Capitulo XXXI

Su respiración se normaliza, y vuelve a contra atacar, escondida detrás de un árbol lanzando piedritas de un lado a otro para confundir al enemigo, una táctica un poco sosa pero efectiva; la neblina oculta su olor, la pequeña llovizna sus movimientos, y las piedritas dan efectividad a los espejismos que corren a diestra y siniestra por toda la isla. No es fácil a pesar de que suena así, le ha dado con todo lo que tiene y el imbécil parece ser de acero, claro si lo hubiera derrotado en un movimiento sería el almirante más débil en la historia; rayos y centellas han salido de su bastón, y los ha esquivado con agilidad, ha querido en más de una ocasión crear un tornado, pero la mujer pelirroja tirada en la pequeña porción de tierra restante se lo impide.

Cojea mas que antes, la ha derribado mas de tres veces, y salió casi ilesa, mas rasguños que fracturas, pero esta segura que una de sus costillas le oprime un pulmón; él se aleja, le ha puesto una nube rastreadora que se mueve discretamente detrás de él. De nuevo una brecha se abre para poder sacar a Nana del peligro mientas los refuerzos llegan, los cuales llevan por lo menos 15 minutos de retraso; sosteniendo el aliento lanza cinco piedritas al aire y con la ayuda de su arma las batea en dirección contraria a ella, para poder moverse.

"Mierda" se dice mentalmente cuando una de las piedras choca en un árbol cercano.

La nubecilla rastreadora se detiene, tiene menos de medio minuto para moverse de su lugar y esconderse en otro árbol cercano; aumenta la intensidad de la llovizna, que encubra las ondas que hace al momento de caminar a su destino, evita nadar, el agua no es tan profunda, y la ultima vez que lo hizo el le pisoteo la espalda.

-"Ven gatita, gatita"- su voz se oye cerca.

Por alguna retorcida razón él no corre tras ella, disfruta su casería como el gato que atrapa un ratoncito en la cocina, le acorrala y le suelta, la aplasta y le lanza lejos para que disfrute de la pequeña brecha que les separa; ese hombre es un retorcido animal, que cada que puede besa sus mejillas y la deja salir corriendo para preparar el contraataque, le da una mínima de esperanza, antes de caerle encima y susurrarle cosas lascivas al oído. Lo odia y si fuera más fuerte lo castraría de la manera más dolorosa posible.

- "No es bueno ocultarte del que será tu futuro esposo"- dice destrozando un árbol de un solo golpe –"¿qué dirían tus ancestros ante tal ofensa?"- camina otros pasos y destruye otro –"no temas seré dulce, siempre fui dulce, le regalaba a tu madre bocadillos de limón"- un árbol fue arrancado de raíz y fue lanzado lejos –"se razonable, conmigo no iras a la guillotina por tus crímenes"-.

Nami se estremece, apenas dos arboles mas y la atraparía, pero Remus se detiene se recarga en tronco partido del árbol que había golpeado; de su chaqueta saca una cajetilla de cigarros y un encendedor, como si el momento lo ameritara, como si el tiempo fuese suficiente para todo lo que tenia planeado. Con gran calma le da la primera calada a su taco de cáncer, y suelta el humo por la nariz.

-"Cuando te vi me robaste el aliento"- confiesa con un aire de poeta enamorado –"¿Qué tan buena era mi suerte para rencontrarte en la flor de la juventud?"- le da otra calada al cigarrillo y comienza andar en dirección opuesta a su víctima –"la viva imagen de tu madre, la misma tenacidad, con algo mas de curvas y ojos algo comunes pero eras tu"- suspira pesadamente, deteniendo su paso, para mirar con interés la marea alta –"la mujer que se me prometió después de que tu madre me voto como si no fuese nada, como si mis sentimientos no importaran"-.

La navegante salió de su escondite a paso calmado, moviéndose con las ondas del agua que se formaban debido a la llovizna, sin hacer ruido atenta a lo que tenia enfrente, y lista por si alguien venia por detrás. Paso a paso se alejaba del maldito loco que confesaba su amor a pesar de haberse conocido nunca, y con encuentros altamente violentos, pero al parecer eso al marine no le importaba, confesaba estar enamorado de ella como si se conocieran desde niños, y juraba antes los dioses del mar hacerla una mujer respetable, cosa que no sucedería en esta vida ni en las siguientes mil. Su piel se puso chinita al oírlo hablar de lo que pasaría en la intimidad de su alcoba si tan solo dejara la vida pirata que llevaba, el cómo la amaría hasta el amanecer y la fecundaría con hijos grandes y sanos.

