Ok este no es un capitulo de una simple nota, donde renuncio a esta historia, mas bien es una nota antes del capítulo:
Pudiera decir que lo lamento, pero creo que esa ya se la saben,
podría decir que mi gato murió, pero soy alérgica,
podría decir que me secuestraron los extraterrestres, pero es mentira.
Podría decir la verdad, que es que tuve un bloqueo, porque estoy escribiendo demasiados fic que tal vez no vean la luz, pero aun así lo hago porque es mi terapia anti estrés, y siendo sincera no se considera bloqueo, pues sigo y sigo escribiendo, para satisfacer mi propia sed de nuevos capítulos de fic que amo, y no han actualizado desde hace más de un siglo.
En fin, mi reto personal, había sido terminar esta historia, en diciembre, pero ya me conocen, no pude, aunque si les diré que son pocos los capítulos que faltan para darle un cierre a este proyecto.
Como siempre les digo, no planeo tardarme mucho en subir un nuevo capítulo, pero, una cosa, es decir, y otra cosa es hacer.
Por cierto, un agradecimiento a todos los que comentan mi historia, 113 review.
Enserio los y las amo.
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Capitulo XXVII
Cuando cayó la noche y solo el roncar de la tripulación rompía el silencio, la puerta de su cabaña se abrió despacio; no necesito abrir los ojos para saber bien quien era, y ella no necesito de una invitación para colarse por sus sabanas y acurrucarse a su lado en aquella pequeña cama. Nami suspiro fuertemente y coloco su mano sobre su pecho, ahí sobre el corazón, y comenzó a trazar líneas al azar, Law sonrió, y comenzó a jugar con su cabello, enredándolo y desenredándolo entre sus dedos habilidosos. No necesitaban decir nada, ella lo quería, y el la necesitaba más de lo que en algún momento pudiera confesar, y se adaptaban tan bien, que las palabras sobraban en momentos como esos.
-"Deberías de estar dormida"- dijo el moreno llevándose un mecho de pelo rojizo a la nariz para embriagarse con el delicioso aroma cítrico que despedía.
-"No puedo"- confeso –"cada que cierro los ojos veo horror y tragedia"-.
-"Pensé que las pesadillas habían parado"-.
-"Son más bien premoniciones"- explico, llevando su mano más al sur.
-"Ahora vez el futuro"- dijo en tono de burla, sintiendo que algo crecía en sus pantalones.
-"No"- suspiro.
-"¿Entonces?"-.
-"Son premoniciones"- explico –"de decisiones que si no tomo causaran el caos dentro de mi"-.
-"¿Y yo estoy en ellas?"-.
Nami bufo y en dos movimientos estaba montando a Trafalgar; como buena amazona llevaba poca ropa, apenas un blusón de seda azul cielo, sin sostén y unas bragas de encaje similares a su tono de piel, era la lujuria vuelta mujer. Ella no hizo ademan de desnudarse, ni de moverse un poco, solo estaba ahí montada con sus labios semi abiertos y sus ojos fijos en los suyos. Law podía morir feliz guardando esa imagen en su mente, donde pareciera que todo es perfecto, y nada malo puede suceder, donde la luz de la luna baña con sutileza el cuerpo de Nami y puede decirle lo que le ha rondado en la cabeza todo el día, y se niega a reconocer.
-"Eres perfecta"- murmura comenzando a trazar su rostro con su dedo de corazón, desde la frente hasta la barbilla con lentitud –"y eres solo mía"-.
Lo que siguió después fue llevar el Kama Sutra a otro nivel, fue un acto tan sensual que despertó la envidia del dios más promiscuo jamás conocido, dejando caer su ira mediante una tormenta eléctrica sobre la desdichada y pobre isla; los truenos ayudaron a disfrazar los gritos y gemidos que ambos amantes soltaron en pleno éxtasis, mientras que los rayos iluminaban sus cuerpos danzantes en pleno acto sexual. Eran poesía pura, arte en todo sentido, eran fuego y un mar bravío, eran lujuria y amor al mismo tiempo, eran y serian la pareja perfecta.
