Hola Chicos perdón por la tardanza pero técnicamente sigue siendo viernes. O por lo menos en Argentina sí.

Este capítulo será titulado… LO QUE TODOS ESPERABAN XD

Nha es broma. Se llama Tornado y tal vez me odien.

CAPITULO 9: Tornado

Una pesadilla monstruosa revoloteaba por el aire seguido de otros dragones. Desde abajo, anclado a la tierra eran vistos por dos pares de ojos verdes.

El Furia Nocturna veía maravillado a sus compañeros dragones mientras volaban. Después paso su vista a la quemada herrería.

-Hey, tranquilo. Yo se que tu no lo hiciste- Tranquilizo Hipo a su amigo. Se agacho a su lado y le rasco la barbilla. El dragón froto su cabeza contra la del castaño, este volvió su vista al cielo viendo como los dragones jugaban –Tranquilo. Esta noche volveremos- Susurro. Sacándole una sonrisa a su escamoso compañero.

Habían pasado un par de días desde su castigo de no volar. El día anterior tuvo que ir al entrenamiento al ruedo para su pelea con Patapez.

Al llegar a la puerta del lugar dio un largo suspiro y entro, sobra decir que estaba más nervioso que nunca. Al legar todos estuvieron un rato hablando hasta que Bocón dio la señal de empezar.

Primero Astrid contra Patán. Sobra decir que no duro mucho. El pelinegro le coqueteo un poco y le presumió. También le dijo que sería suave con ella. Pero en tres segundos Astrid lo golpeo con su hacha y lo tenía sometido contra el suelo.

Luego pasaron los gemelos. Estos se miraron desafiantes y luego corrieron con un grito de guerra a enfrentarse. Dieron un salto con sus armas en alto pero chocaron sus cabezas y cayeron al suelo. Un resultado que a nadie le sorprendió.

Luego llego el turno de Hipo y Patapez. Bocón los llamo para acudir al centro del ruedo. El castaño obedeció con la cabeza gacha y con dificultad sostenía la maza. Todo estuvo en silencio unos minutos. Lo cual le pareció extraño, al levantar la mirada se dio cuenta de que Patapez no estaba. Miro a todos lados pero no lo encontraba. Entonces dirigió su vista a su maestro, este tenía el ceño fruncido buscando con la mirada al rubio.

-Creo que Patapez no vendrá hoy- Dijo Brutacio.

-¿Por qué lo dices?- Pregunto Bocón.

-Tiene la gripe de Freyja- Todos hicieron un "Uhuuuuu" como única respuesta.

La gripe de Freyja no era mortal pero si era conocida por ser molesta. Le ocasionaba al vikingo que la padeciera fiebre, dolor de garganta, escalofríos, se le humedecían constantemente los ojos y un extraño revoltijo en el estomago. En otras palabras nauseas.

-Siendo así lo pospondremos para mañana- Hipo sintió una especie de alivio pero a la vez de preocupación. Quería acabar con todo eso de una vez por todas pero no podía hacer nada si el pobre Patapez estaba así de enfermo, después de todo no tenía la culpa.

Luego de eso fue con Astrid a cumplir su labor en la granja por última vez. Sin embargo en lugar de dirigirse al bosque le pidió que lo esperara un poco pues pasaría a ver como estaba Patapez.

Al llegar a la casa del regordete chico su madre lo dejo subir a su habitación. Al hacerlo vio que las cortinas estaban cerradas y no había ni una vela prendida.

-Emmm ¿Patapez? Soy Hipo. Vine a ver como estabas.

El castaño escucho un ruido detrás de sí y se voleo asustado a ver sin embargo no había nada más que oscuridad.

-¿Patapez?

Volteo asustado al escuchar más pasos detrás suyo. Y esta vez logro divisar una sobra pasar.

-Y-yo solo quería saber cómo estabas.

De nuevo la sombra y los pasos. –Dioses.

El chico tomo una vela del escritorio, busco entre sus bolsillos y dio con un fosforo, al encender la vela logro alumbrar un poco la oscuridad. Entonces vio una sombra en una esquina de la habitación, que estaba sentada en el piso ya abrazándose las piernas. Luego escucho un gemido aterrador y siguió caminando con la vela en mano. Acercándose.

La figura estaba cubierta con una manta que lo cubría entero. -¿Patapez…?

Pregunto de vuelta, entonces estiro la mano y tiro de la sabana con fuerza.

-Ahaaaaaaaa

-Ahaaaaaaaa

El castaño retrocedió cayendo al suelo y en el proceso se le perdió la vela, la cual se apago.

-Dioses.

El chico comenzó a buscar desesperado la vela mientras retrocedía asustado. Los gemidos se volvieron a escuchar y hasta sonaban como lamentos. Era el peor sonido del mundo. Era como una gata enferma dando a luz.

Al dar con la vela el castaño la tomo con manos temblorosas. Busco en sus bolsillos algún fosforo y cuando dio con el se le comenzó a resbalar de las manos. Hasta que por fin logro tomarlo y encenderlo.

Al prender la vela lo primero que hizo fue apuntar a la figura pero el miedo lo llevo a tirársela encima. La sombra retrocedió y resbalo cayendo al suelo.

-Auch.

¿Los fantasmas sienten dolor? ¿Quién dijo que era un fantasma?

El chico se acerco gateado y temblando. Volvió a tomar la colcha con manos temblorosas, preparándose para lo peor y para gritar.

