¿Hola? ¿Hay alguien ahí? Creo que no. Lamento la tardanza y sin más preámbulos…
Como Entrenar a tu Dragón no me pertenece yo solo escribo el fic por diversión, si algún personaje no pertenece a los libros o película, es mera invención mía.
Capitulo 13: El santuario de dragones
La cabeza le dolía, sentía unas punzadas en la nuca que no lo dejaban en paz. Se removió entre las mantas con un quejido, sin embargo unas manos cálidas le acariciaron la frente con ternura, y de cierto modo tranquilizaron el cosquilleo que tenía por el golpe.
Hipo dejo caer la cabeza en la suave almohada y se calmó. Su agitada respiración se fue normalizando, lentamente mientras caía en un profundo sueño, en el que se sumergió gracias a las caricias que recibía de aquellas amorosas manos.
Después una canción empezó a ser tarareada con la suave voz de la mujer.
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Por bravo mar navegaré
Ahogarme yo no temo
Y sortearé la tempestad
Si eres para mí…
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Hipo entreabrió los ojos y vio a una mujer de pelo castaño cobrizo y muy largo, recogiendo el agua que se derretía del hielo en un tarro.
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Ni ardiente sol, ni frío atroz.
Me harán dejar mi viaje
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Se acercó a él con el tarro y se agacho a su lado. Tomo un trapo y lo sumergió en el agua, para luego sacarlo y estrujarlo.
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Si me prometes corazón
Amarme por la eternidad
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Dejo el paño húmedo en la frente de su hijo para bajarle la fiebre mientras seguía cantando la dulce melodía.
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Mi buen amor tan dulce y leal
Me asombran tus palabras
No quiero una empresa audaz
Es bastante si me abrazas
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Después de tantos años Valka no creyó estar cantando aquella canción de vuelta. Aunque ahora lo estuviera haciendo en un ritmo más suave para calmar a su hijo.
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Sortijas de oro te traeré
Poemas te voy a cantar
Te cuidaré de todo mal
Si siempre me acompañas
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Paso su mano en una suave caricia por el rostro de Hipo. Y sus dedos delinearon la pequeña cicatriz de la barbilla.
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¿Sortijas de oro para qué?
Poemas no me importan ya
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El chico se dejó mimar por las caricias de la mujer y su suave melodía.
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Tu mano sólo sostener
Mejor que eso no hay más
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Valka acaricio una de las manos de Hipo recordando cómo eran cuando él era bebe. Por más cambios que su hijo hubiera hecho ella siempre lo reconocería.
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Con tus abrazos y tu amor
En las danzas y en los sueños
Sin penas y alegría igual
Conmigo yo te llevo
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Por más esfuerzos que hacía, Hipo intentaba recordar de donde se le hacía conocida la música, la voz que la cantaba y las manos que lo cuidaban.
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Por bravo mar navegaré
Ahogarme yo no temo
Y sortearé la tempestad
Si eres para mí…
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La canción termino dulcemente y la castaña tomo el paño para volver a mojarlo y ponerlo sobre la frente de Hipo.
El chico volvió a entreabrir los ojos y pudo apreciar mejor a la mujer. Aunque lo único que llego a ver con claridad fueron los verdes orbes de esta.
-Buenas noches hijo- Tras escuchar las últimas palabras de la mujer, Hipo volvió a sumirse en la oscuridad.
No sabía cuánto tiempo había pasado, le costaba mucho distinguir lo que pudiera suceder a su alrededor, solo pudo percibir un líquido caliente que se deslizaba por su garganta, calentando su interior y haciéndolo sentir mejor.
Valka le daba la sopa caliente a su hijo con mucho cuidado. Aunque no fuera una buena cocinera habían cosas que hacia medianamente bien. Su sopa no era de las mejores pero era pasable o lo suficiente como para que Hipo, aun estando dormido, no la vomitara.
Termino de darle un poco de su comida y le dio agua para refrescarlo, Hipo llevaba un par de días dormido y ella tenía muchas dudas.
OOOoooOOO
En Berk todos daban vueltas y corrían por lo ancho y largo del pueblo. Las cosas eran un verdadero caos. Snoggeltog se acercaba y los dragones no tuvieron mejor idea que salir a correr a los animales por el pueblo. Aunque no se los podía culpar, ya que en realidad a los gemelos no se les pudo ocurrir mejor idea que atar un pedazo de carne al lomo de cada animal y abrir los corrales.
Pese a que los vikingos intentaban hacer lo más fácil posible para el jefe la festividad, en medio de su luto, no lo lograban con la cantidad de problemas causados cada día. El pueblo intentaba hacerse cargo solos de decorar los establecimientos y su propia casa, así no molestarían al jefe que recientemente pasaba por el duelo de la pérdida de su único hijo.
Como nunca se encontraron los cuerpos, lo único que se pudo hacer fue velarlos utilizando las cosas del chico y la cola de Chimuelo. Aquel suceso había pasado al día siguiente de darse la noticia.
