Capitulo XXII

El mundo desapareció de un momento a otro, solo estaba ella y la dulce voz que la arrastraba a un lugar desconocido; el miedo se fue y simplemente se dejó llevar por las diminutas ondas que creaban una manada de orcas cuando salían a tomar aire. Su cuerpo se sentía tan ligero que de un momento a otro dejo de bracear para ver el sol sobre ella, era lo más tonto y arriesgado que había hecho por cuenta propia, pero se sentía tan bien, que al fin entendía por qué Luffy se la vivía haciendo tontería y media en cada aventura que tenían. Así que por primera vez en su vida pensó en no golpear a su tonto capitán si hacia algo estúpido en ese viaje.

Se giró para seguir nadando, era mejor acelerar el paso para no arriesgarse más de lo que ya estaba; la dulce melodía de los delfines que le hacían compañía era un recordatorio del peligro que la asechaba mientras estuviera lejos de la orilla, aunque de nade serviría estar en aguas poco profundas ya que iría a una isla que se suponía estaba desierta.

La mente se le nublo un poco ya que aquellas imágenes de sus pesadillas la invadieron de repente, pero aun así no dejo de bracear. Estaba tan cerca que podía oír a las aves cantar y ver de repente un camino de piedra que llevaba a lo profundo de la isla. Su cabeza comenzó a divagar un poco, sobre todo lo que había leído en esas semanas y el cómo se sentiría al ver las islas en donde sus ancestros nacieron, si el ver el famoso templo le traería más recuerdos, o si alguien pudo sobrevivir a la masacre; su corazón se aceleró provocando que nadase más rápido, ella solo quería tocar tierra lo más rápido posible.

Cuando al fin sus pies pudieron tocar la arena, se sentía algo agotada, había recorrido buen tramo en menos de lo que pudo pensar, pero aun así no se detuvo a descansar, siguió caminando hasta salir del Calm Belt. La arena era tan blanca como una nube, o el pelo de Bepo, la flora se veía algo bastante crecida por falta de cuidado, lo que le daba un indicio de que la isla efectivamente estaba desierta.

-"¡NaaaaaMiiiii!"-.

Aquel grito le helo la sangre girándose de repente para ver a lo lejos a un Luffy a punto de saltar al mar, y dándose cuenta después que Sanji, Brook, Chopper, Usopp, e inclusive un par de Piratas Hearts imitaban a su torpe capitán. Rio a pesar de que ella había causado todo eso, así que comenzó a saltar con las manos arriba para indicar que estaba bien.

-"Chicos"- se dijo a si misma cuando vio que sus amigos le respondía el saludo.

Viendo que las manos extra de Robín desaparecían y todos estaban más tranquilos, decido por cuenta propia pasear por la orilla de la playa y alejarse solo un poco. Pero cuando estaba a punto de sumergirse dentro de la basta vegetación alguien la jalo sin mucho cuidado, haciéndola tropezar con algo duro.

-"¿A dónde crees que vas?"-.

Nami tembló ante aquel tono de voz, pero no por el hecho de tenerle miedo a él o a las consecuencias, sino porque solo cuando Law estaba preocupado sonaba de esa forma. Sus ojos mostraban lo mismo que su voz, y su respiración era contenida, había usado demasiada energía para trasportarse, así que lo único que podía hacer "coherentemente" fue besarlo para que se pasara el coraje.

-"Solo quería ver"- dijo con fingida inocencia al termino del beso –"no solo soy una navegante, sino también una excelente cartógrafa y al igual que una experimentada meteoróloga"- agrego con mismo tono de voz –"las islas me vuelven loca"-.

-"Sobre todo si hay un tesoro"- Law suspiro con derrota.

-"¡Exacto!"- grito la pelirroja –"así que mientras más rápido nos adentremos a esa espesa selva más rápido tomaremos sus tesoros y nos iremos de aquí"-.

Nami tomo su tatuada mano para adentrarse juntos a la espesa vegetación, no había nada de qué preocuparse, él la defendería de todo; aunque pensaba darle un diminuto escarmiento por su osadía. Así que más a fuerzas que dé a ganas caminaron por aquel sendero de piedra, ya lisa por el constante uso, que en su tiempo tubo. Las raíces de los árboles y uno que otro arbusto invadían plácidamente el camino, indicando que aquel lugar estaba más que desierto, eso sin contar las muchas armas que sobre salían de su entierro entre hojas secas y tierra.