La mañana llego con uno que otro árbol caído, con el techo de una choza abandonada derribado, y con dos amantes enredados entre las sabanas que se negaban a darle paso al día; la noche no fue eterna, pero si duro lo suficiente, y ahora era momento de levantarse y afrontar su elección sin importarles absolutamente nada. Así que cuando Luffy irrumpió en la cabaña de Law para avisar que era hora de desayunar, solo se cubrieron por el simple pudor de no mostrar los rasgos de su pasión desenfrenada.
-"¿Qué acaso no te enseñaron a tocar?"- recrimino el moreno tatuado, cubriéndose el sol con la mano.
-"El desayuno está listo"- volvió a decir mirando fijamente un par de mordidas en la espalda de Nami que se perdían a media espalda gracias a la tela que le tapaba.
-"Te oímos las primeras treinta veces que lo gritaste"- Trafalgar aún seguía acostado, sin ánimos de salir de la cama.
-"Hey Nami"- Luffy parecido volverse un poco serio ya que su sonrisa se había borrado de su rostro.
-"¿Que?"- la pelirroja apenas levanto su rostro de la almohada.
-"La próxima vez dile a Law que no te coma el trasero"- soltó semejante riza que se pudo oír hasta el East Blue -"o te dejara más plana que una tabla"-.
A pesar de que dejo a Torao completamente desnudo en la cama, con la puerta de la cabaña abierta, Nami salió envuelta en la sabana para propinarle tremente surra a su capitán, dejándolo así, más de medio día inflamando y morado, por la osadía de burlarse de ella.
-"¡Eres un idiota!"- grito la pelirroja -"preocúpate por tus asuntos, que no veo que madures ni un poco a pesar de que serás padre antes de que la primavera llegue"-.
-"A sido uda idocente boma"- dijo con dificultad pues sus labios estaban hinchados.
-"Oh Nami no seas tan ruda"- Rebecca intervino, llevándole un plato repleto de carne a su pareja.
-"Aun no sé cómo lo toleras"- se giró con toda la dignidad que pudo, y fue directamente a su cabaña, para vestirse.
Se fue a su choza porque la ropa que traía en la noche ya no servía ni para jergas, estaban hecha trozos en la cabaña de su amante, colgando de techo o atadas en las patas de la cama. Se dio una ducha rápida, pues si era sincera se moría de hambre, y no quería retrasar su desayuno; al salir se miró al espejo, la pasión desenfrenada tenía ciertos inconvenientes que ella odiaba, como los chupetones en áreas visibles o la cantidad de hebras de pelo que se iban en los jalones, por suerte apenas tenía uno que otro chupón, y su cabellera estaba intacta.
-"Se ha pasado"- mascullo al ver su espalda y glúteos por el espejo.
No podría ponerse un short con su top, o un bikini por unos cuantos días, pero valía la pena; saco de su maleta un vestido algo puritano para su gusto, de tirantes con el busto ceñido y lo demás suelto hasta el suelo, un vestido playero que fue regalo de Robin hace dos cumpleaños. No era su estilo, ni mucho menos sus colores habituales, pero le encantaba ¿Quién diría que el rosa y el amarillo se pudieran llevar tan bien? Así que, con una sonrisa de oreja a oreja, se ató el pelo en una coleta alta, y salió a recibir los sagrados alimentos antes de que no le tocara ni una migaja.
-" Pensé que hoy no saldrías ni al baño"- Zoro estaba sentado cerca de la hoguera, atizando el fuego, para que el guiso siguiera caliente.
-"De amor no se llena la gente"- dijo la pelirroja tomando un plato.
-"Tampoco de pan y vino"- Law llego detrás de ella, con el pelo mojado, y una toalla sobre los hombros.
