Capitulo XIV

El sonido de las olas chocando con la arena, era realmente un lujo que los piratas muchas veces se negaban; islas infestadas de marines, o enfermedades, territorios enemigos, o simplemente el hecho de no estar de humor, los llevaba a no tocar tierra firme por un buen rato. Pero cuando uno viaja en submarino ese privilegio se niega más de lo normal.

-"¡Ahhhhhhhhh!"- exhalo Nami al salir del agua.

Se habían detenido en la isla Banaro, después de un leve incidente con un rey del mar, que accidentalmente había pensado que el sub era un delicioso pez dorado. Los daños no fueron graves pero aun así se habían detenido en la isla solo para checar la nave. Jaya había sido su primera opción, no solo por lo cercano, sino por las personas que Nami conocía ahí, pero para su mala suerte estaba repleta de navíos de la marina. Al parecer el viejo Grap tenía una reunión en aquel lugar.

-"Nami-san"- el oso de la tripulación sonaba exhausto a pesar de no estar haciendo mucho –"¿quiere un poco de te?"- al parecer el calor no le sentaba bien.

-"Gracias Bepo"- la pelirroja tarareo girándose para ver a sus admiradores.

Si bien los piratas Heart no eran de lo más sociable, tampoco eran disimulados, la mayoría de los que habían tocado tierra, no solo babeaban por el calor, si no por las preciosas curvas de la pelirroja.

-"Nami-chan siéntese conmigo"-.

-"No Nami-san mejor conmigo"-.

Para todos era un agasajo ver a una mujer en tales ropas, con ese bikini color amarillo con negro, que dejaba realmente poco a la imaginación, tenía a toda la tripulación a sus pies. Tal vez por eso le construyeron un palaba con todas la comodidades y estaban dispuestos hacerla de bar-menú para complacerla, aunque al capitán no le gustara mucho.

-"¡El agua esta riquísima!"- la navegante comenzó a adentrarse más al mar –"¿Por qué no vienen?"-.

Así como el canto de las sirenas provocan que los hombres corran a su muerte, el llamado de aquella dama hizo que todos se quitaran sus monos y aunque fuese en ropa interior saltaran al agua detrás de ella. Era una escena cómica que Bepo disfrutaba a pesar de su creciente golpe de calor.

-"Ve a refrescarte"- Law tomo asiento a un lado de su viejo amigo observando estoico el paisaje –"te ara bien"-.

-"No capitán"- el navegante abanicaba con fuerza un pedazo de palma, para calmar su calor –"estoy bien"-.

Trafalgar alzo los hombros deslindándose de toda responsabilidad, por si el oso sufría un severo ataque de calor, así que su astuta mentecilla busco algo con que entretenerse. Al principio hacer sufrir a un cangrejo que caminaba lentamente hacia el mar, fue divertido, hacerlo desatinar transportándolo al mismo lugar de donde había salido, desesperaba al animal que lo único que quería era refrescarse. Después fue algo aburrido, y cambio a su víctima por una tortuga que caminaba a todo lo que podía por una manzana que cambiaba de lugar.

-"¡Bepo!"- la pelirroja ondeaba sus mano en forma de saludo hacia el oso.

Por un instante Law dejo que la tortuga alcanzara su comida, prefirió deleitarse con la piel cremosa de su invitada abordo; piel que desde hace un mes tenía el privilegio de acariciar. Una sonrisa socarrona se dibujó en su rostro mientras veía como su tripulación jugueteaba como su aun fuesen niños.

Todo parecía estar en orden, las aves volaban, los peces nadaban, las nubes brindaban algo de sombra, y algún idiota de la tripulación jalo el cordón del bikini de Nami. Sus nenas quedaron al aire libre. Law reprimió una carcajada al ver la cara de la pelirroja, y sostuvo más sus ganas de reírse cuando a todos los chicos que nadaban con ella quedaron con tres chichones en la cabeza.

-"¡Son unos idiotas!"- la mujer salió hecha una furia del agua, intentándose tapar sus pechos con simplemente las manos.

-"Esto no es bueno"- Bepo negaba efusivo la cabeza sin dejar de abanicarse.

La pelirroja llego a la palapa y tomo su toalla para intentar cubrirse, aunque al ver que el oso permanecía con los ojos cerrados, y el temido cirujano de la muerte la veía de reojo, decidió mejor tomar una camisa para sentarse a un lado del moreno.

-"Has lesionado a mis hombres"- dijo el capitán con un deje de diversión en su voz.

-"Bueno por ellos perdí la parte de arriba de mi traje de baño"- tomo unas gafas de su maleta y se estiro en el camastro.