Law apretó la mano de la navégate como una suave persuasión para regresar, pero ella no se detuvo, simplemente le dedico un sonrisa antes de adentrarse más y más a la selva, la cual de un momento a otro se había quedado en completo silencio. Sus pasos hacían eco, y hasta el tejer de la araña se oía claramente; eso no era un buen indicio, eso solo era la calma antes de la tormenta.

-"Según el libro en el centro existe una laguna en forma de luna"- dijo Nami rompiendo el silencio –"una luna en la fase creciente"- sus pasos eran torpes pero por nada miraba por donde iba –"en un principio pensé que Yue era la última isla, ya que se habla de ella en las últimas páginas del libro, pero según el mapa de la cordillera es la cuarta isla, dejándola en medio de tres y tres"-.

-"No sería sensato esperar a los demás"- Law la detuvo antes de que se fuera de boca –"es interesante, y creo que estas más que feliz de pisar esta tierra, pero algo me dice que algo no anda bien"-.

Las aves levantaron el vuelo de repente oscureciendo el cielo, y dejando caer puñados de hojas de los árboles en donde anidaban, de nuevo un silencio sepulcral invadió la isla; el viento se soltó salvajemente levantando polvo y hojas a su paso, cegando aún más a los piratas. Law pego a Nami contra su pecho, mientras hacía aparecer a Kikoku, que había olvidado en la playa.

-"Law"- se quejó la pelirroja aferrándose a la camisa negra del capitán.

-"Shhhhhhhhh"-.

Las hojas y la tierra se dispersaron, dejando ver a una persona con una extraña túnica a solo unos metros de ellos; su rostro estaba cubierto por la capucha, y era evidente su baja estatura, aun así su presencia imponía; a sus pies el pasto se coloreo de un verde intenso, y comenzaba a crecer de forma extraña. Aquella persona frente a ellos era un usuario de una fruta del diablo. Comenzó a hablar en una lengua extraña, un tanto graciosa, y estiro su mano en la dirección a la pareja, era obvio que quería algo, pero nada se le entendía.

-"No tenemos oro"- dijo rápidamente Nami ocultándose detrás de Law –"y la espada no es una opción"- defendió fielmente el arma de su pareja a pesar de que no era muy fan de ellas.

En si era una mentira, los sarcillos de Trafalgar era de oro, al igual que sus pulseras, y las perlas de su collar eran realmente valiosas, pero ella no las entregaría sin pelear, ya que tenían un gran valor sentimental. Aquel hombre o mujer volvió a estirar la mano demandantemente, pedía en su lengua algo que ellos realmente no entendían, y eso tal vez causaría problemas, los cuales Law no estaba dispuesto a correr.

-"Vete"- dijo sin más listo para desenfundar su espada.

Nami no protesto, le dio una mirada a Law y luego al sujeto frente a ellos, y con paso tembloroso dio la media vuelta para regresar por donde vino. Pero no dio ni medio paso cuando se fue de cara contra el piso; una liana se aferraba fuertemente a su tobillo enroscándose cada vez más a cada movimiento que la navegante hacía. Ella ya no podía pedir ayuda, una horda de raíces se abalanzaron contra Trafalgar y él se movió con rapidez tratando de alejarlas de ella.

-"¡Law!"- grito esperando el golpe de una de las raíces, pero esta se detuvo a solo una palma de distancia de su rostro.

Aquel sujeto parecía no esforzarse mucho, perseguía a Trafalgar con ramas, raíces y lianas, intentando apartarlo notoriamente de Nami; pero a pesar de tener más de una extensa brecha para atacar a la navegante, no lo hacía, e inclusive cuando sus ataques eran desviados sin querer hacia ella eran detenidos a casi nada de herirla, de echo la liana que se aferraba a su pierna, hacia suficiente presión para inmovilizarla, pero no para herirla.

-"¡NaaaaaMiiiii!"- el grito de Luffy detuvo unos segundos la lucha, antes de entrar en ella con uno puño directamente al sujeto misterioso.

El único habitante de la isla desapareció de inmediato, pero reapareció detrás del recién llegado para lanzarlo lejos gracias a un montículo de tierra que salió de la nada. Nami grito horrorizada cuando Luffy se estampo de cara contra un enorme árbol, distrayendo momentáneamente a su agresor. Sanji fue el segundo en entrar en aquella pelea, murmurando incoherencias sobre "lastimar la delicada piel de Nami-swan" pero a pesar de su coraje aquel individuo lo entretuvo con una enorme planta carnívora, que como antes salió de la nada.

-"Tienes la notoria capacidad de ser siempre la dama en apuros"- Zoro suspiro al ver la escena que se llevaba frente a él.

