Capitulo XIV
El caminaba como de costumbre con su paso perezoso y distraído, observando vagamente el paisaje a su alrededor; no era realmente fanático de las islas con agua `por doquier. Tal vez era por la maldición de las frutas del diablo que realmente odiaba caminar entre demasiada gente y rodeado de mucha agua. Sea cual fuese la razón, el lugar se veía más bello y pintoresco a través de los ojos de su linda acompañante, que caminaba despacio intentando inútilmente entrelazar sus manos al caminar.
Pero claro, la imagen de un capitán frio y calculador no se podía perder ante nada, y sobre todo con los ojos de su tripulación pendiente de ambos, que caminaban muy juntos desde hace un par de meses.
Nami sonreía mientras platicaba de las aventuras que pasaron en las mismas calles que ahora volvía a caminar. El empedrado sonaba ante los delicados zapatos de la pelirroja, y sus risos bailaban bajo el sol de mediodía.
Sus pasos cortos y divagantes los llevaron a una casa modesta no muy lejos del puerto; los colores vivos y las flores del jardín eran un claro indicio que esa era la casa de Nico y Franky. Se veía algo descuidada, una que otra flor marchita en el pasto, el cual ya tenía unos cuantos centímetros más de alto. No se molestaron en tocar el timbre, Nami entro haciendo rechinar la pequeña puerta del jardín, y tratando a toda costa de no soltar el llanto.
-"Tal vez no te guste lo que veas"- Law se quedó a unos pasos atrás, mirando el cielo.
La pelirroja pareció no ponerle atención, camino despacio esperando que la puerta se abriese mostrando una sonrisa dulce y una taza de té; claro las cosas no serían así, al interior de la casa no había nadie, todo estaba en su lugar con una ligera capa de polvo, pareciera que aún estaban ahí.
-"No lo entiendo"- dijo la navegante mirando los cuadros de la pared –"si desaparecieron o escaparon debieron de dejar por lo menos algo fuera de lugar, pero todo está como si hubiesen salido hoy por la mañana"-.
-"Te repito esto no te va gustar"- Trafalgar estaba recargado en el lumbral de la entrada.
-"¿Por qué lo dices con tanta insistencia?"- uno de sus dedos de porcelana se pació sobre la mesita de café de la sala –"¿Sabes algo que yo no?"-.
-"Las cosas no son como las pintan Nami-ya puede que hayan hecho esto para no comprometerte, puede que no desaparecieron misteriosamente, sino por decisión propia"-.
-"Lo dices como si supieras la verdad de todo"-.
-"Tal vez lo sé pero no lo digo ya que es una promesa a un amigo"-.
-"Tu jamás me harías algo así"- sonrió melancólica.
-"¿Quieres ir a otro lugar?"- pregunto el capitán intentando que el ambiente fuese menos tenso.
-"Si te soy sincera, quería ir a ver a unos amigos que viven aquí"- suspiro limpiándose las traviesas lagrimas que se asomaron sin permiso –"pero creo que si los veo me tirare al piso a llorar, así que si gustas será mejor que regresemos al submarino"-.
Law la observo atento, había comenzado a hipar como si el llanto fuese algo inminente que se soltaría si pasaba otro segundo metida en la casa de sus nakamas. Se miraba frágil y triste, sin ganas de incluso estar de pie. El brillo que esa mañana reflejaron sus ojos ahora se le escapaba entre gotas de llanto.
-"Tengo una mejor idea"- susurro antes de pegarla a su pecho.
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Sin los ojos curiosos de la tripulación, todo se volvió un poco más calmado, Law rento una góndola que los pasearía por las mejores calles de Wáter 7, aunque en realidad él lo único que quería era que Nami dejara de llorar, ya que después de salir de la casa de sus nakamas paso todo el camino limpiándose las lágrimas. Así que era de suponerse que el como buen caballero tenía que reconfortarla. Na había sido una buena idea. Nami estaba recostada a lo largo de la balsa, recostada en el borde sobre una de sus manos mientras que la otra estaba en el agua, y se había negado hablar en la media hora que tenían paseando.
