Capitulo XXXII

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Se podría decir que la pelea es una bastante injusta, uno de ellos porta una nodachi y el otro apenas un cuchillo de cazador, uno de ellos ha comido una fruta del diablo y el otro es un simple hombre, pero la desventaja no la lleva el que debería llevarla; con el agua hasta casi las rodillas Trafalgar Law se ve en apuros cuando su energía disminuye, sin contar que debe tener cuidado de no caer de completo al agua para así evitar ahogarse. Su larga espada es útil, manteniendo a raya al marine, pero sus sentidos se entorpecen y en más de una ocasión vio de cerca la posibilidad de ahogarse con 30 cm de agua, tal vez rechazar la ayuda del espadachín de los sombreros de paja fue mala idea, pero su orgullo podía más que la lógica.

-"Admito que esto es interesante"- Remus no se ve agotado, inclusive juega con su cuchillo –"pelear contigo es gratificante, tal vez sin las obvias desventajas estaría en un gran problema"-.

-"Sigues en grandes problemas"- Law se esfuerza para no jadear.

Su cerebro trabaja al mil, debe de encontrar una brecha para deshacerse de esa escoria que se proclama como ley, mientras al mismo tiempo se cuida de no caer por completo en el agua; su mente divaga un segundo planteándose la idea de tomarse unas vacaciones en una exquisita isla de invierno que no ha visitado en meses, con una buena compañía que le espera en un bote, solo hay que saltar un par de obstáculos, y para eso tiene que concentrarse.

Remus ataca, su cuchillo de cazador corta a diestra y siniestra, tiene tanto filo como para cortar la cabeza de un cerdo de un solo tajo; Law le frena con su espada, y de vez en cuando logra contratacar, aunque no ha causado tanto daño como él que ha recibido, apenas un par de cortes en los brazos y la mejilla, mientras que él no volverá a usar esos jeans, y calcula que serán unas 110 puntadas las que recibirá por todo su cuerpo.

"Tu recompensa será útil"- dice con una gran sonrisa –"servirá para tirar de algunos hilos por aquí y por allá"- su cuchillo choca con la espada –"un pequeño soborno y aquella dulce…"- sus ataques cesan, una epifanía le ha golpeado –"le decía mi pequeña jema"- una ira le invade, no fue demasiado tarde para darse cuenta –"¡Ella es la maldita voz!"-.

El marine patea a Law en el estómago, necesita deshacerse de él de inmediato; lo ve trastabillar hacia atrás no tiene tiempo que perder, con la fuerza que le puso al golpe esta mas que seguro que caerá al agua, así que se gira y sale corriendo en la dirección que sus sentidos le dicen que esta el bote.

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- "Oye"- una voz no deja de molestarla –"¡Oye!"- y parece ser mas ruidosa que hace unos segundos –"Si te mueres, yo iré contigo, y creme niña soy muy fastidiosos"- siente como alguien le golpea con cuidado las mejillas y sus ojos se abren cansados.

- "El chico paleta"- dice la navegante, le duele todo inclusive el respirara.

- "No hables"- le reprende –"tu madre fue muy amable en soltarme, así que debo mantenerte viva hasta que la ayuda llegue"-.

- "Pensé"- jadea –"que eras de la marina"- su rostro se contrae del dolor.

- "Soy un orgullosos Marine"- dice con aires de grandeza –"pero el tratar así a una dama, es peor que ser pirata"-.

Nami al fin mira al chico, esta empapado, y la ha cubierto con su saco, su cabello azul se va deslavando, y esta remando con dos remos de madera; se ve que tiene prisa, no para y su respiración se dificulta, además la isla ya no se ve tan cerca. Le cuesta mantener los ojos abiertos, y sobre todo en concentrarse en las miles de preguntas que le quiere hacer al chico que la esta sacando de su isla natal.

-"Mi madre"- la pelirroja siente como las costillas rotas le perforan los pulmones de poco a poco.

-"Me libero y me ordeno sacarte de ese lugar"- detuvo su tarea y la miro con algo de pena –"no creo que piense en regresar"-.

-"Da la vuelta"- ordena intentando sentarse.

-"No creo que sea prudente…"-.

-"¡Que des la maldita vuelta"- tal vez no debió gritar, una arcada vino y vomito algo de sangre.

-"No regresare"- dijo firme –"tu madre estaba igual que tú, apenas y se mantenía en pie"- rio irónicamente, ¿quien lo diría? Su sentido del honor lo haría rescatar a la gata ladrona –"me ahogaba cuando me encontró, es una deuda de honor una vida por otra"-.

-"Regresa"- lloro –"regresa por favor"- sus ojos se cerraban, pero no se lo permitiría, no hasta ver a su madre arriba del bote –"ya perdí a una madre, no me quites la única familia de sangre que tengo"-.

Pit nunca fue despiadado, creció arrogante, pero nunca fue educado para ser desalmado, y mucho menos con las mujeres, era su punto débil, su talón de Aquiles. Bufo, a pesar de alardear sobre ser un hijo de puta, no lo era, así que no le quedo más que ir en reversa. La pelirroja frente a el le agradeció en silencio.