La cabeza de Luffy estaba atoada en un frondoso árbol, y al cocinero pervertido se lo estaba tragando una especie de gladiola con mal gusto culinario. Law se estaba poniendo de pie, y Nami estaba recostada en el pasto atada con una liana. El espadachín negó con la cabeza y después con un suave movimiento libero a la navegante para que no estorbara en la pelea.

-"Gracias"- dijo la pelirroja antes de ponerse de pie.

Zoro se puso en frete de Nami para darle tiempo de correr, sus espadas en su típica posición le haría lamentar a ese sujeto enfrentarse con Los Sombreros de Paja, pero ante su mirada atenta, el suelo bajo sus pies se abrió creando un agujero que lo trago de inmediato.

-"¡Zoro!"- grito Nami al ver lo que había pasado, pero ante el temor de aquel sujeto se tapó a boca e intento correr hacia la playa.

No lo logro, una enorme raíz la lanzo lejos, y ella solo cerro los ojos esperando el fuerte golpe que recibiría pero, debes de caer en la tierra o contra un árbol, callo en una cama de flores. El no intento lastimarla, sino protegerla de los escombros que volaron al momento que Luffy se liberó, pero eso no quería decir que la iba dejar libre, ya que de nuevo se vio atada pero esta vez con las mismas flores en las que había caído.

La batalla de nuevo se puso en marcha y a pesar de su buen tino, Luffy no fue capaz de darle un golpe certero, ya que cada que él iba con todo, el encapuchado desaparecía a solo centímetros de sus puños para reaparecer detrás de él y lanzarlo lejos. Law tenía la misma suerte, lo malo es que su habilidad requería demasiada energía, y cuando estaba a punto de darle fin a la lucha aquel sujeto desaparecía al instante.

-"Tsk"- gruño el cirujano al sacudir la caperuza para que salieran todos los dientes de león que llevaba dentro.

Era la quinta vez que lograba cogerlo descuidado pero al querer ver su rostro, este desaparecía en una bomba de flores, hojas o tierra; era astuto, pero se descuidaba al querer acercarse más a Nami.

-"Law"- se quejó la pelirroja cuando las flores se ataban más a su cuerpo –"ayúdame"- ordeno molesto cuando los pétalos rosados le acariciaban el rostro.

-"Un momento"- respondió antes de desaparecer con su habilidad.

La navegante se movió violentamente intentando que loas florecillas dejaran de acariciarla como si fuese un perro. Grito, pataleo y maldijo su mala suerte, al ver que Trafalgar ayudaba a Sanji a deshacerse de las ahora seis flores que esperaban devorarlo, y eso no fue todo, se puso a conversar con el como si la situación fuese apropiada para eso.

-"¡Trafalgar D. Wáter Law!"- grito molesta –"¡trae tu trasero aquí y ayúdame con esto!"- las flores estaban locas ya que le comenzaron a tejer el cabello.

-"Eso no es muy cortes Nami-ya"- Law se apareció frente a ella cargando dos rocas –"creo que mereces unas palmadas en ese redondo trasero tuyo"-.

-"¡¿Qué?!"- su rostro se puso rojo cual tomate, y su preocupación por las melosas flores se fue.

-"Que tengas paciencia Nami"- suspiro antes de volverse a trasportar.

Esta vez apareció junto a Luffy y lo tomo del chaleco, para regresar junto con la pelirroja; el más joven de los capitanes puso cara de desentendido cuando este yo no se encontró frente al encapuchado, pero se le paso rápido al ver a Nami siendo mimada por unas margaritas demasiado cariñosas.

-"Shishishishishishi"- rio el chico al ver las trenzas de su navegante.

-"Pon atención Mugiwara"- Law corto de inmediato la flores y puso de pie a la pelirroja –"necesito que lances a Nami"-.

La susodicha iba a protestar pero Trafalgar no le dio chance de hacerlo, pues de un momento a otro le tapó la boca sin mucha consideración. Eso le costaría caro, muy caro, ni todo el oro del mundo le serviría para pagarle por tal osadía.

-"Bien"- dijo Luffy.

-"Pero hazlo cuando yo te lo diga"-.

-"Bien"- dijo Luffy atento a las instrucciones.

-"Te quitare la mano de la boca y espero que no te alteres"- su mano se apartó de la boca de su amante y esta simplemente le saco la lengua –"solo déjate llevar"- le paso dos rocas y le beso la frente –"¿confías en mí?"-.

-"Si"- dijo de mala gana inflando las mejillas.

-"Cuenta hasta diez Mugiwara-ya y lánzala lo más alto que puedas"-.