-"No te vi salir de tu choza doctor de mierda"- Sanji servía caldillo en un tazón, para Nami, y colocaba dos rebanadas de pan recién hecho -"un hombre no se oculta como una mariquita asustada, después de…"-
-" Fui a tomar un baño"- interrumpió, besando la frente de la navegante y quitándole el plato de las manos -" Nanami me mostro ayer unas pequeñas cascadas donde la gente se duchaba"- tenía esa sonrisa altanera bailándole en los labios, y no le importaba - "al parecer aquí gustaban de bañarse al aire libre"-
-"Necesito una ducha larga"- dijo Nami con una sonrisa sugerente.
-"Te llevare después de desayunar"-.
Sanji termino con su cigarrillo en tiempo récord, y termino por romper su chucharon favorito, aquel tallado a mano con forma de mujer, con su nombre grabado en el vientre. Zoro reía en silencio, jamás imagino que alguien podría tener los pantalones bien puestos para enredarse con aquella bruja desquiciada, pobre, compadecía a Law, él ya estaba muerto y aun no lo sabía.
-"¿Qué es tan gracioso marimo?"- Sanji observaba molesto como el capitán de mierda se llevaba lejos a su Nami-swan.
-"Nada"- dijo el espadachín negando con la cabeza -"nada de nada"-.
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La tarde estaba a punto de caer, Rebecca había pedido la compañía de Nami para hablar asuntos de damas, y para pedirle que fuese la madrina de uno de sus hijos, pero ese tema aun no lo tocaban, la navegante estaba expresando con lujo de detalle la preocupación por no saber nada de la tripulación aliada, y mucho menos de Robin. Su rostro antes gozoso, ahora mostraba una mueca completamente contraria, con los labios caídos, y los ojos acuosos, sus mejillas perdieron el brillo que tenía en la mañana y su voz salía sin ganas.
-"Se en mi corazón que estaba bien"- dijo la navegante tocándose el pecho -"pero aun quiero saberlo por la boca de ella"-.
-"Los partos no son nada del otro mundo Nami"- la pelirrosa iba contando flores, agachándose para hacer ejercicio, y no tener problemas a la hora de parir -"además va con una tripulación de médicos, sin contar a Chopper que ha estudiado enciclopedias enteras sobre partos"-.
-"Una cosa es la teoría, y otra la práctica"- no quería oírse grosera, Tonny era uno de los mejores médicos del mundo, pero, aun así, tenía miedo.
-"En el camino atendió dos partos humanos, y tan solo veinticinco animales"- Rebecca sonaba alegre, optimista, y algo cansada.
Caminaban rumbo a la playa, la mujer embarazada tenía ganas de sentarse en la orilla, y exfoliarse la barriga con algo de arena; su timba estaba enorme, y se movía de un lado a otro, aunque ella estuviera quieta, sus dos pequeños ya querían causar destrozos, pero aún no era tiempo, poco menos de tres meses le hacían falta para que esos tremendos conocieran a sus tíos y fueran su dolor de cabeza personal. Ella sabía el sexo de cada uno, pero aún no se los comunicaba a los demás, seria sorpresa, solo ella, y su nueva amiga -si es que ella quería serlo- serían las únicas conocedoras de aquel secreto, bueno y Law, que fue el que le comunico sin pena ni gloria que cargaba en aquella inmensa barriga.
-"Creo que estoy siendo paranoica"- reconoció la navegante –"es que, a mi parecer a ustedes las hubieran dejado en una isla remota, lejos de todo este ajetreo"-.
-"Si"- la futura madre se paró en seco, sobo un poco su panza para calmar a sus críos, y después miro a su amiga –"es la vida que escogimos, yo no puedo regresar a mi país, estoy vetada, mi lugar es en el mar, al igual que es el lugar para Robin"- soltó un largo suspiro –"tengo miedo ¿sabes?"-.
-"¿Miedo?"-.