La sujeto firmemente y la tiro lejos esta vez.

-AHAAAaaaa- Seso el grito de a poco viendo a quien tenía en frente.

-No me mires- Pidió tapándose el rostro.

-¿Patapez?- Pregunto Hipo confundido. El castaño reacciono y se encontró en cuatro pies con el regordete chico cubriéndose el rostro y también tirado en el suelo.

El castaño se paró de su lugar y le tendió una mano. Este la tomo y se paro.

-¿Patapez que hacías? ¿Por qué faltaste al entrenamiento hoy?

El chico solo desviaba su mirada al suelo intentando no mirar al castaño.

-Patapez dime…

-No estoy enfermo ¿sí?- Admitió.

-Wow ¿en serio? Sabes, no lo había notado- Hablo con su característica ironía. -¿Por qué faltaste hoy?

-La verdad, no quería pelear contigo.

-¿Por qué si habrías ganado?

-Eso no lo sabes Hipo…

El nombrado lo miro con una cara como diciéndole "¿En serio?"

-Bueno… tal vez- Acepto el rubio –Pero no me habría gustado. Tú no me has hecho nada y creo que ya tienes suficiente problemas.

Hipo cambio su expresión, entendiendo el punto del rubio.

-Wow. Pues… gracias. No tenias porqué hacerlo.

-Bueno… somos amigos ¿Verdad?

El chico quedo paralizado frente al comentario. En lo que al respecta solo tenía una amiga y era Astrid. Pero al parecer tenía dos…

-Bueno… Pues sí. Supongo. Somos amigos.

Intercambiaron una sonrisa dejando el tema aclarado. Pero entonces a la mente de Hipo llegaron más dudas.

-Pero… nosotros tendremos que pelear mañana.

-Técnicamente no. La gripe de Freyja puede dudar entre 1 semana y una semana y media dependiendo del vikingo que la padezca. Y para cuando yo vuelva no creo que Bocón quiera perder tiempo en una pelea cuando ya avanzamos mucho en la clase.

-Y dime… ¿Qué era ese extraño y raro gemido?

-¿Gemido?

-Sí, esa cosa rara que hacías o no eras tú.

-Ha Hablas de eso- EL rubio repitió el extraño gemido mientras que el castaño se tapo los oídos.

-Si eso ¿Por qué lo haces?

-Lo hago cuando estoy nervioso.

-¿Y por que estabas nervioso?

-¿Por qué nadie debe saber que no estoy enfermo?

-Entiendo… ¿Y que haras si alguien más viene a verte?

-No lo sé.

Hipo se quedo unos segundos pensativo mirando el suelo, hasta que su mirada se ilumino.

-¿Qué tal si les digo a todos que la gripe es altamente contagiosa?

-Es una idea genial.

-Perfecto así será... Oye ¿Y estras aquí encerrado toda la semana?

-Tengo que si quiero que la mentira funcione.

-Emmm yo, ejem, yo podría venir a verte si quieres…

-Me parece genial si quieres claro. No te obligare.

-Para nada. Vendré en las tardes.

Ambos intercambiaron una sonrisa y el horrible gemido se volvió a escuchar

-Patapez deja de hacer eso. Es horrible.

-Emm Hipo. No soy yo.

Ambos se miraron para luego cambiar la vista la pared que era alumbrada por la vela en el suelo. Allí vieron una sombra de lo que parecía una bestia con cuernos. De repente esta bestia gimió aun más fuerte y extendió sus alas mostrando un gran tamaño.

-Ahaaaaaa.

-Ahaaaaaa.

Ambos amigos salieron corriendo del lugar ignorando al Terrible Terror que "cantaba" su melodía y hacia un intento de danza.

Así fue como descubrió que tenía el apoyo de más personas.

Se escucho a alguien maldiciendo y el chico y el dragón voltearon a ver la forja que era reparada por un montón de vikingos. El Furia bajo la cabeza apenado, acción que el castaño noto. –Oye, ya te dije que yo sé que no fuiste tú, y con eso nos basta y sobra…

El resto del día paso normal. O lo más normal posible en una aldea en la que se montan dragones. Hipo participo del entrenamiento como siempre, ayudo un poco en la forja y en la noche se vio con Astrid hasta dejarla en su casa.

Todo normal para todo el mundo. Excepto que en cuanto la rubia cerró la puerta tras de sí, el castaño salió corriendo rumbo al bosque, seguido por su fiel dragón.

Llegaron hasta la cala he Hipo prácticamente se abalanzo hacia un arbusto. De este saco una cola igual a la de Chimuelo.

-¿Listo amigo?- EL dragón sonrió y se dejo poner el dispositivo. Entonces ambos amigos salieron disparados al cielo nocturno a disfrutar de la hermosa libertad.

Todo porque la noche en la que decidió que recuperaría su libertad (como empezó a llamarle a volar), había corrido a la forja y sin que nadie lo notase construyo otra cola. Para cuando termino ya era temprano en la mañana pero como los vikingos aun dormían, corrió por detrás de las casas de Berk, en dirección al bosque. Allí escondió la cola en un arbusto de la cala.

Nadie más que él y Chimuelo lo sabían pues si los descubrían, (cosa poco probable porque solo volaban en la noche y nadie más que Astrid conocía la cala), no querían meter a nadie más en ese embrollo.

