Como Entrenar a tu Dragón no me pertenece. si algún personaje no es de los libros o película es mera invención mía.
Capítulo 12: Desagradable descubrimiento y malas noticias
Un grupo de vikingos juntaba las coles esparcidas por el suelo he intentaban calmar a los animales histéricos. Tales como Yaks, gallos, gallinas, jabalíes, etcétera.
Estoico se masajeaba las cienes sentado en un banco de la forja, intentando calmar por cinco minutos aquel insistente dolor de cabeza.
-Veo que las cosas van para peor- Dijo una voz muy conocida para el jefe.
-No tienes idea Bocón- El nombrado le dio un gran pedazo de sólido y frio hielo. Estoico lo tomo y se lo puso en la cabeza.
-¿Qué te preocupa más?
-¿De qué hablas?
-¿Los dragones o Hipo?
-Hipo… al fin y al cabo son la misma preocupación. Mi hijo está perdido en quien sabe qué punto del mar o isla. No tengo ni la más mínima certeza de donde podría estar. Y hasta no dar con él, el descontrol con los dragones y animales seguirá…
-¿Crees que él habría podido solucionar esto?
-No tengo duda, Hipo era más de lo que aparentaba…- Fue entonces cuando el pelirrojo calló y se quedó con la vista fija en un punto del suelo, para luego correrla con el ceño fruncido y un largo suspiro –Hipo… es más de lo que aparenta- Se corrigió pausadamente.
-No te rindas Estoico. Estoy seguro que pronto darán con él.
-Me gustaría poder ayudar en su búsqueda.
-Sabes que si Hipo estuviera aquí no te dejaría hacerlo. Tú tienes que ver por tu gente.
-¿Eso quiere decir que no puedo ver por mi familia?
-Eso quiere decir que tu hijo está en muy buenas manos. No solo lo están buscando los barcos, sino que también los jinetes y Astrid esta entre ellos. Sabes que no se detendrá hasta dar con él. Esa chica es muy testadura.
-Debí hacerle caso a Hipo. Si me hubiese conseguido un dragón ahora habría podido ir a buscarlo. Habría podido estar cuando se lo trago el tornado y tal vez… hacer algo.
-No habrías podido hacer nada Estoico. Ya no te culpes. Todos sabemos que de una forma u otra Hipo habría ido a salvar al pequeño Terrible Terror.
-Lo sé, es igual a su madre. Hace más de lo que debería.
-Si…
-Y a veces esas cosas terminan en desastre.
-¿A veces…?
-Casi siempre- Aceptó.
-Estoico…
-¿Si?
-¿Hablaste con él sobre los… accidentes? Ya sabes, el depósito, la caída, el incendio, los dragones…
-Sí, sí. Ya entendí. Y si hablamos más detalladamente de eso en una ocasión.
-¡Jefe!- Interrumpió un vikingo –Tiene que ver esto- El jefe y su mejor amigo intercambiaron miradas de preocupación, no presentían nada bueno.
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En el puerto se encontraban unos cuantos barcos anclados, también estaban los dragones con sus respectivos jinetes. Todos con la vista gacha y desanimados.
Astrid acariciaba inconscientemente el lomo de Tormenta. Su vista estaba perdida y su mente estaba en un punto lejano.
Gustav que estaba a su lado con Púa Diente. La vio en aquel estado y al ver llegar al jefe con su mejor amigo, ambos desesperados y las respiraciones agitadas, decidió que era mejor que él entregara el…paquete.
El pelinegro desprendió de la montura el "paquete" envuelto y camino en dirección al jefe.
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Gustav volaba junto a Astrid, ambos buscando algo clave para hallar a Hipo y Chimuelo o a los mismos Hipo y Chimuelo.
Aunque más bien… Astrid era la única que buscaba, Gustav solo le entorpecía el trabajo diciéndole horribles intentos de piropos.
-Dime preciosa… tu padre era joya, porque le robaron los ojos para dártelos a ti… No, así no era…
Mientras el chico murmuraba para sí mismo una y otra y otra vez la frase para recordar. Astrid se lamentaba de su situación.