Con todo eso además estaba la duda de quién ocuparía el lugar de heredero, y la idea de Patán como futuro jefe de Berk nunca había sido muy tentadora.
Los vikingos corrían a sus animales o a sus propios dragones por el pueblo. La persecución duro cerca de tres horas hasta que se les pudo quitar la carne del lomo.
Últimamente Estoico tenía un pésimo dolor de cabeza con todos los sucesos, y lo único que concebía hacer era encerrarse en su casa con un bloque de hielo, para aliviar la migraña.
Así mismo Astrid no dejaba de pensar en su fallecido amigo. Ensimismándose en una burbuja más de una vez. El hecho de que no se hubiese encontrado un cuerpo solo serbia para que los seres queridos del muchacho acumularan esperanzas.
Luego estaba el cerio problema de Patán, cada día se sentía más culpable por lo que le paso a su primo. Estaba seguro de que Adrián había tenido algo que ver con su… desaparición.
Había momentos en los que no entendía como él podía quedarse noches sin dormir mientras los gemelos parecían no sentir nada. Luego recordaba que los muy idiotas de seguro no tenían idea siquiera de lo que habían ayudado a causar. Y por más que no le deseaba a nadie sentir aquella horrible culpa, necesitaba alguien con quien descargarse.
Era ya de noche en el pueblo, los hermanos Thorston estaban ocultos tras una pila de paja, listos para ver el desenlace que su broma causaría al pobre Bocón, ajeno del plan de los hermanos.
-Idiotas- Llamo una voz muy conocida para ellos, los hermanos solo suspiraron sabiendo de inmediato quien era.
-¿Qué quieres Patán? ¿No ves acaso que estamos en algo importante?- Hablo la gemela, aun de espaldas al chico.
-Les puedo asegurar que lo que yo tengo que decirles lo es aún más.
Brutilda iba a refutar pero su hermano le puso una mano en el hombro y aun arrodillado, se dio la vuelta.
-Yo creo mi querida hermana que lo que tenemos aquí es un cliente…
-Ohuu, creo que ya entiendo. Acércate nuestro querido Patán, pasa a nuestra oficina.
Rodando los ojos el chico se acercó a los hermanos y se sentó enfrente suyo. Mientras Brutacio se aclaraba la garganta para lo que estaba seguro, sería un largo parloteo.
-Así que… que es lo que necesitas. El negocio Thorston está siempre disponible para quien lo desee. Tenemos desde planes de venganza, bromas y materiales para que hagas la tuya propia. Incluso damos un curso a los futuros bromistas- El chico saco un papel arrugado de sus ropas y lo extendió –Solo tienes que firmar este acuerdo de confidencialidad, especificando que nada de lo que veas o escuches ira a oídos del jefe o alguna otra persona que
-No sean idiotas, no busco participar de su estúpido curso.
Ambos hermanos se miraron entre sí, para luego dejar sus cabezas apoyadas sobre su mano, en pose pensativa.
-¿Y qué es lo que quieres entonces?- Pregunto la gemela.
-Necesito hablar con ustedes.
-¿y de qué? No tenemos tu tiempo-Hablo fastidiado el chico de rastas. El pelinegro suspiro, esto sería más difícil de lo que pensaba.
-¿No se sienten, no se…. Un poco mal?
-Oye, si tú tienes algún problema por lo que le pasara a Bocón, ve y ponte en su lugar- Dijo la gemela.
-No me refiero a eso. Hablo de… Hipo.
Tras escuchar el nombre, ambos rubios palidecieron y pusieron los ojos como platos. Tragaron duro y su expresión volvió a cambiar a una despreocupada, como si jamás hubiesen escuchado nada.
-¿Por qué deberíamos sentirnos culpables?-Inquirió la gemela.
-Yo jamás dije que culpables.
Los hermanos volvieron a intercambiar miradas, viéndose atrapados y sin salida. Al notar la incomodidad que los chicos tenían, el pelinegro frunció el ceño.
-Ya desembuchen ¿Qué sucede?
-¡Todo esto es tu culpa!- Le grito Brutacio a su hermana.
-¿Mi culpa? Yo fui la que te dijo que las bromas de Adrián estaban yendo demasiado lejos hasta para nosotros.
-Pero tú eres también la que acaba de abrir la bocota frente a este idiota- Señalo al chico. Ambos hermanos comenzaron una pelea en frente de Patán, que sentía que los mataría en cualquier momento.
Ya harto de la absurda discusión, tomo a cada uno del cabello y los separó.
-Dejen de pelear tontos y díganme que sucede- Exigió. Ambos hermanos se volvieron a sentar con un suspiro, intercambiando arrepentidas miradas.
-Escucha…-Dijo Brutilda –Tal vez seamos bromistas, locos y a veces un poco tontos.
-¿Solo un poco?- Pregunto irónicamente el pelinegro.
-Pero no somos tan idiotas como para no darnos cuenta de que nos estaban manipulando.