-"Luffy quiere que llamemos al mayor Ace"- comento siguiendo su caminata -"El nombre no me desagrada, de echo me gusta, pero"- de nuevo se detuvo, para recargarse en un árbol -"dicen que en el nombre está la penitencia"-.
-"No deberías de pensar en eso"-.
-"No, no debería, pero lo hago"- miro hacia el cielo y vio que sobre su cabeza se formaban nubes.
La lluvia no tardo en caer, pequeñas pelusas de agua bañaban con sutileza a ambas mujeres que miraban hacia arriba, como si las respuestas vinieran del cielo. Rebecca extendió sus manos, para recoger un poco de aquella mística lluvia, y después beberla, Nami solo saco su Clima Tac para crear una sombrilla de burbuja y cubrirlas a ambas.
-"Debe ser genial"- dijo la pelirrosa incorporándose con torpeza.
-"¿Qué?"- la navegante le ayudo un poco, aunque eso no evito, que la futura madre se raspara el brazo, con la rugosa piel del árbol.
-"Sentir como cambia todo"- ignoro su herida y retomo su caminata a la playa -"Ser capaz de notar hasta el más mínimo cambio en la temperatura, en la humedad, en el aire"- su andar fue más lento, inclusive tomo del brazo a su acompañante -"sentir todo eso, antes de que pase todo esto"- su mano salió de la protección de la sombrilla para recoger un poco más de agua.
-"Si es bastante genial"- dijo algo desganada -"más ahora que cuando era niña"-.
-"¿A qué te refieres?"-.
Nami se detuvo, dejo salir un pesado suspiro y cerró los ojos; el clima le hablaba, la lluvia acabaría pronto, pero las nubes no se irían, se quedarían ahí un buen rato, y después una tromba caería sin piedad en aquella tierra abandonada.
-"Mi madre solía decir que cuando se venía una tormenta, me ponía a llorar"- explico volviendo a caminar -"si había sol reía todo el día, si venia un tornado tenía mareos, y si venia una tormenta eléctrica mi pelo amanecía con friz"-.
-"Debiste odiarlo"- susurro mirando al piso, viendo como el pasto recibía gozoso el agua del cielo.
-"Solo un poco"- confeso -"es una maldición con la que puedo sacar provecho"- rio ante su propio comentario -"bueno dime ¿Qué querías decirme?"-.
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En mi vida como historiadora jamás vi algo como esto
De entre las sombras salió arrasando con todo aquellos que se puso en su camino
Aquella mujer que una vez llamé amiga, mataba sin piedad a diestra y siniestra
Gritaba buscando a su hija para darle el mismo final que a sus allegados
Nami rezo a los dioses porque ella no te encuentre.
-"Pensé que el libro de Kagome se había perdido"- dijo Nana leyendo con calma aquella ultima hoja -"ella firmaba como Dana"- explico -"fue una buena historiadora, escribió libros de más de ciento cincuenta islas"-.
-"¿Y usted la mato?"- dijo Zoro desde su lugar, debajo de una palma que le daba buena sombra y mantenía su cerveza fría.
-"Si"- dijo sin ninguna duda.
El silencio los envolvió, en espadachín despego el mango de su katana de la funda, listo para todo, mientras que el cocinero apagaba con exageración su cigarrillo en la tierra. Aquel que reconocía un acto tan atroz como el asesinato de un amigo, como si fuese cualquier cosa, no era de fiar. Nanami sonrió, con un ademan creo un troncón en el cual se sentó a releer la última hoja del libro.
-"Pensaran que soy de lo peor"- adivino al ver sus caras -"pero tengo una buena defensa"-.
-"Quisiéramos oírla"- dijo Sanji.
-"La marca que tenía mi hija, se creó después de varios días de que la hubieran herido con aquella espada"- a su alrededor, hizo crecer margaritas -"aquella espada tiene una toxina que solo nos afecta a nosotras"-.