Ambos amigos volaron a toda velocidad por el cielo estrellado, lo más lejos de Berk durante horas. Hipo había descubierto que no podía pasar tiempo fuera del cielo, solo había durado dos días sin poder volar. Y sin embargo ese tiempo le parecía un montón…

Semanas más tarde

-Ya llego- Grito un vikingo.

Entonces todos comenzaron a correr rumbo al puerto. Allí un barco anclo y de este salió un hombre delgado, no muy alto de barba y pelo negro.; El mercader Johan.

Todos se acumularon para ver que de nuevo traía el hombre…

Entre toda esa multitud, Estoico esperaba a que el mercader se desocupara para poder hablar con él. Una vez en que este se vio libre se dirigió con el jefe que sabia debía estar impaciente.

-¿Lo tienes?

-Aquí esta Estoico- Le entrego una caja de madera con un candado de plata. El jefe busco entre sus ropas para pagarle al hombre pero este lo detuvo.

-No hace falta Estoico. Es un regalo, ya de por sí ya les pertenece a ustedes. Yo solo se los he devuelto. Además lo que sea para que hagas las paces con Hipo.

-¿Ya sabes?

-Podría decirse que Bocón me puso al tanto.

El jefe gruño para sus adentros. Hablaría con su amigo más tarde. Pero de seguro ya todo el archipiélago lo sabía…

OOOoooOOO

Ya era de tarde en la noche cuando Hipo llego a la cala y bajo de Chimuelo. –Bien amigo, eso ha sido todo por hoy.

Le quito el dispositivo y camino rumbo a su casa. Al llegar suspiro y comenzó a abrir muy lentamente la puerta. Todas las noches se decía ponerle aceite para que no rechinara tanto pero nunca lo hacía. Cuando la cerro tras de sí, se dio cuenta de que había una vela prendida, al darse la vuelta vio a su padre en su silla, tallando un pato de madera y con el ceño fruncido.

El chico trago duro, le hizo una seña a su dragón para que lo siguiera. Ambos comenzaron muy lentamente a subir las escaleras. El chico lo hacía apoyándose en manos y rodillas para hacer menos ruido.

Pero la madera crujió bajo una de las patas del Furia, este la levanto de inmediato y miro a su jinete, quien poso su vista en su padre. Al verlo que ni se inmuto le hizo una seña al dragón para seguir. Chimuelo se salteo aquel escalón que había crujido y ambos siguieron lenta y silenciosamente su recorrido. Estaban por llegar al final cuando…

-Llegas tarde…- Hablo Estoico. Hipo quiso que un rayo lo partiera en aquel mismo instante. Suspiro y se paro en su lugar.

-¿Recién lo notas? – Respondió enfadando. Llevaba noches llegando a esa hora ¿Y el recién se lo preguntaba?

El hombre suspiro y siguió con su trabajo.

-Ven aquí- Ordeno.

-Sí jefe- Accedió de mala gana. Que su hijo lo llamara así fue como una patada para Estoico.

El chico se sentó en la mesa recargando el peso de su cabeza en su mano. Entonces el jefe se paró de su lugar y se sentó frente a su hijo.

-Quiero que hablemos ¿sí?

El chico no respondió y siguió con su mirada en un punto fijo de la pared.

-Escucha yo… solo quiero disculparme contigo- Hipo ni se inmuto. Ya una vez había escuchado el perdón de su padre y este solo duro un par de semanas hasta que volviera a comportarse como siempre. –Por, por todo. Perdón por todo hijo- El castaño siguió sin mirarlo y suspiro aburrido. Solo quería irse de allí y subir a su cuarto.

El aburrimiento de su hijo fue notado por el hombre. Esto podía resultar más difícil de lo que pensó. Quería disculparse y luego darle su regalo, ya que no quería que Hipo pensara que este era una especie de sabotaje para obtener su perdón. Y tampoco quería que lo perdonaran de esa forma.

Aunque viendo cómo iban las cosas, tal vez Hipo no lo perdonase y si eso no pasaba, no importa, se lo daría igual. De todos modos era algo que le pertenecía.

-Hipo lo siento- Intento una vez más –Se que lo que he hecho todo este tiempo ha estado mal y no tengo excusa. Sé también que, el castigarte sin volar fue algo… - negó con la cabeza –Chimuelo no lo hizo, yo lo sé. Pero el pueblo entero estaba convencido de que si y si los ignoraba pudo haberse armado una revuelta. Creerían que tú tienes privilegios por ser mi hijo y eso solo habría ocasionado… nosé que habría ocasionado. Pero tenía miedo hijo, miedo de que hubieras salido perjudicado. Tenía planeado devolverte la cola de Chimuelo cuando las cosas se calmasen…- Nada, Hipo seguía sin inmutarse.

El jefe suspiro, su hijo no lo perdonaría. No había caso, mejor le daba su regalo de una vez. Tal vez así no lo perdonaría pero el chico se sentiría de alguna forma mejor.

-Hipo, hijo. Hay algo que quiero darte. No planeo que con esto me perdones pero es algo que te pertenece y… quiero que lo tengas- El castaño siguió mirando la nada en la pared. Terco y orgulloso como todo buen vikingo… y como su madre. Eso hizo reír a Estoico, el chico lo miro por el rabillo del ojo al escucharlo pero rápidamente volvió a cambiar su vista.