-Si se dieron cuenta ¿Por qué no hicieron nada?- Pregunto fastidiado.
-Lo mismo te preguntamos-Dijo Brutacio.
-Pero, pero… pudieron hacer algo. Yo me di cuenta tarde. Para ustedes eran bromas pero yo quería…- Se cortó antes de meter la pata, pero los hermanos lo miraron sospechosos.
-¿Tu querías qué?- Pregunto el rubio
-Yo quería… yo creía que si el pueblo perdía expectativas en él, no les quedaría de otra que elegirme como el heredero.
-¿En verdad pensaste que el pueblo sería tan IDIOTA?- Dijo Tilda.
-¡Yo solo quería ser jefe! ¡No que pasara… esto! Y lo peor es que es nuestra culpa, y ustedes lo saben. Si Hipo está muerto es por NUESTRA culpa.
Tras sus últimas palabras, Patán se fue, dejando a ambos hermanos pensativos. Que miraban el suelo en la oscura noche estrellada.
Un golpe estruendoso se escuchó en el silencio con un grito de susto.
-¡Brutacio! ¡Brutilda!- Grito el herrero.
-Al menos eso te levanta el ánimo…- Reconforto Tacio.
OOOoooOOO
Al abrir los ojos pesadamente, sintió que su entumecido cuerpo recuperaba un poco de sensibilidad. Se removió un poco en la incómoda cama de piedra, al hacerlo las partes de su cuerpo pero sobretodo su espalda, comenzaron a dolerle, producto de haber estado tanto tiempo en cama.
Intento sentarse pero sintió nuevamente el dolor en su espalda y a su vez un pequeño y molesto cosquilleo en la nuca. Hipo se llevó una mano a la frente se sentía raro, como si su cuerpo pesara y algunas cosas a su alrededor dieran vueltas.
Se sentó apoyándose en un brazo, lo que le daba un poco de esfuerzo. Cerró los ojos intentando calmarse, respiro hondo para que se le fuese la fatiga y las cosas dejaran de dar vueltas. Al volver a abrir los ojos, empezó a inspeccionar todo a su alrededor, habían unas mantas cerca de él, unas cuantas pieles, supuso que para el frio, una mesa con algunos utensilios de comida, platos, cubiertos y vasijas.
Escucho unos pasos que se acercaban cambio su vista a una abertura en la cueva, lo que parecía hacer uso de puerta en aquel lugar.
Una mujer apareció ahí, con un plato en sus manos y lo miro sorprendida, casi como lo sorprendido que él estaba, pues recién despertaba y no entendía nada. Sin embargo la mujer lo veía como si no supiese que llevaba todo ese tiempo allí.
Se acercó a paso lento hacia él. Así Hipo pudo apreciarla mejor. Tenía cabello castaño cobrizo que le llegaba hasta un poco más de la cintura, solo que estaba atado en dos trenzas, era delgada y de ojos verdes.
Al llegar con él, dejo el plato en el suelo y se puso de cuclillas.
La mujer acerco una mano a él, y por instinto retrocedió un poco, ella casi rozaba su barbilla viendo aquella cicatriz que para muchos era lo que quedaba de una fatídica noche.
Ella lo examinaba. Cabello castaño cobrizo con tintes pelirrojos, era delgado para lo que se esperaba de un vikingo. Tal cual como lo recordaba. Y sus ojos seguían siendo tan verdes y brillantes como la primera vez que los vio. Cuando recién nacía y pensaba que jamás vería esos ojos abrirse.
Y en esos días de angustia volvió a sentir esa ansiedad dentro suyo y verlo por fin en frente de ella, después de casi 15 años, era un sueño que pensó jamás se cumpliría.
-¿Hipo…?- Susurro, aunque le sonó más a pregunta que a afirmación. La exaltación del castaño fue su respuesta, sí era él.
-¿Que? ¿Pero cómo? ¿Quién…?
Valka dio una pequeña riza y trago un nudo en la garganta. Su corazón se volvió a llenar de una extraña esperanza, el pobre debía estar verdaderamente confundido.
-Seguro te preguntas donde estas y como llegaste aquí cierto.
El chico solo asintió confundido. Mejor la dejaría hablar a ella, ya que con él no llegarían más lejos que a unos simples balbuceos incoherentes.
-Ven, acompáñame- La mujer se puso de pie y le extendió una mano. Ayudándolo a pararse. Con algo de esfuerzo y aun con ese horrible dolor de espalda lo logro.
Ambos salieron de la cueva y llegaron a lo que parecía un pasillo, estaba lleno de deformaciones, rocas que esquivar y trepar.
Caminaba en silencio aunque ella parecía tener una extraña expresión de felicidad y un brillo especial en sus ojos. De repente comenzó a correr, dejando al chico detrás.