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Todos los miembros de la banda habían decidido ir a cenar al pueblo, no es que no tuvieran alimentos dentro del submarino, si no que a Nami se le había ocurrido ir de compras sin compañía alguna, y todos la habían querido ir a buscar. No fue difícil dar con ella, se había sentado en una fuente con mucha ropa que compro en una barata.

-"Sigo sin entender a las mujeres y su fijación por la ropa"- Shachi saco unas monedas de sus ropas y pago a un hombre para que dejase todo en el sub.

-"Es por eso que es mejor simplemente quererlas, ya que entenderlas es imposible"- Pinguin mando un beso al aire a una chica que estaba del otro lado de la calle.

-"¿Seguro que no prefieres quedarte?"- Shachi miro a Jean Bart que montado en el carro de mulas negó con la cabeza.

-"Repare una abertura de casi quince centímetros de largo, y tres de ancho, bajo unos cuantos metros de agua"- el hombre se acomodó usando el gran bulto de ropa de Nami como cojín–"quiero dormir, y un vaso de aguardiente, además alguien tiene que cuidar la nave"-.

Fue un gran argumento, sus compañeros simplemente lo despidieron, y le advirtieron que no tomase demasiado. El solo con muchas copas enzima, puede que la mente le quiera jugar sucio, confundiendo los botones de la nave con un mingitorio.

-"¿Es todo señor?"-.

A pocos metros de sus tripulantes, Law cenaba en compañía de una linda pelirroja que al parecer no le gustaba mucho en menú. No era por la gran cantidad de carnes que había, el problema era que la mayoría se recomendaba a tres cuartos, acompañados de una insignificante ensalada. Las sopas no eran discusión, aun de noche el calor era algo agobiante.

-"¿Ya va ordenar?"- la mesera parecía impaciente y su tacón la delataba.

-"Bueno quiero faisán, pero si es posible que sea más verduras que carne, puré de patatas, y vino"- la navegante cerro el menú esperando haber ordenado bien.

-"Pensé que jamás se iría"- Law jugueteo con los palitos de pan que la cantina ofrecía –"no eres una mujer fácil de complacer"-.

-"Bueno eso lo debe de tener en cuenta mi amante"- se cubrió la boca con las más –"oops"-.

-"Ese término se usa cuando las parejas no tienen una relación formal, y solo se utilizan para el sexo"- el capitán fijo su mirada a su tripulación que regresaba al local haciendo escandalo –"no recuerdo que estemos teniendo relaciones Nami"-.

-"Creo que aún no lo hemos hecho, pero está claro que no soy yo la que pone el agua y no se bebe el café"- le guiño un ojo y su pierna comenzó a acaricien las piernas de su acompañante.

-"Esa fue mi condición, nada de sexo por un tiempo"- la miro con ganas de comérsela en ese preciso instante –"además es lo más normal entre parejas"- soltó sin pensar.

La sonrisa de Nami creció como la del gato rizón, y maulló seductoramente cuando su pie comenzó a rosar con la entrepierna de su acompañante. A veces la mujer no sabía cómo, cuándo, y donde hacer las cosas. Solo por ese maullido toda la cantina se giró a verlos.

-"Realmente le haces honor a tu capitán"- Law miro a todos los metiches con aire de grandeza.

-"Me lo dices muy seguido"-.

Esa mujer seria su perdición, no solo por ser ajena, en el ámbito de las tripulaciones, es que también tenía ese don de inclusive derretirlo sin tocarlo. Era un vicio fino que se daba el gusto de darse, y presumir debes en cuando. Bastaba con solo hacer unos simples movimientos discretos con lo cual el mundo se enteraba que esa era su mujer.

-"Su cena"- la mesera no tardo en servir los platos y alejarse de inmediato, había más mesas que atender.

Nami abrió la merienda cortando delicadamente su carne, y con los modales de costumbre a la hora de estar sentada en la mesa. Codos fuera de la mesa, bocados pequeños, y servilleta al regazo. Todo como una dama, ante los ojos del capitán pirata que esperara a que ella elogiara la cena.

-"Esta rico"- sonrió antes de tomar un sorbo de su bebida –"pero claro el de Sanji es mejor".

Law sonrió de medio lado, le dedico una larga mirada a su acompañante y después degusto su propio plato. Era la primera vez que cenaban solos, y que claro ella se mostraba tan abierta sobre el tema de su estado ¿emocional? Realmente no tenía nombre aun lo suyo, pero si muchos enredos.

Ella le sonreía y sus mejillas se colorearon de carmín cuando él le quito una gota de salsa de la mejilla; realmente era cautivante, no solo por su apariencia sino por sus gestos infantiles y algo sexosos.