Law desapareció para unirse a Sanji para entretener al encapuchado, que parecía no darse cuenta que Nami ahora estaba libre. Pero eso no eran lo que querían, Sanji se paró frente a su capitán y simplemente encendió un cigarrillo como si la situación lo ameritaba, y Trafalgar solo se recargo en un árbol esperando que todo saliera según el plan.

-"¿Lista?"- dijo el moreno enredando ahora mano inflada en la cintura de Nami.

Ella no respondió y simplemente cerro los ojos, ya muchas veces antes Luffy la había sacado del peligro lanzándola lejos, así que simplemente asintió con la cabeza, y comenzó a sentir el viento que golpeaba chonta su espalda y luego la falta de este al momento que fue lanzada. Grito. Y grito lo más fuerte que pudo al momento de abrir los ojos y ver casi por completo la isla bajo ella. La caída se hizo inminente y volvió a cerrar los ojos en espera que alguien la sostuviera, pero los segundos realmente se hicieron horas y nadie fue es su ayuda.

El viento chocaba contra su cara y no podía respirar, se asfixio cuando intento tomar una bocarada de aire, y sentía el suelo a solo unos centímetros de su cabeza; por extraño que sonara jamás soltó las piedras que Law le había dado, y esperaba que su plan no fuera estamparla contra el piso.

-"¡Nami!"-.

Aquel grito fue tan familiar, que se sorprendió cuando abrió los ojos y frente a ella el sujeto de la capucha intentaba cogerla. Ella se puso nerviosa y sentir su mano enguantada cerrarse sobre su muñeca, pero fue solo unos segundos antes de aparecer ilesa en el piso. Law y los chicos lograron engañar al único habitante de la isla, y en ese momento aterrizaban con el completamente sometido.

-"Sera mejor que dejes ver tu sucia cara, pervertido"- Sanji arrojo al piso su cigarro molesto –"¡si mi Nami-swan tiene algún rasguño te juro que yo mismo te desollare vivo!"-.

Todo acabo demasiado rápido, y fácil, así que ese todavía no era el fin, aquel sujeto a pesar de tener la espada de Trafalgar en el cuello no parecía intimidado, y de hecho se dio el lujo de volver hablar y soltar una carcajada. La tierra se volvió abrir dejando salir a un Zoro molesto que lanzaba ataques a lo tonto, e iba directamente a ellos. Todos retrocedieron dejando al encapuchado a merced de un molesto espadachín, pero a solo metros de recibir el ataque Zoro fue atrapado en un montículo de piedra al igual que el resto de los hombres.

El encapuchado se puso de pie y con un simple moviente de su mano los montículos de tierra se formaron detrás de él, y con una leve cojera camino hasta la navegante con suma calma. Esta vez no estaba atada ni con lianas, ni con flores, pero sus pies no respondían, sus ojos estaban fijos en un mechón de pelo rojizo que salía de la capucha de aquel extraño.

-"¿Nami?"- dijo el encapuchado al momento que llego frente a ella –"Nami"- se arrodillo y con su mano derecha acaricio su mejilla –"Nami"- repitió antes de quitarse la capucha.

Su pelo se liberó como una cascada de fuego, y su piel pálida resplandeció con la luz del claro, su sonrisa era prominente y sus ojos estaban llorosos; ante una pobre huérfana, que jamás mendigo el amor maternal, puesto que tuvo una mujer que se lo dio, el rostro de su progenitora la tenía aterrorizada.

-"Nami soy tu madre"- y sin esperar una respuesta la mujer mayor se lanzó para abrazar a la hija que le habían arrebatado hace años.

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Sigo viva!

Por el momento…

Perdón por el retraso, pero últimamente no me he podido concentrar en una sola historia, tengo como seis borradores de mi siguiente historia, y uno de un Fic de Harry Potter que no me he animado a publicar por el hecho de que soy demasiado soñadora y termino haciendo de una idea mil.

Puedo asegurar que el siguiente capítulo será un poco más extenso, porque está ya en proceso, y espero no durar siglos en publicar, eso sin contar que por el momento tengo bastante tiempo libre como para matarlo solo durmiendo o leyendo Fic empalagosos de una infinidad de parejas que jamás fueron canon, pero no me importa.
(El dramione es real)
(El sessXkag era mejor)
(El enano excesivo compulsivo de Levi se va quedar con la mugrosa de Hanji)

Enserio lamento la demora y no prometo no atrasarme porque, bueno, ya saben cómo soy.
(Si ya saben cómo soy pa que me leen)

Pero bueno…
¿Dudas?
¿Sugerencias?
¿Quejas?

Déjenmelo saber con un comentario

GRACIAS POR (soportarme) LEER!