Más le valía a Hipo estar sufriendo perdido en el mar o en una isla desolada y desierta con poca comida y agua. Porque si resultaba que estaba rodeado de dicha y felicidad mientras ella aguantaba las horribles frases de Gustav, entonces lo haría conocer el verdadero sufrimiento que debió de tener estando perdido.
-Espera, ya lo tengo. Dime Mi lady, tu padre era.
-¡No me digas Mi Lady!- Grito fuera de sí. Dejando al pobre chico congelado en su lugar, si las miradas mataran, ahora Gustav estaría tres metros bajo tierra con litros de agua de mar sobre sí.
-O-okey…
-Nunca, jamás vuelvas a llamarme así. Solo una persona tiene el derecho y créeme que no eres ni tú, ni Patán, ni Adrián, ni nadie, solo…- Se calló antes de cometer una indiscreción y volvió su vista a sus manos –él… solo él puede.
Ambos se sumieron en el silencio desde entonces. Astrid dejo su mirada perdida en el mar y con recuerdos llenando su mente. Mientras el pobre pelinegro aun no entendía lo que había pasado.
Astrid suspiro y Gustav la miro por el rabillo del ojo, parecía triste. Fue entonces cuando el niño decidió concentrarse en su trabajo, no estaban allí en un paseo casual donde podría intentar ligar con la chica. Sino que estaban en una búsqueda por todo el archipiélago, buscaban a Hipo.
Y en estos momentos Hipo significaba más que un vikingo perdido en el mar.
Si él no estaba, alguien más debería de tomar el lugar a heredero al trono, sin él los problemas con los dragones y animales de granja nunca se solucionarían y sin él nunca volvía entonces Estoico, habría perdido a su hijo, otros a un amigo, aprendiz, maestro y Astrid perdería a su…
En realidad no era claro que eran ellos pero se notaba que Hipo era tan especial para ella, como ella para él.
Y Gustav estaba seguro que aquella única persona que podía decirle "Mi lady" a Astrid, era él, Hipo. ¿Quién más sino? Todos sabían de la cercana relación de esos dos, así como sabían que cuando el chico la llamaba así, Astrid no se enojaba como usualmente lo hacía cuando otros le ponían apodos o dejaba que él se le acercara más que los demás o la tomara de la mano, etcétera.
-No puede ser.
El pelinegro salió de sus pensamientos y se fijó en su rubia acompañante que veía un punto en el mar con los ojos como platos.
-Vamos Tormenta.
Sin perder el tiempo el chico la siguió a buscar lo que fuera que hubiese visto y una vez devuelta en las alturas fue cuando lo reconocieron. No podía ser verdad.
Astrid quedo petrificada en su lugar con el elemento en manos.
Gustav fue el primero en reaccionar, se lo quito de las manos y ambos volaron de vuelta rumbo a Berk.
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Y así había pasado, eso llevo a que ahora Gustav fuera el encargado de llevarle al jefe la prueba de que probablemente su hijo nunca, jamás volvería.
Le entrego el envoltorio y el hombre lentamente los abrió, descubriendo la destrozada cola falsa del Furia Nocturna.
-¿Dónde?- Pregunto con dificultad y un hilo de voz el jefe, quien ahora era más padre que líder.
-Casi en los límites del archipiélago- El padre cerró los ojos y los apretó fuertemente, mientras que el resto de las personas allí reunidas; jinetes, pescadores, granjero y demás vikingos, dieron un grito ahogado.
Nadie sabía que había más allá del archipiélago, eran lares desconocidos, pero algunos contaban que habían criaturas enormes y peores que dragones, o piratas desalmados y más crueles que un demonio o tal vez eso mismo, demonios con afilados dientes, enormes alas y magia negra.