-"Nunca te pregunte ¿qué te hizo encanijar tan bien en esa tripulación?"- la mesera retiro su plato y el miro fijamente la reacción de Nami.

-"Luffy me salvo y eso está más que claro, Zoro, Usopp, Sanji, Chopper, Franky Brook y Robín simplemente se apoderaron de mi"- tomo su copa entre sus dedos mirando detenidamente en color de la bebida –"ellos han dado todo por mí, y yo he dado todo por ellos, en si no es solo encajar, es sentir ese cariño por alguien, amarlos tan y cual son"- suspiro –"somos una familia sin lazos sanguíneos, pero aun así una familia"-.

-"Sabias palabras"- Law se recargo en su silla, juro que pasara lo que pasara jamás olvidaría la forma en la que esa mujer contemplaba su copa de vino como si con ella pudiese ver a sus nakamas.

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Los días pasaron y poco a poco se alejaron de las aguas cálidas de Banaro, con dirección hacia Water-7 debían hacer una visita a la casa de la familia Nico en la isla. Un simple capricho de la chica del capitán, ya que con un buen agasajo ella podía conseguir la mayoría de las cosas que ella deseara.

-"Se deja enfriar, para después bañarlo en la mescla de tres leches y licor"- Nami releía un viejo libro de recetas.

Law le hacía compañía, ya pasaban de la media noche y al parecer el sueño aun no los vencía. Trafagar estaba sentado en la cama con la espalda recargada en la cabecera, disfrutando su propia lectura y la hermosa vista que la pelirroja le ofrecía; ella estaba recostada boca abajo, con los pies en las almohadas, a la inversa de él, así que su abultado trasero estaba al alcance un unos cuantos centímetros de sus manos.

-"¿Nunca pensé que te interesara la cocina?"- Law leía algo más de su estilo, como las indicaciones de una operación cerebral bastante compleja.

-"Cocinaba para mí misma"- cambio de hoja y ajusto sus gafas –"nunca fui una experta pero me defiendo, claro después de unas clases con Sanji me he vuelto una amateur en la cocina"-.

-"¿Cocinarías para i?"- el moreno soltó de repente, mientras que sus dedos comenzaban una escalada desde los muslos de Nami hasta el ras de su pantaletas color rosa pastel.

-"Solo si me pagas"- la chica no presto a tención al apretón de nalga que le dio su amante, mientas ella cambiaba de página.

-"¿Cuánto?"- Law dejo de lado su libro y se dedicó a arrastrarse sobre el cuerpo de su acompañante.

-"Mis platillos no tienen precio monetario"- Law ya estaba sobre ella, respirándole en el oído –"pero puedo hacer una excepción"-.

El no espero a que le diese condiciones, y comenzó a besar su espalda, tenía un enorme bulto que quería satisfacer en ese momento. Lamia y chupaba su cremosa piel disfrutando de los dulces sonidos que brotaban de la boca de la pelirroja. Con un movimiento ágil le dio la vuelta dejándola de frente hacia él.

-"Law"- gimió ella al sentir la boca del cirujano en el cuello.

Sus manos habilidosas se decidieron del broche del sostén y de la liga que le sujetaba el pelo en una coleta alta. Se miraba mejor con su pelo esparcido por la cama.

-"Law"- ella volvió a decir apartándolo un poco.

-"¿Qué?"- se sintió un poco frustrado por la repente separación de sus cuerpos.

-"¿Puedo preguntarte algo?"- la pelirroja parecía nerviosa.

-"¿Habla?"- el moreno se irguió quedando aun de rodillas sobre ella.

-"¿Me quieres o me desecas?"- Nami dijo sin pensar cerrando los ojos esperando la respuesta.

-"Se desea lo que sabes que no dura"- pauso invocando su Room –"se quiere lo que es eterno"- de la nada apareció su nodachi –"pero eso depende de ti"-.

Al igual que noches anteriores no tuvieron sexo, pero él se mostró más apasionado, más feroz; no solo la ato a la cama, sino que inclusive le separa una mano. Law sacó a relucir que no solo era sádico en la pelea, sino también en la intimidad. Aun así Nami no se asustó, y disfruto como nunca el estar a su lado. Claro que al día siguiente procuro no mostrar mucha piel, ya que las marcas de mordidas tardarían un poco en desaparecer.

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La verdad no diré mucho, solo daré las gracias a sus comentarios que me suben el ánimo cada que estoy echa una mierda.

Muchas gracias por tenerme tanta paciencia!

En verdad los amo!