-"Por aquí tenemos uno de los mejores restaurantes de la isla"- el guía se forzaba a sonreír, aunque realmente quisiera atarse una piedra al cuello y tirarse al rio –"es uno de los lugares más románticos también"-.
-"Seguirás compadeciéndote todo el día"- Trafalgar se estaba cansando de la actitud de la pelirroja –"si te hubiera querido ver en ese estado, mejor nos hubiéramos regresado al submarino"-.
-"Miren y por allá esta Gale….."-.
-"Lo siento señor tengo a mi tripulación sana y salva"- Nami gruño lanzando un poco de agua a la cara de Law.
-"Por este lado esta uno de los mejores puestos de flores"- el gondolero no sabía ya ni que hacer.
-"Tal vez no, tengo unos muy lastimados por una mujer necia, terca y testaruda"-.
-"El mejor vino se sirve en el local del señor Gold"- susurro el hombre encogiéndose de hombros.
-"Largo"- la pelirroja miro al gondolero con ojos de quererlo matar.
-"Pero esta es mi gon…"-.
-"No escucho a la señorita"- Law ya estaba desenfundando su nodachi.
El pobre hombre que no alcanzaba ni el metro y medio se lanzó por la borda dejando una pareja de piratas a la suerte de la corriente ¿Qué más podía hacer? La mujer estaba loca y el hombre parecía todo un matón. Así que se resignó a nadar de perrito hasta la orilla.
-"¿Eso piensas de mí?"- la navegante se incorporó lentamente hasta quedar sentada.
-"Tal vez"- fue la simple respuesta del capitán.
-"Anteriormente dijiste que sabias algo de mi tripulación ¿es cierto o solo es una broma de pésimo gusto?"- Nami contrajo sus piernas para poder aferrarse a ellas como un escudo.
-"Creo que dije que tal vez y que no lo diría porque sería una promesa"- dijo Law evitando mirarla a los ojos.
-"Si fuese así no me lo dirías"- fue más una afirmación que una pregunta.
-"No"-.
-"Ni porque soy tu amante"- trato de persuadir mirando como los peces pasaban al lado de la góndola.
-"Aclaremos que un amante es con el que se tiene sexo, y tú y yo acordamos que eso sería decisión de ambos"-.
-"En estos momentos si el mismo Eustass Kid me lo pidiera a cambio de información de mis nakamas créeme que no me arrepentirá en la mañana"-.
-"¿Eustass?"- Law quería soltarse a reis –"Pensé que tenías mejores gustos"-.
-"Los tengo, pero él no me quiere responder algo tan simple como si sabe o no dónde está mi tripulación"- inflo los cachetes molesta.
Law suspiro derrotado, descanso su nodachi a su lado y se sacó su gorra para rascarse la coronilla; sería imposible viajar más de una semana con una Nami en aquel estado, la prefería terca, y haciendo su voluntad aunque le contradijera en casi todo.
-"Puede que haya recibido una llamada a días de haberte encontrado"- su tono era serio, con un deje de molestia por lo que estaba a punto de decir –"al parecer ellos se reunieron antes en Amazon Lili por un aviso urgente de Boa Hancock, y decidieron partir sin ti"-.
Nami lo miraba como si lo quisiera estrangular, sus puños estaban blancos y se aferraba con fuerza a sus rodillas, su dientes aprisionaron su labio inferir cortándole en suministro de sangre, amenazando con dejar una fea marca o una cortada.
-"A lo que Mugiwara- ya me pudo explicar es que tú por nada del mundo puedes ser vista por los marines"- agrego esperando que no lo tirara al agua.
-"¿Y hasta ahora me lo dices?- sus orbes chocolates se inundaron de agua salada –"todo este tiempo pensé en lo peor y ahora me dices que simplemente me dejaron porque me buscan los del gobierno"- sus manos cubrían sus oídos y se aferraron a su melena –"soy Nami la gata ladrona de la tripulación de los sombreros de paja, mi vida se resume en mar y marines"- jalaba un poco su cabello cada que elevaba de más su voz.