Esto lo contaban los escépticos, claro. Pero había algo que todas las historias tenían en común. Nunca, jamás, de ningún modo debes ir allí, porque no sabes con que te encontraras y tal vez nunca vuelvas…
OOOoooOOO
Había pasado una semana en la que estaban en la isla, las cosas habían sido increíbles. Descubrieron un montón de novedades sobre el Arena Fantasmal, además de nuevas especies de dragones, entre ellas unos pequeños dragones negros con dos espinas finas y curvadas hacia adentro detrás de su cabeza, y un enorme cuerno nasal, que además se extiende y sobresale de su mandíbula inferior. Sus fosas nasales son pequeñas y redondeadas. Su mandíbula es bastante grande, con varios dientes cortos y afilados sobresaliendo de ella.
Decidió llamarlo Terror Nocturno, estos pequeños andaban en manada y se unían creando la forma de un enorme dragón para ahuyentar a sus depredadores, su líder era el único de la manada que era blanco y se posicionaba en el centro de la figura para guiar a los demás.
Hipo había llamado a ese pequeñín Smidvarg.
En toda la semana pensó seriamente en si envíale o no una nota a su padre diciéndole que estaba todo bien pero innumerables escenarios se reprodujeron es su mente. Finalmente lo decidió, le escribiría una nota y haría que Tirador se la llevara, además esa sería una buena oportunidad para probar el correo aéreo que había inventado con Patapez.
Ahora Hipo estaba sentado en la mesa de su improvisada cabaña y había terminado de escribir la nota. La releyó mil veces para comprobar si todo estaba bien y era aceptable para su padre. Aunque ni él sabía el significado de aceptable en este caso, ¿Cómo un padre podía aceptar que su hijo perdido le enviara una nota diciendo que estaba bien, feliz y no tenía intenciones en regresar por un largo tiempo?
El chico suspiro, arranco la hoja de su cuaderno y la doblo para meterla en un sobre, observo al Terrible Terror que tenía enfrente, listo para enviarla.
Entre todas las posibilidades su padre podría enviar una flota de barcos y dragones a buscarlo, o podría enfadarse a tal punto de destruir Berk, tal vez lo ataría a la casa cuando volviera y así cerciorase que nunca volviera a irse… o podría enfadarse a tal punto de un ataque cardiaco al leer la nota, ya estaba viejo y podría enfermarse, además de que el otro día le había visto una cana.
Hipo partió la nota en mil pedazos y se alejó de esta como si pudiera atacarlo.
Suspiro, tardaría un tiempo en decidirse.
La puerta se abrió de golpe mostrando al feliz Chimuelo que comenzó a dar vueltas en un mismo lugar.
-Vamos.
Hace unos días los Arena Fantasmales les devolvieron la cola de repuesto. Resulto que una de las crías se la había llevado.
Ambos emprendieron vuelo como hacían cada mañana, sintiendo el frio viento darles en el rostro. Extrañaría ese lugar cuando tuvieran que irse.
OOOoooOOO
El sol se estaba poniendo detrás del mar. Con ayuda de Chimuelo había armado una fogata. Estaban rodeados de Terrores Terribles, Terrores Nocturnos y Arenas Fantasmales. Cada especie de dragón tenía su comida, aunque no por eso Tirador no intentaba sacarle algún que otro pescado a Chimuelo, con pésimos resultados.
De repente el Furia Nocturna levanto su cabeza y comenzó a mover sus orejas haciendo pequeños sonidos. Los demás dragones hicieron lo mismo (Excepto Tirador y los demás Terrores).
Un Arena Fantasmal llego medio volando a muy baja altura. Hipo se paró de su lugar y corrió más cerca de este, una vez allí, el pobre dragón se desplomo en su lugar con claras heridas por todo su cuerpo.
-¿Qué paso?- El chico comenzó a examinarlo encontrándole barios raspones por todo su escamoso cuerpo y en una de las patas del dragón vio enterrada una flecha. –Escucha, esto te va a doler ¿Si?, pero luego estarás mejor- El dragón cerro los ojos y hecho la cabeza al piso. Hipo tomo aire y se preparó a quitarle la flecha, la tomo con ambas manos y cuidadosamente intento no lastimarlo demasiado. Cuando finalmente se la quitó pudo jurar que hacerlo le dolió más a él que al pobre Arena Fantasmal.