-Toma…- EL hombre puso sobre la mesa el cofre de madera. Sin embargo el chico ni lo miro, no quería su estúpido regalo. ¿Acaso trataba de comprarlo? Estaba loco.

El castaño se paró de su lugar y se dirigió a las escaleras.

-Te lo hizo tu madre…

Hipo paró en seco. ¿Había escuchado bien? ¿Su madre? ¿Acaso era una broma? Estoico nunca hablaba de su madre, Hipo solo sabía su nombre gracias a Bocón. El chico trago duro y lentamente dio la vuelta, miro el cofre en la mesa y vacilo en si ir o no. Hasta que al final se decidió y bajo las escaleras, despacio y titubeante, hasta llegar hacia donde había estado sentado segundos antes.

-Es tuyo si lo quieres.

EL chico miro a su padre con duda y tomo el objeto. Despacio como si en algún momento se fuera a romper. Abrió el candado y este hizo un "click" de algún modo ese sonido le pareció espantoso. Una parte suya quería abrirlo y saber que había dentro, pero la otra quería salir corriendo y no ver.

Después de unos minutos cuando sintió tener el valor suficiente, lentamente abrió la caja, con mil sentimientos encontrados, desde felicidad hasta miedo, angustia, nerviosismo…

Al terminar de abrirla, se asomo y vio un hermoso peluche de Nadder azul. Bacilo en si tomarlo o no, hasta que por fin lo hizo. Lo tomo con ambas manos como si en algún momento se fuera romper y lo dejo apoyado en la mesa.

-Tu madre te lo hizo- Hablo Estoico por fin. Y por primera vez se gano la atención completa del castaño, sin una pisca de rencor o enfado en su rostro –Eras muy pequeño. En aquel momento le tenías un miedo enorme a los dragones, te escondías detrás de los sillones o bajo la mesa- Recordó el hombre con gracia, la cual le contagio a su hijo –Una tarde fuimos a pescar y lo tiraste al agua.

-Sí, lo recuerdo… -Dijo por fin, tomando el peluche entre sus manos y acariciando la suave tela. Pensando en que eso había sido armado por su madre y ella misma lo había tenido entre sus manos.

Ambos se sumieron en el silencio después de eso. Hipo parecía estar en una ensoñación con el peluche, con mil pensamientos cruzando su mente.

-No pretendo que me perdones…- Hablo Estoico, el chico lo miro sin ira en el rostro. A él tampoco le gustaba que estuvieran peleados, pero era difícil -… Aunque me gustaría, pero no lo pretendo. Quisiera que pudiéramos olvidar todo esto y seguir.

-Un vikingo no olvida papá. Eso me lo enseñaste tú- El hombre bajo la cabeza. Pues Hipo tenía razón. –Pero… -Suspiro –Puede perdonar… te perdono pa.- Ambos intercambiaron una sonrisa, dejando todo arreglado. Hipo se paró con el peluche en mano. – Gracias por el regalo- El chico se dirigió a la escaleras seguido de su dragón.

-Hipo…- Llamo el hombre. El nombrado se detuvo y lo miro –Estoy orgulloso de ti.

Volvieron a intercambiar una sonrisa he Hipo se dirigió a su cuarto. Dejo al peluche en la cabecera de su cama, apago la vela y se acostó. Era increíble, por fin hacia las paces con su padre y lo mejor de todo es que no tuvo que hacer ninguna hazaña heroica para que su padre estuviera orgulloso.

Una vez solo en la planta baja, el jefe saco una hermosa pulsera adornada con gemas rosas y un hermoso cristal azul en medio. Esta había pertenecido a Valka su esposa. Otra cosa que el mercader encontró. ¿Existía una posibilidad de que ella estuviera viva? ¿O solo se le habrá caído cuando el dragón la rapto?

OOOoooOOO

-¿Estás seguro que es por aquí?- Pregunto Hipo.

-Seguro hijo.

-Llevas diciendo eso hace 30 minutos.

Una semana después del regalo, el chico y su padre caminaban por el bosque, cada uno con una caña de pescar en mano. Llevaban treinta minutos dando vueltas por el lugar, pues al parecer su padre no admitiría que no se acordaba donde quedaba la dichosa laguna.

-¿No habíamos acodado una vez que pescar era aburrido?

-Hipo eso fue hace como diez años.

-Y si no pudiste mantener a un niño de cinco entretenido en una laguna ¿Qué te hace pensar que podrás con uno de quince?

-Hipo, los niños son difíciles de manejar. Algún día lo aprenderás.

-No pueden ser tan difíciles de manejar cuando ya de por si el entorno es entretenido. Pero tú no tuviste mejor idea que desaprovecharlo todo y hacerme pescar.

-Hipo silencio. Y esta vez quiero que te quedes quieto cuando lleguemos.

-¿Lo dices por la vez en la que me fui a cazar el troll?

-Sí.

-Aun sostengo que cace uno.

-Hipo tenías cinco años.

-Yo lo recuerdo pa. Estoy seguro que ese troll se robó tu calcetín izquierdo cuando yo estaba entretenido mirando el agua.

-Hay Hipo, ¿Por qué mejor no…?

-¿No qué pa?- El hombre se quedó viendo un punto lejano –pa… papá… ¡PAPÁ!

-Ahí esta Hipo.

-¡¿El troll?!- Pregunto emocionado.

-No seas tonto, la laguna hijo.

-Oww- Ambos siguieron caminando hasta llegar al lugar señalado.