-"Como te lo dije solo me comento eso, y me hizo jurar que no te lo diría"- Law no se movió incluso cuando la pelirroja se remolineo en su lugar –"lo último que menciono fue que te mantuviera a salvo de un tal Remus, y que evitara que leyeras el segundo libro"-.
-"¿Acaso tú tienes la llave?"- por un momento sonó un tanto esperanzada, pero todo cambio cuando Law negó con la cabeza –"¿algo más que tú no sepa? ¿Sabías que el primer libro se trataba del capitán de Cora y mi madre? ¿O que yo estaría en Loguetown ese día que me rescataste?"-.
-"No sabía nada"- respondió el moreno –"cuando te subí al submarino llame varias veces al Sunny, pero jamás respondieron, simplemente llamaron una noche, los cañonazos de fondo no dejaban oír nada y los gritos menos, no sé donde estén, ni tampoco me importa, me pidieron llevarte a una isla y eso es lo que haré"-.
-"Entonces esto fue solo un truco"- el sol se ocultó trayendo consigo una leve llovizna –"lo que hicimos, las frases los mínimos detalles solo eran un truco"-
-"No"- aclaro.
-"¿Entonces?"- susurro la pelirroja temiendo la respuesta.
Law se movió rápido la jalo hacia él y aprisiono sus labios con los suyos, no le importo si ambos caían al agua, o si alguien más lo miraba, ya que tenía la necesidad de dejarle en claro que lo que pasaron, no había sido un juego o una simple excusa para tenerla de invitada en su nave, tampoco era una distracción, y mucho menos un simple acostón que le estaba costando más de la cuanta.
-"Responde tu pregunta"-.
-"Si"- dijo entre un largo suspiro.
-"Te lo dije"- la voz de Shachi rompió el momento.
Un bote jalado por una especie de caballito de mar, les había cortado el paso, pero con el movimiento del beso, jamás se percataron que chocaron con la tripulación Hearts que ahora estaban boquiabiertos con el fabuloso espectáculo, y otros lloraban por haber perdido una mínima oportunidad con la chica de los risos de fuego.
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Las mañanas era un poco más tranquilas, y algo más placenteras, ya que tenía casi una semana de haberse mudado al camarote del capitán, así que ya no tenía que correr a las primeras horas de la mañana a su cuarto a terminar de dormir o correr a las altas horas de la madrugada para gozar de la estoica compañía del hombre de fría mirada.
Después de una larga y extensa charla sobre el por qué le había ocultado información valiosa de sus nakamas, habían acordado a no guardarse ningún secreto por más doloroso que fuese. Para Nami no hubo problemas ella era un libro abierto con una perfecta caligrafía, pero Law era un poco más complicado de leer. Aun así gozaban de su compañía a su diferente y retorcida forma de ver las cosas, para ellos se omitía ese cuadro de sus vidas, y trataban de sobrellevar lo suyo.
Nami salió de la cama ya un poco más animada que el día anterior, no se molestó en cambiarse o ponerse su propio pijama, ella se levantó y se puso una camisa de Law que le llegaba a medio muslo, junto con sus shorts rosas de su pijama. Era evidente que no le molestaba lucir la ropa de su amante por todo el submarino a pesar de la cara de tristeza de sus tripulantes.
-"Buen día"- canto la pelirroja entrando al comedor.
Camino con su típico movimiento de caderas y planto un dulce beso en la mejilla de un capitán que casi se ahogó por la muestra de afecto tan pública. Todos los piratas los miraron boquiabiertos pero ninguno dijo nada ¿Qué podía decir? Él era el capitán, el famoso cirujano de la muerte y ella era su mujer.
-"¡Buen día Nami-san!"- respondieron al unísono los tripulantes del submarino.
Ella sonrió y camino con paso taciturno hasta la barra donde estaban los desayunos, tomo una taza de café y algo de fruta, para después regresar y sentarse al lado de Trafalgar.
-"Buen día"- susurro el cirujano de la muerte sin dejar de mirar el periódico.