El dragón gruño y hecho su cabeza en la arena, agotado y con la respiración acelerada, Hipo tomo la flecha en sus manos y la comenzó a examinar. Esta parecía común, solo que su punta era verde.
Un gruñido de dolor lo saco de sus pensamientos y corrió su vista al dragón que sufría frente suyo, poso su mano en él, acariciándole las escamas a un costado de su ojo. A pesar de haberle quitado la flecha, el pobre animal parecía agonizante por lo que dedujo que el arma tendría una especie de veneno.
-¿Quién te hizo esto?
El Arena Fantasmal con un gran esfuerzo corrió su vista detrás de él y apunto a un pequeño Terror Nocturno que volaba con un poco de dificultad hacia ellos.
El castaño dio un grito ahogado, y uno de los dragones voló rápidamente a ayudar al pequeño, lo llevo de inmediato con el chico y una vez allí pudo notar que el pequeño solo estaba cansado y agitado pero no lastimado.
Hipo volvió su vista a la flecha y la tomo con la mano, al hacerlo todos los dragones a su alrededor dieron un salto hacia atrás y le gruñeron al arma.
-Chimuelo- El nombrado se acercó a su jinete y este lo monto -Quédense con él- Ordenó a los dragones –Volveré de inmediato y sanaremos sus heridas.
Ambos amigos levantaron vuelo dirigiéndose de donde ambos dragones habían llegado en tan pésimas condiciones.
El sol terminaba de ocultarse tras ellos, ya tan solo quedaba solo un poco de luz durante unos minutos hasta que las estrellas y la luna salieran.
El chico y su dragón descendieron en el bosque y comenzaron a caminar cautelosamente.
En el camino, Hipo vio unas cuantas flechas en el suelo y otras armas, definitivamente se había ejecutado una pelea allí.
Comenzó a escuchar el ruido de metal contra metal y una voz gruesa y autoritaria dando órdenes. De seguro había vikingos que llegaron a la isla y al ver a los dragones los atacaron pensando que representaban una amenaza.
Se abrieron paso entre los arbustos y nada en el mundo pudo haberlos preparado para lo que vieron.
Frete a ellos habían varios dragones encadenados y enjaulados. Algunos aun daban pelea por ser liberados, mientras que otros tenían la mirada gacha y claras heridas de batalla.
Su pulso se comenzó a acelerar al igual que su espiración que se volvió errática. Chimuelo estaba igual que él al ver a aquellos con los que llego a ser amigo, encerrados de tal forma.
El primer impulso de ambos fue atacar y liberar a los dragones, pero Hipo sabía que tenía que ser más sensato, después de todo si les habían hecho todo eso a aquellos dragones, ellos correrían una suerte similar o peor si intentaban algo.
-¡Apresúrense! El sol ya se ocultó y tenemos que zarpar antes que llegue el anochecer- Ordeno un hombre calvo de bigote y cejas negras. –Viggo estará feliz cuando vea lo que conseguimos.
Hipo y Chimuelo se escabulleron entre algunos arbustos quedando tras una roca, uno de los Arena Fantasmales los vio y pareció muy feliz y con un gran atisbo de esperanza en su rostro. El castaño le hizo una seña para que guardara silencio.
El plan era intentar abrir las jaulas sigilosamente y a su señal todos los dragones saldrían de estas huyendo lo más lejos posible.
Ambos amigos se movieron un poco, aun siendo cubiertos por la enorme roca, para acercarse un poco al encarcelado dragón.
Chimuelo sin querer piso una rama partiéndola a la mitad. Los dos se detuvieron abruptamente y rogaron a los dioses por que no los vieran.
-¿Quién anda ahí?- Pregunto el hombre calvo y musculoso. Sus respiraciones eran pausadas, estaban quietos como estatuas y con los ojos cerrados como si de alguna forma eso fuera a evitar que los vieran.
