron sus hombres al mismo tiempo.
Miro el radar del tablero, si sus conocimientos no le fallaban estarían en aquella isla en un par de horas, así que no le caería mal ir a la biblioteca, o a su cuarto a dormir un poco. Tenía bastantes horas de sueño acumuladas.
-"Jefe"- lo detuvo uno de sus subordinados antes de que saliera del lugar.
-"¿Ahora qué?"- dijo despectivo, tenía mejore cosas que hacer.
-"Nami-san necesita de su ayuda"-dijo jadeante, parecía que había corrido.
-"¿Dónde está?"- pregunto molesto.
-"En la habitación que le asigno Bepo"-.
En menos de un parpadear el capitán había desaparecido, y en su lugar apareció uno de sus compañeros, no era nada fuera de lo normal.
-"¿Juan?"-.
-"¿Pedro?"-.
-"Tenia tanto si verte"-.
La puerta estaba entreabierta, así que no le importo entrar de golpe, después de todo estaba bajo su dominio. La mujer se encontraba sentada en el piso, dando la espalda a la puerta, y frente a ella tenía una pila de dinero, Law se atrevería apostar que todo ese efectivo lo saco de sus tripulantes.
-"Nami-ya"- dijo su nombre en un suspiro de derrota.
-"Oh Torao"- saludo apenas girándose a verlo.
-"¿Para qué me llamaste?"- cuestiono recargándose en el marco de la puerta.
-"Bueno veras"- se levantó de un salto –"necesito que me des tu habitación"-.
-"¿Disculpa?"- esa petición estaba más que denegada, mucho antes de que la dijera.
-"Si necesito que me dejes tu habitación"- repitió la pelirroja poniendo sus manos en la cadera.
-"¿Mi habitación?"- dijo dudando –"¿para qué quieres mi habitación?"-.
-"Fácil porque es uno de los pocos cuartos de esta lata flotante que tiene un baño propio"- dijo señalando las paredes de los lados.
-"¿Y eso que tiene de especial"?- pregunto ladeando la cabeza –"tienes cerca las duchas y los sanitarios"-.
Nami se llevó las manos a la cabeza, solo para frotarse las sienes, el no entendía, tampoco lo entendía Bepo, y estaba segura que los demás chicos jamás lo entenderían, había cosas que no podía hacer en esa pequeña habitación y en esos baños compartidos.
-"Mira"- señalo el montón de dinero –"todo eso lo recogí en menos de una hora, y no fue jugando póker"- .
-"¿Entonces?"- dijo con fastidio, esa mujer le causaba jaqueca.
-"¡Ahí por dios Trafalgar, quiero que me des tu camarote porque todos tus amigos no me dejan ni ir hacer mis necesidades sola!"- grito molesta, estaba hablando con un Luffy sombrío.
-"No"- espeto girándose para irse.
-"¿No?"- lo alcanzo, tomándolo del brazo para que no se fuera –"tú no sabes Trafalgar, lo que es ir al baño teniendo que cerrar con lleve la entrada, solo para que tus amigos busquen la forma de entrar, tampoco sabes cómo es tratar de darse una ducha sin que todos quieran ducharse contigo, y no usare el de Bepo, porque solo dios sabe que paso ahí, es de verdad de terror"- susurro encabritada, no estaba yendo a ningún lugar con esto.
-"Usa el de cuarto de controles, o el de la enfermería"- dijo como si fuera la cosa más obvia del planeta.
-"¿Tú crees que no lo he intentado?"- cuestiono bajando sus desniveles de vos casi al mínimo –"créeme cuando te digo que no funciono"-.
-"No pienso ceder mi camarote, por un capricho de niña mimada, no está con tus amigos Nami-ya, y yo no soy uno de ellos"- le dirigió una mirada gélida, esperando que desistiera.
-"Eso lo sé"- le soltó el brazo, tenía que recordárselo –"largo"- susurro –"fuera"- lo empujo para sacarlo de su insípido camarote.
El sonido de la puerta cerrándose hizo eco en todo el mar, el capitán se quedó estupefacto, como una diminuta mujer, podía causar tan potente sonido, aunque no pensaría mucho en eso, sería mejor que se fuera a dormir.
-"Se puso triste capitán"- dijo Shachi.
-"Si la pobre de seguro está llorando"- continuo Pinguin.
-"Po….po….po…pobrecita"- lloraba Bepo.
Sus tres tripulantes estaban sentados fuera del cuarto de la pelirroja, habían oído todo, pero aun así no iba a ceder. Les hizo un ademan para que le siguieran, no quería que estuvieran con aquella mujer tan caótica.
-"Capitán no cree que fue muy duro con ella"- opino Pinguin unos cuantos pasos atrás de él.
-"Si capi tiene que entender que ella está sola, no tiene a sus nakamas, y no sabe dónde están, la pobre debe de esta muy preocupada"- Shachi decía mientras caminaba de espaldas, no podía dejar de ver el pasillo.