-Oye- Hipo le siguió el paso para no perderla, sin embargo ella con ayuda de su bastón esquivaba y saltaba las rocas con relativa facilidad. El chico perdió a la mujer y aunque le costaba saltar las piedras, al final lo lograba. Pero la tarea se la hacía más difícil con el dolor de espalda, el mismo que había sentido por estar tanto tiempo en cama luego de la batalla contra la Muerte Roja.
Hipo llego por fin a lo que parecía el final del largo pasillo. En frente de él había una cortina de hojas, la corrió con un brazo, pero nada jamás lo habría preparado para lo que vio.
Altos peñascos, algunos inclinados en un verde paisaje, lleno de césped y un extraño aire con fresco aroma. Todo rodeado de un domo de hielo gigante. Pero lo más impresionante, era ver a tantos dragones volando y conviviendo en paz.
-Wow…- Estaba realmente impresionado por lo que sus ojos veían. Se adentró más en el lugar y reconoció a unas cuantas especies, ese sin lugar a dudas era el sueño cumplido de Patapez. Algunos de los dragones increíblemente eran de especies que no conocía, habían "pequeños" dragones bebes que no dejaban en paz a los adultos y solo se divertían entre sí, sin respeto por nada ni nadie.
Escucho un ruido a un lado suyo. Cambio su vista hacia arriba donde la vio. Allí la extraña mujer lo veía emocionada y montada sobre un dragón.
-Wow, esto es… no sé qué decir, es… increíble.
-¿Te gusta?
-Me fascina.
El dragón descendió un poco más dejando a su jinete bajar de él. Ella se acercó un poco más al chico, supuso que con eso ahora él sería más capaz de articular sus propias preguntas.
-¿Cómo…? ¿Cuánto tiempo llevas aquí?
-Mucho… podría decirse.
-Esto es fantástico- Alago viendo el lugar. –Sin ofender pero… ¿Cómo decidiste traerme aquí? Es decir, se que yo mismo no lo parezco ni nada pero, podría ser un vikingo mata dragones. ¿Cómo supiste que no lo era?
-Digamos que ese pequeño amiguito fue ayuda suficiente- Señalo detrás de Hipo.
-¿Qué?- El chico estaba confundido y miro detrás suyo. Donde rápidamente fue recibido por un feliz Tirador que lo sobrevoló y se frotó contra él, lamiéndolo y enroscándose en su cuello. -¡Tirador! Que gusto verte amigo. -¿Y cómo lo lograste?-Volvió a preguntar – Es decir, esto es genial.
-Ven…
El chico la siguió y juntos llegaron a un acantilado. Al fondo de este había agua pero lo más impresionante, era el enorme dragón blanco.
-Este es el salvajibestia. Todos los nidos tienen su reina o rey pero él es el rey de reyes, el dragón alfa. No son muchos los de su especie. Todos los dragones lo obedecen y respetan, excepto los bebes claro, ellos no obedecen a nadie. Él creo esto Hipo, nos mantiene resguardados, todos vivimos bajo su protección.
Al verlos, el dragón inmediatamente se puso de pie. La mujer y su dragón se inclinaron en respeto, mientras Hipo se quedó viendo sorprendido al gigante dragón, este soplo muy apenas y le lleno el cabello y las cejas de escarcha. Hipo solo se vio sorprendido el cabello para luego quitarse la nieve con una sonrisa.
Valka se rio un poco poniéndose de pie. –Le agradas.
-Increíble.
El salvajibestia volvió a seguir reposando, siendo molestado únicamente por muchos dragoncitos bebes.
-¿Y qué hacías allí?- Volvió a preguntar el chico.
-¿Allí dónde?
-Pues… en medio del océano. Cuando me encontraste.
-Brinca nubes y yo verificábamos la zona. Sabíamos que los cazadores tomarían esa ruta.
-¿Cazadores?- Susurro Hipo, luego su mente fue recordando el ultimo y significativo suceso. Se llevaron a Chimuelo. Su expresión cambio de inmediato, su rostro teñido del más puro miedo, sus ojos se abrieron como platos. –Chimuelo- Volvió a susurrar y salió corriendo rumbo a la cueva, dejando a una muy confusa Valka detrás suyo.
La mujer lo salió a correr junto con el terrible terror verde. Al llegar, Hipo caminaba de un lado a otro, revolviéndose el cabello e intentando pensar en algo.
-¿Qué sucede?- Pregunto asustada la mujer.
-Dioses los dragones en la isla, los deje lastimados y cansados esperando por nosotros. Y se lo llevaron, como pude ser tan idiota
-¿Quiénes? ¿A quién?
-A Chimuelo.
-¿Chimuelo?
-Mi dragón… es mi mejor amigo- Término sentándose sobre una enorme roca, con las manos en la cabeza e intentando pensar.
Valka lo medito unos segundos. Tanto tiempo he Hipo había salido igual a ella.
Se acerco a él, con paso firme y se agacho a su altura, quitándole las manos del rostro para que la mirara.
-Tranquilo… Encontramos unos dragones mal heridos en la isla. Están aquí y ya sanaron. ¿Quién se llevo a tu dragón?