Escucharon los pasos uno a uno acercándose a ellos, eran pisadas grandes y ruidosas, para colmo la luz no terminaba de irse del todo como para que Chimuelo los escondiera en la oscuridad.
Cuando las pisadas se detuvieron hubo total silencio, Hipo miro hacia arriba, y ambos costados pero no había nadie. Tomo una gran bocanada de aire y se asomó por un extremo; nada. Estaba vacío, no los habían encontrado.
Volvió a su lugar y se apoyó contra la roca sacando todo el aire que llevaba dentro.
Abrió los ojos y se pasó una mano por el cabello. De repente una mano le tapó la boca y lo saco de su escondite a la fuerza. Para luego empujarlo y tirarlo contra la arena.
Chimuelo luchaba contra cazadores que lo tenían apresado, un segundo de guardia baja y así lo tenían.
-Pero que tenemos aquí, un Furia Nocturna. Nunca había visto uno. Viggo y los compradores estarán más que felices- Un carraspeo lo hizo mirar a sus pies donde había un muchacho castaño y de ojos verdes mirándolo con ira –No creas que me olvide de ti, ¿Qué hacías con el dragón? ¿Eres acaso una especie de protector de dragones? O algo así- El hombre río, seguido de sus compañeros.
-Me llamo Hipo y soy un jinete de dragón.
-¿Un jinete? Eso es nuevo.
-¿Y ustedes?
-Ryker Grimborn, cazador de dragones.
-¿Por qué no me sorprende? Váyanse de aquí.
Todos rieron por la osadía del muchacho -¿Irnos? Claro… pero no con las manos vacías. Embarquen al Furia y los demás.
-¡No!- Grito Hipo. Se abalanzo contra el cazador intentando detenerlo y forcejeando con él. Pero fácilmente el hombre lo empujo sacándoselo de encima y haciendo que su cabeza golpeara contra una roca.
El resto fueron puras imágenes borrosas para el chico. Chimuelo siendo metido en una jaula, los hombres subiéndolas a los barcos, todos embarcando, partiendo de allí. Y él sin poder hacer nada.
Cuando volvió en sí, las naves ya habían zarpado y se estaban alejando.
Intento parase de su lugar pero cayó al suelo de un fuerte dolor en la cabeza. Con mucho esfuerzo volvió a parase y tambaleante llego al agua, donde volvió a caer.
Se comenzó a arrastrar por esta hasta estar en una profundidad en la cual pudiera nadar. Para su desgracia el cielo se estaba tornando azul y las estrellas salían.
Nado como pudo hasta los barcos donde intento agarrarse de uno de estos.
Pero cuando Ryker lo vio, le arrojo un tablón de madera que lo golpeo y lo hizo soltarse.
Con otro golpe en la cabeza el chico intento mantener la lucidez. Se sostenía fuertemente del tablón he intentaba llegar devuelta a las naves pero estas solo se alejaron más.
El cielo azul oscuro se cubrió de grises nubes de Tormenta. Los rayos y truenos comenzaron a sonar. A montones comenzaron a caer las gotas, el mar se comenzó a agitar y así, Hipo se alejo cada vez más de la isla, de los dragones, de los barcos y de Chimuelo.
A su alrededor todo daba vueltas y era eso sumado a la agitación del mar.
Pasaban los segundos, minutos y tal vez horas, pero la tormenta no paraba y no daba con los barcos.
El dolor en su cabeza aumento y sus fuerzas para sostenerse se fueron agotando. Sintió como el simple hecho de mantener los ojos abiertos, se volvió una gran lucha.
Sus brazos fueron soltando la tabla de madera, sus ojos se cerraron y su cuerpo adolorido se relajo, comenzando a hundirse.