"El Sunny de regreso en el mar"
Era el primer titular al cual le dedicaban por lo menos un par de páginas y varias fotos poco favorecedoras de los Sombreros de paja, mostrándolos como sujetos feos y corpulentos más parecidos a los suplantadores de Sabaody de hace unos años atrás. A Nami no le hizo gracia. Leyó sobre el hombro del capitán tratando de indagar si se mencionaba ella o su posible remplazo.
-"Para sorpresa de muchos y desilusión de otros, la bella gata ladrona no los acompaña en esta travesía, su actual navegante, es desconocida. Se estipula que puede ser una chica de la marina ya que cuanta con señas particulares de una conocida marín"- leyó en voz alta con la taza de café pegada a los labios –"también se cree que la "Reina Pirata" viaja con ellos, y que Nico Robín viaja con aproximadamente siete meses de embarazo, eso o ha engordado"-.
-"¿Quieres leerlo?"- pregunto el moreno con ironía pasándole el periódico.
-"Gracias"- respondió la pelirroja –"se cree que viajan sobre el Calm Belt por seguridad para sus pasajeras femeninas, y que los escoltan unos cuantos navíos de Amazon Lili cosa que pone en riesgo el puesto de Boa Hancock como Shichibukai"-.
-"¿Y qué opinas?"- Law bebió algo de café y observo con atención a su pelirroja.
-"Inconscientes"- mascullo azotando su bebida –"¿Cómo se les ocurrió que es buena idea subir a un barco pirata a Rebeca y a Robín en ese estado? ¿Qué acaso no saben los riesgos que corren montadas en ese diana gigante?"-.
-"Sus razones deben de tener"- agrego el moreno ajustándose su gorra.
-"Necesito ir al Calm Belt"- la pelirroja se puso de pie de inmediato –"Bepo acompáñame"- ordeno comenzando a caminar hasta la salida del comedor.
El oso no dijo mucho se levantó cual resorte y siguió con paso rápido a Nami que tenía una buena ventaja. Algo andaba mal con la navegante, algo que la tenía mordiéndose el pulgar mientras balbuceaba, coordenadas al azar.
-"Nami-san"- el ming intentaba frenarla en su camino hasta el cuarto del timón –"¿Qué sucede?"-.
-"Estamos aún cerca de Wáter 7 solo a unas cuantas lunas"- dijo sin prestarle atención al oso –"si seguimos al este puede quedaremos entre Amazon Lili e Impel Down, así que sería ir sudoeste"-.
No tardo en cruzar la puerta del centro de controles, Jean Bar estaba revisando las coordenadas, y mantenía el curso hacia el Archipiélago Sabaody, Pinguin revisaba los niveles de energía y los termómetros de dentro y fuera del submarino.
-"Nami-san"- Bepo sonaba preocupado.
-"Gira el curso a 45 grados al sudoeste"- ordeno la navegante tomando asiento en el lugar del capitán.
-"Nami-san"- el oso repetía, temblando detrás de ella.
-"Bepo quiero los mapas del Calm Belt que tengas"- dijo fijando su mirada en el sonar –"Jean el curso a 45 grados al sudoeste"- repitió molesta al ver que el hombre no hacia lo que ordenaba.
-"No te atrevas a mover nada"- Law apareció en la entrada con cara de pocos amigos –"las ordenes la da el capitán, no el navegante, el solo se encarga de sugerir el destino"- dijo ordenando a los pocos piratas dentro de la sala que salieran con solo mover la cabeza.
-"Mi tripulación está en problemas, si los nos dirigimos al sudoeste llegaremos a Amazon Lili en por lo menos tres semanas, y podemos pedir explicaciones a la famosa Boa Hancock"- dijo sobándose las cienes.
-"Mugiwara-ya me encomendó llevarte a un lugar seguro, a una de las islas del Nuevo Mundo que descubrieron en su travesía"- Law camino hasta quedar de pie frente a ella –"solo ellos saben porque hicieron las cosas"-.
-"Sudoeste 45 grados"- se levantó de golpe para poder tomar el timón.