Una vez en el lago se sentaron en el pasto a orillas del agua y como hace diez años Estoico le explico todo a su hijo y luego… se quedó dormido.

El chico salpicaba el agua con la caña. ¿Cómo ese hombre podía dormirse siempre que iban? Incluso Chimuelo estaba empezando a dormitar, desde que le tuvo que decir que no habría pescado para comer, o por lo menos no allí.

El chico dejo la caña y se paró dirigiéndose a su dragón. –No creo que papá despierte en un buen rato amigo, ¿Qué dices? ¿Vamos a volar?

Chimuelo dio una de sus características sonrisas y ambos emprendieron vuelo. Su padre le había devuelto la cola del Furia hace unos días. Por lo que ya no tenían que andar ocultándose y la otra que había hecho la dejo atada a la montura del Furia por si algún día tenían una emergencia y la necesitaran.

El chico y su dragón volaron toda la tarde hasta el atardecer, entonces volvieron al lago y vieron que Estoico seguía durmiendo.

-¿Por qué no me sorprende?... Oye ¿Y tú a donde crees que vas?- EL dragón se hecho y se dispuso a dormir –Entiendo, no nos iremos hasta que no despierte… ¿Me acompañas a explorar?- EL dragón le lanzo una mirada que claramente indicaba no y siguió durmiendo.

El chico sin darle importancia se dirigió al bosque y comenzó a caminar pateando la tierra.

Escucho un ruido a sus espaldas y rápidamente se dio la vuelta pensando que era Chimuelo. Pero no había nada…

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Una vez en su casa, el chico se dirigió corriendo a su habitación y lo primero que hizo fue guardar la fotografía del troll comiendo las vallas, que había perdido diez años atrás…

OOOoooOOO

-Hipo, sal de tu nube y has tu trabajo- Lo reto Bocón cuando el chico se vio dibujando en su cuaderno una nueva idea que tenía.

-Oye en sima que ni siquiera me pagas y estoy aquí para ayudarte un poco, ¿me pones condiciones?

El chico se paró y siguió con su trabajo en las sillas. El Furia Nocturna dormía plácidamente dentro del lugar. Allí también estaban Astrid y Gustav haciéndoles compañía.

El cielo estaba nublado y parecía haber una gran probabilidad de lluvia.

-¿Creen que llueva?- Pregunto Astrid.

-No- Respondió Bocón, entonces un gran trueno se escuchó y el agua comenzó a caer a montones.

-Decías Bocón…- Lo miro con regaño la rubia.

-Sera mejor que cerremos- Cambio de tema el gran hombre –Esperaremos aquí hasta que la lluvia pase.

Cerraron todo el lugar quedando completamente a oscuras, hasta que prendieron una vela siendo esta lo único que lo alumbraba.

-¿Qué les parece una historia?- Propuso el herrero. Los chicos aceptaron con asentimiento y todos (incluyendo Chimuelo) se sentaron alrededor de la vela esperando a que el hombre comenzara el relato. -¿Qué género?

-Terror- Propuso Astrid.

-Me gusta esa idea. Veamos, ¿Por dónde empezar? Ya sé. Era sé una vez tres niñas que perdieron a sus padres en una noche lluviosa como esta…

. . . . . .

-… Y cuando los aldeanos llegaron a ayudar solo encontraron la piel de la hija menor… -Uno de los truenos resonó y la luz de un relámpago ilumino el lugar, dejando un aspecto más tenebroso. El pequeño pelinegro se abrazaba las rodillas cubierto con una manta –Claro que es un cuento antiguo. No tiene por qué ser real- Gustav relajo el apretón que le daba a sus piernas, y soltó un suspiro –Aunque tampoco tiene porque ser falso- EL niño volvió a tomarse las piernas en un abrazo y comenzó a mecerse con claro temor.

-No te preocupes Gustav. No es verdad lo que Bocón dice- Tranquilizo Hipo.

-¿Qué parte no es real Hipo? ¿Cuándo él demonio le arranca los órganos al comisario o cuando se come a Estefany dejando solo su piel?

-Wow, ¿el pequeño galán tiene miedo?- Se burló Astrid. Pues el niño le había estado coqueteando últimamente.

Rápidamente Gustav dejo de mecerse y adopto otra pose de valentía.

-Para nada linda. Gustav Larson no le tiene miedo a nada ni nadie- El chico se paró de su lugar y se dirigió una de las paredes –Si algún demonio planea venir ten pon sentado que yo te protege Haaaa- Se interrumpió a sí mismo cuando uno de los truenos sonó y corrió a esconderse bajo las mantas.

Los demás rieron viendo como el pelinegro temblaba bajo las mantas.

-Si de ustedes tres dependo para que me defiendan creo que mejor me protejo sola.

-¡Oye! ¿Y yo que hice?- Se quejo Hipo.

-Nada…

-¿Entonces?

-Justamente por eso.

-Creo que yo le seguiré al niño y dormiré un rato- Dijo Bocón –Despiértenme cuando acabe la tormenta.

Al cabo de diez minutos Gustav, Bocón y Chimuelo estaban en el mundo de los sueños. Mientras que Hipo y Astrid compartían una manta para mantener el calor. Aunque estaban a una distancia prudente el uno del otro.

-Qué bueno que ya arreglaste los problemas con tu padre.- Hablo Astrid.

-Sí, la verdad yo también estaba muy cansado de ignorarlo.