Con los pocos sentidos activos que aun tenia, lo último que sintió fue estar siendo sacado del agua, para sentirse flotar en el aire. Y lo último que sus ojos vieron fue una persona sobre un dragón viéndolo fijamente. Hasta que sus ojos se cerraron y su cuerpo ya no sintió nada, se sumió en un sueño profundo dejándose descansar de todo y encomendándose en las manos de quien le salvo…
Holis. Lamento la tardanza y no tengo nada que decir…
REVIEWS:
Melgamonster: Pues hipo ya no esta tan feliz descubriendo nuevas especies. En Berk hay problemas he Hipo también los tienes. Les di unas cuantas pistas de en que isla puede llegar a estar o estaba… Creo que es muy predecible y como está fuera del archipiélago veo muy difícil que Adrián pueda estropear la búsqueda en algo. Ahora Adrián será un villano menor en el fic, de hecho siempre lo fue. No hará la gran cosa. Pero siempre me gusta leer sus teorías e ideas. Tal vez en una le pegan a la verdad jaja. Ojala te haya gustado el capi y Gracias por el Review. Saludos.
LunaBeatriz1: No te preocupes a todos nos pasa que se nos puede olvidar dejar el review. Tampoco es tu obligación, no te presiones ;) Hipo está muy indeciso con el tema de la carta a su padre y ahora lo que pueda pasar en su ausencia a Berk, será el último y mínimo de sus problemas. Me fascina la forma en la que te me adelantas a todo, siempre que voy a explicar algo en el prox capi, tú lo deduces de inmediato (sobre todo si tiene que ver con Estoico jaja). Próximamente habrá algunos Flash Backs para seguir con la situación del perdón. Y aquí se muestra lo mucho que los berkianos lo necesitan para controlar a los dragones, aunque no di a fondo la opinión de la gente y si la de Estoico, pronto mostrare como los vikingos se dan cuenta de su error. Muchas gracias por comentar y ojala te haya gustado el capi. Saludos.
Gabriel y Alejandra. Rengellopez: Wow cuanto odio acumulas. La vida en la isla está dejando de ser perfecta para Hipo y como dije antes habrá unos Flash Backs para profundizar la relación de Hipo y Estoico. Te aseguro que habrá lugares peores que Berk, además que Hipo está demasiado lejos de allí. Y como dije una vez, seré cruel con ustedes en lo que respecta a Adrián Muajaja. Gracias por comentar y ojala te haya gustado el cap. Saludos.
Mokeyd95: El martirio por la continuación del fic se me alargo un tiempo, jeje. Ojala te haya gustado la calidad del capi. Debo admitir que yo no estoy tan conforme. Espero el capi haya sido de tu agrado y en verdad muchas gracias por tu review. Saludos.
EvlR: Debo admitir que me has dejado pensando bastante. Tirador no sabe de los celos de Chimuelo ni tampoco del odio que este le tiene pero pronto lo descubría y el pobre Chimuelo vivirá en estrés. El Arena Fantasmal debía aparecer, yo también lo veía así ya que no pudieron llegar hasta aquella isla solo flotando en el mar, además ahora sabemos que están más lejos de lo que pensaban… Tranquila Chimuelo ya tiene su cola de vuelta aunque ahora tiene un problema mucho más grande. En verdad no puedo creer que digas que no eres experta en estas cosas, porque has interpretado todo a la perfección, desde el por qué Hipo no huyo antes, el Tornado, el arena Fantasmal, etcétera. En verdad muchas gracias por tu review y ojala te haya gustado el cap. Saludos.
FIN DE ESPACIO DE REVIEWS:
Gracias a Queenofhearts98 y Mariadelmonte por agregar mi fic a sus favoritos. Espero este capi te haya gustado tanto como los otros. Muchas gracias y saludos.
Gracias a Mariadelmonte y Asiagasai por poner mi fic en sus followers. Ojala hayan disfrutado e capi. Saludos.
Gracias a Dazeas Caos y EvlR por agregarme como autora favorita. En verdad estos gestos me fascinan, me alegra mucho que mis historias y narración sean de su agrado como para agregarme en su lista. Ojala les haya gustado el cap. Saludos.
Muy bien, creo que eso es todo por hoy. Muchas gracias por tomarse el tiempo de leer. Ojala lea haya gustado el capi. CHAUSIS.
¿REVIEWS?