-"No soy un hombre al que le gusta recibir órdenes Nami-ya"- Law la detuvo, tomándola del brazo –"es mi nave, y soy el capitán, así que no intentes sobrepasarme"-
-"Eres un….."-.
Nami no termino lo que quería decir cuando una luz roja los cegó a ambos, la alarma de ataque ensordeció a casi todos en el submarino, y una horda de piratas se plantó fuera del centro de mando, donde la pareja tenía una pequeña discusión.
-"Te iras al camarote mientras esto termine"- sin mucho tacto la jalo hasta poder estar frente a su tripulación –"ya saben que hacer"- dijo con ese tono de voz sombrío que hacía temblar al marín más valiente.
Jean Bar corrió hasta el centro de mando donde movió un par de cosas para que la alarma dejara de sonar, aunque la luz roja no dejo de parpadear. Los demás corrieron hasta un compartimento donde comenzaron a sacar pistolas, espadas y un sinfín de armas.
-"¡Capitán!"- Shachi llego hasta el final tratando de recuperar el aliento –"son marines, seis barcos, estamos rodeados"-.
-"No es nada"- lanzo a Nami a los brazos de un agotado pelirrojo –"llévala a mi habitación"- ordeno convocando su nodachi –"esto será divertido"-.
Shachi no dijo nada, con cuidado tomo del brazo a la navegante para correr todo el camino hasta los cuartos. El submarino comenzaba a menearse, los marines habían comenzado a bombardearlos, un escape bajo el agua no era una opción, corrían el riesgo que uno de los cañonazos les rosara el casco.
-"Puedo llegar sola"- Nami se detuvo en seco antes de caer de nalgas al piso.
-"El capitán me ordeno que la pusiera a salvo"- el pelirrojo también había tropezado, e inútilmente intentaba levantarse con tanto jaleo.
-"Iré sola, te necesitan arriba"- sonrió la navegante.
El chico no lo pensó de veces, simplemente se puso de pie y corrió dirección a la escotilla, aun a varios pisos debajo se podían oír los lamentos de los heridos, los disparos de las armas y el chocar de las espadas.
Nami como pudo se puso de pie y se encamino hasta el cuarto de Law, las sacudidas de la nave la lanzaron a la cama y la puerta se cerró tas de sí. Ella se acurruco tapándose los oídos intentando no sucumbir al impulso de idiotez de salir a ayudar. Todo se le hacía tan extraño, y tan familiar al mismo tiempo, su sangre se congelaba con cada cañonazo y le hervía cada que escuchaba el chocar de las espadas.
-"¡Capitán!"- el eco de la voz de Bepo sonó tan cerca que no pudo quedarse más ahí encerrada.
De uno de los armarios del cuarto tomo una katana, y salió tambaleándose del cuarto; la luz rojo aun parpadeaba y las sacudidas eran cada vez más fuertes. Nami se aferró a la espada y trato de correr hasta la salida.
La luz del sol la segó por un instante, y le obligo, a sujetarse de la puerta para no caerse; cuando sus ojos se acostumbraron a la luz, su primer impulso fue devolver su desayuno. Sabia de ante mano lo cruel que eran los piratas Hearts por los rumores, y por experiencia propia, pero aquello era realmente aterrorizante. Cuerpos cercenados en la cubierta, cabezas rodantes que caían al mar y unos cuantos intestinos regados por los barandales.
-"Eso es todo lo que tienen"- Law soltó una carcajada.
-"Nami-san"- Pinguin fue el único que noto a la navegante que se debatía entre devolver o aguantarse el asco.
Law pareció no notar la presencia de la pelirroja, el seguía desmembrando a cuanto marín ponía un pie sobre su submarino. Gracias a su fruta del diablo se desasía fácilmente de los cañonazos y partía en dos, a más de unos cuantos intrusos.
El submarino se volvió a sacudir, Nami término cayendo sobre sus rodillas, las palmas de sus manos se mancharon de sangre, y los cuerpos cercenas aumentaban en el agua. Se sentía una inútil que solo serbia para estar escondida en los camarotes como una damisela en peligro.