Su rostro era apacible, no le molestaba estar contado su escabroso pasado, ni mucho menos las atrocidades que había cometido, para ella todo lo relacionado hace más de veintidós años, fue obra de un castigo divino que los dioses lanzaron sobre esa isla. Sin pudor se desprendió de la caperuza que siempre llevaba, aquella que taba a la perfección todo lo que quería ocultar; sus manos estaban llenas de cicatrices que iban desde los dedos hasta los hombros, y de ahí bajaban, tal vez por todo el cuerpo hasta los pies. No era la primera vez que la sacerdotisa se levantaba la falda, pero era la primera vez que todos miraban con atención, el cuerpo de aquella mujer estaba apresado por miles de cicatrices que se asemejaban a serpientes recorriéndola por dentro de la piel.
-"A Nami no se le hizo así"- Luffy fue el primero en hablar, rompiendo aquel tenso silencio.
-"No"- suspiro agradecida -"ella es inmune gracias a los cielos"- dejo caer su vestido, para volver a cubrirse las piernas.
-"¿Sí?"- dijo Law algo molesto -"lastimosamente no es inmune a ser atravesada con una espada"-.
-"Ella nació con un don"- la mujer ignoro el comentario del moreno -"ella oye al mar, al viento, y al cielo"-.
-"Por eso es la mejor navegante de la historia"- Brook bebía té observando sin ojos, la escena bizarra delante de él.
-"Ella es la voz del mar"- confeso Nana -"lo supe desde que vino al mundo"- se puso de pie y con su habilidad, creo una cuna de raíces -"cuando una de nosotras nace, nacemos con la luna roja en todo su esplendor"- aquel moisés fue llenado de flores, creando así una bebé -"pero cuando iba dar a luz, todo se oscureció, y el mar que siempre estaba en calma, dejo llegar una ola desde lejos hasta la orilla de la playa"-.
-"Eso no explica porque mato a su amiga"-.
-"No"- respondió -"aun así, es indispensable que lo sepan"- continuo -"sé que a pesar de que ella es inmune le hizo alucinar, le hizo creer que veía su pasado, mi pasado, para ser más correctos"-.
Nadie entendía, aquella mujer parecía perdida, viendo con amor una cuna bacía, llena de flores; sus palabras y relatos no tenían sentido ¿Qué tenía que ver el nacimiento de Nami, con el asesinato de aquellas personas? Tal vez ni la propia Nanami lo sabía, y solo pretendía contar una historia, para hacerlos olvidad de lo que decía la nota.
-"Aquí todos decían que nosotras ocultábamos una joya con el poder de oír el mar, y que por nuestra envidia, éramos castigadas, siendo malas madres, o muriendo al dar a luz"- comenzó el relato mirando con atención la última página del libro -"hubo un chico que convenció a un grupo de hombres para saquear la isla, y tomar la supuesta joya que escondíamos, pero esta cordillera era pobre, vivíamos de la tierra, no exportábamos, ni importábamos nada, no había barcos, ni carretas lujosas, y aun así"-.
-"¿Qué clase de loco traicionaría a su pueblo?"- dijo Usopp.
-"Un joven atormentado por un rechazo, alguien con la habilidad de convencer hasta al más listo; les dijo que escondíamos el oro debajo de la cama, que no se dejaran guiar por nuestra apariencia pobre, que éramos endemoniadamente ricos, y que él les entregaría todo aquel tesoro, si mataban a un par por él"- sus manos acariciaron aquella fina letra, notando que el nombre que le había dado a su hija estaba borroso, y le faltaba una Na al principio -"ellos iniciaron la masacre, y yo vendí mi alma al diablo para terminar con eso"-.
-"¿Pensé que tú eras el diablo?"- dijo Luffy a Brook.
-"Existen entidades ocultas, unas más malignas que otras que te apresan con falsas promesas, y te llevan a la locura"- después de decir eso el esqueleto bebió un sorbo de su té.