-"No creo que al cirujano de la muerte le agrade mucho verme"- suspira, dijo cosas que no debió haber dicho –"si salgo con mi vida intacta, prometo jamás hacer una broma sexista"-

-"De verdad"- Nami arrugo la cara del dolor, pero si se quedaba callada volvería a desvanecerse –"eres fastidioso"-.

-"Gracias"- dice Peter.

-"Si, si como sea"- jadeo, intentando buscar una posición más cómoda –"solo sube a mi madre al bote, y tal vez sigas siendo un fastidio por un tiempo más"-.

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Algo lo detuvo de caer, el agua rosaba su barbilla y sentía como se iba elevando hasta volver a estar de pie; una enredadera lo abrazaba como una madre protectora, que había evitado que diera su último aliento, y al retirarse lo hizo lentamente y palmeándolo, de aquella forma consoladora que solo una progenitora da. Ante él Nanami estaba de pie, jadeante y rota, pero con una determinación que solo ellas podían tener.

-"¡Maldito bastardo!"- grito la pelirroja.

Todo paso bastante rápido, una mancha blanca fue azotada de un lado a otro, mientras la tierra temblaba; un cuchillo salió volando enterrándose en un árbol cercano, al igual que una bota que se perdió en el mar, y una cadena de oro. Nana con las pocas fuerzas que tenia, sujeto a Remus con todas las raíces que pudo haber en la isla, asfixiándolo, cobrando su venganza con creces.

- "Deberías de estar en el bote"- Law le reclama, aunque no puede estar molesto, le ha salvado la vida.

-"Si me voy la isla colapsa"- tiene una sonrisa triste en la cara, sabiendo de antemano su final –"yo vivo y muero con esta tierra, no hay forma de que yo me vaya-.

La tierra tiembla, y el agua sube, Remus jade dentro de su prisión de lianas, y Nanami simplemente se aferra a sus últimos minutos de vida; ella no se arrepiente de nada, ella no le llorara a nadie, no pedirá disculpas, ni rogara a los Dioses su indulgencia, recibirá con los brazos abiertos su condena y lo único recuerdo bueno que tendrá será el haber alejado a su hija del peligro en más de una ocasión.

-"Aun podríamos sacarte de aquí"- el moreno insistió.

- "Oh pequeño niño"- las lianas envolvieron al pirata, y antes de que el pudiese maldecir lo tenia postrado en una balsa hecha de las mismas –"no hay salvación para esta pecadora, no hay salvación para nadie que haya vivido en esta isla"-.

-"!Nanami ¡"- grita el pirata intentando zafarse.

-"Solo pido que le digas a mi hija, que ya no correrá peligro con este hombre"- mira al marine atrapado en un nido de raíces y lianas –"cuídala por mí, por favor"-.

No le da tiempo de responder, antes de que él dijera una palabra es lanzado hacia mar abierto, dejando solos a los últimos habitantes de la isla de la Luna; la prisión de lianas se abre un poco solo para que la cabeza de Remus sobre salga, hay cosas que aclarar y el tiempo es escaso.

-"Nanami es mejor que me sueltes, ya que si logro salir tu vida se ira entre dolor y agonía"-.

-"Te diste cuenta"- dice sin ponerle ni una pisca de atención -. Descubriste que mi hija es la jema que oye a los vientos y al mar"- suelta una risita cansada y hace salir un montículo de tierra para sentarse –"¿Cres que alguien más lo haga?"-.

-"No"- da su respuesta, forcejeando con su prisión –"no hay nada en el mundo que hable sobre esto, no hay nada en la tierra que refute o compruebe que ella puede poseer tal habilidad"-.

-"Bueno, al menos estará a salvo"-.

-"No si salgo de esta"-.

-"No saldremos de esta"- el agua empezó su carrera para cubrir todo –"será la ultima vez que esta tierra vea directamente al sol, llego la hora de dormir eternamente en la oscuridad del océano"- Nana no se miraba para nada asustada a pesar que el agua le llegaba arriba de la cintura –"moriremos ahogados, juntos, como siempre soñaste"-.

-"!Maldita bruja¡"-.

-"Cállate"- dice mirando el cielo –"es la ultima vez que veré la luna, así que muestra un poco de decoro y respeto, son nuestros últimos momentos antes de solo ver nada"-.

El montículo que encerraba al marine se hundió, solo para quedar a la misma altura que Nanami; habían sido solo niños cuando él juro que quería ver por ultima vez la luna con ella, cosa algo rara pues era una tradición de sacar a los moribundos a ver el cielo mientras morían, y ellos aun eran tan jóvenes. Pero los juramentos siempre se cumplen y ambos miraron el cielo en silencio, sintiendo la mordida del agua helada sobre sus cuerpos.

-"Yo siempre te ame"- dijo Remus cuando el agua rosaba sus labios.

-"Yo jamás lo hice"-.

El silencio reino, solo fue roto por un par de suspiros antes de que la isla fuese tragada por completo, dejando bajo el mar una civilización que nadie tendría el gusto de conocer.

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Dejare esto por aquí demostrando que aun sigo viva, y que no me he olvidado de esto.