-No sé, no me acuerdo. Solo que… era un hombre calvo de bigote y nombraba mucho a un tal… Viggo.
-¿Viggo Grimborn?- Pregunto espantada.
-Sí, ¿los conoces?
-Viggo es uno de los mayores vendedores de dragones, no se si no es el mayor en realidad. Su hermano Ryker Grimborn trabaja con él, son cazadores, los cazan y los venden por muchas cantidades de oro.
-Dioses no. ¿Cuánto tiempo llevo aquí?
-Emmmm, tres días.
-¿Tres días? ¿Crees que ya sea demasiado tarde? Me moriría sin Chimuelo.
-Tranquilo, lo sé. Si alguien se llevara a Brinca Nubes yo estaría desesperada. Pero ellos se toman su tiempo con la venta de dragones, hay tiempo. Partiremos ahora mismo a recuperar a tu amigo ¿Te parece?
-¿Ya?
-Ya.
Sin poder evitarlo Hipo le dio un fuerte abrazo a la mujer. Valka al principio se congelo en su lugar, antes pensaba que tendría morir para volver a ver a su hijo y que este la abrazara, pero aquí estaban, ambos. Inmediatamente le correspondió, ansiando el momento preciso para decirle la verdad, toda la verdad. Y rogaba a los Dioses poder ser perdonada.
Al percatarse de lo que hacía, el castaño se separo rápidamente, nervioso y temiendo haber cometido una imprudencia. A sabiendas de eso, Valka poso una mano en la mejilla del chico, tranquilizándolo y así haciéndole saber que todo estaba bien.
-Vamos- Lo ayudo a levantarse y ambos se dirigieron con Brinca Nubes.
OOOoooOOO
Llevaban horas volando. Hipo iba detrás de ella, sujetado suavemente de su cintura, en el cuello del chico, iba Tirador enroscado, en ningún momento se había separado de él. Estaban sumidos en el silencio, la preocupación teñía el rostro del castaño. Pero a sí mismo una pregunta se coló en su mente.
-Disculpa…- Dijo luego de pensarlo un rato.
-¿Si?
–Aun... aun no me has dicho tu nombre.
-Ow- Fue lo único que Valka fue capaz de articular. Era cierto, no le había dicho como se llamaba. ¿Le habría dicho Estoico algo de ella? Fue mucho tiempo, y conocía a su marido lo suficiente como para saber que cuando algo le afectaba, se cerraba y no decía palabra. –Valka…-Respondió al final, como si fueran palabras sin sentido para ella y dejara que solo se las llevara el viento.
-Valka…-Repitió Hipo. Ella temió que su hijo hubiese reconocido el nombre, lo último que necesitaba era que entrase en un colapso nervioso en pleno vuelo. –Lindo nombre-Dijo al final para su tranquilidad.
-G-gracias. Y tú… ¿no me has dicho que hacías en aquella isla? Fue por tu amigo ¿verdad?
-¿Chimuelo? No en realidad. En mi isla todos lo aceptaron, incluso los vikingos comenzaron a montar dragones también.
-Me cuesta creer eso…
-No, es verdad. Es increíble como todos cambiaron…- Su voz se apago de pronto recordando cada seceso y el porqué estaba allí. Recordó que su padre seguro estaba preocupado, muy preocupado.
-¿Sucede algo?- Pregunto cautelosa ella, se había dado cuenta que había tocado un punto sensible para él.
-No, no pasa nada. Bueno, sí, pero es una larga historia.
-Entiendo… todos tenemos una historia, incluso yo sabes. Debí dejar a mis seres queridos, yo no encajaba en una sociedad donde matas o mueres.
-Lo entiendo… eso me pasaba.
-¿En serio?
-No sé si lo hayas notado, pero no soy el gran prototipo vikingo.
Valka se rio un poco, le recordó a ella. Ninguno de los dos había nacido como el mejor ejemplo de vikingo grande y fuerte. –Lo sé, creo que es la segunda vez que me lo dices. Pero aún no me contestas, como llegaste a la isla.
-Hubo un tornado cerca de mi isla, una manada de Pesadillas se dirigía hacia ella. Entonces mis amigos y yo fuimos a salvarlos, pero Tirador quedo atrapado sin poder salir, cuando fui con Chimuelo a rescatarlo el huracán nos tragó a los tres. No sé cuánto tiempo estuvimos inconscientes y flotando sin rumbo, solo sé que un Arena Fantasmal nos vio y se le ocurrió llevarnos a la otra punta del archipiélago.
-Qué raro- Comento ella pensativa –Los Terribles Terrores suelen viajar en manada. Tal vez el tornado lo desoriento.
Hipo se quedó pensando en sus palabras y asintiendo en silencio, entonces al levantar la visa lo vio, una isla con la mayor seguridad que se hubiera imaginado, barcos anclados, enormes jaulas y trampas. No cabía duda que habían llegado.