"Esto es repulsivo" dijo mentalmente cuando todo tomo un rumbo más explícito.

-"¿Dime es que acaso tu no lo deseas?"-.

La pelirroja no se dio cuenta en que momento aquel hombre se había movido, atrapándola en el acto sin oportunidad de propinarle un buen golpe para que la soltara. Sus manos la aprisionaban haciéndola tirar su bastón, y su aliento le quemaba las mejillas.

-"Soy tu mejor opción"- dice dejando sus manos toscas vagar por el delicado cuerpo de la pirata –"Nadie te admira como yo, nadie te querrá como yo, nadie y digo nadie ya que matare a cualquiera se atreva a su susurrar tu nombre de una manera lasciva, castrare aquel que vea tu cartel con ojos de lujuria y empalare a todo aquel que ose tocarte"-.

-"¡Estas loco!"- grito intentándose zafar –"prefiero ser comida de tiburones, ser cortada en pedacitos y ser enviada a la horca que ser tu mujer"- Nami se contorsionaba en busca de una salida, a pesar de que no había ninguna –"¡prefiero la muerte antes de estar contigo!"-.

-"Niña boba"- su mano sujeto la barbilla de la pelirroja obligándola, así a mirarlo –"¿Cres que tienes opciones? Te lo digo por cortesía, no tienes voz no boto en esta elección, eres mía para hacer y deshacer a mi antojo, el pedirte permiso o el simple hecho de comunicarte lo que hare contigo es para no cometer violación querida"-.

-"Eres repulsivo"- escupió.

Tal vez no había sido una buena idea, sintió como algo la empujaba hacia delante y luego el sabor de la sal entrando por su nariz y boca; su cara se enterró entre la hierba, raspando sus mejillas y nariz, aspiro tierra, agua y tal vez un pez, aunque vomito todo cuando Remus la saco para que pudiese respirara.

-"¿Te gusto?"-.

-"Púdrete"-.

No fue lo primero que se le vino a la cabeza, pero no se pudo retractar cuando de nuevo tenia la cabeza sumergida en el agua; sus brazos la intentaban levantar sin éxito, no tenia la fuerza para ponerse con un hombre como la bestia que ahora la torturaba. Volvió a respirar después de unos segundos, escupió todo lo que trago y jadeaba por falta de aire, pero no se retractaría. Algo dijo Remus sobre sumisión y obediencia que ella apenas comprendía antes de volver a estar debajo del agua, eso se repitió un par de veces, perdió la cuenta después de cinco, estaba mareada, juraba que oía voces, aunque el único sonido que rompía la calma eran sus arcadas cuando salía a respirar por breves segundos antes de ser ahogada de nuevo.

Su cuerpo se sentía pesado, devolvió el agua al mar y a pesar del ardor en sus vías respiratorias, pudo tomar una buena calada de aire; su mente estaba atontada, sentía que avanzaban y sus manos torpemente intentaron zafarse del agarre, pero no tenía fuerzas. Sus ojos lloraban, tal vez por el dolor, tal vez por lo que se avecinaba, o por el hecho de que Law aun no había llegado, sea cual fuese el motivo lloraba en silencio mientras era arrastrada a un lado de su madre.

-"Nana"- apenas pudo decir, su cuerpo fue liberado y callo de cara contra la arena.

-"Si no eres mía por las buenas"- un punta pie la giro, quedando boca arriba –"permíteme decirte que el que avisa no es traidor, y mis intenciones han sido claras"- las estrellas brillaban hubiera podido ser una noche mágica –"solo relájate"-.

¿Cuántas veces estuvo a punto de ser violada? Tal vez mas de las que pueda recordar.

¿Cuántas veces la situación la desfavorecía? Casi siempre por el simple hecho de ser quien era.

Puso resistencia la mas que pudo para que no le abrieran las piernas, sus manos inútilmente intentaban quitar aquel mastodonte de encima, sin lograr absolutamente nada; quería gritar tantos nombres en busca de ayuda, pero solo uno salió de sus labios antes de recibir una bofetada que la dejo mas mareada que antes. Escucho un sonido desagradable como una vara rompiéndose, y después grito en agonía al darse cuenta que no podía mover la pierna izquierda.