-"Mira lo que tenemos aquí"- un marín estaba frente a ella con una sonrisa socarrona a pesar de sus lesiones –"un bonito botín"- dijo inclinándose para verla mejor –"la golfa del cirujano de la muerte"-.
Fue la gota que derramo el vaso, sin desenfundar la espada la manejo como Zoro le había enseñado, dejando inconsciente al hombre en menos de cinco minutos, así siguió con otro que llegaban desde su flanco izquierdo.
-"Capitán Nami-san está aquí"- Bepo sostenía una pose de karate a espaldas de Law –"¿quiere que la escoltemos dentro del submarino?"-.
Trafalgar se giró a penas lo suficiente para ver a la pelirroja manejando una espada, ella se estaba encargando adecuadamente de unos cuantos marines que llegaban desde los botes salvavidas.
-"Deja que libere presión"- dijo sin más el capitán antes de regresar un cañonazo a un buque de la marina.
Tres barcos ardían en llamas, muchos de los sobrevivientes nadaban lo más rápido posible hasta el navío más cercano. La mitad de los botes salvavidas que estaban en el agua solo eran pedazos de madera con marines heridos sobre ellos. Era una masacre. Nami estaba de pie dando la espalda al barandal de la escotilla, jadeaba en busca de más oxígeno, mientras se enfrentaba a una chica marín.
Los cañonazos cesaron, ya que había más marines en el agua que piratas heridos, aun así el tras-bordaje no cesaba, por tres marines eliminados dos llegaban a su rescate. Poco a poco los grandes barcos se abrían paso a una retirada lenta para llevarse de ahí a los heridos y moribundos que pudieron rescatar del mar.
-"Te conozco"- dijo la joven marín quitándose unos cabellos del rostro –"eres la gata ladrona"- sonrió.
-"Tal vez"- dijo Nami antes de atacar con todo.
A casi una hora de haber comenzado la batalla y haber destruido la mitad de la armada, los marines dejaron de agobiarlos, otro barco se abrió paso a la retirada con heridos a bordo. Los piratas podía respirar un poco más relajados, los pocos contrarios que se hallaban en el submarino eran lanzados como monedas a una fuente, y terminaban en los restos de los botes salvavidas o nadando lejos de los predadores que esparaván con ansias un buen aperitivo.
-"Capitán los barcos se retiran como ordeno"- frente al submarino aún quedaba un barco marín.
-"Peter has visto lo hermoso que es su pelo cuando baila"- Remus se deshizo de sus condecoraciones de almirante –"lástima que este encuentro se haya apresurado"- suspiro.
-"Si capitán, es una lástima"- Peter dijo desabotonándose la camisa y arremangándose las mangas.
-"Por favor encárgate de los heridos ¿no queremos que los tiburones coman de más?"- el almirante se lanzó al agua.
Law jugueteaba con la cabeza cercenada de una mujer marín, su pelo negro bailaba con el viento, sus ojos azules estaba aún medio abiertos, y su expresión era de completa relajación. A sus espaldas el resto de su tripulación, se deshacían de los cadáveres y los pocos marines con vida, él ya había terminada su labor, y lo único que quedaba era oír las bajas y los daños a su nave.
Una sombra sobrevoló dejando un rastro de gotas de agua salada, no dio tiempo de desenfundar o tomar acción para detenerle. Era hombre bronceado de pelo castaño que aterrizo frente a Nami, sus ojos azul mar eran realmente hipnotizarte, y su sonrisa perlada, era cautivante. Tenía brazos fuertes, con varios tatuajes tribales, y mucho bello corporal.
-"Al fin te vuelvo a ver Nami- chan"- Remus se puso de pie para atraer hacia el a la pelirroja –"te he estado buscando"-.
-"Sera mejor que no toque mis cosas Almirante-ya"- Law ya lo apuntaba con su nodachi –"nunca se me dio bien el compartir"-.