-Aquí es, la isla de los hermanos Grimborn. Esperaremos hasta el anochecer para recatar a tu dragón.
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Escondidos entre la maleza, Hipo y Valka espiaban los movimientos de los guardias, estos cargaban cajas o llevaban armas muy pesadas. El lugar estaba lleno de jaulas, algunas vacías pero la mayoría con dragones en ellas.
Hipo pudo distinguir a un par de Arenas fantasmales, Terrores nocturnos, Terribles terrores y otras especies de su isla, pero no había señales de chimuelo en ningún lado.
-No te preocupes- Tranquilizo Valka –Es normal que lo hayan llevado a otra parte, donde Viggo lo vera. Un lugar con más seguridad y guardias.
-Linda forma de tranquilizarme- Ironizo él. Ella no pudo evitar sonreír, se parecían más de lo que pensaba, no solo en físico sino también en otras cosas, como el sarcasmo que los caracterizaba o su capacidad de ver su alma en los ojos de un dragón.
Ambos se escondieron rápidamente cuando vieron acercarse a un guardia, este solo se quedo viendo con el ceño fruncido la maleza para luego irse. Madre e hijo dieron un suspiro de alivio e intercambiaron miradas.
-Hay que apurarnos- Sentencio el castaño.
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Con mucho esfuerzo lograros evadir a los guardias, escondiéndose entre algunos árboles o jaulas. Llegaron a un punto en el que solo había un guardia vigilando un montón de jaulas con dragones en ellas. Se dieron una silenciosa orden con la mirada y avanzaron hasta detrás de unas jaulas tapadas con mantas. Valka quedo en un extremo he Hipo en otro, cada uno encontró la forma de esconderse, ocultándose tras unos cajones, cuando el guardia paso entre ellos.
La mujer se adelanto, siguiendo su camino, Hipo iba hacerlo pero quería saber para que tendrían aquellas jaulas tapadas. Se acerco un poco más y levanto un poco la manta; nada. Estaba vacía. Con el ceño fruncido se acerco un poco más, de repente el rostro rojo de un dragón lo hizo alejarse asustado, calló de sentón y tiro un par de cajas detrás suyo.
El guardia se acerco corriendo al escuchar el ruido. Rápidamente Hipo cubrió la jaula y se escondió tras esta. Al llegar, el cazador no vio nada más que las cajas tiradas. Tal vez habían quedado mal apoyadas y cayeron. Se fue de allí con el seño fruncido.
El chico suspiro y salió de su escondite, entonces Valka llego corriendo a ver si todo estaba bien. Al ver las cajas tiradas y la jaula que para colmo estaba cubierta, no le hizo falta pensarlo mucho, pues ya sabía que había ocurrido. Le dirigió una mirada de regaño al chico que se asomaba mirándola tras la celda, agachado en el suelo.
Hipo solo se levanto, se sacudió un poco de tierra y descubrió la jaula nuevamente. La cabeza de un dragón rojo con ojos alatones, dientes afilados que se le salían de la boca y dos cuernos con forma de antenas. Metamorfala, un dragón con la increíble habilidad de camuflarse y extremadamente sigiloso.
-Creo que tengo un plan…-Dijo Hipo.
Con ayuda de Valka lograron sacarlo de la jaula, inmediatamente el animal se abalanzó contra el guardia, dejándolo inconsciente, aunque de no ser por ambos jinetes, seguramente lo habría matado. Entre madre e hijo lograron entrenarlo, le quitaron las llaves al guardia y lograron liberar a los demás dragones enjaulados. Estos crearon un caos en la isla, lo que les permitió correr a los calabozos subterráneos y buscar a Chimuelo.
Habían logrado robarle un mapa del lugar a uno de los guardias, de no ser por eso seguro ya se habrían perdido.
La tierra sobre ellos tembló con fuerza, haciéndolos detenerse. Valka no pudo evitar pensar en los dragones, no quería que ninguno fuera lastimado, estaban siendo ayudados por Brinca nubes pero de igual modo ella tenía que ir para dirigirlos hacia un lugar seguro.
-Ve- Dijo Hipo.
-¿Qué dices?
-Ve con los dragones. Yo estaré bien, puedo hacerlo solo.
-No me iré.
-Por favor, te necesitan allá arriba. ¿De qué nos sirve estar aquí si esto puede derrumbarse y no habremos logrado nada?
-Con más razón no puedo irme y dejarte Hipo.
-Puedo hacerlo solo, por favor. Confía en mí.
Valka vio esos ojos verdes suplicantes, quería que lo dejara demostrar que si podía, que confiara en él. Aunque era tan difícil, por el miedo de que algo le pasara.
Tomo aire, meditándolo internamente -Esta bien-Logro decirle. Hipo no pudo evitar sonreír de la alegría –Pero si no estás arriban en una hora vendré a buscarte.
-Trato hecho. Dos derechas, una izquierda y una derecha, así saldrás.- Dijo viendo el mapa. Tras una última mirada, se separaron corriendo cada uno para su lado.