-Oye, aun no me dices que era el regalo que te dio.

-Hipo rio un poco –Era un peluche, de un Nadder… Me lo hizo mamá.

-¿La extrañas?

-Nosé- Contesto después de un rato – Es decir, tal vez, pero ¿Cómo puedes extrañar a alguien que nunca conociste?

Astrid no supo que contestar, de alguna forma Hipo tenía un punto. –No lo sé- Dijo al final –Pero estoy segura que ella si te extraña a ti, además ella ha de estar orgullosa.

-Tú crees…

-Lo sé Hipo…

-Me habría gustado conocerla

La rubia apoyo su cabeza en el hombro del chico. Sin darse cuenta ambos se habían acercado demasiado. Cerraron los ojos y se dejaron llevar por el ruido de la lluvia, la luz de la vela, el calor de la manta y que ellos mismos se daban mutuamente…

Despertaron después de una hora, al abrir los ojos vieron que los demás aun dormían. La chica levanto el rostro encontrándose con los verdes ojos del castaño, no se había dado cuenta de lo cerca que estaban.

Las mejillas de ambos estaban teñidas de rojo. Lo primero que quiso hacer fue apartarse de inmediato, pero por alguna razón no lo hizo, sino que comenzó a acercar se dé apoco.

Hipo hizo lo mismo, solo que él desvió la mirada de sus ojos a sus labios. Ambos entrecerraron los ojos, esperando poder concretar lo que les falto en la cala. Sus labios se rozaron y sentían la respiración del otro demasiado cerca, chocando entre sí.

Y con un poco de duda acortaron la distancia que los separaba, fundiéndose en un largo y delicado beso. Sin duda más largo que el primero que se habían dado. Sintiendo esta vez la calidez que emanaba el otro. Se separaron un milímetro para tomar aire y sin vacilar volvieron a besarse igual que antes. Juntaron sus labios para volver a sentir la hermosa calidez que les provocaba aquel suave rose. Y así siguieron muchos besos iguales.

Tenían la mente nublada en aquel momento, no pensaban en nada ni nadie. Solo sentían lo que hacían y mantenían la respiración lo más posible. Pero siempre que se separaban por aire rápidamente volvían a juntarse.

Beso tras beso seguían sin pensar en nada o las repercusiones que esto tendría en su amistad.

-¡Sepárense ahora!- Grito alguien, los chicos obedecieron y terminaron tirados en el suelo viendo a Bocón sentado en su lugar con los ojos abiertos –Esos pingüinos son míos- El hombre cayó de espaldas y siguió durmiendo con un sonoro ronquido.

-¿Qué?- Se preguntaron al mismo tiempo. Luego de mirarse con confundidas expresiones, estallaron en risas. Intentaban taparse la boca y no ser tan ruidosos para no despertar al resto.

-¿Qué fue eso?- Pregunto la rubia entre risas. Ambos siguieron riendo hasta que por fin se calmaron y tenían los rostros rojos y un dolor en el estomago.

-Salgan todos- Se volvió a escuchar.

-¿Ahora qué le pasa?- Dijo la rubia con pequeñas risas.

El castaño levanto la mirada pero Bocón seguía durmiendo. –He Astrid… ese no fue Bocón- La rubia rápidamente dejo de reír y miro al herrero. Entre los dos amigos intercambiaron una preocupada mirada, entonces de repente una de las paredes fue volada por un fuerte viento, despertando así a quienes dormían.

-¡Tornado! Rápido- Grito un vikingo que paso corriendo. Todos se pararon de inmediato y salieron corriendo hacia afuera. Hipo tomo su libreta de dibujos guardándola y los siguió.

La gente aseguraba con maderas sus puertas y ventanas.

-Todos al gran salón ahora- Dijo el jefe.

-Papa… ¿Qué sucede?

-Un tornado hijo. Ayúdame a controlar a la gente.

Hipo junto con Astrid enviaron a los vikingos al gran salón para ponerlos a salvo.

-Hipo, hay problemas- Dijo Patapez desde su Gronckle. Los tres chicos se dirigieron como podían al puerto, ya que el viento era tan grande que a los dragones les costaba mantener el vuelo.

Al llegar a donde los llevo el regordete chico, les señalo un punto a la distancia. Hipo tomo un telescopio y vio que allí estaba dándose el tornado.

-No creo que llegue a Berk- Hablo el rubio –Pero ese no es el problema sino eso- Señalo a un grupo de dragones que tenían dificultad para salir de allí.

-Ay no. -Hipo intercambio con Astrid una preocupada mirada. –Vamos con mi padre.

Los tres fueron con el jefe a la entrada del Gran Salón.

-Papá, hay un grupo de dragones que tiene dificultades para salir del tornado- El jefe miro a su hijo sabiendo que rumbo tomaría la conversación.

-No hijo. Lo siento. Es muy peligroso y necesito que me ayudes aquí junto a los demás.

-Pero papa esos dragones están en peligro.

Todos los jinetes se reunieron alrededor al escuchar de la situación y ver la discucion entre padre e hijo.

-Lo lamento Hipo. Sé lo que los dragones significan para ti pero es muy peligroso.

-Tú dijiste que un jefe protege a los suyos y es lo que hago. Los dragones pertenecen a nosotros, déjame ir a ayudarlos pa… por favor.

