Capítulo VI

Un banco de niebla le cubría de los peligros, que la noche ofrecía, pero también le daba ventaja a los depredadores que iban tras ella. Las cosas no estaban como había planeado, y lo malo es que no estaban sus amigos para compartir la culpa, y por compartir quería decir, que culparía a Luffy de todo, él siempre era el tarado, que ponía a todos en riesgo.

-"Mierda"- susurro batiéndose de lodo.

Había descubierto que su pequeño amiguito tenía el sentido del olfato más desarrollado que todos los de su especie, ni los raptores le habían causado tanto problema, pero eso no era ni un raptor ni un tiranosaurio, era una abominación. Una rara mezcla de los peores carnívoros, que pudieron existir.

-"Mierda"- repitió como un mantra que se llevaba su frustración.

Había perdido su arma, y ahora se escondía como una miserable rata, ocultando su olor en fango y hojas, como los cavernarios; tardaría días o sino meses en desaparecer la peste. Rogaba que algo más le llamara la atención a esa cosa, para que ella pudiera salir de ahí, no era nada cómodo estar sentada en las ramas de un árbol, llena de lodo, sucia, y con una pequeñísima herida en el brazo, solo como desde el hombro hasta el codo.

Wiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii.

No podía estar peor, pero fue algo más que un instinto de heroísmo, que le obligo a alejar a la bestia de Bepo y Law, tal vez quería demostrarle a ese estúpido capitán sombrío que ella podía con todo, y con todos.

Entonces las pisadas del animal se hicieron más fuertes, estaba cerca, Nami rápidamente se volvió a llenar de lodo y hojas, estaba cansada, para huir y aterrada para luchar, lo único que le quedaba era mantenerse quieta mientras el pasaba por su lugar.

Así fue, el enorme dinosaurio paso por donde ella se escondía, era un poco más bajo que la rama, pero si estiraba la cabeza tenía posibilidades de alcanzarla; se detuvo ahí, exactamente donde ella estaba, olfateando la zona, buscando indicios de su apetecible cena.

Nami quería llorar, no del miedo a ser devorada, o al terror que le daba que su plan no funcionara, no, nada de eso, ella lloraría, porque lo único que recordaba en ese momento fue el beso que le puso fin a los sombreros de paja, y las últimas palabras que le grito a sus mejores amigos.

-Estúpida, estúpida, estúpida- se decía mentalmente, queriendo soltar las primeras lágrimas.

El animal se fue, después de unos minutos más largos que una hora, aquel depredador se fue, dejando a la pelirroja sumida en un pleito consigo misma, que no podía ganar, y no quería seguir.

¿Cómo había podido decir esas cosas?

Fue el coraje, la ira, los celos, y el rencor, que la obligaron a decir las peores cosas de su capitán y de aquella mujer; ese beso, ese beso cargado de amor y lujuria que habían compartido frente al mar, aquel beso que debió ser suyo y no de esa, ella debió ser la mujer que acompañaría al rey de los piratas durante toda su vida, ella debería de ser la mujer que ahora esperaba a los príncipes del mar.

-"Nami-ya"- la voz oscura de Trafalgar la trajo de la inconciencia.

-"Torao"- susurro la mujer temblando.

-"Vámonos"- le extendió la mano para ayudarla a levantarse.

Nami suspiro harta, no quería irse, tampoco quedarse, estaba confundida, y él la ponía peor.

-"No"- dijo golpeando la mano que fue ofrecida –"no quiero irme"- grito –"tampoco quedarme"- empezó a llorar –"no quiero verte, ni tampoco ver a Luffy, quiero estar sola pero tampoco lo quiero"- se levantó –"estoy confundida"- se llevó las manos a la cabeza –"y tu heroico besito solo me puso peor"-.

Law ladeo la cabeza, no entendía a las mujeres ni un poquito, por eso no pasaba dos noches seguidas con ninguna; pero ese no era el punto, Nami temblaba, pero no lo hacía por frio, sus ojos se encontraban dilatados, como si la luz le diera directo en los ojos y no había luz, algo malo estaba pasando.