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Valka logro encontrar a Brinca nubes y organizar a los dragones la gran mayoría ya estaba partiendo rumbo a sus islas. Faltaban quince minutos para que se cumpliera la hora acordada y no había señales de Hipo.
Mientras tanto, en los pasillos de los calabozos, un castaño corría revisando jaula por jaula.
Si Chimuelo era un Furia Nocturna, entonces lo tenían escondido en lugar con más seguridad. Volvió a revisar el mapa, había una sección puramente para dragones de clase misterio. Sin perder el tiempo corrió a todo lo que podía. Ya ansiaba ver a su amigo otra vez. Incluso extrañaba que lo despertara lamiéndolo todas las mañanas.
Llego al comienzo de la sección que buscaba, y lo que vio lo dejo petrificado. Jaulas altamente cerradas con miles de candados, rejas con púas por doquier y dragones atados con cadenas, les mantenían la boca cerrada con las mismas, para que no pudiesen lanzar fuego.
Al salir de su shock Hipo comenzó a caminar lentamente buscando a su amigo, miraba cada jaula con la boca abierta y una expresión atónita.
Al verlo acercarse, las magnificas criaturas se alertaban y se ponían agresivas frente a la presencia humana.
Un sonido de cadenas chocando contra si lo hicieron voltearse a la jaula de enfrente. Allí, Chimuelo, luchaba contra los agarres para ir con él.
-¡Chimuelo!- Se acerco corriendo junto a su amigo, para solo ver como lo tenían atado y prácticamente pegado a la pared, imposibilitándole moverse. –Te voy a sacar de aquí amigo.
Hipo comenzó a ver a todos lados, necesitaba algo para abrir la jaula. Encontró una lanza en un costado, corrió a tomarla y forcejeo con esta para abrir la celda, sin embargo la madera se rompió. Empezó a desesperarse, pues el tiempo se le acababa y la tierra sobre ellos se sacudía.
-Diablos- Tiro la mitad de la lanza, esta choco contra una jaula y el dragón al asustarse le tiro sus espinas. Por poco logro esquivarlas, estas pegaron contra la celda, sin embargo no le hicieron el menor daño. -¿Cómo es posible…?
Escucho voces y vio unas sombras que se acercaban desde el pasillo. Retrocedió un poco alarmado, no tenia donde ir. Al llegar, dos hombres muy corpulentos y armados se detuvieron a verlo.
-Entonces tú has causado este alboroto- Amenazo uno de los guardias acercándose lentamente.
-He yo…- Sin darle tiempo a pensar, el hombre le arrojo el martillo, con mucha suerte el chico fue capaz de agacharse y que así no le diera en la cabeza.
Hipo comenzó a correr y esquivar los martillazos, al poco tiempo el segundo guardia se le unió con una maza llena de púas. Chimuelo comenzó a desesperarse, intentando romper las tiras de cuero que le sujetaban el hocico, así como las patas, y también las cadenas que le mantenían sujeto a la pared.
-Chimuelo- El llamado de auxilio lo alerto aun más. Hipo estaba atrapado entre la espada y la pared. En frente suyo, dos fornidos y furiosos cazadores con sed de sangre. Detrás, un loco dragón listo para tirar sus espinas frente a cualquier amenaza.
El chico cerró los ojos esperando el inevitable golpe, el cual nunca llego. Al abrir los ojos, vio como Tirador sujetaba de la ropa a uno de los cazadores, cubriéndole con ella el rostro y arañándole el mismo con las patas, mientras el otro hombre intentaba ayudarle en vano.
Hipo vio así una oportunidad, se levanto del suelo, con una lucha interna por un plan.
El otro guardia al verlo, corrió hacia él, el castaño volvió a esquivarlo haciendo así, que el corpulento hombre se chocara contra la jaula. Entonces se le ocurrió un plan.
Esquivo varias veces al hombre, haciéndolo enojar y logrando que chocara contra la celda. Uno de los dragones, ya harto, le lanzo sus espinas y lo tumbo al suelo. Seguidamente otro golpe se escucho, Tirador había logrado derribar al segundo guardia.
-Perfecto amiguito- Lo felicito acariciándole la cabeza. El castaño corrió y reviso a ambos cazadores, uno de ellos tenía un manojo de llaves.
Después de intento tras intento, logro abrir la jaula, sintió un gran alivio al hacerlo. Corrió hasta llegar junto a chimuelo, le quito el cuero que le cubría el hocico y al hacerlo, el dragón no perdió tiempo para lamerlo.
-Está bien amigo, estoy bien, ya estoy aquí. Ahora vamos a sacarte.
El chico le quito las tiras de cuero que le sujetaban las patas y torso, sin embargo descubrió un larga tira de grueso metal que cruzaba el torso de su amigo, esta se conectaba con un enorme aparato del mismo resistente metal que le imposibilitaban moverse al dragón. Hipo suspiro, los dioses lo odiaban…
De nueva cuenta luego de miles de intentos con llaves equivocadas, el chico logro abrir la cerradura que mantenía a su amigo atrapado.