-"¿Qué quieran que haga?"- cuestiono arto –"no voy a darle mi camarote, y no pienso darle llaves para que ande abriendo y cerrando puertas"-
-"Lo sabemos"- dijo Pinguin –"pero aun ahí otros cuartos bien equipados, no es justo que la tenga en la habitación donde teníamos las cosas para la limpieza"-.
El capitán detuvo su paso, ellos tenían razón, pero como ceder, si flaqueaba ante ella, podía perder autoridad, y lo que más odiaba era la insubordinación. Los miro de reojo, y soltó detuvo un suspiro.
-"Hagan lo que se les dé la gana"- y desapareció.
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-"Si seguimos este camino llegaremos a un rio de agua dulce"- explico Nami con un mapa en las manos.
La pelirroja iba sobre los hombros de Bepo, ya que el oso se negaba a dejarla sola de nuevo, por lo que había pasado en la isla anterior, y aunque eso no le molestaba, se sentía mal por abusar de la amabilidad que solo pocos le brindaban.
-"¿Nami-nee-chan está segura que nadie viene aquí?"- cuestiono el oso reacomodándose a la mujer.
-"Bueno, creo que no, hace tiempo supe que los únicos habitantes de la isla regresaron a su tierra natal, y nadie se atreve a venir"- hizo una pausa para encargarse en la cabeza del animal –"es una isla prehistórica, y son pocos los que se atreven a venir"-.
-"OH"- dijeron todos los demás chicos que venían con ella.
Prehistórica, significaba época de dinosaurios, dinosaurios significaba carnívoros gigantes, y carnívoros gigantes significaba grandes problemas. Todo el grupo se juntó, haciéndose una enorme bolita de piratas bien gorditos y apetitosos, o eso pensaba el dinosaurio que los estaba observando desde lejos.
Paso a paso, se iban alejando más de la nave, y lo único reconfortante era que el capitán iba con ellos, pero estaba molesto, así que no era tan reconfortante como muchos pensaban.
-"Nami-san"- dijo temeroso Shachi –"¿está segura de que es el camino más seguro que existe?"-.
-"Sipi"- respondió.
-"¿Y cómo sabe eso?"- cuestiono de nuevo abrazándose a Pinguin.
-"Vamos por un sendero que dejaron los antiguos habitantes de la isla, la yerba no es alta y ahí espacios abiertos, a los carnívoros les gusta sorprender a su presa, además no creo que su capitán sea tan débil como para no poder detectar la presencia de las bestias"- sonrió, quería molestar a ese estúpido cirujano.
Los chicos ya no hicieron más preguntas, y a paso lento se fueron introduciendo más al centro de la isla, volteando ocasionalmente hacia atrás pare ver como la playa quedaba, ya bien lejos, y cuando menos se dieron cuenta ya caminaban en medio de gigantescos herbívoros que los miraban con extrañeza.
Los piratas asombrados, no dudaron en tomarse fotos, con los bellos paisajes prehistóricos a sus espaldas. Fue entonces que se dejaron de preocupar, aunque no dejaron de andar con cuidado, esa isla era un arma de doble filo.
-"Adelante esta el rio"- dijo Pinguin empezándose a quitar el mono, quería nadar.
-"Pinguin-kun no creo que sea buena idea"- opino Nami comenzando a caminar por su cuenta.
-"¿Eh?" ¿Pero porque?"- dijo desconcertado.
-"Solo te lo digo, porque no quiero que te vaya picar un bicho, o a pegar una de esas raras enfermedades, te lo digo por experiencia"- .
El moreno detuvo su labor de desnudase, y se volvió a ponerse su mono, ella sabía más de la isla que ellos, además tenía razón, quien sabe que cosas podrían pasar si anduviera corriendo sin ropa por un lugar extraño.
No tardaron en llegar al manantial, y tampoco tardaron en hacer su labor, mientras unos llenaban los tambos de agua, otros cazaban a los animales, así todos ayudaban, inclusive Nami, andaba recolectando plantas medicinales, por otro lado el capitán, bueno el capitán se fue a dormir debajo de una buena sombra.
En ese momento reino la tranquilidad, los trabajos se hicieron a la perfección y rápido, en menos de tres horas ya se había reabastecieron de alimento, agua y una que otra planta extinta que servirá en un futuro. Entonces comenzaron a guardar todo, subiendo cada mantada de provisiones a una carreta de metal. Tenían muchos viajes que hacer, era demasiada comida como para llevarla a cuestas.
-"Bien entonces que la comida sea llevada primero"- dijo Bepo con libreta en las patas –"no queremos atraer depredadores por el olor a sangre"-.
-"Ok"- dijo Shachi subiendo el ultimo pedazo de carne –"¿Nami-san viene con nosotros?"-.
-"Gracias Shachi-san pero me quedare un rato más, iré con ustedes en el segundo viaje"- la mujer respondió, contando la poca comida que se había quedado atrás –"Vallan con cuidado y no se salgan del sendero"-.