-"Nami-ya"- llamo a la mujer intentando acercarse –"¿te pico algún animal, o rosaste un arbusto venenoso?"- fue cuidadoso, ya que de repente Nami comenzó a tambalearse.

-"No se"- se sujetó con más fuerza la cabeza –"todo me da vueltas"-.

Ella estuvo a punto de caer, pero gracias a su poder, Trafalgar, la logro sujetar, y con rapidez la escaneo completa. No pudo ser picada por un insecto, ella usaba el mono de la tripulación, y no había rastro de roncha en las manos o en el rostro.

-"Nami-ya"- intento despertarla sin éxito, ella hervía en fiebre.

Fue cuando la cargo al estilo nupcial que se dio cuenta, uno de sus brazos estaba sangrando, y ella estaba cubierta de fango, tal vez no era nada grave, solo se había infectado; negó con la cabeza, en que embrollo se había metido.

.

.

Meterse en el agua no había sido su primera opción, pero no había forma de levarle la herida desde afuera, sin correr peligro. Así que ahí estaba Law, despojado de la mayoría de su ropa, con una Nami, no solo inconsciente, sino también medio desnuda.

-"Maldición"- musito molesto.

Había llegado a su límite, no podía estar más tiempo en el rio, pero tampoco podía salir, por fin entendía porque el extraño dinosaurio seguía a Nami, y no era porque era un apetitoso bocadillo, no el asunto tenía que ver con algo más fisiológico, ahora entendía por qué le pidió su camarote, y había estado rara esos días.

-"Nami-ya despierte"- golpeo con delicadeza las mejillas de la mujer –"Nami-ya despierte"-.

Las cosas no estaban dando resultados, así que le cubrió la nariz, ya que no había forma de despertarla delicadamente, y medio ahogarla en el rio seria firmar su sentencia de muerte con su tripulación y con Mugiwara-ya.

Por suerte, la mujer despertó, lo malo fue que le propino un puñetazo directo en la barbilla, y valla que era una mujer fuerte, aunque no tanto.

-"Serás idiota Luffy"- dijo aun con los ojos cerrados, tratando de estabilizar su respiración.

-"Siento decepcionarla pero yo no soy Mugiwara-ya"- dijo despectivo, odiaba esa comparación.

-"Law"- dijo calma antes de darse cuenta que solo estaba en paños menores –"¡eres un pervertido!"- se sumergió hasta cubrirse del cuello para abajo –"jamás lo imagine de ti"- decía con reproche.

-"Si yo quisiera aprovecharme de usted lo hubiera hecho y sin necesidad de que estuviera inconsciente"- se dio la vuelta, estar en el rio le hacía mal –"además no esperaba un regaño después de que salve su vida"- se encamino a la orilla quería salir de esa prisión acuosa.

-"Lo siento"- susurro Nami hundiéndose más, hasta que solo sus ojos chocolate se podían ver.

Trafalgar salió del agua, luciendo unos diminutos y ajustados bóxer amarillos, que se pegaron más de lo debido en cierta zona, por el agua. Nami había visto miles de esas cosas, pero no por lo que muchos pensaban, ya que, que mejor forma de robar a los hombres que con una falsa promesa de una buena noche, la cual terminaba cuando ellos bebían la copa con el somnífero, despertando al día siguiente casi desnudos, y con uno que otro beso, para que la cosa pareciera más real; pero ahí la cosa era distinta. Sus mejillas estallaron en rojo, recordando aquel beso en Whiskey Peak.

-"Vámonos"- ordeno el capitán poniéndose sus pantalones moteados.

-"Si, pero"- la pelirroja apenas asomo sus labios para hablar.

-"¿Pero?"-.

Nami se acercó nadando, y cando estuvo segura de que el agua ya no le pasaría de los glúteos se levantó, abrazándose a sí misma para disminuir el frio.

-"¿Y mi ropa?"- sonrió inconforme.

-"Sobre eso"- hizo una pausa rascándose la cabeza –"el mono estaba sucio, y algo inservible, pero pude rescatar algo"- señalo una roca, donde estaba su sudadera –"usa eso por lo mientras"-.