-"Sentía que mi cuerpo estaba en llamas"- todo a su alrededor se secó, todo murió -"mi cabeza daba vueltas y solo quería acabar con el causante de todo esto"-.
-"¿El chico?"- agregó Sanji.
-"No"- tomo una bocarada de aire y después los miro apenada -"mi hija"-.
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-"Sería un honor"- respondió Nami.
-"Se que tal vez comenzamos con el pie izquierdo, pero enserio quiero llegar a ser algo más que la mujer de tu capitán, quiero ser tu amiga, y claro que seas la madrina de mi bebé…"- ella no estaba escuchando, Rebecca seguía hablando.
-"Dije que si"- le lanzo algo de agua de mar a la cara.
-"Oh"-.
La futura madre se limpió el rostro y sonrió, su panza estaba cubierta de arena, al igual que sus piernas, Nami estaba frente a ella dándole la espalda al mar, masajeando con cuidado su timba haciendo dibujos en aquel redondo lienzo. Cuando le confeso que la quería como madrina, estaba segura que le diría que no, pero al parecer había dicho si, y estaba tan feliz.
-"Serás mi hermana"- dijo con una cálida sonrisa.
-"Y la tía de est…"- con un giño llevo su dedo índice a los labios -"shhhhhh"- susurro -"nadie sabe el sexo de las o de los nenes o nenas y juro no revelarlo"-.
Ambas rieron, y siguieron con los suyo, al parecer Nami sería una buena "nina" en un futuro, había comenzado hablar suave, presentándose con sus bebés aun en la barriga, les hacía promesas de enseñarles a leer el cielo, y jugar con ellos a la orilla del mar; Rebecca se permitió relajarse echando su cabeza hacia atrás, dejándose consentir, por su ahora amiga, y gozando que por fin sus pequeños engendros habían dejado de moverse de un lado a otro.
-"Desearía que estos meses pasaran volando"- confeso la pelirrosa, recostándose en la arena.
-"Se irán más pronto de lo que te imaginas"- dijo la pelirroja -"Cuando vuelvas a querer un masaje en la barriga, estos pequeños ya estarán en tus brazos"-.
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Sanji había aplastado su caja de cigarrillos con el pie, y seguía aplastándolos como si eso fuera a solucionar las cosas, Brook había dejado caer su taza de té, y Luffy lucia tan tranquilo, como si aquella confesión no lo hubiera afectado. Zoro y Law, compartían esa complicidad de haber separado sus espadas de las fundas desde hace rato, pero no hacían ningún movimiento, solo esperaban, y dejaban que la historia avanzaba, para prevenir el final.
-"Cuando ella nació su destino estaba escrito"- decía la pelirroja mayor -"la niña que nazca en la oscuridad será la única capaz de traer la luz"- parecía que todo lo que decía no tenía ni una gota de sentido -"de las profundidades hará salir la joya que habita en ella, y la devorará el hijo del mar que habita en sus profundidades"- de dentro de sus ropas saco un camafeo -"será la niña que hunda la luna, y no la deje volver"- lo abrió despacio, viendo la foto de su amado con su pequeño retoño.
-"¿De qué demonios está hablando?"- Zoro se estaba impacientando, no entendía nada.
-"La razón por la cual aquel hombre la busca, es simple"- cerro su camafeo e hizo que todo se volviera verde como antes -"quiere lo que no puede tener, quiere ver, oír, hablar como nosotras, está dispuesto a arrancarle el corazón del pecho si así consigue su objetivo"-.
-"Yo tampoco entiendo"- dijo el narizón.
-"Debí matarlo, cuando pude, pero aquella mujer se interpuso"- aquel rostro apacible que había mostrado ahora se volvía una cara que reflejaba el odio y la sed de muerte -"fui tan tonta que deje que aquella mujer me dañara, deje que ese pequeño infeliz corriera para salvarse solo a él, deje que se me escapara de las manos y ahora por eso mi pequeña flor ha sufrido"-.