-"Oh que modales"- dijo con burla el castaño estrujando entre sus brazos a su presa –"Almirante Remus Moon a su servicio"- sonrió aun dándole la espalda el capitán pirata –"pero mi asunto no es con usted señor Cirujano de la Muerte, es con esta delicada flor"- apretó más a Nami cortándole el suministro de aire.
La pelirroja comenzó a golpear las costillas de su captor, que claro le doblaba en fuerza, y el tamaño, a su lado Nami parecía una chiquilla menuda y enana que no le pasaba de la boca del estómago.
-"En fin mi dulce gatita"- la giro para tenerla de espaldas y aprisionar su cuello entre su poderoso brazo y su pecho –"antes que nada Cirujano yo no me atrevería a usar sus poderes contra mi"- señalo unos grilletes en sus muñecas –"no funcionara"-.
Todos los piratas Hearts estaban atentos a cada movimiento del hombre que comenzó a caminar de espaldas hasta llegar al barandal de la nave. Sujetaba fuertemente a Nami elevándola unos varios centímetros del suelo; su piel nívea comenzó a ponerse más pálida de lo normal, sus uñas se enterraban inútilmente en los brazos de su captor, y el aire se escapaba sin intenciones de entrar de nueva cuenta.
-"Suéltame"- articulo la pelirroja con dificultad.
-"Hueles realmente bien"- al almirante parecía no prestarle atención, y con su mano libre comenzó a explorar el vientre plano de la chica –"tuve tantos sueños contigo, que creo que este en uno"- su pulgar acaricio el inicio de sus senos por sobre la camisa –"así que seré breve"- aspiro con fuerza el dulce aroma de la navegante –"antes de que la luna devore al sol tu yacerás en mi cama"-.
Remus salto al agua, Nami se quedó tambaleándose intentando recuperar el aliento y después miro hacia abajo, ahí donde sus pechos se juntan la sangre empezó a emanar, se abrazó tratando de menguar su frio y el calor de su sangre mancho las manos.
-"Law"- dijo antes de caer en la inconciencia.
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-"Auch"-.
-"¿Te lastime?"-.
Una dulce pareja se encontraba sobre la enorme cabeza de un león, la dulce reina acariciaba con vehemencia su vientre abultado, mientras su rey inútilmente intentaba aminorar su dolor de pies.
-"No"- dijo la chica de pelo rosado.
-"Ace"- soltó sin más el moreno colocando su fuerte mano sobre el vientre de su amada –"si es niño se llamara Ace"-.
-"Si"- sonrió la mujer –"Monkey D. Ace"- tomo la mano de su amado, y la beso –"o Monkey D. Ann"-.
-"¿Es niño o niña?"- cuestiono el rey pirata.
-"Tal vez sean dos"-.
-"¡Súper!"- grito –"serán unos bravos piratas, como su padre, y aprenderán de sus tíos"-.
-"Luffy"- Rebeca soltó un largo suspiro –"¿Qué sabes de Nami?"-.
-"Ella está bien"- respondió Luffy poniéndose su típico sombrero –"ella está a salvo, viaja con Torao, la llevara a una isla poco concurrida, mientras yo te pongo a ti y a Robín a salvo, para poder ir por ella"-.
-"¿Torao?"- la princesa tomo un poco de frutilla de un plato de los muchos que tenían regados –"ambos harían buena pareja"- rio.
-"Verdad que si"- agrego Luffy –"solo en los tendría bien puestos para estar con ella"-.
-"Oh amor mío"- la joven madre suspiro profundo –"el amor actúa de formas extrañas, al igual que el destino"- fijo su mirada hacia su vientre –"solo espero que ambos están bien"-.
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¿Qué les pareció?
Tarde mucho pero bueno, aquí esta, y el siguiente ya se está cocinando, espero que no tarde tanto como con este, pero bueno como siempre lo digo:
La inspiración es una puta muy cara.
Y a veces no tengo con que pagarle y me conformo con su amiga más barata, locura, que me hace escribir cada cosa, que bueno ya sabrán de eso.
Muchas gracias por aguantarme y sobretodo muchísimas gracias por leer!