-"Lo siento bonita, pero ya sabes, no se puede consumar nada si no pones de tu parte"-.

Lo quería muerto, a cada segundo que pasaba una nueva forma de acabar con su vida le llegaba a su mente aturdida; sintió sus manos en su cadera y el aire frio rosarle el vientre, tanto tiempo de escapar de aquellas situaciones y ahora venia esta bestia a imponérsele. Sus pequeñas manos apenas lograban mantener la cara de aquel animal alejada de la suya, su pierna derecha batallaba para no ceder ante lo que podía pasar; sus ojos cafés apenas y enfocaban, la ardían por la sal, el llanto y las inmensas ganas de dejarse llevar por la inconciencia, estaba perdiendo una batalla que en su vida debió de librar.

-"!LAW!"- grito, no supo de donde saco las fuerzas, pero lo hizo, grito antes que unas manos se posaran en su delicado cuello y apretaran.

Tal vez murió enseguida, pues no sintió nada mas que una leve brisa sobre sus mejillas húmedas; las estrellas bailaban sobre ella, y a pesar que aun sentía dolor se lo atribuía a que acababa de morir y no a que su cuerpo a un no pereciera; el dolor seguía y en su viaje al otro mundo se dio cuenta que al morir uno sentía aquel dolor fantasma que los lisiados afirman tener en la extremidad faltante, debía recordarlo para la otra vida, así seria un poco mas prudente en situaciones de alto riesgo.

-"Nami"-.

Al final lo único que sus oídos registraban era la masculina voz de su amante, sonrió, quizás en la otra vida puedan ser un médico y una cartógrafa, sin la piratería de por medio, tal vez tengan una granja, dos hijos y un gato o un perro, no se opondría a un canino, pero si a un ratón.

-"Nami"-.

Quizás no se casarían, la unión libre es la más común hoy en día, aunque no se opondría a una festividad con un vestido de novia.

-"Nami"-.

¿Su voz siempre fue tan penetrante? Sonaba mejor en esos gruñidos extasiados cuando hacían el amor, en ese momento su voz parecía un alarido al viento con dolor imprecando en cada letra de su nombre.

-"Nami"-.

-"¿Eres demasiado ruidoso?"- se digno a decir, su mente aun desvariaba, pero algo la hizo responder.

Sus orbes cafés se abrieron, la imagen borrosa de Law a su lado le hizo saber que la ayuda a pesar de haber llegado tarde estaba ahí, también se dio cuenta que aun no había muerto, así que todo lo vivido dolería al mil en la mañana. Trafalgar la levanto y la recostó en un bote, su cabeza giraba y por primera vez en su vida quiso vomitar al sentirla marea meciendo su método de escape.

-"Saldrán de esta"- dijo el medico empujando el bote –"solo dame unos minutos y las sanare a ambas"-.

Nami se fijo en la figura que estaba recostada a su lado Nana gemía de dolor, y hablaba en un dialecto extraño; sus quejas se detuvieron cuando la notaron mirándola, fue ahí donde la mujer mayor se puso a llorar y a tocarle el rostro murmurando incoherencias que en ese momento no entendía.

Se oyeron un par de estruendos, y el bote se meneo con más fuerza, amenazas y vulgaridades se oyeron a lo lejos, y la semiconsciente navegante solo podía centrarse en la cara de la mujer que le dio la vida; sus ojos peculiares dejaban salir grandes lágrimas, y su boca se mal formaba en una sonrisa triste que apenas y se podía mantener. Otro golpe estrepitoso se oyó a sus espaldas y la pequeña nave casi se voltea, pero la sacerdotisa la logro nivelar.

-"¿Entiendes lo que va pasar?"- al fin pudo entender algo de lo que decía Nanami –"solo mantente a salvo"-.

Todo fue como ver una pila de fotos rápidamente, en un momento Nana la besaba en la frente, y después lloraba cubriéndose la boca, enseguida estaba dándole la espalda y luego ya no estaba arriba del bote; su mano la busco y la llamo un par de veces antes de volverla a ver.

-"Mi pequeña joya"- dijo tomando su mano –"que nadie sepa que existas"- beso sus dedos y después la soltó –"quédate en el mar, y el sabrá llevarte a tu destino"- desapareció de nuevo –"mi dulce voz del mar, perdóname por abandonarte de nuevo"-.

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Chale.