-¡Sí!- Festejo.
EL dragón se le lanzo encima para lamerlo completamente.
-Chimuelo, amigo basta, ya esta- Lo detuvo-Ahora tenemos que huir de aquí.
Al salir de la celda, el chico vio la cantidad de pobres dragones encerrados, quería liberarlos a todos pero no podía, no tenía el tiempo. –Volveré por ustedes.- Tras una última promesa se monto a Chimuelo, con tirador enroscado en su cuello, y a toda velocidad cruzaron pasillos hasta encontrar la salida.
En cuanto salieron, Hipo distinguió al dragón de Valka en lo alto.
-Aquí estoy- Se anuncio, llegando a su lado.
-Al fin llegas, estaba por ir a buscarte.
-Estoy bien ahora hay que irnos.
La mujer reparo en el Furia Nocturna que el muchacho montaba. Sin embargo no se dejo guiar por la impresión y junto a otros dragones, incluyendo a los capturados de la isla de Hipo, emprendieron el vuelo al santuario.
Por fin estaban en calma, volando lejos de aquella horrible isla. Hipo estaba pensativo con la mirada fija en sus manos que sujetaban firmemente la montura. Su mente no dejaba de divagar en las palabras de Valka.
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-Hubo un tornado cerca de mi isla, una manada de Pesadillas se dirigía hacia ella. Entonces mis amigos y yo fuimos a salvarlos, pero Tirador quedo atrapado sin poder salir, cuando fui con Chimuelo a rescatarlo el huracán nos tragó a los tres. No sé cuánto tiempo estuvimos inconscientes y flotando sin rumbo, solo sé que un Arena Fantasmal nos vio y se le ocurrió llevarnos a la otra punta del archipiélago.
-Qué raro- Comento ella pensativa –Los Terribles Terrores suelen viajar en manada. Tal vez el tornado lo desoriento.
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Era cierto, los Terribles Terrores viajaban en manada, eran criaturas traviesas pero no como para meterse en medio de un Tornado. Además estaba seguro que Tirador pertenecía a Berk, y un grupo de vikingos los habían refugiado en la arena de entrenamiento junto a otros dragones.
Un grupo de berkianos, conformado por Abono, Cubeta, Gustav… y Adrián.
Su mente estaba maquinando suposiciones, solo le faltaban pruebas, no podía estar seguro de nada. Pero tenía una corazonada que le indicaba que tenía razón. Si Adrián había planeado todo esto entonces la verdad debía saberse. Y Tirador lo ayudaría en eso. Pero necesitaba volver a Berk.
Holis…
¡Sigo vivaaaaa! Solo pido que no me maten ustedes por favor. Sé que mi tardanza no tiene perdón de Odin pero estoy en el cierre de trimestre y estoy llenísima de pruebas y en el plazo en el que estaba libre tuve una falta de inspiración fatal.
Pero bueno no me voy a poner a contarles mis problemas. Me quedo debiéndoles la sección de comentarios pues tengo poco tiempo.
Para aclarar, la isla en la Hipo estaba antes de que capturaran a Chimuelo, es la Orilla del Dragón por lo que esta muuuuuy lejos de Berk y así mismo del archipiélago.
Gracias por los followers a: Morphosis Dragón, Netokastillo, Sumoner. Dante, Writer65.
Gracias por lo favoritos a: Morphosis Dragón, Wrter65.
Morphosis Dragón, Sumoner. Dante, gracias por seguirme, ya saben que esos mínimos detalles me llenan de felicidad, y perdón por la tardanza en actualizar, tratare que no vuelva a ocurrir. De nuevo gracias y espero les haya gustado el cap. Saludos.
BloodbaneD4rkness gracias por agregarme a tu lista de autores favoritos me llenas de alegría con esto, no me gusta ser tan impuntual con mis actualizaciones así que perdón por tardar tanto. Muchas gracias nuevamente por este pequeño detalle que significa mucho para mí. Ojala disfrutaras el capi. Saludos.
Gracias por sus hermosos reviews a: Gabriel y , LunaBeatriz1, Melgamonster, evlR, Sombra 02, Guest y Sumoner. Dante. Muchas gracias chicos, me quedo debiéndoles la contestación a sus comentarios pero sepan que amo sus reviews y lamento mucho la tardanza. Tal vez este capi reciba ¿Dos reviews? Thor me desaparecí por casi un mes. Lo lamento en verdad, espero aun sigan por aquí leyendo mi fic.
Perdón si hay alguna falta ortográfica o cosas así como dije ando corta de tiempo.
Muchas gracias a quienes se toman el tiempo de leer y dejar un comentario, favorito, follower o a quienes solo leen anónimamente. En verdad gracias, ojala hayan disfrutado el capi. CHAUSIS.
¿REVIEWS?