Sin más el pequeño gran grupo de piratas se fue, no quería estar ahí cuando se hiciera de noche, además serian casi cinco viajes de pura comida, aunque se habían reducido a tres, cuando decidieron que unos llevarían la comida a cuestas, gracias a que con la piel de los animales habían podido hacer unas bolsas, pero debían ir rápido, la carne estaba fresca, y era mejor no entretenerse.
En el lago se habían quedado solo tres personas, Nami, Bepo, y el capitán dormilón que no se había movido de su lugar en todo ese tiempo. Y eso a ninguno de los dos restantes le molestaba, más bien agradecían por eso.
-"Mas de la mitad de carne se fue en este viaje"- dijo la pelirroja con una libretilla en las manos –"en el siguiente se ira el resto y solo un cuarto del agua"-.
-"Siguen siendo muchos viajes, además no falta mucho para que oscurezca"- el oso estaba a su lado, al igual que ella anotaba todo.
-"Si"- cerro la libreta –"solo tienen una carreta, si a Pinguin o a Shachi se les prendiera el foco de traer aunque sean unas lanchas para acondicionarlas aquí, ya no tendríamos que dar tantas vueltas"- suspiro, estaba agotada.
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El cantar de los grillos era un placer que pocas veces se daba, sería que su tiempo en alta mar era más prolongado que su estadía en tierra, por eso tantas privaciones, mujeres, sonidos, paseos, cualquier cosa que tuviera algo referente a tierra firme era algo de lo que se privaba mientras navegaba. Era un precio que debía de pagar por ser un pirata. Hacía años que no caminaba bajo los cerezos de una isla de primavera, o gozaba dos noches seguidas con la misma mujer, que decir de bailar, eso desde que tenía nueve años.
Con pereza abrió sus ojos, asimilando la poca luz de luna que se colaba por las ramas del árbol, aún seguían en tierra; se intentó parar dándose cuenta de la soga que lo sujetaba al árbol. Estaba sobre una de las ramas. Rápido deshizo el nudo de la soga, para levantarse de golpe, aunque no fue buena idea ya que se tambaleo, y de no ser por Bepo que aún estaba ahí, hubiera caído al vacío.
-"Capitán"- susurro el oso abrazando al hombre –"qué bueno que despertó"-
-"¿Qué paso?"- dijo cortante, intentando disminuir su mareo.
-"Oh capitán, ha sido una odisea"- canto el primer oficial sentando a su superior –"mientras usted estaba inconsciente hemos sido atacados"-.
-"¿Atacados? Ya veo pero ¿Por qué no me despertaste?"- no encendía nada, aún estaba desorientado.
-"Lo intente varias veces, pero sin éxito, fue entonces que escape con usted, por lo menos los demás aun no llegaba"- Bepo comenzó a rebuscarse entre las ropas, una pequeña botella con agua –"beba"- ordeno –"lo malo fue que Nami-san aún estaba con nosotros"- su mirada cayo hacia abajo –"ahora no sé dónde este"-.
-"¿Cómo que no sabes? Explícate desde el principio"- dijo en tono molesto, limpiándose las gotas de agua que resbalaron por su barbilla.
-"Bueno usted se quedó dormido debajo de un árbol, y mientras nosotros recolocábamos todo, usted estuvo inhalando una planta somnífera que estaba cerca de donde dormía, jamás nos dimos cuantas hasta que notamos que respiraba con dificultad"- hizo una pausa para absorber la mucosidad que le salía por la nariz, estaba a punto de llorar –"jamás había visto una flor así, en la actualidad esta extinta, así que intentamos despertarlo, Nami empezó a desesperarse, y yo no sabía qué hacer, pero en un punto Nami dejo de gritar y me susurraba que corriera, y yo quise denegar su pedido, pero cuando me di la vuelta, ahí estaba"- las lágrimas rodaban por su peludo rostro –"aquella bestia blanca hizo que nos separáramos"-.
-"¿Entonces Nami-ya está perdida?"- dijo reincorporándose de nuevo, ahora manteniendo mejor el equilibrio.
-"Si lo siento fue mi culpa"- se soltó al llanto como si de un bebe se traste.
-"Deja de llorar"- ordeno –"iré por ella".
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Hola
(o. O)
Les dejo este incompleto capitulo, y digo incompleto porque lo tuve que recortar, fue mucho contenido y la verdad soy cruel.
La isla Lunes, no sé si existe o no, la encontré en un dichoso mapa de One Piece creado por alguien que no conozco. Dudas sobre eso las puedo responder en el Tumbr, subiré la foto por si acaso.
En el capítulo anterior lo marque como el sexto, aunque en realidad era el cuarto, fue un error mío, que me da flojera corregir, pero bueno ustedes entienden.
Bueno sin más preámbulos me despido, prometiendo el siguiente capítulo para principios de semana, y agradeciendo a todas/os ustedes por sus buenas críticas, y el apoyo moral que me brindan, la verdad no merezco tan buenas/os lectoras/es
(^3^)