El jefe lo medito internamente. Su hijo seria un muy jefe algún día. Alrededor de ellos no solo estaban los jinetes sino también, Gustav, Bocón y algunas personas del pueblo. Todos preocupados por aquellos dragones pero el jefe tienen siempre la última palabra. Y eso era muy difícil cuando había familia metida en medio. Habia que ayudar a los dragones pero Hipo era todo lo que tenia y no quería perder a su hijo o no sabia que haría.

-Por favor- Repitió Hipo.

-Está bien- Accedió. El chico mostró una gran sonrisa y los jinetes rápidamente montaron a sus dragones.

-Jefe, déjeme ir, estoy seguro que necesitaran de toda la ayuda posible- Pidió Adrian.

-Ve- Hipo gruño por lo bajo viendo como el pelinegro montaba a su dragón.

-Quiero ir- Dijo Gustav.

-No tú te quedas- Lo detuvo Hipo. Los seis chicos emprendieron vuelo, pero Hipo se atraso un poco. –Bocón vigílalo- Cuando el chico y el furia emprenderían vuelo también, una mano en su brazo lo detuvo.

-Hijo, cuídate.- Pidió Estoico.

-Lo hare-El chico con solo un movimiento del pedal comenzó el vuelo y alcanzo a sus compañeros. –Escuchen todos. No quiero que nadie se acerque al tornado. Es solo ir, ayudar a los dragones y nos vamos ¿Entendido?

-Entendido.

-¿Qué hacemos si algún dragón está demasiado cerca del tornado?- Pregunto Adrian.

-No hagan nada, en ese momento daré alguna orden.

Sin más los chicos siguieron con dificultad a rescatar a los dragones.

-Hipo- Hablo Astrid, acercándose más a él para tener una conversación privada –Hazle caso a tu padre.

-¿A qué te refieres?

-Sabes a que me refiero. No hagas alguna estupidez, cuídate por favor.

-Como Mi lady ordene.

Ambos se sonrieron y sintieron el viento más fuerte, se estaban acercando al Tornado.

No muy lejos de allí vieron una manada de Pesadillas Monstruosas intentar combatir el terrible viento.

-Patapez, quiero que Gordontua y tu se posicionen al frente para guiar la manada, Patán y los gemelos irán en los costados, Adrian ve con Brutacio y Brutilda, Astrid tu y Tormenta por tener más resistencia y ser más veloces irán detrás de la manada conmigo y Chimuelo.

Todos acataron ordenes y se posicionaron donde Hipo les dijo. Juntos ayudaron a los Pesadillas monstruosas a combatir el terrible viento.

Estaban saliendo del problema, cada vez se alejaban más del tornado y se estaban poniendo a salvo.

-Hipo funciona.- Festejo Astrid. Ambos intercambiaron una sonrisa y luego miraron para otro lado ruborizados.

Adrian los miro con odio, en la primera distracción pondría su plan en marcha.

-Déjenme ayudar- Gustav llego montado en púa diente.

-¿Gustav?- Canturrearon todos.

-¿Qué haces aquí? Creí decirle a Bocón que te cuidara.

-No es por nada Hipo pero Bocón no es el mejor niñero de todos.- EL chico gruño por lo bajo y maldijo. Para colmo tenía todas las miradas sobre él. –Bien… Ve con Patán.

El muchacho sonrió y se posiciono donde le ordenaron.

-¡Hipo!- Grito Adrián –Creo que hay algo que no viste- El pelinegro le señalo a un terrible terror que luchaba por salir del tornado. Los ojos del castaño se abrieron de par en par, con el miedo inundándolo por dentro por lo que le fuera a pasar al dragón si no hacia algo, además de nueva cuenta tenia a todas las miradas preocupadas sobre él.

-Gustav…, cambio de planes, vendrás aquí atrás con Astrid.

-¿Y tú que harás?- Pregunto la rubia.

-Iré por el dragón.

-¿Estás loco? ¿En sima que me dejas con este iras tras el dragón?

-Tranquila linda. Yo te cuido- Dijo Gustav guiñándole el ojo. Entonces los gemelos se empezaron a carcajear de la risa.

-Tengo que Astrid- Hipo los ignoro y tras sus últimas palabras cambio de lugares con el pelinegro, dirigiéndose al tornado, con Astrid siguiéndolo con la mirada.

El vuelo se les estaba dificultando a ambos amigos. Y Chimuelo se estaba cansando.

-Vamos amigos. Tenemos que llegar.

Estaban a unos metros del Terrible Terror. Este luchaba con sus pequeñas alas por no ser tragado por el tornado. El pequeño era de color verde con detalles marrones y se notaba en su rostro lo cansado que estaba.

-Vamos amiguito, solo esfuérzate un poco más- Le pidió al pequeño. Este hacia todo su esfuerzo pero solo lograba avanzar muy poco.

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Desde lejos el grupo de cinco jinetes, Adrián y Gustav miraban la escena. Seis de ellos con el corazón en la boca frente a la situación. Y uno tratando de disimular su sonrisa y la dicha que sentía.

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El castaño se estiraba lo más que podía para alcanzar al pequeño que estaba a pocos centímetros. No solo el Terrible Terror tuvo que avanzar más, sino que ellos se debieron acercar. Los tres estaban a una cercanía peligrosa del enorme tornado.

El chico estiro un poco más su brazo, rozando la escamosa piel del pequeño dragoncito asustado.