La pelirroja no protesto, que más podía hacer, así que fue saliendo despacio, cuidando que el cirujano no volteara. Para su suerte él se había alejado, sentándose en una roca en posición de loto, con su nodachi encima de las piernas, estaba cuidando la zona, sintiendo a cada animal y bestia que podía rondar por ahí.

La sudadera de Law apestaba a medicina, pero no como el olor de Chopper, era algo más fuerte, pero no le molestaba, y lo poco que había podido salvar del mono solo servía como uno de sus diminutos shorts. Suspiro derrotada, que más podía hacer, simplemente se vistió, no tenía ganas de discutir.

-"Estas Lista"- dijo Law desde lo lejos.

-"Si ya voy"- respondió la chica trenzando su cabello.

Así ambos piratas caminaron en silenciosa compañía, ni uno de los dos emitía ni un solo ruido, iban atentos a todo, cuidándose las espaldas, esperando un ataque sorpresivo o alguna señal de su grupo. Pero al parecer lo único que se oía a kilómetros a la redonda era el cantar de los grillos. Poco a poco, se fueron alejando del lago, con la esperanza de no toparse con ninguno de los peligros de la isla.

.

.

Law llevaba en los hombros su nodachi, tenían caminando fácil una hora, Nami lo guiaba por el camino corto, que en realidad era el largo, aunque se demorara poco menos; la verdad no había entendido ni una palabra de esa mujer.

-"Law"- dijo su nombre en susurro.

-"¿Ahora qué?"- respondió con fastidio.

-"Crees poder cruzar eso"- señalo el enorme pastizal que estaba a pocos metros de ellos.

-"No veo el porqué de la pregunta Nami-ya"-.

-"Tal vez tu no lo has notada pero, el de la fruta del diablo eres tú, así que puedes invocar tu poder o intentaremos cruzar corriendo"-.

Trafalgar suspiro, esa mujer lo creía un idiota, cerro la distancia entre ambos, la tomo de la cintura e hizo aparecer un enorme domo azul, pero para su mala suerte empezó a llover, y aquel domo desapareció casi de inmediato. Las cosas no estaban saliendo como él había planeado.

-"Demonios"-.

-"¿Pasa algo Torao?"- pregunto la pelirroja.

-"El agua"- bufo –"me restringe"-

-"Bueno que más da"- lo tomo del ante brazo –"corramos"-.

Era una mala, muy mala idea, correr de noche en el territorio de los raptores, era una sentencia de muerte, pero que más podían hacer. Paso a paso, aumentaba el ruido que hacia el pasto al ser pisado. Entonces aquel rugido salió haciendo dúo con un feroz rayo que ilumino a la bestia blanca enfrente de ellos.

-"Quédate atrás"- ordeno el capitán poniéndose enfrente de la navegante –"yo me hago cargo"-.

Desenvaino su fiel Kikoku, fijando su penetrante mirada al animal, no podía usar su fruta del diablo pero eso no sería necesario, o eso pensaba, una parvada de raptores los rodeo en un santiamén.

-"Mierda"- maldijo en voz alta, sin saber a dónde apuntar –"mantente detrás de mí"- repitió.

Nami no era la típica mujer que obedecería ordenes de cualquiera, y aunque estaba seguro que lo haría por la situación en la que se habían metido, en su mente rondaba la duda, duda que se vio resuelta cuando ella se abrazó a su espalda señalando el piso.

-"Torao mi arma"- dijo saltando de la emoción –"pensé que se la había comido una de esas lagartijas subdesarrolladas"-.

La pelirroja salto detrás de él, sin importarle mucho que estaban rodeados por depredadores, ella quería su maldito palo azul, Trafalgar ahora tenía más en cuenta porque esa mujer estaba con Mugiwara-ya.

Se rodó por el piso llegando a su clima tac, estaba descompuesto, pero no era inservible, aun podía usar un par de trucos bajo su manga; apunto a los más pequeños y con un simple movimiento una ráfaga de viento los mando a volar.

-"Torao tu encárgate del más grande"- canto empezando a desafiar al resto de raptores.

-"No me des órdenes mujer"- sonrió socarronamente, jamás había tenido el placer de cubrirle la espalda a una dama.