Bajo sus pies las raíces se retorcían, y se aferraban a sus tobillos, como ataduras que la llevarían directamente a las profundidades del infierno, aquel troncón, donde estaba sentada creció hasta hacerse un árbol, estaba torcido, dando una forma grotesca, parecía la mano de un demonio que salía de la tierra, sus hojas verdes se cayeron al instante, y como nació murió, en segundos estaba seco y sin vida.
-"¿Qué es lo que quiere decir?"- Luffy aun no entendía.
-"Ella está hablando de Remus"- dijo con simpleza Law poniéndose de pie -"al parecer vivió aquí con ellas"-.
-"Me torturo todo el embarazo"- ahora Nanami caminaba en círculos, como leona enjaulada.
-"Al parecer Nami puede ponerle fin a esto si la devora un tipo de animal marino, o entregando lo que tal vez sea una metáfora de su corazón"- el cirujano enfundo bien su nodachi y la recargo en el suelo.
-"¿Dejarías que eso pasara?"- Sanji milagrosamente había salvado uno de sus cigarrillos.
Trafalgar no respondió, una simple risita antes de colocar su espada en sus hombros dio la respuesta que los demás buscaban; él no hablaría del tema, de hecho, había códigos entre los hombres para no hablar de esos temas, sobre todo si los que preguntaban eran una extraña familia para la mujer en cuestión, en fin, el dejo que los demás discutieran un poco con Mugiwara sobre los enredijos que Nanami estaba despotricando.
-"¡Ella es mi navegante!"- grito Luffy -"¡no permitiré que un pez se coma su corazón!"-.
-"¿Y qué tal un doctor?"- Usopp estaba picando a su capitán, solo para borrar la tensión del momento.
-"Aun no nos explica ¿porque su hija fue la causante de todo esto?"- Brook detuvo del brazo a Nana, que no paraba de caminar.
-"Oh cierto"- dijo algo más tranquila -"ella, es especial, y lo hice todo para mantenerla a salvo"- su rostro se volvió melancólico -"cuando aquel ser entro en mí, solo me pedía que le entregase aquello que más amaba, y al no dárselo, ya que mi hija estaba con Kagome, perdí la cordura"- sus manos llenas de cicatrices se aferraron a los huesos del esqueleto -"fue como si la culpara de todo, como si mereciera morir por la estupidez de aquel chico"- miro sus cuencas bacías y sonrió - "solo me detuve cuando una mujer me obligo a tragarme una fruta, lo cual me convirtió en esto"-.
-"¿Una fruta del diablo?"- pregunto el musico.
-"Se dice que dos demonios no pueden vivir en el mismo cuerpo, tal vez lo hizo para ver si moría, o explotaba"- explico con simpleza -"aquella mujer tal vez murió, no lo sé, y no quiero recordar"-.
-"¿Por qué?"- volvió a interrogar.
-"La fruta del diablo que se comió, absorbe la energía de todo aquel que este en la isla con la que conecta"- esta vez fue Sanji el que respondió –"si algo estaba vivo, o con poca energía, se convirtió en crisálida, y la alimentaron hasta que sano"-.
-"Exacto"- la sacerdotisa soltó al esqueleto, y se enfoco de nuevo en el camafeo -"por eso no la busque"- confeso -"temía que, al verla, quisiera matarla de nuevo, de herirla"- sus ojos se llenaron de lágrimas -"soy la peor madre de todas"-.
-"Pero sigue viva para enmendarlo"- Brook sonrió -"no como yo que ya estoy"-.
La frase típica se quedo volando, todos como si un imán los llamara, posaron su mirada por el sendero que llevaba a la playa, el aire se sentía pesado, y algo les decía que no estaban solos, estaban bien acompañados, unos seis, o siete mil hombres, caminaban despacio rodeando la isla.
-"Rebecca"- soltó de repente Luffy antes de salir corriendo.