-Un poco más amigo- Chimuelo acorto el milímetro que les faltaba he Hipo logro tomar con sus brazos al pequeño en problemas. Una vez a salvo en los brazos del chico, aprovecho para descansar lo que sus pequeñas alas habían trabajado.

-Vamos Chimuelo- Los tres dieron la vuelta dirigiéndose hasta donde los demás los esperaban. Pero entonces... Chimuelo se desequilibro cuando su cola se doblo por la fuerza del viento. -¡Chimuelo!- El pedal dejo de funcionar cuando la prótesis del Furia se desprendió.

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-¡Hipo!- Grito Astrid viendo la crítica situación de su amigo. Intento avanzar con Tormenta pero Adrián se le cruzo impidiéndole el paso.

-No Astrid, no puedes ayudar.

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El chico y los dragones hacían lo posible por mantenerse en pie sin la prótesis de Chimuelo. Pero el viento era cada vez más fuerte, hasta que termino por envolverlos y hacerlos girar rumbo al Tornado.

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Astrid vio horrorizada como el Tornado se llevo a su mejor amigo y ella no pudo hacer nada...

ESPACIO DE REVIEWS:

LucyNamiKagome: En verdad has de querer matar a Adrian. Y aquí te di muchos besos. Pero el final… ¿Qué te digo? Ojala te haya gustado el capi y los hermosos momentos Hicstrid que disfrute en escribir. Gracias por tu review. Ojala nos leamos pronto. Saludos

Melgamonster: Que bueno que te guste mi narración, como siempre digo hago lo que puedo y lo que mejor me sale. Hipo no huyo técnicamente pero… igual ya no está en Berk. Aunque justo cuando las cosas estaban empezando a mejorar. Quien sabe donde este ahora. Lo de la vinculación de sus ojos con sus lugares favoritos lo tenía metido en la cabeza hace mucho, que bueno que te haya gustado y espero hayas disfrutado los besos entre esos dos. Por desgracia mis vacaciones ya terminaron pero bue, ¿Qué le voy a hacer? Estudiar, no me queda de otra. Ojala hayas disfrutado el capi. Gracias por tu review. Saludos.

LunaBeatriz1: Bueno, Hipo no se largo técnicamente pero… emmmm ¿Qué otra cosa dijiste? Pasemos a la siguiente cosa XD Si no sabes si amar u odiar el cap anterior, no me imagino con este. En realidad los escribo con esa intención… Supuse que amarías esa parte en la que Hipo dice todo lo que siente a su padre. Y como vez el regalo a fue entregado. ¿Qué opinas de la pulsera? TToTT La verdad adoro a Chimuelo y me encanta como en un momento en el que está protegiendo a Hipo, cuando ya todo está bien, al siguiente segundo él es el tierno dragón que conocemos. Sigo sin saber si decirles mi típico "ojala hayan disfrutado el capi". Así que solo… gracias por tu review y Saludos.

Gabriel y Alejandra. Rengellopez: Como ves el castigo no duro mucho, no duro nada en realidad. He Hipo no se fue de Berk técnicamente pero bue. Supongo que ahora entenderás el porqué nose como te habrá dejado este capi. Gracias por tu review. Ojala nos leamos pronto. Saludos.

Animeloco: ¿En verdad hice lo imposible? Todos ustedes han de estar queriendo meterse a la compu a matar a Adrián pero yo ya tengo decidido su destino ;) Gracias por tu review y ojala nos leamos pronto. Saludos

Andrea13: Pues sip. Un viernes ya paso pero aun me queda un minuto de este día así que yo cumplí y actualice a tiempo ;) Me encanta como todos me vigilan y me reprochan si me paso aunque sea un minuto de las doce. Gracias por tu review. Ojala nos leamos pronto. Saludos.

Guest: Tranqui aun toy a tiempo ¿no? Wow en verdad ustedes me cuentan los días jaja Espero no pasarme de las doce por un minuto. Gracias por tu review. Saludos.

FIN DE ESPACIO DE REVIEWS:

Gracias por los favoritos a: Aelynxx, Milly Miles.

Gracias por los follower a: Aelynxx, Dazeas caos.

Dazeas caos: Gracias por seguirme. En verdad me animas con eso. Qué bueno que te guste lo que escribo como para seguir mi fic y a mí, en verdad gracias. Saludos.

Bueno chicos creo que esto es todo. Ya hemos llegado al final de esta historia.

En verdad gracias a todos. Y espero hayan disfrutado de mi humilde fic. Ojala les haya gustado este final. Creo que nos leeremos en otra historia. CHAUSIS.

¿REVIEWS?

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Nha esa solo era una broma que no creo que nadie se haya creído.

Con estos reviews que me han dejado me dieron una idea chicos. No les puedo prometer publicar antes pero entre más reviews me dejen el capi será más largo. ;)

Ojala lo hayan disfrutado y como un regalo de mi parte les daré un adelanto de una próxima Historia (que obvio pertenecerá a Como Entrenar a tu Dragón) que tengo planeada.

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-Tenemos que hacer algo- Dijo Heather

-Vamos a hacer algo- Hablo Astrid

-¿No lo entienden? No pueden ayudarme, me van a desterrar…

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Muy pequeña la escena pero algo es algo.

Si hay algún error medio raro, pido disculpas pero a mi perro se le ocurrió ayudarme a escribir :P

Gracias por leer y ojala nos leamos pronto. CHAUSIS

¿REVIEWS?