De un momento a otro, los rayos caían a su espalda, mientras el diestramente trataba de alejar al predador más grande; pero eso no quería decir que fuera fácil, eran quince metros de pura ira incontenida, y el sin poder usar su fruta del diablo.

Una onda de rayos cayo detrás suyo, pudo oír como el resto de los predadores salieron corriendo, ahora la tarea se había vuela más liviana. La lluvia para en seco, y un banco de neblina apareció en su lugar. Una neblina densa, incapaz de permitir ver más allá de la palma de la mano.

Se giró lentamente, esperando no ver nada, aunque la realidad era otra, podía ver a Nami perfectamente, incluso la luna se veía preciosa. Había sido un buen truco de magia de esa brujilla.

-"Es hora de irnos"- dijo la pelirroja –"si seguimos por acá llegaremos más rápido"- señalo el camino.

-"No"- susurro el capitán.

-"¿No? si seguidos aquí esa cosa nos comerá no puedes usar tu poder"- intentaba no gritar, el muro impedía la vista no el oído.

-"Dispárame"- ordeno.

-"¿Un rayo? Con gusto, te has vuelto loco"- le apunto con su clima tac.

-"Nami-ya no juegue conmigo, con la ráfaga de viento"- explico.

-"Pero esta cosa"- lo giro –"está mal, no controlo la fuerza, te puedo mandar a la siguiente isla con todo y el dinosaurio"-.

-"No pedí explicaciones, ordene que lo hicieras"-.

-"Bueno, dime todo el plan, por lo menos"- se sentiría culpable si algo le pasaba a ese estúpido capitán.

-"Dispárame con la ráfaga de viento, deshaz la niebla y corre por el sendero"- dijo cruzándose de brazos.

-"Ok"- inhalo profundo –"aquí vamos"-.

La ráfaga de viento mando volando a Law, y sin pensarlo desapareció su muro de neblina, él iba directamente a la boca del animal, pero no lo hacía solo, su domo azul se extendió por la zona, y su nodachi fue desenvainada, en menos de lo que dijo ROOM la cabeza del animal fue a dar contra el piso.

-"Te ordene que corrieras"- grito molesto, al tocar tierra.

-"L…lo siento"- Nami tartamudeo, aquella escena le recordó viejos tiempos.

-"No es típico de ti obedecer ¿verdad?"- el capitán pisaba la recién cortada cabeza.

-"No, yo las doy"- dijo con aires de grandeza.

-"Las ordenes son dadas por el capitán, no por el navegante"- explico envainando su espada –"Room"- activo de nuevo su poder –"Shambles"-.

En ese momento la cabeza cercenada desapareció, y bajo su pie el oso Bepo aparecía, el pobre primer oficial estaba temblando de miedo, quien sabe que fue lo último que vio. Al darse cuenta que ya no estaba en las ramas de aquel árbol, y que ahora estaba frente a su capitán bonito, se abalanzo contra Nami estrujándola, estaba feliz de verla de nuevo.

-"Oh Nami-san que bueno que está bien"- el animal abrazaba a la navegante, o más bien la asfixiaba.

-"Hola Bepo-kun"- respondió el saludo, rogando un poco de aire.

-"Pensé que ya no la volvería a ver"- lloro meciendo a la mujer a punto de ser asfixiada.

-"Shambles"- el capitán astuto dijo, solo para cambiar su espada por la navegante.

-"Gracias"- susurro la pelirroja para no alertar al oso.

-"Bepo"- interrumpió al oso que aún seguía abrazando la espada –"¿Todo está en el submarino?"-.

-"Si todo está"- el primer oficial comenzó a ver feo a su superior –"muy gracioso capitán, muy gracioso"- se colgó con fastidio la nodachi en el hombro era mejor ya irse –"envidioso"-.

-"¿Dijiste algo?"- Law detuvo su andar solo para encarar a su subordinado.

-"Nada, yo no dije nada"-.

Nami se aguantó las ganas de reír, era cómico ver al osito refunfuñar por lo malo que era su capitán. Sin duda los piratas Hearts no eran lo que aparentaban. El perfecto disfraz

-"Llegando me daré una larga ducha"- se estiro Nami denotando su pereza.