Todos sin excepción corrieron detrás de él, siguiendo su paso como fuese, para llegar a tiempo ¿Cómo fueron tan tontos como para bajar la guardia? ¿o como es que esos infelices se acercaron tanto a la isla sin que sus sentidos les dieran la alerta? Fuera cual fuera la respuesta estaban a punto de saberla.
Un rayo suco el cielo haciéndolos detener a solo unos metros del inicio de la playa, aun la maleza tapaba todo, no se podía ver nada; el capitán de los sombreros de paja, con paso decidido movió las hojas que le impedían ver lo que estaba pasando, encontrándose con la peor escena que se pudiese imaginar.
-"¡Que sorpresa!"- grito Remus, jugando con un cuchillo -"pensé que tendría que hacerla gritar para que vinieran a recibirme"- Rebecca era presa entres sus brazos, mientras Nami estaba tirada a solo un par de metros de ellos.
-"Suéltala"- la pelirroja se estaba poniendo de pie.
-"Querida, no seas celosa, no la estoy apretando"- su mano derecha estaba sobre el vientre de la pelirrosa, y sostenía una daga, que había atravesado la blusa de la mujer -"no sería un buen marine, si no la llevase viva ante la ley"- su mano libre paso el cuchillo sobre su mejilla, haciéndola sangrar -"aunque, bueno, a los bebes no se les puede juzgar"-.
-"¡Tu maldito infeliz!"- el brazo de Mugiwara se estiro hacia atrás.
Antes de que el pudiese realizar su ataque, Nami ya estaba enfrente de Remus, haciendo de barrera, para que no lo pudieran lastimar; obviamente no lo estaba defendiendo a él, si fuese por ella, lo desembraría con una espada oxidada, pero, la mujer que ahora lloraba en silencio, era prioridad.
-"Buena gata"- sonrió abrazando más a su presa -"salgan pequeños bribones"- dijo con falsa condescendencia -"vamos no tengo todo el puto día"-.
Todos salieron de dentro de la maleza, caminaron lento, sin intenciones de nada, pues ahora aquel cuchillo se apretaba sobre la garganta de la mujer del capitán; uno a uno, se fueron poniendo al lado de Luffy, en una sola línea, mostrando así que aquel grupo era todo lo que había, sin trucos, ni artimañas.
-"El maldito cirujano de la muerte de nuevo"- rio soltando solo un poco a Rebecca -"te advertiría que tus trucos no serán beneficiosos"- mostro su arma, haciendo un movimiento para apuñalar el aire -"tal vez intentes cambiarla de lugar, por no sé, un árbol, pero estas bellezas tal vez lo impidan"-.
-"Kauroseki"- dijo sin rastro de emoción.
-"Claro, muy listo, pero te doy mi permiso de intentarlo cuando gustes"- la daga ahora picaba directamente el vientre de la rehén -"inténtalo, anda, estas hermosuras no se han manchado de sangre aun"-.
Trafalgar no hizo ningún movimiento, aunque no dudaba que la pudiese mover de lugar con gran facilidad, había un riesgo de que, al momento de cambiarla, la daga atravesara a uno de los bebés, y era un riesgo que no tomaría, no por él, no por ella, sino por ellos que no tenían la culpa de nada de lo que estuviera pasando.
-"Bien creo que a alguien le hace falta pelotas"- dijo en tono burlón, mirando al resto de la tripulación -"veo que los años te han tratado bien amada mía"- sus ojos azules se posaron en aquella mujer de cabellos rojizos, y rostro cansado.
Nanami retrocedió un par de pasos, al ver con terror al hombre que le miraba fijamente, esos ojos tan claros como el agua, que reflejaban un alma podrida y demente, el causante de sus peores pesadillas, ahora convertido en una figura de ley. Su habilidad se estaba descontrolando, la maleza crecía y se moría con gran velocidad, y de pronto una enorme raíz salió en dirección de aquel monstro, un grito surco los cielos, y un par de gotas de sangre mancharon la arena.
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