-"Puede usar mi baño Nami-san"- ofreció el oso caminando unos cuantos pasos atrás de ella.

-"No gracias, estoy segura que será mejor bañarme en las regaderas"-.

Law dejo de caminar, tal vez era por agradecimiento, o simple cortesía, pero algo en él lo obligaba a decir aquella propuesta que aunque le pesara, sería lo más conveniente.

-"Puedes usar mi camarote cuando lo desees"- hizo una pausa, girando a verla –"siempre y cuando no encuentre cosas fuera de su lugar"-.

-"¿Enserio?"- la pelirroja salto de alegría –"bueno de ahora en adelante me duchare contigo"- dijo sin pensar.

El silencio reino por tan solo unos segundos, la cara de perplejidad de Bepo, y la sorpresa de Law no tenían precio, pero lo que se podía considerar invaluable era el rojo que tomaron las mejillas de Nami al darse cuenta de lo que había dicho.

-"No, no quise decir eso"- comenzó a sacudir las manos en modo de negación.

-"Ok"- sonrió de medio lado el cirujano –"solo procura no gritar tan fuerte"-.

-"No, he dicho que ha sido un malentendido"- su rubor crecía de notablemente.

-"¿Nami-san?"- dijo en tono picaron el oso.

-"No Bepo…..no…yo…. ahhhhhhhhhhhhhhhhh"-.

Trafalgar desapareció, se trasporto antes de que Nami comenzara a divagar, no quería oír una disculpa, ni tampoco explicaciones, sería más divertido molestarla, si el no oía nada. Así que se fue dejando a los dos navegantes solos, pero fuera de peligro.

-"Ese estúpido, estúpido cirujano de pacotilla"- refunfuño pateando el piso.

-"Oh Nami-san, no debería de decir esas cosas"- el oso estaba ahí parado abrazando aun la nodachi –"El capitán no es tan malo como aparenta"-.

-"No, no aparenta ser malo"- se encamino con furia a la nave –"es malísimo, un engendro del mal, aborto del mismo lucifer"- balbuceaba apresurando el paso –"estúpido, egocéntrico, fanfarrón, sádico, controlador, bestia, inútil…-.

-"¿Guapo?"- sugirió Bepo distraídamente.

-"Si guapo"- grito Nami, en su carrera para llegar al submarino.

-"Musculoso"- atino el oso con las mejillas encendidas

-"Si también"- vocifero la pelirroja alzando los brazos.

-"¿Le gusta?"-.

-"Si me…"- muy tarde se dio cuenta –"¿Bepo de qué lado estas?"- grito la navegante molesta.

-"De ninguno de los dos"- dijo sin pena, ni arrepentimiento –"solo digo lo que veo"- se adelantó a la mujer.

-"¿Cómo?"- interrogo la mujer alcanzando al oso.

-"Si, desde Whiskey Peak, lo ve y se sonroja ¿si no es porque le gusta, entonces porque es?"- sin ni un esfuerzo, levanto a la mujer para alzarla en su hombro.

-"Oh bueno, es difícil de decir"- Nami se recargo en la cabeza peluda del animal.

-"Dígalo tal y como es"- espeto Bepo sacudiéndose un poco.

-"El…..bueno el…como decirlo el…"- aquella imagen vagaba en su mente impidiendo que todo hubiera sentido –"bueno el…el…..el me….. El me beso"- sus mejillas se pintaron de carmín.

-"¿Un beso?- la miro de soslayo –"¿un beso?"-.

.

.

.

Había prometido este capítulo para inicios de semana, pero por cuestiones familiares, y ajenas a mí lo público hoy, sé que es algo tarde pero bueno espero que sea de su agrado.

.

.

.

Hehehehehe si no hubiera sido por un comentario mi obra quedaría degradada, se me pasó, la verdad se me pasó corregirlo antes de subirlo, en la tableta no me marca muchos errores de ortografía, así que se me pasa, una disculpa a los que lo hayan leído así.

Otra cosilla, por el título, pero por supuesto que tiene que ver con Jurasic Word